Fecha: 7 de Junio del 2017
Lugar: Santuario de Athena.
3:41: P.m.
Raki finalmente regresaba de un largo viaje, finalmente había traído los materiales que necesitaba su maestro para la reparación de armaduras. Polvo de estrellas y un poco de un material conocido como Oricalco.
Esenciales para devolverle la vitalidad y fuerza a las armaduras de Athena.
—Maestro Kiki, ya regresé. —Habló la jovencita entrando a la casa de Aries con enorme alegría.
El caballero de la casa de Aries salió a recibir a su querida alumna, pero al mirar hacia su dirección se encontró con una agradable sorpresa.
—Jeh… y veo que no eres la única en volver. —Menciono cruzándose de brazos, para mirar al joven hombre a las espaldas de su aprendiz.
Raki instintivamente se giró para ver a quien se refería su maestro, únicamente para encontrarse con un viejo amigo.
—¡Koga! —Exclamó alegremente abrazando al caballero de Pegaso, quien sonreía tranquilamente, acto seguido ella dejó las cosas que cargaba en el suelo para ír y abrazarlo con fuerza.
—Volviste, ¿cómo te encuentras?
—Je jeh… estoy muy bien Raki. —Respondió el muchacho de cabello rojizo abrazando a la jovencita, después de unos segundos él se separó para verla detenidamente, ella realmente había cambiado mucho en todo el tiempo que estuvo lejos.
—Vaya… realmente has crecido. —Añadió acariciando su cabeza levemente.
Koga ahora era más alto, su cabello rojizo lo había recortado y había adoptado un nuevo estilo de cabello, el cual, aunque aún se levantaba hacia arriba lo hacía en el medio de su cabeza, mientras que pequeños mechones caían en su frente.
Llevaba una camisa blanca sin mangas con un leve color rojo en los bordes, un pantalón de mezclilla celeste, tenis de color rojo.
Además como única marca distintiva un pañuelo de color rojo amarrado alrededor de su cuello.
¿Y cómo no? En su espalda cargaba consigo la caja de pandora del Pegaso.
—Y tú no has cambiado nada Koga. — Respondió la jovencita riendo levemente por el acercamiento del Pegaso con ella.
—Aunque no me creas, he cambiado mucho en realidad. —Dijo el joven caballero afablemente hacia el santo de Aries, quien no podía evitar sonreír por la visita de un viejo conocido.
—Eso puedo notarlo. —Murmuró Kiki acercándose hacia el joven caballero para poner su mano sobre su hombro.
—¿Como te fue Koga, pudiste encontrar lo que buscabas?
—A decir verdad… no, pero sé que ya estoy a punto de lograrlo, no solo estoy regresando por algo que creí haber olvidado, regresando a mis raíces como caballero de Athena. —Aclaró el caballero Koga, suspirando levemente, Kiki solo pudo asentir feliz de que el joven caballero finalmente hubiera regresado de su viaje.
—Es bueno escucharlo Koga…— Respondió el santo de Aries apartando su mano del hombro del muchacho.
—¿Qué me dices de Edén? ¿No vino contigo?
—No él… él se quedó en la ciudad de Pallas. Él me dijo… que ya había encontrado lo que había estado buscando. —Mencionó Koga sonriendo levemente, para entonces mirar hacia el cielo azul.
Allí en la ciudad de Pallas, el caballero de Orión se encontraba, sus ropajes habían cambiado drásticamente, de ser pulcros y opulentos, pasaron a ser más humildes, aún seguían siendo formales, una gabardina de cuero negro, pantalones de trabajo, camisa blanca y zapatos oscuros bien boleados.
Aunque a diferencia de su compañero de bronce su cabello de plata seguía igual o más largo además de que sus ojos verdes los que alguna vez estuvieron llenos de ira, ahora demostraban una paz y tranquilidad inigualables.
A pesar de lo que muchos pensarían él no se había quedado porque ya no quería seguir viajando, como Koga lo había dicho él se encontraba allí porqué ya había encontrado lo que necesitaba.
Lo que por tanto tiempo había estado buscando, junto a una joven que se encontraba a su lado, una bella señorita de cabello rubio, ojos azules y un enorme listón rojo que acomodaba su largo cabello en una cola de caballo, ella llevaba un hermoso vestido rosa, con pequeñas flores de color azul celeste bordado en él.
Además ella llevaba consigo una gran canasta llena de comida y él una enorme caja con suministros médicos, ambos se dirigían a un albergue para personas sin hogar.
Ella se detuvo solo unos momentos para admirar al hombre que se encontraba a su lado y Edén se detuvo únicamente para admirar su belleza.
Al final, él pudo encontrar la paz que tanto había buscado, al lado de una hermosa joven con la que quería seguir compartiendo todos los días de su vida.
Después de unos momentos, ambos siguieron adelante la chica rubia tomaba delantera y el muchacho de cabello plateado la siguió, tomándose de la mano mientras se disponían a seguir ayudando a las personas.
Koga dejó de mirar al cielo, para devolver sus ojos hacia Raki y Kiki, quienes lo seguían mirando con alegría, no todos los días uno de los caballeros Omega venía a visitarlos y ciertamente, no de aquellos que habían emprendido un viaje alrededor del mundo.
—Bueno debo decir que es una verdadera dicha tenerte aquí de vuelta Koga. —Le decía el santo de Aries admirando el cambio de Koga, él realmente.
—¿Y que te trae al santuario? Conociéndote el primer lugar que visitarías sería Palestra, junto a todos tus amigos.
—Sí, pero… tenía ganas de Visitar el santuario primero, quería… hablar con la señorita Saori y decirle todas las cosas que hice lejos. —Al decir eso Kiki suspiró, quizá algunas cosas jamás cambiarían, después de todo… la relación entre Koga y Saori podía ser tomada más como la de una madre y un hijo.
—Me lo imaginaba…—Agregó el caballero del Carnero dorado cediéndole el paso al caballero Pegaso.
—Pasa, eres más que bienvenido en la casa de Aries.
Koga ante la respuesta del Santo de oro hizo una leve reverencia, agradeciendo su eterna cordialidad que lo caracterizaba, al entrar caminó unos centímetros, hasta detenerse y mirar al santo de Aries a sus espaldas.
—Por cierto… Yuna me dijo que el maestro Shun se fue al futuro…
—Así es… a combatir la amenaza que… nosotros quizá jamás conoceremos. —Respondió Kiki haciendo que el muchacho suspirará de alivio.
—Bien… solo quería saber eso… nos veremos luego señor Kiki. — Finalizó caminando hacia el templo de Aries sin mirar hacia atrás, podría decirse que el santo de Pegaso había pasado por un millón de aventuras estando lejos del santuario, varios años desde la última vez que lo vieron.
Él había crecido, había madurado y cambiado mucho, no solo por fuera sino por dentro, no podía esperar para escuchar todas las aventuras que había tenido durante sus viajes alrededor del mundo, pero tendría que esperar, ya habría tiempo para escucharlas todas.
Por ahora dejaría que el joven Pegaso se reencontrará con Athena, no… que un muchacho que por tanto tiempo estuvo perdido finalmente se reencontrara con su madre.
Caballeros del Zodiaco: Guardianes del Universo.
Libro 1: El Nuevo Despertar de Hades.
Capítulo 10.2: Primer Contacto.
*¡No… Detente! AHHHHH!* Ecos difusos en su mente, pesadillas basada en recuerdos creados no hacía mucho.
Ahí estaba el caballero de cristal, en un fondo oscuro con un extraño humo color rojo carmesí, el cual brillaba con la esencia viva que solo podía dar la sangre que salía de un cuerpo muerto.
*Así es… pequeñas Marionetas… sigan, sigan derramando su sangre para mí* Decía una figura oscura, tomando la forma de un grifón distorsionado, el cual poseía hilos tan delgados como los que tejía una araña.
Y con esos hilos controlaba a otros caballeros, los cuales se clavaban sobre sus músculos y pieles, haciéndolas sangrar, mientras las retorcían y movían como si sus cuerpos no fueran más que meras marionetas, controladas por un titiritero macabro…
El cual solo reía y reía sin parar haciendo sangrar los tímpanos del caballero de cristal… no podía evitar gritar de agonía, no solo él sus compañeros, sintiendo como sus extremidades eran retorcidas hasta el punto que ya no parecían piernas brazos o cabezas, más bien revoltijos de carne que se movían como si tuvieran voluntad propia.
Esto junto al dolor que experimentaban sobre sus cuerpos, hacía feliz al titiritero, quien no paraba de reír, le encantaba infligir dolor a los caballeros de la diosa Athena… pero eso no sería lo peor, lo peor aún estaba por llegar.
Había destrozados sus músculos, estaba haciendo pedazos sus cuerpos y desgarrando sus huesos, pero había algo aún más placentero para él.
*¡Marioneta Cósmica… Control, total!* No a gusto con lo que había hecho comenzó a desgarrar sus mentes, metiendo esos hilos en sus cerebros, aprisionándolos en sus propios cuerpos, convirtiéndolos en menos que seres humanos, reduciéndolos a esclavos de su voluntad.
Y mientras sentía como los dedos de ese mal nacido se metían en su cabeza, escuchó a su lado la voz de uno de sus compañeros. Llamándolo desde el foso más profundo de la desesperación.
—¡Gerald! ¡Gerald! ¡Ve esa técnica, ve esa técnica con atención, debes vivir para decirles! ¡No dejes que nuestras muertes sean en Vano Gerald! —Gritaba uno de los caballeros de plata, a su lado obligándolo a alzar la vista hacia el grifón, sus ojos dolían, incluso sangraban por la imagen de aquél hombre que estaba destrozando su cuerpo y el de sus compañeros.
Aún si perdían podían darle la oportunidad a sus compañeros de enfrentarse a este bastardo. Pero al regresar sus ojos su compañero de plata ya no era un humano, era un ser de madera, con articulaciones y piezas de un muñeco de madera, el cual sangraba desde todas las coyunturas de su cuerpo.
—¡Vénganos! ¡Vénganoooooooooos! —Gritaba el muñeco agonizando, de su boca articulada salía sangre, así como de las cuencas vacías de sus ojos, todo grabado en una eterna expresión de sufrimiento sin fin.
17 de mayo del 2283
Gerald, el caballero de Cristal despertó, mechones de su cabello claro estaban pegados a su frente y con sus ojos azules comenzó a inspeccionar la habitación, ¿dónde se encontraba? ¿Qué lugar era este? ¿Y porqué… le dolía tanto el cuerpo?
Intentaba recordar… un grave error, pues al hacerlo pudo ver los cuerpos de sus compañeros, despedazados, mutilados y retorcidos, asesinados por la sombra oscura de un hombre, un hombre que los había asesinado a todos excepto a él.
Las máquinas que monitoreaban sus latidos y movimientos cardiovasculares comenzaron a alterarse, él comenzó a gritar desenfrenadamente, agarrándose la cabeza al momento de volver a experimentar el infierno en persona.
El personal médico se apersonó al lugar de inmediato, tratando de controlar al caballero de plata. Pero esto prontamente se vio inútil cuando comenzó a moverse violentamente tratando de alejar a los médicos que trataban de calmarlo, una de las enfermeras presentes tuvo que tomar una jeringuilla con entestecía para obligarlo a relajarse.
Pero al instante unos hombres entraron a la sala médica.
—Deténganse en este instante. —Pidió un hombre de gran estatura, ojos verdes y cabello negro como el carbón. —Gerald… recupera la compostura en este momento.
El caballero de plata miró hacia la dirección donde el santo dorado de acuario se encontraba, en su rostro podía verse el sufrimiento en carne propia, en los ojos de Gerald solo podía ver el horror.
Eso junto con las lágrimas que sus ojos dejaban salir… denotaban un inmenso sufrimiento.
—Señor… Yuri. —El caballero de cristal vio al santo dorado, tranquilizándose al verlo entrar junto a otros caballeros a su lado.
—Sí… soy yo Gerald…—Replicó el caballero de Acuario sentándose al lado de su soldado, quien no dudo en abrazarlo con fuerza, los demás caballeros se sorprendieron de la repentina acción del santo de cristal, él comenzó a sollozar aferrándose a la armadura del caballero dorado… ahora no estaría dispuesto a hablar, no hasta dejar salir todo el dolor que afligía su corazón.
—Lo sé… no te contengas…—Decía el santo de acuario dándole suaves palmadas en la espalda, al guerrero roto que tenía a su lado.
Las cosas que había visto y presenciado… lo atormentarían por el resto de su vida.
Un par de horas más tarde Gerald ya se encontraba tranquilo… las penas en su interior seguían siendo igual de fuertes, pero al menos se sentía más tranquilo, aunque aún no podía hablar del tema con nadie, su mente estaba muy dañada aún, pero lo quisiera o no necesitaban su reporte de misión, los caballeros dorados necesitaban saber cuál era la clase de amenaza que representaba el espectro del Grifón.
—Gerald… ¿sigues con nosotros? —Interrogó el caballero dorado de Acuario, ante la pregunta el santo de plata solo pudo responder asintiendo con la cabeza levemente, después de dar la respuesta positiva, Yuri tomó un momento para pensar su siguiente frase. Sabía que no podía obligarlo a hablar sobre lo ocurrido en la misión, pero debían recopilar toda la información posible de la misión para futuras maniobras de defensa y ofensiva contra uno de los espectros más poderosos de Hades.
—Necesito que me cuentes que sucedió durante las horas perdidas, lo sabes ¿verdad? Entiendo que la cosas que hayas visto no te dejarán tranquilo… pero si no nos cuentas lo que ocurrió, tanto tu como yo y el santuario habremos perdido información valiosa de la batalla… y nuestros compañeros habrán muerto en vano. — Dicho eso se recargó hacia adelante para ver mejor al caballero de plata frente a sus ojos.
—Yo… no sé si tenga la fuerza para hacerlo señor Yuri…—Susurró el caballero de Cristal, desviando la mirada, los compañeros dentro de la habitación se miraban los unos a los otros, al parecer esta conversación se convertiría en un callejón sin salida. Hasta que Yuri volvió a hablar.
—No es cuestión de tener la fuerza, es cuestión de que cada dato, cada cosa que podamos aprender y asimilar de nuestro enemigo es una ventaja… No podemos permitir que ninguna baja sea en vano. —Habló el santo dorado en un tono serio él era frío como un iceberg, pero cuando se trataba de dar apoyo a sus compañeros, parecía un alma gentil y cálida que le ofrecía refugio a quienes lo necesitaban.
—Entiendo…— Decía el caballero asintiendo con la cabeza… no quería hacerlo, odiaba recordar, así como odiaba tener que rememorar la agonía… el dolor. La desesperación, pero las palabras de su general eran completamente ciertas. No podía permitir que la muerte de sus amigos fuese en vano, al ser el único sobreviviente se los debía a ellos
—Entonces… supongo que debo de empezar desde el momento que nos separamos…—Al comenzar a hablar uno de los caballeros en la habitación sacó un celular para empezar a grabar lo que el santo de Cristal tomó un gran respiro y comenzó a hablar.
—Reporte de misión 273-112, operación de interceptar y contener espectros hostiles en un área designada, fuimos desplegados una vez que sentimos la presencia del enemigo a las 3:10 Pm… Cerca de la periferia de la ciudad al este de Neo San Petersburgo procedimos a agruparnos y emboscarlos según un el protocolo militar, creímos tener la ventaja de que solo fueran tres espectros y un juez. Pero nuestro error fue separarnos, el caballero Yuri e Acuario nos obligó a seguir al juez mientras empleaba tácticas de combate cercano con uno de los espectros del juez Talón Grifo.
» Nosotros perseguimos al objetivo principal de la misión por casi 40 metros para abatirlo y así eliminarlo antes de que supusiera una amenaza para las personas aledañas… pero, fue allí cuando las cosas salieron terriblemente mal…— La escena cambió bruscamente, ya no se encontraban en el área médica, ahora se encontraban cerca de dicha ciudad.
Los caballeros de Bronce y plata habían rodeado al espectro del grifón, quien sonreía levemente bajo el casco que le cubría los ojos, aun estando rodeado de poderosos guerreros él no parecía inmutarse.
Miraba a su alrededor esperando el ataque de los caballeros de Plata y Bronce, quienes estaban tomando posiciones para asegurar una posición más ventajosa sobre el espectro del Grifón.
Ya lo tenían donde querían, habían practicado esta formación de combate miles de veces en el pasado, rodear, inmovilizar, atacar y neutralizar, esta vez no sería un problema.
—Vaya, parece ser que estoy rodeado… esta es una posición de desventaja…—Murmuró sonriendo al pensar en esa última palabra. —Para ustedes.
—Te tenemos sitiado espectro, no tienes a donde ir. —Decía uno de los caballeros de plata, junto a sus compañeros de bronce, puede que él fuera fuerte como un caballero dorado, pero si se unían podrían llegar a igualar su poder.
—Ríndete, no tienes ninguna posibilidad de ganar en esta situación, somos 20 contra uno, es una batalla que no podrás ganar. —Aseguró uno de los caballeros de Bronce, aunque sus palabras eran seguras sus expresiones corporales no lo eran. Se notaba que sus manos temblaban, apenas podía ocultar el sudor que bajaba de su frente a su barbilla, lo cual hizo reír levemente al general del inframundo.
—¿Están seguros de ello caballeros? —Preguntaba el Juez del inframundo sin levantar la vista o mirar a su alrededor, no necesitaba verlos para saber que la mayoría estaba aterrada de su presencia, si fuesen más valientes o inteligentes sabían que esta era una batalla perdida y que quedarse sería una sentencia de muerte.
—Si no tienen la fuerza que sustente su valor para mí no serán más que simple Basura. —Justamente al decir eso un par de caballeros de Bronce comenzaron a retroceder, pero antes de que si quiera pudieran un dedo el Santo de Cristal los detuvo.
—Manténganse tranquilos. No permitan que los intimide. —Decía Gerald desviando unos segundos sus ojos hacia los caballeros a su lado, para entonces mirar hacia donde el espectro sonriente, quien esperaba pacientemente a que ellos hicieran su primera movida.
—Recuerden su entrenamiento, podemos ganarle… mantengan la formación y ataquen cuando de la orden.
—Optimistas… me agrada eso de los caballeros, creen que por tener esperanza podrán ganar, sin embargo. — Fue entonces que alzó su brazo derecho bañado en un terrible cosmos oscuro, que no hacía más que abrumarlos con el terrible presagio que se les vendría encima.
—No son nada en comparación cuando se enfrentan a una fuerza superior a las suyas, pero como soy un dios benevolente dejaré que den el primer golpe a ver cómo les va. —Justamente al decir eso, los caballeros de plata se miraron los unos a los otros, el objetivo era indudablemente fuerte, pero esa actitud arrogante sería lo que lo llevaría a una muerte segura.
—Prepárense…—Pedía uno de los caballeros de plata, alistando su ataque más poderoso, mientras que los demás ya se encontraban en posición de ofensiva, analizaban cada uno de sus movimientos con atención.
Un fallo y toda la escuadra podría verse comprometida en un solo instante, los caballeros de plata se hacían señas con las manos y con los ojos, para preparar el ataque, los cinco del grupo ya tenían asegurado cual era el plan, los demás caballeros de bronce solo esperaban el momento adecuado para atacar, todo debía ser tan preciso como un procedimiento quirúrgico.
El silencio se apoderó de todos, ni siquiera el viento hacía acto de presencia… solo el suave sonido de las respiraciones de los caballeros, y la mirada arrogante del Grifo…
Un poderoso viento helado Sacudió la melena plateada del juez obligándolo a mirar a sus espaldas, era el caballero de cristal, él junto a la corona Boreal y el Pez astral atacaron con una ráfaga de viento helado, exclamando al unisón: Polvo de Diamantes.
Mientras que los caballeros de perros de Caza, Ballena y Perseo se apresuraban a inmovilizarlo con sus técnicas propias de agua y piedra, el espectro de grifón no se movió ni un centímetro para contrarrestar, solo se limitaba a sonreír y mirar como en efecto una extensa capa de hielo comenzaba a cubrir su cuerpo.
El esfuerzo de estos guerreros era verdaderamente admirable… pero, no se acercaba si quiera a impresionarlo en lo más mínimo. poco después los demás caballeros se les unieron creando una capa de hielo mucho más poderosa para aprisionarlo y así comenzar la segunda fase de la batalla.
—¡Ataquen! —Exclamaron los caballeros de plata al unisonó lanzándose al frente de la batalla, los cinco caballeros, aunque el caballero de cristal no podía evitar sentir que algo iba terriblemente mal un segundo antes de darle el golpe de gracia notó algo que no se dio cuenta antes, las alas de la armadura estaban cubriendo el cuerpo del espectro, como si de un caparazón se tratará… era demasiado tarde para retroceder.
—Que inútiles…—Susurró el espectro sonriendo, únicamente para liberarse de la prisión de hielo con un poderoso y con una poderosa ráfaga de viento producida por sus alas mandó a volar a todos los caballeros a su alrededor.
—¡Onda Gigante de PLUMAS! —Los caballeros de bronce y plata salieron despedidos, el viento era tan intenso y opresivo que al instante, los dejó sin oxígeno respirable, haciendo cortadas en sus pieles y dejándolos sordos por la onda expansiva tan aplastadora que algunos incluso terminaron hechos pedazos.
Los restantes cayeron al suelo, sintiendo sus oídos pitando por el poderoso ataque del juez del inframundo. Los que habían muerto podían considerarse afortunados, pero aquellos que habían sobrevivido les esperaba un infierno en vida.
—Maldición… ¡recuperen la formación! Aún podemos ganar. —Exclamó el caballero de plata de Perseo únicamente para alzar su mirada hacia arriba, donde el Grifo lo veía sin apartar su sonrisa tranquila.
—¿Aún siguen creyendo que van a ganar? Realmente son crédulos, uno creería que con la muestra de poder les di ya estarían más que rendidos ante mí… pero al parecer su espíritu de lucha es más fuerte de lo que creí. —Decía acercándose lentamente al guerrero arrodillado en el suelo.
—Para tu suerte… a mí me encanta romper espíritus de pelea.
—Kgh… bastardo.—El caballero de plata de Perseo deslizó su mano izquierda hacia su espalda, listo para sacar su escudo de medusa y volverlo piedra.
—No nos subestimes, ¡malnacido! —Exclamó colocándose el escudo y mostrándoselo al espectro de Grifón… pero antes de que la habilidad de su armadura se activara el espectro lo agarró del cuello y con una increíble fuerza lo levantó del suelo.
—Ah… así que ese es el famoso escudo de Medusa, ¿eh? —Preguntaba sujetándolo del cuello y del brazo izquierdo inmovilizándolo por completo. —Una habilidad tan molesta como esa debe ser muy útil contra espectros de bajo nivel… pero no estás luchando contra esos inútiles. —Añadió mostrando sus ojos carmesíes hacia el caballero de plata indefenso frente a él.
—Ahora te enfrentas contra las grandes ligas.
—¡Clarke! ¡Sal de allí! —Exclamó el caballero de Ballena alzando sus brazos, convocando un pequeño charco de agua bajo los pies del espectro para que pronto se volviera un violento maremoto, el cual comenzó a alzarlo violentamente.
—¡Bombardero de Ballena!
—Eh… ¡¿qué?! ¿Qué es? — El espectro de Grifón fue alzado al cielo con violencia, como si su cuerpo hubiera sido golpeado por un poderoso maremoto. Haciendo que soltará al santo de plata por el abrupto cambio en el terreno.
El cuerpo del espectro salió despedido por los aires, y en la tierra los caballeros de plata y Bronce restantes se prepararon para atacar nuevamente, el Santo de Medusa se recuperó rápidamente para apuntar su escudo arriba, quería convertir a ese desgraciado en piedra para que al momento de caer fuera despedazado por el impacto y la gravedad… Pero al intentarlo se encontró con una gran sorpresa, nadie estaba descendiendo a suelo.
—¿¡Uh!? Pero… ¿dónde…?—Al buscarlo a su alrededor pudo ver una sombra que se cernía sobre ellos.
—Oh, así que aún tienen trucos bajo la manga. —Murmuró el espectro del Grifón, las alas de su armadura estaban abiertas, por lo que él se mantenía en el aire debido a esto, los caballeros presentes estaban sorprendidos de su tiempo de reacción, nadie habría visto venir un golpe de esa fuerza y magnitud para instantáneamente recuperarse.
—Debo admitir que son más escurridizos de lo que creí, pero ya he desperdiciado mucho tiempo con ustedes. —Añadió alzando su mano hacia los caballeros debajo de él para acabar de una buena vez con ellos, pero al instante el caballero Plateado de la ballena se lanzó raudo hacia él.
Tal y como lo había hecho con el Juez, se alzó por una poderosa corriente de agua que lo lanzó por los aires, para que a su alrededor de su cuerpo un poderoso remolino acuoso se formara para darle más impulso.
—¡No nos Subestimes Bastardo! ¡Puñetazo Vórtice de Ballena! —Exclamó con fuerza, dirigiéndose como una bala hacia su objetivo.
El espectro del Grifón simplemente sonrió, un poderoso estruendo se escuchó en todo el bosque, los caballeros de plata y bronce que atestiguaban la hazaña de su compañero admiraron sorprendidos al cielo… únicamente para que sus esperanzas fueran destrozadas al ver como el espectro lo había atravesado su pecho con una de sus manos dejando caer pedazos de metal y sangre al suelo.
El caballero comenzó a gemir y a escupir sangre, mientras que el espectro lo seguía mirando, parecía burlarse de él, casi decirle con su sonrisa que sin importar que tan poderoso fuera, jamás sería capaz de alcanzarlo.
—¿Lo entiendes? No tienen forma de ganar, aunque se lancen hacia mí con toda su fuerza será inútil. —Decía introduciendo su brazo aún más profundo en su pecho, el caballero de plata de la ballena solo podía sostener con fuerza el brazo del grifón con fuerza, no sabía si era para alejarlo o para intentar no caer al vacío, escupiendo sangre en el proceso al sentir como los dedos del espectro inspeccionaban el interior de su cavidad torácica, buscando entre sus órganos uno en específico.
—Oh… ¿acaso este es tu corazón? Dime, ¿qué crees que te mate más rápido, la caída o la falta del mismo?
—Kgh… tu no ganarás… no… lo permitiremos… ¡aghk! —El santo de Plata solo podía sentir como a cada segundo sus brazos perdían más fuerza, aunque fuera lo último que hiciera iba a matar a este desgraciado.
—Ahhh, ¿siguen creyendo que van a ganar? Admirable, jamás había visto a criaturas tan miserables aferrados a la idea de que fuesen a sobrevivir, quizá esa sea la mayor virtud de ustedes los caballeros. —Justamente al decir esa última frase comenzó a apretar con fuerza su mano, estrujando el corazón del Plateado, quien apenas podía resistir la presión del grifón sobre el mismo, sus ojos comenzaron a perder vida y sus manos comenzaron a soltar el brazo de su enemigo.
—O quizá… sea su peor desventaja, creer que pueden ganar aun cuando están en las puertas de la muerte, dime… ¿qué clase de victoria pueden llegar a anhelar muriendo de forma tan patética?
—No será una muerte en vano… ¡Mientras sea un sacrificio necesario! —Exclamó utilizando lo último de sus fuerzas para rodearlo con sus brazos, abrazándolo con fuerza apresándolo al instante en su agarre.
—¡Gerald, Clarke, Joshua, Freya! ¡Acaben con este Bastardo! — El cuerpo del caballero de plata y del espectro fue cubierto por un remolino de agua, el cual comenzó a descender por la poderosa presión que ejercía sobre sus cuerpos.
—¡Bombardero de la ballena blanca!
—¡Michael! —Exclamó el caballero de Cristal desde abajo, apreciando a su compañero moribundo caer al suelo junto a su enemigo.
—¡Mátenlo, o no tendremos otra oportunidad así de nuevo! — con su último aliento el caballero de plata de la ballena sintió sus últimas fuerzas desvaneciéndose cuando su corazón fue arrancado de su pecho.
Dicho y hecho, los cuatro caballeros de plata restantes atacaron al objetivo al unísono con sus técnicas de hielo y el escudo de Medusa, tratando de abatirlo antes de que se cobrará aún más vidas de sus aliados, la combinación de cosmos fue tan devastadora que ocurrió una explosión seguido de un poderoso estruendo ocasionado por un cuerpo convertido en piedra, pero cuando miraron solo pudieron distinguir el cuerpo de su compañero, pero el grifón no se encontraba por ningún lugar.
—Vaya es una pena, esperaba que muriera desangrado, al parecer la caída terminó matándolo. — dijo a espaldas del caballero de Medusa, este se volteó para mostrarle el escudo de medusa, pero con un poderoso golpe logró atravesar el escudo y el abdomen del caballero de plata en un solo instante, todo había ocurrido tan rápido que el dolor tardó en llegar, cuando lo hizo la sensación fue tan abrumadora que el caballero de plata comenzó a vomitar sangre.
—¿Y a ti? ¿Qué te matará primero? ¿Envenenamiento o pérdida de sangre? Sería divertido verlo, pero lamentablemente ya no quiero seguir jugando con una marioneta rota.
—T-tú… maldito hijo de… —Una vez que el espectro del grifo sacó su mano de su vientre, el caballero de plata cayó al suelo en un charco de su propia sangre.
—Ahhh… se rompen muy fácil, ¿estos son los caballeros de plata? ¿Los guerreros que pueden igualar el poder de los caballeros dorados? —Preguntaba hacia los guerreros restantes, quienes temerosos pero firmes seguían haciéndole frente al espectro frente a ellos.
—Sí es así… no estoy sorprendido.
—Tú… desgraciado, no ganarás. Mientras quede uno de los nuestros de píe, jamás ganarás, cuando el señor Yuri acabe con tus aliados, ¡te destruirá por lo que has hecho! —Exclamaba Gerald con fuerza, pero como si hubiese sido un chiste Talón comenzó a reír con fuerza, causando el efecto contrario a lo que buscaba, en lugar de inspirar valor a sus aliados, las risas incontenibles del espectro hicieron que la moral comenzará a desplomarse.
—Je je jeh, oh, disculpen je jeh… creí que no había quedado claro, a este punto creí que ya se habrían resignado a aceptar la derrota, digo acabo de matar a varios de los suyos, pero aún siguen empeñados en creer que pueden ganar. —Les decía esbozando una sonrisa aún más macabra que antes, con todos sus dientes sobresaliendo de sus labios.
—Me encantaría ver más de sus interesantes técnicas, pero ya no tengo ningún interés en seguir peleando contra seres tan insignificantes. — Sentenció alzando sus manos, desprendiendo hilos de sus dedos, los cuales comenzaron a tomar posesión de los cuerpos de los caballeros presentes, al sentir el cosmos del espectro sobre sus extremidades intentaron resistirse.
—Así que terminaré con ustedes de una vez con mi… Marioneta Cósmica.
Pero al momento que los hilos se apoderaron de cada una de sus extremidades todos dejaron de luchar, de hecho, ya nadie era capaz de mover un solo dedo a voluntad, todos estaban inmovilizados, sin poder moverse para combatir o escapar.
Estaban atrapados en sus propios cuerpos.
—Vamos mis pequeñas marionetas, bailen… Bailen para mí. —Y con la simple acción de mover sus dedos, los caballeros comenzaron a sentir como sus propias extremidades se movían solas, hasta adoptar posiciones y movimientos antinaturales.
Brazos, piernas, cuellos comenzaban a torcerse y retorcerse hasta el punto de romperse, todos comenzaban a gritar de dolor, el solo sentimiento agónico que producían sus músculos al ser retorcidos era una tortura sin igual, acompañado de esto las risas del espectro hacían de esta tortura algo más demencial
—Ge… Gerald… Mantén tus ojos en el Espectro. —Pedía el caballero de Perros de Caza, con un brazo retorciéndose sobre su espalda y su pierna adoptando una extraña forma de L al desquebrajarse los huesos de la rodilla. Pero aún con la profunda sensación de agonía y pánico que se apoderaba de él, debía seguir mirando al espectro, su técnica, debían
—Mira bien su técnica… grábala en tus ojos… solo así podremos darles una oportunidad de ganar…—Pedía la Amazona de la corona boreal tratando de seguir mirando al grifón… pero su cabeza estaba siendo retorcida de tal forma que su cuello comenzaba a romperse lenta y dolorosamente.
—Siguen diciendo eso… una y otra vez… creo que es hora de terminar con su dolor de una vez. —Murmuró pensando en la forma de ejecutarlos, quizá rompiéndoles el cuello, retorciendo sus cuerpos hasta el punto de la deformidad. Quebrando sus columnas en un solo movimiento rápido, pero aún bajo su voluntad ellos seguían luchando, seguían resistiendo, mirándolo con la determinación de seguir luchando contra él y contra su voluntad, estos guerreros eran realmente fuertes como para intentar resistirse a su marioneta cósmica… sus cosmos eran fuertes quizá… con estas almas sería suficiente para satisfacer a los dioses.
—¿Saben? Creo tener una mejor idea, si tienen tantas ganas de pelear entonces dejaré que lo hagan. —Al decir eso extendió ambos brazos al mismo tiempo que sus marionetas volvían a su estado natural, aún con huesos internos rotos y justo después juntó sus dos manos, al instante el dolor se detuvo.
Las extremidades de los caballeros dejaron de moverse para quedar en una posición neutral, por un momento creían que todo finalmente había terminado, hasta que sus mentes fueron invadidas por una sensación de intrusión.
Ya no sentían hilos controlando sus extremidades, pero había algo mal… podían sentir esos hilos entrando en sus bocas, ojos, oídos y narices, adentrándose en sus cerebros, apoderándose de sus pensamientos y acciones.
—Marioneta Cósmica… ¡Control Total! —Exclamó dejando a todos los caballeros a su alrededor paralizados, ¿qué había sucedido? ¿Qué había sido esa técnica? No importaba, ahora que los hilos se habían ido podían atacarlo pero… pero algo estaba mal, por más que querían moverse no podían, Talón ya no los estaba controlando pero… pero algo andaba muy mal, sus cuerpos, sus cuerpos estaban congelados, no podían moverse para escapar o pelear…
—Ahora, ustedes interpretarán mi Magnus opus, quiero que todos ustedes se enfrenten en un duelo a muerte, peleen para mí, asesínense mutuamente, quiero que empiecen a masacrarse hasta que quede solo uno vivo. Prepárense.
Los caballeros no entendían lo que el espectro decía, ¿Les estaba ordenando matarse entre sí? Antes de que pudieran racionalizarlo, sus cuerpos comenzaron a moverse, ellos no tenían control sobre los mismos, ni de sus acciones todos se vieron los unos a los otros, completamente conscientes de lo que iba a suceder.
No querían hacer esto, deseaban evitar que los deseos de ese desquiciado se volvieran realidad, rogaban que esto no fuera real y que fuera una pesadilla una horrible, horrible pesadilla, pero cuando sus cuerpos se colocaron en posición de ataque sabían que no podrían hacer absolutamente nada para evitar lo que sucedería a continuación.
—No… No… por favor detente, no puedes hacer esto…—Pedía el caballero de Cristal mirando nervioso al igual que todos sus compañeros, deseaban que esto no fuera más que una horrible pesadilla creada en la mente de un maniaco, pero parecía que no… que esto sería algo que nadie podría detener.
—Señor Yuri… Señor Yuri por favor detenga esto… por favor, por favor…—La guerrera de la corona Boreal comenzó a pedir desesperadamente. Podía soportar el dolor de sus huesos rotos, pero el ser obligada a matar a sus amigos, eso jamás.
—Maldito… Pagarás por esto… ¡Juro que pagarás por esto! —Gritaba el caballero de perros de caza cerrando sus ojos con fuerza.
Iba a ser un duelo a muerte entre caballeros y solo uno iba a quedar en pie para los propósitos macabros del espectro, por esta razón le llamaban el señor de las marionetas, una vez que tenía en control a alguien, nadie podía resistirse a su voluntad. Y fue allí cuando los caballeros estaban listos para pelear el espectro solo murmuró.
—Que comience la masacre…
El santuario se había reformado, entre los caballeros existía una fuerte creencia de hermandad, todo bajo el ideal de proteger y defender a la diosa Athena, el patriarca no obligaría a sus caballeros a pelear, ningún caballero de Oro levantaría su mano en contra un caballero de Plata y los caballeros de Plata jamás blandirían sus habilidades en contra de un santo de Bronce.
Se les tenía estrictamente prohibido pelear entre ellos, pues los únicos que ganaban con batallas sin sentido eran los enemigos.
Lamentablemente en esta situación, aunque lucharan contra sus propios cuerpos… no podían evitar el conflicto o mínimamente la posibilidad de evitarlo, los caballeros de Bronce y Plata luchaban entre ellos, sin controlar sus acciones sus cuerpos trataban de asesinarse mutuamente, no era una batalla limpia, sus cosmos eran utilizados para destrozar al otro. Los gritos de dolor se combinaban con los de terror al ver como los compañeros a quienes les habían confiado sus vidas ahora los estaban asesinando.
Las patadas no se daban con precisión, los golpes no eran dados de manera poderosa y firme, se estaban golpeando de manera desesperada, parecían animales atacándose los unos a los otros por sobrevivir, los valerosos caballeros de plata no actuaban como los guerreros que eran, y los valientes guerreros de bronce habían sido reducidos a criaturas que luchaban para vivir solo un segundo más, aunque como se había dicho antes, solo uno quedaría con vida.
Y no serían ningúno de ellos.
Todos pedían detenerse, pero por más que lo querían sus cuerpos no lo harían hasta que su compañero estuviera en el suelo muerto, sus técnicas insignia eran lanzadas de manera ruin, tirando a matar, en entrenamientos estas técnicas se debían utilizar con moderación, para evitar dañar a un compañero. Aquí nada de eso importaba… solo sobrevivir, dos caballeros de Bronce habían caído, la habían tenido fácil, un golpe certero y cayeron muertos.
Mientras que los demás aún se destrozaban, sin importar cuanto le pidieran a su compañero que se detuviera o a su propio cuerpo que parará con esto, jamás lo harían, esta batalla solo se iba a detener cuando el todos estuvieran tendidos en el suelo completamente inertes.
Los caballeros de bronce fueron cayendo de uno a uno, de un equipo que había sido reducido a 12 integrantes ahora quedaban 3, los caballeros de plata restantes estaban cansados, adoloridos habían resistido el dolor de sus huesos rotos.
Más no los alaridos de dolor de sus compañeros al romperles el cráneo, atravesando sus cuerpos con sus propias manos, arrancarle los brazos o sus piernas y verlos morir tanto de manera rápida, como lenta en sus manos.
Escapar a la locura o quedarse lo suficientemente cuerdo para ver lo que ocurriría eran opciones no muy favorables.
Deseaban que cada golpe fuera mortal para evitar que fuera larga y dolorosa, deseaban que la muerte fuera rápida e indolora, más de lo que merecían al darle muerte a sus compañeros de Bronce.
Pero aunque gritaran por misericordia la misma no llegó jamás, los ataques solo seguían, seguían y seguían, frenéticos, violentos.
Inmisericordes.
La batalla encontró un punto de quiebre cuando después de escuchar los gritos de piedad de la amazona de plata, los últimos dos guerreros quedaron, cubiertos de la sangre de sus amigos enfrentándose en una batalla sin honor.
Sin gloría, solo dos hombres cansados y rotos luchando para cumplir los deseos de un malnacido que solo deseaba a uno de los dos vivo y al otro muerto.
—Por favor… detén esto… por favor… ya no más. —Pedían ambos caballeros, no hacia su compañero, sino al hombre que los había colocado en esta situación y que lo seguía mirando con alegría y entusiasmo después de haberlos visto por un par de horas derramando la sangre de sus compañeros.
—Esa fue una presentación maravillosa, digna de una obra de tiempos antiguos, pero como toda obra debe llegar a su final, ¿quien de ustedes dos será el ganador de esta hermosa sinfonía y se alzará como el verdadero personaje principal de esta obra? —Interrogaba sonriendo de genuina alegría al mira a ambos caballeros, quienes cansados, adoloridos, cubiertos de sangre, huesos rotos y al punto de colapsar aún estaban dispuestos a seguir con la pelea, hasta que solo uno quedara de pie.
—¿Por qué no lo averiguamos? —Al decir eso ambos caballeros de plata caminaron hacia el otro lentamente, preparados para acabar con todo.
Ambos se agarraron de cuello, exprimiendo la vida del otro con lo último que les quedaba de fuerzas, los gruñidos pasaron a ser pequeños quejidos de dolor y prontamente a gemidos inaudibles… El caballero de Cristal miraba al hombre que sostenía con fuerza del cuello, arrebatándole la vida lentamente, quientras que él… solo podía mirar, tratando de detenerlo… Ya no tenía la fuerza para hacerlo, ni siquiera un poco.
Por esa razón estaba resignado a el destino que le aguardaba, pero aún con eso en mente debía decirle unas últimas palabras a su compañero en su lecho de muerte.
—Ge…rald… Recuerda esa técnica… grábala… en tus ojos… no… permitas… que nuestras muertes… sean… en… vano…—Con su último aliento, pudo darle su mensaje, un mensaje que él guardaría en su mente, en sus ojos como una promesa de que jamás permitiría que esta masacre fuese perpetrada de la misma forma nuevamente.
El caballero de cristal quedó completamente solo, llorando silenciosamente mientras aún sujetaba el cuello de su compañero quien desde hacía rato, solo miraba al hombre que había considerado un amigo, ahí, muerto entre sus manos…
Mientras lágrimas caían en su rostro, su espíritu de lucha estaba destruido, así como todo su escuadrón… pero aún así, aun cuando deseaba morir al igual que sus compañeros aquí estaba, como él último guerrero en pie.
—Clarke…—Susurró con las pocas fuerzas que le quedaban para hablar.
Y justo en ese momento donde la batalla había tenido un final escuchó un fuerte aplauso de parte del hombre que los había obligado a hacer esto.
—¡Bravo, Bravo, Bravísimo! ¡Una presentación, gloriosa! Ustedes verdaderamente supieron interpretar sus papeles a la perfección, ira, odio, tragedia, desesperación y un final abrumador, ustedes los caballeros de Athena son simplemente espectaculares. —Decía con genuino orgullo en su voz, si tuviera la fuerza para insultarlo lo haría… pero Gerald ya no tenía palabras, ya no tenía más nada… estaba completamente vacío por dentro y por fuera.
—Con esta bella mancha de Sangre los dioses estarán complacidos… quizá me den una recompensa por un trabajo muy bien hecho. —Divagaba pensando en la distinción que le esperaría una vez volviera al inframundo… pero al pensar en una condecoración adecuada a su obra miró a la última marioneta que quedaba en su escenario.
—Y hablado de… recompensas, creo que tú mereces una recompensa adecuada al ser el último hombre en pie… quizá haga que te arranques la lengua con tus propias manos, o romperte el cuello… Oh… creo tener una mejor idea. —Añadía acercándose a la marioneta solitaria quien solo podía ver al suelo en completa desesperanza.
—No quiero que mueras, no aún, quiero que… camines, camines lejos de aquí, quiero que camines por días, semanas, meses sin dirección, sin descanso, camina hasta que tus pies sangren y cuando se rindan, quiero que te arrastres… Desearás la muerte pero esta no vendrá, desearás que alguien ponga fin a tu vida pero nadie te la dará.
» Vivirás para recordar lo que hiciste, para recordar a los amigos que mataste, vivirás… hasta que ya no puedas soportar más. Y solo cuando la última pizca de esperanza se desvanezca de tu cuerpo, tendrás mi permiso para morir.
Dicho y hecho, Gerald se levantó dada la última orden del Espectro comenzó a caminar, durante cinco días y cinco días sin detenerse, roto, destruido por dentro como por fuera, siendo solo un fantasma del guerrero orgulloso que alguna vez fue.
Con sangre manchando sus ropajes, piel y armadura, sangre que no solo le pertenecía a él, sus amigos, sus compañeros, personas que había considerado su familia y que ahora no eran más que cadáveres enterrados en la nieve.
Gerald siguió caminando, sin importar el dolor siguió caminando, perdiendo todo rastro de cordura en su mente, pero lo único que no perdió fue la esperanza junto con la promesa de que la sangre que cubría su cuerpo no había sido derramada en vano…
Hasta que a la llegada del sexto día fue encontrado, demasiado cansado como para pelear y demasiado cansado como para hablar.
Había vivido un infierno y sus ojos eran la prueba viva, prueba que ahora se encontraba en manos del patriarca, que miraba con ingenuidad tanto como shock.
—No pudo decirme que más ocurrió después de que Talón utilizara la marioneta cósmica sobre de él… le dio un ataque de ansiedad y… tuvieron que sedarlo, cuando le pregunté qué había sucedido después de que se despertó, él se negó rotundamente a seguir contándome…— Explicaba Yuri después de dado su reporte de la misión de Gerald, para señalar al pequeño objeto en las manos del patriarca.
—Por esa razón… se arrancó el ojo y me lo dio para mostrarme lo sucedido, fue… un tanto desastroso por unos momentos, pero me dijo que toda la evidencia se encontraba grabada en sus ojos, no gritó de dolor, simplemente se lo arrancó y me lo dio, dijo que… ningún dolor podía compararse al que sufrió cuando asesinó a sus compañeros.
—Por Atenea… Talón de Grifo posee la habilidad de controlar mentalmente a cualquier persona, manteniendo sus conciencias intactas. —Murmuraba el patriarca mirando al ojo que el santo de Acuario le había entregado envuelto en un pañuelo que se había cubierto completamente de sangre.
—Esto es peor de lo que creí, un espectro con tal habilidad es peligroso, más… sí puede controlar la mente de un guerrero de oro. —Murmuraba cubriendo el ojo con la manta para devolvérselo al santo de acuario.
—Por suerte… tenemos a alguien que podría contrarrestar esa técnica, pero no se encuentra en el santuario en estos momentos, necesito que hables con Seishin… ella debe contactarse con los hermanos Asura, ellos podrán ayudarnos a .
—Entiendo Patriarca… solo como información adicional, el caballero Gerald de Cristal pidió que no se le revocará su título como caballero. —Yuri aclaró sorprendiendo enormemente al patriarca. —Aún con lo que hizo y con lo que ocurrió… me dijo que no quería que ninguna muerte futura fuera en vano… y que quería seguir peleando al lado del santuario.
—Aunque se encuentra en estado crítico, cualquiera en su posición se habría dado por vencido… pero después de arrancarse el ojo me dijo… que quería hacer pagar al hombre que le había hecho esto a él y a sus compañeros… Espero que tome en consideración sus palabras, aunque si no desea que él siga peleando lo entendería también ya sufrió demasiado.
El patriarca tomó un minuto en silencio para meditar su respuesta, era cierto después de haber visto y hecho lo que hizo, cualquiera esperaría que el patriarca o los demás caballeros pidieran la revocación de su título como caballero de plata… pero aunque hubiera asesinado a sus compañeros, él lo había hecho bajo la influencia de un espectro dentro de su mente.
Por lo que a los ojos del patriarca él era una víctima al igual que los demás guerreros que habían caído en esa misión.
—Cuando Gerald se encuentre mejor… quiero que lo traigan ante mí, necesito escuchar lo que tenga que decir. —Dicho eso el caballero de Acuario asintió con la cabeza levemente, guardando el ojo de su compañero en su pechera.
—Gracias, ya puedes Retirarte Yuri yo… necesito unos segundos para meditar al respecto de lo que me mostraste…
—Sí…—El santo dorado de Acuario asintió haciendo una respetuosa reverencia al gran maestro del santuario. —Con permiso… Patriarca. —Sin nada más que decir Yuri dio media vuelta y se retiró de allí.
Una vez el caballero del Cántaro de Agua se retiró el patriarca recargó sus brazos sobre sus piernas, sabía que existían seres crueles en el universo, que disfrutaban del dolor y de la desesperación de otros. Hades esta vez había reclutado un ejército de hombres como mujeres a los que no les importaba causarles daño a otros, las tácticas de su ejército eran más salvajes, más crueles… no había honor o humanidad, solo violencia.
Como si esta guerra santa no fuera más que un patio de juegos.
Los caballeros eran sus blancos, sus… juguetes con los cuales divertirse mientras los destrozaban psicológica y físicamente… no podían rebajarse al nivel de esos demonios con rostros humanos, debían pelear con las mismas tácticas que habían empleado hasta ahora…
Pero… ¿por cuánto tiempo eso funcionaría? Debían ser inteligentes, pensar primero con la cabeza antes que, con los puños, justicia antes que represalias.
Debían ser inteligentes, sino esta guerra terminaría como un baño de sangre igual o peor que lo que el caballero de Cristal había experimentado, fue entonces que las puertas volvieron a abrirse, de allí dos hombres entraron a la cámara del patriarca.
Uno portando la armadura dorada de Géminis y el otro Portando la armadura de plata de Altar.
Aunque iguales, ambos guerreros eran diferentes, ambos poseían piel blanca, ojos azules y cabello castaño, el mayor tenía el cabello más largo que el menor.
Y el mismo brillaba de un color más opaco mientras que el otro era de un tono más cláro.
Al presentarse ambos se postraron frente al gran maestro demostrando su absoluto respeto con el máximo dirigente del santuario.
El caballero dorado bajó su mirada por respeto el patriarca y segundos después el santo de plata hizo lo mismo.
—Arorios Asura de Géminis…
—Y Aroria Asura de Altar…
—Reportándose para el servició patriarca. —Hablaron los dos al mismo tiempo, mostrándose dóciles y corteses ante su maestro santo, quien jamás pudo detectar amenaza o agresión en sus palabras. Solo un infinito respeto a su figura y a lo que él representaba.
—Díganos… ¿que necesita de nosotros Maestro Shun? —Preguntó el Mayor alzando sus ojos azules al sagrado patriarca que cuidaba del santuario y de Athena.
—Arorios… Aroria… necesito pedirles un favor. —Empezó diciendo el patriarca levantándose de su trono, para acercarse hacia los caballeros, quienes miraron al maestro con curiosidad e intriga.
—Necesito… ¡que me muestren, cómo funciona el Satán Imperial!
La pregunta los dejó impactados a ambos, la petición del patriarca era algo completamente fuera de lo que llegaron a pensar en un momento. ¿Mostrarle el funcionamiento de una técnica tan peligrosa como prohibida a un hombre tan sabio como lo era él?
Si la guerra santa estaba tomando el curso que ambos tanto habían temido, entonces el patriarca estaba desesperado por retomar la ventaja en este entramado juego de batallas sin fin, algo que diera un giro al conflicto, un evento que diera un equilibrio justo a la balanza.
Si eso era… entonces le mostrarían cual era el verdadero peligro que significaba el control mental del Satán Imperial.
18 de mayo del 2283
Kiva ya había tardado mucho en volver al santuario, preocupando enormemente a su mentor, él salió de su casa únicamente a buscarlo, con su traje tradicional como herrero de Yamir, los herederos de bronce ya se habían retirado, pero él necesitaba asegurarse de que su aprendiz estuviera bien…
Al salir del bosque miró a todas direcciones, conocía el camino por el que Kiva iba y venía del pueblo, conocía el territorio como la palma de su mano, conocía incluso la forma de cruzar por las praderas hacia los hogares cercanos.
Pero aún con esta visión tan familiar del terreno frente a él.
Podía sentir que algo no estaba bien, una sensación de peligro que se estaba apoderando de su cuerpo y de su mente, una sensación tan desagradable que lo hacía tomar apresurarse rápido.
Debía cerciorarse de que todo estuviera bien, pero a cada paso que daba la sensación se hacía más y más fuerte, algo no estaba bien, pues la sensación de un cosmos amenazante se hacía más y más poderosa mientras seguía avanzando, al ver a su alrededor pudo ver algo más, habían animales muertos, conejos, insectos incluso aves que habían muerto cerca, junto con ualgunas plantas que se estaban marchitando, todas rodeando un árbol que… se negaba a morir y justamente a la sombra de ese mismo árbol pudo ver a su alumno.
Este se encontraba en el suelo, sujetando con fuerza una de las raíces del enorme tronco.
Shiki se sintió levemente aliviado, pero al ver a su aprendiz este no parecía haber caído dormido, más bien… parecía haberse desmayado después de haber tratado de escapar de algo… o alguien. Podía verlo en su expresión de miedo, en el cómo se aferraba a la madera del árbol.
Como si temiera que alguien se lo llevará, su mochila y demás cosas que le había pedido se encontraban en el suelo, había ocurrido una lucha, pero antes de revisar que esto no hubiera sido un atraco, fue hacia su alumno para comprobar su estado de salud.
Al voltearlo pudo comprobar que se encontraba bien, no tenía cicatrices ni en sus piernas ni en sus brazos, además que obviamente seguía con vida, nadie pudo haberlo atacado o tratado de llevárselo, él debió haber luchado utilizando sus habilidades telequinesias, pero no comprendía que había sucedido…
—Kiva…. Kiva, responde, Ki… oh por Athena…—Fue cuando agachó su mirada hacia el pecho de su alumno que pudo verlo.
Un objeto en el cuello de su alumno que le heló la sangre… un pequeño medallón de plata, que se componía de una estrella encerrada en un marco circular, dentro una leyenda remarcada con dos ramas de olivos talladas sobre el metal, así como un listón tallado con una inscripción que decía:
"Yours Ever" (Siempre Tuyo)
Shiki tomó el medallón para examinarlo, pero rápidamente sintió la mano de su alumno tomándolo de la muñeca con fuerza. El caballero de Aries miró a su aprendiz sorprendido. Y este le devolvió la mirada sus ojos estaban llenos de miedo.
Deseando que lo que había ocurrido minutos antes jamás volviera a repetirse, el maestro de cabello rojizo miró al muchacho castaño entre sus brazos y él… solo pudo susurrar atemorizado.
—No quiero ser Hades… Señor Shiki… no quiero ser Hades… No quiero convertirme en él.
El santo del carnero no necesito escuchar más, reunió todas las cosas esparcidas en el suelo y corrió directamente al santuario con Kiva en sus brazos, sin mirar atrás.
Debía hablar con el patriarca rápido, debían actuar rápido, el cuerpo del siguiente Niño que se convertiría en el recipiente de Hades no solo era el de su alumno, ahora sabían quién era el niño más noble y puro de toda la galaxia, debían asegurarlo antes de que los espectros vinieran a por él.
O peor… que el infierno se desatará sobre Ninbus solo para llevarse a ese muchacho. Debían llevarlo a un lugar donde ni los espectros… o Pandora, lo encontrarán.
La única forma en la que esto podía terminar bien para todos sería sacando a Kiva del Planeta, de la galaxia… esconderlo hasta el final de la guerra santa, pero por eso debía hablar con el patriarca, debían buscar una manera de ocultar al caballero del caballo menor lejos todo y todos.
Después de llegar a la cámara del patriarca, explicarle la situación y mostrare la evidencia de que en efecto, Kiva era el elegido para residir el alma de Hades. La primera reacción de Shun fue de desconcierto y preocupación.
En especial al ver el pendiente de plata que el caballero de Aries había presentado frente a él y a los caballeros dorados.
Por primera vez desde que la guerra Santa había empezado los caballero de Aries, Tauro, Géminis, Virgo, Libra, Acuario y Piscis se encontraban en la gran cámara del patriarca, era la primera vez en tanto tiempo que los caballeros que aún seguían en el santuario se habían reunido ante el santo maestro después de haber recibido sus armaduras y después de que la joven Athena hubiera sido encontrada las almas doradas jamás se habían encontrado todos juntos en un solo lugar.
Aquellos caballeros que faltaban a esta gran reunión como lo eran Cáncer, Leo, Sagitario y Capricornio serían informados tan pronto hicieran contacto con ellos.
—El muchacho debe mantenerse en el santuario, es el lugar más seguro del universo, si lo dejamos ír… lo más probable es que los espectros se lo lleven para que Hades reclame su cuerpo. — Decía el caballero de Géminis tomando la palabra después de una larga conversación de cuál sería el lugar indicado.
—Por primera vez concuerdo con Arorios… si dejamos que salga de aquí, lo más probable sea que los espectros lo secuestren y lo lleven a donde se encuentra Hades. —Decía Jacko rascándose la barbilla.
—Aunque eso les daría una excusa para salir… lo cual sería benéfico, podríamos atraerlos y asesinarlos aquí, limitando sus resurrecciones y así terminar la guerra santa.
—Usualmente las ideas de Jacko me parecen… poco convencionales… pero tiene razón en esta ocasión, la barrera que he mantenido sin descanso durante años podría servir para ganar ventaja en la batalla. Mantengo la postura que el joven Kiva deba ser cuidado y vigilado por los caballeros dorados. —Decía la visión de Seishin apoyando las ideas de sus amigos, pero los demás caballeros no parecían convencidos.
—Aunque sea una buena idea, debemos pensar mejor este plan… hemos visto el poder de los espectros, la fuerza que ellos contienen, y no hablo de solo los espectros de alto rango, hablo de los tres jueces del inframundo. —Genki comenzó diciendo argumentando con sus compañeros las fallas a futuro que el plan de atraer a los espectros al santuario tendría.
—Yo he visto el poder de los jueces, así como Yuri, Sovek y Alex quien no se encuentran aún en el santuario, sobre todo Sovek quien sigue tratando de sanar sus heridas por su combate que tuvo contra Aatriox, sus poderes pueden igualar a incluso superar al de los caballeros dorados, debemos añadir que Artorias está del lado de Hades.
» Conoce todas nuestras técnicas, todos los secretos del santuario, quien sabe todo lo que les ha contado de nosotros a los espectros, en específico a los espectros de su legión… o peor aún, a los consejeros de Hades y al mismo rey del inframundo.
—Es cierto…—Murmuró el caballero de Acuario quien se había encontrado en silencio durante toda la audiencia hasta ese momento.
—Los espectros han cambiado sus tácticas, como ya lo sabe patriarca, los 108 espectros tienen la ventaja de la inmortalidad ofrecida de la mano de Hades…. Ellos no pueden morir de verdad, no a menos que tengamos las 108 cuentas para sellar sus almas, si la presencia de Kiva en el santuario atrae al ejercito del inframundo…
» Solo será cuestión de tiempo para ver por cuánto podremos repeler la amenaza sin sufrir bajas catastróficas… o peor aún… que uno de los caballeros que custodia el santuario perezca en batalla. Este es un asunto delicado…—Al decir eso el caballero de escorpio lo volteró a mirar furioso.
—No me vengas con estupideces Yuri, tenemos la oportunidad de acabar con esta guerra aquí y ahora, podemos obligarlos a salir utilizando a Kiva como un señuelo perfecto, ¡no importa cuántos espectros envíen podemos acabar con ellos de una vez por todas! —Exclamaba iracundo al caballero de acuario, quien no tomó ninguna de sus palabras en cuenta.
—Se te olvida que Yuri tiene un punto importante, ellos han cambiado sus tácticas de combate, así como sus estrategias, si permitimos que entren al santuario solo estaremos retrasando una inevitable derrota. —Picis recalcó sus palabras con un poderoso tono de voz que denotaba imponencia.
Aunque esto era porqué era el único que se encontraba alejado tanto del patriarca como de sus compañeros, por eso debía alzar más la voz.
—Cierto… no sabemos qué clase de cosas hayan aprendido del último asedio al santuario, incluso con la barrera de Seishin, podrían burlar la resurrección limitada, no tenemos idea de que podría suceder… y mucho menos con qué clase de enemigos nos estaríamos enfrentando. —Agregaba el santo de Géminis analizando bien la situación.
—Con Artorias del lado de Hades… tenemos una clara desventaja, apenas pudimos repeler el ataque que ocurrió hace 5 años, no podemos retar a la suerte de esa forma… y menos cuando tenemos mucho en juego.
—No pueden estar hablando en serio, esta es la oportunidad que habíamos estado esperando, espectros servidos en bandeja de plata y lo mejor de todo, es que no tenemos que salír del santuario, solo derrotar a cualquier bastardo que venga a nuestras puertas por la influencia del pendiente de Hades. —El caballero de cabello oscuro y ojos rojos decía con ira creciente, esperaba que sus compañeros no estuvieran hablando en serio al dejar ir una oportunidad de oro como esa.
—Aunque es cierto que sería una buena estrategia, nada nos asegura que saldremos ganando, no hace mucho hemos enfrentado grandes pérdidas en nuestras filas, tanto caballeros de bronce como de plata han caído … Independientemente de si un caballero de oro ha estado luchando a sus lados o no… lo cierto es que en una situación así no podemos darnos el lujo de seguir perdiendo a más compañeros. —Seishin se sumó a la debacle que sus compañeros estaban teniendo con respecto a cómo afrontarían una situación así en su territorio, específicamente con el hecho de que este era el hogar de Athena. Ponerla a ella y al patriarca en peligro sería una enorme irresponsabilidad.
—La última vez lograron pasar por las 5 primeras casas… hasta llegar a la mía, y aunque pude repeler la amenaza… las pérdidas fueron un golpe duro… Ahora agrégale a todo el ejercito del inframundo… y aunque peleemos todos los caballeros dorados juntos, no podremos ganar contra una fuerza tan devastadora como los son los espectros de Hades…—Razonaba la guerrera de cabello rojizo desviando su rostro al suelo razonando mejor lo que podría a llegar a suceder en un escenario
—¿Y de qué nos sirve tener la fuerza de destruir ejércitos enteros si no podemos repeler al más importante? —Refunfuño el caballero de escorpio cansado de esta discusión, no entendía porque si tenían una ventaja para atacar, no la utilizaban como era debido.
—Porqué tener poder no significa nada cuando el sacrifico es aún mayor, ¿acaso te pones a pensar en eso Jacko? ¿O tu sed de sangre no te permite ver más allá de tus deseos egoístas? —Preguntó Yuri alzando sus ojos hacia el caballero de ojos carmesíes, quien lo miró de regreso enfurecido, pero entonces sonrió.
—Mira quien habla, copo de nieve. —Al decir eso Yuri no respondió… solo se limitó a apartar su mirada de él, Jacko era un caso perdido, solo buscaba pelear y nada más… casi parecía un animal salvaje.
—Dejen de pelear, parecen niños…—Pedía Genki de manera autoritaria hacia ambos dorados.
—El punto de toda esta discusión es buscar la opción más viable de qué hacer con Kiva. Es ovbio que no podemos abandonarlo y dejarlo a su suerte, pero tampoco podemos dejar que se quede en el santuario sabiendo el precio que significa dejar entrar espectro en nuestras líneas, sin las 108 cuentas y sin un plan de contra respuesta apropiado para una invasión a gran escala.
» Debemos pensar cada paso con la cabeza fría… incluso si eso significa poner nuestras vidas en riesgo.
—No podemos enviarlo fuera del planeta o a otras dimensiones… si lo hacemos, los nuevos dioses del sueño y la muerte lo buscarán con sus propias legiones, eso incrementará aún más el riesgo, lo cual… nos deja con solo dos opciones…—Murmuraba el caballero de Géminis bajando la cabeza, con la creciente sombra que producía su cabello cubrir sus ojos.
—Dejarlo aquí… y prepararnos para una masacre o…
Arorios quedó en silencio imaginando la segunda opción, el muchachito quien era el centro de toda esta conversación había decidido no opinar nada y permitir que los adultos decidieran su destino… aún si eso significaba tener que morir por el bien mayor.
Algo que su mentor se negó rotundamente.
—¿Estás escuchando lo que dices Arorios? No permitiré que ningúno de ustedes toque a mi alumno, él no ha hecho nada para merecerse esto. —Dijo el santo de Aries lavantandose frente a todos para ponerse frente al muchachito y defenderlo con su cuerpo.
—La vida de Kiva no está a debate, puede que sea el recipiente donde Hades busacrá renacer, pero es solo un niño… por dios, está escuchando todo lo que decimos y ustedes quieren… ¿simplemente matarlo? ¿Es que a caso se han vuelto locos?
Los demás caballeros presentes se quedaron en silencio, mirándose los unos a los otros y luego al caballero de Aries.
—Shiki… entiendo tu enojo… pero es cierto, no podremos evitar que vengan a por él… así como no podremos evitar que lo busquen por toda la galaxia… si podemos evitarle más sufrimiento, debemos hacerlo sin causarle ningún dolor. —La visión de la Santa de Aries intentó razonarlo, pero el caballero del carnero dorado negó rotundamente esa afirmación.
—No puedes estar creyendo eso en verdad Seishin, tu de todos ustedes eres la única que no puede creer que eso sea verdad. —Pedía el santo de cabello rojizo tratando de llamar a su sentido común.
—Aunque yo sea aquél que mide la justicia, no puedo decidir entre la vida de un niño y de cientos de personas alrededor del universo, una vida no equivale a miles, pero… no podemos tomar la vida de un inocente, así como sí, somos caballeros, no monstruos. —Razonaba Genki poniéndose en la posición de ambas posturas, al ser el hombre que medía la justicia, decidir entre cometer un acto atroz para salvar a otros, o salvar a uno para condenar a miles era algo que incluso a él se le escapaba de las manos.
Fue entonces que el hombre de casi tres metros decidió tomar la palabra, él no tenía su casco puesto, por lo que se podía ver su rostro, su cabello era corto, de color verde cláro y ojos azules, este comenzó a caminar hacia el caballero de aries y se posó frente a él, para entonces encarar a los demás caballeros dorados y colocar su brazo izquierdo sobre su hombro derecho.
—No me importa si este pequeño es Hades o no… nadie le tocará ni un solo pelo ante mi presencia, yo Havel de Tauro no lo permitiré. —Decía imponente frente a todos.
—A ustedes debería darles Vergüenza decidir que hacer con la vida de una criatura que jamás pidió tener el destino que se le impuso de manera arbitraria… ¿y así se hacen llamar caballeros?
—No es decidir su destino… es decidir que es lo mejor para todos. —Aclaró Yuri levantándose para ponerse frente al toro dorado.
—En esta situación, cualquier sentimiento debe ponerse a un lado… las necesidades de miles superan a las de unos cuantos, por lo que… si deciden condenar a la humanidad, ustedes se convertirán en enemigos del santuario.
—Nosotros no somos enemigos… pero me empiezo a cuestionar quienes si lo son. —Agregaba el santo de Aries a punto de desplegar el muro de cristal, Genki a su vez trató de impedir que este debate llegara a más que solo palabras y que los ataques empezaran a destrozar toda la cámara del patriarca.
Había un poderoso ambiente de tensión a su alrededor, ambiente que estallaría en cualquier instante. Pero fue el mismo Kiva quien decidió ponerle fin a esta disidencia entre los caballeros.
—N-No… No quiero… que peléen por mi, yo… yo no quiero que ustedes se hagan daño por… por alguien que no vale la pena que luchen…—Decía el jovencito llorando abrazándose a sí mismo por el miedo que sentía.
—No quiero morir… pero… no quiero convertirme en el señor Hades… mátenme, y así la guerra terminará, ¿no es así? —Preguntaba el jovencito alzando sus ojos hacia los demás.
Entre los caballeros dorados se miraron… aún si estaba en su línea del deber, matar a un niño no debía ser sencillo, más aún a alguien que conocían desde más pequeño, el debate moral terminó pasando a segundo plano.
Ahora había una gran duda de que era lo que debían hacer, quien sería el indicado para acabar con la vida de alguien que… no se merecía morir.
Ni Jacko, el guerrero más despiadado en la habitación quería la muerte de un niño en su conciencia. Fue justo en este enorme dilema que el patriarca decidió romper el silencio y acercarse al muchacho para tomarlo del hombro y sonreírle para tranquilizarlo.
—No tendrán que hacerlo…—Decía ante todos, quienes lo miraron sorprendido, debido a que no llevaba su casco puesto y solo los admiraba benevolentemente.
—Aprecio… que todos quieran ayudar al universo a su manera, pero decidir entre salvar al universo o… cometer un asesinato a alguien inocente es algo que nadie quiere ser parte de. —Explicaba caminando entre su caballeros para que todos pudieran escucharlo con atención.
—Una vez mi cuerpo fue el recipiente del dios del inframundo, sé lo que se siente querer sacrificarse por el bien de todos, pero la verdad sea dicha… nosotros no somos espectros… somos mejores a ellos, no abandonaremos a Kiva… y por supuesto que no lo mataremos. —Fue entonces que Shun tomó el pendiente de hades que se encontraba sobre el cuello del muchacho y lo sostuvo de la cadena entre sus manos.
—Aunque mi cuerpo ya no sea joven ni puro… sigue siendo el antiguo recipiente del dios del inframundo, si los espectros vienen a por alguien que venga a por mí, yo seré el señuelo que atraiga a los espectros al santuario. —Aclaró firmemente hacia todos sus caballeros.
—Ma-Maestro…—Murmuraron Jacko y Seishin al mismo tiempo, pero él levantó su mano hacia ellos, sabía lo que le iban a decir… pero él ya había tomado una decisión.
—Los caballeros debemos hacer lo correcto para asegurar el futuro, si no estamos defendiendo ese futuro… entonces estamos fallando, ya sea en proteger la vida de miles de personas… o acabar con la vida de un inocente. —Aclaraba mirando nuevamente al muchachito que había sido elegido por hades.
—Si no podemos diferenciar entre un sacrificio necesario y un acto atroz… no somos merecedores de ser llamados caballeros, no seremos mejores que los espectros.
—Pero… si usted será el señuelo… ¿qué ocurrirá con Kiva Patriarca? —Interrogaba el santo de Piscis desde la esquina de la cámara, arqueando una ceja por las palabras del sabio maestro Shun.
—Kiva será ocultado, pero a diferencia de lo que deban imaginarse, tendremos que llevarlo a un lugar especial, después de todo, es muy bien conocido que si quieres ocultar algo debes hacerlo a plena vista. —Decía el antiguo caballero de Andrómeda y Virgo.
—No lo abandonaremos|… lo enviaré con un equipo especial para que cuiden de él, después de todo, la única que conoce la identidad y el cuerpo de Hades es Pandora, incluso si da la indicación de atrapar al muchacho, los espectros no serán capaces de encontrarlo sin armar un revuelo, si queremos revelar su identidad ella tendrá que buscar a Kiva, lo cual revelará quien es la general que comanda al ejercito de Hades y si mi intuición no me falla…
» Ella será una mujer que al igual que muchos aquí es una víctima más de la guerra santa, ahora no tiene solo a un objetivo, tienen a dos y sus fuerzas se verán dispersadas entre buscarlo por toda la galaxia a costa de que nosotros los atrapemos antes de que puedan hacer algo y los que vengan serán repelidos por nuestra fuerza en conjunto… y si Hades toma posesión de mi cuerpo… ustedes ya saben que deben hacer…
Dichas esas palabras se escuchó un gran suspiro, acompañado de una enorme sensación ignominiosa de pena que acompañaba a cada guerrero de oro, al igual que matar a un niño, para ellos matar al patriarca les causaba aún más conflicto.
Pero… Shun había sido claro, deseaba morir como un caballero de Athena, a vivir eternamente como el cuerpo del rey del inframundo.
Después de todo… ese era su destino, sacrificarse por el bien mayor, como la leyenda que lo precedía como el ex portador de la armadura de Andrómeda.
Destino que… solo podía rezar para que su hija jamás conociera.
Hubo silencio, que solo fue interrumpido cuando alguien abrió las puertas de par en par, al mirar hacia esa dirección se encontraron con un hombre, de cabello gris y ojos azulados, él portaba la armadura de cáncer y su piel era tan blanca como la nieve.
Y las marcas de la edad demostraban que era un hombre maduro, no menos de 40 años.
—Patriarca, finalmente tengo noticias del inframundo. —Decía entrando a la cámara mirando a su alrededor a los caballeros, quienes parecían sorprendidos de su repentina aparición.
—¿Me perdí de algo? ¿Por qué me miran así?
—Lubofico… ¿qué sucede? —Preguntó rápidamente el patriarca, captando la atención del caballero dorado de cáncer.
—Sí… ha habido movimiento en el Cositos… Están utilizado el alma de un guerrero dorado del pasado. —Al decir eso, los caballeros presentes en la cámara y el mismo patriarca lo miraron sorprendido, a lo cual el santo de Aries tuvo que preguntar.
—¿Cual caballero dorado han revivido? —Al preguntar, el caballero de Cáncer respiró y exhaló profundamente… esperaba dar esta información de manera confidencial con el patriarca… pero con todos los caballeros presentes y específicamente, con la presencia de Shiki, la noticia daría aún más impacto a todos.
—Bueno… lo curioso es… que es justamente alguien que murió hace casi 20 años…
El Abismo… Unos días antes…
El Espectro del Wyvern había cargado un ataúd por todo el cositos hasta la cámara donde los dioses gemelos y el rey Hades se encontraban, él al igual que la joven espectro de Cait Sith no podían comprender por qué los dioses necesitarían del alma de un enemigo.
Menos sabiendo que era un alma vieja y desgastada por el reino de la muerte. Un alma fresca serviría mejor para la causa que estaban peleando, pero siendo una orden directa de los consejeros del rey hades, poco o nada podían hacer.
Guiados por pandora a la sala del trono, Los dioses del sueño y de la muerte los esperaban, complacidos de que trajeran justo lo que habían pedido.
—Ahhh, excelente Aatriox… has sido muy útil al haber traído esto a nosotros, espero que nuestras especificaciones hayan sido… tomadas en cuenta, después de todo… entenderás nuestra preocupación por que no fuera el alma correcta. —Explicaba Somnium al mirar al espectro de Wyvern entrar con el ataúd cargado sobre su espalda.
El espectro de Wyvern no dijo nada al respecto, solo se limitó a colocar el sarcófago en el suelo frente a los dioses.
—Hummm… bien, con gentileza, no queremos que dañes más su ya mancillada alma. —Pedía Mortem admirando el recipiente de madera en el cual habían traído el alma del santo dorado de la generación anterior.
—Pandora, querida ábrelo. —Pidió la diosa del sueño, haciendo que la joven asintiera, para entonces tomar la tapadera y proceder a abrir la el ataúd con el símbolo del anterior santo de Aries.
Aunque al momento de abrirlo, dentro yacía la imagen de una hermosa mujer, de piel pálida, cabello rojizo opaco, lunares de color azulado en su frente y sus ojos eternamente sellados.
La joven espectro de Cait Sith se acercó curiosa a ver el cuerpo dentro del ataúd y prontamente se miró completamente extrañada.
Aunque el cuerpo parecía prácticamente intacta, lo cierto era que ya presentaba signos de deterioro, como por ejemplo que la piel estaba más apegada a los huesos, sus musculos parecían un tanto atrofiados…
Y sus manos cubrían una enorme herida en su pecho dejaba ver solo por unos centímetros los órganos internos de aquella mujer, los cuales ya habían dejado de funcionar durante siglos.
—Huh… señorita Somnium, Señor Mortem… ¿por qué necesitan a esta misma? No parece que en su estado actual sea de mucha utilidad. —Mencionaba la joven de ojos verdes admirando a la mujer dentro del ataúd.
—Oh descuida querida Nefertari… aunque no lo parezca esta alma será de mucha utilidad para lo que tenemos planeado. —Respondió Somnium sentándose al borde del féretro, para tomar uno de los mechones de cabello de la bella mujer que residía dentro.
—Después de todo, sus habilidades como herrera serán de mucha ayuda, aunque su alma se haya desgastado por la larga exposición al abismo, sus conocimientos son valiosos, eso es justamente lo que necesitamos, la sabiduría de un herrero de armaduras. —Agregaba olfateando el mechón de cabello que tenía entre sus manos.
—Además, las otras almas ya no poseen la vitalidad que solían tener, tardaríamos mucho tiempo en devolverles la fuerza y el vigor que los vuelva a la batalla, sin contar que no queremos desperdiciar nuestro poder en hacer algo así… Solo necesitamos un alma que esté… prácticamente frezca. —Añadió Mortem admirando el cuerpo y a su hermana, para entonces desviar sus miradas hacia sus súbditos, quienes esperaban nuevas ordenes.
—Por ahora todos tómense un descanso, todos hicieron bien su trabajo, sobre todo tú Aatriox, ¿quien diría que un animal como tú sería tan dócil?
El Espectro del Wyvern no volvió a responder de inmediato, solo se limitó a asentir levemente hacia los nuevos dioses.
—Sí… gracias, mis señores. —Susurró arrodillándose ante ellos, quienes, y con benevolencia se acercaron a verlo, sobre todo la diosa del sueño, quien le sonreía levemente.
—¡Hummm! ~ Tu sí serías una buena mascota, quizá cuando ganemos esta guerra… te domestiquemos, servirías como una buena forma entretenimiento para ambos cuando toda la vida del universo sea aniquilada… sobre todo para mí. —Murmuró a su oído con delicadeza, dejando al espectro sin habla.
—Sería agradable, ¿No lo crees Aatriox?
Sabía que ofender o faltarle al respeto a los nuevos dioses traería consigo algo peor que la misma muerte, odiaba que se refirieran a él como un animal, pero lo que más odiaba… era no poder agredir a aquellos que lo trataban de esa forma.
—Sí… señorita Somnium. —Se limitó a responder simplemente, luego de eso, ella se levantó acercándose nuevamente al ataúd de la santa de Aries.
—Ya pueden retirarse, ahora nosotros nos encargaremos de esto. —Aclaró el dios de la muerte, al lado de su hermana, listos para comenzar con el ritual de posesión.
El espectro de Wyvern y Cait Sith asintieron dejando la habitación junto con pandora, pero antes de que lo hiciera, los dioses la detuvieron.
—Pandora querida, por qué no tocas algo… ¿suave para esta ocasión? No todos los días tenemos la oportunidad de poseer un alma dorada. —Le decía con una pequeña sonrisa, Pandora como siempre guardó silencio ante ellos, para entonces caminar hacia las escaleras, hacia el trono donde el rey del inframundo descanzaba.
Al lado de él había un enorme Arpa, ella se colocó sobre el pequeño banquito, y allí colocó sus dedos sobre las cuerdas del instrumento, con eso empezó a entonar una melodía tranquila… Aunque indudablemente triste.
Ambos dioses comenzaron a invocar el poder de sus cosmos oscuros, llamando a la voz que antes solía pertenecerle a aquella pobre alma, la mujer comenzó a moverse, sus ojos los cuales parecían sellados permanentemente comenzaron a abrirse.
La doncella comenzó a moverse, intentando levantarse sin éxito de su ataúd. El rigor mortis al que su cuerpo había sido expuesto había sido tan marcado, que sus extremidades apenas podían moverse adecuadamente.
—Levántate, Raki de Aries… Levántate ante nosotros, despierta de tu sueño eterno conocido como muerte y sirvenos. —Pedía Mortem, alzando su mano hacia la antigua guerrera del carnero dorado.
—¿Donde… dónde estoy? —Preguntaba la mujer, quien había sido despertada de su sueño eterno.
—Estás justo donde nosotros te hemos convocado, herrera de oro. —Aclaró Somnium ayudándola al igual que su hermano a levantarse.
—¿Este lugar? No es la base espacial de Io… ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren de mí? —Preguntaba aclarando su vista, para encontrarse con ambos dioses, los señores que ahora controlaban el sueño y la muerte.
—Espera… espera ustedes son…
—Mortem de Thanatos. —Respondió el hombre de cabello oscuro y ojos blancos.
—Somnium de Hypnos. —Agregaba la mujer de cabello blanco y ojos oscuros.
—No… no, yo… no…
—Lo sabemos pequeña alma… la muerte suele ser cruel… no espera a nadie y es… simplemente repentina, llega sin avisar sin importar aquello que dejas atrás—Le decía el dios de la muerte sonriéndole con gracia, entendiendo el dolor que significaba el volver a nacer.
—Por eso, nosotros queremos ofrecerte un trato, te devolveremos la vida, junto con el vigor y la vitalidad de una mujer joven por toda la eternidad si nos juras lealtad, a nosotros y al señor Hades. —Cuando Somnium le dijo eso, la santa de Aries con la poca fuerza que poseía se apartó, cayendo al suelo duramente, casi rompiéndose sus delicados huesos.
—No… yo… no lo haré, no traicionaré a Athena solo por… la vida Eterna…—Respondió la sata dorada de Aries con furia en su cansada voz, sabía que en su estado como una simple alma jamás podría derrotar a los dioses del sueño y de la muerte… pero no le importaba la tortura a la que ella sería sometida, jamás traicionaría sus principios como una guerrera de la diosa Atenea.
—Me hablaron de ustedes… antes de morir… estaba dispuesta a enfrentarme a su corrupción y maldad… no permitiré que me utilicen como para traicionar a mi familia.
Los dioses gemelos se miraron el uno al otro, sonriéndose mutuamente. Esto era justo lo que esperaban de una guerrera como ella, para entonces devolver sus ojos a la débil alma que se encontraba arrodillada ante sus pies.
—Vaya, parece que es cierto lo que dicen, los caballeros de Athena son leales incluso frente a la muerte…—Musitó Mortem sonriendo complacido, comenzando a rodear el cuerpo de la antigua guerrera dorada con su cosmos oscuro.
—Aunque, ya sabíamos que dirías eso… por eso nos tomaremos la libertad de arrancarte esa molesta individualidad. — Agregó la diosa del sueño haciendo lo mismo que su hermano, pero en lugar de envolver sus brazos piernas o cuerpo comenzó a introducir su cosmos en la cabeza de la guerrera dorada.
Ella comenzó a retorcerse de dolor en el suelo, intentando resistirse con la poca fuerza que poseía, para poco a poco ser levantada del suelo, sus extremidades se retorcían de dolor y poco a poco a ceder ante el inmenso poder de ambos dioses.
De su pálida piel venas y arterias comenzaban a llenarse de un líquido negro, el cual se volvía visible entre los músculos atrofiados los cuales comenzaban a adoptar una maza considerablemente mayor, sus ojos azules que estuvieron llenos de vida alguna vez se teñían de un color blanco, su cabello rojizo adoptaba un color más opaco.
Y su espíritu solo podía gritar de agonía ya que su cuerpo dejaba de pertenecerle a ella.
Era agonizante sentir como su individualidad, sus pensamientos, su cuerpo eran invadidos por la opresiva fuerza de dos seres que habían adoptado los papeles de dioses, su vitalidad física había sido reestablecida, su fuerza había regresado y su edad había sido regresada al de una mujer en plena flor de la vida, pero la misma no era más que una ilusión.
Ella solo podía ver con horror como los dioses la sometían... mientras una hermosa melodía sonaba crecana, arrebatándole todo lo suyo, entregándoselo al dios Hades.
Quien solo la veía en silencio, mientras el acto de posesión culminaba… Fue hasta ese punto que ambos se detuvieron, Raki apenas podía procesarlo correctamente, ¿qué había sucedido? ¿Por qué el dolor se había detenido? No fue hasta que miró justamente hacia la dirección de Hades, él.. se estaba acercando… No, su cuerpo era llevado hacia el dios del inframundo.
Ella pudo verlo y sentirlo todo.
La espada del dios del inframundo tocando suavemente su frente, dejando caer un pequeño hilo de sangre, adentrándose en sus recuerdos, en sus memorias… arrancándole todo rastro de individualidad restante.
"Tus memorias, tu cuerpo… tu alma, todo lo que eres o fuiste, todo es mío ahora, tú me perteneces y harás mi voluntad, hasta el día que llegue a ti tu tercera muerte." La santa del Carnero escuchó las palabras del dios del inframundo en su mente, aún era consiente, pero… su cuerpo, ella no podía moverse, no podía hablar, estaba atrapada en su propio cuerpo.
Al mismo tiempo que una marca oscura aparecía en su frente, una estrella de cinco puntas, la cual se desvaneció apenas apareció.
Sin voz para gritar, sin voluntad para luchar, convertida en una esclava de su propio cuerpo, la santa del carnero dorado se postró ante él, demostrando su lealtad y compromiso a su causa.
—Mi señor… Hades…—Murmuró Raki, su voz… incluso su propia voz ya no le pertenecía ella no lo había deseado, pero habló… habló para el dios del inframundo refiriéndose a él como su señor. Como… su amo.
—¿Que desea que haga por usted… mi señor?
Los nuevos dioses del sueño y la muerte sonrieron complacidos, finalmente tenían un alma dorada bajo sus órdenes, no podían esperar a utilizarla para sus fines, un alma que conocía todo a cerca del santuario, todo a cerca de sus caballeros.
Pero sobre todo, un alma fiel y servicial a las órdenes de los espectros, este era el inicio de una larga cacería por las almas de los caballeros dorados del Santuario.
Y con ello, una aún más sangrienta batalla comenzaría.
Neo Inglaterra.
La actualidad…
7:30 P.m.
Los seis caballeros corrían por la ciudad a toda velocidad, raudos y firmes iban hacia donde se encontraba la batalla, aunque Seinma era quien lideraba al grupo John era quien más estaba ansioso de pelear.
Su sangre hervía de la emoción, sus músculos temblaban por la sensación. Al igual que todo su cuerpo parecía querer estallar de adrenalina.
Danny era la única que no estaba emocionada al respecto, de hecho era la única que pensaba que lo mejor sería dejar esto a alguien más capacitado, no sabía a qué clase de cosas se estarían enfrentando… o qué clase de enemigo estaría atacando la ciudad, se estaban lanzando a la batalla sin tener conocimiento previo de las tácticas del enemigo, tenía miedo a morir… Pero lo que más temía era dejar a sus amigos pelear sin su ayuda.
Por su lado Benjamín permanecía serio y frío como siempre, mientras que Shinryū solo podía esperar que todo su entrenamiento en la cascada de Rozan junto con Palestra hubieran sido suficientes para prepararlo para ese día.
Y Mary… Ella estaba preparada para pelear, se había preparado física y mentalmente durante años junto a la mejor guerrera de plata de la historia, conocía sus técnicas, así como sus tácticas de batalla.
Arkhamira la había forjado y pulido como una poderosa espada, fuerte e inquebrantable, tan solo debía luchar con todo su poder, recordar siempre las bases del combate de cosmos y lo más importante, jamás mostrar misericordia contra el enemigo.
—Muy bien muchachos, esto va en serio, deberíamos formular un plan de ataque y…
—Al demonio con eso. ¡Quiero romper huesos! —Exclamaba el caballero Fénix interrumpiendo al Pegaso, adelantándose directamente al campo de batalla, mientras los demás caballeros solo lo veían alejarse a prisa.
—¡John, espera! —Pidió Danny utilizando sus cadenas para colgarse de los edificios y poder seguirlo de cerca para tratar de detenerlo.
Apenas desaparecieron saltando entre los edificios los caballeros tuvieron que seguirle la pista a ambos por tierra. Aunque al seguir avanzando el caballero dragón se detuvo, había muchas personas heridas, personas atrapadas entre escombros o los restos de los vehículos que se habían desplomado. Debían hacer algo para ayudarlos.
—¡Sein, sigan adelante me quedaré a ayudar a los heridos! —Pidió el caballero dragón deteniéndose para hacer lo que había dicho.
—No es que me importe, pero parece que la línea del metro va a colapsar si no hacemos algo. —Decía apuntando hacia arriba hacia una de las vías, la cual se encontraba completamente destrozada por uno o varios objetos que habían chocado contra ella a gran velocidad.
—Me quedaré a intentar arreglar eso para evitar que más civiles mueran, los alcazaré pronto.
Seinma solo pudo mirar a su compañero mientras paso a paso cada vez se encontraban en la zona de conflicto.
—Rayos, nos estamos separando mucho, si seguimos así no seremos los suficientes para combatir esta amenaza. —Se decía el Pegaso apresurando el paso, seguido únicamente por Mary.
—Creo que solo somos tu y yo ahora Mary, debemos hacer lo posible para evitar que los espectros lastimen a más personas.
—Entendido Sein, sin importar lo que pase, estaré a tu lado. —Decía determinada, siguiendo a su compañero, quien asintió con la cabeza levemente.
Con eso dicho, ambos siguieron hasta la zona de peligro, donde podían ver el caos, personas corriendo de un lado al otro, gente gritando y evitando el contacto con los agresores, los cuales se presentaban como un pequeño equipo de 3 espectros.
Seinma y Mary sabían que debían haber más cerca, solo 3 espectros no podían haber causado tal caos.
Pero sin importar cuantos hostiles estuvieran atacando la ciudad harían lo posible para defenderla.
—¡Alto allí espectros! —Advirtió el caballero Pegaso haciéndose presente ante la pequeña escuadra de soldados de la muerte.
—No den un paso más ya han hecho… suficiente…—El muchacho ralentizó sus palabras al ver en el suelo a personas, personas que se encontraban tiradas en el suelo, no podía verlas respirar, podía ver sangre en el suelo, incluso pudo ver a uno de ellos sujetando una cabeza cercenada.
Era la primera vez que veía cadáveres reales… y eso lo dejó en shock.
Estos hombres… eran asesinos, asesinos que no dudarían en acabar con ellos y con más vidas humanas.
—Espera, hay caballeros en la ciudad, ¿nos estaban esperando para atacar? —Preguntaba uno de los espectros presentes haciendo cara al caballero de Pegaso que aún permanecía en estado de Shock.
—El señor Artorias dijo que el santuario tardaría en reaccionar.—Murmuró otro de los espectros lito para combatir a los guerreros santos.
Mary aunque ya se encontraba preparada para luchar, Seinma parecía no responder, sus ojos no dejaban de mirar a las personas que yacían muertas en el suelo.
—No creo que estos sean problema, mírenlos, parecen un par de conejitos asustados. —Añadió el espectro que había estado sujetando la cabeza cercenada de un civil y ahora caminaba lentamente hacia ellos.
Mary estaba lista para actuar, pero Seinma… Seinma aún se encontraba en Shock, por primera vez en mucho tiempo sintió miedo… miedo de lo que se encontraba frente a él, durante toda su vida había visto mucha violencia, había visto a sus compañeros tanto de Shinrra como palestra lastimarse, pero después de esos rigurosos entrenamientos sabía que una medicina milagrosa, o un estimulante que los devolviera a la batalla… En esta ocasión estaban enfrentando a un enemigo real que había asesinado a personas inocentes.
Y eso era lo que su mente apenas lograba procesar para que volviera al tema principal.
*¡Sein! ¡Reacciona Sein!* Pedía Aria dentro de la mente del caballero, él nunca había actuado así.
Pero al poder ver dentro de su mente podía ver escenas, momentos puntuales de la vida del caballero Pegaso junto con uno en particular, un recuerdo tan vivido como aquella vez donde su vida por primera vez estuvo en peligro de muerte, un momento tan vivido y tan determinante en su vida, que fue el antes y después.
El Espectro con un revés de la mano lanzó una onda de oscuridad que trató de golpear a los caballeros, Seinma no pudo responder rápidamente, obligando a Mary a emkpujarlo fuera del camino, protegiéndolo del ataque.
No entendía que estaba ocurriendo con su amigo, en cualquier otro escenario se habría lanzado al combate sin dudarlo pero ahora… algo estaba terriblemente mal.
—Sein, Sein responde, debemos luchar. ¡Sein! —Mary trataba de hacerlo reaccionar, pero él seguía paralizado, aun cuando había logrado ponerse nuevamente de pie… su cuerpo no respondía. Esto era algo antinatural.
—¿Eso es todo lo que tienen? Esto será más fácil de lo que pensé. —El espectro se preparaba para clamar su cosmos oscuro una vez más para aniquilarlos, hasta que un poderoso cosmos ígneo.
—¡Ojos arriba idiota! —Exclamó una voz familiar, era John, quien dejaba salír un enorme cosmos de fuego y en su puño derecho llevaba una poderosa bola de fuego la cual descargaría sobre todos los presentes.
—¡Ave Fénix! —Una enorme llamarada cubrió el campo de batalla obligando a los tres espectros presentes a retroceder, mientras que un par de cadenas comenzaban a inspeccionar el área. Eran Johnathan y Danny, habían aparecido en el momento adecuado para pelear contra los espectros.
—Así es, vamos, ¡vamos! ¿Vinieron por una pelea? Pues aquí la tienen bastardos. — Decía mientras su tiara aparecía en su cabeza y más pronto que tarde esta se volvió un casco que comenzó a cubrir toda su cabeza, junto con un pequeño visor que cubría ambos ojos.
Y a su lado la joven guerrera de Andrómeda se acercaba a sus compañeros para asegurarse de que estuvieran bien.
—Liz, ¿están bien? —Preguntó la joven Andrómeda descendiendo con ayuda de sus cadenas.
—Sí estamos bien, acabamos de llegar, pero… Sein…— Mary dijo consternada, él parecía no salír de ese estado lo que preocupó a ambas chicas, pero al instante debieron poner atención al combate, pues los espectros comenzaron a abalanzarse hacia ellos raudos.
—No responde… está paralizado
—¿En serio creen poder derrotarnos? ¡Unos simples caballeros de Bronce y una de Plata, no nos hagan reír! —Anunciaba el espectro que anteriormente había querido atacar al Pegaso. —Yo Shinsui de la Gárgola, Estrella divina de la Inferioridad junto con mis compañeros los haremos pedazos, y reclamaremos sus almas en nombre del señor Hades.
—Oh… ¿de verdad? — John interrogó colocándose en posición defensiva. —Entonces aquí te espero.
La batalla había iniciado, John se lanzaba al combate y Danny ofrecía apoyo de cobertura. Mary también quería participar en la lucha pero, le preocupaba Seinma.
Pero quien más estaba preocupada por el joven caballero era Aria, quien podía ver ese momento en su mente, un momento detenido en el tiempo.
Donde uno de esos malditos hombres trató de arrebatarle su todo a Seinma…
"Nunca Más" Escuchó esas palabras como un lejano eco, eco que comenzó a ser más y más fuerte conforme Seinma recuperaba la compostura.
"Nunca Más" Una promesa firmada con su sangre, la sangre de su hermana y la de Sariah.
"Nunca Más" Los puños del caballero de Pegaso se apretaron con fuerza, dejando salir una poderosa Ira.
"Nunca Más" El muchacho que hacía momentos parecía en shock ahora dejaba salir un de furia, su Aria había entendido eso como una señal para que activará la fuerza Pegasus, un poderoso cosmos color azul comenzó a cubrir su cuerpo, Aria podía sentir el cosmos fluyendo en su cuerpo y en el de Seinma, pero la misma se sentía… diferente, incluso extraña estaba sorprendida al respecto, pues aunque ella canalizaba el poder del Pegaso… la misma era aún más potente que antes, ella no lo había hecho a menos que… a menos que esta fuerza no estuviera siendo liberada por ella… sino por la armadura de Pegaso.
Seinma comenzó a tomar posición, agitando sus brazos de un lado al otro trazando la constelación de Pegaso, John sintió el cosmos de Seinma al igual que sus compañeras, miró a sus espaldas solo para ver un destello pasando a toda velocidad a su lado.
Y después de eso, uno de los espectros había sido enviado a volar por lo que habían supuesto que había sido un objeto lanzado a una velocidad imperceptible por ojos humanos normales.
Pero no, era Seinma, quien con un puño derecho en frente y el otro a su lado izquierdo miraba con ira hacia los espectros que habían osado atacar la ciudad.
El Espectro herido trató de levantarse, pero al mirar a su brazo derecho, mismo que lo había defendido del golpe del muchacho, solo pudo ver una enorme hendidura, no más grande que el tamaño de su puño en el brazo de su armadura, su piel pálida había adoptado una tonalidad morado oscuro, y la misma dolía como el infierno.
Los muchachos impresionados miraron al caballero del Caballo Alado, quien volvía a adoptar el coraje y determinación que caracterizaba a los guerreros que habían portado esa misma armadura
—Mary… discúlpame. —Pidió el muchacho, el cual se había colocado su tiara, la cual cubría su frente y mejillas con el modo de combate activado.
—Yo te juro… ¡que puedo pelear!
—Jeh… bien, porqué tú fuiste el que nos metió a todos en esto. —Mencionó John a su lado volviendo a adoptar una posición de ataque.
—¿Dónde estaban? Creí que llegarían antes que nosotros. —Interrogó el pegaso mirando hacia sus compañeros.
—Bueno, digamos que nos desviamos un poco tratando de encontrar al enemigo, pero… Dany tuvo razón, si te seguíamos a ti lo más probable es que encontraríamos al enemigo más temprano que tarde, después de todo eres un imán de problemas. —Agregaba haciendo reír levemente a Seinma a su lado.
—Será mejor que no retrocedas ahora Sein… porque hay que demostrarles a estos sucios espectros de que estamos hechos.
—Estamos con ustedes…—Danny añadió levantando sus cadenas en dirección a los espectros frente a ellos.
—No los dejaremos pelear solos. —Mary añadió colocándose al lado de Seinma, preparada para darlo todo en esta batalla.
—Jeh… Bien, mientras más seamos, mejor. Espero ver que más tienes que ofrecer piernas bonitas. —John decía sonriente, causando el efecto contrario a lo que quería decirle a la Amazona del Águila, quien lo miró furiosa por instantes, pero entonces miró hacia los espectros.
Iba a descargar toda esa ira momentánea sobre ellos.
—¡Vamos! —Exclamó Seinma con fuerza lanzándose junto con sus amigos al ataque.
Los tres guerreros presentes acataron a la instrucción del Pegaso, Seinma seguía con ellos e iba a pelear a sus lados sin hacerse para atrás ni por un solo instante.
Tanto Danny como Mary activaron también el modo de combate de sus tiaras, mostrando la máscara protectora de Danny y un yelmo para Mary, el cual parecía estar hecho de Plumas de plata.
Los cuatro caballeros cargaron contra la escuadra de espectros, empujando con fuerza y determinación, empleando sus técnicas de combate avanzadas.
Aunque fuera una batida de 3 espectros neutralizarlos no era un trabajo sencillo, ellos peleaban con más fuerza y determinación que los caballeros de Athena, tenían más experiencia, así como más y mejores tácticas de combate.
Seinma se defendía con sus técnicas de pelea basadas en boxeo y en el contacto directo con el enemigo, mientras que Danny apoyaba desde la distancia lanzando sus cadenas a toda velocidad.
Mary por su parte empleaba golpes rápidos y directos con sus piernas, fuerte y agiles que no eran fáciles de esquivar para los espectros, los mismos conectaban en un 60% de las veces que eran efectuadas.
Entre ella y John parecía que existía una competencia en ver quien lograba acertar más golpes consecutivamente.
Mary era más rápida, mucho más precisa, no daba golpes aleatoriamente, tanto sus patadas como puñetazos tenían la intención de ser letales.
Eran el equivalente a una poderosa ráfaga de viento cuyo objetivo era cortar las extremidades de sus enemigos con la fuerza de sus impactos.
A su vez los golpes de John eran agresivos, violentos, dados con una furia desmedida, que aunque rápidos sus objetivos no eran ser precisos, sino mortales.
El poder de sus puñetazos solo podían ser comparados con una poderosa llama infernal, dispuesta a quemar todo a su paso con su poder destructivo ígneo.
Pero aún con adiestrados guerreros de Athena empujando con fuerza los espectros se negaban a ceder, retrocediendo, pero extendiendo el conflicto lo suficiente para que los refuerzos llegaran, John era el único que buscaba acabar con ellos de manera rápida y efectiva, pero de poco o nada servía cuando al golpearlos con toda su fuerza estos simplemente volvían a levantarse como si el dolor o las heridas que recibieran sobre sus cuerpos no significaran nada.
Pronto uno más se unió al enfrentamiento, convirtiendo un combate disparejo entre cuatro caballeros y tres espectros a una batalla de cuatro contra cuatro.
Hasta que uno más apareció volviendo esto un combate de cinco contra cuatro.
Una pelea que ya era reñida se volvió una lucha entre sobrevivir y proteger a la gente de la ciudad, Seinma se movía rápidamente peleando con todo su poder, entregando más de lo que había dado anteriormente, pero incluso eso no era suficiente.
Los espectros a cada segundo devolvían más fuertes, su corazón comenzaba a latir en mil por hora, esta sensación era extraña, no era divertida como en combates amistosos contra guerreros de su propio estandarte, eran enemigos que no dudarían en acabar con su vida.
Y él tampoco debía dudar, pero aun así contenía sus golpes de ser fatales.
Incluso contra su enemigo… sentía que debía hacerlo.
"¿Si un hombre como el que te enfrentaste aquél día, viniera con intenciones de lastimarte a ti y a Seika, lo permitirías de nuevo?" Las palabras de su mentor resonaron con fuerza dentro de su mente…
"Debemos de hacer lo que debemos de hacer no porque lo queramos, sino porque es nuestro deber hacerlo. Incluso si eso significa acabar con la vida de otros." Las palabras de su mentor eran contundentes, incuso reveladoras, el hecho de que esas palabras se presentaran justamente allí y ahora… eran una señal.
"… En una situación real con un enemigo real no se puede tomar la alternativa pacifica, siempre habrá algo o alguien por quienes deberemos sacrificar todo para asegurar nuestra integridad."
Aunque no estaba dispuesto a acabar con una vida aún, pelearía contra ellos hasta que cayeran abatidos, una cosa por la que era bien conocido era que él peleaba sin descanso, con fuerza y determinación, algo que casi nadie más poseía.
Lo cual era una ventaja porque los haría rendirse a base de golpes, esa era su mejor arma y también su mayor desventaja, esto iba a doler por la mañana.
Mientras tanto Danny quien era quien trataba de balancear esta situación, tratando de analizar a los enemigos mientras luchaba, trataba de crear una estrategia de contrataque, sus cadenas podían defenderla a ella pero no defendían a sus compañeros, por lo que debía ser rápida, ingeniosa y crear un plan que no requiriera ningún sacrificio humano.
Ya habían muerto muchas personas ese día, debía evitar que sus amigos y su primo también lo hicieran, incluso si de eso significaba comenzar a descuidar su defensa y empezar a pensar mientras esquivaba y contratacaba, debía analizar el patrón de ataqué de sus enemigos, reconocer cada uno de sus movimientos como la anticipación antes de que el mismo fuera lanzado.
Los espectros eran muy diferentes a los caballeros por eso cada segundo durante el combate contaba para planear una contra estrategia ofensiva.
Mientras más duraba el combate las cosas se ponían cada vez más difíciles, un sexto espectro llegó a la ayuda de sus compañeros, poniendo en una situación aún más precaria a todos los jóvenes caballeros.
Seinma trataba de enfrentarse a uno de ellos utilizando técnicas de boxeo más agresivas, lanzando derechazos e izquierdosos con aún más poder y fuerza que antes, utilizando poderosos jabs hacia su enemigo en frente, quien incluso esquivando todos los golpes podía sentir la fuerza que aquellos puños eran conducidos.
Aunque recibía golpeas por parte del espectro al joven caballero de Pegaso le daban igual, él era como un pedazo de hierro, mientras más lo golpeaban más fuerte se volvía.
Ya estaba claro que para Seinma los golpes, moretones y fracturas no significaban nada cuando él peleaba en serio.
El espectro trató de defenderse utilizando patadas, pero Seinma en un rápido uso de su velocidad, tomó la pierna del espectro conectando un poderoso golpe sobre la rodilla con su codo, rompiéndola al instante, causando que el espectro gritara de dolor.
Después de eso le dio un poderoso golpe en la base del cuello, cortando la circulación de oxígeno al instante, ambas cosas combinadas obligándolo a caer al suelo, para así rematarlo con un poderoso golpe en el rostro que lo dejó noqueado.
Había roto el código, debajo de esas armaduras oscuras seguían siendo humanos.
Y un humano no podría soportar un golpe tan devastador como ese.
Mientras tanto Mary luchaba con dos enemigos a la vez, ella tenía un cuerpo tan rápido y versátil que apenas se notaba su fatiga al luchar contra dos al mismo tiempo, sin importar que tanto le lanzaran ella lograba esquivarlo y contratacar, ya fuera con una fuerte patada o con un poderoso puñetazo.
Su control de combate era absoluto, así como su flexibilidad, podía mover su cuerpo y anticipar cada ataque de sus oponentes, ambos atacaban con cosmos por lo que al lanzas su ataques Mary logró esquivarlos al mismo tiempo pasando en medio de ellos con un salto vertical hacia adelante, moviéndose entre ambas energías oscuras que intentaban dañarla.
Para acto seguido, recibir un puñetazo que iba directo a ella con su mano derecha, otro golpe llegó de su izquierda, ella evadió el puñetazo rodeando al enemigo que tenía agarrado retorciendo su muñeca obligándolo a arquear su cuerpo hacia atrás, oportunidad que aprovechó para someterlo y darle un fuerte rodillazo, dejándolo aturdido.
Acto seguido sujetó su cabeza para golpearla contra el suelo.
El segundo espectro lanzó una onda de choque oscura que fue rápidamente evadido con un simple movimiento de su cabeza hacia un lado, ella se acercó rauda, golpeando a su rodilla, que lo desestabilizó, seguido de una patada directa al cráneo que lo dejó completamente aturdido.
Ya lo iba a terminar cuando pudo sentir nuevamente un golpe viniendo a sus espaldas, ella rápidamente hizo un giro rápido pateando y rompiéndole el casco al espectro que trató de golpearla por la espalda, y con el mismo momentum golpear la mano del espectro que intentó recuperarse sin éxito.
Utilizando su rodilla como soporte, la joven águila hizo una patada hacia arriba girando en el aire y elevando a su enemigo por los cielos.
Con eso hecho se alzó hacia él tomándolo de la mano, aplicándole una llave de combate, haciéndolo girar a él junto a ella en el aire, para entonces quedar justo en su espalda, patearlo y hacerlo caer al suelo duramente sobre su rostro.
Acto seguido tomó la pose del águila.
—¡Águila Predadora! —Exclamó descendiendo velozmente al suelo, finalizando con el enemigo pateando su pecho y forzándolo a caer derrotado.
Por su Lado John era agresivo, lanzaba ataques con toda la fuerza de sus brazos, no se molestaba en protegerse y no lo necesitaba, su aura ígnea quemaba a quienes se acercaban lo suficiente. I los golpes que recibía tan solo eran molestos, ni siquiera le hacían cosquillas.
Mientras que sus golpes eran como meteoros, poderosos y aplastantes.
Ninguno de los espectros se acercaba lo suficiente hasta sentir el abrasador fuego de su cuerpo, por esa razón habían optado a atacar a larga distancia, utilizando técnicas de oscuridad para dañar al Fénix.
Cosa que no fue buena idea porque aún de lejos los golpes de Johnathan eran tan fuertes como devastadores, bastaba con un solo golpe para dejar una horrible quemadura sobre la piel y cuerpos de los espectros.
Pero esto parecía no importarles, su objetivo era asesinar a los caballeros de Athena que habían interferido con su invasión, dos de los espectros presentes atacaron al unísono al Fénix.
—¡Ave Fénix! —Exclamó destrozando ambos ataques con un solo golpe, un golpe que tenía la forma e imagen de un ave de fuego, cuyas alas comenzaron a quemar las calles con sus poderosas plumas en llamas.
John río al creer que los había derrotado, pero nada más lejos de la verdad, ellos simplemente se levantaron, como si el fuego o las quemaduras no les hubieran afectado en nada, seguían de píe, como si ellos no estuvieran vivos en realidad… como si… fueran muertos que resurgían a la vida nuevamente.
Y por su lado Danny contenía a un único espectro, había algo extraño en su pose y mirada… no parecía… que fuera una persona normal, sin importar lo mucho que atacara o se defendiera, él seguía insistiendo en atacarla con todo su poder.
El espectro atacó a la guerrera de bronce y ella se defendió utilizando sus cadenas, estas se elevaron rápidamente causando daños letales tanto a su armadura como a su cuerpo, luego de caer al suelo Danny se dispuso a ayudar a sus compañeros.
Pero rápidamente tuvo que evadir un ataque que venía de la misma dirección que al enemigo que había derribado, este aún se encontraba de pie, dispuesto a seguir con la pelea.
Ella tenía entendido que nadie podía soportar un impacto directo de la defensa rodante, por lo cual se puso en posición nuevamente, él cargó su cosmos y lanzó un poderoso ataque, utilizando su cadena circular logró bloquearlo y con la triangular atravesó su rodilla derecha y el hombro derecho de su armadura.
Su objetivo era incapacitarlo más no matarlo, pero se sorprendió que al momento de recuperar su cadena el espectro volvió a levantarse, como si nada hubiera sucedido.
Este nuevamente se lanzó al ataque, aunque la guerrera de Andrómeda ya estaba preparada, ella logró inmovilizar todo su cuerpo sujetándolo con sus cadenas azotándolo en el suelo una y otra vez, para finalmente arrojarlo lo más lejos de ella, esperaba que eso fuera suficiente para él…
Pero… no lo fue, él… sin importarle el dolor o su pierna y brazos destrozados corrió hacia ella como un animal salvaje.
Danny intentó inmovilizar sus piernas, rodeándolas con la cadena circular haciéndolo caer al suelo, pero aun así él comenzó a arrastrarse hacia ella, utilizó nuevamente su cadena triangular para inmovilizar sus brazos.
Aunque al hacerlo el espectro comenzó a moverse erráticamente intentando liberarse, aún si las cadenas apretaban tan fuerte que su piel comenzaba a abrirse y sangrar…
La joven guerrera no podía comprender que era esto, no era una batalla era más bien… algo aún más siniestro, pero al ver detenidamente la sangre que comenzaba a escurrir por las cadenas… pudo apreciar un extraño liquido negro saliendo, tan espeso como la sangre pero tan oscuro como el foso más profundo y nefasto del abismo.
Dany no pudo ver más esto y lanzó a su enemigo hacia uno de los edificios cercanos cuyo escudo había caído, rompiendo duramente los cristales que componían las ventanillas de aquella tienda, al retomar sus cadenas pudo distinguir algo en ella, el denso olor que las cubrías, un olor tan corrosivo y penetrante… ese oro solo podía ser el de un cadáver putrefacto en proceso de descomposición… pensó en ello por unos instantes, ¿es que acaso no se estaban enfrentando a seres vivos y consientes? Pero fue justo en esos momentos cuando creía haberlo abatido que se sorprendió enormemente al verlo alzándose.
No podía creer esto… no quería creerlo, si la información que tenía sobre la ciudad era correcta era que esas ventanas podían resistir un auto impactándose a toda velocidad y apenas recibir daños importantes.
No había controlado la fuerza con la que lo había lanzado y por esa razón los cristales habían cedido, pero fuera por la armadura que protegía su cuerpo… o por algo aún más siniestro el espectro se estaba levantando… Él junto con aquellos espectros que los demás caballeros habían derrotado, incluyendo al que Seinma había golpeado hasta cansarse.
Algo no estaba bien… estas no eran personas normales… incluso un espectro debería saber cuando el dolor era suficiente para no volverse a levantar pero, ellos no eran espectros normales. No… estas no eran personas normales.
¿Cómo podía ser que después de tantos golpes, fracturas además de que literalmente los hubieran atravesado, seguían levantándose? Cualquiera en su lugar ya se habría rendido, fue así que un séptimo y octavo espectro se unieron a la pelea, avanzando y rodeando al equipo de caballeros.
Espalda contra espalda los cuatro guerreros de Athena, empezaron a preguntarse que debían hacer ahora, los habían estado conteniendo por lo que podían asumir eran minutos, pero… cada vez el combate se estaba haciendo más y más tedioso… y aunque quisieran negarlo se estaban cansando.
—Sein… ¿cuál es el plan?—John murmuró agitado, necesitaba recuperar el aliento pero apenas podía respirar tranquilo, su estrategia desde siempre había sido golpear a su enemigo hasta que cayera al suelo, pero ahora esa idea había sido descartada por completo.
Por su parte Seinma tampoco tenía idea… estaba igual o más perdido que John, era tan solo una intuición… pero a menos que estos espectros necesitaran algo más que simples golpes, debían empezar a pensar rápido.
—Esa es una buena pregunta John…—Respondió el caballero Pegaso, pensando más rápido de lo que alguna vez lo hizo.
"Aria… llevemos la fuerza Pegasus al 30%" Pensó haciendo arder su cosmos moviendo sus brazos de un lado al otro.
*Sein… yo opino que lo mejor será retirarnos y esperar refuerzos, o reagruparnos con Shin y Ben hasta que tengamos un plan*
"no hay tiempo para eso, si nos retiramos más gente perecerá a manos de estos malditos y no podremos hacer nada para evitarlo, debemos detenerlos el tiempo suficiente hasta que esos refuerzos lleguen"
*Sein me prometiste que no abusarías de la fuerza Pegasus así…* Aria intentaba razonar con él, pero el mero recuerdo de ver a personas masacradas, lo hizo tomar acciones desmedidas.
—¡Sé lo que prometí! pero si no hacemos nada ahora, más personas nocentes morirán. — Los amigos de Seinma se le quedaron mirando, aunque era cierto que él a veces hablaba solo… o comprendían…
No estaba haciendo esto por honor o gloría… lo estaban haciendo porque era para lo que habían sido entrenados, sus vidas no importaban, las que de verdad importaban eran las vidas por las que iban a entregar las suyas, las vidas por las que el mundo valía la pena seguir luchando y muriendo por.
—¿Inocentes Dices? —Preguntó una voz cercana, una voz que se alzaba sobre ellos, era el espectro de Mandrágora Eliot.
—¿Tu que sabes de inocencia muchacho? En este mundo no hay tal cosa como inocentes o culpables. Solo humanos, tontos y estúpidos humanos—Decía desde la cima de un edificio, sonriendo con vehemencia y desdén.
—¿Ustedes realmente no lo saben verdad? Este mundo, este… enorme universo es demasiado grande para catalogar todo como blanco o negro, ¿cómo saben que esas personas inocentes de las que hablan no son culpables de algún crimen? ¿Cómo pueden si quiera dictaminar como es un hombre o una mujer si ni siquiera saben qué clase de cosas han hecho?
» Ningún humano está exento de cometer un acto atroz… desde pisar un insecto hasta negarle la vida a otras personas. Ustedes no comprenden que este mundo está manchado con los errores de los humanos, razón por la cual estamos aquí… Para ponerle fin al ciclo que perduró tanto tiempo. — Explicaba el espectro de manera arrogante, descendiendo hacia ellos lentamente hasta quedar frente a frente.
—Ustedes solo están retrasando lo inevitable, tratando desesperadamente de aferrarse al ideal de justicia y salvación, negando una muerte que fue anunciada hace milenios.
—No caeremos en tus ruines mentiras, ustedes los espectros son todos iguales, solo buscan destruir toda vida en el universo, sin importar el daño que les hagan a otros. Nosotros estamos aquí para defender esas vidas. —Seinma respondió firme a sus creencias y convicciones, lo cual solo hizo reír al espectro a cargo de este ataque.
—¡Ja ja ja ja! Oh disculpa… es solo que jamás creí que alguien tan ingenuo como tu haya llegado a ser caballero, ¿dime como es que con ese pensar llegaste tan lejos? —Interrogó encarando al Pegaso, para entonces juntar sus manos haciendo crujir sus nudillos al estirar sus dedos.
—No importa… Me aseguraré de que cuando mueras, los dioses le den un buen uso a tu alma.
Listos nuevamente para atacar, la escuadra de 10 espectros se acercó lentamente a los cuatro caballeros, quienes estaban preparados para dar todo de sí una vez más, dos espectros saltaron al ataque, dispuestos a morir por llevárselos consigo al infierno.
—¡Dragón Naciente! —El grito de batalla de un muchacho hizo que ambos se dieran cuenta de que un poderoso dragón hecho de agua, se alzará debajo de ellos, ambos fueron devorados por la criatura, comenzando a sentir una poderosa presión en sus cuerpos la cual comenzó a desgarrar sus cuerpos y armaduras.
Pero… al instante se detuvo, lo siguiente que pudieron sentir no fue ni una poderosa presión sobre sus cuerpos o una poderosa ráfaga de agua que los estaba aplastando con fuerza, solo sentían una sensación fría que los apresaba donde estaban, era una sensación fría, lo suficiente para helarles los huesos.
Solo podían ver hacia afuera como si estuvieran… dentro de un cristal de hielo.
—Polvo de Diamante…—Susurró el caballero del Cisne, con amas manos unidas frente a él, despidiendo una energía fría que podía verse salir de sus manos. Él junto a Shinryū habían llegado justo a tiempo para salvar a sus amigos.
—Seinma San, John, llegamos en cuanto pudimos, ¿cuál es la situación? —Interrogó el caballero Dragón acercándose a sus compañeros junto a Benjamín, quienes se colocaban en posición defensiva para prestar su apoyo con sus compañeros.
—Estos tipos no se rinden esa es la situación. —Respondió John jadeando con fuerza, pero dispuesto a darles un segundo round a esos desgraciados.
—¿Tienen algún plan? —Indagó Benjamín contando a sus enemigos, podía ver una batida de al menos diez espectros, ellos eran seis… debían tener al menos una buena coordinación en combate para haber resistido tanto contra ellos.
—Golpearlos hasta que caigan…—Seinma respondió, atento de sus alrededores, esperando a los enemigos para que atacaran.
—¿Ese es el plan…? Me sorprende que hayan sobrevivido tanto tiempo. — Susurró Benjamín preparándose para el combate, a falta de un plan más competente su idea se estaba volviendo congelarlos a todos.
—Bueno… es lo mejor que se nos ha ocurrido por ahora, pero sin importar que hagamos estos desgraciados no caen…
—Eso también lo había pensado. —Danny agregó después de haber analizado a los enemigos durante un rato.
—Sin importar lo que hagamos… no podemos incapacitarlos por mucho tiempo, siguen levantándose aún después de haber recibido nuestros mejores ataques… es como sí, no les importará el dolor, como si nuestros golpes no surtieran ningún efecto. —Mencionaba analizando detenidamente la información que había recolectado del combate.
—Es como si… fueran inmunes al dolor o que… no lo sintieran en absoluto…
—¿Y eso que significa? —Preguntó John tratando de entender lo que decía su prima, pero la conclusión a la que ella había llegado… le heló por completo la sangre.
—Que ellos… no estén realmente vivos…—Dijo, sorprendiendo a todos y cada uno de ellos, ahora no solo estaban luchando contra enemigos que no podían ser detenidos, ¿sino que ahora estaban peleando contra zombis? Esto iba más allá de lo que ellos habían esperado en un inicio.
—No puede ser… ¿entonces como es que los vamos a derrotar? —Interrogó Shinryū nervioso, inseguro de cuál sería la siguiente táctica que debían utilizar para acabar con los guerreros del inframundo.
Los seis caballeros comenzaron a pensar, necesitaban formular un plan, una estrategia, algo que los ayudará a salir de esta situación tan incómoda.
Si tan solo supieran la manera de derrotar a estos seres, la batalla sería más fácil, sin mencionar que saldrían de esta en una sola pieza.
¿Pero como acabar con algo que ya estaba muerto?
—Me encantaría seguir charlando, pero tenemos almas que recolectar y poco tiempo para actuar, así que ya dejaron de hablar. —Fue así que Eliot alzó su dedo hacia los seis caballeros de Athena.
—Mátenlos a todos…
Con esa simple instrucción dada, los siete espectros que eran comandados por él, saltaron al ataque, incluidos los que se habían encontrado atrapados en hielo y que comenzaban a surgir del mismo hielo.
— Esto no es bueno…— Se dijo John preparado para atacar.
— Vamos chicos, no podemos permitirles seguir avanzando, debemos atacar. Unidos. — Decía Seinma tratando de animar a sus compañeros, puede que la situación no los favoreciera, pero debían seguir haciendo lo posible para proteger a la gente de la ciudad.
Y con eso en mente los cinco guerreros a su lado tomaron la iniciativa que necesitaban para volver a la batalla, aún si eso les costaba la vida.
Mientras tanto… no muy lejos de allí
—Muy bien equipo, tenemos una situación de emergencia clase Alfa, todos estense preparados para defender la ciudad. —Hablaba el capitán de la nave que transportaba a soldados de Acero, los guerreros más poderosos creados por el hombre.
Y allí preparándose para el descenso se encontraban el pináculo de la evolución humano máquina, los guerreros que protegían al universo y a la humanidad bajo el mando gubernamental de las repúblicas.
Los soldados de Acero, quienes portaban armaduras, tan majestuosas como tocas e imponentes.
—Preparados, ¿ya tenemos contacto visual de cuáles son los objetivos? —Interrogó una soldado cuyo casco le tapaba completamente la cabeza, a excepción del visor, el cual, dejaba ver partes de su rostro y su cabello rojizo. Su armadura era de un tono gris y se veía un tanto más ligera que las demás.
—Espectros, tenemos permitidos utilizar munición de gran calibre…—Añadió un soldado de armadura azul con líneas rojas cubriendo su casco, hombros, espalda y pecho, además de que en su pecho llevaba el número 566 y el nombre de Tai, él había tomado un rifle de asalto, con capacidad de hasta 50 balas por cartucho.
—¿Espectros? Maldición, tendremos problemas en repelerlos. —Replicó uno de los soldados de armadura completamente roja, que a diferencia de los demás portaba un casco que se componía de un enorme visor delantero y tanto arriba como a los lados un blindaje más convencional, tenía el número 109 tatuado en el brazo derecho de su armadura junto con su nombre; Rafael, él tomó una de las escopetas del arsenal, para comenzar a cargarlas con cartuchos de alto impacto.
—¿Por qué no han avisado al santuario? Si vamos a combatir espectros necesitaremos apoyo Santo para abatirlos. — Decía la soldado de acero de cabello rojo y armadura gris, tomando un par de pistolas y colocándolas en las fundas automáticas que se encontraban acopladas a sus piernas biónicas. Además de un subfusil y un rifle de asalto con balas de alta velocidad.
—El problema es que ya acudieron, y sin esperar la llamada del mando. —Decía uno de los soldados, quien aún no tenía puesto el casco, era un hombre de aproximadamente 28 años, con una cicatriz que iba desde su frente hasta su mejilla derecha. Piel morena, ojos azules y con corte de cabello militar. Su armadura era de color negro con azul, la misma se veía un tanto desgastada, la pintura había sido rallada y las marcas de batallas anteriores eran lo que definían su aspecto, además de que su número estaba grabado sobre el metal con lo que parecía haber sido un cuchillo mostrando el número 72 y al lado una inscripción que decía; "Frank."
Él llevaba encima una mochila de munición así como una poderosa ametralladora gatling en las manos.
—Espera… ¿pueden hacer eso? Creía que teníamos un tratado de acción al combate con el patriarca. —Decía una de las soldados de la nave quien tenía una armadura de color violeta, y a un lado de su espalda tenía el número 400 y debajo un conjunto de letras que al unirlas decían; Lyla. En su casco poseía como distinción una mejora que le añadía un visor secundario por encima de su cabeza, lo bastantemente llamativo para tener la forma de una mira de francotirador en miniatura, ella tomó un rifle de repetición, así como un rifle de francotirador, ambas armas cargadas con munición perforadora.
—Al parecer actuaron sin nuestra autorización… cuando termine esto, el santuario tendrá que responder muchas preguntas, pero por ahora tendremos que darles fuego de apoyo y cobertura. —Anunció el Líder de escuadrón de armadura totalmente blanca y con un diseño en el casco que asemejaba a un casco de piloto, él tenía el número 791 y por arriba el nombre de: Connor.
Él ya estaba preparado para el enfrentamiento contra el peor enemigo que habían conocido hasta ahora.
—¡Prepárense todos, vamos a descender en 5!— Anunció colocándose el visor protector para la batalla.
Los demás soldados acataron la orden, preparándose para descender a la ciudad, cada uno ya tenía sus armas cargadas y preparadas para la batalla, conociendo a los espectros no les darían cuartel para descansar, ellos debían responder de la misma manera.
Contundentes y letales.
—El ejército republicano se está movilizando a la zona roja, vamos a descender a 20 metros del objetivo y tomaremos posiciones de tiro, una vez neutralizados los blancos hostiles los capturaremos para llevarlos a interrogar. — Habló la voz del piloto llevando la poderosa nave hacia donde se encontraba la batalla.
Alistada, la soldado de Acero Número Lyla-400 tomó asiento, lista para el descenso táctico de batalla, al igual que todo su escuadrón, preparados para una nueva batalla, en otra parte de la galaxia.
—Oye Arin… ¿crees que esta vez podremos seguirle el ritmo a los caballeros de Athena? —Preguntó la francotiradora del equipo, quien en su hombrera derecha poseía su nombre y consecuentemente el número de servicio; 321.
—Puede ser… no lo sabremos hasta que probemos de lo que somos capaces los soldados de acero. —Dijo, colocándose el visor protector de su casco, el cual comenzó a cargar el Hud, que comenzó a mostrar la barra de energía de su escudo, como la integridad de su armadura, estado de salud y el de sus compañeros, cuantas municiones poseían sus armas, un pequeño radar apostado a la derecha izquierda baja de sus ojos.
Ya estaban preparados para luchar.
—Muy bien muchachos, los quiero ver a todos peleando allá afuera, deberemos cubrir a los caballeros lo mejor que podamos, quiero ver equipos de dos apostados en los edificios cercanos y en las calles y tengan preparadas sus jaulas de energía para capturar a esos engendros del demonio. —Pedía el capitán anunciando la estrategia, cada uno de los soldados esperara la orden, la nave abrió la compuerta del suelo, dejando ver el panorama.
Al parecer los espectros no habían avanzado mucho, los caballeros habían hecho un buen trabajo conteniendo al enemigo, ahora les tocaba a ellos servirles como soporte, tres luces rojas y una azul comenzaron a brillar en las pantallas de los soldados.
Mientras que el de la armadura negra, comenzaba colocarse su propio casco.
La primera luz roja se apagó, lo cual era señal que debían prepararse tanto física como mentalmente para la lucha.
La segunda luz roja se apagó, terminando con cualquier duda que ellos tuvieran con respecto a la misión, ser rápidos y letales… esas eran sus instrucciones.
Y La luz verde finalmente encontró su final, comenzando la misión de combate, los soldados de acero se arrojaron al vacío, tan ágiles y rápidos como un ave en pleno vuelo, sus objetivos eran claros.
Los dos primeros soldados de acero número Lyla y Tai se dirigieron a los edificios más cercanos, donde tendrían una buena posición de tiro.
Mientras que el soldado Frank y Rafael comenzaron a tomar las calles, tratando de unirse a los soldados republicanos que habían sido enviados a acabar con la amenaza que suponían los espectros.
Y finalmente la Arin y el Connor fueron desplegados cerca de la zona de impacto, donde los caballeros de Athena continuaban la pelea contra los espectros de Hades.
Y allí entre las calles de Neo Kingsrow había una batalla muy reñida, los caballeros de bronce le hacían frente a los espectros como podían, peleando uno contra dos, uno contra uno y tres contra tres.
No habría tregua hasta ver caer al enemigo, los jóvenes caballeros estaban dando una resistencia sublime, mientras que los espectros no les daban un segundo para descansar.
Mary se había puesto el objetivo de abatir al líder de los espectros, quien con una mirada y sonrisa arrogantes esquivaba a la guerrera de plata, aunque ella estuviera curtida en el manejo de combate le era difícil enfrentarse a alguien con un nivel de combate igual al suyo.
Era aún más exhaustivo tratar de esquivar a alguien con una velocidad y manejo de combate exactamente iguales al suyo, debía ser más rápida si quería ganarle en un combate de uno contra uno.
Ella tenía el objetivo de ganar a toda costa, justo como su mentora se lo había dicho, justo como Arkhamira lo haría. Mientras luchaban un espectro intentó atacarla por la espalda, utilizando su cosmos de viento podía anticipar cada movimiento antes de que este fuera efectuado.
Podía sentir las ondas que producía la corriente de aire a su alrededor, podía percibir cada cosa que fuera a ocurrir y tomar la delantera en la batalla.
El puñetazo pasó muy cerca de su rostro, casi le había golpeado la nuca, tomó ese brazo y tiró para abajo utilizando su hombro para quebrar el codo del espectro, seguido de un golpe con su codo en el estómago y uno más en su quijada, para finalmente utilizar toda su fuerza para levantarlo tirarlo frente a ella, dándole un fuerte golpe en el cuello dejándolo fuera de combate por solo unos instantes, cosa que aprovechó para seguir su enfrentamiento contra el espectro de la mandrágora.
Danny hacía lo que podía conteniendo espectros tras espectros que venían a por ella, procesaba información más rápido de lo que sus cadenas se movían, era rápida y esquivaba con facilidad, pero tantos enemigos a los que analizar y tan poco tiempo eran un reto demasiado grande incluso para ella, quien tenía un cerebro prodigioso para la batalla.
Debía hallar ese método que la ayudaría a acabar con esta pelea antes de que sus amigos fueran una víctima más de este asedio.
Por su cuenta John era una bestia en el combate, pero su única debilidad eran sus compañeros, nunca antes tenía que pelear con un enemigo y tratar de ayudar a uno de sus compañeros sin que estos se metieran en el camino de sus golpes. Era un dolor.
En especial cuando sus golpes iban a la velocidad de un relámpago, debía evitar golpear a alguien de los suyos cuando los efectuaba y peor, cuando tenía que desviar un golpe por culpa de que alguien que no fuera un espectro se metiera frente suyo.
Como hacía unos segundos, que cuando iba a lanzar una poderosa ráfaga solar a un enemigo para incapacitarlo, justo al último momento el santo del Cisne se apareció para congelarlo en el acto, por suerte la armadura había cubierto el impacto, pero si no fuera por que Benjamín había sido un milisegundo más rápido habría sufrido otra quemadura en el lado derecho de su cuerpo.
—¡Fíjate idiota, no ves que estoy peleando aquí! —Exclamó iracundo el santo del Fénix.
—¿Yo? Tu fíjate donde lanzas tu ataque estúpido. —Respondió benjamín igual de molesto y cansado que su compañero de bronce, estaban cansados de esta pelea y ni siquiera había pasado una hora desde que llegaron a ayudar.
—Por eso Odio pelear en equipo. —Añadió Johnathan desviando una patada que venía directo a su rostro, para tomar la pierna de su enemigo, rompiéndole el fémur con un puñetazo por debajo de su pierna, entonces utilizando su propio brazo como soporte para la rodilla y el muslo y finalmente para romperle la rodilla haciendo palanca invertida hacia adelante utilizando toda la fuerza de ambos brazos.
Seinma por su lado comenzaba a moverse cada vez más rápido con la fuerza Pegasus de su lado, lanzaba golpes con tanta fuerza e intensidad que los mismos lograban hacer tambalear a los espectros de un solo derechazo bien conectado.
Era un buen boxeador y un buen caballero, si tan solo su única debilidad no fuera estar quieto para efectuar su ataque de estrella fugaz podría eliminarlos con aún más facilidad.
Su segundo problema también radicaba en no saber pelear en equipo, justo en el momento que iba a rematar a un espectro, este mismo fue levantado violentamente del suelo por una poderosa ráfaga de agua.
—Oh… disculpa Seinma San, creí que querías que yo lo finalizara por ti. —Pedía Shinryū distrayéndose solo un segundo para disculparse con su compañero.
—Tranquilo… solo sigue luchando amigo…—Pedía Seinma, encarando a un nuevo enemigo, quizá en esta ocasión podrían abatirlos y dejarlos en el suelo retorciéndose de dolor, pero como había dicho Danny, estos parecían no estar realmente vivos.
Y los golpes que estaba recibiendo lo estaban cansando, usualmente el dolor no le importaba… pero le comenzó a importar una vez más que al toser un poco pudo ver un enorme manchón de sangre cubriendo la palma de su mano.
Esta batalla se estaba saliendo de control… si es que alguna vez lo tuvo.
Eran fuertes, habilidosos… pero no tenían ni una pizca de coordinación para afrontar adecuadamente esta situación.
El caballero de Dragón Shinryū era el único que parecía mantener la calma, apenas habiéndose integrado a la pelea, tenía un control de habilidad y cosmos impecable, cada golpe era bloqueado por su escudo, utilizando tanto la postura del tigre como de la serpiente lograba dominar el combate, las técnicas empleadas con ambas posturas lo favorecían, siendo contundente y agresivo como un tigre.
Así como tan flexible y escurridizo como una serpiente, pero moverse de esa manera lo dejaba expuesto en ocasiones, su técnica era infalible, lo cual desgastaba su cuerpo de sobremanera, poner su atención sobre varios enemigos al mismo tiempo.
Tenía el puño más sólido y el escudo más fuerte, lo cual lo hacía un blanco de ataques consecutivos, era hábil, pero incluso su técnica infalible lo desgastaba, lo hacía un tanto torpe hasta el punto de dejarlo expuesto a ataques físicos que él no debería estar permitiendo, pelear contra enemigos cercanos a su nivel no era un problema, el problema llegaba cuando debía enfrentarse a varios al mismo tiempo.
Incluso la técnica más infalible llegaba a fracasar solo por unos centímetros de descuido y mala suerte.
Por último pero no menos importante Benjamín, su técnica era directa, lograba congelar a sus rivales y detenerlos al menos por instantes, pero ni siquiera su hielo podía retenerlos lo suficiente para darle un respiro, su toque congelante era inmediato.
Con cualquier otro guerrero de sangre caliente eso los ralentizaría, pero ellos no eran guerreros de sangre caliente, eran fríos como un muerto…
Por esa razón debían cambiar sus tácticas, si ellos volvían a levantarse, debía hacer algo para dejarlos en el suelo y que no se volvieran a mover de nuevo.
Pero… sí Danny no había pensado en eso antes, entonces quería decir que ella ya lo había intentado, acaso eso significaba que… ¿debían asesinarlos para detenerlos? No sonaba muy descabellado pero… ¿cómo matar algo que ya estaba muerto?
Quizá los caballeros dorados sabían cómo hacerlo, pero ellos no eran caballeros dorados, eran simples caballeros de bronce quienes aún no habían obtenido el entrenamiento que se les habían prometido.
Solo eran niños jugando a ser guerreros, peleando una batalla que quizá no podrían ganar…
Hasta que… un disparo interrumpió el combate de los seis caballeros, Benjamín miró hacia la dirección donde se había efectuado dicha acción, y acto seguido sintió que el espectro que estaba a punto de atacarlo caía al suelo…
¿Que había sido eso?
Y a unos 20 metros de distancia la soldado Lyla-400, preparaba su rifle de francotirador para un segundo disparo.
—Bien, un blanco abatido, quedan nueve…—Decía Tai 566 con un par de binoculares que habían confirmado la baja, la soldado de acero, jaló la corredera de su arma preparando una segunda bala de perforación para abatir otro blanco enemigo.
—No tienes que decírmelo… puedo verlos a todos desde aquí. —Decía Lyla conectando su visor con la mira telescópica del arma, cambiando la configuración a infrarrojo y detectar mejor las amenazas de los caballeros que aún seguían vivos.
—Sonríe para mí… idiota…—Murmuró disparando un segundo proyectil, el cual viajó tan rápido que la vista humana normal jamás podría haberla detectado hasta ser demasiado tarde.
Cosa que… dejó completamente sorprendido a un joven caballero dragón que pudo ver como la máscara que cubría el rostro de su enemigo fue perforada en un instante, abatiéndolo en el suelo.
El espectro de la mandrágora tampoco dejó ír eso fácilmente, y al instante de esquivar otro ataque de la guerrera de plata pudo notar a varios soldados moviéndose hacia él y hacia su posición… Esto era malo, se suponía que no debían atraer atención innecesaria, ahora tenían a un ejercito avanzando hacia ellos, con vehículos y armas dispuestos a fusilarlos… o peor aún a capturarlos.
—Maldita sea… si me hubiera traído a toda la legión del señor Artorias… esto habría sido más sencillo. —Murmuró apretando los dientes con fuerza, puede que los caballeros hubieran detenido la masacre, pero las almas recolectadas, tanto por Talón de grifo, como por ellos serían suficientes para definir la marca de sangre que era necesaria para el plan.
Por el momento si querían pelear otro día contra ellos… debían escapar, ya habría tiempo para masacrar a esos caballeros entrometidos.
—Shinsui, Karn reúnan a todos y salgamos de aquí…—Pidió en tono cansino, su primera vez comandando un equipo de espectros y un grupo de caballeros de bronce se lo habían arruinado, después de esto Artorias no volvería a dejarle a cargo de su legión…
Esto había sido un desastre.
Los espectros como si no hubieran recibido disparos letales al corazón o al cerebro se levantaron, actuando según las ordenes, al instante los caballeros de bronce no entendían que pasaba, hasta que los espectros comenzaron a saltar, corriendo de edificio en edificio.
—No… se escaparán…—Seinma murmuró mirando hacia los guerreros de Hades, esperaba que después de tantos golpes y huesos rotos, ellos se ralentizarían… incluso descansarían un poco, pero ni siquiera eso, se movían como si todo esto fuera solo un calentamiento de combate.
—¡Vamos a por ellos! ¡De prisa! —John los comandó a todos, debían seguirlos sino todo esto habría sido en vano.
Adoloridos y cansados los seis guerreros del zodiaco decidieron acatar las instrucciones del santo de Fénix, esto no debía ser por nada, debían al menos descubrir que era lo que sucedía con esos espectros, que los obligaba a pelear.
Y porqué, necesitaban saber cuál era el secreto, cuál era la verdad detrás de ese enorme misterio, estaban completamente seguros de que si lograban romper el código, en la siguiente batalla todo sería diferente, pero Danny debía descubrirlo, ella necesitaba descubrir ese secreto, solo así podría crear una contra estrategia efectiva para ponerle fin a este debate… solo así podría encontrar la manera de entregarle la victoria a sus compañeros y no que por pura suerte ellos ganarán.
El combate siguió en los tejados, donde los espectros se defendieron con fuerza y brutalidad, parecía que sus heridas habían sanado pues volvían a utilizar aquellas partes que les habían roto anteriormente se habían recuperado, los caballeros de Atenea los seguían a prisa peleando entre los tejados, siendo guiados por Johnathan, quien obviamente jamás dejaría escapar a un enemigo sin razón alguna.
Seinma iba a atacar a uno de los espectros cuando sintió un impacto sobre su hombrera derecha, justo en la espalda… al mirar pudo ver un objeto pequeño cayendo al suelo, tenía el tamaño de una moneda… pero fue entonces que otro proyectil cayó cerca de él y de sus compañeros, él utilizó los guanteletes de su armadura para proteger su rostro.
Al instante los caballeros de bronce hicieron lo mismo cubriéndose de diferentes disparos que venían a su dirección y más pronto que tarde Danny utilizó su cadena circular para protegerlos a todos.
¿Por qué les estaban disparando? Se suponía que ellos eran de los buenos, pero los soldados republicanos no diferenciaban entre aliados y enemigos, si tenían una armadura extraña eran enemigos.
Hasta que los soldados de Acero los detuvieron.
—Alto al fuego, ¡Alto al fuego idiotas! —Pidió el Soldado Frank-72, deteniendo las ráfagas de los soldados republicanos.
—¿Que? ¡Porqué esos son enemigos! —Exclamó uno de los soldados, quienes habían disparado en contra de los caballeros de Athena.
—Evita dispararles a los tipos buenos tarado, armadura negra; malos, armaduras de colores; buenos. ¡Aprende a diferenciar estúpido! —Respondió el soldado Rafael-109, obligando al escuadrón a movilizarse rápidamente, debía ayudar a los santos de Atenea. No acribillarlos con todo lo que tuvieran.
Ofreciéndoles a los santos de la diosa de la sabiduría apoyo de fuego, cosa que no hizo más que complicarle las cosas a los espectros, quienes se obligaron a apresurar el paso con cada disparo de penetración que lograba atravesar sus armaduras.
—Porqué nos disparan, somos los buenos. —Preguntaba Seinma confundido, por lo menos ninguna bala había atravesado su cuerpo, pero las balas eran una preocupación menor, dejar escapar espectros era algo que no debía permitir, debían seguir peleando, mientras las naves de soldados y guardias comenzaban a sobrevolar por encima de ellos.
—Quizá sean simplemente Idiotas… vamos necesitamos seguir luchando—John comandó siguiendo a los espectros, quienes se les estaban escapando, tanto a ellos como a las naves de defensa republicanas.
—Maldición… no me convertí en caballero para que me dispararán los soldados. —Añadió el Pegaso poniéndose cada vez más nervioso por cada segundo que pasaba.
Debía apresurar el paso o si no, las vidas que se habían perdido ese día habrían sido en vano, todo esto habría sido para nada, no tendrían nada con que afrontar una situación parecida en el futuro, necesitaban aprender sobre los espectros.
Aprender sobre sus cuerpos y sobre aquello que los levantaba a luchar, ellos debían convertirse en la esperanza de ese universo, una pelea contra espectros de verdad.
Eliot por su parte podía sentir a los caballeros corriendo hacia él… ya estaban cerca de escapar, necesitaba hacerlos retroceder, aún sí eso significaba utilizar una de sus técnicas más poderosas… capaz y la misma podría asesinarlos a los seis de una sola descarga.
—Bueno caballeros debo admitir que ustedes fueron un entretenimiento muy divertido…—Dijo obligando a la escuadra de seis a detenerse. Los caballeros de Athena estaban preparados para atacar, así como los soldados de acero que se encontraban cerca para capturar al espectro, pero al instante Danny pudo ver algo raro al igual que Benjamín, había algo extraño, tanto en su postura como en su armadura… y en el pecho, él tenía… un extraño rostro sobre su armadura.
—No irán a ninguna parte, tanto tú como tus espectros todos ustedes caerán aquí. —John dijo amenazante, preparando su ofensiva contra el espectro que había liderado el ataque a la ciudad.
—¿Oh en serio? Vaya, y ustedes nos detendrán… eso es adorable…—Decía sonriendo maniáticamente, para entonces mirarlos a todos dispuesto a entonar la canción de la mandrágora, la flor que crecía bajo la horca.
—Pero ya estoy cansado de esta ridícula pelea… así que ¿por qué no desaparecen de mi vista? —Dicho eso los ojos de la máscara se abrieron junto con la boca de la misma, Danny entonces pudo sentir que su cadena triangular le advertía de un peligro inminente, algo no estaba bien… y la soldado de acero Lyla comprendió lo mismo, eso no podía ser normal… por esa razón apuntó a la cabeza de su objetivo, disparando una bala de alta velocidad.
— ¡Grito Estridente Estrangulador! — Una poderosa onda de sonido los sacudió a todos al instante, Seinma, Danny, John, Shinryū, benjamín y Mary cayeron al suelo sujetándose con fuerza los oídos, los cristales a su alrededor comenzaron a romperse y explotar.
Incluso la bala que se dirigía a su cabeza había sido despedazada en un solo instante, los Soldados de Acero por su lado también lograron escuchar aquella poderosa frecuencia de sonido, afectando de igual manera la señal de sus cascos, ¿acaso eso había sido un PEM? Y no solo eso, el ataque había logrado conmocionar a todos los soldados cerca, incluyendo las naves, a quienes se les hacía imposible seguir avanzando debido a un cambio tan violento en el viento.
El poder de aquél grito era tan ensordecedor que los seis guerreros tuvieron que cubrir sus oídos, era las vibraciones eran tan poderosas que los tímpanos de los caballeros comenzaron a sangrar, ni siquiera las cadenas de Andrómeda eran lo suficientemente capaces de bloquear una vibración tan aguda como agresiva.
Los caballeros de Athena gritaban y se retorcían de dolor… ¿acaso este era el poder de un espectro? Fuera lo que fuera… era terrible.
Benjamín, era el único que había logrado cubrir sus oídos a tiempo congelando sus oídos, permitiendo solo por instantes que el sonido fuera interrumpido…
Pero ni siquiera eso era suficiente para detener una onda de choque tan estremecedora como esa. Benjamín trató de caminar hacia él, soportando el poderoso viento que lo empujaba, hasta casi tener que arrastrarse por el dolor que era que sus órganos internos no pudieran soportar dichas vibraciones… sus oídos al igual que los de sus amigos comenzaron a sangrar, manchando el hielo que cubría a los mismos.
Él logró llegar justamente hacia sus pies, tomándolo del tobillo con fuerza para intentar congelarlo… El espectro de mandrágora sintió al instante, deteniendo su ataque… Benjamín lo miró hacia arriba, intentando que su toque congelante hiciera su trabajo.
—¿Qué crees que haces muchacho? —Preguntó el espectro mirando hacia abajo al joven guerrero que trataba de congelar su cuerpo.
—Oh… ya veo… crees que eso me detendrá… ¿verdad? —Preguntó sonriendo para entonces golpearlo con fuerza en el rostro arrancándole la máscara que la cubría. Benjamín, sin importarle nada no dejó de agarrar la pierna… aunque al mirarlo detenidamente, pudo notar algo… su rostro se le hacía familiar, aunque un lado del mismo estaba completamente quemado el otro estaba intacto… y al pensar mejor su rostro sí le recordaba a alguien.
—Dime Niño… ¿nos conocemos? —Interrogó obligando a Benjamín a alzar la vista… apenas podía escuchar, pero entre el pitido de sus oídos y el hielo que se derretía sobre el mismo pudo escuchar la pregunta claramente.
—Oh claro, después de haber recibido una carga como esa directamente debes estar… mareado y confundido pero… tu rostro, me resulta familiar. Te pareces a alguien que… conocí alguna vez. —Añadió, pensando en un muchacho igual a él, cabello rubio ojos azules pero la única diferencia era que no tenía el rostro marcado… pero a diferencia de él, en lugar de tener una armadura poseía un uniforme de soldado republicano, lo recordaba bien… pues de esa misma forma lo había asesinado.
—Ah… entiendo, debes ser hermano de ese hombre… sí, dime el nombre de… ¿Arthur Ledyanoy Lebed' te suena de algo?
Incluso con el agudo pitido y el dolor de sus oídos pudo reconocer ese nombre, jamás podría olvidarlo… era el nombre de su hermano, el nombre del hombre que le enseñó la música.
El nombre del hombre… que había muerto sin la esperanza volver a casa.
—¿Que? ¿Quién eres? ¿Cómo conoces a mi hermano? —Preguntó genuinamente sorprendido y aterrado, por primera vez en tanto tiempo, sintió miedo por alguien más y eso era algo que hacía sonreír aún más al espectro.
—Oh es una conmovedora historia, lamentablemente tuvo un final desgarrador… pero no te preocupes, no sufrió… mucho. —Diciendo eso Benjamín sintió la ira hirviendo en su ser, Arthur era todo lo que él quería haber sido, un hombre de bien… alguien que eligió su propio camino en lugar de la tiranía de su padre… y que había muerto en la línea de fuego.
—Aún recuerdo ese día… se arrastró como un gusano ante mis pies, ahhh… sí, si justo como tú ahora, fue un buen hombre, si tan solo no hubiera estado en la línea delantera probablemente lo habría dejado vivir.
—Tú… ¿mataste a mi hermano? —Interrogó apretando con aún más fuerza la pierna del espectro intentando desesperada mente de congelar su piel, músculos y huesos.
—Tranquilo muchacho…—Dijo apartando su pierna para volver a patearlo en el rostro y hacerlo sangrar con fuerza. —Dejaré que ustedes dos se reúnan en el infierno…—Dicho eso… el rostro de la armadura abrió sus ojos y su boca para volver a emitir la canción de los condenados.
—¡Grito Estridente Estran…!
—Estrella fugaz…—El tiempo pareció detenerse por solo un segundo, antes de que la máscara de su armadura emitiera una segunda onda de choque, un puño tan rápido como la velocidad de un relámpago apareció en su pecho destrozando la máscara en solo un instante.
—¡De Pegaso! —Un solo impacto y la máscara de la armadura terminó hecha pedazos, Seinma había logrado salvar a Benjamín antes de que la habilidad del espectro lo hiciera pedazos con un segundo ataque devastador.
—Maldito… ¡Mi armadura! —El espectro entonces tomóp del cuello al santo de Pegaso, ahorcándolo con fuerza. —Tú… maldito niño entrometido, ¿¡como osaste quebrar mi hermosa armadura!? ¡Te asesinaré… te asesinaré! —Exclámó sujetando al muchacho del cuello con ambas manos.
Llamando la atención de sus compañeros, quienes apenas habían logrado recuperarse del aturdimiento del anterior grito de la mandrágora.
—Sin el rostro de tu armadura… no podrás… hacerlo… maldito espectro. —El santo de Pegaso respondió soportando la falta de oxígeno, tratando de aplicar presión sobre los brazos de su enemigo para romperlos y así zafarse.
—No necesito la máscara, puedo acabarte aquí mismo, utilizando mi propia boca. —Entonces el cosmos oscuro que habían sentido antes ahora era más intenso, el espectro concentró todo ese cosmos en su garganta, listo para desollar vivo al caballero que tenía entre sus manos.
—¡Aullido de Mandrágora Desgarrador! —Justo antes de que Seinma fuera víctima del ataque del espectro Mary actuó rápidamente.
Ella se lanzó hacia su amigo utilizando su propio cuerpo para hacer que el espectro lo soltara, pero al mismo tiempo ella recibió toda la carga del espectro completamente sobre su cuerpo, ella salió despedida hacia atrás con toda la fuerza que habían recibido anteriormente directamente a su cuerpo, la armadura había amortiguado el golpe tan solo un poco…
Aquella descarga sónica había sido tan potente y tan devastadora que no pudo evitar escupir sangre, mancando su máscara en el interior con la misma, su cuerpo se estrelló duramente con uno de los edificios más altos, atravesando el escudo de energía y rompiendo los cristales del mismo terminando haciendo un agujero en la pared.
Ella no podía respirar bien, sus oídos zumbaban, su cuerpo apenas podía moverse, la presión junto con el impulso de aquella técnica y los duros golpes que había recibido la habían dejado completamente derrotada.
Seinma miró hacia la dirección donde su mejor amiga había sido arrojada… y no pudo evitar gritar de preocupación por ella.
Esa distracción fue lo suficiente como para apartar al Pegaso del espectro de la Mandrágora, recibiendo un fuerte golpe en la cabeza por parte de uno de los espectros silenciosos que lo alejó lo suficiente del comandante de la escuadra de espectros.
—Khg… esto no terminará aquí, ya me las verán ustedes dos.—Declaró el espectro corriendo lejos de los caballeros de Atenea, seguido por el espectro que le había ayudado.
Pero antes de que escapará, una cadena salió disparada hacia la cabeza de aquél espectro.
Era la cadena triangular, y había apresado el casco del espectro enredándolo, evitando que escapará, Danny estaba cansada y herida… aquel ataque la había debilitado al igual que a los demás… Pero si tan solo podía evitar que uno escapará, utilizaría toda su fuerza para detenerlo… aún si eso le costaba la vida, el espectro luchó y luchó contra la fuerza de la cadena, antes de que la misma se enrollada sobre su cuerpo, por lo que en un movimiento desesperado.
El espectro dio un giro en dirección a la santa de Andrómeda, encontrando un hueco para zafarse del casco y liberarse.
Al instante ella no pudo comprender lo que veía… pero sus ojos aunque borrosos podían ver al espectro… ese espectro, tenía la cabeza llena de la misma sangre oscura que llenaba sus venas, pero él… parecía un muchacho de su edad, no más grande que John o Benjamín… de cabello azulado y ojos verdes cubiertos por una capa blanca.
Pero no se veía como usualmente se vería un enemigo poderoso, se veía más bien, como un niño asustado, temeroso… no emitía sonido alguno pero podía verlo en sus ojos, esos ojos que silenciosamente le pedían ayuda, esto causaba aún más confusión en la joven.
¿Cómo era que un espectro con tales facciones, ese rostro lleno de terror y esos ojos que le rogaban por ayuda hubiera intentado matarlos horas antes? A menos… a menos que esto no lo quieran haber hecho, que ellos estuvieran sufriendo por dentro y que… los estuvieran obligando a luchar sin importar las heridas o el dolor.
Siendo esclavos de sus propios cuerpos, sin voluntad para romper, sin voz para gritar en agonía, solo una eterno dolor de no poder ser libres.
Y con eso los espectros finalmente escaparon, dejando al equipo de Caballeros quienes aún intentaban recuperarse del anterior ataque levantándose lentamente del suelo.
Esto había sido un completo desastre, allí cerca los soldados de AceroArin-321 y Connor-791 habían llegado únicamente para ver como los espectros se desvanecían en el horizonte.
—¡Naves de caza cercanas quiero que sigan a esos espectros! intenten que no se les escapen. —Pidió el comandante a cargo de la misión, habían fracasado en capturar a los espectros, lo mínimo que podían hacer era intentar seguirlos y triangular una zona roja para comenzar la persecución y captura de los mismos.
—Maldita sea… esto es un maldito desastre…
—Comandante, ¿que hacemos ahora? —Preguntó Arin-321 al lado del soldado de plata que había comandado la misión, él pensó unos instantes, hasta que no tuvo más remedio que suspirar.
—Quiero que capturen y arresten a los caballeros que actuaron sin autorización, utilicen dardos paralizantes, no queremos más problemas de los que ya tenemos. —Respondió Connor simplemente, llamando a una nave de transporte con la esperanza de poder perseguir a los espectros.
—Me reuniré con Frank y Raph, para perseguir a los espectros, te quedas a cargo de la captura de los objetivos.
—Entendido…—Susurró Arin suspirando fuertemente, preparando a su vez la pistola tranquilizante, esperaba que el cansancio, la fatiga y el dolor que lo caballeros habían experimentado fuera suficiente para sedarlos, odiaría tener que hacer esto otra batalla sin sentido.
—Ya escucharon todos, arrestemos a esos caballeros, permiso de utilizar munición no letal, si se resisten tienen permitido utilizar la fuerza.
Mientras tanto los caballeros de Athena se miraron los unos a los otros, esto había sido decepcionante, su primer contacto contra el enemigo y no solo los habían dejado escapar, ahora comprendían que ninguno de ellos había estado absolutamente preparado para enfrentarse a un espectro, por más que ellos hubieran resistido, si las circunstancias no los huiberan favorecido.
Nadie habría salido con vida de esta.
—Maldita sea… ya los teníamos… ¡MALDICIÓN! —Exclamó Johnathan frustrado y enojado. —Pude haber logrado esto, ¡si ninguno de ustedes me hubiera estorbado!
—¿A qué te refieres con eso idiota? — Preguntaba Benjamín tratando de levantarse, aunque él aún se encontraba lo suficientemente herido como para hacerlo, necesitaba apoyarse de las paredes cercanas para recuperar su fuerza.
—Todo esto fue culpa suya, si no me hubieran retrazado esto hubiera salido según el plan.
—¿Plan? Cual plan imbécil, ¡tú jamás idearías un plan aunque tu estúpida vida dependiera de ello! —Exclamó Benjamín empujándolo con la poca fuerza que aún le quedaba.
—¡Retira lo dicho pato Estúpido! —John exclamó tomándolo de la armadura y levantándolo del suelo.
Por parte de Seinma él tuvo que ayudar a Danny a Levantarse, ella aún se encontraba muy cansada por el combate que habían tenido hacía unos momentos.
—Hey, ¿Danny estás bien? —Le preguntaba tratando de evadir la discusión entre John y Benjamín.
—Sí pero no pude idear un plan… no pude hacer nada.—Se decía decepcionada de sí misma, se suponía que ella debía ser el cerebro del equipo y demostrar sus dotes como estratega, pero el lugar de eso, no pudo idear nada con un enemigo tan resistente como invencible.
Además de eso su equipo estuvo siempre muy desorganizado, sin un plan de primera mano sin una buena coordinación y sin conocer al enemigo esto podía considerarse como un fracaso… Pero… por lo menos ya tenían algo, ella llamó a su cadena la cual aún tenía el casco enrollado en ella. La joven Saintia tomó el casco en sus manos y comenzó a inspeccionarlo, lo que fuera que fuera que haya sido esto… al menos habían logrado obtener algo de la batalla, y esperaba poder preservarlo para descubrir más acerca de los espectros
—Aunque, quizá tengamos una esperanza. —Agregó mirando al casco que sujetaba entre sus manos.
—Danny, necesitamos ír a ayudar a Mary… ¿puedes moverte? —Interrogó ayudándola a ponerse de pie.
—Sí… Gracias Sein.
—Muchachos… muchachos necesito ayuda…—Pedía Shinryū de rodillas, buscando algo con sus manos, tanto Pegaso como Andrómeda acudieron rápidamente, únicamente para ver como sus lentes se encontraban quebrados, por lo menos ningún cristal había entrado a sus ojos.
Pero como estaba claro, sin ellos Shinryū estaba prácticamente ciego, podían asumir con todos los edificios que tenían sus cristales rotos que cuando el espectro dejó salir tal onda de sonido los lentes de Shinryū se habían roto.
—Chicos… ¿chicos dónde están, donde están chicos? ¡Chicos! —Preguntaba nervioso, el temor se podía sentir en su voz, odiaba la sensación no poder ver nada.
Fue allí cuando Seinma lo tomó de la mano ayudándolo a encontrar nuevamente la luz.
—Shin soy yo Seinma, ¿estás bien?
—Sí, sí estoy bien, pero no puedo ver nada.—Decía el caballero Dragón apoyándose en Seinma para orientarse mejor, apenas podía distinguir sombras y siluetas, pero aparte de eso no podía ver más allá.
—Apenas puedo escuchar… ¿qué ocurrió ganamos?
—No, los espectros escaparon. —El santo de Pegaso respondió y con su respuesta Shinryū solo pudo suspirar decepcionado.
—Danny, quédate con Shin, yo iré a ayudar a Mary…—Le dijo mirando a la dirección a donde había sido arrojada, mientras que Danny tomaba el casco del espectro con una mano y ayudaba a Shinryū a Levantarse con su otro brazo esperaba que estuviera bien… rezaba a que su amiga estuviera viva, aún sentía su cosmos pero…
Al ver cómo quedó todo a su alrededor, Benjamín, Shinryū y él… ¿Se preguntaba como estaría alguien que había recibido toda la descarga del ataque de aquel espectro?, pero esas preguntas fueron rápidamente interrumpidas cuando las naves de transporte comenzaron a sobrevolar sobre de ellos, apuntando con sus luces hacia ellos cegándolos por instantes.
—¿Ahora que demonios? —Se preguntó John cubriendo sus ojos para evitar que la luz intensa lo cegara, pero cuando lo hizo lo siguiente que sintió fue un ligero dolor sobre la base del cuello, él se apresuró a revisar qué demonios sucedía… únicamente para encontrarse con un dardo.
—¿Pero… que…? ¡Ah! —Su visión comenzó a ser borrosa el sueño comenzaba a invadir su cuerpo.
—Oh no. ¡Chicos, corran! —Pidió a sus compañeros, quienes comenzaron a correr rápidamente por los tejados, esto estaba pasando de ser una pelea a una persecución por que no los atraparán.
La persecución siguió hasta las carreteras, donde las naves republicanas comenzaron a perseguirlos y prontamente a rodearlos, ellos les estaban disparando munición no letal, y aunque lograban evadirlos y defenderse de ellos, los que los lograban impactar los debilitaban al punto de casi hacerlos caer.
Esto era difícil, primero habían tenido que pelear contra espectros y ahora debían escapar de las autoridades de Neo Kingsrow… esto no podría ser peor, sobretodo porque uno de los suyos no podía ver hacia donde se dirigían
—¿Que demo? ¿Qué es lo que les pasa, que no saben que vinimos a ayudarlos? —Preguntó Seinma quitándose un proyectil del brazo, tratando de hacer todo lo posible para no caer dormido.
La joven Andrómeda a su vez utilizó sus cadenas para destruir la red y la de sus compañeros.
—¡Muchachos, rápido yo los cubro! —Pedía la santa de Andrómeda activando la defensa rodante, evitando las redes de captura, así como los dardos paralizantes que les disparaban. Ella entonces le entregó Shinryū a Seinma para llevarlo fuera de allí.
—Nada de eso Danny, no te dejaré atrás. —Respondió el caballero Fénix tratando de mantenerse despierto, pero la droga que se le habían inyectado ya comenzaba a hacer efecto.
—Vamos, no podré contenerlos por mucho tiempo…—Pedía ella haciendo girar aún más rápido la defensa rodante para proteger a sus compañeros, Seinma, Shinryū y benjamín no tuvieron más remedio que Acceder, pero… John no se iría sin ella… jamás.
—Maldición, lo están haciendo difícil. —Murmuró Arin-321, ella quien estaba coordinando la captura de los objetivos, no quería obligarlos a cooperar, pero si ellos no lo hacían debían recurrir a medidas extremas.
—Oye Lyla… ¿Tienes Angulo de tiro?
—De tenerlo sí, de poder dar en el blanco sin que esas cadenas me bloqueen no estoy muy segura. —Respondió la soldado Número 400 apuntando directamente a la joven cuyas cadenas no permitían que ningún dardo paralizante, pero había algo en el movimiento de aquellas cadenas que no protegían completamente el cuerpo, un patrón de movimiento que no cubría todo.
Calculó la trayectoria, el tiempo de respuesta de la bala y las cadenas, e incluso la inclinación, si lograba hacer este disparo, podría decirse que ella había sido la única soldado de acero que había superado a un caballero.
Cargó la bala con tranquilizante dentro de la recamara de su rifle. Acto seguido apunto al cuello de la jovencita, esperando al momento indicado para disparar, a menos que la cadena fuer más rápida que una bala de francotirador… esto sería un disparo imposible.
Abrió fuego y el cartucho lleno de anestesia viajó kilómetros de distancia, con el único objetivo de neutralizar a la santa de Andrómeda y mientras ella se defendía con las cadenas esperaba darles tiempo a sus compañeros, pero, aunque podía detener las jaulas de captura, no pudo prever un pequeño proyectil que había pasado entre sus cadenas, clavándose justo a un lado de su cuello.
Las cadenas comenzaron a ralentizarse, así como el cuerpo de la Saintia… ella comenzó a perder la conciencia hasta que las cadenas finalmente dejaron de moverse, Danny dejó caer el casco del espectro al suelo y poco después ella también se desplomó sobre el concreto, abatida por el disparo casi milagroso de la francotiradora que anteriormente les había estado ayudando.
Y John al ver esto despejó su mente, el narcótico no lo detendría de defender a su prima, por lo que él comenzó a lanzar llamaradas al aire tratando de despejar el cielo de los vehículos aéreos, lo cual no pudo poner peor esta situación.
—Malditos. ¡¿Cómo se atreven a atacar a mi hermana!? —Exclamaba iracundo, perdido entre una poderosa ira y las ganas de destruir a todos a su alrededor.
—Ese idiota. ¡Disparen los cables de alta tensión! —Ordenó la soldado de Acero, y acto seguido las naves comenzaron a disparar cables que contenían poderosas descargas eléctricas, si no lo iban a hacer entrar en razón a las buenas lo harían a las malas.
—¡John! —Seinma grito al ver como habían inmovilizado a su equipo, pero esa distracción fue lo que necesitaron para que nuevas redes de captura atraparan a Seinma, Shinryū y Benjamín.
El caballero de cisne trató de liberarse congelando la red, pero un disparo tranquilizante a su cuello fue suficiente para que él comenzara a caer sedado.
Shinryū ni siquiera pudo ver venir los disparos, por lo que tampoco pudo cubrirse con su escudo, cayendo profundamente dormido inmediatamente, Seinma trató de liberarse… pero le era inútil, mientras más luchaba más sentía que la red lo estaba inmovilizando. Fue así que miró hacia el santo de Fénix.
Los brazos de Johnathan fueron rápidamente inmovilizados y una poderosa corriente eléctrica comenzó a recorrer su cuerpo, obviamente esto no lo iba a detener, pero las descargas y una segunda ronda de disparos tranquilizantes comenzaron a Debilitarlo hasta el punto donde ya no tenía más fuerzas para pelear.
—Hijos de… ugh… yo… solo quería… comer… sushi…—Susurró cayendo al suelo inconsciente golpeando su cabeza contra el suelo.
Seinma estaba desesperado en hacer algo…. Pero también se sentía cansad, al mirar a su brazo derecho pudo verlo, tenía un dardo que lo estaba adormeciendo, pero aun así su voluntad era aún más fuerte, intentando acudir a la ayuda de sus amigos…
—¿Qué? ¿Ese también? —Preguntó uno de los soldados disparándole tres dardos al cuello, Seinma siguió moviéndose.
Pero ni él era tan resistente, dio solo unos pasos más hasta caer de rodillas, esto no podría haber sido peor… con sus brazos inmovilizados estando a merced de los soldados de acero… y para acabar con este festival de mala suerte y malas decisiones… solo podía recordar a lo que le había dicho Aria… dejar que otros se ocuparan de esto, personal mejor y más capacitado.
Esto le pasaba por ser tan testarudo.
Fue justo antes de desvanecerse que miró hacia arriba, donde una chica de cabello Rojo ojos azules y piel pálida, lo miraba hacia abajo decepcionada… él la reconocía, la había visto en una ocasión hablando con Seika.
Y en la mente de Arin… ella esperaba poder volver a encontrarse con el caballero Pegaso en mejores condiciones a esta… Pero ahora era su prisionero y ella solo seguía órdenes.
En otro momento, en otras circunstancias habría tiempo para disculparse adecuadamente, pero por ahora solo podía decirle:
—Lo lamento Seinma.—Dijo al ver como el joven guerrero caía al suelo, lo habían conseguido habían capturado a los caballeros de Athena, ¿Pero a que costo? Se preguntaba mirando a su alrededor, admirando toda la muerte y destrucción causada por los espectros.
Ella al mirar tanta destrucción recordó a Neo Belfast… un suceso tan horrible que jamás debía volver a suceder en este universo nuevamente, pero al mirar hacia la joven de cabellos anaranjados, pudo ver que ella aún dormida se aferraba a un casco oscuro… Eso la sorprendió, aunque no hubieran capturado a los espectros habían logrado recolectar un poco de inteligencia enemiga, fuera algo tan simple como un casco no importaba.
Esto era algo completamente valioso que podrían utilizar para futuras operaciones, Arin inmediatamente se apresuró a recolectar la evidencia y a los caballeros que serían enviados al centro de contención más cercanos para interrogar.
No muy lejos de allí, la amazona del águila volvía en sí… despertaba adolorida, sus huesos pesaban más que sus músculos, ella cayó al suelo tras moverse un poco del agujero que había creado en la pared que había chocado.
Ella comenzó a arrastrarse hacia la ventana, entre vidrios rotos para asegurarse que la pelea había terminado bien… pero todo lo contrario a lo que ella imaginaba… se estaban llevando a sus amigos en una nave de transporte, los llevaban como prisioneros.
Ella intentó ír hacia ellos, pero entonces comenzó a escupir de nuevo sangre y con ello su máscara finalmente se desprendió de su rostro, la boca interna tenía un enorme manchón carmesí, sus órganos internos estaban dañados, no podría pelear así… pero aun así quería hacerlo.
—No lo intentes Mary. —Habló una voz a sus espaldas, ella la reconoció al instante… al levantar sus ojos azules hacia esa dirección se encontró con su mentora.
Elizabeth Arkhamira, la guerrera de plata de la Gruya, llevando sobre su cuerpo la armadura que la representaba y en su rostro, portaba una máscara de plata con una pluma grabada sobre su frente además de una bufanda alrededor de su cuello de color rojo con marcas azules.
—Ma… Ma… Maestra… ¿que… que hace aquí?—Mary solo pudo murmurar débilmente, mientras que su mentora se acercaba a ella.
—Descansa Mary, intenta recuperar tus fuerzas. —Le pidió arrodillándose a su lado, administrándole un sedante para ayudarla a recuperarse más rápido, aunque la misma parecía inquieta, no buscaba descansar, lo que buscaba… era ayudar a sus amigos… pero sobre todo a Seinma, a quien veía ser llevado a la nave de transporte por una de las soldados de acero.
—Tienes suerte de que la armadura haya absorbido la mayor parte del daño, sino… no lo habrías contado. Y sobre tus amigos…—Fue entonces que ella miró hacia los herederos y hacia las naves de transporte.
—No te preocupes por ellos, los ayudaré tu intenta recuperarte, ya has hecho suficiente hoy…—Dijo levantándose hacia la ventana para sentir el viento recorrer su cabello y cuerpo… dejando que su bufanda fuera ondeada con el viento.
—¿C-Como? ¿Cómo supo que estábamos aquí? —Interrogaba la joven águila alzando su mirada hacia su mentora, quien se había tomado la molestia de tomar la máscara de su aprendiz y limpiarla.
—Cómo te dije, déjame esto a mí, hablaremos de los detalles luego. —Le pidió levantando su cabeza con delicadeza para colocarle su fie máscara de plata sobre su rostro. —Alguien vendrá a por ti ya no te muevas más. —Una vez dicho eso, la guerrera de plata del águila finalmente se desmayó nuevamente.
Elizabeth miró hacia las naves de transporte, quienes llevaban a los herederos a un centro de contención… en especial al caballero Pegaso, por la que su alumna casi daba la vida, suspiró pesadamente y por solo unos instantes pudo recordar a su hermana... quería evitarle el mismo destino a su niña. Deseaba poder evitar qu ella diera su vida de esta forma, fuera por una misión o por el hombre que ella amaba… solo quería evitarle ese destino y que viviera.
No por ella o por Lilith, sino por sí misma…
—Entiendo que la misión que te encomendó Athena sea algo más personal que una simple misión… pero, no deseo que mueras por esto. —Murmuró preocupada, para entonces mirar con determinación hacia las naves republicanas.
— Ahhh… niños tontos… al patriarca no le va a gustar esto…—Se dijo a sí misma saltando del edificio hacia la dirección de las naves.
La primera vez jamás es sencilla, sin importar que sea, jamás será sencilla… una pelea encarnizada, una guerra entre dos enemigos jurados, un duro golpe de realidad… el camino siempre estará lleno de estas situaciones sobrecogedoras.
El punto es jamás dejarse derrotar por ellos… y seguir luchando, el universo te necesita, los necesitan. Esta fue la primera batalla de muchas que afrontarán en el futuro.
Aprendan del error.
Aprendan a pelear como uno.
Aprendan a confiar en sus amigos.
Pues la siguiente ocasión quizá la suerte no esté de sus lados…
Peleen y vivan al máximo.
¿Y tú Has Sentido el Poder del Cosmos?
§
El caballero de Leo y la Amazona de la Copa habían guiado al nuevo caballero de sagitario a la plataforma de despegue que los llevaría a Ninbus, al menos a la amazona y al siguiente guerrero que ocuparía el templo del centauro alado.
—Bueno… supongo que aquí es donde nos despedimos. —Decía Alex frente a la enorme nave de transporte que llevaría a sus compañeros al santuario.
—Fue un placer y todo eso pero… tengo una misión en este planeta, quizá cuando termine nos veremos en el santuario…
—¿Y si no? —Preguntó Sora arqueando una ceja al caballero del León dorado, quien se encogió de hombros por la mención del nuevo santo que ouparía la novena casa del zodiaco.
—Pues… nos veremos en el infierno. —Aquel comentario del caballero de Leo hizo reír a la amazona de la copa.
—Nos veremos luego Alex. Cuídate. —Le pidió la amazona abrazando fuertemente al guerrero dorado.
—Sí, sí. Cuídate tú también Eriana—Respondió Alex separándose de la guerrera de plata para verla a los ojos. —Y evita que este tonto te meta en problemas.
—Jeh, nunca. —Añadió la guerrera de plata sonriendo levemente al caballero de leo, quien se dirigió al
—Sí, supongo que nos veremos. —Le decía Sora alzando su mano hacia Alex, quien le dio un fuerte apretón de manos. Quizá no hubieran tenido un buen inicio… pero no por eso debían tratarse como enemigos.
Hecho esto, el siguiente caballero de Sagitario y la amazona de la Copa comenzaron a subir por la nave, preparados para conocer cualquier cosa que el destino les aguardara.
Aunque justo antes de entrar Alex recibió una llamada, era extraño… no esperaba que alguien lo llamará y menos desde el planeta a donde Sora y Eriana se dirigían.
—¿Sí, bueno…? Ah Genki, que sucede ami… espera… ¿qué? Wow espera amigo más despacio…—Sora al igual que Eriana se detuvieron al escuchar como el tono de voz del caballero de leo se volvía cada vez más preocupado, pero después de unos momentos despegó el teléfono de su rostro, con una mirada que expresaba confusión, así como asombro.
Y con eso él comenzó a subir a la nave junto a los guerreros que se dirigían a Ninbus.
—Al parecer ha habido un ligero cambio de planes, todos iremos a Ninbus. —Anunció cambiando drásticamente la actitud de ambos, quienes también se mostraron preocupados.
—Espera ¿qué sucedió? —Eriana preguntó preocupada por el cambio tan abrupto del hombre de cabello castaño rubio.
—Te lo explicaré en el camino, por ahora necesito ir a Neo Kingsrow. —Una vez dijo la situación se apresuró a subir a la nave, al parecer era una situación tan precaria que necesitaban de la ayuda de un santo de oro.
Sin tiempo para explicaciones, tanto Sora como Eriana se adentraron a la nave, la cual cerró sus compuertas para empezar a ascender al cielo y a toda prisa dirigirse a los portales híper espaciales.
Una vez la nave se retiró, un hombre y una mujer, ambos de cabello oscuro miraron a la nave partir, tranquilos de que el mensaje hubiera sido enviado a prisa.
—Señor Artorias, los tres caballeros ya se han ido del planeta. —Shizuka comentó admirando la sonrisa tranquila y despreocupada del ave divina del inframundo.
—Bien… eso significa que todo está marchando de acuerdo al plan…—Aseguró caminando lejos de la terminal de naves, listo para comenzar con la misión por la que habían venido a este planeta junto a su fiel Behemoth.
Continuara...
Comme toujours, un merci à mon disciple; ShainaCobra, sans votre soutien Knights of the Zodiac Guardians je ne continuerais pas sans m'arrêter, je suis plus passionnée par ce projet que les autres, et c'est une joie de pouvoir écrire ce projet pour des gens qui l'aiment comme moi.
Eh bien, mon rêve est de pouvoir me consacrer à cela tout au long de ma vie.
Ceci vous est dédié et c'est une manière de vous remercier pour tout votre soutien mon cher ami.
