Capítulo 20: Haciendo de tripas corazón

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~ 5 meses y medio más tarde ~

Draco caminaba satisfecho a su dormitorio en las mazmorras, aquella tarde había podido terminar de arreglar el armario evanescente gracias a unos consejos de Theo que había estado consultando libros sobre objetos malditos y la reparación de ellos.

El maldito era un ratón de biblioteca en sus cortos tiempos libres y sí que lo había ayudado esta vez.

Ya estaba lista una gran parte de su plan, o al menos del comienzo de este, sólo necesitaba una semana más de ventana para poder terminar de arreglar unos cabos sueltos y afinar un par de detalles antes de que pudiera dar aviso de que el pasaje estaba listo y era seguro, sabía que los mortífagos lo estaban esperando y no tendrían mucha más paciencia, Voldemort lo presionaría con algún tipo de amenaza luego, así que debían darse prisa.

Había decidido no asistir esa semana a clases para poder enfocarse del todo en el plan, al igual que Hermione, habían terminado su proyecto de pociones y le habían dejado un frasco a Slughorn junto a un ensayo explicando las propiedades de su poción híbrida y la había probado Draco para probar que si funcionaba, tenía confianza en su talento de pocionistas, así que el riesgo a correr no era excesivamente alto.

La poción fue un éxito y como habían predicho, al consumirla sin un cabello para la transformación específica, ésta jugaba con el pool génico del mago o bruja que la consumía, el Slytherin había mutado a una versión distinta de él mismo, tenía los ojos de un azul brillante, el cabello de un rubio dos o tres tonos más oscuros y sumamente ondulado, sus labios eran más gruesos y la boca en sí era más ancha, sus párpados eran levemente más caídos y se parecían a los de su tía Bellatrix, su nariz era más ancha y la espalda también, además de su tono de piel, había pasado de ser blanco alabastro a un tono bronceado compatible con el de Hermione, se había visto al espejo una y otra vez y había llegado a la conclusión que si alguien se sentaba a analizarlo firmemente podría deducir que eran parientes… pero no se podría saber que era Draco Malfoy. Otro descubrimiento era que la poción duró en él tres horas y unos minutos más, se tuvo que ocultar en las mazmorras todo ese tiempo para evitar dar explicaciones.

Al momento de guardar el frasco que serviría para la nota del proyecto, guardó diez viales pequeños, uno para cada uno de ellos y tres más en caso de emergencias, la dosis era la justa, nada más ni nada menos, duró demasiados meses en coserse y hacer bien los cálculos para haber hecho una gota más.

Otra cosa que Draco había tenido en su mente durante los pasados cinco meses fue la sospechosa mirada de Harry Potter en su nuca, sentía que el Gryffindor lo perseguía a todos lados, cada vez que volteaba en un corredor y miraba hacia atrás juraba que había visto su molesto rostro con los estúpidos lentes, había luchado contra sí mismo, haciendo uso de toda fuerza de voluntad que tenía para evitar entrar en un conflicto directo con él, además casi siempre estaba acompañado por la comadreja, Weasley niña y Lunática Lovegood, no hubiese sido inteligente enfrentarse a ellos.

Además ¿Qué le diría?

"Hey Potter, no te preocupes, sólo estamos intentando salvar al mundo mágico con Granger, incluso nos estamos llevando bastante bien y nos escondemos en la sala de menesteres con otros Slytherin casi todos los días de la semana a practicar todo tipo de magia, incluso artes bastantes oscuras… cuando nos vayamos con los mortífagos nos pondremos en contacto ¿vale?"

No podía, sonaría ridículo y poco creíble no importaba que palabras y tono de voz utilizara, San Potter iba a tener que aguardar a saber lo que estaba sucediendo y Salazar lo escuchara no intentara evitarlo.

~~~~~~~~~~o~~~~~~~~~~

Hermione Granger estaba luchando por recobrar el aliento.

Durante los últimos meses se habían dedicado por completo en poner al día al resto de los Slytherin, más que nada su misión personal era Astoria y de vez en cuando Blaise, cuando éste colmaba la paciencia de Theo y lo mandaba a tomar por culo. Además habían sido los únicos que aceptar más que felices la ayuda de la castaña.

En teoría Draco se encargaba de Pansy, Theo de Daphne y cuando no terminaba con ideas homicidas, de Blaise, por lo que Hermione se había hecho cargo de la pequeña de las Greengrass, no es que tuvieran planeado por ningún motivo que Astoria se uniera a los Mortífagos, era inconcebible y además, si casi imposible que la aceptaran por su corta edad, nadie a los catorce años tiene lo suficiente para ofrecer, con suerte ellos podrían dar la pelea.

Astoria había progresado bastante, aunque eso era debido a que le faltaban dos años de instrucción en comparación a ellos, pero la Gryffindor se sentía feliz y complacida en observar como la chica podía ingeniárselas sola para defenderse.

Esa misma tarde les tocaba clases de duelo a Astoria y Pansy. Hermione no se distraía con tanta facilidad, pero justo esa misma tarde Parkinson estaba muy cariñosa con Draco Malfoy, aunque Hermione sospechaba que ella lo hacía nada más que para molestarla. En resumen, Astoria lo estaba haciendo en extremo bien, no le había ni siquiera rozado ninguno de los hechizos de Hermione le había lanzado, todo iba espectacular hasta que Pansy se le colgó a Draco del cuello y le dio un sonoro beso en la mejilla al Slytherin como agradecimiento.

Hermione se avergonzaba de admitir que la mandíbula casi se le desencajó de lo pasmada que había quedado, no es que tuviesen algún tipo de relación con el rubio, no le podría reclamar ni siquiera si le hubiese dado un beso en los labios y no en la mejilla, pero eso no restaba el sabor amargo que se había llevado por ver aquella muestra de cariño entre ambos. Maldita distracción.

Astoria le había devuelto un perfecto maleficio de rechazo que la lanzó por los aires para caer estrepitosamente de espaldas, gracias a Merlín tenían esas colchonetas en el suelo o seguramente se habría jodido una costilla o dos.

Y ahora estaba ahí hace casi un minuto intentando recuperar el aliento y rezando porque nadie notara el motivo de su distracción.

–…no me di cuenta, lo siento– escuchó a Astoria decir con voz lejana.

Aún estaba un poco aturdida y cuando se intentó levantar se sintió mareada de inmediato, con un punzante dolor en la nuca.

–¿Estás bien? – le volvió a pregunta Astoria mientras le ofrecía el brazo de apoyo.

–Si, no te preocupes, no ha sido nada– la tranquilizó la castaña.

–Te has dado bien duro, Granger. ¿No se te habrán muerto algunas neuronas? – le preguntó Pansy riéndose, aún colgada del cuello de Malfoy.

–Ten más cuidado, no te puede volver a suceder eso– la reprendió Draco frunciendo en ceño molesto, mientras junto a Astoria la llevaban a sentarse a una silla.

–No me pasó nada, puedo yo sola– dijo Hermione enfadada soltándose de los brazos de ambos– además ya llevamos horas practicando los duelos, Daphne y Blaise deben estar hartos de calurosos calderos y los retos de Theo, quizás debamos seguir practicando el hechizo de comunicación.

–Si, tienes razón– concordó Draco– además no hemos podido comunicarnos todos, sólo unos cuantos. Pansy ve a buscar al resto y llévalos a la sala de estar.

–¿Y por qué tengo que ir yo? –le preguntó la Slytherin de cabello azabache mientras se cruzaba de brazos indignada, su plan para molestar a Hermione no estaba resultando tan bien como lo había planeado.

–Porque yo lo digo y punto– le contestó Draco mientras salía y se dirigía a la sala de estar con Hermione y Astoria.

–Demonios– se quejó Pansy frustrada y se dirigió a buscar a Daphne, Blaise y Theo para seguir haciendo más cosas aburridas.

Cuando todos estuvieron reunidos Draco se paró frente a todos para comenzar a explicar lo que habían aprendido con Hermione respecto al Cor meum ad vide, se habían pasado horas y horas buscando en cada tomo que encontraban sobre magia antigua, vínculos ancestrales, magia sin varita, etc.

–Bueno, con Hermione sólo hemos podido averiguar que este hechizo tiene algo que ver sobre la confianza, el apego y la emocionalidad que comparten las personas que intentar conectarse mediante este vínculo. Porque así lo describen, como un vínculo no sanguíneo que se usaba comúnmente entre parejas o familiares que se debía alejar de su círculo para poder comunicarse entre ellos sin hacer uso de lechuzas, al parecer antes entrenar una lechuza para dejar la correspondencia a la persona correcta era bastante caro y pocas personas se lo permitían– dijo Draco mientras se cruzaba de brazos– así que bueno, creo que esto explica por qué no ha funcionado con todos.

–¿Debemos estar enamorados de la persona a la que nos queramos comunicar? – preguntó Daphne con los ojos como plato.

–Por supuesto emocionalidad no implica sentimientos, ni romance… claro que no– le respondió Hermione de inmediato casi atragantándose con su propia lengua– se refiere a tener un grado de complicidad, por ejemplo, tú puedes usar este vínculo con Astoria porque además de ser hermanas, son amigas, confidentes y confían la una en la otra… eso explica por qué yo no he podido tener éxito con Parkinson.

–Y le doy gracias a Salazar por eso, Granger. No tengo intenciones en estar dentro de tu desagradable cabeza, prefiero que se mantenga así– se defendió la morena.

–Pero ese es justo el problema que debemos solucionar, necesitamos que esto salga a la perfección y todos podamos ser capaces de comunicarnos sin hablar, la oclumancia ha sido un paso menor, no nos ha costado tanto trabajo en que puedan cerrar sus mentes lo suficiente como para evitar intrusos o al menos cambiar la naturaleza de sus recuerdos a algo poco más seguro… este hechizo es de otro nivel, es más difícil y no porque la magia en sí lo sea, un patronus es miles de veces más difícil de conjurar en la teoría que este, pero este hechizo requiere conectarse personalmente con alguien y si mínimo no podemos confiar ciegamente entre nosotros, esto va a salir de todas formas menos bien– prosiguió Draco.

–Estoy de acuerdo con Draco, si he aceptado en involucrarme en esta mierda, mínimo saber que todos estamos haciendo lo máximo posible por mantenernos con vida– afirmó Daphne– así que al demonio, que hay que seguir practicando y el que no pueda conectar con alguien lo encerramos aquí hasta que se funcione esta porquería.

–Joder con Daphne… bueno, yo la apoyo– le respondió Blaise sonriendo.

–Bueno, es una buena idea aunque planteada de una manera un tanto brutal– le dijo Hermione suprimiendo una risa– hay que intentarlo.

El resto de la tarde los seis Slytherin y la Gryffindor se la pasaron turnándose entre ellos para practicar el hechizo hasta el cansancio, había pocos que lograban una buena conexión además de Draco y Hermione. Como el rubio había mencionado un momento antes, la fortaleza del lazo y la permanencia de este a pesar de la distancia física estaba sumamente relacionado con la emocionalidad, la confianza, el respeto, el cariño o la comprensión que se tenía al otro.

No fue sorpresa que Pansy y Draco pudieran avanzar rápidamente y formaran un lazo bastante fuerte, todos sabían que ambos habían compartido desde que eran pequeños, amigos durante años y un romance breve durante cuarto y quinto, tampoco sorprendió que Daphne y Astoria lo hubiesen logrado al primer intento, ni que Theo y Draco también lo hicieran, lo sorprendente fue lo que sucedió entre Daphne y Blaise, que al momento de intentar ingresar a la mente del otro podían sentir su perfume, tal cual Hermione y Draco, ninguno quiso hacer un comentario al respecto porque el resto de las parejas no parecían sentir aquellos significantes aromas.

El resto de los lazos fueron bastante decentes, podían comunicarse a una distancia prudente de no más de uno o dos metros… pero también hubo desastres como Pansy y Hermione, que no pudieron acceder a aquella comunicación a menos que no hubiera contacto físico, al momento de sacar las palmas de las manos de la Slytherin Hermione perdía todo rastro de la chica, además la conexión era bastante desagradable, como cuando arrastrabas los pies por una alfombra y te daba un pequeño golpe de corriente cuando tocabas a alguien, cosa que no le sucedía no nadie más.

Al parecer su enemistad y mutuo desagrado influía bastante en ese particular hechizo.

–Bien, tal parece hemos avanzado bastante y creo que por hoy es suficiente, esta magia es bastante avanzada y no es conveniente practicar hasta el cansancio, al menos de ahora en adelante no podemos agotar nuestra reserva mágica– les dijo Theo más pálido de lo natural debido al gran esfuerzo del joven misántropo– espero piensen en como deberían mejorar su relación con las personas con las que tuvieron más dificultades al momento de intentar comunicarse.

–Exactamente y Granger… Parkinson– les dijo Draco rodando los ojos molesto, el Slytherin también estaba exhausto, su respiración era agitada y tenía el cabello mojado de sudor– No esperaré nada más que lo mejor de ustedes, si aprecian su propio pellejo y el de nosotros espero que encuentren una forma para mejorar su relación, no voy a dejar que una siempre enemistad de niños nos joda, hay mucho en juego.

–Lo sé… lo siento, haré lo posible y si tengo que pasar un día completo con Parkinson lo haré por el bien de todos– dijo Hermione rendida, había agotado todas sus reservas mágicas intentando hacer la unión con Pansy, incluso las habían tenido que separar unas tres veces cuando casi se tironearon el pelo echándose la culpa la una a la otra– lo que hoy ha pasado no volverá a ocurrir, al menos por mi parte podrán tenerlo por seguro… me siento avergonzada por mi actuar.

Pansy se quedó callada y rodó los ojos intentando parecer molesta, aunque todos pudieron notar que la morena con suerte se podía mantener de pie de lo agotada que estaba.

–Pansy…– le advirtió Blaise molesto, había pasado toda la tarde sin probar bocado por esforzarse en ponerse al día y no perdería más tiempo porque cierta Slytherin no quería colaborar– no me hagas levantarme e ir hacia allá a patearte el trasero hasta que hagas algo por ayudar, porque créeme que poco me importara que seas mujer o mi amiga, estamos todos poniendo de nuestra parte y si no querías dar tu cien por cien ¿Qué mierda estás haciendo aquí?

La amenaza de Blaise volvió a silenciar el ambiente, Pansy estaba teniendo un batalla campar a muerte con el moreno, ambos dedicándose las peores miradas, esas que te dicen "atrévete a abrir la boca de nuevo y te corto la lengua para que no puedas emitir palabra nunca más". El resto se limitó a ver la escena como un partido de tenis.

–¿Me harás repetírtelo? – le volvió a preguntar Blaise con tono grave, a Hermione se le erizaron los bellos del brazo, el Slytherin podía ser bastante intimidante cuando así lo quería.

–…Vale, vale, con Granger seremos amigas y vamos a beber el té de media tarde hablando de su horrible gato naranja como grandes amigas– dijo Pansy masticando cada palabras, Draco creía que si la chica no modulara perfecto no se le habrían entendido ni una palabra, estaba a un poco de rechinar los dientes de disgusto.

–Pansy, es suficiente– advirtió Draco– ambas se detestan y no les agrada tener que pasar el tiempo con la otra, vale, quizás no sea necesario, pero al menos podrían probar escribirse una carta pidiéndose disculpas por todas las discusiones… quizás ese podría ser el primer paso.

–Bastante justo– admitió Astoria que había estaba desparramada en el sofá intentando recobrar fuerzas– ¿nos podemos ir?

–Por fin, una sugerencia inteligente– dijo Pansy y se levantó de inmediato, arrastrando a las hermanas Greengrass, una en cada brazo.

–Merlín, por favor dame la paciencia necesaria– susurró la castaña dirigiéndose a la biblioteca a despejar un poco la cabeza.

~~~~~~~~o~~~~~~~~

Hermione estaba hace media hora encerrada en el baño de mujeres de la Sala de Menesteres, no sabía en donde podía encontrar un lugar en donde no hubiera riesgo de que pudiera descubrirla, necesitaba privacidad para lo que debía hacer a continuación.

Se sacó lo jeans y tomó una pequeña daga que se había comprado en Hogsmeade hace un tiempo, se volvió a hacer unos cortes en los muslos, los únicos lugares más secretos para evitar preguntas incomodas y llenó dos frascos tinteros con sangre, uno para ella y uno para Harry, había conseguido uno de los cabellos de su amigos hacía unos días atrás, cuando se topó con él en un corredor camino a clases y había aprovechado la oportunidad para tirarle uno o dos cabellos sin que lo notara, la castaña tomó uno de sus cabellos e hizo un hechizo de vínculos para luego convertirlos en polvo y mezclarlo en ambos frascos, eso debía bastar para que Harry pudiera comunicarse con ella.

Hizo una copia de su diario y le quitó todo lo que había escrito, el libro de Harry no necesitaba saber todo lo que la Gryffindor había estudiado, ni que había practicado hasta la maldición asesina en flores y animales pequeños, que con el dolor de su corazón luego les dio apropiado entierro.

Sabía que debía escribirle una carta para explicarle toda la situación, pero no encontraba en su corazón las palabras necesarias, en menos de veinticuatro horas todo se iría al demonio, su querido profesor Dumbledore estaría muerto… Harry estaría aún más solo que antes y ella no hacía más que sentirse culpable. Se preguntaba constantemente si quizás ella tenía parte de la culpa, lo que menos quería era hacer sentir solo a Harry, ella era su fiel amiga, lo sentía como si fuera su hermano y por él, además de sus padres, arriesgaría todo. Porque para Hermione Granger no había fuerza más poderosa que el amor, ella sabía a ciencia propia que el amor era capaz de todo y aunque le doliera en el fondo de su corazón no tener a sus amigos junto a ella para pedirles consejo o escuchar sus carcajadas cuando Ron hacía alguna de sus idioteces o Harry se metía en problemas, sabía que era lo mejor para todos… el amor duele, duele más de lo que pudiera haber imaginado y ése es exactamente el precio a pagar por tener la oportunidad de sentir algo tan precioso, tan basto e indestructible.

La chica tomo una profunda inspiración y prosiguió a explayarse en una carta en las primeras páginas del libro, lo escribió con su propia sangre.

Querido Harry:

Antes que todo, me quería disculpar por alejarme este tiempo de ustedes, quiero que sepas que mi intención jamás fue causarte dolor o hacerte sentir menos querido por mí, lo que te dije al momento de iniciar las vacaciones de inverno fue pura mentira, cruzaría mil páramos en llamas por ustedes, espero lo sepan y no duden nunca más sobre eso, me creyeron tan fácil…

Asumo que estarás leyendo esto luego de mi partida y espero no me juzgues por mis decisiones, ni pienses que es verdad todo esto, no te he dicho nada de mi plan porque necesitaba que tu reacción fuera genuina, necesitaba que todos pensaran que soy una traidora para poder infiltrarme en las filas de Voldemort, no puedo darte más detalles por el momento, pero lo que si te puedo decir es que Draco Malfoy me ha ayudado todo este tiempo y sé lo que estás pensando, que es un asesino… pero Harry tú no lo entiendes, Dumbledore sabía que sucedería y me ha pedido que se lleve a cabo… lo siento mucho Harry, perdóname por no poder decírtelo ni encontrar un mejor camino, lo he intentado, días y noches pensando en otra solución, Dumbledore se ha ido y no es culpa de nadie más que de Voldemort… recuerda quienes son tus verdaderos enemigos.

Esto sólo lo podrás leer tú debido a un hechizo de vinculación que he hecho entre nosotros, el frasco que contenía la caja es mi sangres, sólo con ella te podrás comunicar conmigo, sólo tienes que escribir y esperar a mi respuesta, procura no ser visto… no puedo arriesgarme a que intenten rescatarme.

Tengo tanto que decirte y tan poco tiempo, sólo te diré por mientras que confíes en Snape y en mí, que haremos lo posible por ayudarte a derrotarlo, estoy con un grupo de Slytherin además de Malfoy, evitar misiones en donde puedan ponerlos en riesgo, por favor.

Te quiero muchísimo y espero puedas encontrar perdón en tu corazón para mí.

Sinceramente.

Hermione J. Granger

La castaña se limpió las lágrimas derramadas con el dorso de la mano y metió el dichoso diario y el frasco de sangre en una caja con el nombre de Harry escrito en ella, ya estaba hecho y sólo quedaba esperar que todo saliera bien de una vez.

Escribir aquella carta había sido peor que una tortura, tenía un nudo tan grande atascado en la garganta que estaba segura no sería capaz de hablar ni pasar saliva ni aunque su vida dependiera de ello, no era solamente el duelo anticipado de perder al profesor Dumbledore, ni la pena que sentía por causarles daño a Harry y Ron… sino que tenía miedo, del tipo más puro y visceral, sentía las manos congeladas y los dedos agarrotados, no era capaz de pararse.

En unas horas más estaría rodeada de mortífagos, la posibilidad de morir nunca se había sentido tan palpable, tan cercana y real, estos no eran juegos de niños, era lanzar una moneda al aire y esperar que salga cruz en vez de sello, era cruzar una calle muggle con los ojos cerrado y audífonos a todo volumen esperando que no te arrollaran. El miedo paraliza, pero también te podía poner de pie y alerta para enfrentar todo lo que pusieran en frente tuyo… en esos momentos Hermione Granger se había dejado paralizar, porque no importaba si eras una leona lista para rugir, esta vez se sentía un gatito asustado que había perdido a su madre.

No tenía el valor para poder salir del cuarto de baño e ir a reunirse con el resto de los Slytherin, ellos conocían más ese mundo que ella y no se veían tan nerviosos, se sentía idiota y no era capaz de mostrarse vulnerable ante ellos, ni siquiera de pedir ayuda… estaba comenzando a pensar que pasaría el resto de la noche sentada en el cuarto de baño con las piernas adormecidas y los ojos rojos e hinchados de tanto llorar.

No tenía idea de cuantas horas habían pasado cuando se atrevió a dejar el cuarto de baño, el resto de los Slytherin permanecían en la Sala de los Menesteres, Draco estaba parado firme, tan inmóvil como una estatua, mirando hacia los terrenos de Hogwarts, Blaise bebiendo café mientras repasaba unos textos con Theo y discutían sobre el uso de una maldiciones como si se les fuera la vida en ello, casi gritándose cuando no estaban de acuerdo en una u otra decisión.

No vio a ninguna de las chicas, pero escuchaba como mantenían duelos y Pansy le gritaba a Daphne "Más rápido", "A eso le llamas una puta maldición", "¡QUE TE PARES!", se respiraba la tensión en esa habitación. La castaña revisó su reloj muggle y se dio cuenta que era pasada la media noche y nadie mostraba un atisbo de querer irse a sus dormitorios.

La castaña dudó unos segundo y luego se dirigió al rubio, sólo tenía la confianza necesaria entre todo ellos para hablar con Draco y Theo, ya que el último de estos estaba enfrascado en una guerra campal contra Blaise no le quedaba más remedio que hablar con el Slytherin.

–¿Interrumpo? – preguntó la castaña parándose a su lado.

–En absoluto… ¿qué hacías tanto tiempo en el baño? – preguntó el chico sin siquiera mirarla– ¿buscabas alguna entrada a alguna cámara secreta? – pregunta que hizo que Hermione pudiera reírse un poco.

–No, sólo las instrucciones para Harry… ya sabes, le intenté explicar un poco el asunto, aunque no sé si lo he hecho de la mejor forma, siéndote honesta me he quedado en blanco al momento de querer explayarme. Es frustrante– confesó la Gryffindor suspirando– realmente espero que me pueda perdonar algún día.

–Lo hará– afirmó Draco muy seguro.

–¿Cómo lo sabes? – le preguntó Hermione con un rayo de esperanza alumbrando su maltrecho corazón.

–Porque conozco a Potter… de alguna forma al menos, lo que te puedo asegurar es que no creo que dude mucho al momento de perdonarte, de la comadreja quizás debas preocuparte… Potter comprenderá, sabe lo que hay en juego y sabe los riesgos que todos ustedes corren– le dijo Draco suspirando– han pasado suficiente juntos como para que sepa que lo que dices es cierto, si arriesgarías tu vida por todos ellos.

–Me gustaría creerlo así… gracias, Draco– le dijo la castaña un poco más tranquila– ¿Cómo te sientes?

–¿Es necesario que conteste esa pregunta? – le preguntó de vuelta el rubio intentando su fruncir el ceño.

–Supongo que no… ha sido idiota por mi parte preguntar, supongo que todos nos sentimos de uno u otra forma igual– confesó Hermione– si necesitas hablar de ello, puedes hacerlo conmigo, a mí también me vendría bien poder decir el cómo me siento, quizás nos podamos sentir un poco menos mal después de eso.

–No lo sé… no creo que necesitemos hacerlo, ya tienes suficiente con tus miedo y penas para cargar con los míos– le respondió escueto, alejándose de la ventana para ir por un café –¿Quieres uno?

–Si, gracias– le respondió Hermione con una triste sonrisa– Con respecto a lo que dijiste antes, no creo que sea así, el escuchar a un amigo contarme sus preocupaciones no significa que yo las tomaré en mi espalda por ti, es más que nada una forma de liberación para ti y una muestra de confianza, no eres una roca Draco… tienes sentimientos y está bien sentirme mal, está bien tener dudas, tener miedo y todo eso. De todas formas no te puedo obligar a abrir tu corazón ante mí, esa es una decisión que sólo tú puedes tomar.

–Bueno… si lo dices de esa forma, supongo que no suena tan terrible– comentó Draco ofreciéndole una taza de café americano a Hermione.

–No lo es, es perfectamente normal… permitirte sentirme vulnerable frente a otros es una parte de ser amigos y yo supongo que eso somos… amigos– continuó Hermione bajando la vista.

El concepto de amistad no era algo que hubiese relacionado directamente con Draco Malfoy. Si, confiaba en él y disfrutaba pasar tiempo a su lado, al menos la mayor parte del tiempo, exceptuando las veces que se comportaba como un idiota.

Eso podría ser bien una amistad… al menos hasta que consideraban los besos compartidos y la pasión descubierta en sus labios y sus manos demandantes, eso no podía ser ignorado y Hermione no creía que fuese normal sentirlo por alguien a quien llamaba amigo/aliado, pero no podía ser nada más, no por un largo tiempo. Amigos, la castaña suponía que peor era nada.

–Supongo que está bien si te confieso que no sé si seré capaz de matarlo… jamás lo he hecho y va en contra de mis principios. Yo no soy un modelo a seguir, ni hago actos de caridad como un puto santo, pero no soy un asesino y Hermione… no me quiero volver uno– comenzó a susurrar el Slytherin mientras tomaba asiento junto a ella en uno de los sofás– ¿Qué sucede si luego no puedo parar? ¿y si nunca vuelvo a ser el mismo?

–Draco yo… realmente no sé qué contestar a eso, jamás me he visto envuelta en ese problema, pero si te podría afirmar algo con bastante seguridad, tú no eres un asesino y no te convertirás en uno por cometer un acto… sabes que no hay mucha escapatoria de esto y siempre estará Snape para ayudarte, no creas que no me duele hablar de esto, no creas que lo veo como si fuera algo normal, me duele en el fondo de mi corazón el pensar en perder a tan buen hombre… pero Draco, no te he dicho algo– le dijo Hermione haciendo uso de toda su voluntad para amarrar con cadenas la lágrima que se quería colar entre sus párpados– Dumbledore ya sabe lo que te ha encomendado Voldemort y está de acuerdo… no tengo idea como lo ha sabido, quizás Snape se lo ha dicho, pero él sabe que sucederá y sabe que es necesario… una de las frases que me escribió en esa carta se me ha grabado a fuego, no sé si te sirva, pero creo que debes escucharla.

–Lo dudo– confesó Draco con la cabeza agachada, escondiendo su vergüenza.

–Te la diré de todas formas, él escribió si no me olvido "para una mente bien preparada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura" – le comentó Hermione suspirando y limpiándose la lágrima que traicioneramente se había colado por sus ojos y osaba delatarla.

Draco exhaló audiblemente y Hermione pudo ver como hacía todo el esfuerzo posible por mantenerse sereno, sabía en parte el dolor que debía sentir, la lucha entre la moralidad y el deber, una lucha que nadie debería experimentar y ella sabía, él no merecía.

No dudo esta vez tomarle la mano y apretársela para infundirle valor.

–Tengo miedo Draco, miedo de morir, de que todo haya sido por nada, de perderlos a ustedes por mi culpa… porque yo soy la culpable de que todos ustedes estén involucrados en este plan suicida, pero más que nada tengo miedo a perderme y no volver a recuperarme nunca– confesó Hermione– Es normal tener miedo y Merlín sabe que odio la sensación, pero es tal cual el dolor… nos recuerda que estamos vivos, si tenemos miedo es porque tenemos algo que perder con todo esto, aún hay esperanzas, aún podemos triunfar.

Draco le sujetó la mano a la castaña de igual forma y se la apretó, entrelazó los dedos con ella y Hermione sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal. Draco Malfoy tenía las manos calientes, anchas y un poco ásperas, su tacto le daba la dosis necesaria de tranquilizante, porque aunque Hermione Granger no quisiera admitirlo, el Slytherin la hacía sentir que era capaz de todo, que todo era posible… al menos si ellos habían podido sobreponerse a su enemistad perpetua, todos ellos podían trabajar junto y poder triunfar.

–Gracias Hermione, aun no entiendo porque eres de esta forma conmigo… pero no tengo nada más que decir que agradecerte por estar a mi lado– admitió Draco y Hermione suspiró, aquellas palabras le habían llegado justo al corazón.

–Gracias a ti, no creo que hubiese sido capaz de llegar tan lejos sin tu ayuda– le respondió la castaña con una sonrisa– hacemos un buen equipo.

–Si, lo hacemos– admitió el Slytherin y le dio un beso en el dorso de la mano.

–Es tarde, deberíamos ir a dormir… aunque no tengo idea como lograré conciliar el sueño– le dijo Hermione agotada, sentía los párpados cansados y la imperiosa necesidad de descansar.

–Hice más poción para dormir sin sueños, está en la sala de pociones… sólo toma dos cucharadas, no querrás quedarte dormida mañana– respondió Draco con una sonrisa desganada, de esas que no suele llegar a los ojos.

–Gracias… que descanses– se despidió Hermione y se fue de la Sala de los Menesteres, mañana tenían un largo día por delante.

Hey! por fin he podido publicar el cuarto capítulo que prometí

no les escribo más porque he pataleado con mi tiempo y me debo ir ahora mismo

un beso y abrazo, cuidense mucho

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