¿Acaso es todo lo que quieres decirme?
Diversas semanas pasaron hasta que Candy recibió respuesta epistolar a las noticias que había enviado al Hogar de Pony. Tanto la hermana María, como la Srta. Pony se alegraban por ella y le expresaron su deseo de que las fuera a visitar con Annie, ya que las añoraban muchísimo.
Candy no olvidaba su propósito, antes de que los Leagan mandaran ir a recogerla para comprometerla con Neal. El pequeño apartamento, que había compartido con Albert, se le hacía desmesurado sin su presencia y, en esa soledad, había sentido que ya nada la ataba a aquel lugar y que deseaba volver al Hogar de Pony, con sus madres. Se había propuesto encontrar trabajo de enfermera en las cercanías evitando ser una sobrecarga económica, pero residiendo con ellas para ofrecer su ayuda y conocimientos, siempre tan necesarios, con el cuidado de los niños.
Durante los meses posteriores de convivencia con Albert, en la Mansión de Chicago, seguía trabajando en la Clínica Feliz del Dr. Martín. Disfrutaba de los breves ratos que podía pasar junto a Albert, como lo hiciera en el piso. Ahora entendía los extraños horarios debidos a la gran responsabilidad que le comportaba ser el cabeza de los Andrew. Eso no había cambiado tampoco. Candy sintió que volvía a recuperar aquella sensación de hogar que ellos habían tenido. Pero por otra parte, las florecientes y, cada vez, más intensas emociones, con respecto a él, que aún no alcanzaba a asimilar ni a descifrar, le demandaban introspección, para poder reflexionar seriamente, también, sobre el rumbo que quería darle, en adelante, a su vida.
- ¿Quieres regresar a casa de la señorita Pony? – Albert no pudo evitar alarmarse internamente. Durante aquellos meses, todo había parecido tan fácil entre ellos y le dolía que ella se alejara de nuevo. Había albergado la esperanza de que aquella rutina quedara como el orden natural, en el devenir de su reencuentro. Pero él siempre había seguido sus propios principios, de respeto y apoyo, y si era lo que ella deseaba, así sería. Especuló que aquello no debiera ser un impedimento real para acercarse a ella y cortejarla, tal como se daría con cualquier otra dama de haber estado interesado. Quizás, incluso resultaría más natural.
- Sí – El gesto entristecido de Candy tranquilizó al hombre en cierto modo, al percibir que ella también lamentaba la separación – Pensaba justamente la otra vez que me gustaría poder ayudar a la señorita Pony y a la hermana María quizás trabajando en un hospital de los alrededores…
- Si eso es lo que deseas… - contestó neutral. Candy volvió sentir que no deseaba separarse de él… era todo tan complejo con aquellas emociones tan contrapuestas en su interior. Cuando convivían todo era más simple. Él era solamente Albert, ahora resultaba ser su ¿"padre-adoptivo"? No tenían lazos de sangre y, ciertamente, él siempre la había protegido y apoyado, siempre se había mantenido a su lado, pero no podía verlo como a sus madres, a la tía Elroy, al padre de Anthony o ni siquiera como a George. Nunca lo había visto así, si no más bien como un gran amigo. Un hermano mayor era lo más parecido a vínculo familiar que podría sentir hacía él. Pero pensar en él como un padre le resultaba sumamente extraño, era simplemente absurdo. Si bien la diferencia de edad era notable entre ellos, también era insuficiente para darse esa sensibilidad. Y si a eso añadía su carácter jovial, dinámico y curioso, tan inherente a él, la idea todavía le era más descabellada.
Otra cosa que también inquietaba a Candy era como se había comportado él siempre con respecto a Terry. Era por eso que estaba convencida de que él solo la veía como a una niña, como a una hermana pequeña. Parecía que constantemente intentara aplacar su dolor evitándole las malas noticias sobre el muchacho, o procurando su encuentro en Rockstown. Tras su breve mención al calor de la chimenea, ahora no le quedaba duda de que él había querido que se reencontraran. Si él sintiera un mínimo interés en ella como mujer ¿Lo habría hecho? Ella creía que no. Aunque la petición de compartir penas y alegrías, seguía haciéndola dudar y aportándole cierta ilusión ante la existencia de esa posibilidad. Necesitaba pensar el modo de salir de dudas. Clarificar sus propios sentimientos y descubrir cuáles eran realmente los de Albert.
Poner distancia entre ellos podría ayudarla y no iba a ser como que no le pudiera seguir viendo. Ahora sabía dónde encontrarle siempre y que él no volvería a desaparecer como antaño. Esperaba poder mantener el contacto de forma regular. Que él también se animara a visitarla de vez en cuando… si no lo hacía él, se lo pediría ella.
Albert observó, triste y con orgullo ajeno, como se alejaba Candy a través de la cristalera de su despacho "Candy… No hay ninguna dama comparable a ti en la familia Andrew", pensó, deseando que, precisamente, esa dama pudiera ser su apoyo al frente de la familia y, en aquel instante, supo que había llegado el momento de revelarle el último misterio.
Después ella dispondría de tiempo y espacio. Y él, quizás, al fin, se atreviera a exponerle abiertamente sus sentimientos y, si ella accediera, a cortejarla sin trabas "Tú edificas tu existencia por tus propios medios…".
Continuará...
Escena original de inspiración en inglés:
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/64. html
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/82. html - horarios de Albert
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/1 .html - Albert pensando si podrá continuar viviendo con Candy una vez recuperado
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/10. html - reacción de Albert a que alguien llamara a Candy "joven esposa"
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/14. html - Albert pensando que Candy será algún día una buena esposa
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/40. html - los primeros pensamientos de Albert con la memoria recuperada son para Candy
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/41. html - deseo de Albert de continuar viviendo con Candy ¿Pero cómo? No como hasta entonces
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/43. html - comparación del gesto de Albert con el de sus madres
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/46. html - instinto de protección de Albert
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/48. html - preocupación de Candy por la vida de Albert
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/49. html - sin darse cuenta de que estaba reconociendo que ella también daría su vida por él
(prefiere morir ella a que él hubiera arriesgado su vida y que no se hubiera antepuesto. Es lo que pasaría si no lo hubiera hecho él)
fanfox manga/candy_candy/v08/c000/100 .html - emociones paternales, pare de Anthony
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/1. html - "
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/2. html - "
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/17. html - dirigiéndola hacia Rockstown
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/41. html - George protegiendo una última vez a Candy
fanfox manga/candy_candy/v09/c000/60. html - En la mirada de la tía Elroy no hay odio ni resentimiento hacia Candy, es arrepentimiento
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CARTAS ESCRITAS Y RECIBIDAS DURANTE ESTE TIEMPO y SIGUIENTE CAPÍTULO - EN CCFS
pg. 352 - Estimada tía abuela Elroy - En la conmemoración de la muerte de Stear en Lakewood, Candy participa en la organización con el permiso de Elroy (entre septiembre y noviembre de 1918 muerte de Stear, zona de la Champagne, 1919 conmemoración, tras el fracasado intento de compromiso de Neal con Candy)
Pg. 347 - Estimado Dr. Donald Martin - Candy pide que acepte la construcción de una nueva Clínica Feliz por Albert
Pg. 349 - Estimado Dr. Donald Martin - Candy está en Chicago. Los regalos para los niños los puede llevar ella en la visita navideña al Hogar.
pg. 350 - Estimado Vicent Brown - Se confirma que Candy vive en Chicago antes de irse al Hogar de Pony.
pg. 322 - Estimada Sara Lagan - Inauguración Miami Resort Inn, Disculpas públicas, Elroy no asiste ni Archie.
pg. 323 - Querido Stewart Lux - posterior a la 1GM - Ya hay armisticios desde 1918, y se cierra 'definitivamente' con el tratado de Versalles en Junio de 1919.
pg. 325 - Querida Mary Darcy - Eliza acusa de bruja a Candy porque Neal no tiene novia aún. Ya no está en Chicago.
pg. 328 - Querido Georges Villers - Gripe, virus extraño, en la fiesta de los Lagan. La gripe española desapareció en 1920.
Asumo la muerte de Susana en 1919, dos años después de la separación de NY.
