Las cosas pasaron más rápido de lo que imaginé.

Después de que Bill utilizará su magia para que me hiciera recordar y me diera por fin cuenta que lo quiero, que lo amó tanto como él a mí, decidimos pasar una tarde con Mabel y Ford.

Una conversación salió a flote, algunas lágrimas derramadas y sonrisas extraviadas. Ahora el cariño que sentía por Mabel tan sólo era como siempre debió ser, una bella hermandad y nada más.

Bill y yo salimos de viaje, digamos que fue bastante difícil convencerlo de que hiciera la paz con al reino de la luz. Pero nada imposible que yo pudiera conseguir. Aunque eso signifique cumplir ciertos fetiches suyos que la verdad no deseo mencionar.

El reino de la oscuridad no cambio. No se cambia a las criaturas de la noche a la mañana, pero si hubo un progreso. Bill le dejó, increíblemente el cargo a la reina de los seres de luz.

Y salimos del pueblo de Gravity Falls. Para poder conocer cosas nuevas y divertirnos.

Viajamos a muchos lugares del mundo, conocí y aprendí muchos idiomas y cosas increíbles. Después de todo, Gravity Falls no es el único lugar lleno de criaturas mágicas.

¿Han escuchado de Haudini? Ése lugar tiene una leyenda verdaderamente mágica. ¿Augen Triangle? Una isla con una historia de romance sorprendente.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Quizás algunos meses, muchos días.

Ahora mismo, me encontraba con Bill en lo que se podría considerar una "casa". Hace unos meses conseguimos al fin un lugar fijo, y en navidad regresamos a Gravity Falls para pasarla con mi hermana y mi tío Ford.

Nos encontramos en el país H.C Strengthland, en una de las ciudades del estado Smiland. Un nombre un tanto curioso.

Esconder que somos criaturas mágicas no están difícil. Digamos que la gente de aquí son muy agradables, tolerantes y sonrientes. Un lugar no del todo tranquilo pero mayormente le ven el lado bueno a las cosas malas.

Bill me embestía con fiereza y pasión. Dándome ése placer que sólo él consigue darme.

Tomaba con fuerza las sábanas sin ocultar mis gemidos. Ojalá los vecinos no escuchen. Pero no me culpen, Bill es demasiado activista en la hora de tener sexo. Una bestia imparable que, aunque me avergüence mucho admitirlo, sabe como hacerme gemir y gritar de placer. Aunque a veces también puede llegar a ser adorable y muy detallista. Romántico que me causa diabetes.

Su miembro en mi interior siendo apretado, dolía pero a la vez... Era un extraño afrodisíaco que me encantaba.

Nuestros cuerpos desnudos rozandose entre sí en un acto tan lujurioso y pasional. Siento como su polla palpita en mi interior hasta... Estallar, junto a él.

Siempre sería así ¿no?, viviendo eternamente. Viendo como las civilizaciones avanzan, crean y destruyen cosas. Supongo que así es siempre la humanidad.

Estaba recostado en el sillón de la sala, leyendo un libro que me prestó Mabel, la última vez no termine de leerlo.

Sentí como Bill se acercaba, había llegado del trabajo. Apenas estaba amaneciendo. Por lo que sí, Bill trabaja en horario nocturno. No es algo muy sorprendente.

Moví mis piernas para que el Cipher tomará asiento.

—¿Qué lees?

—La paloma de Aristóteles. — le respondí, cerrando el libro pues sabía que ya no podía seguir leyendo. Bill iba a querer toda mi atención.

—¿Y dé que trata? — me preguntó sonriendo natural.

—Trata sobre un chico que tiene de mascota un lagarto gigante. — le contesté sarcástico.

—Qué interesante. Tanto como tu sarcasmo. — me sonrió burlón.

—Perdón. Sólo que me resultó gracioso. Creo que el título del libro tiene que ver mucho con el trama de la historia por lo que me pareció un tanto tonto que me preguntarás de que trata. — dije aguantandome de la risa.

—Sabes, hablando de ése animal.

—¿El lagarto?

—No, el otro.

—¿Qué sucede?

—Me acordé que hace algunas décadas, fue de viaje a un dimensión. — empezó a contar el Cipher.

—¿¡Puedes viajar entre dimensiones!? — exclame conmocionado. Puesto son muy pocos los que pueden viajar entre dimensiones además que se les consideran seres muy poderosos.

—Sí, como decía... Viaje a cierta dimensión un tanto parecida a la nuestra. Fui a un pueblo llamado ococle. Y me encontré con cierta criautra o monstruo al que los humanos, en especial niños temen.

—¿Qué era? ¿Un espectro?

—No. Era el mismo coco. — sonrió un tanto sombrío, recordando aquel viaje y aquella criatura.

Aunque por mi mente pesaba la canción de "No, al coco, no, al coco no". No evité soltar una risa.

—Pero el coco no existe. Sólo es un mito inventado por ancianos para que los niños se porten bien. — dije incrédulo. Recordaba que cuando era pequeño, mi tío Stan me contaba historias aterradoras sobre aquel monstruo. Pero claro, yo jamás le creí.

Es curioso. Creer en la magia, en la hadas, sirenas, brujas, duendes, vampiros y demás pero no en aquella criautra.

—Quizás no exista en ésta dimensión, pero sí en aquella. También hay un pueblo con ése mismo nombre en éste país, pero dejando eso de lado... Recuerdo que antes de irme, el coco me dijo una última cosa que me dejó muy pensativo.

—¿Cómo es el coco? — pregunté más interesado, puesto el tono tan grave de Bill me hizo entender que hablaba de un tema un tanto serio.

—Era. Al parecer fue destruido hace años. El monstruo parecía una sombra de oscuridad. Según investigue, se creó hace varios años por el odio y rencor de personas inocentes que asesinaron. O algo así.

—Ya veo... ¿Y qué fue lo que te dijo? — le pregunté.

Noté como el ambiente se había vuelto más silencioso.

—Nunca te fíes de la paloma.

—¿La paloma? ¿Qué significa? — dije con curiosidad e intriga.

—No sé y creo que nunca entenderé. Puede ser que se refiera a una organización peligrosa y secreta con el símbolo o nombre del ave. Puede que se haya referido a una persona con aquel apodo o un tatuaje del animal. O también puede que se haya referido a una paloma de verdad, pero hablamos una de un millón de ellas. Sólo sé que no me debo de fiar del ave. Aunque a lo largo de los años he visto muchas palomas y pues, no me ha sucedido nada. — dijo encogido de hombros sin darle tanta relevancia al tema como en un principio.

—Quizás se refiera a un simple monstruo que puede transformarse en animales o algo así. — opiné con otra posible opción. Aunque sinceramente no me causó algún sentimiento de terror aquello que había dicho Bill que según le confesó aquel monstruo.

—Pero dejando eso a un lado, quiero que me acompañes. — dijo mientras me tomaba de la mano.

—¿A dónde? — le pregunté. No resivi respuesta del vampiro, aunque note que tenía una enorme sonrisa en su rostro, parecía un niño impaciente y emocionado. Opté mejor por seguirlo en silencio.

Me llevo al balcón de nuestra habitación. El cielo de un celeste y el sol tan radiante y un poco sofocante. Por suerte la brisa era de gran ayuda para alejar el calor.

Lo miré, dándole la espalda a las nubes o el paisaje, concentrandome en el rubio frente mío que me observaba con una sonrisa cariñosa. Seguía sin entender por qué me trajo hasta ahí.

—¿Por qué me trajiste aquí Bill?

—Mi amado, hemos sido pareja durante ya diez años. Y estuve pensado que ya es el momento para avanzar más a nuestra relación. ¿Qué me dices? — me tomó de la manos. Yo sólo veía su único ojo. Lleno de ilusión. En cambio yo, lo miraba confundido. Seguía sin entender que me trataba de decir.

—¿Todavía sigues contando?

Hizo que volteara para mirar el cielo despejado. Escuché como de un chasquido de dedos, "mágicamente" las nubes se unían para formar una oración. Que me dejó totalmente perplejo.

¿Hablaba en serio?

"¿Te quieres casar conmigo, pequeño lobo?"

Realmente me había dejado muy sorprendido, conmocionado. Sentí una corriente de electricidad recorrer mi cuerpo y mi corazón temblando. Sentía un gran remolino de emociones en mi estómago.

Bill rodeó ahora mi cintura y posó su quijada entre mi hombro y mi cuello, para decirme lo siguiente con un tono de voz persuasivo y sensual.

Maldito vampiro sensual. Pero supongo que así lo quiero.

—Quiero que vengas conmigo, pequeño lobo. El resto de nuestras vidas. Quiero que seamos una pareja de esposos. Entonces, ¿aceptas?

Ya era obvio que siempre estaría con él desde el momento en que me dio aquella poción de la vida eterna o... Incluso mucho antes. Pero en cualquiera de los casos, el destino me había unido con aquel vampiro para que siempre estuviera a su lado.

Hizo muchas cosas malas y horrendas en el pasado, y quizás aún siga haciendo alguna de ellas, pero estoy enamorado de él. Y aunque no sea el ser más perfecto o bueno del mundo, para mí es suficiente.

Y la idea de que me pidiera que nos casaramos me inundaba de felicidad.

Bill, siempre lo supiste ¿verdad? Que tú y yo acabaríamos así. En un amor eterno donde se necesita el uno del otro. Por que desde que me reencontraste, o creo incluso que desde que yo apenas era un bebé (agregó que sigo pensando que eres un pedofilo) sabias que siempre sería tuyo y tú solamente mío.

"Capítulo 18:

Matrimonio"

Hey, ¡Ya está cerca! ¿Qué cosa? El final de ésta historia

Sinceramente pensé que iría acabar hasta el capítulo 19 o 20, pero eso de meter relleno, no se me dio la gana:v

Espero les haya gustado, y si buscan más de ésta pareja, ustedes saben que pueden ir a mi perfil ;D