When September Ends

Por KaedeRavensdale

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 17

Fuga

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La mansión Ryddle era un enorme edificio de piedra cuya estructura había sido construida en un estilo inglés clásico, su techo adornado con numerosas chimeneas y paredes repletas de hiedra verde esmeralda. Sus extensos terrenos estaban bien cuidados y el jardín estaba muy bien hecho. Ron y Hermione miraron la casa con asombro mientras Draco conducía por el serpenteante camino de grava.

—No estoy muy seguro, pero parece que no se encuentra en la casa. Siempre deja su auto, un Jaguar negro, estacionado cerca de la entrada —apagó el motor y abrió su puerta—. Vamos, debemos salir de aquí lo más pronto posible. Harry le pidió a Tom que me diera un día libre, por eso es que estoy aquí, pero también le pidió que no trabajara tanto por lo que en cualquier momento podría aparecer.

La pareja salió rápidamente del auto y se colocó detrás de Draco mientras este subía los escalones del porche delantero y tocaba la puerta. El sonido de pasos acercándose se escuchó desde adentro unos momentos más tarde, y luego la puerta de madera se abrió con un crujido de las bisagras viejas donde un cuervo se asomó.

—Draco —soltó alegremente, esbozando una enorme sonrisa—. ¿Tom hizo lo que te pedí y te dio ese día libre, entonces? Solo le llevó una semana.

La rubia se encogió de hombros. —Estoy seguro de que has escuchado que la firma ha estado caóticamente ocupada. Tuvimos que esperar hasta que las cosas se calmaran lo suficiente como para permitirnos salir de la oficina —Él dijo—. ¿Tom está en el trabajo?

—Oh, en realidad no. También se tomó el día libre por orden mía. Tantas horas trabajando lo están acabando; se matará a ese paso —dijo Harry—. Fue al supermercado para conseguir algunos ingredientes para la cena -y porque nos quedamos sin el Pinot Grigio correcto que acompaña el platillo que quiere cocinar-, pero debería volver dentro de unos veinte a veinticinco minutos si deseas hablar con él sobre algo.

—Oh, no Harry, en realidad estamos aquí para hablar contigo sobre asuntos bastante importantes. ¿Podemos entrar? ¿Tal vez tomar algo?

—Por supuesto, Draco. Deberías haberme dicho que estaba divagando; desde el tratamiento no ha hecho más que empeorar —Se hizo a un lado para dejarlos entrar. El vestíbulo era pequeño y oscuro, los muebles que los rodeaban eran de madera y claramente antiguos— La cocina está por aquí; es un poco más iluminado allí que en el comedor. Espero que a los tres no les importe.

—Lidera el camino.

Los tres siguieron al pequeño cuervo del pasillo hasta la cocina. La luz del sol entraba por las ventanas gigantes de las puertas francesas contra el piso de mosaico blanco y negro. Hizo un gesto hacia la mesa de madera que estaba cerca.

—Tomen asiento; veamos, les puedo ofrecer agua, té helado, refrescos, café, cerveza y prácticamente todos los vinos existentes en la bodega, con excepción del que Tom fue a comprar.

—Cerveza, lo que tengas en la nevera. Esta es el tipo de ocasión donde cae mejor una bebida informal.

—Cierto. ¿Ustedes desean lo mismo?

—Oh, uhm, tenemos diecinueve, así que... ¿té helado?

—Café está bien.

Si Harry notó la forma en que los dos lo miraban fijo, no lo mostró, solo anduvo por la cocina y regresó con las bebidas solicitadas y una lata de refresco para él.

—¿Vas a presentarme a tus amigos, Draco? —él les envió a ambos una mirada algo extraña—. ¿Nos hemos visto antes?

—Sí, amigo. Soy yo, Ron. Ron Weasley. ¿Y ella? Ella es Hermione— La morena de cabello grueso le dio un golpe por debajo de la mesa, pero Ron la ignoró—. ¿En serio no nos reconoces?

El ojiverde sacudió la cabeza, abrió su lata y la llevó en dirección a su boca. —Lo siento amigo. No recuerdo haberlos conocido a ninguno de ustedes—Su voz tembló levemente, su expresión cambió a algo más inquieto, aunque no parecía ser consciente de haber tenido esa reacción—. Es posible que nos hayamos conocido antes y simplemente no lo recuerdo. Como dije antes, perdí mucho de mi memoria gracias al tratamiento contra la leucemia. Necesite de mucha quimioterapia para librarme del cáncer.

—Harry, nunca te sometiste a quimioterapia—Hermione le dijo, con voz tensa pero gentil, como si le estuviera hablando a un animal herido— y jamás has tenido leucemia o cáncer.

—Tendrás que disculparme, pero mis registros médicos claramente niegan lo que me estás diciendo. Tuve leucemia. Aguda y en etapa cuatro cuando me la detectaron. Tuve que someterme a una radiación lo suficiente grande como para crear un mini Chernobyl y mi pobre esposo tuvo que soportar todo ese cansino proceso hasta que volví a un estado que apenas podría considerarse saludable.

—Harry, no estás casado con Tom Ryddle. Ni siquiera conoces lo conoces. En realidad, no.

—¡YO-!

—Tienes diecinueve, amigo. Tienes nuestra edad. ¿Lo puedes ver, no?

—Tengo veinticinco años y he estado casado-.

—¡Has estado desaparecido!

—¡No! Tom dijo que estaba en el hospital...

—¡Tom es quien necesita ir al hospital! ¡Ha perdido todo sentido con la realidad!

—Eso no-.

—¿No has visto los anuncios? ¿Las transmisiones? ¿Los carteles? Tus padres están muy preocupados. ¡Incluso el FBI está involucrado y la búsqueda es a nivel nacional!

—¡Son solo alucinaciones-!

—¡No! ¡No lo son! ¡Lo que estás creyendo vivir ahora, esos sí son una ilusión!

—¡Te equivocas! Yo soy-

—¡Harry Potter!

—¡No, soy Harry Ryddle!

—Harry Ryddle está muerto—Draco le arrojó el teléfono sobre la mesa. Una fotografía de una lápida se mostraba en la pantalla.

El cuervo se puso de pie de un salto, casi tirando la mesa y enviando su silla al suelo con un fuerte ruido. —¡Deténganse! ¡Paren ya!

¿Qué está pasando aquí?El bajo gruñido que vino detrás de ellos hizo saltar al trío. El cuervo atravesó la habitación y se arrojó a los brazos de Tom, casi empujándolo contra la pared donde en un lloroso y tembloroso desastre terminó. Los ojos del hombre más alto eran de un color tan oscuro como la tinta mientras los miraba como una serpiente a punto de atacar— ¡Cómo se atreven! ¡Molestando a mi dulce esposo cuando aún se está recuperando de su enfermedad! ¡Intentando hacer que cuestione su cordura cuando su mente ya está tan frágil! ¡Váyanse!

—Tom, por favor. No grites.

—Tranquilo, muñeco. Tengo todo bajo control. ¡Fuera! No hagan que lo repita. ¡Váyanse o llamaré a la policía para que los arresten por allanamiento de morada!

El trío intercambió una mirada con pesar cuando se levantaron rápidamente de la mesa y, con Draco liderando, pasaron junto al mayor y salieron de la casa.

—Estuvimos tan cerca. Tal vez habríamos tenido una mejor oportunidad si Tom no hubiera regresado en ese preciso momento, pero…

—No creo que lo hubiéramos logrado—dijo Hermione cuando llegaron al auto—; como nos habías dicho, no eres psicólogo -aunque creo que un psiquiatra sería de más ayuda en este caso-, y nosotros tampoco lo somos. Necesitamos ayuda profesional, para ambos. Sé que no quieres meter a Tom a la cárcel, pero…

—No, creo que tienes razón. La persona que me ayudó a ponerme en contacto con ustedes dos me advirtió que solo tendría una oportunidad para resolver esto y obviamente ha fallado. Sin mencionar que parece que Harry no se irá voluntariamente. Solo espero poder confiar-

—¡Malfoy! —Ryddle estaba corriendo por el césped hacia ellos; Ron y Hermione fueron rápidos en rodear el auto, pero el rubio no fue lo suficientemente rápido y terminó clavado contra el capó con un golpe seco—Si no fuera porque eres el hijo de Lucius, te despediría. No, haría algo mucho peor; ¡te cortaría en tantos pedazos que nadie te encontraría! Estás siendo reasignado. Me niego a seguir trabajando contigo después de que te atreviste a hacer esto, y si alguna vez te vuelvo a ver cerca de mi esposo… ¿me explico?

—Sí, Tom, fuerte y claro.

—Bueno. Procura que así sea —Lo soltó abruptamente y regresó a la casa donde Harry los miraba con cautela por el borde de la puerta.

—¿Estás bien? —Le preguntó Ron mientras el rubio se arreglaba la ropa.

—Si, estoy bien—dijo, rodeando el parachoques delantero del auto para subir al asiento del conductor—. Entren, los dos. No tenemos por qué retrasar esto más de lo que ya hicimos. Los llevaré a la estación de policía para hacer el informe.