¡YAHOI! Aquí os dejo el capítulo de hoy. Me costó sacarlo, porque no se me ocurría absolutamente NA-DA. Al final, pude escribir algo... ¿decente? Dejaré que lo juzguéis vosotros xD.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

¡Espero que os guste!

Prompt de hoy: youtubers/streamers.


Me gusta


―Re-recordad: las puntadas deben ser regulares. Y los retales que sobren podéis guardarlos. En el directo de mañana os enseñaré algunas cosas chulas que se pueden hacer con un cuadrado de tela. ¡Hasta mañana!―El vídeo se detuvo entonces y el símbolo de "volver a reproducir" apareció en la pantalla.

Suspiró y cerró la pantalla del ordenador. Echó un vistazo al reloj. En una hora tenía que hacer un directo para enseñar técnicas de pintura con aerógrafo a sus seguidores de internet y aún tenía que preparar todo el material y el estudio… No podía decepcionara a sus tres millones de suscriptores.

Pero cuando estaba comiendo le llegó una notificación de que Hinaperla había subido vídeo nuevo, y no había querido demorarse más para verlo. Le había dado me gusta y le había dejado un comentario que estaba segura ella le agradecería en cuánto lo viera.

Sonrió ligeramente mientras se levantaba y se estiraba. Empezó a preparar todo lo necesario para su siguiente streaming. Cogió las plantillas que había hecho esa semana, unas sencillas zapatillas blancas y una camiseta igualmente blanca. Puso la camiseta sobre su mesa de trabajo y empezó las pruebas para que las cámaras captasen bien desde el ángulo correcto. Empezaría por lo más sencillo y luego haría las zapatillas.

Cuando quedaban cinco minutos se puso las gafas protectoras y repasó que todo estuviese en su sitio para empezar el directo.

―¡Hola, hola! ¡Muy buenas a todos y bienvenidos, una vez más a mi canal! Cómo os prometí, hoy os enseñaré a pintar vuestros propios diseños con aerógrafo. Bien, lo primero es, por supuesto, la seguridad: aseguraos de tener un espacio lo suficientemente luminoso y ventilado, así como vuestras gafas protectoras―se las tocó con las yemas de los dedos―. Bien, una vez que tengáis todo controlado… ¡toca pintar'ttebayo!―Cogió las plantillas y las puso ante la cámara―. Os dejaré un enlace al vídeo en el que os explico, paso a paso, cómo hacer estas preciosidades. ―Acarició con mimo las plantillas durante unos segundos y luego sonrió―. Vale, volvamos a lo nuestro. Yo he escogido diseños sencillos, como estáis viendo, pero también pueden hacerse diseños más complicados, si queréis… ―Siguió explicando, las cámaras grabaron todo de principio a fin, hasta sus meteduras de pata.

Después editaría el vídeo y lo pondría a subir. Esperaba tenerlo en el canal para la noche.

Se tomó un descanso de la grabación. Limpió y guardó tanto las gafas como el aerógrafo. También dejó a secar la camiseta y las zapatillas. Tendría que sacarles fotos y poner las instantáneas en el Instagram y en el Facebook. También avisaría por twitter del vídeo nuevo.

Se masajeó la nuca mientras iba hacia la cocina, a por una bebida bien fría. El móvil le vibró en el bolsillo trasero del pantalón y lo sacó. Un cosquilleo de emoción le subió por toda la columna vertebral y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro al ver que su comentario anterior había tenido una pronta respuesta.

Abrió la nevera y cogió una lata de coca-cola, visiblemente más animado que minutos antes. Se sentó con la lata frente al ordenador, dispuesto a hacer la mejor edición de toda su vida.

Se le fue toda la tarde en el trabajo. Por fin, pudo poner el vídeo a subir. Según la página web, este tardaría unos cuarenta minutos en estar disponible para el público. Para entretenerse mientras, se preparó la cena, siguiendo una de las últimas recetas que su streamer favorita había subido la semana pasada.

Siguió paso a paso las indicaciones que la dulce voz femenina daba en el vídeo, pausando la imagen de vez en cuando para darse el tiempo de hacerlo todo bien. Finalmente, obtuvo un resultado más que aceptable. Orgulloso de sí mismo, le sacó una foto con el móvil y la subió a sus redes sociales, con el título de «Cena espectacular de una receta espectacular. ¡Gracias a Hinaperla por hacer de mí un auténtico chef!».

Sonrió y dejó el móvil sobre la mesita del salón, en la que solía tomar todas sus comidas. El móvil le zumbaba con todos los comentarios que recibía. Sonrió, aliviado y agradecido por haber encontrado un modo más o menos decente de ganarse la vida dignamente.

Una nueva notificación, esta vez procedente del ordenador, lo hizo dejar la cena a medio comer y sentarse un minuto frente a la pantalla para comprobar que el vídeo se hubiese subido entero y correctamente. Asintió para sí, emocionado por haber conseguido poner en circulación un nuevo vídeo-tutorial para todos sus seguidores.

Volvió a su cena, contento. La verdad es que no le iba nada mal: había encontrado su hueco en el mundo, un rinconcito en internet con el que, además, ganaba dinero. Su fama hacía que la gente lo parara por la calle―lo que a veces era un auténtico engorro―y que lo llamasen para ir a convenciones varias o a eventos dedicados a moda, incluso. Algunas marcas de moda habían querido comprarle sus diseños o ficharlo, incluso. Pero él no se había dejado comprar.

Tenía planes para el futuro. Planes que estaban en camino a realizar, si todo salía como debía. Terminar los estudios, su propia marca de moda…

El teléfono le sonó en ese momento, esta vez con una llamada. Con el corazón latiendo a toda prisa en su pecho, contestó:

―¿Diga?

―¡Naruto-kun!―Él creyó que volaba solo con oír aquella voz femenina―. ¡A-acabo de ver tu vídeo! ¡Me ha encantado!―No pudo evitar hinchar el pecho como un pavo.

―¿De verdad? Bah, tan solo fueron unos garabatos sin importancia'dattebayo.

―¡No, son preciosos! Ojalá yo pudiera crear algo tan bonito…

―¡Tú también haces cosas bonitas! Quiero decir… ¡Ho-hoy vi cómo cosías una muñeca de trapo como si nada!

―E-eso… so-solo e-es cuestión de práctica… ―Naruto se tumbó en el sofá y se acomodó, poniendo su brazo libre bajo su cabeza a modo de almohada.

―Pues a mí me parece algo increíble. No todo el mundo tiene tu habilidad y tu paciencia, Hina. ―La oyó suspirar y amplió su sonrisa.

―L-lo mismo puedo decir de ti… ―Él sintió que se le acaloraba el rostro.

Carraspeó para tratar de recuperar la compostura.

―O-oye… ¿vas a ir a la Expo de la semana que viene? Me han invitado para participar en unas charlas sobre educar e influir en los jóvenes a través de los vídeos que subimos…

―S-sí. A-a mí también me han invitado a participar.

―Entonces… ¿nos vemos en unos días?

―Cla-claro. L-lo estaré esperando. ―Naruto sonrió.

―Yo también―dijo, con voz suave.

Se despidió y colgó la llamada, con las mariposas montando una fiesta en su estómago.

La semana que viene, se dijo.

La semana que viene la vería de nuevo. Y podría abrazarla y hacerla reír. Y tal vez invitarla a cenar a algún sitio bonito y elegante de esos que les gustaba a las chicas. Y entonces la besaría, y ella le correspondería y entonces le pediría ser su novia y ella aceptaría y luego se irían a vivir juntos, y se casarían y tendrían dos hijos preciosos, un niño y una niña.

Hasta tenía un par de nombres pensados…

Sacudió la cabeza y se tapó la cara con un cojín, sofocando así la emoción que lo embargaba.

Sabía que no debía vender la vaca antes que la leche, pero cuando se trataba de Hinata no podía evitarlo.

Porque se había enamorado nada más verla en una Salón del Manga internacional, con un stand en el que vendía sus muñequitos de personajes de anime hechos de hilo y sus bordados de escenas de manga en cojines o jerséis. Él tenía el puesto de al lado y era la primera vez que la veía, así que había intentado entablar una conversación con ella para conocer a su nueva compañera de gremio.

Así, poco a poco, fue cayendo bajo el hechizo de sus hermosos ojos perlados y de sus tiernos sonrojos.

Era la chica más guapa, bella, dulce y amable que había conocido nunca. Y bastaron un par de semanas de conversaciones y de ver sus vídeos para darse cuenta de que quería pasar el resto de su vida con ella.

Pero antes debía enamorarla y convencerla de que él era el hombre de su vida.

Porque la amaba.

Y no pensaba dejarla escapar.

Fin Me gusta


Bueeeeeeeeeeeeeeeno, pues creo que no me ha quedado algo medianamente decente.

¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:

Un review equivale a una sonrisa.

¡Muchísimas gracias por los suyos a: Lila y a Marys! ¡Gracias mil, gente bonita! ¡Sois un amorsh y no sé qué sería de mi vida sin vosotras! ¡Os amodoro!

*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.

Lectores sí.

Acosadores no.

Gracias.

¡Nos leemos!

Ja ne.

bruxi.