Shiho resopló aún dudosa y medio frustrada ante la gran verja metálica, acabó por cruzarla y se plató delante de la puerta.
Llevaba tres semanas sin saber absolutamente nada de Shinichi, había intentado ponerse en contacto con él por el teléfono e incluso se había presentado en su trabajo a final de jornada, pero la tenía bloqueada en el móvil y cuando llegó a la oficina no quiso que la dejasen entrar para hablar con él. Era muy persistente e insoportable cuando se lo proponía.
Estaba siendo demasiado molesto evitándola a toda cosa de la manera que lo hacía, ella solo quería explicarle lo que debía saber, tenía todo el derecho a saberlo y no quería que se sintiese engañado con el tiempo, pero cada vez se lo ponía más difícil.
Tocó al timbre sin pensárselo más y volvió sus manos a sus bolsillos.
Ding Dong
Por un momento rezó por que nadie presenciase la casa en ese momento, pero las luces en encendidas que se veían demostraban todo lo contrarío.
La barrera que se había creado entre ambos solo creaba incomodidad a cada uno con la presencia del otro. Podían escucharse los vehículos de calles más cercanas romper la calma que flotaba su alrededor pero el silencio seguía acaparando el lugar mayoritariamente. Pensó por un momento que realmente podía estar la casa sola pero un pequeño ruido empezó a escucharse des de su interior.
-"Voy."- Se escuchó de fondo a la vez que se acercaban unos pasos ligeros.
Para su desgracia era una voz femenina la que se dirigía a abrir la puerta. Quitó la cerradura a la vez que tarareaba una estúpida canción pegadiza y la empezó a abrir con una sonrisa en su rostro, esperando encontrar otra persona por completo detrás de ella.
-" Por fin llegas, ¿Te has vuelto a olvidar las.."- Dejó de abrirla en cuanto vio de quien se trata realmente y levantó las cejas sorprendida, con ambas manos sujetando con fuerza la puerta medio abierta.
-"Shiho."-
Ambas se quedaron mirando, la morena la estudió de arriba abajo antes de volver a clavar sus ojos penetrantemente en su cara, mientras la pelirroja se limitaba a mostrar una expresión más pacifica.
-"¿Necesitas algo, Miyano?"- Preguntó descaradamente.-"¿No es el domingo cuando Akane vuelve contigo?"- Preguntó a mala gana."-Shinichi está apunto de llegar, no creo que le agrade verte por aquí cuando eso suceda."-
Shiho suspiró intentando mantener la calma, si quería llegar a él no podía montar un escandalo con ella.
-"Precisamente vengo por eso. Necesito hablar con él."- Explicó Shiho.
-"No creo que él esté interesado en ello."- Dijo Ran a la vez que intentaba volver a cerrar la puerta sin despedirse.
Shiho puso el pie entre medio y la mano encima de la puerta para impedirle cerrarla.-"Es sobre Akane."- Insistió ella.
Ran se quedó quieta pensando que hacer. Shinichi debía aparecer de un momento a otro.
-"¿Puedo esperar dentro?"- Preguntó la científica al ver lo oscuro que se había echo ahí fuera esos últimos minutos.
La morena se lo pensó unos segundos antes de volver a abrir la puerta y dejarla pasar. No podía ser una completa descarada y dejar a la madre de la niña de su pareja a oscuras en la calle esperando. La condujo a la sala de estar y Shiho, conservando el silencio, se sentó en el sofá mientas la morena se dirigió a la cocina a preparar un poco de té por simple educación.
La rubiofresa Cruzó las piernas y puso ambas manos encima de sus rodillas, observando los cambios de su alrededor, fijándose en cada detalle con atención.
Shinichi había decidido quedarse en lo que había sido su casa durante todo lo que había durado su romance, después de todo ya la habían comprado sus padres antes de que ellos se fueran a vivir juntos poco antes de casarse y a ella le había quedado muy claro des del inicio que esa propiedad no le pertenecía en absoluto.
La decoración había cambiado ligeramente, no había ni un solo recuerdo de su anterior vida juntos y parecía que Ran estaba empezando a apoderarse de la decoración de la casa, su casa. La piel se le erizó al mirar los lugares donde habían yacido sus fotos familiares, ahora remplazadas por figuritas o fotografías de Akane. Era un lugar completamente ajeno y extraño para ella ahora.
Ran apareció pocos minutos después, cargando una bandeja de madera con tres tazas de porcelana cara vacías, un bol con azúcar, leche y una bonita tetera humeante.
El aroma del té negro empezó a esparcirse por su alrededor a medida que la morena servía un par de tazas, esparciendo el dulce olor a canela por todos los rincones.
-"Gracias."-Dijo Shiho suavemente cuando la morena servía su taza.
-"¿Y qué es lo que te ha traído aquí?"- Preguntó Ran impaciente, sin poder aguantar más las ganas a acribillarla a todo tipo de preguntas.
Se notaba que no la quería cerca, la rivalidad entre ellas solo crecía cada vez que se veían. Shiho tampoco estaba contenta de tenerla sentada a su lado, esperaba que Shinichi llegase pronto para evitarse más palabras incomodas. Se sentía traicionada por Ran des de el momento que había confiado en ella con su amistad con Shinichi y la había apuñalado por la espalda.
-"Es un tema que debería hablar con Kudo si no te importa."- Contestó la pelirroja educadamente, llevándose la taza de té la los labios para beber con cuidado.
-"Entiendo. Una cosa más."- Dijo Ran, haciendo que Shiho suspirara.-"Shinichi se corta a la hora de decirte depende que cosa pero yo voy a ser clara contigo, Miyano. Lo habíamos pensado hace tiempo pero Kudo siempre se frena y no te lo comenta."-
Shiho levantó una ceja, preparándose a lo que quisiese decirle la morena.
-"Habíamos estado mirando las escuelas para Akane, el tiempo pasa muy rápido y hay muchos colegios que ya ofrecen preescolar con un año y medio y en nada empezará el periodo de matriculas."-
Shiho se quedó pillada por que le estuviese sacando ese tema.-"Akane apenas acaba de cumplir un año de edad. No pensaba en matricularla hasta el siguiente año como mínimo sinceramente, aún así cuando encuentre el momento hablare del tema con Kudo si tanto te preocupa."- Dijo Shiho un poco seria, molesta de que ella indagase en esos temas tan privados.
Ran se quejó por lo bajo y un silencio bastante tenso se instaló en la sala los siguientes minutos.
Ran volvió a la cocina para comprobar la comida que tenía al fuego sin mirar a la científica y un par de minutos después pudo escuchar un ruido de llaves abriendo la puerta principal.
-"Estoy en casa."- Saludó Shinichi muy tranquilo.
Por fin había llegado
Shiho apretó los puños que tenía encima de sus rodillas ante los nervios que invadieron su cuerpo repentinamente, el pulso se le aceleró con su suave voz, sabiendo que ya no iba dirigida a ella pero aún seguía habitando en él.
Ran salió a paso ligero de la cocina sin mirarla y cruzó la sala nerviosa delante de ella cerrando la puerta tras ella y volviendo a dejarla ahí sola. Sabía que iba a avisarle de su presencia. A lo mejor se comportaría más agradable si sabía que estaba ahí de ante mano.
La casa se quedó en completo silencio por lo que a ella le pareció una eternidad y sus dedos empezaron a jugar nerviosamente con el borde del jersey que llevaba, moviendo la punta de los tacones. La puerta de su espalda se abrió lentamente y pudo escuchar cómo unos pasos más pesados que los de Ran se acercaban poco a poco hasta parar a su lado.
-"¿Qué quieres Miyano?"- Le preguntó Shinichi secamente.
Ella se giró para mirarle y se percató de que Ran estaba mirándoles curiosa parada a las espaldas de él, atenta a sus palabras.
-"¿Podríamos tener esta conversación en privado?"-Le preguntó ella.
Shinichi se giró para ver a Ran detrás suyo y continuó su paso para dirigirse a la terraza, sin hablar ni indicarle nada a la pelirroja, que se limitó a seguirle hasta fuera.
-"¿Qué haces en mi casa? Creo haberte dicho que no era de mi agrado volver a verte."- Dijo Shinichi, apoyando ambas manos a la barandilla.
-"No quería tener que venir. Pero no puedo llamarte, e ir a tu trabajo tampoco fue una opción valida para poder verte."-
-"A lo mejor no pillas la indirecta."-
-"Madura Kudo."- Se estaba cansando de sus reacciones de adolescente cabreado. Tenían una hija en común y debían ser civilizados.-"Solo quiero hablar."-
-"¿Qué pasa con Akane?"- Dijo Shinichi yendo al grano.
Shiho cruzó los brazos para combatir el fresco que empezaba a hacer y negó con la cabeza.-"No es por Akane por lo que he venido, he dicho eso para que dejases de evitarme."-
-"Entonces puedes irte antes de continuar hablando."-Le dijo negándose a seguir hablando con ella.
-"Aunque parece que tu si que tenías algo que decirme de Akane."- Insinuó ella mientras él la miraba confuso.-"Parece que Ran y tu ya estáis organizando la educación de nuestra hija. ¿Quieres explicarme esto primero?"-
-"No te lo tomes a pecho, la madre de Ran se enteró de un sitio muy bien valorado y nos trajo información pata hojear. Aún así parece una buena opción"- Dijo Kudo
-"Creo que esto lo deberíamos hablar en otro momento y solo con nuestra presencia."- Dijo ella apartando el tema.
-"Si era eso lo que te preocupaba, ya puedes irte entonces."- Expresó Shinichi señalándole hacía la puerta.
-"No."- Dijo ella firmemente.-"Voy a quedarme y tú vas a escucharme."-
Shiho apartó la mano que señalaba de Kudo y dio un paso adelante para encararse a él. Shinichi no dijo nada pero no apartó su mirada de ella ni un solo segundo, con los ojos entrecerrados y la barbilla alta.
-"Es sobre el embarazo…"- Empezó ella con miedo.
-"Miyano no me interesa qu…"-
-"¡Cállate Kudo joder!"- Le empujó ella cabreada y cansada de sus historias.
-"¿No puedes limitarte a escuchar por un puto momento? Eres un engreído y un hipócrita. Te estás limitando a montarte películas en tu cabeza sin saber como son las cosas en realidad. No haces más que juzgar, juzgar y juzgar. ¿Podrías preguntar o escuchar antes de ponerte de esta manera una sola vez?"- Le medio chilló ella.
Kudo cerró la boca ante ella y arrugó las cejas mientras bajaba la mirada, avergonzado de escuchar sus palabras.
-"¿Cómo quieres que me sienta al respecto?"- Preguntó él más calmado, sintiéndose impotente e intentando desprenderse de la tensión de los hombros.
Ella suspiró y cruzó los brazos.
-"Me gusta Kaito, Kudo. No me siento enamorada de él, pero me hace sentir muy bien cuando estoy cerca suyo."- A Shiho le ponía nerviosa hablarle de Kaito, pero quería ser sincera con él en todos los sentidos. Shinichi no dijo nada pero apretó los puños como respuesta.-"Sin embargo no me he acostado con él."- Finalizó ella.
Shinichi se quedó unos segundos tragando y asimilando las palabras que acababa de escuchar. No acababa de entender que quería decirle Shiho.
-"¿Quieres decirme que a parte de él ha habido otro chico con el que si te has acostado en ese intervalo de tiempo?"- Preguntó indeciso y molesto. No sabía que opción prefería más: Que Shiho esperase un hijo de Kaito, uno de sus mayores rivales en el trabajo o que esperase un hijo de cualquier otro que no conocía para nada.
-"Eres imbécil y un incompetente detective, Kudo."- Dijo Shiho ahora muy molesta con un tono gélido.
Llevaba semanas intentando hacer las cosas de la mejor manera y él siempre venía con sus estupideces humillantes, que solo le hacían creer que era una completa fresca que solo buscaba roce.
-"Solo quería decirte las cosas bien, pausadamente y hablando tranquilos, como debería ser. Tratarnos con educación."- La pelirroja apretó los puños fuertemente.-"¿Lo único que puedes llegar a pensar de mí es que soy una suelta que se va con cualquiera de primeras?¿Y luego dices que crees conocerme de verdad?"- Sus ojos no le miraban pero sus palabras salían dolidas.
Shinichi se sintió cohibido y avergonzado. Sabía que no mentía con lo que decía y le hacía enfadarse por hacerle chocarle contra la realidad. Ella era la madre de su hija y debía respetarla y cuidarla por ello, aunque sus vidas no sigan el mismo rumbo en la actualidad, estuviese o no embarazada.
-"Yo...Lo siento."- Acabó diciendo afrentado.
-"¿En que lugar me estás poniendo, Kudo? Sigues siendo igual, creyéndote mejor y superior a todos con los que tratas."-Shiho suspiró, solo quería sentirse comprendida por él.-" Pero al final del día, cuando estas solo contigo mismo sabes que no eres muy diferente."-
Ella decidió finalizar la charla, dale la espalda para salir de la terraza y aplazar la charla para otro momento, en el que pudiesen hablar tranquilamente de verdad.
-"Shiho no te vayas todavía."- Insistió él. –"Es que no lo entiendo y me duele."-Acabó reconociendo Shinichi.
-"¿Ahora pretendes sincerar tus emociones?¿Después de no parar de humillarme?"- Ella realmente no quería seguir hablando estando así. –"Me voy a casa Kudo, te llamaré en otro momento para hablarlo."-
Salió rápido de la terraza, apartando las cortinas de color crema y topando torpemente con Ran, que había estado husmeando demasiado cerca de donde estaban hablando, curioseando a través del otro lado.
Shiho sonrió y suspiró ante eso mientras soltaba una risa floja por lo ridículo que le parecía todo.
-"¿Eres demasiado curiosa no? Deberías aprender a esconderte mejor si no quieres que te pillen la próxima vez."- Se acabó burlando Shiho.
Ran se sonrojó de la vergüenza e intentó buscar algo con lo que excusarse pero Shiho pasó rápido por su lado y apenas le dio tiempo a parpadear que ella ya estaba fuera de su radar. Shinichi pasó un par de segundos más tarde, chocando sin querer con su hombro y dejándola de nuevo sola de un momento a otro.
-"Miyano no te marches, ¿Necesitas ayuda en algo?¿es eso?"- Shinichi se palpó los bolsillos en busca de la cartera una vez volvió a llegar a ella.
-"¿Qué?¡No!¡Basta!"- La pelirroja alzó las manos y abrió la puerta finalmente, queriendo deshacerse de él lo más rápido posible.
Se intentó escabullir hacía la salida de su portal, arrepentida por haber decidido presentarse en primer momento. Conocía a Shinichi de sobras como para saber que podía tener estas reacciones. Nunca la entendía, no solía haberlo hecho en el pasado y ahora tampoco parecía hacerlo.
-"Haz como si no hubiese aparecido. ¿Vale?"- Finalizó ella abriendo la verja al fin, aguantándose las ganas que ahora tenía de llorar ante la impotencia que sentía.
-"Vamos, no te vayas de esa manera. ¿No puedes explicármelo? No entiendo tanta ímpetu en quererme hablar de tu estado."- Dijo Kudo siguiéndola hasta su coche.
Ella abrió la puerta y se deshizo de la mano insistente de Shinichi.
-"¡El niño es tuyo Kudo!"-Dijo Shiho sin poder aguantar más.-"Obviamente dejé de tomarme los anticonceptivos en cuanto lo dejamos y lo que pasó en el juzgado ha traído sus consecuencias. No hay nada más allá de eso Kudo, todo lo demás son paranoias tuyas."-
Entró al coche rápidamente y giró la llave para arrancar el motor con los dedos temblorosos. Kudo se había quedado de piedra, inmóvil e incapaz de hacer movimiento alguno. Estaba tan obcecado en Kaito y en el hecho de que ella pudiese tener la libertad de acostarse con quien quisiese, que no se había parado a pensar en la posibilidad de que pudiese ser hijo suyo.
Había pasado por alto su encuentro inesperado previo al divorcio.
Se sentía avergonzado y patético. Su cabeza baja no era capaz de volver a mirarla a través de la ventana bajada.
-"He querido decírtelo en el primer momento pero empezaste a montar un escandalo y decidí esperar a que te calmaras, pero nunca lo haces."- Dijo por última vez a la vez que salía del estacionamiento y desaparecía completamente de su vista.
Tenía razón, era un capullo.
