ITACHI
Hablar de Izumi me hace sentir incómodo.
No porque todavía la ame, porque no lo hago. No de esa manera.
Sino porque puedo ver que irrita a Sakura en el borde. Esa es la última cosa que quiero. Ella ha estado nerviosa desde la cena de sus padres. No quiero molestarla aùn màs.
-Izumi está felizmente casada ahora -le recuerdo cuando termino mi lasaña-. Y ya no la deseo.
-Lo sé -responde Sakura -.Y lo siento. Ni siquiera es mi problema. A quién amas y a quien no es tu problema, no el mio.
Dejo mi tenedor en el plato y obsevo a Sakura cuidadosamente.
-¿Desde cuándo?
Durante todo el tiempo que hemos estado juntos en la casa, sus acciones han sido contrarias a esa declaración.
Se encoge de hombros.
-Me acabo de dar cuenta de que no tengo el derecho de demandarte nada. Eso es todo.
Entrecierro los ojos. Esto es nuevo, y extraño.
-¿No estabas tú diciendo que la bala ya ha dejado el arma y que no hay vuelta atrás ahora?
Algo suave atraviesa los ojos de Sakura antes de que lo disimule.
-Sí. Lo hice. Pero puedo ser egoísta a veces. De todos modos, ¿qué te gustaría hacer esta tarde?
Ella cambia de tema torpemente y ahora soy el que está irritado.
¿que carajos?
Me encojo de hombros, tratando de parecer despreocupado.
-No importa. ¿Quieres ir a nadar?
Es un intento de aligerar el ambiente. Pero sakura pone sus ojos en blanco.
-No presiones.
Levanto una ceja.
-¿Por què? Cuando llegamos por primera vez a la cabaña, fuiste a nadar desnuda. Tal vez deberíamos ir juntos. Sería una experiencia totalmente diferente, te lo puedo asegurar.
El rostro de Sakura se ilumina, las nubes se alejan, y ella está feliz de nuevo.
-Claro -está de acuerdo-. Estoy segura de que serà muy diferente.
Pago la cuenta y nos dirigimos de nuevo a la cabaña.
Mientras entramos. Sakura me mira.
-Es de día, ya sabes.
Levanto una ceja.
-¿Tu punto es?
Ella sonríe.
-No hay uno. Solo hacía una observación.- Se quita sus pantalones cortos. Luego su blusa. entonces arroja su sujetador y ropa interior al sofá.
Se detiene y me mira.
-Veo que todavía no te has desvestido ¿Tienes miedo?
Me quito mi camisa.
-Nah. Solo estaba distraído.
Dejo caer mis pantalones cortos y ropa interior a sus pies.
-Vamos a hacerlo.
Agarro su mano y tiro de ella hacia la puerta, decidido a no distraerme por la forma en que sus pezones apuntan hacia el cielo. Todavía no, de todos modos.
Cuando llegamos a la orilla del agua, se extiende, levanta sus manos a las nubes y arqueando su pecho hacia mi.
Finjo no ver, aunque mi polla sin duda se levanta y toma nota.
Sin preàmbulos, la atrapo, nos sumerjo en el agua y la suelto sin ceremonias.
Cuando sale de nuevo a la superficie, está gritando.
-¡Esto no era lo que tenía en mente cuando me quise bañar desnuda contigo! -dice en voz alta, persiguiéndome a través del agua. Nado con fuerza, lejos de ella.
El gato y el ratón.
Es rápida, sin embargo, y cuando me detengo un poco, me atrapa. Lanzándose fuera del agua, cierra sus manos sobre mis hombros, mojándome.
Vuelvo al agua y la beso con fuerza.
Ella se sobresalta, entonces se aferra a mí, su lengua se entierra en mi boca. Envuelve sus piernas alrededor de mi cintura y la siento, su verdadera parte central, presionada en mi estómago.
Al instante me endurezco.
Con ella envuelta alrededor de mí, floto a unos metros hasta donde la tierra toca mis pies.
Y entonces no me contengo.
Paso mi boca por su cuello, besándola dónde se arquea. Pellizco su oreja y cuando se arquea, chupo sus pezones, llevándolos a mi boca y jugueteando con las duras puntas.
Ella agarra mi espalda, sus uñas clavándose en mi piel mientras el agua fría, congela cada parte de nosotros.
Pero estamos calentándonos el uno al otro.
Sakura se agacha y me acaricia bajo el agua, jugando con mi rígida erección de acero. Podría rayar vidrio con esta y ella lo sabe. Sonríe mientras sumerge su propia cabeza y lame mis pezones.
Revancha.
Pero aniquilo su triunfo cuando deslizo mis dedos entre sus piernas y directamente dentro de ella.
A pesar del agua, aun así está húmeda.
Por mí.
-Vamos a entrar, ¿de acuerdo? - me quejo contra su cuello. Ella asiente.
-Sí. Nadar desnudos está sobrevalorado.
Ella se ruboriza, casi jadeando, algo que me satisface.
Yo hice eso.
La cargo, llevándola a la orilla.
-Puedo caminar, ya sabes -me dice, la risa en sus ojos verdes.
-Pero eres demasiado lenta -respondo-. Soy un hombre con una misión.
Ella se ríe y la llevo a la casa, los dos tan desnudos como el día en que nacimos.
Y entonces me detengo.
Porque allí sentada en el porche esperando por nosotros está Izumi.
Ella se ve cansada, pero todavía está aquí, en carne y hueso viéndonos a Sakura y a mí acercarnos, completamente desnudos.
Sakura contiene el aliento.
-Esa es…
-Sip. Esa es Izumi.
Se retuerce en mis brazos, pero la agarro más fuerte.
-Estás más oculta si te cargo -señalo.
-Pero tú no - contesta. Me encojo de hombros. No hay ayuda para eso ahora. Los dos estamos desnudos. Pero por lo menos mis brazos envueltos alrededor de ella le ofrecerán un poco de cobertura.
Izumo se levanta mientras nos acercamos y hay risa en sus ojos. Y confusión. La veo estudiar a Sakura, tratando de averiguar quién es.
-¡Itachi! -grita-. Veo que estás mejorando… ¡No había necesidad de preocuparme después de todo!
-¿Es por eso que estás aquí? -respondo-. ¿Debido a que estabas preocupada? Podrías haber llamado.
Ella sonríe y da un paso fuera del porche, con los ojos fijos en los míos, nunca mira debajo de mi cintura.
-Sabía que si llamaba, me dirías que no viniera. Tenía que asegurarme que estabas bien.
-Estoy bien -le dugo, sin detenerme. Doy los pasos dos a la vez, dirigiéndome a la casa.
-También estas desnudo -dice detrás de mí-. ¿Te diste cuenta?
Odiosa.
Sonrío. Sakura me mira.
-¿Está bien que esté aquí?
-Por supuesto -le aseguro. Hay un montón de dudas en sus ojos en este momento, y quiero aplastarlas-. Está bien.
Nos vestimos rápidamente, luego nos unimos a Izumi en la cocina. Está sentada en la mesa de la cocina esperando por nosotros, corriendo la mano por la madera de la mesa.
-Echo de menos esta cabaña -reflexiona- Había recuerdos felices aquí.
Y estuve en proceso de hacer otra, pero no lo señalo.
-Izumi, esta es Sakura Haruno, Sakura, esta es Izumi.
Sakura extiende la mano, pero Izumi la ignora, abrazándola en su lugar.
-Estoy encantada de conocerte. Tan encantada de conocerte - balbucea Izumi-. Siento como si te conociera, pero eso no es posible, ¿verdad?
-Sus padres son dueños de la finca Haruno -interrumpo amablemente y los ojos de Izumi se amplían.
-Ohh. ¡Eres la pequeña Sakura Haruno! Sabía que te conocía. Solía servir mesas antes en The Hill. Recuerdo verte en ocasiones con tus padres. Tú has… eh… crecido.
Esa es una manera discreta para obviar el que Sakura estuviera desnuda en la playa de Izumi.
Sakura sonríe con gracia, solo el indicio más elemental de un rubor a lo largo de sus pálidas mejillas.
-Es un placer conocerte, Izumi. He oído hablar mucho de ti.
Hay un indicio más elemental de dureza en su voz, y me pregunto. ¿Está celosa?
Izumi me mira, sus ojos marrones suaves.
-No pude dejar de notar, mientras conducía por este camino, que la casa de tus padres parece haberse incendiado.
Hay una expresión de complicidad en su cara, porque me conoce bien.
Asiento.
-Sí. Hubo un pequeño problema de cerillas y gasolina. Al parecer, cuando empapas algo con gasolina y tira una cerilla, se quema.
Ella levanta su ceja.
-¿Se ha resuelto el problema ahora?
Asiento.
-Está todo bien.
-Bien.- Izumi bosteza, entonces golpea una mano sobre su boca-. Dios, lo siento. Tengo jet-lag. Sasori todavía está en el set en Reino Unido y no pudo venir, pero quería estar aquí por un par de días para ver cómo estás. El jet-lag me está matando. Voy a tomar una siesta durante un par de horas, luego nos pondremos al día ¿de acuerdo?
-Por supuesto -le digo- tómate todo el tiempo que desees. Puedes dormir en tu vieja habitación. Sakura ha estado durmiendo conmigo, de todas formas.
Izumi sonríe con complicidad.
-Lo apuesto. Nos vemos en un par de horas.- Ella se dirige por el pasillo, pero dice por sobre su hombro- No creas que no estoy enojada porque no me llamaste. Voy a patearte el culo después de despertar.
-¡Tengo miedo! -le resopndo.
El clic de la puerta de su domicilio es mi única respuesta. Miro hacia Sakura, solo para encontrar su mirada fija sobre mí. No puedo leer su expresión.
-Lamento que nos interrumpiera -murmuro en su cabello, acercándola-. Pero te recompensaré esta noche.
Ella asiente, pero se queda callada. Su silencio poco habitual me molesta.
Izumi duerme durante horas, y de hecho, no la oigo revolviéndose hasta mucho después de que Sakura y yo hemos ido a la cama.
Me acuesto en la oscuridad, escuchando los movimientos de Izumi en la sala, y medito mi situación.
Hace un año, hubiera dado cualquier cosa porque Izumi me viera por lo que soy… un hombre adulto enamorado de ella.
Pero las cosas han cambiado, y lo único que siento en este momento es molestia, de que su llegada haya generado dudas en Sakura.
Por que vi dudas en los ojos de Sakura. Vi que cuestionaba mis sentimientos por Izumi, que esas dudas causaron que se cuestionara mis sentimientos e intenciones con ella.
Vamos a pasar unos días con Izumi, pero voy a tener una charla con Sakura. Sé que me deseaba por el verano, pero no estoy hecho para eso. La abuela tenía razón… cuando me abro a alguien, estoy en esto a largo plazo.
El verano no será suficiente.
