Nota: desde ahora me centro cien por ciento a HxR

HIATUS - AÑO 198 A.C

Heero, poseído por la rabia y el sistema del Beyond, destruyó la cabina del Athos. Sintió la risa maléfica de Lukast con los posteriores gritos del piloto que indicaba que estaba en un estado de desquicio total. El piloto del Beyond fue sorprendido por una magna explosión que lo hizo resistir un calor abrasador, retrocediendo lo más que pudo para protegerse. No esperaba que el enemigo accionara su auto-detonador.

Al bajar la intensidad del estallido, Heero vio el Athos hecho pedazos ante él. Al sentir que él destruyó al enemigo, recordó al antiguo si mismo , ese piloto que había llegado por primera vez a la tierra, desequilibrado, supresor de sus propios sentimientos, sin esperanza en la vida, sin futuro.

-¿Acaso...¡sigo siendo?! - pensó Heero dubitativo dominado por el sistema.

Advirtió en su pantalla una alerta que se veía a lo lejos. El Eckos estaba moviéndose rápidamente alejándose de la zona usando la energía EC. Heero, volvió a sentirse encolerizado al ver el suit, por eso aceleró el Beyond a toda velocidad para alcanzar a Ishii.

Ishii, estaba anonadado por lo ocurrido, necesitaba entender que era lo que había visto en su cabina, ya que el Eckos le mostró que tenía un futuro pacifico viviendo en una colonia. Era como si todo lo que hubiese creado y conocido hasta ese momento, no tuviese sentido alguno, sintiendo una desazón inmensa hacia su persona. Detectó como detrás de él se acercaba el Beyond para atacar otra vez, pero el Eckos aceleró a su máxima potencia. Ambos Gundam se alejaron varias constelaciones, lejos de dónde había ocurrido la batalla.

Ishii, cansado, esquivó la embestida del Beyond sacando su espada para defenderse. Heero, dominado y confundido, solo quería acabar con él.

- ¿Que te pasó?! - gritó Ishii - ¿No tenías todo tan claro?!

Heero guardó silencio atacando enfurecido.

- ¡Hemos sido controlados por estas máquinas! - agregó Ishii - me lo hiciste ver hace poco, ahora yo te lo hago ver a ti. ¡Te ha enceguecido ese gundam!

El piloto del Beyond bajó la intensidad del los golpes, recordó la rabia que había manifestado hacia Lukast. Agitado, trató de recobrar el sentido internalizando lo que acababa de hacer y entendiendo que se había salido de control por mucho tiempo. Sintió su corazón oprimido, vio frente a él todos sus errores como piloto, cuando destruyó al mariscal noventa, la detonación en la colonia, el haber llegado tarde por Relena recientemente...

-¡Una persona como yo no sería capaz de protegerlos ! - gritó Heero desesperado.

Alterado vio como el sistema volvía a tratar de dominarlo. Finalmente Heero se entregó cansado y abrumado perdiendo el conocimiento al interior de la cabina del Beyond con un fuerte dolor en el corazón.


Heero notaba que despertaba de un mal sueño. Estaba con el cuerpo agarrotado, mareado e incluso no reconociendo dónde estaba acostado. Se vio solo en una cama pequeña en la habitación de una casa a maltraer que solo tenía una cortina en el acceso a la habitación. Se incorporó lentamente, escuchando pájaros que revoloteaban entre frondosos árboles en el exterior y a lo lejos, logró distinguir el sonido de las olas del mar.

Alguien se acercaba por el pasillo, intentó levantarse, pero el intenso dolor de su cuerpo lo botaba hacia la cama. Definitivamente su complexión ya no aguantaba como años atrás.

- Vaya, despertaste - dijo el joven que entraba por la cortina - sorprendente.

-¿Tu eres...? - preguntó Heero tratando de recordar. Ese rostro era el que había visto aterrado al interior del gundam Eckos. Era un hombre de pelo negro azabache, ojos carmín y contextura fornida. Calculó que era varios años mayor que él.

- Si, soy Ishii - respondió serio.

- ¿Por qué...?

- A veces tengo piedad. El resto ya lo entenderás...ten esto - explicó dejándole una fruta tropical en una mesa - cuando te sientas con fuerza, sal de esta habitación.

-¿Cuánto llevo aquí? - preguntó Heero.

- Un par de semanas - respondió Ishii sin darle importancia yéndose del lugar.

Heero mordió la fruta, el comer algo dulce le entregó más lucidez de todo lo que había ocurrido hace varios días atrás.


Bruselas, semanas después de la intensa batalla entre Aumentha versus Castellani.

El rumor de una confrontación en el espacio exterior se había esparcido por todas las colonias. Organizaciones de paz, fundaciones y políticos importantes contactaron a la viceministra para un informe oficial de la situación. Por el lado de los preventivos, se llamó a un juicio en contra del holding de la familia Solberg por descubrirse negocios ilícitos relacionados a una producción de armamentos que atentaban contra la paz establecida.

- Para nada es nuestra intención ocultar información al respecto - informó Relena a la junta conformada por más de cincuenta personas - al contrario, es mi deber mediar por una correcta resolución de este conflicto que está manchando nuestra anhelada paz. Gran parte de la familia Solberg está dispuesta a colaborar con transparentar sus negocios y comprobar que desde aquí adelante contribuirán en la armonía futura. Hago especial mención a Andrew Solberg que nos a apoyado con todos los antecedentes posible, conformando equipo con los equipos de prevención . Quiero que entiendan que lo ocurrido en el espacio no cambiará los planes trazados respecto a nuestra democracia y tratados vigentes.

- Viceministra, creo que será pertinente hacer una vocería completa a la ciudadanía terrestre y espacial para que no sientan que hay caos al respecto - comentó uno de los representantes de economía exterior.

- Así será, comprenderán que todo es muy reciente, esta reunión nació por lo mismo. Debemos ser honestos con todos ustedes sobre las decisiones que se están tomando. Ahora si me permiten, debo seguir atendiendo asuntos sobre el mismo tema.

Relena se levantó para retirarse. La junta había durado más de dos horas y estaba agotada. Como plan estaba siguiendo los pasos al pie de la letra, pidiendo apoyo al departamento de comunicación estratégica quiénes les habían dado las sugerencias para abordar la situación de emergencia. Luego de unas semanas caóticas, se sentía muy estresada.

Ya en su oficina, vio en la pantalla de su laptop a Noin que la contactaba por video llamada.

- Hola Noin, que sucede - dijo triste sin mirar la pantalla. Al contestar se había levantado del escritorio parándose frente a la ventana y mirando al exterior. Relena no quería que vieran la tristeza de sus ojos, últimamente se notaba sobre exhibida en cuanto a sus sentimientos y deseaba poder mostrarse calma ante los demás.

- Srta Relena, llamaba para saber como se encuentra.

- Con muchas juntas respecto a la resolución por el cierre de este conflicto - respondió Relena cortante.

-Sabe que no me refiero a eso... -acotó Noin.

- Si te refieres a mi chequeo de ayer, está todo en orden.

Noin sonrío cálidamente a su cuñada, sabía que Relena no quería hablar del tema. Con Miliardo ya habían notado que estaba exigida de trabajo dada la contingencia y ambos habían decidido que estarían atentos a ella, e incluso se habían propuesto estar alineados con Lisa, su ayudante, para que les informara ante cualquier eventualidad.

- Tuve reporte de Sally Po y los preventivos en la búsqueda... no tenemos noticias - lamentó Noin. - Finalmente, dado a que no hay señales, los pilotos terminaron la etapa de búsqueda en la zona.

La viceministra se acercó al monitor mirando fijamente a Noin.

-Entiendo - acató la Viceministra inmutable.

- Srta Relena, ante cualquier cosa estamos atentos a todo, por favor no pierda esa fuerza que tanto la caracteriza - agregó Noin.

- Noin, con respecto a mi, estoy bien - aclaró Relena - algo me dice él está a salvo. Intento ser fuerte y no caer en dudas.

- Lo sabemos.. - dijo Noin cortando la comunicación.

Relena volvió a la ventana de su despacho y puso la mano en su pecho para tener nuevamente esa conexión. Ella sabía que él estaba vivo, podía sentirlo. Su pregunta era ¿qué le había pasado? ¿qué había ocurrido en aquella batalla?, supuso que Heero debía tener una razón de peso para no estar ahí, porque él le había dado a entender que quería estar con ella cuando todo el conflicto terminara.

-Heero - susurró mirando hacia el cielo - vuelve a nosotros.

Posó su otra mano en el vientre percibiendo un pequeño calor.


Heero estaba más recompuesto al atardecer y decidió salir de la habitación al exterior. El lugar estaba rodeado de árboles de grandes hojas y algunas aves exóticas que lo observaban desde lo alto. Al fondo estaba el mar que ayudaba a ornamentar un paisaje caribeño digno de una postal. Por las características del lugar, dedujo que estaban en alguna isla tropical de la tierra.

Vio una silueta frente al fuego y reconoció a Ishii que estaba sentado con una taza de té mirando hacia la fogata muy melancólico.

Heero escuchó detrás de él un sonido que le rememoró antiguos tiempos. Un chasquido metálico que desde años atrás no oía tan claramente.

- Si no es el mismísimo Heero Yuy - dijo una voz conocida.

Al girar, Heero vio al Dr. J frente a sus ojos y que se arrastraba lentamente apoyado de su bastón hacia él.

El viejo sonrió pícaramente al ver que su antiguo subordinado no se sorprendía ante su presencia.

- Acércate aquí, no mordemos - dijo el Dr J - Baja tus defensas...

Heero silente se acercó a ellos. El Dr. era el único que quebraba el silencio de la noche.

- De seguro que quieres preguntar algunas cosas. Solo te diré que tendrás que hacer algo a lo que no sueles hacer...socializar je je je - dijo riendo.

- Que hace aquí - sentenció Heero.

-Si aceptas una taza de té puede que te lo diga je je je...

-Esto no es un juego - agregó Heero comenzando a molestarse.

- No sacarás nada de esa manera - interrumpió Ishii- ya no hila ideas, de seguro está cerca de la demencia.

- Umm, que conveniente - ironizó Heero.

-Solo soy un viejo inventor que busca su propia paz jijijij - al reír el doctor tosió - eres todo un hombre, pensar que te vi de pequeño, increíble como pasa el tiempo.Aún así Ishii me dijo que tus habilidades seguían intactas. Sigues teniendo las ventajas de tu exigido entrenamiento, supongo que haz pasado este último tiempo en la tierra, quién lo diría... que solo soy un inventor nostálgico de sus creaciones. Solo soy un viejo que busca su propia paz...

-Repite lo mismo cada ciertas oraciones - agregó Ishii.

-¿Por qué me trajiste aquí? ¿por qué no me dejaste tirado? - preguntó Heero a Ishii.

- Creí que habías muerto de un paro cardiaco, fue demasiado. Al verte aún tenías pulso.

-¿Realmente quién eres? - preguntó Heero recibiendo una taza caliente de Ishii.

- Como te dije en la batalla, soy un mercenario de la mecánica, conocí de muy joven a los ingenieros de los antiguos Gundam. Tuve un entrenamiento para poder ser el piloto del 01, luego de eso este tipejo cambió de parecer. Hace unos meses me contactó la organización de Lobo negro como su técnico, ubiqué a este viejo como guía...pude sacarle la información pertinente para trabajar los diseños de Eckos, Athos y Beyond. Me moví sigilosamente para no ser descubierto, pero de todas maneras los preventivos dieron con la base Beck. Que ingenuos creían que podían ocultar un proyecto así de grande...yo solo creía en la gloria de la mecánica.

-Si te sirve de consuelo, tomó bastante encontrarlos - agregó Heero.

-No soy parte de ellos. Solo me rijo por mis propias leyes...solo quiero entender que pasó en nuestras cabinas, que fue esa conexión...pero este maldito dice algo coherente cada una hora.

- Eso es porque solo soy un viejo inventor jijiji - dijo el Dr J - yo fui de lo más grandes sin duda...¡tú tú me robaste los planos!

El Dr J lanzó una piedra contra Ishii quien la esquivó con un atinado movimiento de cuello.

- Todas estas semanas le he tratado de sacar información - dijo Ishii bebiendo de su taza - ¿Oye a dónde vas?

Heero se estaba yendo hacia la orilla del mar. Necesitaba pensar sobre que haría en esos momentos, por lo que desapareció en la oscuridad de la noche.

- Solo soy un viejo que busca su propia paz - agregó el Dr J silbando.

Ishii encendió una pequeña y antigua tv que estaba arrimada en el interior de la casa. Estaba al tanto que se daría un comunicado importante para transparentar la batalla que había ocurrido hace semanas . El doctor se acercó lentamente para sentarse en un desarmado viejo sofá de la casucha.

El ministro de economía espacial fue de los primeros en aparecer en pantalla, para luego dar paso a la afamada Relena Darlian, viceministra de relaciones exteriores, la cual comenzaba a explicar y confirmar los rumores que corrían por todo el espacio exterior. Comenzó describiendo que era una organización que empezó tomando la colonia donde se hacían los estipulados del gran tratado de libre comercio, el rapto de los congresistas a cargo, lo que la llevó a explicar que un importante grupo económico, crucial en la estabilidad de las colonias, estaba implicado directamente en la financiamiento de los atentados. Pasó a contestar las preguntas de los medios.

Ishii comentó sobre ella:

-No puedo creer la influencia de esa mujer sobre el espacio exterior, siendo que es una terrícola cualquiera...no entiendo cómo llegó a eso.

- Pregúntale a Heero, está embobado con ella desde que la conoció je je je - dijo el viejo riendo - Cambió a tal grado de romper todos sus paradigmas.

- Vaya...al fin dices algo interesante- respondió Ishii encajando algunas piezas del rompe cabezas.

Heero paseaba mirando las olas intentando traducir que era lo que ocurría en su interior. Confundido, molesto e insatisfecho buscaba respuesta a su ensimismamiento. Sabía que quería ir a dónde ella, quería estar con ella, pero al recordar la forma en que se había descontrolado al interior del gundam y la manera sádica en que había matado a Lukast tenía dudas. Se sentía sucio, incapaz de dar la cara porque todo lo que había sido hasta ese momento era enlodado por su descontrol... estaba manchado de sangre otra vez.

Volvió hacia la casucha en medio del bosque, que aún tenía la fogata encendida en su exterior y vio a Ishii sentado frente al fuego.

-El viejo está dormido - agregó Ishii - ¿Qué haremos con los gundams? ...imagino que quieres hacerlos desaparecer.

Heero, silente, también se había cuestionado ese tema. Lo ideal era destruirlos, acordes al ideal del desarme total, pero si algo llegase a ocurrir siempre serían necesarios. No supo que responder.

-¿No quieres conservar tus creaciones? - comentó Heero.

-Claro que quiero, solo que...¿qué viste en el interior de la cabina? - preguntó Ishii- ¿eran recuerdos o futuro?

- Una mezcla de todo.

-¿Te irás?

- No lo sé - dijo Heero viendo la palma de su manos - no me siento cómodo con lo sucedido.

- Cuando estabas inconsciente gritaste " No lo merezco..." varias veces ¿sabes?

- Eso no te incumbe - agregó Heero cortante - Decías que dejaste al gundam entre el forraje ¿no?...lo necesitaré unos minutos.

-No tienes que pedirme permiso, ya no soy dueño de esos suits.


- Entonces está todo claro para las declaraciones - zanjó Relena cerrando la video llamada.

-Si, todo el papeleo importante ya está entregado a los preventivos- corroboró Andrew Solberg del otro lado de la pantalla.

- Excelente, agradezco de todo corazón tu colaboración - sumó Relena aliviada.

- Relena... no hablamos desde hace semanas... pero quería decirte...

La Viceministra ya sabía cómo terminaría esa conversación. Andrew se desarmó en disculpas por soltar repentinamente la noticia de su embarazo la última vez que se vieron, si bien ella lo había disculpado, el pobre insistía en volver a reiterarlas cada vez que podía.

- Está todo bien Andrew, de todas formas ya sabes que todos se darían por enterados, más temprano que tarde.

- Si lo dices así y dado las circunstancias... ya que todo terminó todo tan abruptamente - Andrew aclaró su garganta- ejem! ejem! me refiero a que no has tenido noticias de...

- Andrew tengo bastante que hacer, lo siento me esperan con un documento importante que debo finiquitar. Te espero la próxima semana como acordamos ¿te parece?

- ¡Por supuesto! que tenga una excelente semana. Ya sabes para lo que necesites, estoy a su servicio - dijo Andrew desconectando la pantalla.

Durante los días siguientes, Relena no había podido detenerse a descansar y finalmente logró un tiempo muerto para meterse a su despacho. Lisa entraba con unas carpetas a su oficina para organizar los últimos detalles del tratado de TLC que finalmente se firmaría post fiestas de fin de año.

- Lisa - llamó Relena cuando se retiraba - ¿me habrás traído eso que te pedí?

- Claro, va en el bolsillo de la carpeta roja - respondió guiñándole el ojo.

Hasta ese momento la viceministra no se había detenido a pensar en alimentarse bien. Al sentarse en su escritorio sacó de la carpeta roja un pequeño chocolate con almendras que la hizo calmar su ansiedad. Estaba por entrar a revisar su correo atestado de mensajes, cuando advirtió una video llamada de la futura esposa de Dúo Maxwell que la contactaba de vez en cuando. Los hechos vividos en la colonia atacada las había acercado bastante.

-¡Hola! qué bueno que tuviste un minuto para mi - saludó la joven Hilde.

-Disculpa por no llamarte de vuelta, ya sabes cómo es esto - respondió Relena llevándose un pequeño cuadrado de chocolate a la boca

-¿Eso es...?

-¡Ah! es solo un pequeño...antojo.

- Ya veo, supongo que haz estado más aliviada esta semana - dijo Hilde animada al ver que Relena tenía un poco más de vida en su expresión.

-¿Por qué lo estaría? aunque confieso que al fin tengo una hora libre luego de muchas semanas . Disculpa nuevamente, no me he detenido a pensar en ayudarte con lo que me pediste. Lo tengo presente...es solo que...

- De eso no hay problema, lo terminé por mi lado. Está todo listo para mediados de diciembre, supuse que como Heero confirmó por ambos, finalmente te incluí en...

-¿Qué? - preguntó Relena para asegurarse si había escuchado bien.

Hilde notó que Relena no estaba informada de aquello. Concluyó que por su alta cantidad de trabajo no se había dado el tiempo de enterarse que los futuros novios habían pedido la confirmación de asistencia digital a todos los invitados a la boda.

- Creo que dije algo...que... ¿no debía? -supuso Hilde tratando de entender dónde se había equivocado.

Relena pasmada ante la noticia de que Heero se había comunicado con ellos primero, quedó dubitativa ante la situación.

¿Acaso pasé algo por alto? - pensó Relena. Tuvo el presentimiento que si.

Por instinto abrió su correo electrónico personal y al hacerlo pudo ver varios mensajes no abiertos en la bandeja de entrada

-Hilde, debo irme, hablamos luego - dijo Relena saliendo de la video llamada.

- Espera..! - alcanzó a decir Hilde, pero ya estaba cancelada la conexión.

Relena fue por el primer correo, leyó el asunto que solicitaba la confirmación a la boda de Dúo Maxwell y Hilde Schbeiker. Abrió el mensaje, bajó el scroll llegando a una respuesta que confirmaba la asistencia por ella y por Heero Yuy . El remitente era desconocido.

Luego pasó al siguiente correo de la bandeja que estaba sin abrir y que provenía del mismo remitente sospechoso...al leerlo se aceleró su corazón.

Estaré lejos por un tiempo, volveré a ti.

Heero.

Relena no pudo evitar esbozar una sonrisa de alivio. No podía creer que se quedara tranquila con tan poco y no entendía si debía estar contenta o molesta ante tal breve mensaje.

Se quedó mirando la laptop recordando cuantas veces él había desaparecido de su vida. La gran guerra lo había alejado, también la vida agitada que llevaba como viceministra, los ideales diferentes, sus carismas, en fin. Definitivamente, ya no quería más eso. Debía empezar a replantear sus planes como futura madre para propiciar cambios para la llegada de su hijo.


Diciembre año 198 A.C

Relena recibió un par de mensajes breves de Heero las semanas subsiguientes, ambos vía correo.

-Si cree que con eso compensa el no estar presente, está muy equivocado - comentó Relena firmemente algo molesta.

El tema había salido en una reunión privada con Quatre Raberba Winner y la jefa de preventivos del espacio. Estaban coordinando otros asuntos cuando surgió la usual pregunta hacia la viceministra sobre su estado.

- Sé que Heero debe estar pensando lo mismo - dijo Quatre apacible - sé que él lo comprende.

- Relena, ¿cuántas tiempo de embarazo tienes? - preguntó Sally

- casi Doce semanas.

- ¿Y has pensado que harás cuando se empiece a notar?- volvió a preguntar Sally - no quiero parecer entrometida ni mucho menos, solo me preocupas, porque llegará un momento dónde tendrás que bajar la intensidad de tu rutina habitual.

- Gracias Sally por tu preocupación, confieso que estoy trabajando en aquello.

Lisa entró al despacho para anunciar que el heredero Solberg estaba arribando a la oficina, tal como Relena lo había pedido hace semanas. Ella salió junto a Quatre y Sally hacia el exterior para aprovechar de dar la bienvenida a Andrew.

- Relena, ya estoy aquí - dijo Andrew con una reverencia.

Quatre y Sally no lo veían con rencor, sabían que él estaba muy activo participando en la disolución de los negocios de la familia para poder aportar a la investigación con todos los antecedentes posibles.

- ¿Te parece dar un paseo conmigo por los alrededores de la mansión? - preguntó amablemente Relena - quisiera poder disfrutar del sol de invierno unos momentos, idealmente con tu compañía.

Andrew, sorprendido ante la invitación de la viceministra aceptó la idea. Ante el desconcierto de Sally y Quatre ambos se alejaron por los jardines despidiéndose.


Heero calibraba el Gundam Beyond dudando sobre la auto detonación de los mismos. Revisó sus correos por si tenía alguna respuesta a los mensajes que había enviado a Relena. No había contestación.

- Oye tú - gritó Ishii desde abajo - ¡el viejo te llama!

Agilmente Heero bajó del gundam. Se acercó a la pequeña bahía junto a la casucha desecha frente al mar, divisando al doctor en la orilla. Él se percató de la presencia de Heero detrás.

- Heero, Heero ¿Qué haces aquí? ji ji ji - preguntó Dr J.

- Me llamaste...

- Muchacho ¿por qué aún sigues en este lugar?

-Aún espero que diga algo sensato - respondió bruscamente Heero.

- ¿Qué esperas cómo respuesta?

Heero guardó silencio cuestionando lo mismo ¿qué estaba esperando en ese lugar? finalmente había hecho su recuperación total en esa isla, pero aún no podía entender que era lo que lo frenaba a irse.

- Heero, ¿ qué te retiene? - preguntó el Dr J con ahínco.

- Quiero saber sobre esos suits.

- Bah, tu deduces más rápido sobre ese sistema que yo, ni me acuerdo como armé esos gundam. Lo que sí sé, es que la memoria del Beyond guarda las sensaciones de los pilotos que lo manejan, estuve revisándolo.

Heero siguió silente. El viejo tenía razón, si él ya conocía el sistema zero, se podía concluir que la cabina dominaba al piloto de forma más acabada.

- Si quieres corroborarlo de mí, el sistema de esos gundam conecta a tal punto con el piloto que logra mostrarte tus deseos más profundos, al estar todos los gundam conectados ya que se crearon juntos, predomina como líder el piloto con más temple. Sin duda tú eres el más fuerte y lograste someter al otro. Su sistema también pueden desatar la ira a niveles insospechados.

Heero recordó la cólera sentida en esa cabina al escuchar gritar a Lukast sentenciando que él no tenía futuro, eso lo descontroló a tal manera de llegar a matarlo con furor.

-¿Qué punto débil tocó tu enemigo? - preguntó Dr. J - algo tuvo que desembocar esa dubitación...Recuerda que solo soy un viejo que busca su propia paz, esa que nunca tendré mientras vea los vestigios de la guerra.

El viejo tosió de mala manera, tanto que tuvo que sacar un pañuelo. Heero pudo divisar bastante sangre cuando vio que lo pasaba por su boca.

- Si vas a recitar esas frases, me retiro - dijo Heero dando media vuelta.

- Heero, tu ya no eres parte de esa guerra...eres más. Tu shock no es más que miedo, miedo a enfrentar tu nuevo futuro.

El viejo siguió tosiendo un par de minutos más volviéndose incontrolable su convulsión. Al ver al doctor encuclillarse sin poder mantenerse de pie, Heero tuvo que acercarse a tratar de sostenerlo.

- Heero, no dejes que los recuerdos de esa guerra te definan - agregó el Dr J volviendo a toser débilmente - simplemente vive de acuerdo a las emociones que fluyen en ti... como ser humano.

Inesperadamente el Dr J se reincorporó con sus bastón, pudo mantener la postura para seguir caminando y cantando su verso. Esta vez se fue lentamente caminando por la orilla del mar.

- ...No quiero más vestigios de guerra... solo soy un viejo que busca su propia paz y cada uno debe ir por ella...