El pelirrojo miró a su alrededor, había despertado hace tan solo un par de minutos, pero no deseaba moverse, estaba entre los brazos de Dazai, suponía que este dormía, aunque nunca pudiese encontrarse del todo seguro al respecto. Se quedo quieto y miró nuevamente alrededor, la noche anterior solamente una cosa había llamado su atención, mientras tenia sexo con Dazai, y eso era un trozo de papel sumamente arrugado y en mal estado que se encontraba colgado en la pared desnuda de ese cuarto, nada mas había allí, ninguna otra decoración, Chuya sentía algo de curiosidad, sin embargo, el pape se encontraba sobre la cabecera de la cama y desde el ángulo en el que se encontraba le era sumamente difícil el lograr descifrar de que trataba.
Miro una vez mas hacia Dazai, frente a él, su cabello lograba ocultar sus ojos, sin embargo, respiración era lenta y tranquila, Chuya decidió interpretarlo como si este durmiese de forma profunda, sin pensarlo mas, se removió un poco sobre la cama, aun entre los brazos del castaño.
Luego de un poco de esfuerzo y moverse cuidadosamente, termino por verlo, conocía ese trozo de papel y conocía la caligrafía de este, también podía reconocer lo que decía, después de todo, ese había sido un poema escrito por él, Dazai se lo había terminado por quedar, y lo había colgado con algo cinta en sus muros desnudos, la única decoración en todo ese lugar.
Chuya sintió algo extraño en su pecho que no supo con claridad como interpretar, casi podía escuchar los latidos de su corazón, temió que estos despertasen a Dazai, no era un buen momento para que este despertase, no cuando Chuya se sentía completamente sonrojado y enamorado. Como un idiota.
"por favor, no rompas mi corazón" rogo de forma infantil Chuya en su interior.
Sabia que de ser ese el caso, terminaría por dolerle realmente, nunca se había sentido realmente apegado a nadie, nunca había sentido algo particularmente especial por nadie, solo el anciano, sin embargo, nadie de una forma romántica, pero ahí estaba el castaño, Dazai había cambiado eso, y Chuya sentía que, en el caso de que las cosas terminasen mal, no sabia como reaccionaria, no se conocía lo suficiente en ese tipo de sentimientos como para saber hasta que punto podría soportarlo, hasta que punto dolería, su escala de dolor emocional.
Chuya soltó un suspiro, esperaba terminar por eliminar esos pensamientos y ser un poco optimista al respecto, esperar que no llegasen a un tipo de termino trágico con lagrimas y odio de por medio, esperaba que, si he de llegar el final, fuese un simple acuerdo mutuo, terminar en algo positivo, o simplemente en una nada absoluta.
Y el pelirrojo no podía creer que se encontrase pensando de esa forma cuando ni siquiera se encontraban en algo realmente estable, temía llegar a una nada con Dazai, sin embargo, desde un inicio lo habían sido, simplemente nada. No eran nada. Y eso debía haberle dolido desde un inicio.
Entonces el pelirrojo se sorprendió de si mismo, sentía lagrimas en sus ojos, no podía creerlo, la charla de la noche anterior, sus pensamientos y sentimientos, la conducta de Dazai, los misterios y todo lo que ocultaba este, era como si todo aquello se encontrase en ese momento hiriéndolo.
Chuya cerró sus ojos, sin poder evitar que una lagrima corriese por su mejilla, se sentía como un idiota, Dazai le había pedido algo de tiempo, y el pelirrojo se lo daría, sabia que era difícil, sabia que todo era un tanto completo para el castaño, se percataba de lo difícil que era para él el lidiar con sentimientos, eso era algo sincero.
Sin embargo, una parte de su interior, realmente deseaba ser correspondido.
El pelirrojo tomo aire, no podía terminar por llorar en ese lugar, no con Dazai a su lado, solamente complicaría todo mas, haría que el castaño se sintiese bajo presión, y no deseaba una respuesta por compromiso o por encontrarse presionado, deseaba una respuesta completamente sincera de él.
Deseaba que Dazai se enamorase de forma sincera.
"no, por favor, deja de llorar, no seas un estúpido chico penoso" se decía Chuya. Pero simplemente sus ojos no se detenían.
- Chuya – lo llamó Dazai, el pelirrojo de inmediato se tenso en su lugar – realmente lo siento – le soltó, pero eso solo hacia sentir aun peor a Chuya, el pelirrojo hundió su rostro en el pecho del otro
- No es nada, pero sea lo que sea que sientas, cuando llegue el momento, quiero que me lo digas, sin mentiras ni engaños
Y parecía ser una de las pocas ocasiones en que ambos eran realmente sinceros el uno con el otro, cariñosos, en ese momento parecían realmente una pareja que se amaba. Pero no lo eran, y eso se repetía en la mente de Chuya.
"¿Qué demonios me sucede? Nunca me he sentido de una forma en que necesite una confirmación en una relación, no es necesario" pensaba Chuya.
- Supongo que durante este tiempo me he encargado de volverte bastante inseguro
- No te des tanta importancia – soltó Chuya de inmediato
Y es que él desde hace un tiempo que había comenzado con esas actitudes algo inseguras, Dazai solamente había sido un factor clave que llevaba todas sus emociones a flote, con demasiada intensidad.
Dazai soltó una pequeña risa en respuesta a las palabras del otro. envolvió de una mejor forma a Chuya entre sus brazos, el castaño prefería con creces que el otro lo tratase de una forma fría, sarcástica y juguetona, prefería eso a ver a Chuya llorar, incluso prefería que el pelirrojo sintiese cualquier cosa excepto eso, sabia que el pelirrojo no era alguien de llanto fácil.
Una pregunta simple dio nacimiento en la mente de Dazai, una pequeña frase que termino por desencadenar un montón de otros pensamientos; "¿realmente soy una persona saludable para Chuya, soy lo suficientemente bueno, seré alguien que aporte algo bueno en su vida o solamente seré una carga para él?"
Y eso fue suficiente para que en ese momento los dos comenzasen a desencadenar pensamientos dolorosos, ambos comenzaban a tomárselo en serio, ambos comenzaban a pelear con la intención de descubrir lo que realmente sentían y deseaban.
Aunque no supiesen si realmente deberían o seria bueno conocer esa información.
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Chuya disfrutó de una taza de café. Aun se encontraba en el departamento del castaño. Y en realidad se había encontrado en un completo dilema, una parte de él deseaba marcharse de allí y estar solo por un tiempo, por otro lado, una parte deseaba quedarse con Dazai, lo miraba y deseaba retractarse de todas las palabras y actitudes egoístas que habían salido a luz durante las ultimas horas, de cierta forma, sentía que lo había herido, o había terminado por presionarlo.
Y Chuya no quería interpretar ese papel. No con Dazai.
En realidad, Chuya no deseaba interpretar ese papel nunca en su vida, simplemente no deseaba ser de esa forma, sentía que dañaba un tanto su orgullo. Miro hacia Dazai, ambos en silencio, no se describiría como algo incomodo, mas bien, era algo que agregaba presión al ambiente, Chuya deseaba decir algo, cualquier cosa estaría bien, sin embargo, no tenia nada que decir.
- Será mejor que me marche – soltó el pelirrojo, poniéndose en pie, sin siquiera terminar su café
Dazai no respondió nada, dejo que Chuya tomase sus pertenencias, se cambiase de ropa y se marchase murmurando una despedida, ambos sintiéndose confusos y heridos, se suponía que, de los dos, Chuya manejaba mucho mejor las emociones, sin embargo, el pelirrojo no se sentía para nada de esa forma en ese momento.
Se sentía que nada lo estaba manejando bien.
Solamente cuando se encontró en la calle comenzó a pensar en algunas formas de llegar a su departamento, repentinamente se sentía desorientado, miró a su alrededor, primero debía alejarse de allí, caminó sin rumbo durante unos minutos, luego comenzó a buscar por las calles un taxi.
No sabia porque, pero se sentía un tanto abandonado. Un tanto rechazado.
"no es eso, eso no es lo que él dijo" se decía Chuya
"¿Por qué te encuentras así de ansioso?" se preguntaba Chuya.
Su respuesta llegaría por si sola en tan solo unos días mas. Las cosas cambiarían para ambos.
Chuya termino por llegar a su departamento repentinamente agotado, rápidamente decidió terminar por dormir en su cama, despojándose de su ropa en el camino hacia su cuarto, se encontraba bastante alejado de sentir interés por ordenar el lugar, en ese momento solo deseaba dormir un poco y vaciar su mente, después de todo, habían sido unas largas horas.
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Todo había terminado por tener una oscura tonalidad durante esos días, Chuya así los sentía, había ido a la universidad durante toda la semana, sin embargo, no había intercambiado palabra alguna con Dazai, apenas se habían cruzado, y cuando lo hacían, el castaño evitaba incluso mirar al pelirrojo. Un golpe bajo.
Chuya sentía que sus temores se volvían realidad.
Los primeros días, Chuya no había intentado comunicarse con el castaño, simplemente había dejado que el tiempo pasase, sin embargo, ya había pasado una cantidad considerable de días, una semana era un tiempo considerable, una semana en la que no había comunicación alguna, como si realmente se hubiesen transformado de un alumno y un profesor simplemente, borrando todo los otros sentimientos y momentos.
El pelirrojo había decido llamarlo, sin respuesta, y sus mensajes habían obtenido el mismo resultado, Chuya frunció el ceño, además de todo aquello, el anciano le había dado un tiempo de vacaciones luego de anunciar su retiro, luego podría arreglar los detalles sobre ese tema, sin embargo, todo eso significaba un incremento en las horas libres de Chuya.
Horas libres que su mente terminaba por utilizar para escribir y pensar en el castaño, eso y terminar por sentirse un tanto patético, en especial cuando el numero de llamadas sin respuesta ya había llegado a un número considerable que dañaba su ego.
"bien, como quieras" soltó Chuya, terminando por apagar su propio teléfono celular. Harto de todo aquello, en realidad había estado a un paso de lanzar el aparato por la ventana de su departamento.
Y dejo que pasasen unos cuantos días mas, casi dos semanas de silencio entre ambos, un profesor y su estudiante, simple, como debía haber sido desde un inicio. Chuya no podía evitar sentir algo de incomodidad al encontrarse en las clases de Dazai, agradecía que al menos estas no fuesen clases que se repitiesen en la semana, solamente una clase de unas cuantas horas, luego de eso, evitarían la mirada del otro como habían acostumbrado el ultimo tiempo.
Y, sin embargo, el evitarse era doloroso, Chuya no podía evitar sentirse algo extraño en sus clases, siendo ignorado por Dazai, como si su asiento en realidad se encontrase vacío, como si su presencia allí fuese algo irrelevante para todos en ese salón, hace un tiempo eso buscaba y no le importaba, le agradaba ser invisible, pero Dazai lo había visto y le había dado la importancia que Chuya había deseado, y paso de eso a ser invisible nuevamente.
Chuya sentía que podía soportarlo de todo el mundo, pero ser invisible para la persona que amaba, eso era algo doloroso.
Durante ese día, Chuya decidió evitar por un par de horas su departamento, había pasado a una cafetería y dado un paseo, solamente deseaba evitar un poco ese lugar, se sentía un tanto solitario, y de inmediato se juzgaba a si mismo por pensar de esa forma, después de todo, la soledad era algo a lo cual ya se había acostumbrado, luego de su primer año de universidad.
Cuando llego a su puerta, se llevo una sorpresa.
- ¿Matt? – pregunto de inmediato, confuso, mirando al chico que se encontraba sentado en el suelo, contra su puerta
Matt de inmediato se puso en pie, rápidamente, una expresión en su rostro dejaba en claro que algo había sucedido, Chuya lo miro alarmado.
- Chuya – comenzó a decir el chico de ojos verdes, Chuya sintió que su interior por completo comenzaba a reaccionar, pensó en la editorial, pensó en muchas cosas, pero no estaba listo para las palabras del otro – intente contactarte
- Apague mi teléfono hace unos días – contesto Chuya, sin poder controlarse del todo - ¿Qué sucede? – se apresuro a preguntar
Matt bajó la mirada. Evitando la mirada de Chuya por un momento, como si buscase las palabras, entonces, de una forma casi violenta, la imagen del anciano golpeo su mente. Chuya negó con la cabeza, simplemente pensaba que eso debía ser algo imposible.
- ¿Matt? – llamó Chuya, temblando de miedo, su voz se quebró
- Lo siento, vine en cuanto pude, intenté llamarte
- ¿Qué demonio sucede? – pregunto Chuya, perdiendo el control
- Murió – termino por decir el otro – lo siento mucho
Y entonces Chuya simplemente sintió un peso caer desde su pecho, una sensación fría recorría su cuerpo, su mente se encontraba confusa, como si pensase que se encontrase en un sueño.
El anciano, había terminado con todo, le había dado un final no solo a su carrera, Chuya se sentía ingenuo, después de todo, había organizado una gran fiesta y un gran evento, y luego de un par de semanas, había terminado con su vida.
Había organizado una gran despedida, pero no solamente con respecto a su carrera literaria.
Los escritores son sensibles, demasiado, a todo lo que les rodea.
Pero Chuya no fue lo suficiente como para adelantarse a los planes del anciano.
Y lentamente ese pensamiento comenzaría a plantarse en lo mas profundo del pensamiento de Chuya, casi de una forma involuntaria.
Los siguientes momentos se sintieron lo suficientemente irreales para Chuya como para estar en un sueño, miraba a su alrededor y simplemente nada tenia demasiado sentido, dejo su mochila en el interior de su departamento y se apresuro a subir al automóvil de Matt, apenas consciente de lo que hacia, su cuerpo se movía y tomaba decisiones por si solo, como si estuviese en piloto automático.
Su cuerpo temblaba por si solo, Chuya miraba su regazo fijamente, sin saber con certeza hacia donde se dirigía o específicamente donde estaba, sentía que su cerebro borraba algo de información, lo desorientaba por momentos, y luego un golpe de realidad lo hacia volver.
Pero el peor golpe de realidad fue el que recibió cuando termino por ver al anciano. O mas bien, de una forma figurativa, una fotografía de él, un pequeño funeral solo con las personas cercanas, muchos de la editorial, muchos de su trabajo, ningún familiar. Chuya se quedo de pie, aun sin saber con certeza donde se encontraba, miraba a su alrededor, las personas vestidas para esa ocasión, todo demasiado real, realmente estaba sucediendo.
El pelirrojo apenas podía escuchar las palabras a su alrededor, el olor del incienso y las flores se colaba por su nariz, sus ojos se sentían irritados, sabia que estaba llorando, aunque no sintiese su cuerpo, sabia que lo hacia, su vista se encontraba nublaba debido a ello.
Y entonces el aire comenzó a faltarle, el anciano había muerto hace unos días, y él no lo sabia.
Chuya caminó rápidamente hacia el exterior de ese lugar, similar a un templo antiguo, el pelirrojo tomo aire, realmente no se sentía para nada bien, tomo su teléfono celular, había sacado este de su mochila antes de marcharse, se arrepentía de no llevar también su cajetilla de cigarrillos.
Encendió el aparato entre sus manos enguantadas, de inmediato reacciono entre sus manos y la pantalla cobro vida, de inmediato se percato de dos cosas, la primera era el hecho de que había recibido un gran numero de mensajes y llamadas de Matt y muchas personas de la editorial.
La segunda, era el hecho de no tenia realmente nada de Dazai, aunque ese no fuera el momento de pensar en ello, paso por su mente, solo por un segundo, luego volvió a dejarlo en el fondo de sus preocupaciones.
Chuya soltó un suspiro.
- Ten un cigarrillo, Chuya – decía Matt, había llegado y se había sentado junto a él, en el suelo, a las afueras de ese lugar lúgubre
- Gracias – dijo de inmediato Chuya, recibiendo el cigarrillo y encendiéndolo de inmediato
Las primeras caladas se sintieron un tanto dolorosas en el, como si realmente su cuerpo se encontrase dormido y reaccionase un poco debido a la nicotina. Miles de pensamientos llegaban a la mente de Chuya, ninguno era remotamente positivo.
- Tenia el maldito teléfono apagado – comentó repentinamente Chuya, mas que nada como si hablase consigo mismo – tengo llamadas desde hace días de personas de la editorial, y por ultimo, tengo una llamada del anciano, hace un par de días, por la noche – dijo Chuya
- No es tu culpa, Chuya, no sabias nada sobre ello – le aseguró Matt – y también puedo asegurarte que esa llamada no cambiaria realmente nada, seguramente era una ultima llamada de despedida, no te hubieses percatado de sus intenciones, era muy reservado y excelente para ocultar las cosas
- Lo sé – soltó Chuya, sin embargo, nada de eso lo hacia sentir mejor
Chuya miro hacia el cielo, sin tener reales sensaciones en si mismo, todo se resumía a nada, y también, la verdad había estado desde un inicio en frente de él, desde un inicio, siempre había estado frente a sus narices y no había terminado por enterarse, por realmente hacer algo para evitarlo.
Tal vez, en su interior, si sospechaba un poco que el anciano terminase por hacer aquello, si lo pensaba detenidamente, había algunas señales, sin embargo, había decidido de forma egoísta no verlo realmente, no hacer nada.
Y ahí se encontraba luego, derramando lagrimas, Chuya sinceramente sentía que no debía llorar luego de todo eso, no luego de haber sido un tanto inútil en ello. Sentía que no era merecedor de llanto.
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Chuya no había dejado de ir a la universidad, ningún día, aunque desease hacerlo, aunque hubiese deseado de forma sincera al menos evitar ir un par de días, sin embargo, quedarse en su departamento no era una forma de mejorar su estado de animo, para nada, quedarse en esas cuatro silenciosas paredes era como sentirse constantemente juzgado. Y no deseaba aquello.
No volvió a apagar su celular, sin embargo, las únicas llamadas y mensajes que había recibido habían sido de Matt, de la editorial y algunas personas que eran simplemente conocidos del anciano, llamaban para confirmar las noticias, aunque todas las ceremonias de despedida y funeral habían sido llevabas a cabo de forma silenciosa, tanto, que los medios no se habían enterado hasta casi una semana después. No es como si desde un inicio se hubiese buscado el ocultar la noticia, mas bien, se quería mantener como un evento privado. Muy privado.
Durante esa semana, antes de que los medios sacaran a la luz la noticia, Chuya entro a su salón de clases de forma desanimada, mas de lo usual, se dejo caer en su asiento y ni siquiera fingió que prestaba atención a la clase, después de todo, Dazai era el profesor, y había pasado un tiempo desde que lo había comenzado a ignorar, no prestar atención a su clase era algo irrelevante.
Chuya sentía sus ojos arder un poco, sabia que era debido a que había llorado, en realidad, lo había hecho desde que había recibido la noticia, no era un llanto constante, pero si lo hacia de vez en cuando, en especial cada vez que recordaba algo sobre el anciano.
Chuya ni siquiera había deseado retomar su escritura. Nada de poemas, nada de nada.
Ni siquiera se sentía preparado para tomar simples apuntes sobre su clase. Chuya también evitaba mirar a Dazai, sabia que, ante el mas mínimo contacto, terminaría por explotar, y no quería hacerlo, no allí, no en la universidad, no delante de tantas personas.
En momentos como aquellos, las personas requerimos del apoyo de alguien querido, y Chuya deseaba la presencia de su amigo, sin embargo, no se había encontrado con él en la universidad, y no deseaba enviarle un mensaje de emergencia y terminar por asustarlo, no, deseaba tan solo encontrárselo y hablarle sobre lo sucedido, aunque también sabia que terminar por acabar en llanto con tan solo decir las palabras en voz alta.
El pelirrojo se sentía frustrado, débil, patético, sentía muchas cosas que sabia que no debía sentir, sin embargo, lo hacia.
Pero lo peor había llegado una vez acabada la clase. Cuando Chuya había tomado sus cosas y se dirigía hacia la salida, antes de terminar por marcharse, había vuelto a ver como Dazai hablaba con algunas compañeras de clase, siempre había sido de esa forma, pero en ese momento a Chuya le había nacido algo particular en su pecho al ver como el castaño devolvía un poco de las palabras de las chicas, coqueteaba de vuelta.
Chuya se sintió congelar en su lugar, quieto, miró a Dazai rápidamente, algo sorprendido ante las acciones y palabras de este, y se sintió estúpido de inmediato, le pedía a su cuerpo que se moviese y siguiese con su camino, sin embargo, eso no sucedió, continuaba quieto.
El pelirrojo sintió sus ojos humedecidos y un ardor nuevamente en estos, un nudo en su garganta.
La mirada del castaño choco con la de Chuya, el pelirrojo sentía que el aire comenzaba a escasear y doler en sus pulmones.
"deja de mirarlo, por favor deja de mirarlo" se rogaba a si mismo, noto como la expresión de Dazai cambiaba, la sonrisa educada de su rostro de extinguió en cuanto vio el rostro de Chuya.
Y entonces el pelirrojo pudo retomar el control de su cuerpo, desvió la mirada rápidamente y corrió hacia la salida, claramente había terminado por llamar la atención de las personas que pasaban a su lado, retomo un ritmo de pasos menos acelerados, dejo de correr, no quería llamas mas la atención, ajusto su sombrero mejor en su cabeza y bajo la mirada, ocultando su rostro, deseaba dejar de llorar y deseaba que nadie lo viese en ese estado.
Antes de poder percatarse del todo ya se encontraba en el puerto, su lugar personal, aun era de día, por ende, era un tanto peligroso el acercarse mas de la cuenta después de todo, no era un lugar completamente abierto al publico, solamente personas con autorización podían entrar, de noche era mucho mas rápido entrar.
Pero realmente, en ese momento, Chuya no sabia hacia donde dirigirse, no tenia otro lugar donde esconderse por un par de horas del mundo.
Se quedo en el callejón, frente al puerto, solía dejar ahí estacionada su motocicleta, sin embargo, se había marchado de forma demasiado apresurada de la universidad, hasta el punto en que había llegado caminando a ese lugar, dejando su motocicleta en el estacionamiento de la universidad.
"soy un idiota" pensó Chuya mientras se dejaba caer en el callejón, en ese momento si sentía realmente que se encontraba a un paso de explotar, o tal vez ya se encontraba haciéndolo, las lagrimas volvían a llegar a sus ojos, desbordándose.
Sabia que se veía bastante patético en ese momento, llorando en el suelo de un viejo y sucio callejón. Y por, sobre todo, se sentía solo, sumamente solo.
- Es un lugar bastante sucio y horrible, es extraño que elijas este lugar para esconderte – decía una voz tras el pelirrojo, este de inmediato se tenso y lo reconoció
- Me has seguido – dijo Chuya, evitando mirar a Dazai a la cara
- Claro que lo he hecho, te veías muy mal en la universidad – dijo el otro, acercándose un poco, Chuya se puso en pie rápidamente, con la intención de marcharse, no deseaba explotar con Dazai ahí a su lado – no huyas Chuya – sentencio Dazai
- No quiero hablar contigo – sentencio el pelirrojo, y realmente no deseaba hacerlo en ese momento
- ¿te sientes así porque no hemos hablado por un tiempo? Creo haberte pedido que fueras un poco paciente
- No te des demasiada importancia – contesto Chuya
El pelirrojo termino por girarse a mirar a Dazai, este era ignorante a lo que realmente sucedía, y ambos se encontraban confusos, sin embargo, el castaño aun mas, su mente intentaba inferir rápidamente lo que sucedía.
- ¿sabes? En realidad, si es por ti, hijo de puta – soltó Chuya, enojado y alterado – estos malditos últimos días te he necesitado y no has estado ahí, nunca te encuentras conmigo cuando te necesito – y Chuya sabia que en realidad esa podía ser una acusación un tanto egoísta e injusta, pero en ese momento deseaba serlo, en ese momento, no estaba pensando realmente, solamente sentía, todo era solamente sentimiento puro
- Hey, hey – intenta acercarse rápidamente Dazai, preocupado por el pelirrojo, había visto durante ese día reacciones que nunca vistas para él – lo siento, solo quería unos cuantos días para pensar un poco – Dazai enarcó una ceja, sin comprender del todo lo que pasaba por la mente de Chuya - ¿esto es sobre sexo? – pregunto
- ¿Qué? – soltó el otro, incrédulo a lo que escuchaba, Chuya termino por soltar una risa carente de real gracia, realmente pensaba que Dazai era un estúpido
- No puedo entenderlo si no me lo explicas, Chuya – dijo Dazai, ambos comenzaban a alzar sus voces
- Pero al menos podrías pensarlo por un momento y percatarte de lo estúpidas que son tus palabras – soltó el pelirrojo
Chuya se marcho de ese lugar, rápidamente, sin mirar hacia atrás, sin detenerse en ningún momento, sin embargo, podía sentir las pisadas del mas alto detrás de él. Lo seguía, Chuya realmente se sentía exhausto, no deseaba continuar una conversación con el otro, sin embargo, sabia que el castaño no tenia la intención de dejarlo ir.
El pelirrojo detuvo sus pasos en mitad de la calle, escucho como Dazai lo imitaba, a una distancia prudente, Chuya se giro en dirección al otro y lo observo.
- No piensas rendirte ¿no? – pregunto Chuya
- Siento que he cometido muchos errores últimamente, aunque no sé cuales específicamente, y creo que dejarte ir y no seguirte, seria uno error mas, puede que sea el que termine con todo – Chuya soltó un suspiro
- Al menos si tienes razón en eso – contesto Chuya
- Hablemos – pidió Dazai – esta vez, mas calmados
- Sigo enojado – reconoció Chuya
- Lo sé, vamos a tu departamento, puedes descargar tu furia conmigo allí – termino por decir
Chuya le dedico una mirada de tristeza, eso no era lo que deseaba, no deseaba descargar su furia con nadie, deseaba solucionar lo que le causaba esos sentimientos y terminar por superar su reciente pedida, aunque sabia que no había pasado el tiempo suficiente para ello.
El pelirrojo se limito a asentir con su cabeza y comenzar a caminar en dirección a su departamento, entonces recordó su motocicleta, realmente se había olvidado de ella.
- Mi motocicleta sigue en la universidad – comento Chuya, Dazai continuaba caminando a su lado
- Mi automóvil también – respondió este – corrí bastante luego de que salieras de la universidad, pasemos por ellos y luego vamos a tu departamento
Chuya volvió a asentir. Y eso hicieron, en silencio y a una distancia prudente, sin llamar la atención de los estudiantes que continuaban en el campus. Ambos entraron al estacionamiento y subieron a sus respectivos vehículos, Dazai sabia el camino hacia el departamento de Chuya, por ende, este no lo espero y acelero, esquivando los automóviles, llego unos cuantos minutos antes que Dazai.
Chuya agradecía de ese tiempo extra, al menos podría ordenar un poco a su alrededor, los últimos días no había tenido el animo suficiente como para siquiera limpiar un poco el departamento, en realidad, en ese entonces no le importaba, y aunque fuese Dazai tampoco, sin embargo, termino por hacerlo de igual forma.
Y cuando ambos se encontraron en el interior del departamento, la tensión volvía a ellos, sin embargo, también ambos se encontraban un tanto exhaustos, emocionalmente, Chuya decidió comenzar con la conversación. Pero entonces su teléfono emitió un sonido estridente. Un mensaje.
"Chuya, la noticia del anciano esta en televisión" un mensaje breve de Matt.
- Oh mierda – susurro Chuya, rápidamente fue hacia la televisión en su sala y lo encendió
Y ahí estaba, en la televisión, la noticia del suicidio de un anciano solitario y un genio de la literatura, los reporteros hablaban sobre su muerta, la causa de esta y la forma en que había sido ocultada a los medios, pero Chuya se había quedado congelado observando las imágenes del anciano, la forma en que sonreía, pero esa felicidad nunca llegaba realmente a sus ojos, solo era una mueca para una fotografía o la cámara.
- Chuya – lo llamaba Dazai, preocupado, se sentó a un lado de Chuya en el sofá, observando al pelirrojo
- Estoy bien – mintió descaradamente Chuya, dejando sacándose su sombrero y dejándolo a un lado del sofá
- Cariño – lo llamo el otro – no es así
- No, no lo es – termino por decir Chuya – tenia mi teléfono apagado, no conteste su ultima llamada y me entere días tarde sobre su muerte, no estoy bien y nada esta bien – termina por decir Chuya
Dazai se queda en silencio por un instante, sin saber realmente como debe reaccionar ante todo eso, Chuya se encuentra mal y no tiene la menor idea de como ayudarlo y hacerlo sentir mejor, su pecho duele al ver a ese pequeño pelirrojo en un estado tan triste.
- ¿Por qué decidiste apagar tu teléfono? – pregunto Dazai, realmente curioso
- Porque estaba enojado contigo, por ignorarme – respondió de forma sincera Chuya
- Oh – dijo Dazai, desviando un poco su mirada – solo sentí que alejarme un poco me haría pensar de forma un poco mas clara, digamos que tienes un talento bastante innato para nublar lo que pasa por mi mente
- Podría decir lo mismo sobre ti – y aunque esa conversación debía tener un significado romántico, en realidad, ellos no se sentían para nada bajo una atmosfera como esa
Chuya soltó un suspiro, apago la televisión, no necesitaba saber nada de esta. Llevo su mirada hacia el castaño.
- No puedo culparte, después de todo, no hablábamos, yo sufría por perder a alguien que considere mi padre o abuelo, mientras tu pensabas si deseabas una relación conmigo o no
- Eso suena horrible – comento Dazai – pero es la verdad, lo siento por no estar aquí contigo
- Y cuando te vi con esas chicas de la clase, no pude evitar pensar – comenzó Chuya – pensar – pero no sabia si debía terminar la frase
- ¿pensar que? – pregunto el otro, aunque se hacia una idea bastante clara de lo que pasaba por la mente de Chuya
- Pensar que ya habías decidido algo
- Ovejita – soltó el otro con cariño, un tono que Dazai pocas veces empleaba – te dije que te diría en cuanto supiese que demonios pasaba conmigo, aunque no te culpo, has tenido unas semanas horribles, también es mi culpa que te sientas mal
- Has dicho demasiadas veces "lo siento" por el día de hoy, a ti también algo te sucede – soltó Chuya, conocedores de la personalidad del otro
Dazai se tomo el tiempo de pensarlo un poco, no deseaba desviar su mirada de la azulina, y no lo hizo, soltó un suspiro, Chuya había sido bastante sincero ese día, él también debía serlo.
- Digamos que – comenzaba a dudar un poco sobre sus palabras, nunca había dicho algo como aquello – te extrañe bastante durante estos días
- Bueno, al menos me estás haciendo sentir un poco mejor – le contesto Chuya, compartieron una pequeña sonrisa
Y entonces dejaron que el silencio se instalase un poco entre ellos, Chuya se sentía mucho mejor, habían hablado, habían aclarado un poco las cosas entre ellos, aunque aun había bastante incógnitas entre ellos, sin embargo, por ese momento, Chuya podía soltar un suspiro y dejarse caer en ese sofá.
- Dazai – llamo Chuya – me siento algo mal – dijo este
- ¿emocionalmente? – el pelirrojo asintió – guíame un poco, Chuya ¿Qué debo hacer?
- ¿Qué te gustaría hacer? – pregunta de vuelta Chuya
- Me gustaría abrazarte y besarte – soltó sincero Dazai
- Puedes hacer eso
GRACIAS POR LEER.
