Fandom: Final Fantasy VI (Square-Enix)

Personajes: Kefka Palazzo, Terra Branford, Celes Chere

Prompt: Cooking/baking

+ Hacer una tarta +

Eso no iba a acabar bien pero cuando se trataba de humillar y hacer a otra persona tragarse sus palabras, Kefka estaba dispuesto a ir muy lejos, tanto como para emplear buena parte de su valioso tiempo en actividades impensables para un noble... Especialmente si el desafío provenía de Celes Chere.

Por lo que Terra había podido saber, más bien, captar a través de susurros entre soldados, joven de igual edad a la suya pero cuya magia había sido insuflada por medios artificiales como el Mago Imperial pero con la que rara vez había mantenido contacto más allá del pertinente como usuarios mágicos, no ofreciendo tampoco mucha oportunidad para acercarse y conversar.

Y a pesar de ello, del símil en la obtención de su magia, Kefka en vez de tratarla con el respeto de un igual, la despreciaba, la denigración apreciable en las palabras y gestos que le dedicaba cuando estaba libre de la presencia de Celes. Terra nunca había comprendido del todo el motivo, si es que había uno con solidez, pero tampoco profundizaba mucho en ello, cuidadosa de no provocar alguna mala reacción en su mentor.

Ahí, que por tan estúpido que pudiese resultar, no cuestionó a Kefka cuando éste la llevó consigo para lograr su objetivo hacia la planta del castillo en la que los sirvientes se encargaban de preparar los alimentos que una vez finalizados, luego eran subidos a plantas superiores en las que eran distribuidas por otros sirvientes en cada residencia. Las cocinas, una zona dividida por puertas de delgada madera que la chica nunca había visto y el varón recordaba vagamente visitar en sus años de servicio, cuando se requería presencia militar en caso de trifulcas o robos. En cada fragmento los cocineros y sus ayudantes se ocupaban de diversas tareas Kefka le indicaba mientras se desplazaban a la empleada como almacén. Entre múltiples tablas de madera, sacos de todo tipo de tamaño y contenido se encontraban apilados, ocupando todo el espacio.

Sus prendas de llamativos colores dejadas atrás, cambiadas por las de uno de sus propios sirvientes masculinos y otra femenina antes de abandonar sus dependencias. Lo mismo podía decirse del maquillaje, sacrificio a realizar para no ser reconocido.

Distribuyendo los sacos tomados, en los que residían cantidades de los ingredientes a utilizar para componer el dulce, la siguiente acción fue conseguir los utensilios con los que trabajar como un molde, bol de barro y batidora manual mientras el mago encendía el horno prendiendo sin dificultad algunos tarugos, mediante el uso de un poco de magia. De regreso a la mesa central de la zona, fue que Kefka hizo memoria acompañado de Terra quien se ocuparía de ir echando un poco de cada ingrediente mientras el rubio, supuestamente con brazos más fuertes los batería en el bol.

-Creo que ella también usaba huevos y aceite... -La joven alcanzó a oírle. Su frente arrugada en pensamiento mientras sus manos permanecían quietas sobre su cintura. Con ella se refería a una de sus cuidadoras, probablemente de la que el hombre albergaba mejor recuerdo, única en consentirle el capricho de dulces. Bajar en secreto era estimulante pero verla cocinar no tanto, a veces para evitar su marcha, ayudando con la masa.

Terra se puso rauda en busca de dichos ingredientes por toda el espacio hasta dar con ello, dentro de algún afín a una jarra de barro pero de menor tamaño. Rompiendo los huevos y dejando a un lado la cascara, la harina pudo ser agregada, como el aceite y la levadura y una menor porción de azúcar y sal. Ver la mezcla adquirir un textura diferente fue sorprendente para la chica mitad Esper quien nunca había visualizado el proceso de cocinar, sólo conocía el concepto.

-Pasa un poco de harina por el molde y acércamelo ¿hm? -Kefka habló para solicitar a su distraída ayudante que asintiendo corrió a realizarlo, alejándose.

Momento que el rubio aprovechó para añadir un ingrediente extra guardado todo el tiempo en uno de los pocos bolsillos que su atuendo poseía. Colocando la masa lentamente sobre el molde, ésta tomaría la forma de un circulo. La peor parte para el inquieto mago sería esperar, una vez dejado en el horno.

-Parece bastante apetitoso pero... -Comentó Terra cuando Kefka decidió sacarlo.

-¡Meh! Añadamos más azúcar por si acaso. -Fue la replica del cocinero principal.

Así hicieron previa subida con el adornado resultado de sus esfuerzos. Las ropas devueltas más una pequeña cantidad de giles a los sirvientes involucrados tras haberse enjabonado concienzudamente y ordenado lo mismo para Terra. Cual vecina, al rato Kefka se dignó a llamar a la puerta en la que Celes residía junto a su mentor con la más amplias de las sonrisas y una fina ceja levantada, exhibiendo en una circular bandeja dorada el alimento prometido.

-Ya me dirás que te parece. -Se limitó a decir altivo a la vez que lo entregaba a la joven albina. Una espeluznante carcajada acompañando cada paso que le alejaba.