Viernes a la noche - En el departamento
- ¡LO! ¡MILA! ¡LLEGUÉ! - Valentina llegaba al departamento con varias bolsas en su mano y con una sorpresa para sus amigas - ¡Tengo algo para mostrarles! - cantó mientras entraba a su propia habitación a dejar las bolsas.
- ¿Qué quieres Val? Y deja de gritar ¿Quieres? Al menos que estés teniendo sexo conmigo o te llames Clara Morgado, no tienes por qué hacerlo - le preguntó sonriendo desde el balcón y largando el humo del cigarrillo que tenía en su mano.
Camila llegaba a la sala corriendo - ¿Dónde está? - Miró a Lauren que se limitó a encogerse de hombros. - ¡Lauren! - El tono que usó Camila no era nada bueno - ¿Estás fumando de nuevo? Es el cuarto que te veo agarrar en la tarde - la retó.
- ¿Otra vez fumando Lo? ¿Cuántos llevas en el día ya? En la oficina te acabaste un paquete entero - Valentina se unía a sus amigas en la sala y de paso dejaba a la bailarina y a su socia con sus bocas abiertas - ¿Qué pasa? ¿No les gusta? - la empresaria se frenó delante de ellas.
- Te... te... te... ¡OH DIOS! - Lauren estaba impactada - Te teñiste el cabello - Valentina giró los ojos ante la obvia observación de su amiga.
- Exacto, necesitaba un cambio - explicó - Pensé que el chocolate me iba a dar un aire distinto - completó la idea.
- ¡Me encanta Valen! - Camila se abalanzó sobre su amiga para felicitarla - Te combina perfecto con tu mirada de fuego, te van a tener más miedo que antes - agregó dejando a Valentina pensando si eso era bueno o malo.
Lauren sonrió vorazmente - ¿Te teñiste los de abajo también? ¿Por qué sabes a quién más le va a gustar este cambio? Al rarón... va a estar a mil con el nuevo pelo - dijo sacando su sonrisa maligna. Valentina hizo silencio ante lo dicho por la latina, no quería mencionar la verdadera razón de la elección del color de su pelo.
- Por supuesto que le va a gustar, si el otro día Juls estaba como loca con Christina Hendricks cuando la hicimos ver Mad men con nosotras, hasta que Valentina se enojó con ella porque no le estaba prestando atención y apagó el televisor - El colorado del pelo combinó a la perfección con su rostro cuando tuvo que esquivar la mirada de Lauren. Camila había revelado su secreto.
- ¿Asi que fue por eso...
- Hablando de Juls... ¿Dónde está? - ¡Ding! ¡Ding! Campana salvadora, la bailarina sacaba a Valentina de un gran aprieto. - Por la hora que es, ya debería estar aquí - comentó la ahora otra castaña de la casa - ¿Trabaja esta noche también? - Al parecer la morena llevaba varios días encerrada en el estudio cubriendo los trabajos que tuvo que adelantar por la visita de Tay y Liah.
Valentina miró el reloj y frunció su ceño haciendo una nota mental automática, que le recordara hablar con Juliana de sus horarios agotadores de trabajo - Ya debe estar por llegar - dijo
- Entonces deberíamos poner en funcionamiento el último día de tortura - con aviso previo la latina se desvistió en medio de la sala y se quedó solo con unas diminutas bragas blanca. Topless on.
- ¿El último día? - Camila entristecía mientras se desvestía - ¿Por qué? A mí me gusta andar desnuda por la casa - dijo mientras se sacaba las últimas prendas que le quedaban. EL papel de la bailarina era atormentar a Juliana como Dios la trajo al mundo.
La actual castaña hacia lo mismo que sus amigas, pero un poco más tímida elegía quedarse en ropa interior - No podemos andar así con las niñas en la casa Mila - aclaró mostrando su escultural cuerpo que ahora solo vestía un conjunto de ropa interior negro con letras violetas de la marca - Además, extraño a Juliana - confesó - entre que trabaja todo el día, y el tiempo que la vemos se la pasa en el baño, no puedo cruzar ni dos palabras con ella. Aún no he podido ni hablar con ella sobre la Hermana Ana y Jane - al parecer Valentina había puesto al tanto a sus amigas de lo sucedido aquél día en la oficina.
- Dios, es que la cara de la rari vale la pena totalmente - La latina prendía otro cigarrillo y sin pudor alguno se iba a la terraza mostrando sus pechos - La cara y la carpa -agregó - Que esta semana hemos tenido el Cirque du Soleil en vivo y en directo - puso en funcionamiento sus conocimientos de francés.
- No me gustas que fumes mucho Lern - Camila repudiaba el vicio de su ex compañera de cama desde la sala. La bailarina estaba totalmente desnuda, ni siquiera tenía puesta ropa interior de algún tipo.
- La hubieras visto en la oficina, era una chimenea, no paraba - Valentina volvía de la cocina con una cerveza en su mano.
Lauren tiró el cigarrillo por el balcón y se unió a sus amigas - Primero que nada, ustedes dos no son mis madres, ya demasiado tengo con la que Dios me dio, segundo - y esta vez miró a Valentina y solo a Valentina - Esta tarde tu - le apuntó con su dedo - fumaste a la par mía. Y no se te ocurra negarlo porque uno de los estúpidos pasantes estaba llorando en el lunch, porque le arrojaste la caja por la cabeza cuando te compró una marca que a ti no te gusta, así que deja de mentir y decir que los has dejado porque ya nadie te cree ex rubia culona humeante - Valentina miró para todos lados, estaba segura que Juliana iba a salir de algún lugar del departamento a defenderla, pero la morena no apareció - Y por último - continúo Lauren - Con la mini rarita y el pequeño demonio en casa dos días, no voy a poder hacerlo, asique estoy aprovechando el tiempo - eso era cierto. Si Liah y Tay pasaban con ellas el fin de semana, lo más lógico era tener una casa libre de humo.
- En mi defensa, lo había dejado - aclaró Valentina - Pero los nuevos negocios y... y otras cosas - cosas que tenían nombre y apellido - me obligaron a agarrarlo.
- Si esa otra cosa, mide menos del metro sesenta, tiene tres piernas y es maneja un camión de helados, entonces no necesitas cigarrillos Val, necesitas condones, enormes y largos condones, que lo que tú tienes se llama calentura - en parte tenía razón.
Valentina frunció su ceño, aunque era consciente de que últimamente necesitaba cambiarse su ropa interior más veces al día, no era eso precisamente lo que la preocupaba. Desde que la Hermana Ana y su extravagante melliza Jane, habían abandonado su oficina, se la pasó pensando en las palabras de las mujeres, en la responsabilidad que ellas le habían dado y eso precisamente la molestaba. Juliana no veía nada de especial en ella, ella no podía manejar a Juliana a su antojo como todos los demás pensaban. ¡Demonios! Si ni siquiera podían sacarle un maldito tatuaje por más que ya llevaban una semana paseándose desnuda por el departamento, entonces ¿Cómo carajo iba a hacer Valentina para ayudar a que Juliana sanara? Era prácticamente imposible, y mucho más, si los horarios de una eran totalmente diferentes a la otra, de hecho el único momento que compartían era cuando Valentina desayunaba mirando cada detalle del sueño de la otra chica. Así que qué su mejor amiga le dijera que el sexo la enfadaba eso le molestaba demasiado, y no se lo iba a dejar pasar tan fácil - Puede ser - le dijo sonriendo malignamente - Así como yo se, que hay una verdadera razón para que tu estés fumando como condenada - los ojos de Lauren se abrieron de par en par.
- ¿Qué razón? - preguntó Camila sentándose en el rarisillón.
- Cierra la boca Val - le advirtió la latina acercándose a ella con su intimidante pecho.
Poco le molestó a la ex rubia la proximidad de la otra chica, ella misma se encargó de disminuir más la distancia cuando acercó el rostro al de la latina para murmurar algo fuera del alcance de la desnuda bailarina - Recibí un curioso llamado de tu madre esta tarde Lo - le dijo - No me habías dicho que te ibas de viajes de negocios este fin de semana y yo aquí pensando que te ibas a quedar con Tay - al parecer alguien había mentido.
- Val... - Lauren sabía que ya no era hora de jugar. Miró para asegurarse de que Camila no estaba prestándoles atención y tiró a su amiga hacia el balcón, menos mal que era Primavera en New York - Por favor... dime que no le dijiste por favor...
El gesto de Valentina se relajó y apiadó del sufrimiento de su amiga - ¿Cómo crees Lo? - La calmó - Pero de verdad no entiendo porque lo haces, ¿Por qué no le has contado a tus padres de Tay? - dijo
- Es complicado... - quería evitar este tipo de conversaciones
- Lo... complicado es mi situación con Juliana, y aun así tú estás al tanto de todo - eran amigas después de todo - Habla conmigo - insistió
Lauren suspiró - Si les conté - admitió desanimada - Les conté a mis padres en Los Ángeles de Tay pero... - con sus pechos al aire se apoyó en la baranda del balcón para mirar a cualquier lado menos a sus socia - Les dije que... les dije que quería adoptarla - la reacción de Valentina mostraba tanto sorpresa como expectativa por la reacción de sus padres.
- ¿Y? - apuró
- Y lo de siempre Val, lo de siempre - Metió su cara entre sus brazos - La cara de mi madre... ¡DIOS! Como odio su maldita cara de decepción, como diciendo "que raro Lauren haciendo estupideces" No la aguanto Val, juro que no la aguanto - cerró los ojos fuertemente - Y mi padre, siempre el mismo estúpido sumiso metido entre las piernas de mamá - la castaña miraba a su amiga con pena, llevaba años viéndola sufrir por la misma situación. La relación entre la latina y sus padres era compleja, muy compleja. Lauren trataba de hacer de todo con tal de lograr su aprobación, hasta ocultaba su verdadera personalidad y sus verdaderas elecciones, pero a esa gente nada parecía venirle bien, al contrario, para ellos Lauren siempre se equivocaba - Ni siquiera dijeron nada, solo se miraron y se rieron entre ellos hasta que por supuesto mi madre empezó a hablar de mi perfecto hermano - Valentina giró los ojos, ese tipo era tan detestable como la misma Clara - "Espera a que tu Chris lo sepa, no va a parar de reírse, tu adoptando huérfanos, ¿Cuántas veces se ve eso?" - Repitió Lauren en una casi perfecta imitación de Clara. - Y...
- ¿Y qué? - sabía que, por el tono usado por su amiga, venía algo que le afectaba a ella.
- Y le echó la culpa a la rari - dijo finalmente - Desde ese día en tu casa, no para de tirar contra ella, la tiene entre ceja y ceja - agregó apenada.
Valentina no pudo evitar maldecir a la mujer por dentro, aun así sabía que su amiga nada tenía que ver - Lo tienes que...
- Si lo se, tengo que hacerme implantar un par de ovarios... dos grandes ovarios, tal vez podría pedirle prestado una de sus pelotas a la rari total tiene de sobra - de paso bromea y hacia que su socia se riera - Pero ¿por qué es tan difícil Val? Digo, cuando le contamos a Lucia y a León, lo primero que hicieron fue pedir fotos, y les hicieron regalos y estaban felices. Tu madre le dice a las amigas que Liah es su nieta, hasta tiene fotos para mostrar en tu casa - Era todo cierto, Lauren misma vio el portarretrato de la foto que Valentina le saco a Liah y a Tay para mandársela a su insistente madre, encima de la chimenea de los Carvajal junto con el resto de las fotos familiares.
- Si bueno, tú sabes cómo son mis padres y sobre todo la necesidad de mi madre de tener nietos, -Sus padres exageraban un poco - Además Liah se la metió en el bolsillo con los dibujos que le hizo y el video mandándole un beso - Lucia estaba a lágrima pura.
Lauren y Valentina rieron un rato recordando hasta que volvió el ruido de las calles de New York
- Aun así Val - Lauren y sus pechos enfrentaron a la castaña -No quiero que mi madre meta sus manos en esto, no podía decirle que este fin de semana vamos a tener a las niñas, mi madre es capaz de cualquier cosa con tal de manejarme la vida - agregó.
Valentina se quedó mirando a su amiga y pensando hasta donde era capaz de llegar Clara - Tranquila Lo, yo le reafirmé tu viaje y quedó convencida - le dijo a su socia - ¡Dios! Yo en ropa interior, tú en topless y Camila desnuda, me hace acordar a las charlas que teníamos en los vestuarios - era cierto.
La latina iba a remarcar cuando un grito del edificio de enfrente la hizo reaccionar - ¡LINDAS TETAS! - un par de chicos le hacían señas obscenas y se divertían mirando.
- PUES DISFRUTA TOCANDO LAS TUYAS, PORQUE ESTAS NI EN SUEÑO - contestó Lauren agarrando sus poderosas con ambas manos. Valentina la arrastró hasta la sala antes de que armara una guerra entre departamentos.
- Detesto a los tipos pajeros como esos - dijo Lauren agarrando su propia cerveza.
Valentina le dio la razón mientras pensaba que bizarro era que Camila estuviera sentada en el sillón de Juliana, totalmente desnuda viendo dibujos animados. Ruidos de llaves en la puerta de entrada dieron el alerta para que las chicas se pusieran en posición.
Camila se acomodó en el sillón tipo Rose DeWitt esperando a Jack la dibuje. Lauren se sentó en la banqueta se usualmente se sienta alejada Juliana, con sus pechos apuntando al televisor y Valentina se quedó parada a su lado.
- ¿Listas para la última función del Cirque de la rari? - preguntó riendo la latina
- Más lista que nunca - contestó Valentina
Lástima que en vez de empezar a desfilar malabaristas, equilibristas o cualquier otro tipo de entretenimiento artístico, desfilaron uno por uno los tatuadores del estudio de Juliana. El primero que entró fue Mike, se frenó inmediatamente y dejó caer la bolsa llena de juguetes que traía en su mano, se quedó con la boca abierta sin reaccionar. Tina que venía por detrás se llevó puesto al chico y cuando se lo sacó de encima se quedó igual de sorprendida y también soltó una enorme caja que traía entre sus manos Así sucesivamente pasó lo mismo con Shawn, Mika, otra chica desconocida y un último chico también desconocido que se quedaron observando uno por uno la desnudez de Camila, el topless de Lauren y a Valentina en ropa interior dejando caer lo que sea que tuvieran en sus manos.
- ¡WOW! ¡Fiuuuu! ¡FIuuuu! - Silbó el chico nuevo - Esto sí que es vida - agregó - Nunca nos dijiste que tenías tremendas chicas en pelotas viviendo contigo Gran P, tú sí que la pasas bien - comentó el chico cuando sintió llegar a Juliana a su lado.
Cuando la morena logró reaccionar y pudo ver el estado de las tres chicas que tenía enfrente, no lo pensó dos veces, tiró la caja que sostenía en un costado y se abalanzó sobre Valentina. Lo siguiente que Valentina sintió fue como un cuerpo moreno se aferraba al suyo y la tapaba con todo lo que tenía, instintivamente la ex rubia aferró sus brazos a la chica.
Esto hizo reaccionar inmediatamente a Lauren. La latina se tiró al sillón a tapar a la castaña bailarina, dejando todo su trasero expuesto por culpa de la diminuta tanguita que estaba usando - ¿Qué carajo hacen aquí? ¿Quiénes demonios son ustedes? - ya sabía quiénes eran, pero tenía que decir lo primero que se le venía a la mente para tratar de echar a los intrusos.
- ¿Quiénes somos nosotros? - Otra vez el estúpido chico - la pregunta es cómo hago para contratar a tres putitas como ustedes que me esperen así todos los días - dijo desagradablemente.
- JESSE - Juliana estaba de espaldas a ellos cubriendo a la ahora castaña con su cuerpo, pero de no ser así ya hubiera estrangulado al chico contra la pared - NO SON ESO QUE DICES, RESPÉTALAS... Y SALGAN DEL DEPARTAMENTO YA MISMO - ordenó con total seguridad.
- Pero Jul... pero Jul... hay tres chicas desnudas en tu departamento... - dijo Mika
- ESO NO LES IMPORTA, ¡QUE SALGAN LES DIGO! - insistió la chica desesperada.
- ¿Y el pelotero que íbamos a armar? ¿La cama elástica que íbamos a ayudarte a poner en la terraza? - Preguntó Tina. Al parecer las chicas eran las únicas que habían recuperado el habla, los hombres seguían pegados a la imagen y eso enfurecía más a la tatuadora que a esta altura estaba temblando, de lo cual Valentina se había dado cuenta y la intentaba calmar con suaves caricias en su cintura.
- ¡SALGAN YA MISMO CARAJO! - insistió
Las tres chicas salieron rápido por donde entraron, pero ninguno de los chicos reaccionaba, es más Jesse tenía una irritante sonrisa de oreja a oreja - Mierda - protestó Juliana y como pudo empezó a caminar con Valentina en sus brazos hasta la habitación de la empresaria, sino hubiera sido por el petrificador momento, tanto la castaña como la morena estarían disfrutando de su proximidad Cuando llegaron abrió la puerta y la dejó adentro - Vístete - ordenó mostrando una nueva personalidad y agarrando una cobija que estaba en la cama de la chica para volver a salir de la habitación.
Llegó a la sala con la cobija y se la puso a la montaña humana que eran Lauren y Camila - Vamos - ayudó a las chicas a levantarse y las acompañó al mismo cuarto que estaba Valentina. Lauren no dejó de echarle una mirada al estúpido de Shawn que aún seguía con la boca abierta, mientras que Juliana se quería comer vivo a sus empleados.
- ¿Por qué no estás vestida aún? - fue lo primero que notó Juliana cuando acompañó a Camila y Lauren hasta la habitación de Valentina. La morena le dio la espalda a las chicas.
- Es mi departamento, hago lo que quiero - le contestó la ahora castaña de mala gana. Para las tres desnudistas fue muy gracioso ver como Juliana torcía su cabeza aun estando de espalda a ellas - Eres tu la que deberías avisar que vienes con gente a casa - protestó Valentina recibiendo una severa mirada de parte de sus dos amigas, ellas las ignoró.
La morena no dijo nada más y salió de la habitación. Aun desde el cuarto las chicas podían escuchar la discusión de Juliana con los muchachos. Alguien la iba a pasar mal.
- ¿Qué? - preguntó la ex rubia a las otras dos chicas que la miraban intensamente desde adentro de la colcha.
- ¿Por qué la tratas así? - Valentina no podía creer lo cara dura que era Lauren
- ¿Tu? ¿Tú me vienes a enseñar a mí como tratarla? - contra atacó - hace no menos de un día dormías con la puerta cerrada con llave porque tenías miedo que Juliana hiciera plata tus joyas - le recordó.
Lauren largó un largo resoplido - Por favor Val, ajusta tus bragas quieres - contestó - Yo adoro a la rarita, todavía no estoy segura de que espécimen es pero la adoro, a ella y a su rarón - por las dudas lo aclaraba.
- Valen - Camila caminaba hacia ella aun con la manta que le había puesto Juliana encima dejando a Lauren con sus pechos al aire de vuelta. Lejos de apenarse la latina se tiró en la cama de Valentina como si nada - ¿Qué pasa? - sabía que había algo rondando dentro de la cabeza de su amiga.
La exrubia hizo un puchero inolvidable - No notó mi cabello - dijo al fin.
Lauren y Camila se miraron y bastó un segundo para que ambas estallaran en una carcajada - ¡Dejen de reírse par de estúpidas! - almohadazos para las dos.
- Es que... es que... - la bailarina quería hablar pero no podía del dolor de panza.
- No puedes estar tan enamorada de la rari Val - y ahí está, Lauren había dicho las palabras mágicas. El silencio repentino las visitó en el cuarto.
Valentina empezó a agitar su cabeza en negativa, de repente el cuarto se convirtió en el caminador de Valentina, la castaña iba de un lado al otro y aún seguía en ropa interior - No es cierto, no es cierto, no estoy enamorada de Juliana - lo negaba - Puede ser que me guste y que me caliente ¿Cierto? - sus amigas solo la miraban esperando la reacción inevitable - Quiero decir, ustedes mismas han reconocido que es alguien que despierta ese tipo de cosas, ella es adorable y te dan ganas de comértela a besos, de mimarla, de quererla... y ¿Vieron cómo me tapó con su propio cuerpo recién? Me encanta cuando se pone celosa. - Se frenó de golpe.
- 3... - contó Lauren
- 2... - la siguió Camila
- 1... - nuevamente la latina
- ¡DIOS MIO! ¡ESTOY ENAMORADA DE JULIANA VALDEZ! - cero.
¡Pum! Un portazo lejano las hizo reaccionar - Alguien no está de buen humor - destacó la latina mientras podían escuchar pasos que se acercaban y seguido de eso la puerta de la habitación de Valentina se volvía a abrir.
- ¿Se vistieron? - Juliana hacía acto de presencia con su mano derecha tapando sus ojos.
Lauren giró sus propios ojos y anticipándose a sus amigas contestó un falso si.
Juliana bajó su mano inocentemente y dos segundos después la volvió a subir.
- Ya rari, no exageres - la calmó Lauren - Nos has visto toda la semana así. - La morena negaba con su cabeza - Somos chicas normales, tenemos tetas y vagina como todas - le explicó.
- Ya lo se - le dijo Juliana
- ¿Acaso no te gustan nuestros cuerpos Juls? - intervino la bailarina.
La cabeza de Juliana dejó de negar y se frenó para torcerse - Son... son... - tragó saliva, al parecer trataba de buscar las palabras correctas - Son muy bonitos - dijo.
- Y entonces disfrútalos rari, total después te vas al baño y te descargas - nuevamente la morena volvía a negarse.
- No... no tiene que ser así - habló nerviosa - Tu... tu cuerpo... tu cuerpo solo lo debería ver la persona que te ama. Es para... es para ella, digo para esa persona - Hubo silencio, Lauren agachaba su cabeza avergonzada, Camila miro a la latina y Valentina se mordía los labios mientras se agarraba fuerte de su escritorio para no ir hacia Juliana.
- ¿Quién es ese tipo? - a la latina se le había quedado atragantado el chico nuevo - El ordinario ese con cara de bailarín gay de Broadway que miraba a Valentina como para devorársela - para ninguna de las tres pasó desapercibido como se tensaron los músculos de la tatuadora ante ese comentario.
- Jesse - contestó - Ha vuelto ha trabajar hace poco - contó aun con sus ojos cubiertos.
- ¿Dónde estaba? Nunca lo vi - comentó Camila
- Jesse... el... el... Jesse tuvo, tiene problemas con las drogas, estuvo tratando de curarse y... y... ahora ha vuelto - explicó - Le gusta mucho pero mucho usar colores en sus dibujos y... y... - el tono de la chica cambiaba a uno más entusiasta - Una vez hizo una enorme águila descendiendo en picada desde la espalda de un chico que estaba increíble... - parecía mentira lo suelta que se veía a la chica hablando de tatuajes - lo único que no me gustó fue la forma de dibujar sus ojos... - frenó sus comentarios y las otras tres vieron como la sonrisa de la chica crecía.
Valentina miró a sus amigas y les gesticulo con su boca - Esa es la cara - Lauren y Camila entendieron a lo que se refería la ex rubia con el comentario, ella mismas ya habían agarrado la cara de idea de la chica.
- Perdón - murmuró la morena agachando la cabeza - ¿Ya se vistieron? Me duelen un poco los ojitos - si eso no las apuró, la mirada que Valentina les hizo a las otras dos las echó del cuarto prácticamente.
- Nosotras nos vamos - dijo Lauren tirando de una desnuda Camila -Aun tengo que armar la cama del mini demonio de mi hija - comentó pensando en que aún le faltaba ponerle la ropa de cama a el auto que Tay había querido para dormir.
Camila dejó un beso en la cabeza agachada de Juliana y Lauren se frenó justo al lado del oído de la morena - Cuando abras los ojos para mirar a tu chica - murmuró - controla al rarón ¿Capichi? - se fue aprovechando para darle una palmadita en el trasero. Amaba hacer rabiar a su nueva castaña amiga y no había que perder ninguna oportunidad.
Sin perder tiempo Valentina caminó hasta Juliana y con sus propias manos la obligó a destaparse los ojos. El último obstáculo que quedaba eran los propios ojos de la chica que estaban fuertemente cerrados - Abre los ojos Juliana - pidió Valentina
- ¿Ya estás vestida? - preguntó la morena.
Valentina pensó en mentirle pero de nada iba a servir - Abre los ojos Juls, quiero que me mires - insistió evadiendo la pregunta.
Valentina soltó una pequeña risa cuando la morena abrió primero su ojo derecho para pispiar, rápidamente lo volvió a cerrar - VALLLLL - se quejó - Tienes poquita ropa - contó lo obvio.
La exrubia se rió libremente y aprovechó el estado a ciegas de la morena para agarrarla de la cintura y tirarla hacia ella, el avestrucito se hizo presente - Quiero que me mires, me gusta que me mires, me gusta llamar tu atención - le dijo - Ojala hablarás de mí de la misma forma que lo haces con tus tatuajes - A la castaña no le gustaba que nada viniera primero que ella.
- Yo... yo te miro siempre... todo el tiempo... siempre - le dijo la morena apoyada en su cuello.
Valentina sonrió - ¿Y por qué no me quieres mirar ahora? - preguntó
- SI quiero - respondió rápido - mucho quiero - agregó - pero... pero...
- ¿Pero qué? - la animó Valentina besando su cabeza.
- Pero... me hace sentir cosas - completó
- ¿Abajo? - preguntó Valentina que ya estaba sintiendo esas "cosas" sobre su pelvis.
Juliana asintió - ¿Solamente abajo? - preguntó la castaña. Juliana negó - ¿Dónde más? - si iba a tener que sacarle respuestas con dos millones de pregunta, estaba dispuesta a hacerlas.
- Siento... cuando me tocas... tu... yo siento cosquillas en la panza y... y, me tiembla todo el cuerpo... - Valentina dudo que eso fuera algo bueno - Y cuando te miro, quiero obligarme a no hacerlo, porque sé que a ti no te debe gustar que alguien como yo lo esté haciendo, pero mis ojos se quedan en paralizados... como... como... como si tuvieran vida propia y tu fueras su único pasatiempo, y... y... y tu boca... yo solo quiero dibujarla con mis dedos y... quiero que... quiero un beso como... como... - la tatuadora hizo silencio, se pegó más a Valentina y se hundió más a su cuello. Parecía como si se hubiera dado cuenta de lo que estaba diciendo y que hubiera caído en ese mismo momento de que Valentina la estaba escuchando.
- Jul... Juliana - Cada vez que Valentina le insistía la morena apretaba más - Juls quiero que sigas hablando por favor - pidió. La morena se negó haciendo suspirar a Valentina. La empresaria dejó que el tiempo corriera, después de todo tener a la morena en sus brazos no estaba para nada mal.
- Quiero que mañana, cuando vayamos a buscar a Liah y a Tay hables con la hermana Ana - Demasiado directa.
Juliana se despegó de ella al instante que reaccionó ante lo que escuchó. Valentina no supo cómo, pero la morena ya estaba a, al menos, diez pasos lejos de ella agitando su cabeza. Al segundo la cabeza de Juliana se frenó, se enfocó en Valentina y se torció y abrió la boca - Tu color de pelo - fue lo que salió.
Valentina intentó mantenerse seria pero una mueca de éxito se dibujó en su boca - ¿Qué tiene? - provocó haciéndose la desentendida.
- Es... es... es otro color... Estas... te queda... estás hermosa - si hubiera sido una caricatura, Valentina estaba segura de que las pupilas de Juliana hubieran parecido dos enormes corazones. Bueno y a juzgar por el enorme bulto entre las piernas de la morena, Valentina ni quiso pensar retrataría esa parte un dibujante.
- No me cambies de tema - a pesar de la satisfacción que corría por sus venas y a pesar de la humedad que le estaba provocando tener a su chica en semejante estado de excitación, Valentina tenía que mantenerse centrada.
Juliana reaccionó y bajó sus manos inmediatamente para tapar su erección. Volvió a negar con la cabeza e hizo varios pasos más hacia la puerta. Valentina giró los ojos - Juliana... la hermana Ana y Jane están tristes, te extrañan y quieren hablar contigo - la negación era aún más intensa - No puedes evadirlas de por vida - agregó.
- Si puedo - se opuso la chica - Fueron ellas las que... las que le dijeron a esos señores donde vivo y... y...
Valentina se cruzó de brazos - Lo hicieron por tu bien - se metió la castaña
Juliana empezó a temblar y sin importarle su aun latente pene, puso sus brazos al costado y cerró los puños - No es cierto - no le entraba en la cabeza que alguien hiciera eso por bien.
- Si lo e...
- Me quiero ir - sentenció Juliana interrumpiendo a la castaña.
Valentina giró los ojos y caminó hasta la puerta, por esa noche su paciencia se había agotado, la abrió de par en par - Nadie te lo impide - le dijo de mala manera - Ve y enciérrate en tu maldito cuarto a dibujar, parece que eso es lo único que te interesa - se arrepintió inmediatamente de sus palabras apenas vio la cabeza de la morena agacharse y salir por la puerta, pero la furia le ganó al arrepentimiento cuando golpeó la puerta al cerrarla de par en par.
A la mañana siguiente
Cuando Valentina se despertó, se duchó, se cambió rápido y lo siguiente que hizo después fue caminar hasta el sillón cama, el rarisillón, como le decía Lauren. Había dormido pésimo pensando en lo mal que había actuado con la morena, y ahora estaba decidida a arreglarlo, por empezar iba a propinar y disfrutar dándole una buena sesión de mimos para despertarla.
Pero como es normal ya a estas alturas, nada sale como la castaña lo planea, en el lugar donde debería estar Juliana, estaba Camila sentada comiendo sus cereales mientras miraba al estúpido correcaminos escapar una vez más del tonto coyote - ¿Dónde está Juliana? - preguntó inmediatamente.
Camila se rió de una dinamita marca Acme que explotó en la cara del coyote y después miró a su amiga - ¡Buen día Valen! - Saludo como de costumbre - No se donde está Juliana, pero me parece que no durmió acá, porque el sillón estaba como sillón - recién en ese momento Valentina se fijó en el mueble dándole la razón a la teoría de la bailarina.
Cortando la conversación, la castaña caminó a paso firme hasta el cuarto de la morena, cuarto al que solo Valentina, o al menos ella misma se había dado esa entidad, tenía acceso libremente. Abrió la puerta y entró como si nada, pero Juliana no estaba allí, y tampoco había rastros de que hubiera estado, por lo general cientos de bollos de papel tirados, de dibujos en el tablero, entre otras cosas la delataban.
- Si buscas a la rari lleva horas trabajando en la terraza - Lauren entró al cuarto impunemente.
- No puedes estar aquí Lauren - La empresaria defendía su territorio empujando a la latina hacia afuera de la habitación - ¿Y cómo que lleva horas trabajado en la terraza? ¿Por qué hace eso? Tiene que dormir - protestó.
- Vamos Val, déjame ver que hay dentro del freezer - y dale con eso - Aun no descarto la posibilidad de que la rari sea una psicópata. Déjame revisarle sus cosas - pidió.
- No hay ningún freezer, no te dejo y contéstame la pregunta ¿Por qué no durmió? - presionó una vez que cerró la puerta.
Lauren se dio vuelta y caminó hacia la sala - Yo que se - se encogió de hombros - Yo solo me desperté temprano porque no podía dormir mucho más - los nervios de convivir con su hija perdida la habían matado - Estaba desayunando y la vi entra con un par de herramientas en sus manos y esas cosas raras que hace ella - explicó - Debe estar llevando a cabo su plan maestro para embalsamarnos y ponernos en vitrinas de exhibición para mostrarnos antes sus rariamigos y cobrar dinero para comprarse otro rarimovil, esta vez podría ser una carroza fúnebre o algo así - la verdad que las teorías de Lauren no eran para nada descabelladas.
- Tus tetas son de exhibición Lern - la elogió Camila
Lauren sonrió - Lo se Camz, lo sé. La rarita ganaría un montón de dinero con estas - agarró sus pechos.
- Pueden dejar de hablar pavadas - Como pretendían que tuviera paciencia para con Juliana si Lauren y Camila se la agotaban antes - ¿Qué carajo está o estaba haciendo Juliana en la terraza? - hizo de nuevo la pregunta.
- Pregúntale a ella, que lleva parada más de media hora con su cabeza torcida mirándote - resaltó la latina con su usual maliciosa mueca.
Valentina giró y se encontró con un par de ojos inclinados mirándola. La morena tenía la misma ropa de anoche puesta con la diferencia de que ahora estaba sucia y engrasada como la cara y las manos de la chica - Juliana... - Valentina se acercó a ella, pero la morena retrocedió - La castaña suspiró, avanzaba un paso y retrocedía diez con la chica - ¿Por qué no dormiste? - sentenció.
Juliana agachó su cabeza y levantó sus hombros.
- Ve a bañarte mientras te preparo el desayuno y hablamos - Iba a empezar de nuevo, no quedaba otra. No solo ella se sorprendió cuando Juliana agitó su cabeza en negativa.
- Hazle caso a Val rari, tienes que comer - Acoto Lauren estaba preocupada - El rarón tiene que tener fuerzas - de paso agregó.
La morena murmuró algo por lo bajo que las chicas no entendieron.
- No le entendí - dijo Lauren - Lo debe haber dicho en Rariñol - La latina tenía todo un mundo creado gracias a las rarezas de Juliana.
- Quiero... quiero desayunar con Liah y Tay - habló subiendo un poco el tono de voz pero sin levantar la cabeza. Dicho esto salió con poca seguridad de la sala.
La castaña se dejó caer en el sillón junto a Camila - No puedo hacerlo - dijo abatida - No tengo la paciencia necesaria - agregó mientras la bailarina propinaba suaves caricias en su espalda.
- Oigan - hablo Lauren - Quizás no sea un buen momento para hablarlo, pero con el fin de semana ocupado que se nos viene con dos niñas aquí y un objeto desconocido - Lo decía por Juliana obviamente - creo que es mejor que se los diga ahora. Encontré el departamento ideal para mudarnos - dijo.
Valentina y Camila se miraron entre ellas primero y después a la latina - ¿Qué quieres decir Lauren? ¿Qué departamento? - estaban perdidas
- Mira Val, esto era temporal ¿cierto? Bueno, ya está, el tiempo ya pasó, ya cerramos todos los negocios para los cuales era importante pasar desapercibida y la mayoría de nuestros competidores y empresarios, ya sabe que estamos aquí y que los vamos a aplastar, ahora es momento seguir lo que teníamos planeado. Quiero mi lujoso departamento en Manhattan, con mi Jacuzzi, con mi enorme armario y con mi gigante cama. Tiene hasta un cuarto para Tay y Liah, así no tendré que dormir contigo o con Camila cada vez que vengan a visitarnos - al parecer la idea de la adopción había sido olvidada - Basta de pretender algo que no somos - el concepto de las cosas importantes para la latina era totalmente errado.
- Pero Lern, Juls...
- Lo siento Camz, yo... - pensó bien las palabras que iba a decir - aprecio a la rarita, pero no puedo seguir jugando a ser su niñera, tengo una vida - Camila frunció el ceño ante las duras palabras de la latina, no podía creer que esa fuera la chica de la que estaba enamorada - Ya cerré el trato inmobiliario. Están invitadas a venir conmigo, pero mi decisión está tomada. Me mudo este lunes - informó.
Camila miró inmediatamente a Valentina- ¿No vas a decir nada? - preguntó
Valentin se paró del sillón - Lauren tiene razón. Basta de pretender algo que no somos - al parecer eran dos las que se mudaban.
Horas después
- ¿Te vas a comer eso Jul? - preguntó Tay con su boca aun llena de pastel de chocolate. La niña, estaba arrodillada en su propia silla, con el tenedor agarrado bien fuerte mientras devoraba todo lo que Lauren le había comprado para desayunar. Luego de que las cuatro chicas recogieran por el hogar a las dos pequeñas, pensaron que sería buena idea desayunar afuera y definitivamente Tay estaba sacando provecho de la situación. No solo había atacado toda su comida, sino que también quería comerse la de Juliana, que al igual que Liah tenía en su plato alimentos que la pequeña rubiecita tenía autorizado comer.
La morena agitó su cabeza y a la segunda negación, Tay le sacó su plato y lo mezcló con lo que le quedaba del suyo.
Valentina apretó fuerte sus dientes, Juliana no había comido casi nada y la tragona hija de Lauren aprovechaba la situación. -" No eres su niñera" - se recordó a ella misma. Ya demasiado había tenido con la charla que le había dado nuevamente la madre superiora cuando fueron a buscar a las niñas. Juliana no era su responsabilidad. Ella no era la salvación de la morena y eso era algo que la hermana Ana tenía que entender. Valentina le había comunicado a la mujer su decisión de mudarse y de nada le sirvió la mirada de decepción que le hizo la mujer a pesar de que Valentina le juro y re contra juró de que no iba a dejar de ver a Juliana. Tampoco ayudo el hecho que después de recibir la mirada triste de la monja, girara la cabeza y se encontrara de lleno con Juliana y Liah de la mano. Liah con un monito de peluche colgando de su brazo y Juliana con una mochila con forma de monito colgada de su espalda. Ambas la miraban a distancia, con su cabeza torcida y con la boca entre abierta. Mucho pero mucho menos ayudó que Liah corriera hacia ella y la abrazara y besara con la dulzura que caracterizaba a la pequeña, al parecer no era solo a la morena la que la volvía loca el castaño. Y lo que la estaba terminando de destrozar era tener a una pequeña rubia en sus brazos encastrándose toda su cara mientras se comía la fruta que Juliana le había cortado.
Un susurró de Lauren la distrajo - Dios, creo que esta niña nos va a comer a todos - le dijo a su amiga en el oído - En serio Val, creo que no hemos comprado suficiente comida para ella... mira... me está mirando como si quisiera devorarme ¿Tengo cara de salchicha Val? Mírame bien...
- ¿No hay más? - Preguntó una insaciable Tay- ¿por qué no sacas las donas que tienes escondidas en tus pechos? - Le preguntó la niña a Lauren - Jajajaja ¡Esa fue buena! ¿La escuchaste Liah? Dame cinco - Liah se apoyó en la mesa y estiró su pequeña mano hacia Tay.
Liah miró a su compañerita de hogar y dejó un pedazo de durazno para corresponder el gesto. Chocó su enchastrada mano con la de la mini latina.
- Guacala - se quejó Tay cuando sintió su mano pegoteada. Acto seguido se estiró y se limpió en la campera de Lauren.
- ¿Qué haces niña tragona? Esta campera cuesta más que tu propia vida - se quejó exageradamente.
- Pues debe costar mucho porque es bien fea - contestó la niña - Es cara porque es exclusivamente fea jajaja - se rió - ¿Me vas a comprar donas o no? - Insistió la pequeña.
- Lo único que te voy a comprar va a ser un boleto para devolverte a la tribu amazónica de donde te sacaron - si Tay hubiera sabido que era eso, tal vez hubiera reaccionado distinto, pero en lugar de eso eligió limpiarse la boca en la campera de la rabiosa mujer.
Mientras Tay y Lauren peleaban Camila se acercó a Valentina - No se cómo, pero estoy segura que esa niña salió de la panza de Lauren - le dijo.
Valentina asintió y volvió a mirar lo que le había llamado la atención. Juliana había agarrado una servilleta y limpiaba con mucho cuidado los deditos de Liah.
- ¿Quieres más? - le preguntó la morena mientras le limpiaba la boca.
La pequeña se negó y en lugar de eso eligió acurrucarse más a Valentina - ¿Quieres dormir un ratito más? - la morena recibió una afirmación de la pequeña que ya estaba cerrando sus ojos.
Juliana miró a Valentina y la castaña leyó la preocupación en sus ojos - No te preocupes - la calmó Valentina - estoy bien así, no me molesta tenerla - le dijo - ¿Le puedes comprar donas a Tay antes de que se termine matando con Lauren? - las latinas seguían discutiendo. Juliana asintió, dejó un beso en la cabecita de Liah y se fue a hacer lo pedido.
En el departamento
- ¡WOOW! Esta choza esta de lujo - dijo la mini Lauren apenas inspeccionó la casa
- Dios mío esta niña habla como si viniera de los suburbios - se quejó la latina.
- ¡LIAH TIENES UNA CAMA DE PRINCESA! ¡LA MIA ES UN CONDENADO AUTO! Un poco cacharro pero bueno algo es algo - Lauren giró los ojos.
- ¿Quieres ir a ver con Tay? - le preguntó Valentina a Liah, la pequeña seguía en sus brazos. Liah asintió emocionada y la castaña la bajó.
- ¿Qué sabes de su familia Lo? - una vez que las niñas estuvieron lejos preguntó - La hermana Ana me dijo que la mayoría de los chicos del hogar seguían viendo a sus padres - agregó información.
- Poco y nada - contestó secamente Lauren - Ninguna de las monjas me quiso decir nada, ni siquiera cuando las soborne con una caja de cigarros - se pensaba que era como una cárcel - Lo único que sé, es que son puertorriqueños, que el padre es ausente, nunca se hizo cargo y que tiene como siete hermanos más - contó angustiada.
- ¿Qué vamos a almorzar? - Tay volvía a la sala sin Liah, Valentina frunció el ceño y caminó hasta el cuarto de Lauren que era donde habían elegido poner las camas de las niñas, en el único que entraron las dos.
- Liah... - encontró a la pequeña en la punta de la cama - ¿Qué pasa? ¿No te gusta tu cama de princesa? - Preguntó sentándose sobre el dichoso mueble - Es como la de Barbie - agregó tratando de sobornarla.
Liah se trepó a las piernas de Valentina y se acurrucó en ella - Yo quiero dormir con ustedes dos - dijo agachando su cabeza. Valentina pensó que estaba hablando con una diminuta Juliana.
- ¿Conmigo y Lauren? Bueno no creo que haya problema asi... - la pequeña negó
- Contigo y Jul - dijo - Ella me contó que duermen juntas y que tú la proteges, yo quiero que me protejas a mí también - sentenció.
- Valen, Lis - Camila entraba al cuarto interrumpiendo el silencio que habían creado las palabras de una niña de cuatro años - Vamos a ir al parque, Juliana preparó una canasta llena de cosas y Lo dice que si no nos apuramos va a descuartizar y meter al freezer de Juliana a Tay - dijo.
Tres personas habían entrado a esa habitación, salían tres, pero una de ellas salía sin alma, porque el alma de Valentina se había desgarrado ante lo dicho por Liah.
En el parque
- ¿Cuántas veces tengo que decirte que no corras tan rápido? ¿Cuántas veces te repetí que si lo hacías te ibas a lastimar? - Valentina estaba arrodillada frente a un banco del parque y limpiaba la rodilla de la persona que se había lastimado - Pero no, ella es tan cabezota que tiene que salir corriendo a todo lo que da por ahí, es tan caprichosa que hace lo que ella quiere y ahora tiene una rodilla y un codo lastimado - le regaño pasando un paño húmedo por la zona.
- ¡Auch! - se quejaba la dueña de la rodilla.
- ¿Por qué no puedes aprender a comportarte como Liah o Tay? - Valentina señaló a las dos pequeñas que estaban a su alrededor mirando la rodilla lastimada de Juliana.
- Fue culpa de Lauren - la acusó Tay.
- TE ESCUCHE NIÑA BOCONA - gritó la latina desde una manta que había puesto para acostarse. Luego de la corrida se tiró en la tela para hacerse la desentendida.
- ES CIERTO - se defendió la pequeña - Tu la empujaste porque quisiste llegar primero al columpio - explicó la pequeña - PARA QUE APRENDAS A QUE TU TRASERO DE MAMUT NO ENTRA EN UN COLUMPIO DE NIÑOS - le dijo la pequeña.
- COMO SIGAS COMIENDO ASI, EL UNICO MAMUT AQUÍ VAS A SER TU NIÑITA TRAGONA - atacó la empresaria latina.
- Lauren deja de pelear con Tay - intervino Camila.
- ESO MANNY - la pequeña hizo referencia al nombre del personaje de la era del hielo - deja de pelear con niñas - le sacó la lengua.
- ¿LA VISTE CAMZ? ¿LA VISTE? - Camila se había convertido en una especie de mediadora entre las dos.
- Basta Lo - la frenó la bailarina - Y Tay, si quieres un helado deja de pelear con Lauren y ven aquí - la niña abrió los ojos y cerró su boca. Agarró la mano de Liah y la arrastró hasta donde estaban Camila y Lauren tiradas.
Valentina terminó de limpiar el codo ensangrentado de Juliana y se sentó a su lado - Jul... - Era ahora o nunca - Lo, Mila y yo vamos a mudarnos, este lunes - soltó. Para su sorpresa Juliana, con su cabeza abajo, asintió como si ya lo hubiera estado esperando, como si lo hubiera sabido de ante mano. Esto afianzó más su confianza en lo decidido - Yo quiero que nos sigamos viendo - dijo - Quiero decir, quiero saber cómo estás y si necesitas algo, cualquier cosa, quiero que sepas que puedes contar con cualquiera de nosotras tres - Le estaba saliendo perfecto el discurso armado. Juliana volvió a asentir.
Valentina se quedó mirando por un rato la cabeza de Juliana. La morena tenía sus manos en sus rodillas y balanceaba sus piernas en el banco - Me gustaría haber podido hacer más por ti - Valentina dejó un beso en el cabello de Juliana y se fue con el resto del grupo. Juliana la miró irse, alguien más que entraba a la vida de la morena solo de paso.
