Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y esta trama a DH78.
Falta grave: Mala conducta, usualmente violenta, la cual consiste en el uso claramente desproporcionado de la fuerza física contra un oponente en busca de la pelota durante el partido.
Capítulo dieciocho
Falta grave
Los días siguientes se pasan tranquila y pacíficamente. Los dueños de los Red Bulls abrieron una investigación con la ayuda de la policía y la seguridad del equipo con la esperanza de que haya suficiente evidencia contra James y su primo para presentar cargos y limpiar a Edward de cualquier delito. Esperaban poder borrar cualquier mala prensa.
Habían chequeado las cámaras de seguridad de los vestuarios, solo para encontrar que sospechosamente no habían grabado ningún segundo de las acciones de James. Después de que la policía haya cuestionado a todos los de seguridad, determinaron que alguno uno de ellos había sido sobornado. No les llevó mucho tiempo determinar que era otro empleado nuevo: un universitario que intentaba ganar unos dólares extra. Fue despedido de inmediato.
Edward se encuentra más tranquilo con la situación mientras sigo asegurándole que las cosas se resolverán rápidamente. Nuestra vida juntos también se convierte en una cómoda rutina. Como acordamos, nos dividimos el tiempo entre nuestros departamentos y es genial. Pero incluso aunque yo fui la que sugirió tercamente que intentemos esta situación en vez de mudarme con él, no puedo sacarme esta molestia de mi cabeza y de mi corazón que quizás yo quiera más.
Imagínate eso.
Por supuesto, me guardo esos pensamientos para mí misma ya que no me encuentro en un lugar donde pueda sentarme y pensar las cosas con claridad. Mi agenda está ocupada con escribir y diseñar los próximos artículos de Rose. También estoy ocupada manteniéndome en contacto con mis conexiones en Londres, que se ocupan de vigilar a Alec. De solo pensar que realmente me había acostado con esa basura me deja escalofríos en el cuerpo, y quería ducharme para borrar esos recuerdos.
Edward está ocupado con todas las prácticas y no nos vemos hasta recién en las noches. Estoy bien con eso, ya que entrenar y concentrarse le ayuda a mantener su mente fuera de los próximos análisis y de los medios que siguen la situación. Pero supongo que cualquier publicidad es buena publicidad. ESPN agenda una entrevista con él ni bien se enteran que hay una investigación. Edward y Félix acceden a ella ya que las cosas parecen estar a favor de ellos, pero deciden esperar hasta que todo esté arreglado y que haya cargos en contra de James. Ofertas de publicidad siguen lloviendo, incluso Men's Health quiere hacer una nota y colocar a Edward en una portada con todos sus gloriosos abdominales. Compraré cientos de copias.
Mientras Edward y yo nos ubicamos en el sillón para mirar una película, me inclino hacia él y me acurruco contra su calor. Su brazo me envuelve y estoy más contenta que nunca hasta que, por supuesto, pronuncia las palabras que me ponen en alerta.
—Acabo de hablar por teléfono con mi papá. Vienen de visita este fin de semana. —Me observa con cuidado, esperando mi reacción. Estoy segura que luzco aterrada a pesar de mis intentos por esconder mi ansiedad.
—¿Sí?
—Sí, bueno, se suponía que fuera a visitarlos esta semana, pero con todo este desastre no pude ir allí. Félix pensó que sería mejor que me quedara durante los primeros entrenamientos y eso para demostrar dedicación al equipo mientras transcurre el proceso de apelación y estoy de acuerdo. —Hace una pausa—. Pero mamá parece pensar que necesito apoyo familiar. Creo que es más porque me extraña y, ya sabes, quiere conocerte —comenta.
—¿Conocerme? ¿Cuánto les has dicho de mí, nosotros, o lo que sea? —Mi estómago se fue a la mierda.
Edward se remueve en el sillón, suspirando profundamente.
—No mucho. Solo que conocí a alguien, les dije tu nombre, lo que haces y eso.
De acuerdo. No suena tan malo.
—Puede que les haya dicho que estoy enamorado de ti —murmura, cubriéndose la boca con su mano libre. No te va a ayudar, amigo. Te escuché.
Si esta fuera la vieja Bella, hubiera salido corriendo sin mirar atrás. No puedo hacer eso ahora. Ni tampoco quiero, siendo honesta. Hay una pequeña parte de mí que está secretamente encantada de que les haya contado a sus padres sobre mí, sobre estar enamorado de mí. Y por mucho que tema la formalidad en conocerlos, también quería saltar y gritar. Finalmente soy la chica que el chico lleva a casa para conocer a mamá y papá.
Me aparto lo suficiente para mirarlo. Sus ojos verdes mar reflejan sus nervios. Probablemente tengo la misma expresión en mi rostro también.
—¿Crees que les agradaré? —Mi voz rechina un poco más alto de lo normal. Dios, me siento como una niña insegura. Probablemente suene como una.
Su expresión se suaviza mientras sonríe y me acaricia el rostro.
—Bella, te amarán. Además del hecho que no he llevado una chica a casa en años, te amarán simplemente porque eres hermosa. Serían unos tontos si no ven lo maravillosa que eres, lo feliz que me haces.
No puedo evitar soltar el aire aliviada mientras coloco una mano sobre la suya y beso su palma. Me muevo y me ubico sobre su regazo, olvidando por completo la película. Lo beso lentamente, amorosamente, mientras mis manos envuelven su cuello y toman de su cabello. Sus brazos rodean mi cintura y sus manos se mueven de arriba abajo por toda mi espalda baja.
—Creo que es momento de conocer a los Cullen —susurro contra su boca. Él sonríe.
Me agarra de las piernas y me toma en brazos. Mis risas y sus gemidos hacen eco entre las paredes mientras nos lleva hacia la habitación. Después que me hace el amor lenta y apasionadamente, nos quedamos dormidos profundamente.
~*~*~*~EtS~*~*~*~
Después de una corta reunión en el periódico para cerrar los artículos y los encabezados de la próxima edición, junto mis cosas y estoy a punto de salir cuando Rosie me encuentra.
—¡Oye! ¿Dónde te vas tan apurada?
—Lo siento, cielo, tengo una reunión importante —canturreo, dedicándole una sonrisa insolente. Ella arquea una ceja en diversión, acercándose para susurrar.
—¿Qué está pasando? ¡Cuéntame! —se queja un poco.
—De acuerdo, está bien. Los padres de Edward vienen aquí. —Echo un vistazo a mi teléfono para mirar la hora—. Ya deben haber llegado. Los vamos a sacar a cenar —digo, incapaz de esconder mis nervios.
Rose queda boquiabierta y sus ojos se ensanchan pícaramente.
—¡Oh! Mírate. ¡Bella va a conocer a los padres! Jamás pensé que el día llegaría. Estoy muy orgullosa de ti —dice, guiñándome un ojo.
—Sí, sí, sí. Lo sé, un gran paso. Debo irme. —Me escapo, agitando mi mano en un adiós y prometiendo llamarla después.
~*~*~*~EtS~*~*~
Me aman. Realmente me aman.
La noche comienza sin problemas. Incluso yo estoy sorprendida. Soy agradecida. Soy correcta.
Estoy algo ebria.
Sí, necesito un poco de valor de forma líquida y en secreto me tomo tres copas de Pinot Noir. Todos los demás también lo hacen. Estamos todos felices. La risa es contagiosa. En estos momentos, Esme, la mamá de Edward, está contando historias de su primera pequeña liga de fútbol cuando tenía cinco años.
—¡Corrió en la dirección opuesta al arco del otro equipo! Él… él… —Esme no puede terminar la oración entre risas histéricas. Afortunadamente, Carlisle, el papá de Edward, termina la historia por ella. Pero no se encuentra mejor. Su rostro ya está ruborizado del ataque de risas que tuvo antes.
—Oh, Edward estaba tan emocionado. ¡Él pensó que todos lo estábamos alentando, cuando en realidad estábamos gritándole y haciéndole señas para que corriera hacia el otro lado!
Me muero. Llegados a este punto, estoy arrodillada sobre el sillón, tomándome del estómago y secándome las lágrimas. Escucho a Edward bufar con impaciencia.
—Okey, ríete ahora. Qué bueno que estén todos entretenidos. ¡Tenía cinco años! Mis compañeros de equipo no eran para nada mejor. ¡Si recuerdo bien, Timmy Roberts corrió hacia afuera de la cancha! ¡Al menos, yo pateé la pelota y metí un gol!
Echo un vistazo hacia él para ver si está tan irritado como suena, pero está intentando no sonreír. Se da cuenta de mi mirada y su sonrisa se ensancha hasta que se une a nuestro ataque de risa.
No puedo recordar la última vez que me divertí tanto. Estar aquí en un lugar tan cómodo con Edward y sus padres es una buena señal de todo lo que hemos logrado. Quiero esto. Quiero todo esto. Las risas, las reuniones familiares, el amor y el apoyo.
No intento tirar abajo a mis padres ni nada, pero crecí en un entorno diferente. Mi papá me amó y me crio de la mejor manera que pudo. Hasta diría que hizo un trabajo espectacular. Pero esto, toda la unión, el amor y la familia, es algo que jamás ansié. Ya amo a estas personas. Los amo porque son graciosos. Los amo porque son encantadores. Más que todo, los amo porque hicieron a Edward en el hombre que es ahora. El hombre que me ama.
Después de las bebidas post cena, Esme me ayuda a juntar los platos que quedaron en la mesa y me sigue a la cocina. Estoy cargando la lavadora cuando se apoya contra la encimera a mi lado.
—Eres buena para él, ¿sabes?
Hago una pausa y levanto la mirada para ver su expresión satisfecha. Sigo cargando los platos.
—Él es bueno para mí.
—No ha traído una chica a casa desde su primera novia en la universidad. Estaba muy embelesado. Pero sabía que ella no era la correcta.
Cierro el lavaplatos y lo enciendo. Me giro hacia ella, frunciendo un poco el ceño.
—¿Cómo lo sabías?
—Ella no lo miraba como él a ella. No estaba fascinada con él.
Pienso en cómo miro a Edward, y si es tan obvio. Como si pudiera leer mi mente, Esme continúa.
—Ambos se miran con adoración. Es encantador ver a mi hijo de esta forma de nuevo. Pero tengo que admitir que él no estaba realmente enamorado de ella. No, ahora que lo veo contigo, estoy segura de que mi hijo encontró su alma gemela.
Allí va y nombra cosas sobre almas gemelas. Sé que tiene razón, pero escuchar a otra persona decirlo solo lo hace más firme. Debería estar entrando en pánico, pero no lo estoy.
Entonces, de puro impulso, la abrazo. Abrazo a esta mujer porque lo entiende. La veo con Carlisle y cómo claramente siguen enamorados. No puedo evitar verlos y fácilmente reemplazarlos con Edward y conmigo. Esos somos nosotros en unos años.
Afortunadamente, Esme es de las que abrazan, como lo demostró cuando Edward nos presentó temprano. Pensé que iba a romperme las costillas. Le devuelvo el abrazo.
—Cuando todo este caos acabe, quiero que los dos vengan a visitarnos en Chicago —dice cuando nos separamos.
—De acuerdo. Realmente me encantaría eso, Esme.
—Edward se va a enojar cuando saque todas las fotos del día que lo trajimos de la agencia de adopción. Tenía cuatro años y era la cosa más adorable. Al menos serás capaz de ver cómo serán sus hijos.
Eh, perdón… ¿qué?
Cuando nota mi expresión mortificada, se ríe.
—Oh, relájate, Bella. Sé que están lejos de hacerme abuela, pero dale algo de esperanza a esta señora.
—Estoy bien. En serio. Solo que no he pensado en ello, siendo honesta. Amo a tu hijo. Muchísimo. Pero acabamos de ponernos serios no hace mucho, así que no he pensado a largo plazo. —No sé por qué me siento mal por ponerle excusas. Todo lo que digo es verdad. Estamos bastante verdes en nuestra relación. Pero la expresión en sus ojos me dice que lo entiende y asiente con una sonrisa.
—Deberían tomarse su tiempo. El amor es una cosa, pero el compromiso es completamente diferente. Algunas personas creen que el amor es todo, que todo puede solucionarse con flores y corazones. —Hace una pausa y suspira.
—Bella, el amor es una elección. Cuando miras a la persona que hace que tu estómago se retuerza, haces la elección de o bien quedarte o seguir adelante una vez que el deseo de va. Con la forma en que veo como tú y mi hijo interactúan puedo ver que la decisión fue tomada. Me hace muy feliz. —Juro que puedo escuchar su voz temblar con sus últimas palabras.
No tengo mucho qué decir. Las palabras no son suficiente para expresar lo que estoy sintiendo. Así que dejo que mis acciones hablen por mí y la abrazo de nuevo.
~*~*~*~EtS~*~*~*~
La noche con los Cullen es un éxito y me encuentro emocionada cuando Rosie nos llama y nos invita a todos, incluidos los padres de Edward, a su casa para cenar la noche siguiente. Como si estuvieran saliendo de una hibernación, Jasper y Alice se nos unen también. Aparentemente, habían bloqueado al resto del mundo por las últimas setenta y dos horas para "conocerse mucho más". Ya discuten sobre los futuros viajes para visitarse el uno al otro. No estoy acostumbrada a esta nueva Alice, la Alice que se deja consumir por un hombre que apenas conoce. Pero otra vez, ¿quién soy yo para juzgar? Prácticamente hice lo mismo. Soy la definición de feliz, y me emociona que mi amiga también lo sea.
La cena es genial. Todos ríen, beben, y cuentan más historias. Emmett y Rosie comparten cómo se conocieron, y no puedo superar la expresión de amor y dicha en el rostro de Rosie mientras escucha a Emmett hablar de lo hermosa que pensó que era ella cuando la vio por primera vez. Si observo bien, puedo ver los pajaritos y corazones dando vueltas sobre su cabeza.
Un momento después, mientras los Cullen se despiden para volver a su hotel, Rosie me hace a un lado y susurra:
—Les gustas, ¿eh? —Sonríe.
—Eso creo. Esme y yo tuvimos una charla anoche. Podrías decir que es Team Bella. Y Carlisle… bueno, ¿qué se puede decir? Es un perfecto…
—Bombón. Es un perfecto bombón —interrumpe Rosie.
—Bueno, iba a decir que es un perfecto caballero. Pero sí, tienes razón. Es un pedazo de trasero. —Sé que él y Edward no están relacionados biológicamente, pero wow, qué buena colección de genes.
Amabas reímos y Rose se pone seria.
—Edward tiene sus próximas pruebas en cuarenta y ocho horas. Los ejecutivos quieren terminar sus planes. Nos reuniremos con la oficina de seguridad mañana después de tu turno. —Echo un vistazo a mi alrededor para ver si Edward está cerca como para escuchar, pero veo que está hablando con sus padres. Me mira de soslayo con preocupación. Sonrío y le guiño un ojo, lo que parece tranquilizarlo un poco mientras se vuelve hacia el grupo.
—Estaré lista. Solo quiero que todo esto termine, Rosie. Espero no decepcionar a Edward.
—¿Estás bromeando? Edward te adora. Preferiría que te mantengas apartada, pero él te conoce demasiado como para que hagas eso. —Se me acerca más—. B, tienes un buen candidato aquí. Ambas. Concéntrate en lo que tienen y todo sucederá.
—Diablos, estoy contenta que alguien me esté dando consejos de amor. ¿Tan incapacitada romántica soy?
—No, tonta. —Rose me dan un golpe en el hombro suavemente—. Simplemente tienes a mucha gente que te quiere y desea verte feliz.
Antes que pueda responder, siento a dos brazos rodearme por detrás. La sensación familiar me calma de inmediato.
—Oye, tú. Probablemente deberíamos irnos yendo. Es un gran día mañana —susurra Edward, algo nervioso.
Giro mi cabeza y tomo mis labios con los suyos.
—Sí. Gran día. Vámonos.
~*~*~*~EtS~*~*~*~
El siguiente día de trabajo en el campo de entrenamiento es tranquilo. Hago mis rondas normales y trato a varios jugadores, asegurándome de no cambiar en nada mi actitud. Veo a James durante el día cuando nos cruzamos. Su sonrisa es inofensiva, pero no soy tonta. Él no es nada más que un pequeño maldito, haciendo el trabajo sucio de su estúpido primo. Y es un imbécil, lo cual no es una buena mezcla.
Como lo acordado, me dirigí hacia la oficina de seguridad al final de mi turno, asegurándome de ser lo más discreta posible. Al entrar, la mayoría que formaba parte en esta operación están allí, incluida Rose. Se encuentran planeando estrategias y levantan la cabeza cuando me escuchan entrar.
—Ah, allí está, la mujer del momento —declara Félix. Desde que se dio cuenta que no mentía con mis sospechas, ha sido más cordial y agradable a mi alrededor. Nos dimos cuenta de que los dos queríamos defender a toda costa a Edward, lo cual nos metía en el mismo equipo.
Me llenan de cables, estratégicamente colocados debajo de mis prendas, y me dan órdenes casi todos los presentes allí. Rose me da un último abrazo inesperado. No necesito decir nada.
Tomando aire profundo, me uno a mis colegas en los vestuarios y sigo con la terapia. Me siento sorpresivamente relajada, segura de mí misma. Pero me recuerdo rápidamente que una falsa sensación de seguridad no esa una actitud productiva. El futuro no es bueno si arruino esto.
El día continúa normalmente hasta que, por el rabillo de mi ojo, noto a James buscando algo en su bolsillo y sacando un envase de pastillas. Miro a mi alrededor y me doy cuenta que casi todos los demás fisioterapeutas ya comenzaron a guardar todo, dejando a James y a mí solos.
Mostrándome lo más tranquila posible, tomo una montaña de toallas sucias apiladas contra la pared y las deposito en el gran cesto de ropa sucia a su lado. Cuando me ve, se tambalea un poco y mueve sus ojos por todos lados menos en mi rostro. Pero entonces su actitud cambia, y se encuentra sonriendo diabólicamente hacia mí.
—¡Pst, Bella! —susurra—. Ven aquí. Déjame mostrarte algo.
Diablos si no es una frase cargada.
—¿Qué pasa, James? —pregunto con desdén.
—¿Recuerdas lo que te dije sobre lo que le hice a Masen? —Baja su voz aún más al nombrar a Edward.
—Eh, sí, por supuesto. ¿Por qué? —Lo miro confundida.
Echa un vistazo a su alrededor para ver si estamos solos antes de tomar de mi muñeca con su mano transpirada y dirigirme hacia los casilleros de los jugadores.
—Bueno, Masen mañana temprano tiene su segunda prueba. Voy a joderle una vez más. El último clavo en su ataúd, ¿sabes? —Sonríe engreídamente.
Finjo sorpresa y preocupación.
—¿Qué? —susurro intencionadamente—. ¿Estás loco, James? Hay cámaras por todo el lugar. ¡Te van a atrapar!
Suelta un bufido.
—Nah, tengo un amigo en la oficina de seguridad. Le di una pequeña compensación para que apagara accidentalmente las cámaras… ¿Sabes lo que digo?
Siento la urgencia de ahorcarlo, pero me mantengo tranquila. Me quedo allí en silencio mientras él coloca pastillas que parecían ser normales en su palma y las reemplaza por las vitaminas de Edward. Las vitaminas desaparecen dentro del envase de James y noto que las pastillas parecen iguales.
Después que su hazaña está completada, me recuerda que juré mantener el secreto. Le doy la razón y me dirijo hacia los casilleros de los empleados.
Tomo asiento en un banco por un momento para recuperar el aliento. No noté que mi corazón latía mil por hora allí, la adrenalina sonaba en mis oídos, y no de la buena forma como cuando estoy con Edward y hace eso con su…
Olvídalo. No es apropiado, Bella.
Finalmente me calmo lo suficiente como para quitarme el micrófono y guardarlo en mi bolso. Saco mi teléfono del bolsillo y llamo rápidamente a Rose, solo para asegurarme que fue tomado por las cámaras y el micrófono.
—Rose, por favor, dime que tienen todo eso. No creo poder volver a hacerlo —susurro.
—¡Sí! Tenemos todo, nena. Terminamos. Trae tu lindo trasero a aquí.
—Oh, al fin. Pensé que iba a matar al pedazo de mierda cuando vi su rostro lleno de orgullo propio… estúpido imbécil.
En ese momento, las cosas pasan tan rápido que no estoy segura de lo que pasa.
Siento una mano agarrarme del brazo y empujarme contra la pared con fuerza. En algún momento dejo caer el teléfono y lo escucho impactar contra el suelo. El aliento asqueroso de James en segundos se encuentra en mi rostro y siento que me estoy por desmayar del hedor. Lo haría si no fuera por su rostro amenazante y furioso frente a mí. Una de sus manos me tiene en un agarre poderoso, mientras que la otra aferra mi mentón. Ay. Eso duele.
—¿Qué rayos? ¡Perra! Te dije que te mataría si hablabas. ¿Qué mierda es todo esto? ¡¿Estabas grabándome?! ¿Quién eres? ¿Eh? ¿Quién te envió? —me grita mientras intento respirar. Soy incapaz de hacerlo ya que su mano se mueve desde mi mentón y hacia mi garganta, presionando con fuerza. No puedo pronunciar ni una palabra, mucho menos respirar. Comienzo a sentirme mareada, veo puntos negros e intento no desmayarme. Diablos, no puedo terminar así… estamos tan cerca… tan cerca…
Mi cuerpo se siente pesado al mismo tiempo que mis rodillas ceden, y me envuelve la oscuridad, pero no sin antes escuchar voces distantes de hombres gritando. Creo que escucho el sonido de esposas y unos derechos siendo recitados, pero no estoy segura. Siento un dolor punzante en mi cabeza al tocar con el suelo. La voz reconfortante y familiar de Rose intenta revivirme. Pero es en vano. Quiero dormir. Se siente cómodo el suelo. Buenas noches, Rose.
Creo que la escucho decir:
—Oh, diablos.
~*~*~*~EtS~*~*~*~
Pitidos. Escucho pitidos. Y voces suaves. Voces suaves que estoy segura que puedo reconocer, pero no puedo entender qué dicen. Siento un repiqueteo en mi cabeza.
No, espera. Creo que eso es un dolor de cabeza. Diablos.
Alguien debe escucharme decir eso en voz alta, porque el suave tarareo de la conversación se detiene y de inmediato siento una mano cálida sobre mi tobillo. Más importante, una mano fuerte aparta mi cabello con suavidad.
—¿Bella? ¿Me escuchas, amor? —Es la mejor voz del mundo. Abro un poco mis ojos y veo la silueta de una mandíbula fuerte y cabello desordenado, como un eclipse solar contra los focos fluorescentes. Luce como un ángel.
Lo escucho emitir un sonido mitad risa nerviosa y alivio.
—Gracias. Nadie antes me había dicho eso.
Genial, dije eso en voz alta.
Escucho a Rose reírse.
—Nos diste tremendo susto por un momento, B. Edward prácticamente estaba caminando por las paredes cuando llegó aquí. Pensé que iba a lastimar al staff.
Tomo aire profundo y abro por completo mis ojos. Rose tiene puesto una camiseta y jeans, cabello en un rodete desprolijo. Wow, es la primera vez que está así. Entonces mis ojos se encuentran con los de Edward, que me observan con una sonrisa avergonzada. Sonrío, sabiendo que probablemente sienta vergüenza ante su actitud.
—Hola —murmuro finalmente.
—Hola. ¿Cómo te sientes? —pregunta, llevando sus dedos desde mi frente, pasando por mi mejilla y hasta mi mandíbula varias veces. Su otra mano sostiene con fuerza la mía.
—Como la mierda. Como si mi cabeza hubiera sido atropellada por un tren de carga.
—Sí, te golpeaste fuerte la cabeza. Dicen que no tienes una conmoción, pero tendrás dolor de cabeza por un tiempo.
—Eso es fantástico —murmuro sarcásticamente, cerrando los ojos y permitiéndome sentir sus caricias.
—Bella —murmura después de un pequeño momento de silencio—, me asustaste demasiado hoy. Cuando Rose me llamó, no pude pensar bien. Por un segundo, pensé que te perdía, y no es algo que quiero volver a sentir. Así que jamás me vuelvas a hacer eso, ¿de acuerdo? —Sus palabras son firmes, pero su voz le tiembla. Abro mis ojos y lo observo. Sus ojos están brillosos, al borde de las lágrimas, y realmente no quiero volver a verlo así.
—Entendido. Terminé. Solo quiero ir a casa, meterme en la cama contigo y olvidar todo. ¿Podemos hacer eso?
Edward se ríe suavemente.
—Veré qué puedo hacer. Creo que el doctor vendrá dentro de poco para firmar unos papeles y enviarte a casa.
—Edward, ¿qué le pasó a James? Por favor, dime que lo atraparon.
—Sí, amor. Lo atraparon. Fue arrestado y le negaron la salida bajo fianza. Aparentemente, temen que salga del país. Lo hiciste bien, nena. —Lleva mi mano hacia sus labios y planta un beso en cada uno de mis nudillos.
Lo hice. Se acabó. Hora de seguir adelante.
Ni bien el doctor firma mi salida, Edward y Rose me ayudan a salir, y eso es lo que hacemos.
Seguimos adelante.
Más tarde esa noche, Edward cumple su promesa. Nos acostamos en su cama, enredados el uno con el otro.
—Te amo.
—También te amo, mi bella heroína.
¡Ay! No saben lo que me costó traducir este capítulo, vengo hace cinco días intentando terminarlo pero tenía cero inspiración y me hacía enojar conmigo misma. Lo bueno es que ya nos queda un capítulo y el epílogo :) Quizás más adelante suba el outtake futuro.
Gracias por leer y tomarse el tiempo de dejar review. Más a las que comprendieron mi bloqueo mental jajaja
