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Capítulo 17
Qué es esto… Peeta está tranquilamente inclinado sobre el mesón cortando unas verduras. Su cuerpo luce relajado, y hasta parece que sonriera. Busco signos de que le haya pasado algo pero no hay nada. Solo eran paranoias mías de que podría haber resultado herido. Me regaño a mí misma interiormente y me recuerdo que los tiempos de guerra y muerte están alejados en el pasado. Pero no de tu mente… me dice una voz interna.
Justo cuando me paro en el umbral, se tarda unos cuantos segundos en darse cuenta de mi presencia.
—¡Oh Katniss! Ahora has sido tú la que me has asustado. —y se ríe levemente mientras se limpia las manos. —Anda pasa, que ya voy a servir.
Me sorprende su actitud calmada. Ato rápidamente los cabos. Lo que él pretende es ignorar todo como si no hubiera pasado nada. Y si es así, lo hace muy bien. Lo que él no sabe es que yo no me voy a limitar a ignorarlo. Mientras me acomodo en un taburete de la mesa, busco el momento adecuado.
Se mueve de un lado para otro animado, cogiendo verduras, carnes y otras legumbres. Se me olvida todo cuando pone en frente de mí un gran plato lleno de presas de pollo en salsa con verduras al vapor. Huele tan bien y mi estómago ruge salvajemente después de haber pasado por tantas cosas en ese día…
—Espero que lo disfrutes. Lo he traído de donde los señores Ganger y se han esforzado en hacerlo delicioso.—dice con una leve sonrisa. Luego toma un tazón donde hay puré de papa y una ensalada de zanahoria según lo que alcanzo a ver y los lo coloca sobre la mesa.
Vaya. Esta comida sí que luce especial... entonces recuerdo lo acontecido y me encuentro pensando que esta es su manera de hablar conmigo y de que pronto va a llegar el momento cuando se siente en frente mío y empiece su declaración de amor eterno. Me retuerzo en mi asiento y espero mientras él termina de arreglar las cosas. Finaliza cogiendo una botella de vino y colocándola en todo el centro de la mesa. Esto me inquieta aún más y lo único que hago es pensar que ojalá que no coloque velas, ojalá que no coloque velas… Eso sería mucho más incómodo para cuando llegue el momento de que hable y yo tenga que rechazarlo.
Sin embargo, contra todo pronóstico… Todo esto me resulta agradable.
—Bueno pues, no sé tú pero por mi parte esto luce riquísimo así que ¡a comer! —dice cuando se sienta mirando concentrado la comida y de inmediato dándole caza.
Decido que toda esa conversación—discusión—declaración o lo que sea puede esperar… Pero la comida no puede esperar.
Mmmm… Comemos insaciables hasta que se nos llena la tripa y no podemos más, una expresión de satisfacción se plasma en mi rostro cuando veo que toda la comida se ha ido. Sí que estábamos hambrientos. Peeta se levanta y coge unos vasos donde se pone a servir un jugo de ¿melocotón?
—¿Y el vino? —pregunto, extrañada.
—Ah. Ja-ja era sólo simple decoración —pone los vasos llenos de jugo y yo me lo tomo de un trago. Ya ha llegado la hora de hablar.
—Peeta mira…
—Katniss. —dice repentinamente, firme en su asiento y cuando ha dejado de tomar su jugo. Fija sus ojos en mí, y cuando los miro me doy cuenta de que no los había visto desde que llegué a la cocina, ha estado evitándome la mirada. —Escucha, sé que quieres una explicación… Te mereces una explicación de todo mi comportamiento.
Me quedo helada. No veo rastro de ningún sentimiento en su mirada. Lo único que alcanzo a ver es seriedad y determinación. Toma un respiro profundo.
—Perdóname. En verdad. Mi mente me jugó una mala pasada. A la única conclusión que llego es que el Peeta, el viejo Peeta que estaba muy enamorado de ti, dejó su huella en mi mente y no se quiere olvidar de todo lo que significaste para él. El doctor Aurelius me lo dijo muchas veces, porque lo que yo sentía en algunos recuerdos de sus sesiones era tan vívido… —sacude la cabeza cuando se ha quedado mirando distraído a un punto encima de mí. —Y la cosa es que yo quiero poder distinguir entre qué es lo que sintió el viejo Peeta y lo que siento yo, ahora. Se me ha sido difícil teniéndote cerca todo el tiempo. No digo que no te quiera y te aprecie Katniss, has sido como mejor amiga en todo este tiempo que ha pasado— su rostro se enrojece y titubea— Solo digo que... no te quiero de la manera en que solía hacerlo en el pasado... —dice con un poco de dificultad mientras toma un respiro profundo para continuar y aparta su mirada— Quiero olvidarlo todo… porque recordar me hace daño… y me pone ideas contradictorias. Así que perdóname por lo que he hecho. Te prometo que nunca volverá a suceder. Haré todo lo posible porque ese Peeta no vuelva a hacer aparición. —termina con una sonrisa triste en su rostro.
Toda la sangre se ha acumulado en algún punto en mis pies, mientras proceso cada palabra que ha salido de esos labios tan suaves. No sé, pero lo único que se queda marcado en mi memoria es que no me quiere, no me quiere, no me quiere… Siento un ardor en mi pecho, toda la declaración de amor que esperaba ha sido todo lo contrario, ha sido una declaración de desamor… Y duele. Debería estar tranquila y contenta de que no haya ningún malentendido entre los dos, de que sigamos siendo amigos… después de todo era yo la que iba a hacerle el "desplante". Pero la verdad es que me siento vacía y triste, y por ilógico que parezca lo único que quiero es ponerme a llorar. No sé de dónde saco la fuerza suficiente, de alguna manera siempre saco fuerzas en situaciones adversas, y esta es una de ellas.
—Entiendo todo lo que has dicho, y no te preocupes… No ha pasado nada. —replico, sorprendiéndome de lo fría que sale mi voz. Oculto mis manos bajo la mesa para que no pueda ver el leve temblor que las recorre.—Ha estado increíble la cena, gracias.
—Vale… y gracias, en realidad todo fue obra de los Ganger. Ya sabes que siempre que hacen comida para ti, la hacen con todo el cariño posible. —dice con una pequeña sonrisa en sus labios. Se levanta de la mesa y recoge los platos para llevarlos al lavaplatos. Yo me quedo con la mirada fija en la mesa aún procesando lo que me ha dicho, todavía en shock. Cuando me siento lo suficientemente estable para afirmarme en mis pies y caminar, me levanto igualmente para ayudarle con los platos. —No, déjalo yo lo hago.—dice, apartándome suavemente con una mano, y no sé si son ideas mías pero alcanzo a sentir cierto temblor en su mano. Quizá es solo un escalofrío.
—Bueno… yo me iré a recostar. —digo secamente, sin ninguna entonación diferente en mi voz y me alejo lo más deprisa que puedo de la escena. No... puedo soportarlo más.
Llego a mi habitación y me tiro en mi cama pesadamente como si fuera un saco de plomo. Estoy entumecida, ni siquiera puedo llorar. Reproduzco sus palabras una y otra vez en mi mente y me repito de que debo estar tranquila, relajada. Pero es imposible. No me quiere, no me quiere… mejor amiga…viejo Peeta…
El viejo Peeta, yo ingenua que pensaba que podía traerlo de vuelta. La cosa es que; no hay un viejo Peeta, solo está el Peeta del presente… el que me tiene cariño, me cuida, me ayuda pero no me quiere… no siente nada.
Me zambullo en un mar de emociones y sin previo aviso empiezo a imaginar que vio Peeta en mí en el pasado, sé que no soy la más bonita y estoy digamos en la media de la belleza, él que siempre ha sido apuesto y venir a fijarse en mí… ¿Será que no me ve de la misma manera ahora? ¿Le resulto grotesca, poco agraciada y sin pizca de esa chispa que caracteriza a la mayoría de las mujeres? Lo cierto es que yo nunca he sido como la mayoría de las mujeres… Siempre he sido fría, y como varias veces voces capitolinas lo han dicho alguna vez, insípida.
Dijo que lo que lo impulsó a besarme hoy en la mañana fueron las emociones que le producen los recuerdos del pasado. Lo que quiere decir que hoy en día no le inspiro nada. Suspiro profundamente. Supongo que siempre pensé que tendría a Peeta siempre para mí. Nunca he pensado en él junto a otra chica excepto a mí…
No sé exactamente qué es lo que me pasa, ni lo que me produce todas estas cavilaciones nocturnas. En lo único y definitivamente lo más relevante que puedo pensar ahora, es que yo quiero al Peeta del pasado, quiero a Peeta queriéndome, incluso si ni siquiera estoy segura de mis sentimientos por él. Eso me hace egoísta, lo tengo bien claro. Pero... Después de todo… siguen presentes las costumbres del pasado.
Ahora puedo escucharlo entrando a su habitación, escucho sus pasos recorriendo el camino hasta su cama, casi puedo oír cómo se recuesta en su almohada. Tengo los nervios de punta. Y eso que aún siento el golpe de todo lo que dijo antes en la cocina… Después de todas mis emociones encontradas y contradictorias, decido tratar de dormir pensando… sólo pensando en mañana... como una oportunidad para mostrarle la Katniss real, esa Katniss que está dispuesta a ser un poco más abierta, capaz de ser firme en sus decisiones, tratando de dejar de lado su amargo pasado, la guerra, el tormento de las muertes. Siendo agradable y solo tal vez... poder despertar en él los mismos sentimientos que una vez sintió por mí, y que me niego a pensar que no están.
Despertar sentimientos reales. No sólo en él, sino también en mí y tratando de dejar de lado todo ese miedo que diariamente me consume. Poder abrirme y poder sentirme verdaderamente libre, junto a él.
Trataré lo más que pueda y lo que mi mente caprichosa permita.
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Bueno, ¡poco más de 1700!, mi yo del pasado va mejorando no? xD
Review?
