Me desperté porque alguien me estaba acariciando el cuello.
Al abrir los ojos tenía enfrente esos ojos dorados que me encantaban, todavía no podía creer que Shaoran estuviera conmigo.
Cuando me vio despierta bajó su mano izquierda hasta mi cadera haciendo que se me escapara un suspiro.
-no me habías contado que tienes un tatuaje- dijo levantando las cejas.
-era una sorpresa- respondí haciéndole reír.
-¿qué significa? aunque creo que ya lo sé-.
Mi tatuaje era una luna creciente negra en el lado derecho de mi cadera.
-ya sabes que me encanta la astronomía y en especial la luna. quería llevarla siempre conmigo así que el verano pasado me lo hice-.
Su mano subió hasta mi colgante.
-pues ahora llevas dos- susurró.
-¿te gustan los tatuajes?- pregunté con curiosidad.
-pensaba que no pero me gusta el tuyo-.
Sentí calor en las mejillas.
-es un tatuaje secreto, solo se ve cuando estoy en ropa interior- le dije para ver su reacción.
Shaoran alzó una ceja y sus ojos se oscurecieron.
-¿Kaito lo vio?-.
Negué con la cabeza y en su cara apareció una sonrisa traviesa.
-eres el primero que lo ve-.
-y espero ser el último- respondió besándome.
Los exámenes terminaron y empezaron las recuperaciones.
Meiling y yo no habíamos suspendido nada así que oficialmente estábamos de vacaciones, en cambio Jun tenía que presentarse a recuperar una asignatura.
Una tarde, las dos fuimos a un mirador donde podías tomar algo mientras observabas la ciudad.
Decidimos pedir una cerveza y relajarnos un poco.
-mañana es el examen de mi hermano, estoy nerviosa- dijo Meiling mirándome.
-yo también-.
Hacía días que no veía a Shaoran, quería que se dedicase a repasar y quedamos en vernos después de su examen para comer juntos.
Él también estaba nervioso, después de un año entero estudiando le daba miedo suspender y que sus padres le obligaran a volver a China para buscar trabajo allí.
-seguro que le irá bien, es el chico más listo que conozco- dije mientras terminaba mi cerveza.
Meiling sonrió diciendo -tienes razón-.
Seguimos charlando mientras el sol se ponía, Tomoeda se veía preciosa con el atardecer.
Acordamos que al día siguiente por la tarde nos llevaríamos a su hermano a tomar una copa para celebrar que había terminado su primer examen.
Por la mañana estuve dando vueltas en mi cuarto mirando el reloj, el examen de Shaoran duraba cuatro horas y terminaba a la 1.
A las 12:30 me vestí y salí hacia la facultad de ciencias, era donde se hacía el examen.
Me senté en los escalones de la entrada a esperarlo nerviosa.
En ese momento me apetecía un cigarrillo aunque hacía mucho que no fumaba.
Desde aquella noche que Shaoran me besó no volví a sentir la necesidad de fumar cada vez que bebía o estaba nerviosa, pero ahora estaba demasiado ansiosa.
Me empecé a morder las uñas pensando en cómo le saldría el examen.
Alguien me tapó los ojos desde atrás intentando sorprenderme pero su aroma inconfundible lo delató.
-sé quien eres- dije sonriendo y Shaoran se sentó a mi lado, también sonreía.
Me dio un abrazo y me dijo al oído -todo ha ido genial-.
Me levanté y di un par de pequeños saltos de alegría que lo hicieron reír.
De repente me quedé helada al ver que alguien me miraba con odio desde lejos.
Shaoran siguió mi mirada y me volvió a abrazar diciendo -no le hagas caso. creo que a ella no le ha ido bien-.
Me cogió de la mano y nos fuimos de allí, yo seguía sintiendo la mirada de odio de Akiho clavada en la espalda.
Comimos con Meiling y después fuimos a un pub para celebrarlo.
Eriol se unió a nosotros junto con otros amigos de Shaoran, que no bebió mucho porque al día siguiente debía retomar el estudio.
-mañana me dirán la nota y si he aprobado el viernes tendré el segundo examen- dijo mientras me acompañaba a casa.
Ese segundo examen me ponía los pelos de punta, tenía que hablar durante una hora delante de un tribunal.
Yo jamás podría hacer algo así.
Si lo aprobaba tendría trabajo como profesor para el resto de su vida.
Nos despedimos y entré en casa.
Al día siguiente había quedado con Tomoyo y Chiharu pero antes pensé que me pasaría por el piso de Shaoran para saber qué nota había sacado.
El sitio donde iba a desayunar con mis amigas no estaba muy lejos del edificio de Shaoran aunque no podía entretenerme mucho.
Eriol me abrió el portal y la puerta de su piso.
Cuando entré a su cuarto lo vi sentado en su cama con el ordenador sobre las piernas.
Al verme movió su mano para que me acercara, me senté a su lado y miré la pantalla.
-en cualquier momento publicarán las notas- dijo nervioso.
Nos quedamos unos minutos en silencio esperando.
Cuando el enlace estuvo disponible entró y empezó a buscar su nombre con ansiedad.
Yo leía más rápido que él así que lo encontré primero.
Solté un resoplido y susurré -empollón- sonriendo.
Shaoran me miró sorprendido.
-¿me has encontrado?-.
Me acerqué para besarlo y le dije -tienes un 8,5-.
Casi tira el ordenador al suelo al oírme.
Me abrazó y empezó a besarme sin parar, yo me reía al verlo tan feliz.
Cuando se calmó volvió a buscarse en la lista, comprobó que el viernes por la mañana tendría el segundo examen.
-¿quieres saber lo que ha sacado Akiho?- me preguntó levantando una ceja.
Yo asentí y buscamos su nombre.
Un 6, también había aprobado pero necesitaría sacar muy buena nota en el segundo para conseguirlo.
Tras eso me despedí, Shaoran debía empezar a preparar su discurso.
No nos volveríamos a ver hasta después de su segundo examen, me pidió que fuera a recogerlo como hice con el primero.
Al llegar a la cafetería Tomoyo ya estaba allí, nos sentamos para esperar a la tardona de Chiharu.
Cuando estábamos las tres pedimos nuestro desayuno preferido, tortitas.
-¿qué vais a hacer este verano?- preguntó Tomoyo mientras comíamos.
-yo me iré unos días con mis padres al norte, y después Yamazaki quiere que nos vayamos juntos a Australia- dijo Chiharu con una sonrisa.
Las dos la miramos con la boca abierta.
-menudo plan Chiharu, que envidia- le respondí.
Tomoyo dijo -pues yo creo que iré con Hiro a la costa unos días y después mi familia ha alquilado una casa en la montaña-.
-¿y tú, Sakura?- preguntó Chiharu.
-lo de siempre, iré con mis padres unos días a su apartamento de la playa- dije encogiéndome de hombros.
-espera, ¿no vas a hacer nada con Shaoran?- preguntó Tomoyo levantando una ceja.
Yo sonreí y respondí -me ha dicho que quiere que vaya a visitarlo a China por lo menos una semana y tienen pensado venir al sur con sus amigos del pueblo a pasar unos días en las playas de Okinawa... si vienen yo también iré-.
Ellas se miraron.
-va a ser divertido ver la historia que le cuentas a tus padres para poder hacer eso- dijo Chiharu riendo.
Yo puse los ojos en blanco.
-para ir a China es fácil, voy a visitar a Meiling. como ya lo he hecho antes no habrá problema... pero para cuando vengan a Japón tengo que pensar en algo- respondí mirando al infinito.
Con suerte a partir de septiembre Shaoran tendría trabajo fijo en Japón pero en verano iba a volver a su pueblo.
No me gustaba la idea de estar casi mes y medio separados aunque si iba a visitarlo y luego ellos venían aquí no estaríamos tanto tiempo sin vernos.
Estaba pensando en decir a mis padres que lo de Okinawa era con mis amigos de la facultad para celebrar lo bien que nos había ido este año.
Como ellos estaban muy contentos con mis buenas notas y conocían a varios de mis amigos... tal vez así me permitirían ir.
Meiling podría ayudarme a convencerlos si hiciera falta, confiaban mucho en ella.
El viernes llegó mientras pensaba en cómo perfeccionar mi mentira y cuándo decirla.
Me desperté temprano por los nervios y vi que tenía un mensaje.
Shaoran: "me toca a las 10 así que a las 11 habré terminado. ¿nos vemos en la entrada como el otro día? apenas he dormido de los nervios... te quiero"
No le contesté porque quedaba poco para las 10 y quería que estuviera tranquilo.
Después de desayunar me vestí y llegué de nuevo a las escaleras de la facultad de ciencias.
Me senté en el mismo sitio de la otra vez y me puse los auriculares para escuchar algo de música mientras esperaba.
Estaba distraída tarareando cuando sentí unos brazos agarrarme por los hombros y obligarme a levantarme.
Al girarme sorprendida vi que se trataba de Akiho, me miraba fijamente con odio.
Me alejé unos pasos de ella asustada.
-¿qué haces aquí?- preguntó.
Si las miradas mataran yo ya estaría muerta.
-esperar a Shaoran- respondí sin apartar la vista, no iba a dejar que me intimidara con su odio.
-él es mío, me lo has robado- dijo casi gritando.
Yo levanté las cejas al escuchar eso.
-nadie te lo ha robado, él decide con quién quiere estar- respondí intentando aparentar tranquilidad aunque sentía que mis piernas temblaban.
Se acercó más a mí y me agarró del brazo.
-aléjate de Shaoran- dijo mientras me lo apretaba.
No quería pelear con ella, intenté que soltara mi brazo mientras escuchaba los pasos de alguien que corría hacia nosotras.
Shaoran se puso delante de mí.
-suéltala ahora mismo- gruñó con una voz que yo no había escuchado antes, estaba muy enfadado.
Akiho me soltó y miró a Shaoran con ojos suplicantes.
Él pasó su brazo por mi cintura y sin mirarla dijo -no te atrevas a volver a acercarte a ella- mientras me empujaba suavemente para alejarme de allí.
Caminamos en silencio hasta su piso.
Cuando entramos en su cuarto yo todavía seguía impresionada por lo que había pasado.
Me senté en la cama y miré a Shaoran, estaba muy serio mientras sacaba las cosas de su mochila.
Se sentó a mi lado y me miró por fin.
Entonces recordé su examen.
-¿qué tal te ha ido?- pregunté.
Podía sentir que seguía enfadado.
Su rostro se suavizó para decirme -bien, pero ahora eso no me importa-.
Nos quedamos en silencio y me acerqué a abrazarlo.
-estoy bien- le dije intentando tranquilizarlo.
-como vuelva a tocarte... - gruñó entrecerrando los ojos con odio.
No me gustaba nada verlo así.
Me levanté, me senté sobre sus piernas y con mi mano le obligué a mirarme levantando su mentón.
-no lo hará, además yo puedo defenderme- dije mientras lo atrapaba por completo.
Estaba tumbado conmigo encima y no lo dejaba moverse.
-¿lo ves? si hasta puedo contigo- añadí con una sonrisa burlona.
Shaoran empezó a reírse.
-eso ya lo veremos- susurró y me hizo girar hasta quedar encima de mí.
Empezó a hacerme cosquillas, yo intenté escapar pero me tenía bien sujeta.
-¡de acuerdo, me rindo!- grité sin poder parar de reír.
Se acercó a besarme y varios escalofríos me bajaron por la espalda.
-como ya he terminado de estudiar... tenemos todo el tiempo del mundo- susurró en mi oído.
Me estremecí cuando me mordió la oreja y todo empezó a volverse oscuro.
Olvidamos lo que había pasado y nos dejamos llevar, sus compañeros de piso no estaban.
Cuando me quise dar cuenta ya no teníamos ropa.
Shaoran me besaba todo el cuerpo mientras yo me esforzaba por seguir respirando.
Estaba besando mi tatuaje y sus besos siguieron hacia abajo.
Se me escaparon varios gemidos y perdí la noción del tiempo.
Sus besos volvieron a subir hasta mi cuello y me levantó.
Me puso de pie y me acorraló contra la pared.
Mi corazón estaba a punto de estallar.
Levantó una de mis piernas con su brazo y nos fundimos de nuevo.
Cuando todo terminó estábamos de nuevo en su cama, no recordaba cómo habíamos llegado hasta allí.
Nos abrazamos y lo escuché decir muy bajito -¿te ha gustado?-.
Acaricié su espalda mientras respondía -me encanta todo lo que haces-.
Shaoran sonrió y me abrazó más fuerte.
Alargó el brazo y cogió su teléfono para ver la hora abriendo los ojos asustado.
Casi la una y media, a esa hora Meiling vendría a comer con nosotros.
Nos levantamos rápido para vestirnos, al mirarme en el espejo tenía el pelo revuelto y los labios algo hinchados.
Shaoran se puso detrás, me miró y empezó a reírse.
Le di un codazo y escuchamos el timbre.
Me dio su peine saliendo para abrir.
Conseguí peinarme en cinco segundos y salí hacia el salón.
Vi a Meiling entrar, al verme levantó una ceja.
Me encogí de hombros y las dos nos reímos, nos había pillado.
Su hermano salió de la cocina con la comida y nos sentamos juntos.
Nos contó que tras el examen el tribunal se había acercado a felicitarlo y que la nota final saldría en una semana.
