Mimzy vino, a ponerme la bolsa de hielo, en la cabeza.

- ¡AY! - No pude evitar gritar. Qué dolor de cabeza.

-Chica, eres dura de pelar, pero deberías ir a que te vean esas heridas. Creí que te matarían.

-No, tranquila, sanaré rápido, tengo esa cualidad, sabes.

-No esperaba, que fuera así de cabrón. Siempre tuvo fama de ser un bastardo, ¿Pero esto? Supera cualquier cosa que haya hecho.

-Lo sé. Ay, sabes, Harold al fin y al cabo no fue tan malo, dejó ver sus intenciones desde un principio, sabes. Eso es de admirar.

-Pues…ahora que lo dices, sí, es verdad. No ha sido tan traicionero como Alastor. ¿Qué harás?

-Pues, primero, llorar un poco, y luego, volver a casa para darme una ducha. Miraré como está Vaggie, sabes.

-Es un detalle muy bonito de tu parte, cuidarla.

- Es lo mínimo. Ella dio todo por Charlie, y ahora, se entera por los medios. Esto, supera cualquier mierda, sabes, Mimzy, ayer, antes de llevarme a la cama, el muy hijo de perra me pidió que siempre estuviera junto a él, porque quizá nuestros caminos se separaran.

Mimzy se recostó en el sillón del privado, y se llevó el puro a la boca.

-Qué cabrón…

-Auch…Ay…sabes, lo que duele es el alma, el orgullo. Eso sí duele. No estos golpes. Oye Mimzy, me voy a ir a casa, me da vueltas la cabeza.

- ¡oh, para, para! Ni en broma, bebida, con la cabeza abierta, ¿Estás loca? Mira, pídete un taxi, anda, lo pago yo.

-Pero es que…

-No es nada, ve afuera, mis chicos te cubren las espaldas, anda.

-Gracias cariño, eres muy amable

Me abrazó suavemente, me acompañó a la salida, más de uno, me dio unas palmaditas en el hombro "bien hecho" "Estamos contigo Eve"

-Gracias, chicos. Muchas gracias.

Antes de salir, Mimzy me dio un par de aspirinas, para la mañana siguiente.

-Gracias Mimzy. Perdona una vez más.

- ¿Bromeas? ¡Esto es el Avernus, nena! - Sube, anda. Toma mi número, para lo que sea, estoy aquí.

El taxi me llevó a casa. Entré, conforme crucé la puerta, Vaggie, vino a mí.

-¡Evy!

-Oh, je, je, veo que llegaste bien, espero que Vic se haya portado bien contigo.

- ¡Sí, la verdad es que es muy silencioso!

-Bueno, chica, vamos a dormir, ¿Si?

- ¿Con esas heridas? ¡Deja que te cure al menos!

-No es necesario, mañana curarán.

- ¡Vamos, déjate de tonterías, déjame ver!

Ante la insistencia, me senté, y me estuvo curando un rato, mientras me hablaba.

-Evy, siento haber sido tan dura al principio contigo…

-No te preocupes, mujer, ya estoy mejor, además hay que centrarse en el presente.

-Hablando de eso … mañana debo volver al hotel…

-No te preocupes. Tú, haz lo que debas, yo estaré bien, por algo soy Eve.

-No sé, como has aguantado todos los golpes. Otro hubiera muerto.

-Soy Eve, por eso salí viva. Harold, al menos, fue sincero desde un principio, y no podemos culparle de portarse como un demonio, ¿Entiendes?

-Supongo que tienes razón. Ya casi está. Oh, tu nariz. Debo ponerla en el sitio, Evy.

-Está bien, deja que me prepare.

Respiré hondo, tomé aire, y con un movimiento rápido, me recolocó la nariz. Un crujido fuerte sonó y el dolor, me recorrió la cabeza.

- ¡Oh, sí! - Ufff… Bueno, ya estoy lista, voy a dormir.

-Vic, vigila la casa, ¿Eh?

Vic revoloteó a mi alrededor, contento.

Iba a mi cuarto, cuando oí a Vaggie.

-Evy… ¿Puedo pedirte un favor?

-Claro, cielo, el que sea.

-puedo… ¿Dormir contigo? Aunque sea sólo por hoy…necesito alguien…a mi lado, sabes.

-Claro, ven conmigo.

-Abrí la puerta, y me dejé caer sobre la cama.

-Así que aquí vives…-

-Ajá. Túmbate ya, y apaga la luz, ¿Quieres?

-Sí, claro

Se tumbó a mi lado, nerviosa.

-Relájate, no muerdo. Ni siquiera a Harold.

Se rio suavemente, y se pegó a mí.

-Evy…

- ¿Sí?

- ¿Por qué crees que hayan hecho eso? Charlie no me dijo nada

-Ni Alastor a mí, pero sabes, no se puede saber siquiera si fueron ellos, no nos olvidemos que hay fuerzas muy superiores en esto, sabes.

-Si…

-Ya hemos llorado suficiente. Tratemos de descansar.

-Será lo mejor.

Ella cayó rendida, al sueño, pero yo no. Me levanté, con cuidado, para que no me oyera.

Fui al salón, donde estuve llorando largo rato, Vic revoloteaba junto a mí.

- ¿viste al maestro?

Asintió.

¿Y está bien?

Asintió.

Estupendo, Vic, ¿Sombrita está bien?

Asintió de nuevo.

¡Qué bien! Oye, ve a cuidar de ella, yo me quedo aquí.

Vic revoloteó feliz, y se fue. Me dirigí a la biblioteca, donde tomé el libro de Enoquiano.

-si esto es lo único que me queda, pues me aferraré a ello.

Me fui a tomar un café, mientras estudiaba, la radio se encendió sola.

"I don't want, to set the world, on fire…

I only want to start a flame in your heart…"

Agarré la radio, y la tiré por la ventana.

Váyase a la mierda, Alastor.

Ya me jodió la lectura, me puse a llorar. Mierda. ¿No le basta con humillarme?

Mi cabeza iba a estallar, no me podía dar ni un respiro. Así estuve, apoyada, en el escritorio, de la biblioteca, llorando, amargamente. Caí dormida, sólo me despertó, Vaggie.

- ¡Evy! ¿Qué haces aquí?

-Oh…Debí quedarme dormida, cuando estudiaba…

- ¿Aun pensando en eso?

-No puedo abandonar esto, es lo único que tengo, sabes.

-Entiendo, oye, ¿Quieres desayunar?

-No, gracias, Vaggie, bueno, voy a ducharme, y a irme.

Subí a darme una ducha, ya estaba algo más espabilada, pero me sonó el teléfono.

- ¿Evy?

-Sí, soy yo.

-Soy Rosie, oye, cielo, siento lo que ese pedazo de cabrón de Alastor, te ha hecho. Escúchame, tengo que verte. ¿Puedes venir a mi tienda?

-Claro, en media hora me tienes allí.

-Estupendo cariño.

Me arreglé, me puse una camisa de tirantes, me fui a poner la chaqueta de cuero, Vaggie me miró sorprendida.

- ¿Ya te vas? -

-Sí, me tengo que ir, Vaggie.

- ¿Estarás bien?

-Claro, soy una cabrona muy fuerte, cuídate, eh.

-Oye, Evy. Vino a mí.

-Gracias por todo- Me besó en la mejilla.

-no hay de qué, bueno, no te preocupes, sabes mi número, cuando quieras me llamas.

Cerré la puerta y me fui, a tomar el autobús. Debía recoger la moto, la dejé junto al Avernus.

Me fui entre los callejones de la ciudad, la gente me miraba, lógico. Tenía la cara con señales de la pelea de ayer.

Llegué a la moto, la arranqué, y la aparqué justo delante de la tienda, Rosie, vino a abrazarme, preocupada.

- ¡Oh, mi niña! ¿Qué te han hecho? Entra cariño, ¡Tenemos de que hablar!

Entré en la tienda, la cerró, me llevó detrás. Abrió una botella nueva, de un licor rojo, y una caja de puros. Me ofreció unos cuantos, para que me los guardara, y así lo hice, iba a necesitarlos, sin duda.

-Bien, querida. Empieza desde el principio.

Le conté todo, cómo Alastor me tomó, y al día siguiente, me dejó plantada, no sé cómo ni porqué, luego, la pelea con Harold.

-Cielo, entiendo, que estés ofuscada, pero las cosas pasan por un motivo, Lucifer es duro, pero justo, querida. Algo más traman.

De repente, me dio esa sensación en la nariz.

-Oh… No, no me digas que lo sabías…¡Rosie!- Me levanté colérica.

-Cariño, la reina y el rey, son mis confidentes, cielo. Todo me lo cuentan, son mis mejores clientes, a cambio de poder y discreción, claro está. Yo sabía lo de la boda, pero que Alastor, te tomara con la boda tan cercana, me pilló desprevenida.

Sin duda, se ha pasado de bastardo- Me sirvió el licor, ya que me había terminado la mía.

- ¿Enserio? ¿Es que todo el mundo me toma por idiota? ¡Lucifer dijo que me podía quedar con Alastor!

-Mierda…Me apoyé en el mueble que tenía en la trastienda- Mierda. Mierda- Me puse la mano sobre la frente.

-Cálmate, cariño. No pude decirte nada, a pesar de mis esfuerzos, y créeme que todos los que te conocemos te queremos mucho, estamos dolidos, yo no he dormido, y Mimzy, me llamó varias veces, quiere que vayas a verla luego.

- ¡Oh, mierda! ¡Soy la estúpida del infierno y del mundo de los vivos, maldita sea! - Lloré silenciosamente.

-Cielo, no desesperes. Lucifer tiene algo en mente, aunque le llamen el padre de la mentira, no lo es. Calma, algo tiene en mente para hacer eso.

- ¡Eso me da igual, joder, es que no me importa, lo que importa es que soy el hazmerreír!

- ¿De qué hablas? ¡La noticia de la que le diste a Harold ha corrido como la pólvora!

- ¿Qué? – Me ahogué con el humo del puro. Tosí un rato.

- Cielo, la gente estaba harta de Harold y de su hermana, siempre mirando por encima del hombro a los demás. Hacían fechorías, y salían impunemente, le caíste bien a los pecadores, querida. No te extrañe que…

- ¿Qué? ¿Es que hay algo más?

-Oh, nada, espera un momento- Encendió la tele que tenía en la tienda. Sintonizó el canal 666.

"Y Hoy hablamos sobre la pelea que tuvo lugar en el Avernus, en el mundo de los vivos, Harold, el Barón del infierno, se enzarzó en una pelea con la alumna de Alastor, el demonio radio, tenemos las imágenes en primicia"

En la televisión, salió parte de la pelea, donde nos metimos castaña en sobre los sofás.

-oh…mierda…estoy muerta…- Me senté, apoyándome sobre la mesa y metiendo la cabeza entre mis brazos.

-No te preocupes, querida. Ahora todos sabe, que eres dura de pelar.

- ¿Sabe lo que va a hacerme mi maestro, o Lucifer? ¡La reina! ¡Si no lo paro matará a Harold, tengo que ir!

- ¿Sabes cómo ir?

-Bueno…tengo permiso de Lucifer, pero no he hecho todavía el hechizo de transportarme.

-Espera, iré contigo, cariño.

- ¿Porqué?

-Porque soy una de las Overlord, y puede que te ayude, Ven querida.

-Me tomó de la mano, estábamos en el jardín. Noche me vio y vino correr.

- ¡Noche! ¡Ven campeón! - Lo acaricié.

-Querida, tienes un toque especial, Noche no se acerque a nadie.

Sombra vino maullando.

-¡Sombrita, mi niña!- La tomé en brazos.

- ¿Y ésta criaturita? - Rosie la acarició.

-Es Sombra, mi gatita. La he dejado aquí porque está mejor cuidada, Rosie.

-Bien, Espera aquí un momento, querida, Voy a por la reina.

Mientras acariciaba a Sombra, y a noche, oí gritos. Mierda

- ¿CÓMO TE ATREVES, A PONERLE UN DEDO ENCIMA?

- ¡NO ME HABLES ASÍ, SÓLO ERES UN OVERLORD!

-Mierda…esas voces…

Corrí, a través de los jardines, para llegar al gran salón. Allí, delante de los reyes, discutían Harold, y Alastor.

- ¡BASTA! - Grité para ponerle fin, todos se quedaron mudos, Alastor vino hacia mí.

-Querida… ¿Qué haces aquí? Mírate como te ha dejado…- Quiso acariciarme la cara, pero la quité con asco

- ¡No me toque, maestro! ¿Qué creen que hacen? ¿No ha habido suficiente pelea ya?

Lilith, se levantó y vino hacia mí. Mierda.

-Querida, quiero que seas sincera. ¿Fue Harold el que te ha lastimado así?

-Ajá, mi señora, no voy a mentiros, me golpeó, lo golpeé, y se terminó. No quiero que haya más discusiones. Fue una pelea de bar, eso es todo.

-Ya veo. Harold, ¿Tienes algo que decir?

-Nada, majestad. Lo mismo que acaba de decir. Zanjamos todo. He de decir que fue una digna rival.

-Bien, pues queda zanjado el asunto, pero Harold, te avisé. Y tanto tú como Helsa no me oísteis, en el infierno, lo tolero, ¿Pero en el mundo de los vivos? Harold, esto traerá consecuencias.

Mierda, al fin y al cabo, él es solo un demonio. Se portó como un demonio, no quiero más enemigos.

-majestad, no seáis tan dura, él sólo se portó como un demonio ya está, nos golpeamos, son momentos difíciles para ambos, sé lo que siente, y por qué hizo eso. Ya pasó, ¿No es así, Harold?

Lo miré, y él tenía la misma mirada vacía, la misma que la mía, y que la de Vaggie.

-Así es…siento haberte golpeado, Eve.

-No pasa nada, igual, no se preocupe, pero amarre a ese sombrero suyo, no sabía que la piel de cocodrilo de las prendas mordía- Sonreí.

-Bien, Harold, puedes retirare.

-Majestad- Se sacó el sombrero, y al pasar junto a mí, me guiñó un ojo- Ese gesto mató a Alastor.

-Bien querida, cosas aparte, buena jugada diplomática, pero a ti, señorita, si he de reñirte. Eres del linaje Magne. ¿Sabes qué pasa si se corre la voz?

-Ay…lo siento Alteza…-En ese momento, entró Rosie.

- ¡Rosie, querida! ¿Qué te trae por aquí?

-fui yo quien trajo a Eve, ella insistió en venir, para que nadie pelease por ella.

- ¿Es cierto eso? Lucifer sonó grave desde el fondo, que había estado callado.

-Sí, sé que no debí llegar a las manos, por eso quise zanjar esto.

-Bien. No vuelvas a hacerlo, si no es para defender a los Magne, o a tu maestro, ¿Entendido?

-Sí, alteza. ¿puedo retirarme?

-Está bien- Dijo desde el fondo.

-Majestades, maestro- Me incliné, y me dispuse a irme, crucé las puertas, atravesé los jardines, y noté que alguien me seguía.

Era él. Mierda.

- ¡Evy! ¡Detente!

Recordé el puto código de honor. Suspiré.

- ¿Sí?

- ¿Se puede saber qué fue eso? ¿Defenderlo? ¿Después de lo que te ha hecho? ¡Debiste dejarme hacerlo pedazos!

-Fue una pelea, le di, me dio, ya está. No quiero sabes nada más. Y ahora, con permiso, mi maestro, vuelvo a mis quehaceres. Hasta pronto, maestro Overlord- Besé su anillo.

-Hasta pronto, Evy…

Me fui, recordé, que Rosie no estaba. Mierda.

- ¿Seriáis tan amable? - Me giré.

Un chasquido de sus dedos, y regresé a casa. Me tumbé en la cama.

Me quedé dormida, memorizando el hechizo de la transportación, lo tenía que aprender a dominar, sí o sí.

Tras unas horas de siesta, me quedé dormida. El teléfono me sonó, y no lo cogí.

Volvió a sonar.

Una, y otra vez.

No lo cogí, así que lo apagué.

Entonces, Noté una extraña sensación, y me noté, en el mismo balcón donde Harold casi me da.

- ¿Qué?

La reina estaba justo a mi lado, boté de la impresión.

- ¡Oh, majestad!

-Tranquila, relájate un poco. ¿Quieres té?

-oh…si, de acuerdo, alteza.

Hizo aparecer dos tazas, al chasquido de sus dedos, y me dio una.

-Bueno, pequeña, dime ¿Por qué has protagonizado ese escándalo?

-Ay…ya lo dije, me insultó, lo pegué, me pegó, y ya. -Bebí té, para calmarme.

-Cielo, sabes a lo que me refiero, tanto tú como Harold, estáis dolidos, y lo entiendo.

LA miré con incredulidad e indignación. ¿Qué lo entiende?

-Con todos mis respetos, lo dudo, alteza- Miré al jardín.

-Tienes razón, no estoy en tu misma situación, pero entiendo, que estés enojada con todos nosotros, pequeña, al fin y al cabo, te prometimos algo que no se ha cumplido.

Y veo que te duele, y mucho.

-Evidentemente. Enterarme por los medios, lo empeoró. Después de eso, no le veo sentido a nada.

-Querida Evy, los Magne, tienen el poder, en el infierno, y el poder implica sacrifico, ¿Entiendes?

-Si eso significa poder, deja mucho que desear- Dije abatida.

-Querida, tu sufrimiento es comprensible más allá de lo humano, y tu ira es algo que no pienso censurar, pues está más que justificada, cariño. Pero lo que quiero decir, es que las cosas pasan por un motivo, pequeña Evy.

Eres joven, e impetuosa, aun así, no sabes el poder, que tienes en tu interior. Tu maestro, fue muy explícito a la hora de solicitar tu status, en el momento del compromiso. Quiere que siga todo como está. No te quiere lejos, quiere tenerte cerca, ¿Entiendes eso?

-Sinceramente, no, majestad-Tomé uno de los puros. Lo encendí.

-A pesar de todo, te sigue amando, cariño, él, no deja de pensar en ti, nos habla mucho de ti, si no llega a ser por mi esposo, habría destrozado a Harold.

-Si me ama, ¿Por qué me hace esto? - LA miré, fijamente.

La reina, más allá de enfadarse, se echó a reír, con esa clase, tan elegante, aristocrática, estilizada que la caracterizaba.

-Cariño, eres puro temperamento, pero te contienes, si, tu maestro habló de ti, y por eso se comprometió con Charlie. Quiso estar cerca de ti, ¿No lo entiendes? Estando prometido, está cerca del hotel, y teniéndote como centinela, más aún. Sé que te duele, pero, no desesperes. Estamos en el por un motivo, cariño. Espera, ¿Lloras?

Me sequé las lágrimas. Respiré hondo.

-No es nada, Alteza. Creo que es hora de irme.

-Vamos, pequeña, quédate un poco más, quiero mostrarte algo.

-Está bien, mi señora.

Con un chasquido de sus dedos, hizo aparecer una lista en su mano.

Lee aquí.

Me acerqué el papel, y vi, dos nombres.

-Oh, estos nombres…

-Exacto, Alastor insistió en incluirlos en la lista. Cuando bajen, Satanás los atenderá, por cortesía de tu maestro.

- ¿Porqué?

-fue una condición, para el compromiso, dijo que te lo debía, pequeña.

Hay más condiciones, estamos en ello, pero no puedo decirte nada cariño, sólo que no odies a tu maestro.

-Estupendo, ahora lo odio un poco menos- Dije sonriendo, aunque por dentro estaba hecha mierda. La reina, me tomó del mentón.

-Cielo, por favor, no soy una reina, malvada en el sentido de la palabra, pero si estricta, muestra respeto a tu maestro la próxima vez, querida-Su mirada me dejó de piedra, me dio pánico.

-Mi señora, haber sabido del enlace por los medios fue doloroso, aún me duele

- ¡Oh, esos dichosos medios! ¡Pedí al rey que los deshiciera de un plumazo! ¡Pero el muy desgraciado no quiere! ¿Sabes que le gusta ver esos programas de cotilleo?

En ese momento, no pude aguantarlo más y estallé en risas, todo el dolor, las lágrimas, se me fueron, me tuve que poner contra la pared.

-jajaja…jajaja…perdón majestad…es que se me hizo la imagen…jajaja…

La reina, se giró, mirándome, enojada.

- ¿Te parece divertido?

-No…-Me tapé la cara…me tuve que morder los labios literalmente, para parar.

-jajaja…lo siento, perdón alteza...- Carraspeé.

-Me alegra verte reír, tienes una sonrisa, preciosa. Eres muy simpática, y alegre, a pesar de todo lo que estás viviendo. Escúchame, los Magne no dejan mal nunca a uno de los suyos, confía en el rey.

-Eso espero…alteza…jajaja…perdón. jajaja…-Eso la enojó, sacó una pequeña fusta y me dio en el trasero.

- "¡Fiiium!"- La fusta partió el aire y me dio.

- ¡Ay! - Me froté. Escocía.

- ¡Te dije que no te rieras!

- Perdón. Bueno, ya estoy algo mejor, mi señora, ¿Puedo volver a casa?

-Claro, y cuidadito con decir nada de lo que hablamos, o esto irá derechito a tu espalda- esgrimió la fusta junto a mi cara.

-No alteza, mis labios están sellados, no quiero que eso me golpee, escuece, con permiso- Me incliné.

Chasqueó los dedos, y aparecí en mi cuarto. Menos mal, joder, bueno, me arreglo y voy al Avernus.

Chaqueta de cuero, pantalones de cuero, y camiseta de grupo. Oh, sí, esto iba a valer y mucho.

Agarré la moto, y me fui a toda velocidad, esquivando coches, como una kamikaze, esta noche iba a ser buena, llegué, junto a la puerta del Avernus, derrapando, y saludando a los guardas.

-Señores, traigo esto- Les di un puro a cada uno.

-Gracias señorita, ¿Está mejor? -Refiriéndose a lo de la noche anterior.

-Claro, no se preocupen. Soy de hierro.

-Es bueno saberlo, pase.

-Que les sea leve, señores.

Entré, y me miraban, respondí con una sonrisa.

- ¡Es ella! ¡Eve! ¡Si, si!

Vinieron a pedirme que me hiciera una foto.

- ¿Puedo hacerme una foto contigo? - Dijo un chico.

-Claro, cariño, un momento- ME puse entre ellos. El flash se disparó.

-Gracias, ¡Eres la polla! - Me dieron la mano.

-No es para tanto, cariño.

- ¡Mimzy! ¡Una copa para Eve!

-¡Eve! ¿Qué tal estás? Salió de la barra, a abrazarme, me tomó de la cara.

-Estoy bien, ¿Ves? Curo muy deprisa.

- ¡Ya veo! ¡Esto está lleno! ¡Todos preguntan por ti! ¡Quieren ver a la que la partió la cara a Harold!

- Oh, no seáis malos, aunque no lo parezca, me ha defendido, delante del rey. Ya está arreglada la cosa, eh.

- ¡No me jodas! ¿Enserio?

-Sí, parece que las tortas que le di ayer sirvieron.

- ¡Quien lo iba a decir! ¡Ven, te pongo lo que quieras!

-Ponme…la bebida de los condenados.

-¿Esa? Está bien.

La bebida de los condenados, era un cócktel, de amaretto, chili, y licor demoníaco. Era amargo, picante, y dulce al mismo tiempo.

Una locura, pero exquisito.

-Bueno, Eve, dime ¿Te ha defendido?

-Ajá, delante del rey, Alastor quería matarlo, pero lo frené, no es buena idea matarnos, sabes.

-La verdad es que sí. Siempre vi a Harold como un capullo integral.

-No creo, sólo es un niñato que tiene que madurar, Mimzy.

-Tienes razón, le diste una cura de humildad, oye, ¿ese puro es de Rosie?

-Ajá, me dio un puñado

- ¡Vas aprendiendo! - oh, tus gafas, cariño, las guardé, te las sacó ese idiota del bofetón, pero las recogieron y me las dieron.

- ¡Oh, gracias cariño, gracias!

Me las puse, ahora sí, sin ellas no veía nada, le di al botón, todos con formas demoníacas.

-Bien, oye, ¿El sofá está disponible?

- ¡Claro! ¡Nadie quiere sentarse, dicen que eso es sólo para ti!

- ¡ja, ja, ¡Qué educados! ¡Voy a sentarme, pero antes- Saqué un fajo de billetes- ¡Señores y señoras, una ronda general! ¡Por Mimzy!

-¡Por Mimzy!

- ¿Qué haces? - Dijo descompuesta.

-Darte show y clientela. Gracias por todo, cariño- La abracé y me besó en la mejilla- Voy a tumbarme.

-Ve, cariño.

-Ay, mamita- Me tumbé hecha mierda, en el sofá, con la copa al lado, me encendí un puro.

Me sonó el teléfono. Lo tomé sin mirar quien era.

- ¿Evy?

- ¿Quién es?

-Soy yo…Charlie.

Oh, mierda, ¿No puedo estar sin estar tranquila ni una vez?

- ¿Qué sucede? - Dije con desgana.

-Quiero pedirte disculpas, por lo que ha pasado.

-Bien, ya lo hiciste. ¿Algo más?

-Me gustaría que vinieras al hotel, para hablarlo, Alastor está de acuerdo.

-Majestad. Soy el centinela, su vida, no me atañe. No se preocupe. No tiene que justificarse, hasta pronto, majestad. - Tiré el teléfono, con desgana, a un lado del sofá, y seguí fumando, tumbada.

Mimzy puso u na canción. Oh, sí, ¡Qué temazo!

- ¡SUBE EL VOLUMEN, CARIÑO!

Mimzy me oyó, y la puso más fuerte. Crucé las piernas, el teléfono seguía sonando, pero ni me molesté en cogerlo.

- "In my hour of need…ah, No, you're not there…" "through, the darkest hour, your grace didn't shine on me…"- Canté. Mimzy se paró a oírme.

- ¡Evy, tienes Buena voz, hoy es noche de karaoke, Sube al escenario coño!

-¿Qué? Me levanté.

- ¡Sube, el premio es una camiseta firmada por Megadeth, cojones!

- ¡No jodas, espera que voy!

Me subí al escenario, agarré el micro, y Mimzy, puso la música.

Era la canción ideal. Oh, mierda. El momento ideal, la canción ideal, ¡Vamos, vamos!

Sonó la canción. Todos me miraban.

- ¿Quien conoce, ésta canción? - Dije. Muchos pecadores me gritaban:

- "¡Dale nena!" "IN MY DARKEST"

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-SII…-dije al compás de los primeros acordes.

In my hour of need,

Ha, no, you're not there -dije sonriendo irónicamente

And though I reached out for you,

Wouldn't lend a hand

Through the darkest hour,

Your grace did not shine on me

Feels so cold, very cold,

No one cares for me- Un escalofrío me recorrió la espalda.

Did you ever think I get lonely?

Did you ever think that I needed love?

Did you ever think, stop thinking

You're the only one that I'm thinking of?- Me llevé las manos a la frente, desesperada

You'll never know how hard I tried

To find my space and satisfy you too

Things will be better when I'm dead and gone

Don't try to understand, knowing you, I'm probably wrong

But, oh how I lived my life for you,

Till you'd turn away- La rabia me invadía.

Now, as I die for you,

My flesh still crawls as I breathe your name- Tiré de mi camisa

All these years, thought I was wrong,

Now I know it was you!-

Raise you head, raise your face, your eyes,

Tell me who you think you are?- Lo miré. Sabía que había llegado. Me miraba, sonriente.

I walk, I walk alone

To the promised land

There's a better place for me

But it's far, far away

Everlasting life for me

In a perfect world

But I got to die first,

Please God send me on my way

Time has a way of taking time

Loneliness is not only felt be fools- Canté con pena en la voz

Alone, I call to ease the pain,

Yearning to be held by you

Alone, so alone, I'm lost,

Consumed by the pain

The pain, the pain, the pain

Won't you hold me again- lloré.

You just laughed, ha-ha, you bitch-El publico me siguió. Al coro, sabían por quién iba.

My whole life is work built on the past,

The time has come when all things shall pass,

This good thing passed away

-¡Mosh pit!- el público del Avernus me siguió, el mosh pit, es el baile del metal. Empujones, saltos, todo en un círculo letal, y vaya si lo hicieron. Miré sonriente a Mimzy, que sabía por quién iba todo.

-¡SOIS LA PUTA POLLA, PECADORES!

Mimzy subió. - ¿Estáis de acuerdo?

- "¡DALE LA CAMISETA, EVY ES LA MEJOR!" "¡DÁSELA"

- ¡La ganadora de este mes es Evy! - Me levantó la mano, y me la dio.

- ¡Gracias Mimzy, son mis preferidos!

-Pues no has visto nada, Este mes vienen Behemoth.

-No jodas…

-Exacto, no te los pierdas.

-No lo haré. Bueno, voy a seguir bebiendo, gracias, cielo. ¿Puedo dejarla aquí? mañana vengo por ella, te lo prometo.

- ¡Sin problemas, cielo! ¡Vete a tumbarte! - Me guardó la camiseta. Vi como fulminaba a Alastor desde lejos, tomé mi puro, que había dejado en el cenicero.

Estaba sudando, así que me saqué la chaqueta, y me tumbé a fumar. Un carraspeo me sacó de mis pensamientos.

Era él.

-Buenas noches, querida.

-Buenas noches, maestro- Dije sin inmutarme.

-Por favor, reincorpórate.

-No tengo ganas- Seguí fumando.

-Cielo, no te lo estoy pidiendo. Es una orden.

-Lo sé. Pero repito: No tengo ganas- Expiré humo.

-Cariño, es mi última advertencia, pórtate como una dama.

-No soy una dama. Soy Eve- Me llevé el puro a la boca.

En ese momento, el peor, el más doloroso, el más duro, el que iba con más saña, el más tremendo bastonazo, vino a parar a mi estómago. Este fue, para hacerme daño, y me lo dio con una fuerza inusitada, me quedé sin aire, se me cayó el puro, y tosí.

-¡cof, cof, cof, aaahhh! ¡Se volvió loco qué rayos le pasa! - Me puse de rodillas, tosiendo y tomando aire desesperadamente.

- ¿Qué se cree que hace golpeándome de esa manera? Me levantó airada.

-Si no me faltaras al respeto, no hubiera sido necesario.

- ¡Es usted quien me ha faltado al respeto, maestro! - Me encaré con él, furiosa.

-Vaya, parece ser que aún tienes adrenalina del escenario querida, me encanta verte así, me enciendes…y lo sabes…-Dijo en voz baja, cuando lo tenía cara a cara.

-Vaya a que lo encienda la princesa, para eso sí es bueno- Eso sonó fuerte como para que Mimzy me oyera, se llevara las manos a la cabeza, abriera la boca, y se girara a abrirse una cerveza.

Pero el gesto, lo enfadó muchísimo, me agarró de la cara, y me levantó con sus poderes.

-Jovencita, me estás hartando, una sola insolencia más, y te hago el correctivo del dedo.

-Adelante- Le saqué el dedo meñique.

Me miró sorprendido.

-Basta de insolencias. Guarda silencio, y escúchame. ¿Por qué me has estado evitando?

- ¿Cree que me agrada verlo? Maestro, no se haga el despistado.

-Quiero hablar contigo desde hace días, a solas, pero no he podido, y no te dejas.

- ¿ESTÁ DE BROMA? - Abrí los ojos, enfadada.

-Cállate, Eve- sacó el puñal de su chaqueta, y me miró.

-Sabes, querida. Te he extrañado, quiero, hablar contigo enserio- Me soltó, y pude tomar el puro del suelo, y llevármelo a la boca.

-Maestro, siéntese.

Se sentó frente a frente.

-Escúchame, te he extrañado, extraño ir de caza contigo, te extraño por las noches, tu voz, extraño tu presencia, querida.

-Repito, ¿Está de broma? - Solté el puro y bebí.

-No estoy de broma, querida. Dime, ¿Por qué defendiste a Harold?

-Fácil. Tiene el corazón partido en mil pedazos, lo humillaron como a mí. ¿Sabe la vergüenza de tener que ver la noticia en los medios? ¿Por qué, maestro?- Casi lloraba.

-Cariño, quisiera hablar contigo, pero, aquí no.

- ¿Por qué no habló antes conmigo? - Fumé, para calmarme.

-Debes dejar ese repugnante vicio.

-No es mi padre, es mi maestro.

-Cierto, como maestro debo mostrarte el camino, correcto.

-Aquel que usted no ha seguido, lo correcto hubiera sino hablarme, y no metérmela hasta el fondo antes de irse con doña Arcoíris- Exhalé el humo por la nariz.

Eso lo irritó tanto, que me sacó el puro, de un bofetón invisible, usando la magia.

- ¿Qué hace?

-Te dije que te comportaras, nada de palabrotas.

-Me palpé asombrada. ¿Con qué me golpeó?

-No te he tocado, cielo. El vudú, recuerda.

-Ya veo, pero ese era mi habano, maestro.

-Da gracias de no probar el dorso de mi mano, pero no lo haré. Jamás.

-Bien, me alegra saberlo, ahora dígame, qué demonios quiere, maestro- me terminaba el licor.

-Cariño, quiero, que mañana, bajes al hotel. Quiero decirte la verdad, pero sólo si estás dispuesta a escucharla, no puedo aguantar más, sin decirte la verdad, querida Evy.

Respiré hondo, y me levanté. Algo en su mirada había cambiado, recuerdo las palabras de la reina.

-Si me requiere, allí estaré, maestro Overlord. Lamento mis modales. Acepté mis disculpas- Besé el anillo de Overlord que llevaba en el dedo anular.

- Disculpas aceptadas, querida mía- Aprovechó para acariciarme el pelo. Ya sabes cómo bajar.

- ¿Cómo? No manejo el hechizo.

-Sí que lo manejas. Sólo siente el poder, que late en tu interior, y deja que fluya, ese poder te guiará a donde quieras ir, querida, luego nos vemos, cariño.

Se fue en medio de la bruma. Fui a la barra.

- ¿Todo bien, cariño? - Mimzy limpiaba un vaso.

-Sí, querida, ponme un polvo de ángel, doble.

-¡Joder! Tú misma.

Me cargó la hoja, hasta arriba, le metió fuego, mastiqué, y bebí el licor. El subidón fue brutal.

- ¡Mr. sonrisas casi te mata! -

-La verdad le duele, Mimzy.

- ¡Ja! Bien hecho.

-Me tengo que ir, Mimzy, gracias por todo, ten- Pagué la cuenta. Y ella me dio dos puros.

-Estos, son especiales. Si echas un polvazo, fúmatelos, y si te vas a cargar a alguien, también.

- ¡Jajaja, si, desde luego que los voy a fumar! - me los guardé en la chaqueta.

Me despedí de los demás, y me fui, a tomar mi moto, arranqué, como siempre, esquivando coches cual kamikaze, a veces, deseaba estar muerta.

Al llegar, me saqué el casco, resoplé hondo, y me sonó el teléfono.

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-Oh vamos. No me jodas…-Era Charlie

- ¿Si, Alteza? - Dije con un tono de hartazgo.

- ¡Evy…escúchame…ellos lo tienen! - ¡Tienes que bajar ahora mismo!

-Espera, Charlie, cariño, calma, dime, ¿Quién tiene a quién? - Traté de calmarla.

-¡Ellos tienen a Alastor!- Gritó desesperada.

- ¿Qué? ¡Bajo ahora mismo!

-Bien, ahora, que las sombras y la oscuridad fluyan a través de mí, Ufff…- Me relajé pronuncié el hechizo, y sin darme cuenta, estaba en el hotel.

-¡Evy! ¡Sabía que vendrías!- Charlie saltó a mis brazos en cuanto me vio, allí estaban los demás. Todos, con cara de preocupación.

-Explícame, ¿Dónde está mi maestro, querida?

-Hemos recibido esto.

Una nota, con salpicaduras de sangre, y una frase.

"No Hay sitio para Overlord mortales. Fdo.; Las tres V"

-Las tres V…-dije inquieta.

-Valentino, Velvet Y Vox- Dijo Angel Dust.

-Entiendo- Dije encendiéndome el puro. Lo mordí, y me lo encendí, con un mechero que Mimzy me había dado.

- ¿Seguirá vivo?

- ¡Ja! ¡Trabajé para Valentino, y ese es capaz de lo que sea por diversión! - Gritó Angel.

Me acomodé las gafas. Tomé sangre de la nota, me la llevé a la lengua.

- ¿Qué haces? - Vaggie me miraba raro.

-Encontrarlo, soy la loba del infierno, no lo olvides. - Cerré los ojos- Maestro… ¿Me oye? -

Nada. Sólo oscuridad.

-Maestro Alastor, soy yo, Evy…

- ¡agh! ¡Por favor! –Angel se desesperaba.

- ¡Cállate! - Vaggie le dio un empujón.

-SILENCIO- Dije con voz firme y abriendo los ojos. Volví a llevarme las gotas a la boca, lo poco que pude sacar del papel.

-Maestro Overlord…respóndame, sé que está ahí, respóndame. Soy el centinela, su alumna…

- ¿Evy?

-Gracias a Lucifer, está vivo…-Respiré hondo, aliviada.

-Tranquilo maestro, ¿Dónde está?

-No lo sé…cariño…pero… ¿Cómo?

-Soy el centinela, la loba… no lo olvide, sea donde sea, lo sacaré sano y salvo ¡Aguante maestro!

-Sé que lo harás…te quiero Evy…

La conexión se cortó. Me asusté, y me dirigí la entrada.

-Charlie, prepárate, para la guerra. Y Dile a tus padres, que voy a quemar media ciudad pentagrama si es necesario, para encontrar a mi maestro. Él también es un Magne.

Al abrir la puerta, no sé cómo, pero invoqué a mi moto. Apareció en la puerta, chasqueé mis dedos, y en el faro, coloqué una calavera, en el depósito, una serpiente enrollada, y cadenas alrededor de los tubos de escape, el número "666" pintado en el depósito, dos enormes altavoces incrustados en los laterales. Puse unos guantes mitones en mis manos, unas botas con espuelas en mis pies, y en mi casco, una gran "A". todos me miraron descompuestos.

- ¿A dónde vas? ¿No deberíamos esperar a mis padres?

-Voy a encontrar a mi maestro. Te avisaré cuando lo encuentre. Prepárate. Esto es la cuenta atrás, para la extinción. Sabrán quien es la centinela-Me puse el casco, arranqué la moto, haciendo un estruendo infernal, que retumbó por toda la ciudad, quemando ruedas, levanté la moto en caballito, puse la estática de radio, en los dos altavoces, distorsionando el ambiente, con brumas eléctricas. ¡VAMOS, HELLRAIDER, QUÉMEMOS EL INFIERNO!