CAMBIO DE CORAZÓN
Por Niteryde
Traducido por Inuhanya
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16.- XOXO
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Un mes después, Vegeta estaba tumbado en la cama sobre su estómago, las esposas drenadoras de ki en sus muñecas para ayudarlo a dormir mejor. Aunque tenía sus ojos cerrados, estaba bien despierto, así como la mujer en la cama con él. Bulma estaba descansando su cabeza en su cálida espalda, su brazo alrededor de su cintura mientras permanecían acostados juntos en silencio. Él ya sabía que tenía algo que decir, así que estaba esperando a que lo hiciera.
"No creo que esto vaya a funcionar," susurró Bulma finalmente contra su espalda. Vegeta no se movió ni respondió, pero sabía que estaba alerta. Cuando su silencio se extendió, la heredera suspiró, su aliento frío en su piel desnuda. "Tal vez cometimos un error."
"Ya comenzaste el proceso, mujer," respondió Vegeta finalmente con voz lacónica. "Es muy tarde. No puedes echarte para atrás ahora."
"Pero Vegeta, ya son más de las 11pm, y todavía está bien despierto," protestó Bulma, sus ojos fijos en el video monitor que estaba junto a su cama mostrándole a su hijo.
"Tal vez el niño se durmiera si no hubieses instalado una cámara escondida en su habitación para verlo. Es una práctica perturbadora."
"Um, perdóname! Sólo quiero asegurarme de que mi hijo no se caiga de su nueva cama!" Espetó Bulma quejándose. Vegeta resopló, girando sus ojos internamente. La agilidad, el equilibrio, y la fuerza de Trunks estaban incrementándose rápidamente, tanto que el niño de dos años podía saltar del techo de la Corporación Cápsula hacia el pasto sin ningún problema. Y aquí estaba la mujer, preocupada de que el niño se cayera de la gran altura de un pie.
Por supuesto, la heredera no tenía idea de que Vegeta le permitía a Trunks saltar del techo. Así que sabiamente guardó silencio mientras Bulma continuaba, "Además. Ni siquiera puede ver la cámara porque cubrí la luz, como lo hice con el monitor de sonido. Está despierto porque no está acostumbrado a esa cama."
Vegeta abrió sus ojos lentamente, y miró hacia el monitor que estaba viendo la heredera. Trunks estaba sentado en su nueva cama infantil que sus abuelos le habían comprado para su segundo cumpleaños. Tenía una baranda para que los niños humanos no se cayeran de la cama, pero la baranda era inútil con Trunks, quien la había pateado de la cama la primera vez que Bulma trató de acostarlo para una siesta. Pero dado que Trunks había logrado escapar de su cuna, no importaba cómo tratara de diseñarla Bulma, la única opción que vio fue acostumbrarlo a la cama.
Esta era la segunda noche de la transición, y no iba bien. El niño estaba apretando fuertemente un oso de peluche con una mano, chupando su pulgar con la otra. Sus ojos azules estaban bien abiertos y alertas, se veía que tenía cero intención de dormirse pronto.
Vegeta miró a su hijo a través del monitor. Todo lo que el príncipe quería era un poco de descanso del torbellino de locura que era la planificación de la boda en la Corporación Cápsula. Y con la heredera reduciendo de repente su vida sexual a nada durante las últimas semanas en un esfuerzo por hacer de su noche de bodas una noche para recordar (en retrospectiva, decirle que él podía pasar un largo período de tiempo sin sexo fue una mala idea), todo lo que quería hacer era dormir. Pero con Trunks acostándose y sentándose cada veinte minutos, no había manera en que Bulma se durmiera. Y si ella no se dormía, entonces desafortunadamente, él tampoco.
"Creo que vamos a tener que devolver la cuna a su habitación."
"Al demonio que lo harás. Dejas esa cama ahí, para que el niño aprenda a dormir como un hombre."
"Pero Trunks es solo un bebé. Necesita dormir, Vegeta."
"Lo consientes demasiado, mujer. Mi hijo sobrevivirá una noche sin su ridícula jaula."
"Tal vez la lluvia lo mantiene despierto," razonó Bulma en voz alta, mirando a través de las cortinas donde aún podía ver la lluvia caer. "Ojalá no empeore. Estas tormentas siempre lo asustan."
Vegeta frunció con disgusto. "El mocoso es afortunado por tu presencia. Si yo fuera el único a cargo de él, estaría en el desierto ahora mismo, justo bajo esa lluvia."
"Y qué, estarías cómodo y calentito dentro de la casa cálida mientras tu bebé se congela afuera bajo la fría lluvia?"
"Así es."
"Eso es muy malvado de tu parte, Vegeta."
Ella pudo escuchar la sonrisa en su voz cuando respondió, "Gracias."
Bulma se rió, levantando su cabeza y dándole un rápido beso debajo de la quijada. Un relámpago destelló y un trueno resonó afuera, y en ese momento, Trunks gimió en el monitor. Sus padres lo estaban mirando mientras se metía rápidamente bajo sus sábanas de Batman. Después de unos segundos, el trueno sonó de nuevo, y esta vez Bulma y Vegeta escucharon a Trunks soltar un sollozo.
"Ahí está," dijo Bulma conocedora mientras se separaba de su príncipe, haciendo que Vegeta frunciera con desaprobación. Se giró sobre su espalda, ajustando las sábanas para cubrirse de la cintura para abajo mientras Bulma se levantaba de la cama.
"Y a dónde crees que vas?" demandó el príncipe, levantándose sobre sus codos.
"Voy a traer la cápsula con su cuna, y a poner a Trunks en su cuna. Se dormirá si estoy ahí en la habitación con él," respondió Bulma, poniéndose su bata y atándola al frente. "Tal vez intentemos esta transición en un mes o dos."
"No lo creo," gruñó Vegeta. "Dejarás a ese niño ahí para que pueda vencer sus miedos."
"Vegeta, Trunks no es un hombre como tú. Es un niño de dos años, y está asustado. Si tuviera ocho o diez, y todavía tuviéramos este problema, entonces te dejaría manejarlo como quisieras. Pero todavía es pequeño, y es mi bebé, así que voy a ir."
"Lo sabía. Sabía cuando te quedaste en la habitación de Trunks anoche, que renunciarías a esta tarea," dijo Vegeta burlón. "Eres demasiado blanda con el niño. Por eso, tuve que tomar medidas por mis propias manos."
Bulma se giró hacia él, con sorpresa en su rostro. Rápidamente se disolvió en sospecha mientras colocaba sus manos en sus caderas. Su postura de batalla. Vegeta sonrió ante la vista.
"Qué demonios hiciste?" demandó Bulma. Vegeta rió mientras se acostaba de nuevo, entrelazando sus dedos detrás de su cabeza.
"Encontré la cápsula donde guardabas la jaula del niño, y la destruí," le informó el príncipe presumido.
"Qué! Por qué lo hiciste!" gritó Bulma, deseando tener algo para lanzarle, especialmente cuando vio esa exasperante sonrisa en su rostro. "Viste lo difícil que fue diseñar una cuna que se ajustara a su fuerza sin lastimarlo, y entonces vas y la destruyes?"
Vegeta pretendió pensar en eso por un segundo, y luego asintió. "Sí. Creo que es precisamente lo que hice."
"Maldición, Vegeta!" Chilló Bulma exasperada. En el monitor, Trunks sollozó y otra vez llamó fuertemente por ella. La heredera le disparó a su futuro esposo una maliciosa mirada, la cual él le devolvió con algo cercano a una sonrisa. "Bien," resopló Bulma, girándose hacia la puerta. "Entonces traeré aquí a Trunks. Puede pasar la noche con nosotros, así podremos dormir un poco."
Vegeta se sentó de repente, su juguetona mirada desapareció y fue reemplazada por una mirada enojada de las suyas. Ciertamente esa no había sido una opción que cruzara su mente. "No harás tal cosa, mujer. No hay suficiente espacio en esta cama para los tres."
"De qué demonios estás hablando? Tenemos una cama tamaño King!"
"Sólo un hombre duerme en esta cama, y ese soy yo. Traes a ese niño aquí, y me voy a dormir a otro lado," amenazó él, pensando en que le pondría un alto a su ridículo plan.
Bulma se giró hacia él, y Vegeta tragó un poco. No supo qué interpretar de esa mirada en su cara, pero no le gustó en lo absoluto. Comenzó a relajarse cuando Bulma regresó al lado de su cama, y se inclinó acercándose. Se relajó completamente cuando le sonrió, una de sus manos en su rostro. Lo hipnotizaba cuando hacía eso, cuando lo tocaba y lo miraba así. Inconscientemente, se acercó hacia ella, sus oscuros ojos hambrientos en sus labios. Bulma se acercó a él.
"Te amo," susurró Bulma, su aliento en sus labios. Vegeta gruñó un poco, su cuerpo listo para lo que quisiera hacer. Para su sorpresa, Bulma solo le dio un corto beso en los labios y se apartó. "Por eso te dejo saber que hay sábanas limpias en las habitaciones de huéspedes. Puedes dormir ahí si quieres, alteza," le informó con una presumida sonrisa.
Vegeta parpadeó, y observó en perplejo silencio mientras salía de su habitación, dirigiéndose hacia la habitación de Trunks. Gruñó en su dirección, maldiciéndola por lo bajo. Eso definitivamente no había salido como lo había planeado. Miró hacia el video monitor cuando escuchó a Trunks dar un grito de gusto. El pequeño niño se levantó rápidamente en su cama, levantando sus brazos para que Bulma pudiera alzarlo, lo cual hizo ella.
El príncipe resopló con disgusto, y luego se desplomó en la cama. Miró al techo, preguntándose si debería cumplir su amenaza o no. Trunks tenía un sueño inquieto; había visto al niño quedarse dormido en una posición solo para despertar en un completo desorden. Lo último que quería era ser pateado en la cara por su hijo mientras trataba de dormir. Pero se había acostumbrado a la cama que compartía con Bulma. Había hecho su lado lo más firme posible, lo cual se sentía como el paraíso para su espalda. Las habitaciones disponibles no se comparaban.
"Todavía estás aquí?" Se burló Bulma cuando regresó a su habitación, cargando a Trunks en sus brazos. "Pensé que ya te habías ido."
"No luzcas tan complacida. Aun es una opción," refunfuñó Vegeta. Levantó la mirada cuando sintió otra energía en la habitación, y luego gruñó ante lo que vio. "Ahora mira lo que has hecho, mujer! Dejaste la puerta abierta y el estúpido gato de tu padre está en nuestra habitación!"
"Vegeta, no digas eso! Estás lastimando los sentimientos de Scratch," reprimió Bulma, dejando que Trunks gateara sobre su cama. Agachándose, acarició gentilmente la cabeza de Scratch. "Él no quiso decir eso. Te ama como todos los demás en esta casa."
"Sí, amo al gato. Sería una buena cena en la noche," dijo el príncipe inexpresivo, tendiéndose de espalda mientras miraba el techo. Sus ojos se desviaron a un lado cuando Trunks gateó junto a él. El cabello lavanda del niño estaba comenzando a crecer con el estilo que heredó de su abuelo. No tenía el largo todavía, pero era lo suficientemente largo para tener un flequillo corto. El niño le sonrió a su padre.
"Hola papa!" saludó Trunks felizmente.
"Hn. Por qué demonios estás sonriendo, mocoso?" demandó Vegeta enojado. Movió a Trunks lejos de él. "Quédate en el lado de tu madre de la maldita cama."
"Sabes, si vas a actuar como un idiota por esto, entonces vete a dormir a otro lado," Bulma suspiró mientras se quitaba su bata, antes de apagar la luz.
Vegeta frunció. "No me digas qué hacer, mujer. Hago lo que me plazca. Esta es mi habitación y si quiero quedarme aquí, entonces me quedaré aquí, y no hay nada que puedas hacer-qué demonios!" Gritó Vegeta cuando sintió un pelaje en su pie. Levantó su pierna e inmediatamente se sentó, su ki azul iluminó toda la habitación mientras lo dirigía hacia el gato negro que trepaba por sus piernas.
"Oh, Scratch quiere unirse a nosotros! Ahora podemos dormir juntos como una familia," bromeó Bulma, tratando de no reír. Trunks bostezó, y ella lo acercó, de espaldas a su pecho. Él se acurrucó contra ella, cerrando sus ojos.
Vegeta gruñó para sí que si Trunks no estuviera ahí, el gato ya estaría frito. Hasta ahora había hecho bien en no matar a nadie ni a nada en frente de su hijo, y quería seguir así el mayor tiempo posible. El príncipe extinguió su ki, dejándolos en la oscuridad nuevamente. Se acostó, frotó un poco su mente, y luego suspiró cuando sintió que Scratch se acomodaba a sus pies, una cola peluda se envolvió en su tobillo.
"No está tan mal, verdad?" preguntó Bulma tranquilamente. Vegeta la miró, acostada de costado mientras lo encaraba.
"No quiero que esto se vuelva un hábito," dijo él en tono serio.
"No lo será. Este miedo suyo no durará. Es tu hijo, después de todo."
Vegeta miró al niño que estaba acurrucado contra ella con una mezcla de emociones en sus ojos. Trunks se veía tan pequeño y frágil, aunque era poderoso para su edad. Se convertiría en un guerrero fuerte – Vegeta se encargaría de eso – pero Trunks no sería tan frío y lleno de odio como él. No con Bulma en la foto. De los dos, ella sería la que se aseguraría de que su hijo creciera siendo una buena persona. El príncipe estaba agradecido por eso.
"Buenas noches, Vegeta," Bulma bostezó, interrumpiendo su tren de ideas. Cerró sus ojos y cansadamente añadió con una pequeña sonrisa, "Me alegra de que te quedaras."
Vegeta desvió la mirada y no respondió. Pero, muy en el fondo, también estaba complacido.
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"La moda terrestre es tan absurda," se quejó Vegeta, mirando su reflejo en el espejo al día siguiente. Su labio se curvó con disgusto mientras examinaba su vestuario. "Me veo como un maldito tonto."
"Tonterías," dijo el Dr. Briefs con desprecio mientras ajustaba las mancornas de la camisa blanca de Vegeta. "Nunca te has visto mejor, hijo. Puede que no necesitemos ajustar nada después de todo. Todo parece quedarte bien. Estarás listo para la próxima semana cuando ustedes dos hagan esto oficial."
"Hn. No entiendo por qué no puedo simplemente usar la basura que usé para el premio de la mujer," protestó Vegeta, tirando de la corbata plateada alrededor de su cuello. La corbata estaba metida en un chaleco igualmente plateado a juego que le quedaba perfectamente, pero aún se sentía extremadamente incómodo. Todo lo hacía sentir incómodo. "No tuve que usar esta mierda extra, entonces por qué ahora sí?"
"Porque, esto es diferente. Van a casarse. Tú y Bulma serán el centro de atención."
"Qué demonios quieres decir con, centro de atención?" Siseó Vegeta girándose para encarar a su futuro suegro. "Ella dijo que esta ridícula ceremonia iba a ser pequeña y privada! Qué está planeando esa bruja hija tuya, anciano?"
"Nada, querido muchacho," rió el Dr. Briefs, nada intimidado, para decepción de Vegeta. "Hasta donde yo sé, los únicos que asistirán serán la madre de Bulma, Trunks y yo, por supuesto. Tal vez uno o dos más, pero no estoy seguro. Tendrás que hablar con Bulma de eso. Ahora pongámonos la chaqueta."
Vegeta estudió de cerca al Dr. Briefs, y cuando se convenció de que no estaba mintiendo, se giró de nuevo hacia el espejo. Frunció cuando la última pieza de su atuendo fue colocada en su lugar con la ayuda del padre de Bulma. Alisándose la chaqueta negra, se miró. El atuendo formal terrícola para un evento formal terrícola. Bien podría haber sido un terrícola – quien notaría la diferencia, viéndolo de esta manera?
La vergüenza se apoderó de él de repente, y el príncipe se apartó de su reflejo. No podía soportar la vista de sí mismo vestido de esta manera. Este no era él. Levantando la mano, comenzó a quitarse completamente su corbata cuando Bunny entró de repente en el vestidor.
"No sabía que vendrías, querida, pero debes golpear antes de entrar al vestidor de hombres," reprendió el Dr. Briefs alegremente. "Vegeta podría haberse desvestido."
"Oh, eso es muy cierto! Sólo quería checarlos y ver cómo iban las cosas!" Miró a Vegeta y se iluminó considerablemente, antes de reír. "Oh cielos! Qué guapo y apuesto yerno voy a tener!"
Vegeta giró sus ojos, sin molestarse en responderle. Finalmente, se quitó la corbata por completo, alcanzándosela al Dr. Briefs.
"He terminado aquí," dijo él severo, sin dejar espacio en su voz para la discusión mientras comenzaba a quitarse la chaqueta. "Devuelve todo esto, anciano. No usaré nada de eso."
"Oh," dijo el Dr. Briefs, parpadeando un poco. No tuvo oportunidad de responder antes de que Vegeta prácticamente empujara la chaqueta contra su pecho.
"Antes de que lo olvide, Bulma me pidió darte esto," dijo Bunny, alcanzándole al príncipe un pequeño pedazo de papel justo cuando estaba comenzando a desabrocharse el chaleco. Frunció confundido, lo aceptó, y comenzó a leer.
Para mi sexy príncipe-
Salí con Chi-Chi y los chicos buscando unas argollas de matrimonio (dado que ALGUIEN se rehusó a ir conmigo!), y cuando lleguemos a casa, iremos a una pequeña fiesta sorpresa de compromiso organizada por nuestro amigos! Creo que es tan dulce de que hicieran esto para nosotros. Incluso con el riesgo de que te vayas volando para evitar verlos, quería avisarte antes de que llegues a casa, ya que sé que odias las sorpresas. Espero que vayas! No te he visto en todo el día, y extraño ese lindo trasero tuyo.
XOXO
Bulma
Vegeta se sonrojó, avergonzado con esa última línea en la nota. Solo esperaba que la madre de la mujer no la hubiese leído. Pero de nuevo, no pensaba que fuera lo inteligente suficiente para leer, así que probablemente estaba fuera de peligro. Frunció confundido ante la manera en que firmó la nota. XOXO?
"Sockso? Zockso?" Murmuró Vegeta para sí, entrecerrando los ojos ante el papel. Levantando la mirada hacia sus futuros suegros, demandó, "Cómo pronuncian esta palabra, humanos? Se deletrea X-O-X-O."
"No la pronuncias, tonto," rió Bunny. "Es como todos firman los mensajes escritos a mano!"
Vegeta gruñó mirando de nuevo el papel, perdiéndose de la mirada de desaprobación que el Dr. Briefs le dio a la madre de Bulma. Ella despidió con desdén su preocupación, pero Vegeta ya estaba pensando en otras cosas.
"Una fiesta de compromiso," resopló Vegeta con disgusto, sacudiendo su cabeza. "Los humanos no se cansan de todas esas malditas fiestas? Fiestas de cumpleaños, fiestas de solteros, fiestas para premios, fiestas de compromisos, dios! Me sorprende que no hagan una fiesta cada vez que tengan un movimiento intestinal."
"Bueno, tenemos algunos amigos que las hacen. Esas fiestas también son divertidas!" rió Bunny, ganándose una breve y horrorizada mirada de Vegeta.
"Hijo, quieres mirar otros estilos de esmoquin?" Intervino el Dr. Briefs, cambiando el tema sabiamente. "Tal vez te interese algo más?"
"No," respondió el príncipe bruscamente, mirando el espejo brevemente. "Tengo algo más en mente."
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"No puedo creer que de verdad vas a casarte con Vegeta."
Bulma le sonrió a Chi-Chi, y levantó su mano para mostrarle un poco su anillo de compromiso, antes de bajarla para sonreírle. Las dos mujeres estaban sentadas juntas afuera en el jardín, donde todos sus amigos estaban reunidos en la pequeña fiesta sorpresa. Un enorme letrero de "Felicitaciones, Bulma y Vegeta!" estaba colgado atravesando la parte trasera del complejo, con globos y regalos. Trunks y Goten estaban persiguiéndose implacablemente, y el resto del grupo Z estaba en medio de una competencia de pulso. Había comida, bebidas y música. Aunque el príncipe no estaba por ningún lugar, todos estaban pasando un buen rato.
En la mayor parte. Inconscientemente, Bulma miraba en dirección de Yamcha, y como si lo sintiera, Yamcha la miró. Le asintió, dándole una sonrisa forzada.
"Cómo lo tomó?" Preguntó Chi-Chi a sabiendas, siguiendo la línea de visión de Bulma.
Bulma suspiró, cubriendo su anillo de compromiso. "Dijo todas las cosas correctas, pero ya sabes cómo es. Es transparente, al menos, está conmigo. Sé que no está feliz de que me case con Vegeta. Gracias a Dios Vegeta estaba entrenando a Trunks cuando tuvimos esta conversación, o no habría sido fácil."
"Yamcha es un buen hombre. Todos pensamos que te casarías con él y tendrías a sus hijos."
"Yo también," admitió Bulma, mirando de nuevo a su ex. Yamcha encontró su mirada brevemente antes de mirar hacia los otros. "Volvimos y terminamos por tanto tiempo que es difícil no pensar sobre el futuro."
"Bulma, estás segura de casarte con Vegeta?" preguntó Chi-Chi, llamando la atención de su amiga. "Entiendo que creas que ahora ha cambiado, pero cuánto sabes de él realmente?"
"Sé mucho de Vegeta," respondió Bulma, tratando de no ponerse a la defensiva, pero ese filo bordeaba su voz. "Lo conozco mejor que nadie excepto él mismo. Esto no es un error, si eso es a lo que te refieres-"
"No creo que sea un error," clarificó Chi-Chi. "Sólo creo que debes estar segura. Sabes el alcance de todo lo que ha hecho?"
"Bueno… no," admitió Bulma, frunciendo mientras miraba su anillo. "Me ha dado un poco de aquí y de allá, pero a Vegeta no le gusta hablar de su vida antes de La Tierra. Y cuando ese hombre decide que no va a hablar de algo, cielos, no hay fuerza en el planeta que lo haga cambiar de opinión."
"Bueno, es solo que no quiero que salgas lastimada, es todo. Los Saiyajin, son todos iguales! Todo lo que les importa es pelear, comer, y, bueno… tú sabes," susurró Chi-Chi sugestivamente, antes de reír.
"No puedo discutir con eso," Bulma rió también.
Mientras tanto, Vegeta había regresado finalmente al recinto de su salida con el padre de Bulma. Podía sentirlos a todos en la parte de atrás, y puso sus ojos en blanco. Tenía dolor de cabeza de tantos pensamientos inquietantes, y no tenía ganas de reunirse con ninguno de ellos, pero tenía que aclarar algo con Bulma. Decidiendo salir de eso, atravesó el enorme complejo hasta que finalmente salió al jardín trasero.
Todos estaban preocupados con la competencia de pulso, haciendo que Vegeta levantara una ceja ante la extraña competencia. En el momento, la Androide 18 estaba dominando a Yamcha, para diversión de Krillin. Gohan vio al príncipe y le dio un corto saludo con la mano, pero Vegeta lo ignoró mientras miraba y fijaba sus ojos en Bulma. Se dirigió en esa dirección, disparándoles miradas de disgusto a los globos en el jardín. Odiaba los globos. Que estúpido invento humano.
Bulma lo vio, e inmediatamente se animó. "Oye! Lo lograste!"
Vegeta abrió su boca para responder, cuando su atención se desvió repentinamente hacia la comida. Se le hizo la boca agua mientras los olores se intensificaban de repente, y sin una palabra, se dio la vuelta y se dirigió para servirse algo. Bulma y Chi-Chi intercambiaron una mirada cómplice, y la heredera sonrió.
"Saiyajines, insaciables los tres," se burló Bulma, y ambas mujeres comenzaron a reír. Vegeta las miró confundido sobre su hombro, frunciendo mientras se preguntaba qué era tan divertido.
"Oye, Vegeta!" Le gritó Krillin como saludo. Fue ignorado mientras Vegeta tomaba un plato.
"Vegeta! Felicitaciones por tu compromiso! Cuándo es la despedida de soltero, huh, huh?" Gritó Roshi pronto después. También fue ignorado mientras Vegeta recorría la amplia variedad de comida, antes de fijarse en una enorme olla con carne sazonada y cruda, puesta ahí con el resto de la comida.
"Estamos invitados a la boda o qué?" Llamó Oolong. También fue ignorado mientras Vegeta tiraba a un lado su plato, y levantaba toda la olla de carne cruda.
El príncipe regresó con Chi-Chi y Bulma quienes estaban chismeando y riendo. Pausó cuando Trunks se atravesó en frente de él, el niño casi lo hace perder el equilibrio. Apretó sus dientes, recordándose que matar a su propio hijo una semana antes de su boda sería una mala decisión, y luego se dirigió hacia Bulma.
"Hola," dijo ella, sonriéndole. "Mi papá te ayudó a encontrar un lindo esmoquin?"
"De eso es de lo que vine a hablar contigo. No usaré una de esas cosas. Este tema no está en discusión."
El entrecejo de Bulma se frunció. "Pero por qué no? Te verías muy bien en uno!"
"Dije que no está en discusión," repitió él. "Estás controlando hasta el último detalle de esta estúpida cosa, pero yo voy a controlar lo que lleve puesto, me escuchas, mujer?"
"Perdón? Yo no estoy controlando hasta el último detalle! Traté de obtener tu opinión para todas las decisiones importantes, pero me dijiste que lo manejara! Y esto no es una 'estúpida cosa', ESTA ES NUESTRA BODA!" Gritó Bulma, llamando la atención de todos. Vegeta se giró para mirarlos, e inmediatamente reanudaron su competencia de pulso. El príncipe volvió su atención al asunto en cuestión.
"Mujer, deja de chillar!" espetó él, levantando una mano para masajear una de sus sienes en un esfuerzo por mantener bajo control su dolor de cabeza. "Mira. Usaré un atuendo Saiyajin, no un atuendo humano, y es definitivo. Eso es todo lo que tengo que decir."
"Bueno, mientras no te aparezcas en tus shorts y tus zapatos deportivos, y te pongas una camisa, creo que estaremos bien," resopló Bulma, recostándose en su silla. El príncipe pareció satisfecho con su respuesta. Luego metió la mano en su olla, y sacó un bistec crudo sin ver la mirada de disgusto en los rostros de Chi-Chi y Bulma. La heredera aclaró su garganta incómoda mientras Vegeta se daba la vuelta. "Um, todavía hay algo de carne cocida, sabes. Sólo sacamos esa olla en caso de que comenzara a acabarse."
"Está bien," respondió Vegeta con brusquedad, rasgando la carne con sus dientes. Masticó pensativo, tragó y luego dijo, "Esta carne está limpia y sazonada. Es mucho mejor que comerla de cadáveres."
Entonces se giró y alejó, comiéndose la carne de la olla tan tranquilamente como si estuviera comiéndose un paquete de papas fritas. Chi-Chi le dirigió una mirada a Bulma, y la heredera echó hacia atrás su cabeza, gruñendo un poco.
"Ni lo digas."
"Sólo creo que no lo conoces tan bien como crees."
"Probablemente tengas razón en eso," concedió Bulma más para sí que para Chi-Chi, mirando hacia Vegeta, quien estaba ignorándolos a todos mientras entraba en el edificio. "Pero está bien. Tengo toda una vida para conocerlo mejor."
"Ya es bastante difícil hacer funcionar un matrimonio con un hombre con antecedentes sanos y cuerdos. Pero hacer que un matrimonio funcione con ese hombre tuyo será difícil. Estás segura de que estás preparada para eso?"
Bulma sonrió, rebosante de confianza. Chi-Chi tenía razón. No sería nada fácil. Pero nada con Vegeta fue fácil. Todo siempre había sido un desafío, una lucha, y ahora aquí estaban. El príncipe ya había dicho abiertamente que estaba dispuesto a comprometerse con ella, y eso era suficiente para construir juntos algo especial. Lo harían funcionar, con tiempo y paciencia – sobre todo de su parte. Estaba segura de eso.
"Tienes toda la maldita razón, estoy lista para hacerlo."
Alrededor de quince minutos después, Vegeta había terminado de devorar todos los filetes crudos. La olla estaba en uno de los fregaderos de la cocina, y el príncipe estaba en el baño de arriba, buscando en el botiquín. Se sentía mejor después de haber comido, pero su dolor de cabeza ahora estaba bordeando una migraña. Estaba buscando algo de esa medicina que Bulma le había dado alguna vez (se rehusaba a pedirla directamente), y luego se acostaría un rato para que le pasara.
Vegeta detuvo su búsqueda de repente, y luego el músculo en su quijada se contrajo con irritación.
"Qué demonios quieres, debilucho?" demandó él, cerrando el gabinete mientras se giraba para encarar al hombre que estaba en la puerta del baño.
"Mira, Vegeta," comenzó Yamcha, sin ver a un Saiyajin que lo superaba vastamente y que podría matarlo fácilmente. Solo veía al hombre que tenía a la mujer que aún amaba. Vegeta levantó un poco una ceja, el borde duro de sus ojos era una sutil advertencia para que Yamcha hablara, y hablara rápido. Yamcha exhaló, entrecerrando sus ojos. "Sólo quiero que sea feliz. El matrimonio siempre ha significado mucho para ella…"
Vegeta dio unos pasos hacia adelante, sus facciones intensas. Le tomó a Yamcha toda su fuerza de voluntad para no acobardarse. Tragó saliva, tenso para una pelea, pero no consiguió una.
"Eres un maldito tonto, viniendo aquí así," dijo Vegeta sacudiendo su cabeza, de repente viéndose más molesto que cualquier otra cosa. "Pero, porque estuviste ahí para ella y mi hijo cuando yo no lo estuve, y por tu ayuda cuando el niño se escapó del complejo… humano, te daré esta única vez para hablar libremente, sin que temas por tu vida. Di lo que tengas que decir."
"Bien," dijo Yamcha secamente. Respiró hondo, y entonces comenzó a hablar, "Sólo quiero decir que no estoy tratando de arruinar nada entre ustedes dos. Bulma está feliz contigo, más feliz que cuando estuvo conmigo, y eso está bien. Estoy tratando con eso. Pero espero que puedas darle lo que se merece, Vegeta. Ella merece ser amada, que le demuestren afecto, y no estoy seguro de que tú puedas hacerlo. Y si ese es el caso, tal vez debas dejar que alguien más lo intente, alguien que pueda darle eso."
"Alguien como tú, tal vez?"
"En este planeta hay más hombres que solo tú y yo, Vegeta."
"Uh huh," dijo Vegeta indiferente. Miró su inexistente reloj. "Bueno, mira eso. Parece que te quedan diez segundos."
"No sabes lo afortunado que eres de tener a Bulma como esposa. Espero que no lo arruines-"
"El tiempo terminó," interrumpió Vegeta. "Tu opinión ha sido escuchada, reconocida, e ignorada."
Entonces cerró de golpe la puerta del baño en la cara de Yamcha. Apoyando su espalda contra la puerta, el príncipe hizo una leve mueca tratando de masajear sus sienes. Había lidiado con migrañas a menudo durante su servicio bajo Freezer, mayormente por su estrés. Sin analgésicos y sin acceso a los tanques por una "enfermedad imaginaria", no tuvo más remedio que aprender a sobrellevarlas. Con la experiencia, descubrió que el aire fresco y el silencio absoluto ayudaban.
Lo que definitivamente no estaba ayudando fue su "conversación" con Yamcha. Esperó hasta que el guerrero se fue, antes de salir del baño. Apagando la luz tras él, trató de ignorar las palabras que había dicho el otro hombre.
Era más fácil decirlo que hacerlo.
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Bulma-
Me fui un rato para estar solo. Será mejor que Trunks no esté en mi cama cuando regrese.
XOXO
Vegeta
Bulma parpadeó un par de veces mientras leía la nota pegada en la puerta de su habitación más tarde esa noche, y luego no pudo evitar sonreír. Era la primera vez que veía su nombre escrito con su letra, y le encantó. Tranquilamente, abrió la puerta para asomarse. En todo el día no había estado cerca de su habitación, o lo habría notado antes. La habitación estaba oscura, pero se dio cuenta de que Vegeta no estaba ahí. Frunciendo un poco sus labios, se preguntó a dónde habría ido.
Bueno, al menos me dejó saber que regresará pronto, pensó con encogiéndose de hombros, despegando la nota de la puerta. Aunque algunas veces Vegeta todavía era propenso a irse sin decir a dónde iba, había mejorado en darle plazos para sus regresos. Y el príncipe siempre se adhería a los tiempos que le daba. Sin embargo, era la primera vez que le escribía una nota. La heredera sonrió guardándola en su bolsillo para mantenerla segura.
Unas horas después, Bulma estaba acostada en la cama vestida con una enorme camiseta, mirando a Trunks en el monitor. Era la tercera noche de la transición cuna-cama, y de lejos, una muy buena. Por otra parte, solo había pasado media hora. El niño había pasado toda la tarde jugando con Goten. Estaba tan cansado, que se quedó dormido cuando lo cambió para acostarlo. Esta noche podría ser la noche.
Desvió la mirada cuando se abrió la puerta del balcón y Vegeta entraba lentamente. Bulma se sentó un poco, y frunció al verlo.
"Oye, estás bien?" preguntó ella, ya sintiendo que algo andaba mal con él. El príncipe asintió, cerrando la puerta lentamente.
"Dolor de cabeza," gruñó él.
"Quieres una aspirina?" ofreció Bulma. Vegeta negó un poco con su cabeza. Lo peor de su migraña había pasado, y no era nada que no pudiera manejar ahora. Después de todo, ya lo había hecho suficientes veces antes. Bulma se recostó, observando mientras se quitaba sus botas lentamente, y luego volvió su atención al monitor. Pero Trunks no se había movido de donde lo había acostado.
"Está en su cama?" preguntó Vegeta, inclinándose para mirar el monitor mientras desabrochaba el cinturón de sus pantalones kaki.
"Síp. Estaba tan cansado. No creo que vaya a despertarse esta noche, pero no lo aseguraría."
Vegeta gruñó, con sus manos sueltas en sus caderas mientras miraba fijamente el monitor. El tiempo empezó a alargarse, y seguía sin moverse. Apenas notó que Bulma lo estudiaba. Se mordió su labio, preguntándose qué estaría pensando el hombre.
"Vegeta?"
"Hn?" Parpadeó unas cuantas veces, saliendo de su breve aturdimiento. Se frotó sus ojos mientras se daba la vuelta.
"Seguro que estás bien?"
"Estoy bien."
"Por supuesto. Siempre estás bien," suspiró Bulma.
Vegeta no respondió mientras se quitaba la camisa y la tiraba a un lado. Luego, lentamente gateó en la cama, sin molestarse en quitarse sus pantalones o incluso meterse debajo de las sábanas. Una vez que llegó a su almohada, se desplomó contra la cama, suspirando de alivio mientras se acostaba boca abajo. Agradeció cuando ella apagó las luces. Le ayudó físicamente, pero no ayudó a sus desesperados pensamientos. El príncipe cerró sus ojos cuando Bulma comenzó a pasar gentilmente su mano por su cabello. Masajeó su cuero cabelludo por un tiempo, y finalmente posó su palma en el costado de su rostro.
"Sabes, he querido preguntarte. Cómo es que no te crece nada de vello facial? O en cualquier parte de tu cuerpo? Todo lo que tienes son tus cejas y esta melena tuya," bromeó ella, pasando afectuosa su mano por su cabello, la cual era sorprendentemente suave al tacto.
"Algunos Saiyajin tenían vello facial," respondió Vegeta en voz baja, sintiéndose calmado por su caricia. "Si crecía durante la adolescencia, entonces permanecería siempre. Para algunos creció, para otros no. Eso fue lo que me dijo Nappa. Él tuvo vello facial." Pausó, y apartó su cabeza de ella. Su tono fue indiferente mientras añadía, "Mi padre también."
Bulma guardó silencio sabiamente, sentándose junto a él. Bajó sus manos hacia su espalda, y comenzó a masajearlo. Podía sentir la rígida tensión bajo sus dedos, lo cual era normal para él. Suponiendo que esto era lo mínimo que podía hacer después de someterlo a una tediosa planificación de boda durante las últimas semanas, se concentró en ayudarlo a relajarse.
"Puedes hablar conmigo, sabes," susurró Bulma finalmente después de unos minutos de silencio entre ellos. Sus dedos estaban deslizándose por debajo de sus pantalones, masajeándolo ligeramente alrededor de su cola. Su pecho retumbó con un ronroneo profundo, y ella sonrió. "No tienes que hacerlo si no quieres, pero espero que sepas que puedes."
"No quieres saber lo que me pasa."
"Vegeta, vamos a casarnos. Quiero saber todo lo que pasa contigo."
"Hn. Masoquista."
"Oh, sí, mira quien habla, amigo," bufó Bulma. "Sr. Entreno Hasta Que Me Desmayo. No tienes derecho a hablar."
Él guardó silencio por un tiempo, salvo por el ocasional gemido que se le escaparía mientras sus manos trabajaban en su espalda. Finalmente, se obligó a hablar, y aclarar su mente.
"Estás segura que quieres casarte?"
De inmediato, Vegeta sintió que sus manos se detenían. Deseaba mirar en su dirección, para ver su reacción, pero no giró su cabeza.
"Por qué? Tú no quieres?" Preguntó Bulma finalmente. Vegeta estaba agradecido de que su voz no fuera débil o estuviera llena con el sonido de la angustia. Por otra parte, la mujer era fuerte de espíritu y voluntad. Nunca contemplaría casarse con ella si no lo fuera.
"Sí quiero," dijo él, su voz no dejó lugar a dudas. "Estoy preguntando si tú quieres—si estás segura-"
"Por supuesto que estoy segura! Qué, crees que dije que sí solo para halagar tu ego y usar este hermoso anillo? No lo creo, chico rudo."
Bulma se echó para atrás e hizo rodar a Vegeta boca arriba. Para su sorpresa, no encontró resistencia con Vegeta permitiéndole el movimiento. Ahora de espaldas, el príncipe la miró, sus oscuros ojos llenos de cautelosa duda mientras trataba de resolver el enigma femenino que se inclinaba sobre él. No estuvo más cerca de hacerlo que la primera vez que habló con ella. Mayormente, estaba tratando de entender qué demonios veía en él.
Bulma suspiró cuando vio esa expresión en su rostro. Era propio de él tener algo bueno, y luego esperar a que se desmoronara. Se inclinó, descansando sus manos en sus hombros.
"No lo ves, Vegeta? Te quiero, con todos tus modos obstinados, arrogantes, exasperantes e inquietantes. Quiero que seas mi esposo, porque debajo del hombre que aparentemente solía ser Hannibal Lecter, hay un hombre que permite que el gato de mi papá duerma sobre sus piernas."
"Entonces estás diciéndome, que si anoche hubiera pateado de la cama a ese estúpido gato, no nos casaríamos?" preguntó Vegeta, la diversión ahora brillaba en sus ojos. Bulma sonrió. Le gustaba mucho mejor esa mirada.
"Eso es exactamente lo que estoy diciendo," bromeó Bulma, acercándose para un beso. Vegeta lo recibió, levantando una mano hacia su rostro, disfrutando de su sabor. Se disfrutaron mutuamente por diez segundos antes de que Bulma se apartara, no queriendo encenderlo. "Sabes a lo que me refiero. Te amo, idiota. Además, en verdad tienes un lindo trasero, sabes."
"Mujer, eres tan ridícula," resopló él, girando sus ojos.
"Escribes 'XOXO' en notas para mí. Ves, eso es digno de desmayarse, Vegeta."
Los ojos de Vegeta se fruncieron con sospecha. "Pensé que era una forma de firmar los mensajes escritos…"
"Bueno, supongo que sí. Pero principalmente suele significar, 'besos y abrazos'."
"… Voy a asesinar a tus padres y a pintar esta casa con su sangre," maldijo enojado, agradecido de que las luces no estuvieran encendidas para que no viera su rostro enrojecido.
"Solo no lo hagas antes de la boda."
"Por supuesto que no. Nadie más cuidará a tu pequeño demonio durante nuestra noche de bodas."
"Mmm, eso es cierto."
Ella besó su frente y luego se movió para acostarse, bostezando mientras lo hacía. Estirándose, Bulma apagó la luz del monitor de video donde Trunks sonaba profundamente dormido. Podía escuchar al niño roncando suavemente por el monitor de sonido.
Bulma se sorprendió cuando sintió a Vegeta presionarse contra su cuerpo desde atrás. Le rodeó la cintura con el brazo, apoyando su frente contra su cuello, comunicándole en silencio lo que nunca podría expresar con palabras. El príncipe nunca la abrazaba así en la cama – por lo general, solo iniciaba el sexo, mientras que ella iniciaba cualquier otro tipo de contacto físico. Pero Bulma no estaba dispuesta a quejarse. No era una genio por nada.
"Buenas noches, Vegeta," susurró ella, cubriendo su mano sobre su estómago con la suya.
Vegeta gruñó en reconocimiento, sus ojos ya estaban cerrados mientras inhalaba el aroma de su champú. A pesar de las cosas que decía, y a pesar de lo que pensaba Yamcha, él sabía exactamente lo afortunado que era.
Y no iba a arruinar pronto lo que tenía.
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Continuará…
Nota de Inu: Hola a todos! Espero se encuentren muy bien. Finalmente logro compartirles un nuevo capítulo así que espero les haya gustado y sigan muy pendientes del próximo capítulo porque ya es el final de esta linda historia. Como siempre, estoy muy agradecida por la acogida que ha tenido este fic así como mi trabajo de traducción, siempre es un gusto hacerlo para ustedes, los lectores. Muchas gracias por leer y por tomarse su tiempo para comentar y dejarme sus mensajes, siempre los leo y me emocionan mucho. Sin más, espero leerlos pronto. Se me cuidan mucho y hasta la próxima!
