Esta historia hará parte de una colección con un tema en particular que se revelará más adelante así que estén atentos para descubrir cual es.

Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.

Descargo de responsabilidad: Fairy Tail no me pertenece, pertenece a su creador Hiro Mashima.

- Dos Natsus yeeyy - Persona hablando

" Tramposo descarado" Pensamientos

- ¿Amo lo estoy complaciendo? - recuerdo o fantasía.

Pussy Slayer

Capítulo 16: Entrenando a Erza: Semana III

Un nuevo día iniciaba en Magnolia y en un edificio de apartamentos solo para mujeres una pelirroja se encontraba mirándose en el espejo de su cuarto, viendo si estaba bien vestida, bien maquillada, cosa curiosa ya que nunca había usado tal cosa, pero la noche anterior había llorado bastante, había causado muchos destrozos al interior de su residencia y por consiguiente pese a que intento dormir y de hecho lo logro un rato, termino despertándose para reparar los daños causados.

La realidad era que la culpa la mataba y siendo fiel a su comportamiento de honor exagerado acabo pasando buena parte de la madrugada arreglando su propio caos, ese era el porque de su maquillaje, ocultar sus ojeras productos del cansancio, no solo de esfuerzo que supuso arreglar los daños, si no también de todo lo que se masturbo la noche anterior pensando en el tonto de su amo y en como lo odiaba por estar teniendo sexo con una vaca tetona dejándola de lado, a ella, su fiel mascota.

No es como si se estuviera maquillando porque se quería ver linda para el pelirrosa ni nada por el estilo, ese idiota no se merecía tal trabajo, ni tampoco se merecía el que usara hoy una camisa blanca semi transparente que dejaba y a la vez no dejaba entrever sus rosados pezones, si, ella no estaba usando sujetador ese día, aunque era de suponerse ya que la blanca prenda tenía las agujeros para los brazos lo suficientemente abiertos como para dejar insinuar la curva de sus pechos de manera sutil pero coqueta.

Tampoco era por el pelirrosa que estaba usando una falda azul mas corta de lo habitual, tan corta que tendría que tener cuidado pues un mal movimiento y la persona equivocada podría ver sus bragas, las cuales eran dignas de una mujer sucia y eso era lo otro, no estaba usando unas bragas tan obscenas que a duras penas y cubrían su coñito porque quería que Natsu las viera, ni tampoco había enfundado sus hermosas y sedosas piernas con medias negras hasta medio muslo para resaltralas para el rosadito.

No, en definitiva nada de su comportamiento tenía que ver con Natsu y aun así en su subconsciente no podía dejar de preguntarse de si a ese pelirrosa le gustaría su aspecto, si se le pondría tan dura que llenaría su boca o su culo o ambos con su caliente y espeso semen.

Se estremeció ante esa posibilidad, ahora que lo pensaba, si sus cuentas no le fallaban, llevaba ya catorce días siendo la mascota de Natsu, llevaba ya medio mes de la apuesta en sus manos y a partir de hoy iniciaría la segunda mitad, pero ahora las cosas serían diferentes, ahora se lo tendría que trabajar, ella no permitiría que el siguiera jugando con ella a placer mientras ella como arcilla se dejaba moldear por sus deliciosas, cálidas, callosas y fuertes manos, no ella tenía un plan.

Ese plan era simple, no permitirle avanzar mas allá de donde estaba, ya había reclamado su boca y su trasero pero no conseguiría nada mas de ella, ganaría su apuesta, saldría de esto con su virginidad intacta y luego mataría a ese degenerado por hacerla beber su cremoso y delicioso semen y lamer esa enorme y caliente polla suya que tanto la hacía babear ahora solo con pensar en ella, si, no cedería ni un solo paso mas ante ese niño por el cual se la había pasado buena parte de la noche previa masturbándose.

Con eso en mente, Erza se vio por ultima vez al espejo, asegurándose de que todo estaba en la forma que quería y con una mirada determinada y una sonrisa confiada asintió antes de salir de su casa con un solo propósito, ganarle a Natsu en su propio juego.


Se odiaba a si misma y a su falta de voluntad en este momento, después de todo, fu nada mas entrar al gremio donde para variar todo era un caos en el que mesas, sillas, platos y botellas volaban por los aires, nada inusual en un gremio tan caótico como el suyo, pero fu nada mas ver a Natsu ahí sentado, hablando con esa tonta rubia a la que llamaba su amiga y toda su fuerza se desvaneció, de repente a su mente solo llegaban los recuerdos de las ultimas dos semanas donde ella y Natsu estuvieron juntos, todas las guarrerias que hicieron, todo el sexo que tuvieron, cada orgasmo que le provoco mientras la mimaba o besaba.

Solo con recordar eso sintió sus piernas flaquear, su cuerpo temblar, empezó a sudar mientras sentía la temperatura aumentar, le costaba respirar y lo peor, sentía que en cualquier momento iba a chorrear el piso por lo húmeda que se puso.

No pudo soportarlo y luego de cruzar todo lo que sería el salón del gremio salio por la puerta de atrás a la zona de carga del gremio para respirar sin darse cuenta de que alguien la siguió, una pequeña y por su apariencia, adorable figura que cuando la alcanzo y vio tan agitada solo pudo sonreír con suficiencia antes de atacarla por la espalda aprovechando que estaba desprevenida agarrando sus enormes pechos.

- ¡KYAAA! - grito o mas bien gimió ante el ataque a sus pechos, se maldijo por bajar la guardia y un segundo después estaba jadeando mientras dejaba que la figura continuara amasando descaradamente sus pechos, después de todo, solo una persona amasaría sus pechos de manera tan descarada, placentera y familiar, - Nat... su - gimió como pudo mientras se sostenía al muro ante ella y su joven amo solo jugaba con sus grandes globos de carne para placer y tortura de ella.

- Er-chaan, ¿por qué huiste? - notaba la burla en su voz mientras no dejaba de amasar sus pechos como si no hubiera un mañana, - esperaba que te acercaras a la mesa mientras contoneabas esas caderas tuyas exhibiendo este lascivo cuerpo que tienes - se lo decía en un susurro cerca de su oído haciéndole mas difícil concentrarse.

Para colmo de males dada una serie de circunstancias, entre las cuales estaba la diferencia de tamaños entre ambos y claro esta la actual posición de la pelirroja, las cosas para ella solo se estaban agravando mas y mas, eso debido a que debido a que estaba aun de pie pero la parte superior de su cuerpo se encontraba inclinada hacia adelante con sus brazos extendidos contra la pared para sostenerse, su cuerpo estaba en una posición donde su cintura estaba en un angulo de 90 grados, lo cual no sería un problema si no fuera porque dado el tamaño del pelirrosa, este se encontraba en el aire, con sus manitas agarrando sus tetas y amasándolas, ese no era el problema tampoco, hasta ahí podía soportarlo, con dificultad pero podía hacerlo, no, el problema real estaba en el hecho de que pese a que estaba levantado del suelo, el pequeño pervertido se las ingenió para que sus caderas se presionaran contra su culo.

En esa posición podía sentir en toda su gloria esa gorda y dura polla que apuñalaba su culo rogando por salir y jugar con ella, lo peor era que su cuerpo reaccionaba a ese deseo, sus piernas ahora tenían cascadas de flujo vaginal corriendo por ellas, se debilitaban y su coño no ayudaba cuando casi le gritaba que le pidiera que la follara.

Finalmente no pudo resistir y termino cayendo al suelo sobre un charco de sus propios jugos mientras su mirada nublada por el placer veía al sonriente pelirrosa, pero su sonrisa no era de burla, era mas cariñosa y cualquier defensa que le quedara se desvaneció cuando el le dio una caricia sobre su mejilla, caricia que busco profundizar sujetando su mano para prolongar el contacto mientras cerraba sus ojos para disfrutar mas de aquello.

- Ne Er-chan - cuando la llamo tan suavemente abrió los ojos para verlo y se maldijo internamente pues la vista ante ella le hizo la boca agua, - cuando te vi llegar con ese atuendo tan erótico casi pierdo el control, se me puso tan dura que dolía, así que debes tomar la responsabilidad de esto - al decir lo ultimo sujetó su polla desde la base para que ella la viera en toda su erecta gloria, porque si, era su polla dura y babeante lo que tenía justo ahora ante ella haciéndole dar hambre por esa carne que con solo su olor estaba derrumbando todas sus convicciones.

Así es como llegamos a este punto donde Erza tenía la boca llena de la polla de Natsu chupando desesperada por su semen mientras en su mente se maldecía por su debilidad.

"Baka, baka, se supone que esto no era así, debías hacerlo rogar, pero solo vasto que le vieras la polla y cediste de inmediato" se reprendía internamente sin dejar de mover su cabeza a lo lardo de todo el eje dándole placer a el y mas importante, a ella, porque luego de dos semanas de entrenamiento oral, su boca era casi un coño para ella, sensible, húmeda y muy cálida, cada vez que esa polla se enterraba hasta su garganta sentía morirse de placer, al punto de casi correrse con cada embestida.

- Te veías tan linda cuando llegaste con esa camisa tan holgada, tu falda corta y esas medias ajustadas - era un tramposo, así lo veía ella, que le dijera cumplidos en momentos así la hacía feliz y por ello quería complacerlo mas, que le acariciara la cabeza con mimo era aun peor, la hacía ronronear, - de hecho pude ver como tus pechos se insinuaban discretamente tras la camisa, pero ahora que estas frente a mi y puedo ver tus erectos y rosados pezones puedo decirlo... Er-chan, no te pusiste sujetador, ¿cierto? que pervertida mascota eres, ¿acaso tanto querías llamar mi atención? - esta vez si pudo identificar el tono burlón en su voz y la hizo fruncir el ceño.

Quería decirle que no era cierto, que no era pervertida y obviamente, que no quería llamar su atención, pero al mismo tiempo no quería dejar salir de su boca aquel miembro que tanto disfrutaba saborear en ese instante, "¿y aun así te atreves a decir que no eres una pervertida?", de repente una vocecita en su cabeza resonó reprochandole su doble moral actual, voz que rápidamente mando a callar.

Prosiguió con lo que hacía hasta que sintió el miembro venoso del chico hincharse, señal de que estaba por correrse pronto, lo cual la hizo acelerar el ritmo de su felación, "al fin, luego de todo un día podre volver a beberlo", ni siquiera fue consciente de ese pensamiento y para cuando se percato del mismo e iba a protestar horrorizada consigo misma, la polla en su boca estallo llenándola de su simiente y desvaneciendo cualquier falsa protesta para autoconvencerse que tuviera en su mente para mejor deleitarse con el sabor al que sin saberlo ya se había hecho irremediablemente adicta, era la única forma de describir el hecho de que luego de solo un día de no ser abusada por Natsu, encontrara tanto placer por volver a beber su semen.

Cuando el pelirrosa se retiro de la boca de la pelirroja vio asombrado como la chica parecía deshacerse de puro éxtasis mientras su semen era tragado, de hecho la vio llevar una de sus manos a su garganta solo para poder sentir el efecto de tragar como si no existiera nada mejor.

Por su parte, Erza estaba en total éxtasis, el sabor de la esencia del chico se extendía por toda su cavidad oral, el aroma era intoxicante y perturbaba su olfato y cuando lo trago era como si estuviera en el nirvana mismo tanto así que llevo su mano a su garganta solo para sentir como esa espesa sustancia bajaba lentamente por su garganta, quería sentir el calor de esa semilla mientras recorría su esófago, era algo que no podía creer cuanto extrañaba pese a que no mas de 24 horas antes lo probara por ultima vez, de hecho cerro los ojos solo para concentrarse aun mas en esa sensación que embargaba su cuerpo entero, hasta su celosa matriz ansiosa de poder probarla por si misma.

Cuando termino de tragar, abrió los ojos para ver a su amo, sus ojos rayados por la lujuria y el deseo, quería mas y no dejaría que Natsu se fuera hasta que le diera mas, por eso se abalanzo sobre el chico mientras ella aun estaba sentada en el suelo y lo abrazo por la cintura para evitar que se fuera de su lado sin antes complacerla completamente.

Claro esta que eso no era algo de lo que debiera preocuparse, nunca fue su intención alejarse ahora, el también quería mas y tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo, después de todo antes de seguir a su linda mascota le informo a la rubia la cual con un beso y una mirada depredadora le susurro al oído algo que lo puso aun mas duro si es que era posible, "- adelante Natsu yo te cubriré, así que ve por ella y romperla por mi -" recordarlo lo emocionaba, a veces su novia podía ser una sádica total, tal vez juntarse tanto con Mira finalmente termino influenciandola, pues lo ultimo dejaba entrever que la rubia tenía alguna rencilla contra la maga de armadura.

Poco se imaginaba el que para su novia, todo lo que ocurría también era una forma de desquite, después de todo cuantas veces no había terminado avergonzada por esa pelirroja metiche, cuando la encontró fisgoneando entre sus cosas, reprochandole su falta de vergüenza por la ropa que usaba o incluso había terminado desnuda por una de sus supuestas ideas, cosa curiosa si lo pensaba cuando la misma pelirroja muchos de sus trajes y lo decía con razón de causa al verlos de primera mano, eran dignos de una película porno si no es que de una puta.

Como fuera, el hecho era que gracias a la rubia, tenía vía libre para atormentar a su linda y amada mascota y valla que tenía esa intención, ya luego se encargaría de recompensar a su novia por su apoyo en esto, muy seguramente en la noche con una larga sesión amatoria, era curioso, pero gracias a esta nueva forma que las chicas al parecer le dieron, su apetito sexual se había amplificado enormemente, eso lo hacía preguntarse, ¿con que objetivo fue que pidieron sus deseos en realidad?

Agito su cabeza, no era momento para estar pensando en ese tipo de cosas, así que decidió mejor volver a centrar toda su atención en la mujer ante el, tenía un objetivo con todo lo que estaba haciendo, no era como le hubiese gustado, pero esa pelirroja era muy testaruda y si quería lograr su propósito, tendría primero que romper esa capa de cabezonería que la recubría, aunque también tenía mucho que ver el hecho de que no quería que Erza lo matara si perdía esa apuesta.

Sonrió entonces mientras empezaba a acariciar la cabeza de Erza la cual ante el gesto consciente o inconscientemente la sintió casi ronronear ante el gesto mientras lo veía ansiosa de su siguiente orden, en serio, ¿cuan sumisa era realmente la pelirroja?, al parecer sus pequeñas aficiones de lectura habían hecho mas mella en su ser de lo que se esperaba.

- Ne Er-chan, ¿quieres mas? - no es como si no supiera la respuesta, pero igual quería ver que hacía la chica ante esa pregunta y no se decepciono cuando si bien no hablo agito su cabeza de forma afirmativa dejando claro lo que quería, - entonces levanta sea falda y déjame ver si eres tan descarada como para no llevar bragas así como no llevas sujetador - dudaba que llegara así de lejos, pero la curiosidad por saber la respuesta lo superaba, por eso le pidió tal cosa.

"¡No lo hagas!, ¡resiste Erza!", en su cabeza esa voz de dignidad la llamaba a gritos, se suponía que ella debía hacer que el se esforzara para volver a tenerla en sus manos y aun así, solo basto una orden de parte del chico para que ella sin escuchar su voz interna se pusiera con esfuerzo de pie y luego ante la expectante mirada del pelirrosa frente a ella, tomara los bordes de su falda y empezara a levantarla mientras temblaba, sin saber si era por vergüenza, excitación o una mezcla de ambas.

En cuanto la imagen se revelo, Natsu casi sufre de un derrame nasal ante la vista, ahí ante el, el cuidado y depilado coñito de la pelirroja, a duras penas cubierto por un triangulo de tela morado tan diminuto y obviamente apretado que dejaba insinuar los labios de su intimidad y como si fuera poco, el cuadro se completaba en la obscenidad gracias a que era un desastre húmedo sin igual, los pegajosos jugos se derramaban a través de la empapada tela e incluso algunos formaban conexiones entre el sexo de Erza y sus carnosos muslos.

Por si fuera poco, Natsu estaba sufriendo de una dolorosa erección que crecía cada vez mas conforme pasaba el tiempo, influenciado no solo por la vista ante el, si no también por su nariz, después de todo como dragon slayer sus sentidos estaban bastante mejorados incluyendo su nariz, la cual en este momento estaba captando un delicioso y dulce aroma provenir justo de la zona de la entrepierna de la pelirroja, llamándolo, diciéndole lo fértil que era su matriz y lo mucho que le encantaría que la impregnara, se le estaba haciendo difícil contenerse.

- Jooo, no sabía que usabas ese tipo de lencería, aunque desde mi punto de vista, usar esto y no usar nada no es muy diferente - su comentario no era para menos cuando la realidad sobre la prenda es que salvo ese triangulo de tela, el resto de la misma parecía ser solo unos hilos alrededor de su cintura.

Erza quiso protestar pero sabía que no tenía justificación, sabía muy bien que lo que estaba usando era muy obsceno, pero no quería darle se placer al chico, por eso pese a su deseo de protestar no lo hizo, desvió la mirada y mordió su labio para evitar decir algo que el chico pudiera usar en su contra, tal vez no fuera muy listo, pero si era astuto y encontraría una manera de avergonzarla mas si hablaba, después de todo en esta partida tenía todas las de ganar.

Sin embargo, todo pensamiento se desvaneció un segundo después cuando sintió un cálido y húmedo placer asaltar su entrepierna, - ¡EEEEK! - debido a la sorpresa no pudo evitar el chillido mientras sus ojos se abrían enormemente y cuando miro hacia abajo, temblorosa por el placer que una vez mas invadía su cuerpo, se encontró con que el pequeño DS ahora estaba con su cabeza enterrada entre sus muslo lamiendo su coño a través de las bragas primero y un segundo después retirándolas hacía un lado para lamer directamente haciendo que cada vez le costara mas mantener el control de sus gemidos.

"Centrate Erza, tu puedes, esto no es algo que no puedas manejar", era como un mantra en su cabeza, uno totalmente inefectivo pues la chica cada vez se dejaba mas embargar por el excesivo placer que la inundaba y la acercaba irremediablemente al orgasmo, por lo cual la pobre pelirroja no le estaba haciendo el mínimo caso a esa vocecita en su cabeza que le recordaba el plan.

Su fuerza se acabo cuando el tramposo jovencito entre sus piernas metió su lengua en su cavidad y luego de alguna manera se las arreglo para canalizar magia de rayos en ella causando que leves toques eléctricos sobre estimularan tan sensible área, el resultado, se corrió liberando jugos como dique roto mientras sus ojos adquirían forma de corazón y se iban hacia arriba de su cabeza, su boca formaba una sonrisa tonta y temblorosa mientras si lengua estaba de fuera, sus manos ahora sujetaban la rosada melena presionando contra su sexo el rostro de su amo mientras se corría en su boca sin control ni intención de detenerse.

- ¡HNNNNG! - no podía gemir, se moría por hacerlo, pero no era el mejor lugar para ello, especialmente porque sabía que con este orgasmo no gritaría, mas bien chillaría de placer y por mucho que estuviesen fuera del gremio, aun así estaba lo suficientemente cerca como para que la escucharan si gritaba lo suficientemente duro y entonces si, no podría con la vergüenza, tampoco sabría como explicar que hacía ella en la parte de atrás del gremio con el rosadito entre sus piernas lamiéndola ahí, lo ultimo que quería era ser tachada de pervertida.

Conforme su orgasmo acababa, la fuerza la abandono y fue una suerte que a su espalda no muy lejos se encontrara la pared pues se fue de espaldas al suelo y fue la pared quien lo evito, al menos de momento pues ni bien asentó la espalda en la superficie se fue deslizando hacía abajo hasta caer una vez mas sentada al suelo jadeando y respirando pesadamente e increíblemente, durante todo el trayecto al suelo, nunca dejo de sentir como su joven amo lamía su entrepierna evitando así que su tormento acabara.

Cuando finalmente el chico se retiro de esa zona de su cuerpo la pelirroja suspiro aliviada, no sabía cuanto mas podría soportar sin enloquecer, sin embargo en cuanto quedaron frente a frente sus ojos se conectaron y el resto del mundo desapareció para ellos, solo eran ellos dos y nadie mas, ellos, lo que acababan de hacer y lo mucho que deseaban dar el siguiente y definitivo paso.

Lo siguiente que supieron cuando recuperaron la conciencia de si mismos era que se estaban besando desesperados, mordiendo sus labios, enroscando sus lenguas la una con la otra, intercambiando su saliva en un beso desesperado, obsceno y cargado de un sentimiento que ella no llego a comprender, pero que hacía latir desbocado su corazón llenándola de una indescriptible felicidad.

Se separaron varías veces solo para tomar aire antes de volver a besarse, estuvieron un buen rato así, intercalando entre besos y caricias mientras no dejaban de verse a los ojos como tratando de asegurarse de que no fuera un sueño y por extraño que pareciera, la chica aun estaba vestida, desarreglada, empapada en sudor, saliva y sus propios jugos vaginales, pero aun así, vestida.

Claro que eso no reducía el grado de erotismo que emanaba de ella, de hecho lo realzaba y eso se debía que su blusa antes blanca y holgada, ahora estaba ceñida a su cuerpo y transparentándose debido a la humedad, dejando ver a través de la tela la suave y sedosa piel de la pelirroja y sus rosados pezones dolorosamente erectos reclamando atención, eso acompañado con los ojos suplicantes de mas mimos de Erza junto a su jadeante respiración con su boca abierta liberando halos de vapor y el constante roce de sus piernas indicativo de lo mucho que deseaba eso, mas el aroma tan delicioso de la chica lo tenían loco, ya no podía soportar su erección, si no se corría pronto iba a enloquecer y lo sabía.

Fue entonces que la chica si siquiera saberlo levanto su diminuta falda y separo sus piernas dándole a su amo una perfecta visión de su condición de mujer, empapada y lista para ser tomada, la vista que le dirigía le decía todo lo que necesitaba, ella quería ser tomada, quería que terminara lo que dejo inconcluso el día anterior y por supuesto que le daría gusto, era lo que el quería también, finalmente ser uno con esa mujer, hacerla suya y solo suya, arruinarla para cualquier otro hombre.

La beso una vez mas y al separarse tomo su polla y la guió hacia ese dulce punto de la pelirroja, la última barrera que los separaba, hizo a un lado la diminuta braga revelando los rosados y ansiosos labios de la mujer los cuales empezó a molestar repasándolos con la bulbosa y mojada punta de su miembro sacandole a ambos un profundo gemido de satisfacción.

El al sentir el húmedo beso que le estaba dando a su glande, señal de lo mucho que lo deseaba y ella al percibir la dureza y calor de ese miembro por el que ya no solo su coño babeaba, también su boca, no quería que la torturara mas, lo quería adentro, por mucho que en su mente esa vocecita la regañara por su falta de control y carácter al ceder así de fácil a los caprichos de su amado dueño.

Se miraron una ultima vez a los ojos como confirmando que de verdad eso era lo que ambos querían y solo entonces procedieron a lo que seguía, el pelirrosa dejo alineada la cabeza de su polla con la entrada del coño de la pelirroja y se preparo para entrar.

Ella por su parte estaba emocionada, aun mas cuando sintió como la punta empezaba a hacer presión contra su sexo para entrar, - Nat... - lo que fuera que le quería decir se quedo a medias pues antes de poder continuar, algo los paralizo al instante.

- Muchas gracias Lucy-chan, de verdad eran muchas cajas - de repente y para frustración de ambos escucharon la voz de una mujer muy conocida para ambos y en ese momento el sobrenombre de demonio le vino de lujo, despues de todo le acababa de fastidiar el momento a ambos al salir a la parte trasera junto a Lucy.

- No hay problema Mira, aunque me sorprende que descuidaran tanto la despensa y dejaran tantas cajas amontonarse - al parecer Mira estaba haciendo limpieza de la cocina y la rubia le ayudaba por eso estaban afuera para deshacerse de lo que ya no necesitaban para desgracia de la libidinosa pareja.

La cual por suerte no eran vistos por las dos mujeres en el lugar gracias a que durante todo este tiempo, habían estado tras una montaña de cajas y trastes a la espera de ser desechados y que para suerte de ambos magos le daban suficiente privacidad, al menos de visión, por lo demás, no debían hacer ruido y rogar porque ese delicioso aroma que desprendía la pelirroja y que tanto lo enloquecía no fuera percibido por las dos mujeres.

Sin embargo Natsu ya no resistía el deseo y la necesidad de liberarse, entonces ya que al parecer el plato principal no estaba disponible a no ser que quisieran ser descubiertos, se decanto por una solución diferente.

Retiró para consternación de la pelirroja su pene de su entrada, haciéndola pensar que se detendría ahí, al menos hasta que vio su erecta polla y supo que no la dejaría hasta que se corriera, y entonces con sus manitas tomo la camisa de la chica y abrió unos botones justo por debajo de su pecho, supo entonces lo que planeaba y antes de poder decir algo, debió tapar con sus manos su boca cuando un segundo después, sus enormes pechos eran apretados por el pelirrosa mientras por el agujero en su camisa bajo sus pechos, Natsu metió su polla y empezó a follar sus globos de carne, cosa que dada la sensibilidad que presentaba en ese momento la estaba haciendo gemir mas de lo que podía resistir.

"Wakasama esta follando mis pechos... haaaah, que felicidad", los pensamientos de la pelirroja ya estaban demasiado alterados, la parte de ella que le recordaba el plan seguía gritándole, pero poco le hacía caso, en este momento su lado mas sumiso, ese que Natsu había forjado las ultimas dos semanas entrenándola como su mascota ahora era quien tenía el control.

Se había olvidado de todo lo que no fuera seguir sintiendo como su joven amo disfrutaba de sus pechos a placer, aun así mantenía sus manos contra su boca, aunque cada vez se le dificultaba mas el recordar la razón de ello, hasta que inevitablemente acabo retirándolas de su boca al perder la fuerza en ellas, en este momento la única razón por la que no estaba acostada en el suelo era porque estaba apoyada en la pared, pero sus ojos con su pupila en forma de corazón eran muestra mas que suficiente de su actual estado sumiso.

El único problema es que ahora con su boca libre, la pelirroja jadeaba cada vez mas fuerte ante la sensación de tener sus pechos usurpados por la caliente polla del DS de fuego y entonces Natsu se percato de algo, - Nash-hmmm - la pelirroja de repente abrió los ojos intoxicada por el placer cuando de repente por entre su escote la punta de la polla del chico surgió y esta acabo metida en su boca llenándola y evitando que dijera algo.

Natsu lo había hecho con dos propósitos, el principal, mantener calada a la pelirroja la cual ni bien tuvo metida su polla en la boca se olvido de todo lo que no fuera servirle oralmente, por eso en ese momento la lengua juguetona de la chica bailaba alrededor de su glande provocandole gran placer y en segunda instancia, bueno fue mas una cuestión de morbo, quería follar los pechos de la chica mientras ella usaba su boca para complacerlo y valla que se aplicaba a ese fin en ese momento la maga de armadura.

- ¿Are? - de repente escucharon a Mira soltar un sonido de duda, algo que lo preocupo y al parecer no era el único que sentía curiosidad sobre el motivo de esa acción de mira.

- ¿Mira, que ocurre? - Lucy pregunto al verla como la albina miraba en todas direcciones como buscando algo, algo que no estaba ahí, sin embargo cuando Lucy la llamo regreso su atención a ella, aunque sin dejar de preguntarse que fue lo que percibió.

- Hmmmm, ¿no escuchaste algo hace un momento? - se maldijo en cuanto la escucho, al parecer no actuó lo suficientemente rápido y el pequeño llamado de Erza alcanzo a ser captado aunque no lo suficiente como para delatar su posición.

- En realidad no, ¿por qué? - la realidad es que Lucy si lo escucho y ya se imaginaba que era, por eso miro en dirección a las cajas mientras una imperceptible sonrisa se dibujaba en su rostro antes de volver su atención a la desorientada albina.

- No... por nada - dijo quitándole importancia al asunto, al menos mayoritariamente pues aun sentía curiosidad por saber que era, algo que la rubia noto y se puso tensa cuando la vio marchar en dirección a las cajas apiladas donde suponía tras ellas estaba su novio educando a Erza, eso era algo que no quería que viera la albina, aunque como culparla por su curiosidad cuando a ella misma le costaba tanto resistir el impulso de ir y deleitarse con la posible imagen de su pervertido nene haciendo suya a Erza.

- Oh, así que aquí es donde se estaban escondiendo - la voz que llego y llamo la atención de las chicas fue como un salvavidas para mas de uno y aunque no lo demostró, Lucy realmente sintió alivio de su llegada pues había frenado a Mirajane en su camino hacia las cajas y al secreto que tras ellas se escondía.

- ¿Are?, ¿Que haces aquí Cana? - Mira respondió con una pregunta a la llegada de la castaña la cual estaba recostada de lado contra la puerta mientras las veía con una sonrisa.

- Mooo, la forma en que lo dices parece como si interrumpiera algo - fiel a su actitud relajada y burlona decidió molestar a la albina, aunque aun así no descuidaba a la rubia en el lugar tampoco y eso le valió para darse cuenta de algo.

Estaba nerviosa, podía notarlo en su ojos chocolate, de hecho aunque de manera imperceptible de vez en cuando podía jurar que veía como los ojos de esa hermosa rubia se dirigían a otra parte y siempre al mismo punto el cual al verlo era solo un cúmulo de cajas amontonadas, algo que le causaba intriga del porque le resultaban tan interesantes a la mujer.

Sin embargo la castaña era muy perspicaz, previamente vio como al gremio llegaba la pelirroja, vistiendo mas provocativa de lo que recordaba haberla visto alguna vez, se percato de como su mirada se centro en un momento en el pequeño pelirrosa y como después se turbaba para desaparecer, pudo notar al chico decirle algo a la rubia antes de desaparecer también, si, no le quitaba ojo de encima, no desde que Lucy le contara en ese viaje las delicias que el podía causarle a su cuerpo y ansiaba su turno, por eso siempre lo veía esperando su oportunidad.

Como fuera, el hecho de que no volvieran a aparecer, ninguno de los dos en todo este tiempo en el gremio, ademas de como Lucy veía de manera inquieta a esas cajas y mas importante aun, ver como la rubia restregaba sus mulos de manera discreta como para aliviar cierto escozor entre las mismas le dijeron todo lo que necesitaba saber, uno mas uno era dos y con todas las señales, suponía entonces que lo mas seguro era que tras esas cajas, estaba ese adorable nene usando la gigantesca verga que Lucy le había dicho que tenía para gozar del cuerpazo de la pelirroja maga.

Ahora entendía por que la inquietud de la rubia y también porque frotaba sus muslos, suponía que estaba haciendo lo mismo que ella ahora que intuía lo que ocurría tras esas cajas, trataba de aliviar la excitación que le producía las imágenes en su ente de un pequeño pelirrosa haciendo derretir de placer a la siempre estricta Erza Scarlet y obviamente ´la rubia no quería que Mira los descubriera, algo que le hizo sonreír, tal vez podría sacar provecho de esto para saciar su propia y creciente necesidad.

- Joooo, ya entiendo, trajiste a Lucy aquí para hacer cosas ecchi con ella - nada mas dijo eso y pudo notar como el efecto era inmediato, Mirajane abrió los ojos con sorpresa por el tipo de razonamiento de la castaña y Lucy se sonrojo a mas no poder luego de escucharla, pero lo mas importante, había cambiado el foco de atención de las cajas y a había centrado en ella salvando al par de magos que se escondían tras ellas, - no es justo, yo también quiero volver a hacer cosas sucias con Lucy-chan - ahora era momento de llevar las cosas en la dirección que quería, por eso es que no se detuvo en ningún momento.

- ¡KYAAAA! - entonces Lucy grito de sorpresa cuando Cana sin previo aviso se fue contra ella y desde atrás agarro sus pechos mientras aplastaba los propios contra la espalda de la rubia y empezaba a manosearla de la forma mas obscena que pudo, - C-Cana que estas-hmmm - no pudo terminar cuando cana reclamo sus labios en un lascivo beso, uno que para su vergüenza termino respondiendo.

Cana desde que tuvo esa experiencia con sus amigas en ese viaje, había estado ansiosa de repetirla, claro que le gustaría añadir al pequeño pelirrosa quien era su interés romántico, al menos su interés masculino y por eso había estado ansiosa de que llegara el momento, pero hasta que llegara, esto debería ser suficiente por ahora, por eso se emociono tanto cuando pese a la vergüenza que sabía que sentía la rubia, aun así le estaba correspondiendo.

- ¡Cana!, ¡¿qué crees que haces?! - la albina grito mientras veía el intercambio de saliva entre ambas mujeres con el ceño levemente fruncido, mas porque parecía que no le estaban prestando atención, aun así, espero pues pudo ver como la castaña la vio en un determinado momento mientras seguía besando a una sonrojada Lucy.

Separo sus labios de los de su amiga para ver a la albina mientras sonreía con soberbia y algo de reto en sus ojos, todo sin dejar de manosear los pechos de una jadeante y sonrojada Lucy que empezó a gemir aun mas cuando la castaña comenzo a pellizcar sus pezones.

No se dijeron nada, solo se veían entre si, al menos hasta que Mira finalmente hizo su declaración, - no es justo que solo tu juegues con Lucy, yo también quiero - en cuanto termino de decir eso, totalmente sonriente por cierto, se acerco a las dos mujeres y se unió a la refriega, lo cierto es que el ver a esas dos en esa actitud le recordó lo vivido en el viaje, ella tenía sus propios planes y pensaba hacerlos realidad, pero hasta entonces, volver a probar la tierna carne de la rubia no parecía tan mala idea.

Se besaron entre si, se manosearon unas a otras hasta que ya no fue suficiente solo con eso, se separaron de el actual beso a tres bandas que compartían y que dejo un puente de saliva que las comunicaba a las tres mientras se veían jadeantes, sonrojadas y un tanto sudorosas por la subida de calor tan repentina, todo mientras Cana y Mirajane no soltaban las manos de Lucy.

- ¿Qué les parece si vamos a los baños del gremio? - dijo cana cuando recupero suficiente el aliento como para poder dar su sugerencia, - a esta hora no hay nadie en el y ahí podemos terminar con esto - con eso basto para convencer a las otras dos, la realidad es que las tres estaban ansiosas, todas por diferentes motivos pero ansiosas a fin de cuentas, por eso con las tres de acuerdo con el plan de Cana, procedieron a irse a su próximo destino.

Dejaron que la rubia se adelantara pero fue con un propósito, ambas solo soltaron su manos porque ahora querían sujetar algo mas que no era otra cosa que su carnoso trasero y magrearlo cada segundo de aquí hasta llegar al baño donde se darían la libertad de acabar con lo que hacían en este momento, ya se encargarían del sonido para que nadie las escuchara gemir, porque si, pensaban gemir si no es que gritar su placer con esa rubia, rubia que era la llave a sus propios intereses.

Mientras tanto Lucy aunque sonrojada caminaba con una sonrisa ansiosa, especialmente si consideraba que esa mañana antes de ir al gremio Natsu y ella lo hicieron una vez mas, así que cuando sus dos amigas empezaran a probar su coño, se llevarían una interesante y lechosa sorpresa, al parecer aunque no era algo que había planeado desde un principio, esto también resultaba favorecedor para los propios intereses de la rubia.

Mientras todo eso pasaba, Natsu estaba al punto de correrse por el tremendamente húmedo y lascivo paizuri que recibía de la pelirroja quien dicho sea de paso, no se daba por enterada de lo que acababa de ocurrir hace apenas segundos a su lado entre las tres féminas, su mente estaba apagada para cualquier cosa que no fuera el placer que sentía en ese momento y claro esta, también para servir a su amo con toda su devoción, esos ojos de corazón mientras chupaba cada vez mas fuerte ansiosa de que se corriera de nuevo en su boca lo demostraba y por si fuera poco, en algún momento mientras Natsu continuaba asaltando sus pechos y boca ella decidió atender la necesidad de su coñito con sus dedos, cosa que solo aumentaba el brío con el que atendía a su dueño mientras el charco de jugos bajo su trasero solo aumentara mas y mas.

Aun así, el pelirrosa si que había escuchado la conversación e imaginar lo que estaría haciendo en este momento su linda novia con ese par de mujeres lo estaba enloqueciendo, si, puede que el actuara como un idiota casi todo el tiempo, incluso que se mostrara desinteresado del cuerpo femenino, pero era solo pantalla, de que otra manera aun ahora, antes de que rejuveneciera podría tomar baños rodeado de mujeres e incluso restregar sus suaves pieles con sus manos sin que lo tacharan de pervertido o lo apalearan por ver lo que no debía.

No, Natsu no era tan tonto, era muy consciente del cuerpo femenino y la idea de poder apreciarlo era mucho de su gusto, por eso desde que empezara a sentir el deseo de conseguir pareja o tal vez parejas, aprovechaba cada ocasión que tenía para convivir con las chicas e incluso si se le presentaba la oportunidad meterles mano aunque disimuladamente.

Y ahora, acababa de escuchar como su novia iría a los baños del gremio a ahogarse en placeres yuri con dos hermosas magas del calibre de Cana y Mira, no pudo mas que sonreír mientras aumentaba la cadencia de sus estocadas contra los enormes globos de carne de Erza mientras cada vez se acercaba mas a su propia liberación.

"Definitivamente debo recompensar a Luce cuando volvamos a casa" pensó mientras continuaba follando la boca de la sumisa pelirroja, porque si, el día anterior al volver a casa mientras follaban toda la noche, llegado el momento Lucy le revelo a su novio los pormenores de su viaje sin guardarse nada, absolutamente nada.

Fue así que mientras se entregaban a la pasión le contó de sus pequeñas escaramuzas con las dos magas mayores, lo que aprendió de amabas y lo que suponía sentían en cada caso, cosa que lo sorprendió aunque a su manera era un gran avance para el y eso fue algo que noto la rubia quien lo beso para luego verlo divertida y continuar con el acto.

De mas esta decir que Lucy solo para poder provocar aun mas a su novio le contó con pelos y señales cada guarrería, cada acto obsceno, cada acción degenerada que realizo con las dos chicas, haciendo énfasis en el hecho de que aun a pesar de todo, ambas mujeres con las que se acostó, seguían vírgenes y claro esta, Natsu aumento el brío conforme la escuchaba corriéndose mas y mas en lo profundo de sus entrañas con cada acción.

Pero realmente perdió el control cuando Lucy saco de entre sus cosas un par de soubvenirs bastante particulares que había traído de su viaje, las bragas mas que impregnadas de la esencia de ambas chicas que cada una usara en esa ultima noche donde montaron su trío yuri y que Lucy había tomado de ellas, nunca le dijo si con su permiso o sin el y su sonrisa enigmática tampoco le decía mucho, pero todo pensamiento se acabo cuando la rubia puso las bragas de ambas chicas en su cabeza adecuándolas como mascara, ambas al mismo tiempo y asegurándose de que la parte de la tela que había estado en contacto con las feminidades de las dos magas quedaran justo sobre su nariz.

Fue percibir el suave pero potente aroma almizclado pero dulce de las dos chicas y sus pupilas se dilataron de inmediato, perdió toda razón, pese a que entraban al mismo tiempo, podía percibir separadamente el aroma de ambas, fue mas de lo que podía soportar, mas cuando el aroma de ambas provenía de las dos prendas, ademas de que al parecer el aroma de Lucy también se podía percibir, la miro sorprendido e intrigado solo para ser recibido con una coqueta sonrisa de falsa inocencia que le decía mucho y nada a la vez, ¿que tanto habrían hecho esas tres esa noche cuando estuvieron solo las tres en una habitación?, las posibilidades eran infinitas y el solo imaginarlo aunado al aroma fue mas de lo que soporto.

Lo siguiente que supo es que su novia estaba convulsionando luego de quien sabe cuantos orgasmos mientras su coño y su culo rezumaba leche, en realidad, el cuerpo entero de la rubia estaba manchado con su esencia masculina, algo que no parecía molestarle en lo mas mínimo a ella y que ciertamente henchía de orgullo, era suya y solo suya, su actual estado era prueba de ella, marcada por el por dentro y por fuera, luego de eso ambos acabaron profundamente dormidos hasta esa mañana cuando volvieron a hacer el amor.

Ante esos recuerdos que aun estaban tan frescos en su mente, especialmente el aroma de las tres chicas inundando su nariz, bueno, en este caso cuatro pues ahora Erza también contribuía con su aroma propio el chico dio unas ultimas y potentes embestidas contra la boca de la pelirroja antes de finalmente dejar salir ese enorme orgasmo que sentía se aproximaba.

Se corrió sin miramientos, dejando salir todo lo que tenía en sus bolas y valla que esta vez estaba soltando una abundante corrida dejando que el placer lo inundara a cada segundo que pasaba mientras la pelirroja contribuía a prolongarlo al sentir como succionaba tratando de sacar cada vez mas de su simiente.

- ¡NMMMN! - Erza se corrió mientras sus dedos no dejaban de jugar con su coño incluso durante su orgasmo al tiempo que bebía todo lo que podía del semen de Natsu, sus ojos con corazones en ellos parecía que se quedarían así permanentemente pues no habían cambiado desde hace un buen rato mientras ella solo aumentaba el ritmo de sus dedos y succionaba mas fuerte en busca de mas leche de su joven maestro.

El único problema estaba en que la corrida de Natsu no parecía detenerse y pronto fue mas de lo que la pelirroja podía soportar acabando con sus ojos abiertos de par en par, sus mejillas hinchadas y una parte del semen en su boca saliendo de la misma, resbalando por su mentón hasta caer en el aun ocupado valle de sus pechos y perdiéndose entre los intersticios que quedaban entre sus pechos y la enorme polla del pequeño y pervertido pelirrosa.

Cuando termino de correrse, se retiro tanto de la boca como del escote de la chica que pese a que ahora tenía su boca desocupada, jamas llego a cerrarla dejando que todo el esperma que aun quedaba en su boca se derramara junto con su saliva y acabara manchando aun mas su ya de por si abusados pechos dándole a su desarreglada apariencia un toque mas lascivo pues gracias a su transparentada camisa ahora podía se podía ver sus obscenas tetas manchadas de su semen tanto por fuera como por dentro.

Al ver tal cosa Natsu quiso continuar con el acto, llegar mas lejos y tomar lo que ella le ofreciera por segunda vez, pero era mejor ser prudente, ya había tirado mucho la cuerda por esa ocasión y casi los descubren por ello, era mejor no tentar a la suerte una segunda vez, por lo cual mejor se guardo su flácida polla para retirarse, considero mover a Erza, pero cuando lo intento no recibió respuesta de la chica, estaba ida y dada su condición moverla al interior del gremio llamaría mucho la atención, particularmente dada la obscena y mas que clara visión de sus pechos que permitía su empapada camisa, algo que no le hacía gracia al chico, solo el tenía derecho a ver el pecaminoso cuerpo de su mascota, nadie mas, ella era solo suya.

- Er-chan, descansa aquí hasta que te recuperes, ¿de acuerdo? - como era de esperarse no recibió respuesta, la chica estaba ida por completo, por lo cual solo le sonrió con cariño, le dedico una caricia en su mejilla y luego se acerco a ella hasta quedar frente a frente sus rostros, - Erza... - la llamo esta vez con mas seriedad recibiendo un ligero movimiento de respuesta por parte de ella, al menos con eso le decía que estaba consciente y eso le basto para acercarse a su oído y susurrarle unas palabras a la chica.

Palabras que calaron hasta lo profundo de su ser, que se grabaron a fuego en su mente, pero que en ese momento no llego siquiera a procesar debido a su estado aletargado, solo su subconsciente logro percibirlas y darle esa felicidad, palabras que cuando despertara no recordaría y que tristemente no sería hasta mucho después que tomarían relevancia en su vida.

Para cuando se recupero, se sonrojo al ver el poco menos que desastre que estaba hecha y sintiéndose incapaz de volver al gremio sin quizás volver a acabar siendo moldeada por las manos del pelirrosa, solo entonces entendió que quizás en esta batalla de voluntades, ella estaba partiendo con desventaja, una muy marcada y devastadora desventaja que la ponía en manos del pelirrosa con mas facilidad de la que ella estaba dispuesta a aceptar.

Viendo que no tenía de otra decidió regresar al único lugar donde podría sentirse a salvo y menos avergonzada, su habitación en Fairy Hills, por lo tanto en cuando pudo sentir que sus piernas tenían la suficiente fuerza para sostenerla emprendió camino a su refugio, sin embargo y como si la vida misma la trajera en su contra, ese camino le llevo mas tiempo de lo esperado, particularmente porque dada su apariencia desaliñada llamaría demasiado la atención y el que aun tuviera la camisa semi transparente no ayudaba en lo mas mínimo.

"De todos los días, tenía que ser hoy uno de los mas concurridos", si, la pelirroja no podía dejar que nadie la viera así, podría cambiarse con su magia y usar otra ropa, pero había dos problemas con eso, el primero es que la mayoría de su ropa constaba de armaduras particulares y algunas exhibían demasiada piel que dada su actual condición podrían resultar mas perjudiciales que beneficiosos y la segunda, aun podía sentir el pegajoso y espeso líquido que se continuaba filtrando al interior de sus pechos y que empezaba a bajar hacia su vientre, si se cambiaba lograría reemplazar la arruinada ropa que traía, pero entonces sería cambiar una prenda sucia por una limpia que iba a ensuciar.

No consideraba factible esa opción, hasta no darse un baño y sentirse limpia tendría que usar esa ropa o resignarse a arruinar mas prendas y como siempre, siendo lo terca que era, prefirió la opción que la llevaba por el camino mas difícil, es por eso que llegar a su hogar le costo mas tiempo del que le gustaría admitir, se sentía demasiado avergonzada y la idea de ser vista así no le atraía, por eso que se mantuviera transitando por entre callejones para evitar los tumultos, en cierta forma, las pasadas dos semanas Natsu le enseñó a como moverse entre estos reducidos pasillos sin llamar la atención, no lo admitiría, pero el que ese pelirrosa la metiera en esos espacios para descargar sobre ella sus deseos si dio sus frutos, en mas de una forma.

Como fuera, para cuando finalmente llego al edificio agradeció ser la única presente en el lugar, nada de lo que sorprenderse pues en este momento sus compañeras, todas estaban o en el gremio o en una misión, aunque considerando la suerte que se estaba cargando la pobre pelirroja de un tiempo para acá, no estaba de mas ser precavida considerando la posibilidad de que se encontrara a alguna de las otras residentes del lugar, en cuyo caso si la atrapaban no tendría como justificar su actual apariencia.

En todo caso no quiso tentar a su suerte y se dirigió presurosa a su cuarto, necesitaba quitarse la ropa sucia que llevaba encima, asearse adecuadamente y luego replantear su estrategia en su lucha contra su amo y mientras se dirigía a su cuarto no dejaba de rumiar maldiciones contra su poca fuerza de voluntad y jurándose a si misma no volver a ser débil.

- Tonta, solo tenías que seducirlo, ponérsela dura y luego negarle el placer de tocarte, pero noooo, basto con que te enseñara la polla y empezaste a babear de deseo - se regañaba a si misma una y otra vez, incrédula de lo fácil que le resulto al pequeño pelirrosa someterla a sus caprichos, de nuevo.

Continuo así hasta que llego a su cuarto y en cuanto cerro la puerta tras de si y se sintió segura empezó a desnudarse mientras se dirigía hasta su cama y en el proceso continuaba reprochándose a si misma mientras los recuerdos de hace solo unas horas la asaltaban y sonrojaban por lo vividos que se reproducían en su mente, como si aun estuviera ahí a merced de ese lindo pero pervertido dragón.

- Que importa que Natsu la tenga tan dura, venosa, ca... liente, deli... ciosa... - se detuvo mientras dejaba a medias el retirar su camisa que para ese momento era la única prenda que le cubría pues sus zapatos, sus medias y su falda ya habían desaparecido de su cuerpo mientras no dejaba de pensar en su polla, en como la hacía sentir, en la mas que clara y erecta prueba de que Natsu no solo la veía como mujer, si no que la deseaba como tal.

Fue entonces cuando salio de su ensoñación aun mas sonrojada al percatarse como de pronto se había detenido de cualquier cosa que no fuera pensar en Natsu y en el placer que le otorgaba, pero luego se sacudió con fuerza al recordar e intuir, que muy seguramente en ese momento debía estar con la rubia dándole placer a esa chica en lugar de a ella cambiando su sonrojo por un ceño fruncido y un fuego de determinación en sus ojos.

- ¡Controlate mujer!, ¡no puedes ceder solo por unas cuantas caricias!, ¡debes hacerlo que suplique dejarlo tocarte! - se recriminaba a si misma mientras continuaba su camino a su cama por los largos pasillos de su departamento y continuaba retirando su camisa esta vez con un tanto mas de furia pero igualmente procurando no arrancarse la prenda en medio de su enojo.

- Mañana sera diferente, si, mañana nos mantendremos firmes, haremos que muera de deseo, que ruegue solo por una caricia nuestra - para ese momento la chica ya estaba solo cubierta por sus diminutas bragas mientras en su habitación frente al espejo de cuerpo entero en el que se vio en la mañana mientras le decía a su reflejo todo su monologo sobre lo que planeaba hacer con Natsu.

En ese momento solo se miraba a sus ojos en el reflejo, el resto de su cuerpo le era ajeno, solo quería asegurarse a si misma de que entendía el plan y una vez que se sintió confiada en que no la volvería a regar como hoy, se preparo para ir al baño y limpiarse un poco, no sin antes dedicarse unas ultimas palabras.

- Muy bien, ya sabes lo que tienes que hacer - se veía decidida y confiada, por lo cual esta vez si presto atención a su cuerpo entero, ese fue su peor error, - mañana Natsu va a... - dejo de hablar y se sonrojo furiosamente al percatarse no tanto de su desnudez, aunque ciertamente su vergüenza se vio influida por la apariencia que daba su cuerpo desnudo solo cubierto por el pequeño pero sumamente empapado triangulo de tela sobre su intimidad.

No, el principal problema no era su desnudez, era mas bien lo que su desnudez le revelo y mas que avergonzarle lo que le mostró, el sentimiento que la embargaba era una insana emoción, poco probable de una mujer indignada, era un sentimiento que era nuevo para ella y que solo había experimentado estas semanas, aunque no era de extrañarse considerando que la pelirroja podía pecar de puritana e inocente en algunas ocasiones.

La imagen que tanto la turbo al punto de paralizarla ahí frente al espejo comenzaba entre sus pechos y no, no eran sus glándulas mamarias lo que la tenía así, aunque no pudo evitar apreciar sus erectos pezones, lo que parecía tenerla tan abstraída era lo que había en el canal entre sus pechos, una sustancia blanca y pegajosa que ella conocía muy bien, el semen de Natsu.

No debería ser una imagen tan drástica para una mujer que durante dos semanas y esa mañana había bebido el semen del chico hasta hastiarse y no era eso lo que la turbaba, pues desde un principio ella sabía que sus pechos estaban manchados, en parte por eso quería darse ese baño, el problema no era donde comenzaba el rastro de semen, era mas bien donde terminaba.

Sin siquiera ser consciente de eso, tan metida en otros pensamientos, incluyendo los recientes donde se juraba a si misma hacer que Natsu rogara por ella, no se percato de que el simiente del pelirrosa había estado viajando por su cuerpo, mas concretamente por su vientre hasta casi su monte de venus, porque si, dada la insignificancia de tela que eran sus bragas, no era si no hasta alcanzar su intimidad que se encontraba con alguna interferencia y ahora ahí parada totalmente inmóvil, el espejo frente a ella le revelaba que el esperma de su amo lenta pero inexorablemente había estado recorriendo su cuerpo casi como si estuviese consciente dejando un pegajoso rastro de su camino y había llegado casi al inicio de la tela de su bragas sin que ella se percatara.

"El... de Natsu, quiere entrar... en mi" en su cabeza solo se repetía aquello una y otra vez, no podía pensar en nada mas y antes de siquiera darse cuenta, se encontró a si misma con su mano derecha sobre el pequeño triangulo que cubría su intimidad sujetando con sus finos dedos el borde de la prenda intima.

Sabía lo que estaba por hacer y lejos de detenerse sin siquiera considerarlo un segundo totalmente consciente de lo que estaba por hacer tiro del pequeño triangulo hacia el frente, abriendo un espacio mas que suficiente para que el lechoso liquido entrara a la zona de su entrepierna.

Vio en el espejo como el blanquecino líquido descendía cada vez mas, se hiperventiló, estaba ansiosa, quería que terminara el recorrido, quería sentir sobre su intimidad el húmedo toque, la lasciva caricia del semen de su amo contra su coño y cuando ocurrió una descarga eléctrica viajo por su columna vertebral.

El liquido estaba aun tibió y en cuanto entro en contacto con su coño aunque podrían tildarla de lunática, ella sintió como si su coño se abriera de par en par, hambriento y ansioso de devorar la masculina esencia que ahora se deslizaba por sus labios vaginales, se perdió en ese morboso placer y antes de darse cuenta estaba pegada contra el espejo totalmente ida lamiendo el cristal justo sobre la zona donde un momento antes había visto su vientre reflejado con el semen escurriendo sobre el todo mientras solo repetía una y otra vez, - Natshu-shama, mash, quiero mash - estaba babeando y aunque lamía y lamía no conseguía lo que quería, solo entonces entendió que aquello era un reflejo, su reflejo y que aquello que buscaba, estaba sobre ella.

Sin perder tiempo, paso los dedos de su mano derecha como una deliciosa caricia sobre su vientre recogiendo el semen del pelirrosa, ese que se quería lavar hace solo unos momentos y sin mas se llevo los dedos ahora manchados con el simiente del DS a la boca, ese fue su segundo y mas garrafal error, pues nada mas sus papilas sintieron el sabor, su mente se desconecto, sus pupilas se dilataron y todo lo que no fuera beber mas de esa sustancia le era irrelevante, era como si estuviese drogada.

Soltó un gemido que ni siquiera sabía que contenía y cuando busco que era lo que lo había provocado se encontró con que su mano izquierda estaba metida bajo su diminuta ropa interior acariciando su coño y también empujando el semen que aun caía hacia ese lugar mas al fondo de su intimidad, fue entonces que la idea de asearse desapareció de su mente y fue reemplazada por otro tipo de idea, una mas lasciva pero satisfactoria para el estado actual de la pelirroja, idea que no tardo lo mas mínimo en ejecutar.

"Ignorar a mi amado amo puede esperar a mañana, ¿verdad?" y con ese pensamiento en mente se fue a su cama para consentir su cuerpo con sus manos y su boca la cual chupaba sus pezones o simplemente lamía sus dedos los cuales recogían parte del semen para llevarlo a sus labio y el resto lo recogía para meterlo en su entrepierna y usarlo como lubricante mientras se masturbaba pensando el el pelirrosa y en las caricias que quería que le dedicara, sin siquiera saberlo se pasaría buena parte de la tarde en ese plan y no se percataría de ello hasta que la noche cayo en la ciudad aunque aun así no se detuvo, uso cada juguete que tenía y que no comprometiera su virginidad para satisfacer el fuego que llevaba ardiendo dentro de ella un buen rato y solo se corría cuando la imagen de su dueño corriéndose y mas aun corriéndose dentro de su coño le invadía.

Al día siguiente ella podría volver a su guerra autoimpuesta contra su amo, pero hasta entonces dejaría que su imaginación, el semen fresco y la aun persistente sensación del calor y las caricias del pelirrosa la guiaran en el placer, mañana podría ponerse todo lo firma que quisiera, al menos eso era lo que ella pensaba, pero con lo que estaba haciendo actualmente, la verdad era difícil creer que lo lograría.


Los siguientes dos días la rutina fue la misma, en cuanto la pelirroja llegaba al gremio, enfundada en trajes que resaltaban mucho su figura, incluyendo un suéter negro que a mas de uno de los miembros del gremio, tanto hombres como mujeres les dio la impresión de que marcaban sus pezones aunque considerando quien era la pelirroja y el hecho de que no querían morir no se atrevieron a decir nada.

La rutina en la que se enfrascaron, al menos Erza y Natsu era simple y consistía en que esta vez, Erza si que había logrado su propósito, ese que se planteara cuando los celos la dominaron y juro hacer que Natsu debiera trabajarlo para volver a tenerla a su lado.

La chica se la pasaba provocandolo buena parte del día cuando se aseguraba de que no estuvieran nadie mas que ellos dos ya fuera con besos lascivos, roces discretos pero intensos y claro esta, aprovechándose de la indumentaria tan ceñida y en el caso de las faldas, corta, cuando se quedaban a solas, cosa difícil en el gremio pero que lo hacía mas significativo, la chica se aseguraba de que el le diera un buen repaso con sus ojos a su cuerpo, especialmente cuando de manera 'casual' acababa dejándole ver su carnoso culo al agacharse a recoger algo, mostrandole su excusa de ropa interior que como el primer día de aquella semana, salvo su coñito, todo lo demás lo dejaba bastante expuesto.

Podía sentir su mirada devorándole, sonreía de satisfacción al saber que sus ojos estaban centrados en ella y solo en ella en lugar de la rubia pechos de vaca, si, todo lo hacía movida por unos enormes celos aunque no fuera consciente de ellos o se negara a aceptarlos, como fuera, su actitud competitiva le vino de perlas para su actual propósito.

Mas cuando en ese sentido, aprovechaba las peleas del gremio donde Natsu no participaba, no porque ya no quisiera, pues hasta antes de llegar ella al gremio lo podía ver lanzando puños a diestra y siniestra, no, la razón por la que ahora no participaba era por ella y por la fuerte erección que estaba segura le provocaba y trataba de ocultar.

Entonces, en esas peleas se aseguraba de siempre fingir que se tropezaba con alguna de las cosas que terminaban dispersadas por el suelo del edificio para 'accidentalmente' siempre terminar cayendo sobre natsu, ya fuera de frente o de espaldas, e iniciar un lento, discreto pero erótico bale sobre la entrepierna del pelirrosa.

Cuando caía de frente se aseguraba de que el rostro de su amo quedara enterrado en sus tetas, lo podía sentir aspirar su aroma haciéndole sonreír mientras con sus caderas restregaba deliciosa y tortuosamente lento su coño contra la poderosa dureza entre las piernas de su dueño.

Cuando caía de espaldas ante el, le daba un buen sentón con su carnoso trasero deleitándose en la sensación de la carne masculina enterrarse entre sus dos mejillas traseras antes de empezar un contoneo de caderas que solo aumentaba el roce entre su culo y la polla dura de su amo.

Cuando sentía que estaba por perder el control por el placer, se separaba de un frustrado mago que la veía con un fuego peligroso en sus ojos, antes de sonreirle como si no hubiera pasado nada y luego dirigirse a calmar las peleas de sus compañero muy a su estilo, es decir rompiéndoles los huesos a mas de uno con sus puños y quizás sintiendo mas satisfacción que nunca al hacerlo, claro que esto último era debido a saber que estaba ganadole a Natsu en ese juego, aunque su coño le protestara por no terminar nunca lo que tanto deseaba.

La chica se sentía en la cima del mundo en ese momento, empoderada al saber que para variar era ella quien tenía a su amo en su mano y no al revés, sin embargo todo lo bueno tiene que terminar y en este caso, las provocaciones de Erza en ese par de días siempre terminaba igual, en algún momento de la tarde dentro del gremio, terminaba asaltada por un enardecido Natsu quien la veía como una fiera hambrienta y enojada y luego la castigaba por jugar con fuego.

Se resistía obviamente, tenía que resistirse, debía resistirse, ese era el punto de todo lo que hacía, pagarle a Natsu el dolor que le causo verlo amando a alguien que no era ella, el único problema, su cuerpo y su mente no opinaban igual, al menos no en un principio, pero luego de un beso demandante de parte de Natsu y un magreo a sus pechos, a sus piernas o a su trasero, toda su voluntad se desvanecía, era injusto, pero Natsu conocía todos su puntos débiles y como explotarlos para hacerla ceder.

En el segundo día, la atrapo en el corredor entre la enfermería y la oficina del maestro en el segundo piso, forcejearon mientras que sin que se diera cuenta el chico la condujo dentro de la enfermería y se encerraron ahí, continuaron forcejeando hasta que la chica se encontró en una cama con Natsu encima de ella viéndola con prepotencia, era extraño como en momentos específicos el pelirrosa parecía tener mas fuerza que cualquiera incluso ella.

Claro esta que aunque se negara a aceptarlo, el deseo de que Natsu se desquitara con su cuerpo de lo que le hacía a lo largo del día contribuía a que ella 'perdiera', esa pelea.

- ¡Natsu que crees que hac-hmmm - lo ultimo de ese reproche murió en su boca y fue sustituido por un dulce gemido de su parte, todo al ser sus labios asaltados por lo se su amo quien demandante como era cuando la tenía en su poder pronto envió su lengua a la boca de ella para iniciar la danza de lenguas que tanto le gustaba a ella, así no se atreviera a admitirlo.

Claro esta que aun ahora, si bien la chica estaba empezando a drogarse con la sensación de los besos con el pelirrosa, aun así estaba lo suficientemente lucida para seguir plantando pelea y negarse a ceder a ese placer, muestra que hizo con sus manos tratando de alejar al pequeño mago separandolo solo un segundo, antes de que el sujetara sus manos con las suyas y las llevara por encima de su cabeza mientras la veía a los ojos.

- Que niña tan problemática eres Er-chan - le dijo con burla mientras lentamente volvía a acercarse a la chica cuyo cuerpo se calentó al verlo acercarse, su mente empezaba cada vez mas a desvanecerse, ese era el poder que el tenía sobre ella y lo peor, le gustaba, - ¿por que tienes que hacer todo tan difícil? - luego de su pregunta no le dejo responder, en su lugar prefirió reclamar de nuevo los labios de la chica y sonrió para sus adentros al notar lo ansiosa que estaba de que ocurriera.

A partir de ese momento Erza dejo de pelear, ese beso la desarmo, estaba cargado de cariño, cariño hacía ella y solo hacía ella, era todo lo que quería, odiaba la facilidad con la que la estaba desarmando últimamente, pero amaba como se sentía cuando estaba en sus brazos, entendía un poco el porque Lucy parecía no importarle que la tacharan de ser una depravada shotacon, después de todo, esa sensación palidecía al lado de sentirse amada por el pelirrosa.

No era tonta, incluso antes de eso, en su mente estaba grabada y nunca mejor dicho, a fuego, la sensación de estar en los brazos del DS de fuego, se sentía protegida en ese lugar, que de verdad podía contar con el, eso lo demostró en la torre del cielo cuando estaba dispuesta a morir, desde entonces no volvió a sentirse así en mucho tiempo, pero ahora, de nuevo en brazos del pelirrosa y esta vez también recibiendo sus besos, se sentía pletórica, al punto de que ni siquiera se percato del momento en que el chico la soltó para hacer otras cosas, no, en ese momento, para ella, lo único importante era poder sentir aun mas los labios del chico que era su dueño contra los suyos.

Se besaron hasta que el aire se volvió imprescindible e incluso así no tardaron mucho en reconectar sus labios, ese proceso lo continuarían al menos tres veces mas antes de que finalmente con sus labios rojos de tanto besarse y morderse sensualmente el uno a la otra se separaron para verse de nuevo.

En sus ojos se veía lo mucho que ambos lo estaban disfrutando y en el caso de el, noto un sentimiento que últimamente veía mucho cuando la miraba y de ser real ese sentimiento, entonces estaba cerca de conseguir lo que quería de ella y no, contrario a lo que muchos creerían, no era su cuerpo lo que el quería de Erza y en el caso de ella, se ahogaba en ese pozo profundo que eran los ojos jade del pelirrosa los cuales notaba llenos de un sentimiento que no reconocía o tal vez si que lo hacía pues su cuerpo y mas importante su corazón, daba un continuo vuelco al percibirlo o quizás si que reconocía pero que por su propia terquedad se negaba a creer que fuera real, por mucho que lo estuviera deseando, pero quizás fuera momento de averiguarlo.

¡CHING! ¡CHING!

Peor entonces, cuando quiso hablar, sintió algo extraño sobre sus muñecas, las sentía restringidas, amarradas, suponía que a la cabecera de la cama donde se encontraba en ese momento y conforme se retorcía tratando de soltarse mas confirmaba sus sospechas.

- ¿Nani? - entonces llevo sus ojos hacia la zona donde sus manos estaban, por encima de su cabeza y lo que vio abrió grandemente sus ojos, efectivamente estaba atada con cadenas a la cabecera de la cama, ni siquiera se dio cuenta en que momento ocurrió, - ¡Nat...! - cuando se giro de nuevo para verlo sus palabras murieron de inmediato cuando lo encontro de nueva cuenta sonriendo, pero esta vez mas mordaz, incluso burlón y sus ojos le decían todo lo que necesitaba saber, "eres una idiota Erza" se recrimino a si misma, había bajado la guardia.

- No se de que te sorprendes Er-chan, te dije que eres una niña problemática - si, Natsu la encadeno, de nuevo y lo hizo mientras la besaba, tan ensimismada estaba en el beso, que no percibió el movimiento ni el sentimiento de aprensión sobre sus manos, - y a las niñas problemáticas hay que castigarlas para que aprendan a portarse bien - apenas lo escucho sintió un escalofrío recorrerla y lo peor es que no podía identificar si era de miedo o de emoción ante la perspectiva.

Antes de poder replicar, se encontró con su suéter levantado revelando que como el día anterior la chica no llevaba sujetador, pero eso poco le importo al chico quien se quedo obnubilado por el contraste que hacía el negro mate del suéter con el blanco cremoso que mostraban los pechos de la pelirroja y obviamente el adorno final en ese cuadro tan lascivo, el rosado de los pezones que coronaban la cima de esos montes de carne, una visión increíble y difícil de resistir, el por supuesto no tenía intención de siquiera intentarlo y pronto llevo sus labios esta vez a sus erectos pezones.

- ¡HNNNG! - jamas llego a pensar que era posible, pero en ese gemido, expreso lo mucho que odiaba y a la vez amaba la sensación de Natsu dominando su ser al punto de solo necesitar una caricia para sacudir su cuerpo de manera violenta.

Era curioso, pero parecía como si el chico le estuviera chupando los pechos con un único propósito, hacerla lactar, que le amamantase y ante la idea de verse a si misma dándole de beber a su amo su leche materna causo un espasmo involuntario ante el placer que la asalto de golpe llevándola casi al orgasmo solo ante ese pensamiento.

Irónicamente mientras Natsu chupaba su pecho un recuerdo llego a su mente, un recuerdo que no había considerado jamas desde que ocurrió, ese recuerdo era de un sueño, mas concretamente el sueño que tuvo la noche en que pidió su deseo sin ser consciente de ello, abrió los ojos cuando recordó como se veía a si misma totalmente desnuda, sentada bajo un charco de sus propios jugos, mientras con sus enormes pechos satisfacía la polla de un hombre mientras lamía la punta y lo veía con unos ojos enamorados, lo que la trastoco no fue nada de eso, eran dos detalles específicos lo que lo hacían en realidad.

El primero, en ese sueño, sus pechos eran enormes, mas de lo que eran actualmente y ademas, estaban llenos y cargados de leche materna, tanta que se escurría fuera de ella y el segundo detalle y quizás el mas importante, su vientre abultado lo cual para ella era obvio lo que significaba, estaba embarazada, suponía del hombre a quien servía con amor.

Curiosamente si bien recordaba claramente su propio aspecto en ese sueño, no recordaba ni lo que dijo ni el rostro del hombre frente a ella, era una incógnita que su cabeza no le quería revelar pese a que estaba segura de que en ese sueño vio claramente el rostro del mismo y lo que le dijera en ese caso, no podía recordarlo por mas que se forzara a hacerlo, cosa difícil con sus pechos asaltados por su amo, así que decidió dejarlo por ahora y centrarse en el problema actual sin siquiera llegar a sospechar que mas adelante cuando finalmente recordara por completo ese sueño y su significado, podría ser ya muy tarde para arrepentirse.

Entonces volvió su atención al chico ante ella, de todo lo que acababa de pasar por su mente, lo que se le quedo fue su lactancia, en su subconsciente quería hacerlo, lactar para que Natsu al beber su leche se hiciera tan adicto a la misma como ella era adicto a la suya, pero considerando que su pensamiento le decía que para lactar debía estar embarazada casi se desmaya de la vergüenza al pensar en ella embarazada de Natsu, ella, la reina de las hadas, convertida en una degenerada embarazada de un niño, tenía que ser un mal chiste.

Sin embargo salio de sus pensamientos cuando dejo de sentir la húmeda y caída sensación sobre sus pezones, haciendo que casi grite pidiéndole que no se detenga, pero se mordió los labios para evitar hacerlo aun tenía su dignidad o eso quería creer, sin embargo el chico que ahora estaba sentado en su vientre viéndola sonrió divertido al ver la frustración de la chica porque dejara de chupar sus pechos, la tenía, pero era demasiado terca para ceder así de fácil.

- Es hora de tu castigo Er-chan - no dijo mas y tampoco la dejo decir nada para defenderse, por lo cual un segundo después hizo su movimiento contra su inda mascota la cual ante la sorpresa no pudo hacer mas que gemir.

Ahí ante ella se saco el miembro el cual se veía dolorosamente duro, su boca se hizo agua y su coño empezó a arder, pero lejos de que el la tomara como se lo esperaba, agarro sus pechos y luego de un leve manoseo le enterró entre su escote su polla sacando un berrido de satisfacción de la infantil voz, mientras que ella sintió una descarga, definitivamente sus pechos se habían vuelto demasiado sensibles y para ella eso era un problema, porque Natsu lo sabía y lo usaba a su favor.

- ¡HNNGGG! - terca como era se rehusó a darle el placer a su malvado amo de escucharla gemir, pero eso termino siendo mas contraproducente para ella de lo que esperaba pues solo le hizo aumentar la intensidad con la que por el momento violaba sus pechos.

Luego cometió el error que destruyo su mente en ese momento, quiso hablar o en este caso insultar al pelirrosa que estaba jugando con sus pechos a placer, mas placer del que se atrevería a admitir que sentía, - Na-Natsu ¡bak-hmm! - aprovecho el chico ese momento en el que parecía que le iba a gritar y metió la punta de su polla en la boca de Erza.

Era gracioso, pues uno consideraría que con todas las veces que el pelirrosa había hecho eso en las ultimas dos semanas, ella ya debería saber que tenía las de perder y aun así, ahí estaba, cayendo en el mismo viejo truco de nuevo con el cual el sabor de la hombría de Natsu la embargaba y su proceso de pensamiento se reducía a ser una hembra en celo ansiosa de que su macho la poseyera.

En el momento en que entro a su boca, Erza se olvido de todo, ese era el efecto que ya tenía Natsu sobre ella, tanto entrenamiento la tenía totalmente sometida así no lo quisiera admitir, estaba consiguiendo lo que quería, pero no de la manera que quería, quería estar libre, para poder usar sus manos para abrazar a su amo, profundizar el contacto, pero aquí estaba, atada de manos, con sus pechos de fuera siendo profanados por el pequeño dragón y aunque estaba segura de que sus piernas estaban libres, no podía sentirlas o mas bien sentía como temblaban como gelatina y en ese estado, aun si quisiera no tendría la fuerza para patear a Natsu y alejarlo de ella.

Continuarían así hasta que sintió como la polla de Natsu se hinchaba y ante el pensamiento de que estaba por correrse se aplico mas a la tarea, quería que se corriera y luego la recompensara por ser una buena mascota, al menos así pensaba la ahora drogada por su lívido pelirroja, por lo cual gimió de gusto cuando le sintió explotar en su garganta, era increíble pero con tan enorme polla ahora podía sentir como esa herramienta palpitaba entre sus pechos y en su boca y la sensación era electrizante para ella.

Cuando termino de correrse se retiro un segundo de su boca para verla, le encantaba verla así, completamente ida mientras se emborrachaba con el sabor de su simiente, pero cuando la vio dirigir su vista a el, sonrió con suficiencia al ver lo que sus ojos le pedían, quería mas, quería que la tomara como su mujer, era divertido ver como con sus ojos le decía una cosa y con sus acciones otra, bueno al menos hasta que lograba someter su terquedad y se sinceraba aunque fuera un poco.

Se sorprendió cuando pese a que se notaba el esfuerzo que en el momento le suponía mover sus piernas debido a el temblor en su cuerpo, aun así se las arreglo para separar sus piernas, el mensaje era claro, quería que siguiera y los dioses de Ishgar sabían bien cuanto deseaba hacerlo, pero esta vez no, tal vez se arrepintiera mas adelante pero ese era el precio por disciplinar a su malcriada mascota.

- Joooo, ¿acaso quieres que juegue con tu coñito Er-chan? - quería hacer que se avergonzara y vaya que lo logro pues estaba roja como su cabello, pero no retiraba sus ojos llenos de anhelo de los suyos, se estaba maldiciendo por dentro por esto, pero la pelirroja no era la única terca cuando se proponía algo, - como lo siento Erza, pero esto es un castigo a mi mascota por sublevarse y si te doy lo que quieres entonces no sería un castigo, ¿verdad? - sonrió con sorna cuando la vio casi que al borde de las lagrimas al negarsele lo que quería y el casi cede pues también se negaba a lo que el quería, pero si lo hacía bien, esta no sería la ultima vez que esta oportunidad se le presentara, solo esperaba que la próxima vez fuera en unas mejores circunstancias.

Después de eso Natsu se dedico a torturar sexualmente a la pelirroja ese día, básicamente continuo violando sus pechos y su boca y nada mas, en cuanto a su coñito, uso sus manitas para molestarlo, friccionando su clítoris hasta casi hacerla correrse para luego soltarla negandole el orgasmo una y otra vez, cosa que solo se hizo peor cuando el chico cambió la posición para esta vez sentarse sobre el rostro de Erza para ahora empujar sus caderas y por ende su gorda polla mas profundo en la garganta de la pelirroja mientras su boca ahora tenía acceso a su coñito el cual devoro pero manteniendo el mismo patrón de no dejarla acabar en ningún momento, haciendo que se desespere cada vez mas.

Ese día bebió y bebió semen hasta que el pelirrosa se sintió satisfecho pero en el lado opuesto Erza estaba frustrada, no importaba que, el chico se aseguro de dejarla totalmente al borde del abismo pero ni una sola vez se signó a empujarla, por lo cual para el final de aquel castigo, la chica tenía el coño ardiendo deseosa de un orgasmo que nunca llego y que por la sonrisa final del pelirrosa no llegaría jamas, al menos no por ese día.

- Creo que es suficiente castigo por hoy, ¿no crees? - se burlaba de ella y lo sabía, pero estaba demasiado ansiosa para prestar atención a tamaña nimiedad, - espero que hayas aprendido la lección Er-chan - quería matarlo por negarle el orgasmo, pero eso sería como darle la satisfacción de que logro vencerla y primero muerta, - si quieres correrte tendrás que hacerlo por ti misma - se acerco a decirle eso al oído a modo de susurro mientras soltaba sus manos y si hubiera tenido la fuerza en ese momento se le habría ido encima y obligado a terminar lo que empezó pero ese no era el caso.

Se quedo ahí a recuperarse un poco y cuando salió ya arreglada no vio a nadie, simplemente salio del gremio totalmente furiosa y se fue a casa pensando en que el plan no salio totalmente como quería y lo peor, ese tonto se había atrevido a negarle el placer, lo insulto mentalmente hasta que llego a su cuarto y se echo en la cama, pero no precisamente a dormir, si no que para su frustración, a hacer exactamente lo que le dijo Natsu antes de que empezara a treparse por las paredes, aunque tristemente, no llego a sentir el placer suficiente como para correrse todo lo duro que quería, pero al menos relajo su cuerpo lo suficiente como par dormir esa noche.

Decir que la cosa acabo ahí sería mentir pues el tercer día fue igual o incluso peor pues ahora Erza estaba hecha una fiera debido a su frustración previa y esta vez de manera mas descarada se restregaba con Natsu y todas sus peleas eran solo con Natsu para desconcierto de todos, aunque igual nadie se metía en eso, mejor el pequeño pelirrosa que cualquiera de ellos y el resultado entre esos dos no disto mucho del día pasado, es decir con Erza siendo castigada de nuevo por el DS solo que esta vez aplicando el castigo de manera diferente, - al parecer no aprendes Er-chan - dijo eso sonriendo mientras que con su polla estaba sodomizando su culo mientras torturaba su clítoris y sus pechos manteniendola en vilo pues pese a todo el placer el dolor le evitaba acabar.

Al menos esta vez se apiado de ella y para cuando se sintió satisfecho la dejo correrse al menos una vez, cosa que fue mas que suficiente como para que la pelirroja prácticamente pareciese una fuente rota al orinarse de placer como si no hubiera un mañana quedando al final de todo tirada en la cama tratando de no morirse por el placer tan grande que le destrozo el cerebro y se lo hizo puré.


Ya el decimoctavo día de ese mes en el que Erza estaba en manos de el pelirrosa o visto de otra manera el cuarto día de la tercera semana, todos en el gremio sabían que la maga mas fuerte y el mago mas revoltoso estaban en una especie de guerra personal.

- Se acabo la luna de miel supongo - fue lo que dijo Wakaba al escuchar como Erza y Natsu se gritaban en alguna parte del gremio que nadie sabía cual era y nadie quería averiguarlo luego de que Gray intento ser el mediador y Erza lo dejo inconsciente y necesitando atención medica razón por la cual actualmente estaba en la enfermería siendo atendido por Juvia, Mira y el maestro en lo que llegaba Porlyushka para atenderlo, si, así de grave era su condición luego de su intervención en la 'pelea de pareja' como le decían todos en el gremio a los pleitos de Natsu y Erza.

En el caso de Lucy estaba pendiente de todo, sabía muy bien donde estaba ese par, la excitaba el riesgo que estaban corriendo, le preocupaba también, pero quien era ella para criticarlos cuando tres días atrás ella estuvo en ese mismo lugar junto a las dos chicas con las que hablaba de trivialidades, metiéndose mano y haciendo tijeras con ellas una y otra vez, sin importarle el riesgo, así que lo único que podía hacer era asegurarse de que nadie se acercara a la zona, aunque considerando el como escuchaban a esos dos supuestamente pelear, nadie quería acercarse y obvio lo que le paso a Gray también servía de disuasivo para todos en el gremio.

Ademas, tampoco se podía mover mucho pues en este momento ella también tenia una situación entre sus manos, o mas bien entre sus piernas pues mientras Mira le hablaba, Cana estaba jugando con su coño por encima de la tela de sus bragas y cuando era Cana quien le hablaba Mira remplazaba a la castaña en los juegos entre sus piernas, por lo cual aun si quisiera no es que estuviera en libertad de actuar sin llamar la atención a un gremio que pese a la pelea que se llevaba a cabo igual estaba muy pendiente de que era lo que pasaba con los dos magos peleoneros, especialmente porque se supone que uno de los dos magos era de hecho el encargado de siempre detener las peleas.

Igualmente, Natsu y ella habían tomado medidas para este día y asegurarse de ganarle a Erza, conforme esa chica siguiera igual de rebelde tendrían que irse al extremo y aunque una parte de ella se avergonzaba de eso, la otra parte estaba tan excitada ante la idea que rogaba que de verdad Erza fuera tan terca como creía para que así pudieran ejecutar el plan, en parte por eso es que ella estaba ahí abierta de piernas permitiendo que sus amigas le manosearan a placer la entrepierna, necesitaba alivio a la de ya y ellas parecía que estaban encantadas de dárselo.

- ¡ERES UN IDIOTA NATSU! - de repente todos escucharon decir a una mujer que no era otra que Erza mientras al parecer insultaba al pelirrosa por quien sabe que esta vez, aunque el no es que se quedara precisamente atrás en cuanto a gritos, - ¡Y TU ERES UNA TESTARUDA ERZA! - ahora era el turno de Natsu de reclamarle, los pocos que no estaban peleando o atendiendo sus propios asuntos solo suspiraron ante los gritos que lanzaban ese par.

"¿Qué paso entre ese par para que se estén llevando así ahora?", ese era el pensamiento general de todos los que lo escuchaban como esos dos se peleaban a punta de insultos y en una que otra ocasión gruñidos o golpes, hoy al parecer era un muy mal día para ese par si estaban llegando hasta el punto de los golpes, pero nadie se quería mover en la dirección de donde provenía la pelea, tenían instinto de supervivencia después de todo.

- Lucy, tu novio debe estarle dando una buena revolcada en este momento a Erza - la que le susurro aquello al oido no fue otra que la única que sabía la naturaleza de la actual relación de ese par ademas de la rubia, es decir Cana, la cual no desaprovecho la oportunidad para ademas de susurrarle al oído, morder sensualmente el lóbulo de su oreja mientras con sus dedos se enterraba profundamente en el coño de la rubia, esta vez haciendo a un lado las bragas y sonriendo al notar lo húmeda que estaba la chica, - tal vez cuando acaben, podamos divertirnos nosotras también - le susurro mientras empezaba a bombear mas duro en la intimidad de la chica, sonriendo mientras la veía esforzándose por no gemir enfrente de todos.

La única que notaba la interacción de ese par era Mira quien sonreía con malicia al ver el espectáculo lascivo que montaban ese par en ese momento, se relamió los labios ansiosa pues para como pintaban las cosas su decisión solo se cimentaba como la correcta, solo esperaba que las cosas salieran como quería, pero hasta entonces no pensaría mucho en ello y mejor se unió a su compañera castaña en su asalto a la linda rubia que ahora si, debía hacer un esfuerzo titánico para no ponerse a gemir como una zorra en celo enfrente de todos mientras sus dos compañeras ahora bombeaban sus dedos en su interior cálido y húmedo.

Mientras tanto en la zona de conflicto entre ambos magos que no era otra que los baños del gremio donde una pelirroja y un pelirrosa si se encontraban peleando, aunque no de la manera que uno pensaría, no, ambos estaban desnudos, magreando el cuerpo del otro, especialmente sus zonas intimas tratando de hacer que el otro se corriera primero, pero la batalla principal era entre sus lenguas mientras se besaban rabiosos por obtener el dominio.

Ambos consideraban esto un reto, empezó todo cuando la pelirroja hoy decidió hacerle la ley del hielo a su amo, no lo determinaba en lo mas mínimo y prácticamente negaba su existencia en el mundo, cosa que llevo has el punto donde el chico estaba cabreado a mas no poder y aprovechando que la chcia al parecer tenía intensión de darse un baño en los aseos del gremio, aprovecho para confrontarla.

Ella por su parte se sentía estresada, el dueño de su vida los últimos dos días se había portado muy malo con ella y estaba enojada, pero contrario a antes cuando lo confronto seduciéndolo, esta vez al no tener un plan, decidió seguir una táctica mas infantil, ignorarlo a mas no poder y en un principio funciono, pero no contó con que su mente, su cuerpo y su ego estarían tan en desacuerdo llevándola a un punto de estrés máximo que quiso relajarse en el único lugar donde sabía que podía hacerlo sin que nadie la interrumpiera a no ser que quisiera morir, los baños del gremio.

Lo único que no considero es que cuando se trataba de Natsu, los límites era algo que el no conocía y bien podría decirse que fue culpa suya pues desde muy niños ella y el se bañaban juntos, le había dejado reposar su cabeza en sus piernas, hundido su cabeza en sus enormes pechos en mas de una ocasión e incluso le había dejado ver su crecido cuerpo desnudo en mas de una ocasión sin cortarse ni un pelo incluso en ese mismo baño donde ahora estaba, era obvio que el chico era una opción que apareciera ahí ahora que estaba sola.

Y no acabo de otra forma, mientras la chica se aseaba de repente sintió unas pequeñas, cálidas y mas que conocidas manos apretando sus pechos desde atrás , lo cual le saco un gemido de sorpresa y placer, siempre empezando con sus pechos esa zona tan sensible que el habría hecho que se transformaran en esas dos semanas.

Pronto se estaban besando mientras el chico continuaba manoseando sus pechos y sentía su dura erección frotarse contra su espalda, se sentía dichosa, el una vez mas la iba a buscar, ella le importaba y por eso profundizo el beso, llevo su mano atrás para acariciar su miembro e incluso abrió sus piernas en clara invitación para que el la tocara ahí cosa que de hecho hizo.

Sin embargo cuando su estado no podía ser mas pletórico, la realidad la alcanzo de golpe recordandole como se supone que estaba hasta antes de que el llegara, "¡tonta!, ¡se supone que estas enojada con el!" y con ese pensamiento finalmente actuó como se supone que debería o como ella suponía debía hacerlo.

Rompió el beso abruptamente sorprendiendo al chico antes de alejarse de el o mas bien hacerlo retroceder con un golpe a la cara que si que lo saco de balance al no esperarse eso luego de como estaban de sincronizados en la conexión entre sus cuerpos y fue a mas cuando la vio verlo gelidamente como si se hubiera tomado atrevimientos que no le había permitido en ningún momento.

Luego de eso se empezaron a gritar e insultar a partes iguales alegando sus comportamientos y aunque Erza nunca lo menciono abiertamente, para el pelirrosa con todo lo despistado que podía llegar a ser, era mas que obvio lo que ocurría o al menos eso era lo que el creía y no podía estar mas feliz pues eso le daba esperanza, si, en ese momento, Erza estaba de una manera y una sola manera, totalmente celosa.

Viendo su oportunidad empezó a lanzarle comentarios que solo la acusaban de estar así y ella los negaba todos, esa era una batalla de voluntades donde ninguno de los dos estaba dispuesto a dar su brazo a torcer, ambos movidos por sus propios sentimientos, el por el orgullo y ella por los celos, pero al ambos ser igual de tercos en esto, pronto se enfadaron y los insultos regresaron con mas fuerza ya base de gritos, gritos tan fuertes que los demás magos en el edificio terminaron escuchándoles, por suerte nunca mencionaron nada comprometedor o de lo contrarío tendrían mucho que explicar cuando salieran.

Poco a poco mientras se gritaban en una pelea digna de un mal matrimonio, ambos se fueron acercando el uno al otro, viéndose con rabia y ganas de atacarse y cuando estuvieron cara a cara casi respirando el aliento del otro, las muecas de odio, los insultos, todo cambió y en lugar de seguir como hasta ese momento se devoraron a besos cargados de demasiada frustración y deseos reprimidos.

Se mordieron los labios cada que podían, no con intensión de lastimar, solo con intención de intensificar el beso, también se los estiraban una vez estaban entre sus dientes, los chupaban, lo que fuera que hiciera de ese beso que se daban mientras exploraban con sus manos el cuerpo del otro se hiciera cada vez mas intenso y lascivo.

Para cuando empezaron su pequeña batalla por quien se correría primero ambos tenían sus labios rojos e hinchados de tanto besarse como desquiciados y en el caso de la pelirroja sus rodillas empezaban a dolerle pues debido a la diferencia de tamaño entre ambos, la chica debí ponerse de rodillas para quedar a la altura de su amo, aunque eso era lo ultimo que le preocupaba en ese momento, solo quería por una vez, ganar, ganar de verdad, pero como siempre, Natsu tenía ventaja sobre ella.

Era inevitable, tras dos semanas en las que el chico hizo lo que quiso con su cuerpo, este reaccionaba a su toque como si se derritiera, incluso su mano la cual en este momento sujetaba el erecto miembro en busca de hacerlo correr, sentía que se derretía ante el toque caliente entre sus pieles mientras continuaba bombeando el mástil de su dueño, sentía una corriente de placer en su palma mientras lo sujetaba, no quería dejarlo ir, quería sentir como se hinchaba en su mano, como sus venas palpitaban mientras se corría, quería sentir su semen subiendo por su uretra hasta dispararse desde la punta de su miembro.

Del otro lado estaba su coño el cual estaba prácticamente hecho un desastre húmedo, quería ser acariciado, mimado por las manos del pelirrosa, el único problema, el chico lo evitaba a toda costa, pero igual proporcionándole sus placenteros toques, en su pecho, en sus caderas, sus muslos, su trasero e incluso su ano y cuando finalmente le metió mano a su coño, este estaba tan ansioso que ante las primeras caricias sintió el deseo de correrse. La única razón por la que no acabo haciéndolo, su herido orgullo, no quería darle mas poder al pelirrosa del que ya tenía, al menos no por ahora.

Pero el era dueño de su cuerpo, eso era innegable y luego de un rato, en el cual mientras se besaban no dejaban de tocarse, el chico finalmente decidió darle fin a aquello por lo cual con sus dedos hurgo en el interior de su intimidad tomándola por sorpresa y con su orgasmo cada vez mas construido esa intrusión en su eso fue mas de lo que pudo soportar, acabando como era de esperarse perdiendo esa batalla al correrse con fuerza gimiendo ahogadamente en los labios de su pareja.

Se separaron cuando la chica termino de correrse y ambos respiraban agitadamente, halos de vapor saliendo de sus bocas, particularmente de la chica cuya respiración era pesada luego de su orgasmo para ver molesta al sonriente y prepotente niño que le había hecho alcanzar la cima, lo peor era que ahora que estaba libre movía sus caderas con desparpajo haciendo que su erecta polla bailara ante sus ojos para provocarla.

Y se odiaba a si misma, porque dichas provocaciones resultaron efectivas cuando ella como hipnotizada por el cadencioso pero pervertido baile agarro de nuevo su miembro para ver al chico a los ojos con fuego en su mirar que le dejaba claro un mensaje y solo un mensaje, no debía cantar victoria tan rápido y un segundo después empezó a devorar su polla con su boca como si no hubiera mañana, introduciendola hasta su garganta de golpe sin miramientos ni juegos previos de ningún tipo.

- ¡HNNGG!, !Er-Haaaa! - gruño, ese día la chica estaba particularmente aplicada en esto de satisfacerlo, bueno, no era para menos, luego de dos semanas donde uso su boca a diestra y siniestra, ella debía saber ya, como usarla para causarle máximo placer, por ello cuando sintió como su glande se iba hasta lo profundo de la garganta de la chica incluso hablar se le torno difícil, pero no iba a ceder, de hecho, empezaba a encontrarle el gusto a estas peleas entre ellos que siempre estaban acabando con resultados sexuales.

Aunque claro, del lado de Erza las cosas no podían ser mas problemáticas y no se percato de tal cosa hasta el final, cuando esa gorda polla expandió su conducto oral hasta el limite, se reprendía mentalmente por olvidar ese detalle y lo mucho que la ponía ahora como se sentía ese hecho, por eso mientras en su mente se tachaba de idiota por no considerar bien las cosas, su cabeza no dejaba de bombear la herramienta de su amo, especialmente por un detalle particular, algo que hasta antes de ese día, en realidad no había notado o percibido.

Era el sabor, le avergonzaba admitirlo, incluso si era solo para si misma, pero hacía engullido ese trozo de carne suficientes veces como para que el sabor del mismo quedara grabado, tal vez de manera permanente en sus papilas gustativas, por ende conocía perfectamente el sabor de ese pene, de cada punto y recoveco, desde la punta hasta la base y ese sabor que percibía ahora no era el habitual.

El sabor de Natsu era mas almizclado, intenso, fuerte, masculino e increíblemente adictivo, de otra manera no estaría babeando cada vez que prácticamente le restregaba el miembro por la cara incitándola a chuparlo, le avergonzaba reconocerlo, pero tenía muy bien definido el sabor de su amo, tanto como su forma de la cual tenía un mapa mental de cada centímetro de piel, vena y demás y este no era el sabor de siempre.

Este sabor era mas dulce, delicado, suave, pero increíblemente igual de adictivo, pues pese a que el desconcierto estaba presente y la chica e moría por saber que era lo que había cambiado, aun así no dejo de bombear con su cabeza el miembro del pelirrosa, "tal vez se echo encima una de esas pociones para que el pene tenga sabores mas dulces", pensó aquello mientras continuaba bombeando la polla de Natsu, todo debido a que en ese momento recordó que existían ese tipo de cosas, "no es que yo haya comprado alguna vez algo como eso", trato de decirse a si misma, aunque claro estaba mintiendo pues entre sus cosas tenía unas de esas pócimas eróticas para diferentes usos que compro en un momento de extrema curiosidad, aunque nunca había tenido oportunidad o intención de usarlas.

Igual continuo con su felación un buen rato, pero aunque sentía como esa polla estaba al borde de explotar, sin importar que hiciera tal hecho simplemente no se daba, algo raro pues para como sentía esa barra de carne esperaba que ya le hubiese regado las entrañas con su espesa crema al menos una vez, fue por eso que se detuvo con medio pene en su boca para ver desconcertada al pelirrosa y encontrarse con un rostro de total contención mientras le sonreía divertido.

- He, he, debes estarte preguntando porque aun no me corro, ¿verdad? - al parecer la expresión en su rostro era bastante transparente para el chico y eso la hizo sonrojar, no esperaba que de hecho estuviera haciendo un rostro ansioso de beber su semen, pero al parecer lo hacía y Natsu se percato de ello, - lo siento Er-chan, pero a pesar de que tu boca se siente deliciosa, hoy no me apetece correrme ahí - ese pequeño descarado, acababa de decirle que pese a que debería sentirse honrado de que ella le sirviera con su boca, hoy eso no era suficiente, tenía las bolas bien puestas al parecer.

Para colmo mientras la chica trataba de procesar lo que acababa de decirle, el pelirrosa aprovecho e inclinando su cuerpo sobre la aturdida pelirroja, este logro alcanzar con su manita su trasero, el cual para sorpresa de la chica quien no se lo esperaba empezó a manosearle y no fue hasta que empezó a usar sus dedos para bombear su para ese momento ya dilatado ano, que finalmente entendió lo que se traía entre manos su amo.

"Pequeño codicioso degenerado", si, entendía perfectamente que era lo que quería ese idiota en ese momento, quería perforarle el culo con su polla y muy posiblemente correrse en el proceso, le habría gustado golpearlo, apalearlo y castigarlo por ser tan pervertido, pero en su lugar eligió otra cosa, una que hería su orgullo pero al mismo tiempo la hacía feliz por extraño que parezca, decidió, complacer su deseo, pero muy a su estilo.

No le dio la espalda, mucho menos levanto su trasero mientras inclinaba el resto de su cuerpo, ni tampoco uso sus manos para separar sus glúteos y exhibir su ansioso agujero posterior, no, le iba a dar lo que quería, pero ella tendría el total control de eso y por ello se aseguro de que el pelirrosa acabase de espaldas contra el piso de ese baño lo cual le valió un momento de sorpresa al chico, al menos hasta que vio como la chica se subía sobre el haciéndolo sonreír al suponer lo que se traía entre manos su bella mascota pelirroja.

En contraste la pelirroja no pudo evitar fruncir el ceño al ver esa sonrisa de suficiencia, como si pese a todo el que llevaba el control de esto era el y no ella, pero su cuerpo estaba al rojo vivo y necesitaba calmar ese fuego dentro de si a como diera lugar, por eso mientras veía molesta a los ojos del chico no se detuvo ni un momento en su accionar consistente en tomar el miembro de Natsu y encaminarlo hacía su entrada posterior la cual tembló ni bien la húmeda punta del miembro masculino rozo su entrada.

- Así me gusta Er-chan, que seas una buena niña muy obediente - considero parar en ese momento y estampar su puño contra la cara de ese idiota, pero no pudo, la realidad era que mas bien no quiso, por alguna razón sentirse humillada por el le gustaba, se mojaba mas, no era lógico pero así se sentía y por eso pese a la vergüenza que sentía no dejo de preparar todo para su inminente sodomía, aunque eso igual no le quito el enfado que se traía al ver a ese tonto tener tanto poder sobre ella.

- Te odio tanto - le dijo un segundo antes de dejarse caer sobre el erecto eje del pelirrosa hasta su base, cosa que le saco un poderoso gemido a ella que a duras penas pudo contener al llevar sus manos a su boca mientras que el chico necesito todo su autocontrol para no correrse en ese preciso instante mientras sentía lo apretado el conducto que ahora invadía de la pelirroja.

Se sentía bien, demonios, se sentía demasiado bien y solo era su trasero, a ese nivel había llegado la sumisión de su cuerpo en esas casi tres semanas, no solo su cuerpo, su corazón, su mente, el chico se había apoderado de todo, no, tal vez siempre fue suyo solo que apenas estaba reclamándolo y ella apenas estaba entendiéndolo.

Esos eran sus pensamientos mientras saltaba sobre el miembro de Natsu, quería mas de esto, sentirse mas llena, mas sucia, mas propiedad de Natsu, su mujer, suya y solo suya, el único problema era, ¿como diferenciar su excitación de su ser racional?, ¿qué parte de ella impulsaba ese tipo de pensamientos en su cabeza en este momento?, era tan difícil discernir entre ambos y se odiaba porque en ese momento no podía importarle menos, solo quería que su amo terminara lo que comenzó y usara su gruesa manguera para apagar el incendio en su interior, quería que regara sus intestinos con su blanco simiente y esta vez, no tenía la mas mínima intención de parar hasta lograrlo.

- Er-chan, estas tan apretada, ¡HNNG!... mas apretada... de lo usual - el chico estaba prácticamente berreando de placer y conectar las palabras le estaba costando, quería correrse, pero a su vez, quería que este momento durara aunque fuera un poco mas, aunque mientras el estaba metido en esos pensamientos, a la pelirroja no podía importarle menos, en este momento solo importaba su placer, suyo y nada mas, Natsu la había torturado mucho los últimos días, tanto en cuerpo como en mente, pues fuera de forma física o en sus pensamientos, el encontraba la manera de alterarla.

Claro esta que su peor enemigo era su mente, cuando estaba sola su mente le jugaba malas pasadas, empezaba cuando cooperaba para tratar de acallar su cuerpo brindándole imágenes de ella misma siendo tomada por Natsu una y otra vez por cada agujero en su cuerpo y luego implantaba imágenes de su amado amo ya no con ella, si no con Lucy, dándole lo que se suponía era para la pelirroja, le dolía y lo peor no podía hacer nada, eso la molestaba, que Natsu no era suyo, sus celos se amplificaban ante esa idea, por eso ahora estaba enloquecida saltando sobre el, quería reclamar propiedad sobre el.

- ¡GYAAAAH! - no pudo evitar gemir de sorpresa y placer cuando sintió algo húmedo sobre sus pezones y no necesitaba ver para saber que era, la boca de Natsu, ni siquiera se había percatado en que momento se había inclinado hasta el punto donde el chico no tenía que hacer mayor cosa para llevarse sus pezones a la boca pero no se quejaría, si era el, dejaría que jugara todo lo que quisiera con esa parte de su cuerpo.

"Wakasama... mio... Wakasama es mio... ¡MIO!", sus pensamientos eran posesivos, especialmente cuando la idea de que esto lo hacía también con la rubia la asalto, quería marcar su territorio y por eso intensifico de manera brutal el movimiento de su caderas bombeando con fura el miembro de su dueño en su culo, quería su semen en ella y no pararía hasta obtenerlo, aunque era difícil concentrarse cuando sus pezones eran chupados de manera tan lasciva por el pequeño pelirrosa.

Su esfuerzo rindió sus frutos cuando finalmente el chico no pudo ni quiso contener mas su liberación, su polla ardía de deseo de inseminar a su pelirroja, marcarla como suya y esta vez, se daría ese gusto y para sorpresa de la pelirroja, este mordió sus pezones los cuales ahora estaban juntos y en la boca del chico antes de levantar sus caderas para enterrarse todo lo posible dentro de su recto y soltar su abundante y espesa carga en sus entrañas.

- ¡FUGGUUUU! - ni siquiera pudo gemir bien, su rostro era de máximo éxtasis y su sonrisa temblorosa de puro deleite mientras sentía sus paredes traseras pintarse de blanco mientras sus pezones eran mordidos y estirados por la boca de su amo, eso y el hecho de que en ese momento estaba teniendo un orgasmo gracias a su culo, uno bastante húmedo a decir verdad, humedad que acabo rociándose sobre el vientre del pequeño mago de fuego quien continuaba corriéndose.

Para cuando el orgasmo de ambos acabo la chica no pudo evitar caer hacia adelante sobre el cuerpecito del pelirrosa, acto que provoco que el ahora morcillón miembro del chico saliera de su agujero trasero y por lo tanto empezara a manar el semen de su interior mientras ella temblaba de alegría orgásmica, por suerte en el proceso sus pechos acabaron un poco mas arriba de la nariz del chico quien ahora se encontraba aplastado por la chica pero al menos con la posibilidad de respirar pues no podía moverse por ahora, no solo por el cuerpo sobre el si no por lo intenso de su anterior liberación.

Cuando finalmente lograron recuperarse y asearse, cabe decir que restregando sus cuerpos el uno al otro y para vergüenza, alegría y reproche de la pelirroja, besándose de vez en cuando, besos que gustosa correspondía y cuando finalmente estuvieron listos para salir se levantaron del lugar, el cual debieron limpiar adecuadamente y se dispusieron a salir, al menos hasta que el pelirrosa la detuvo con uno de sus comentarios.

- Que pervertida mascota e has vuelto Erza - se detuvo en seco ni bien lo escucho, muerta de la vergüenza, sentimiento que rápidamente se transformo en furia cuando el chico continuo, - pero si sigues siendo una niña buena y obediente podría consentirte mas, que dic-¡hug! - no termino de hablar cuando la chica movida por la rabia de que el chico estuviera tan prepotente respecto a su control sobre ella, no es que no fuera realidad pero le molestaba que se regodeara en ello, por lo cual sin siquiera considerarlo un segundo lanzo una patada a sus bajos.

Patada exitosa que termino con el pequeño mago tirado en el piso agarrándose sus testículos gimiendo de dolor por el golpe mientras una enfurecida pelirroja salía de ahí sin siquiera mirar atrás o pedir perdón, - ¡IDIOTA! - fue lo ultimo que escucho de la pelirroja antes de que ella saliera de su rango de visión, pero tenía cosas mas importantes que tratar ahora como para preocuparse por ella.

Mientras tanto la pelirroja ya entre todos una vez mas, pero con una mirada irritada que le valió que nadie preguntara nada se sentó y pidió un pastel de fresas a considerar lo acontecido, por primera vez sentía que gano, pero era una victoria agridulce pues al final si lo consideraba bien, las cosas no fueron diferentes, ella termino en brazos del pelirrosa, mas que feliz de estar ahí y complació cada capricho que tuvo dichosa de ser ella quien lo hacía.

Se molesto por eso, mas cuando al rato apareció el dueño de sus pensamientos, cojeando un poco y dirigiéndose a la mesa con una Lucy un tanto azorada pero sola y al verlos interactuar la punzada de los celos volvió a ella, tal vez al final no logró ni ganó nada realmente, pero al menos, esa noche dormiría mejor, sin su cuerpo demandándole liberar el estrés y la calentura, de eso ya se habida encargado el pelirrosa y muy bien, el semen que sentía en sus intestinos y que alcanzaba a filtrarse de su trasero era prueba de ello, aunque sentir eso en ese momento la sonrojo grandemente y solo rogaba poner mantener el lechoso liquido dentro de ella o tendría mucha y muy vergonzosas explicaciones que dar.


El viernes de esa semana marcaba el decimonoveno día de su tiempo como la maid de Natsu, una maid sexual pero maid a fin de cuentas, estaba por cerrarse la penúltima semana pactada con el pequeño manipulador que resultaba ser el pelirrosa y por alguna razón, ese hecho no el gustaba, sentía que el tiempo había corrido muy rápido y quería mas tiempo para estar con el, aunque ni bien se percato de ese pensamiento y ese deseo sacudió su cabeza negandolo, no era posible que de verdad quisiera permanecer mas tiempo al lado de ese mocoso embustero y pervertido, ¿o si?

Como fuera, este día inicio como todos los demás, Erza se levanto, y uso la ropa as provocativa que pudiera encontrar entre su cada vez mas renovado guardarropa, se sentía cada vez mas hermosa y aunque se negara a admitirlo, quería creer que para su amo ella también se había hecho aun mas hermosa, aunque claro esta eso era solo en la parte visible, la parte que nadie mas que su lindo y pervertido pelirrosa tenía derecho a ver era digno de una mujerzuela, usaba ropa interior por demás atrevida y que cada vez cubría menos, le encantaba volverlo loco y hoy o sería diferente.

Luego en cuanto llego al gremio se aseguro de que Natsu la viera, le dejaba ver sus sedosas piernas, discretamente le mostraba su casi desnuda entrepierna al cruzar con excesiva lentitud sus piernas cuando tenía su atención sobre ella y cuando realmente nadie mas que el veía, dejaba que viera su culo carnoso al 'accidentalmente' tirar algo que luego recogía quedándose unos segundos de mas en esa posición con su trasero arriba disfrutando de la sensación de la penetrante mirada de Natsu sobre su región trasera, cosa que la terminaba calentando bastante y luego, bueno, todo se iba al carajo.

Toda esa burbuja donde Erza se sentía flotar al sentir que su amo solo tenía ojos para ella, estallaba en cuanto la causa de sus desmedidos celos entraba en la ecuación, era su amiga y eso lo tenía muy presente, pero aun así no evitaba que sus celos atacaran en cuanto veía como Lucy se acercaba al pelirrosa y se robaba su atención, algo que se supone era de ella y claro solo empeoraba cuando los veía besarse.

Besos descarados, al menos así los veía ella, pues ese par si bien se besaban de manera muy normal a ojos de la gran mayoría, para Erza, esos besos no tenían nada de normal, tardaban bastante en separarse y ella sabía porque, sus lenguas seguramente estaban jugando entre ellas, intercambiando su saliva y por si fuera poco podía ver como aunque de forma imperceptible la rubia se apretaba contra el pelirrosa como queriendo que sintiera sus enormes tetas contra el, ver eso siempre la alteraba y hoy particularmente mas cuando el pelirrosa la vio un segundo, un eterno segundo en el cual sintió que la retaba antes de subirse al regazo de la chica para profundizar el contacto, contacto que la maga estelar no le negó en ningún momento.

"¡Sera puta!", no pudo evitar el pensamiento al ver el descaro con el que la rubia lo abrazaba, restregándole sus tetotas en el pecho a el mientras no dejaban de besarse sin importar si los veían o no, era tal su enojo que en ese momento rompió la jarra de cerveza que tenía en la mano debido a la presión que ejerció sobre ella producto de su enfado.

A ojos de la pelirroja, su amiga era una descarada por restregar su cuerpo contra el pelirrosa, besarlo de manera tan lasciva y permitir que el le hiciera lo que quisiera, no es que pudiera hablar cuando ella era mas o menos lo mismo, pero cegada por los celos, eso no era algo que viera, mas porque en ese momento el único pensamiento que cruzaba una y otra vez su cabeza era simple, "ya me tiene a mi, no necesita a esa vaca de pechos enormes", si, su molestia estaba en que algo que en las pasadas dos semanas solo le hacía a ella ahora se lo hacía a Lucy y eso la enfurecía.

Por supuesto eso siempre derivaba en el hecho de que en cuanto la chica ya no soportaba mas, acusaba al pelirrosa de mal comportamiento y de ahí en adelante el y ella se agarraban a insultos, quejas y gritos que siempre terminaba con uno de los dos yéndose de la sala, generalmente el pelirrosa, seguido de una pelirroja al son de, - ¡regresa aquí, aun no hemos acabado! - y se perdían dejando a todos los miembros del gremio suspirando al verlos irse peleando mientras el mismo pensamiento circulaba la mente de todos, "ahí van de nuevo" mientra los veían perderse y luego regresar a sus propias actividades, que en el caso de la rubia se centraban en aguantar las ganas de gemir cuando Cana y Mira llegaban a su lado a manosearla, sin importar si estaban en compañía de mas de sus amigas.

Como fuera, Natsu y Erza desaparecían del ojo de todos y en esos momentos aunque se seguían peleando, ya fuera del ojo de terceros, sus peleas se veían interrumpidas por besos, fajes o lo que fuera mientras continuaban reclamándose al separarse, ese era el plan de Natsu, sacarla frente a todos en los peores términos para que nadie interfiriera en lo que seguiría, que no era otra cosa que castigar a Erza como mejor le pareciera.

Así mientras peleaban y se insultaban, llegaron a un lugar que la pelirroja no creyó volver, al menos no así, después de todo, para cuando se percato del lugar ya estaba desnuda en brazos de su amo, solo adornada por el lindo collar que le dio el chico al principio y que nunca se quitaba, ya era parte de su ser en realidad.

Había regresado al lugar donde por dos semanas vivió al lado de su amo e hizo lo indecible con el, el departamento de Lucy, el lugar donde ella inevitablemente cayo en la adicción de las caricias y el cariño del pelirrosa por mucho que se negara a aceptarlo, de otra manera en este momento no estaría ahí, desnuda, masturbando con sus pechos el erecto miembro del chico mientras con su boca consentía la punta que sobresalía de su verga.

Curiosamente, en esa ocasión también percibió el mismo dulce sabor del día anterior sobre su miembro, incluso podría jurar que era mas intenso que antes, aunque igualmente eso no impidió que la pelirroja se metiera hasta el fondo la gruesa herramienta, mientras Natsu gemía de placer por las caricias sobre su hombría de parte de la chica, cosa que esta de mas decir que a la pelirroja le encantaba, saber que esos gemidos de placer eran causados por ella y por nadie mas.

Continuo así por un buen rato hasta que el chico decidió tomar las riendas del asunto y tomando la cabeza de la chica empezó a mover sus caderas a un ritmo mas vertiginoso, mas agresivo, mas salvaje e increíblemente para la pelirroja, mas delicioso, no entendía porque, pero ser abusada así por el pelirrosa le encantaba, su sangre corría furiosa por su cuerpo y sus nervios se hacían muchísimo mas sensibles, lo que fuera que ocurriera con ella, la hacía mas receptiva cuando Natsu empezaba a tomar el control.

No la soltó hasta que se corrió en su boca, cosa que la hizo estremecer y ya que desde que Natsu tomara el control, sus manos soltaron sus pechos para mejor centrarse en consentir su palpitante sexo, en cuanto el intoxicante sabor de la esencia masculina entro en su boca la pelirroja acompañaría el momento con su propio orgasmo mientras sus ojos se iban hacia arriba perdida por el excesivo placer que sentía en ese momento, cosa que se dejaba ver no solo en sus ojos de corazón, si no en los gemidos de satisfacción que emitía mientras tragaba cada gota de semen que le era posible.

Aun no se daba cuenta, pero en algún punto de ese tiempo con el pelirrosa, se había hecho adicta a beber su simiente, era casi que una necesidad para ella beber su semen al menos una vez al día, incluso podría acusarsela de ser un tanto acaparadora pues en lo que corría de esa semana, en mas de una ocasión se encontró a si misma enojada ante la idea de que Lucy también bebía de Natsu, algo que se supone solo ella, su mascota, tenía derecho de hacer.

La chica temblaba, su cuerpo pedía mas, quería mas, mas caricias, mas besos, mas sexo, mas contacto con su amo, sentir que se acrecentó cuando el la soltó, en ese momento solo quiso hacer un berrinche porque la soltara, de hecho no pudo evitar lanzar un gemido casi un llanto por la separación, algo que le saco una sonrisa a su dueño, pero no una de sorna, mas bien una de la mas pura calidez, esa que cada vez que le daba su corazón daba un vuelco.

Su rostro se ilumino cuando el solo llevo su manita a su cabeza y empezó a acariciarla con mimo sobre la misma revolviendo sus hebras carmesíes, "moooo, eso es jugar sucio, mimarme así solo me hace querer sonreír" en su mente ella solo criticaba el poder del chico sobre ella, hace unas horas estaba peleando con el producto de sus celos y ahora estaba ronroneando de felicidad ante una simple caricia llena de afecto sobre su cabeza, de verdad no tenía remedio.

- Ne, Er-chan, ¿quieres seguir jugando conmigo? -le extraño la forma en que se lo dijo mientras la continuaba acariciando y por eso abrió sus ojos los cuales cerrara antes para concentrarse mas en disfrutar de la caricia que le daba y cuando lo vio, cualquier pensamiento se fue de su cabeza por lo insinuante de la imagen ante ella.

Ahí estaba Natsu, masajeando su enorme polla justo frente a su rostro, se le hizo agua la boca, no hacía ni un minuto que se había bebido todo el simiente de Natsu y ya quería mas, de hecho sin romper el contacto trato de acercar su boca de nuevo a ese enorme mástil, pero Natsu se lo impidió alejando su polla de su alcance para su enorme desconcierto, cosa que la hizo verlo con consternación.

- No, no Erza, tu boquita ya tuvo su turno, deja que otras partes de ti también disfruten no seas egoísta - sabía que era una burla hacia ella, pero que la acariciara mientras seguía seduciéndola así con su pene, era injusto, se suponía que ella debía de ser la que tuviera el control, pero en ningún momento dentro de la semana lo había tenido y por como reaccionaba su cuerpo, era obvio que no lo iba a tener en el futuro e increíblemente, eso no la molestaba, solo quería que Natsu la amara aun mas.

"Nashu... shamaaaa", ni siquiera sus pensamientos eran coherentes, estaba ebria de placer, de cariño y afecto, podía ser muy fuerte por fuera, pero por dentro era una chica dulce, romántica y aunque nadie lo sabía o al menos eso creía ella, también una completa pervertida, ansiosa de probar el placer del sexo al lado de su persona especial.

Si lo pensaba bien, por mucho que ella estaba obligada a servir a Natsu todo un mes, eso no significaba que debía atender sus necesidades sexuales, eso jamas lo acordaron y de haberlo hecho, estaba segura de que se habría negado en todo momento, aun así, desde el primer momento, incluso en esa noche cuando perdió la batalla que la encamino a este punto, estaba segura de que de haberlo querido habría encontrado una salida a su situación, pero no, al final por mucho que se reprochara, se resistiera y se negara, siempre cedía a los pedidos de Natsu, le había entregado cada parte de su cuerpo salvo una sin rechistar y había disfrutado de ello ademas.

Era curioso, pero si repasaba las cosas, hace casi una semana ella estaba dispuesta a darle esa ultima parte de si misma al chico, de hecho, si no fuera por la llegada de la rubia, ella hace mucho que habría perdido su apuesta e increíblemente ese hecho no la molestaba, quería experimentar mas con Natsu, porque era que sentía que debía ser con el era algo que no entendía pero quería que fuera el y solo el.

Incluso ahora daba fe de ello, cuando sin rehusarse en ningún momento, se levanto de su posición, lista para cumplir el ultimo pedido de su amo, quería servirlo con todo su corazón, es por eso que luego de un beso que ella misma pidió se puso en cuatro en la cama dándole la espalda al chico antes de inclinarse hacia adelante poniendo su cabeza en la cama dejando su culito respingón alzado y empezó a moverlo, una clara invitación para el pelirrosa de que era libre de tomarlo si así lo quería y vaya que lo quería.

No necesito de mucho juego previo, la chica en realidad estaba ansiosa, por lo cual uso sus propios jugos como lubricante no solo para humedecer la entrada de su trasero, también para empapar su polla en sus jugos, acto que realizo mientras hacía un faje completo contra ella, moviendo su herramienta contra su sexo de adelante hacia atrás una y otra vez, sacandole gemidos a la chica mientras su coño solo liberaba mas jugos e impregnaba aun mas el pene de Natsu con su lasciva y pegajosa esencia y cuando considero que fue suficiente entro en su culo el cual lo recibió gustoso como si recibiera a alguien que regresa a casa después de mucho tiempo.

Fue solo entrar en ella y ambos se corrieron, la sobre estimulación fue demasiado para soportar, mas luego de que habían estando rozando sus sexos una y otra vez hace solo unos segundos, todo eso combinado los llevo al orgasmo al mismo tiempo y mientras el se corría sentía como las paredes de ella lo apretaban mas haciendo que su corrida se prolongara, mientras tanto, Erza solo podía correrse de felicidad al tener a su lindo amo en su entrada trasera y debido al orgasmo apretaba mas fuerte haciendo que el descargara mas y mas de su esencia en ella lo que a su vez provocaba que se corriera aun mas duro ella también.

Cuando se recuperaron de ese orgasmo inesperado, solo con verse a los ojos ambos supieron lo que el otro pensaba, estaban lejos de sentirse satisfechos y ahí en la seguridad de ese santuario donde Erza sin saberlo o premeditarlo se había hecho una esclava devota del pelirrosa, dieron rienda suelta a su pasión sin tapujo alguno al menos de parte de Erza quien prácticamente chillaba de placer mientras su culo era perforado por su amo.

No se detuvieron en ningún momento, ni a descansar ni a comer solo querían continuar así, entregándose el uno a la otra, ahogarse en ese pecaminoso placer donde esa hermosa pelirroja se sometía complacida a los caprichos de un chico cuya apariencia era la de un niño de diez años, aunque la realidad fuera que tenían la misma edad.

El lascivo acto se perpetuaría hasta la noche, aunque poco y nada les importaba la noción del tiempo, lo disfrutaban mucho y en el caso de Erza fue como volver a ser como antes de la llegada de Lucy, solo ella y el, mascota y amo, macho y hembra... marido y mujer, aunque claro esta, tan intoxicada estaba en ese momento por los constantes orgasmos que ni siquiera se percato de como nombro a su relación.

Para ese momento cuando el oscuro manto estrellado cubría los cielos, la chica estaba cabalgando al pelirrosa, su cabello hecho un desastre sudoroso y sucio de otros fluidos, sus ojos en sus pupilas parecían estar trabados de manera permanente con un corazón en ellos y una sonrisa de satisfacción en sus finos labios rosas, sus pechos con sus erectos botones rosas siendo chupados por la habida boca de su dueño mientras ella sujetaba su cabeza contra ellos como si no quisiera que dejara de chupar y alimentarse de algo que no estaba mas que en la cabeza deshecha de la chica, su coño estaba ardiendo, había tenido ya muchos orgasmos anales y ahora su feminidad estaba celosa y ansiosa de probar en su propia carne ese placer y su perforado trasero el cual movía sin parar sobre el miembro del chico estaba totalmente rojo.

Se podría considerar que el tono rojo sobre sus glúteos era por las horas que esa chica llevaba rebotando sobre el eje de su amo, cuantas veces su carnoso culo chocaba contra la pelvis del pelirrosa lo que paulatinamente tinturo de carmín la carne de su retaguardia y hasta cierto punto sería lo correcto, mas sin embargo no era la razón principal de que su trasero estuviera en tal estado actualmente.

La verdadera razón era debido al pelirrosa quien de se había aprovechado maliciosamente y para placer de ella, de ese lado de la pelirroja que se suponía nadie conocía pero que el era mas que consciente de su existencia, se había aprovechado a conciencia del lado mas masoquista de la pelirroja, ese que tanto se esforzaba en ocultar pero que por alguna razón que ella no entendía, en manos de Natsu, peleaba por salir y someterse a el.

De esa manera, cada que se e había venido en gana al chico, había terminado nalgueando con fuerza y sin piedad a la chica quien en lugar de protestar, solo chillaba de placer y apretaba mas las paredes de su recto para sumo placer del chico o cuando como en el caso actual, ella lo montaba y la intensidad de sus movimientos disminuía, la nalgueaba para que arreciara sus movimientos e imprimiera mas intensidad en los mismos.

De hecho, considerando la cantidad de veces que se había visto en la necesidad de nalguearla pues reducía el ritmo, no era extraño pensar que quizás esa pelirroja lo hacía a propósito solo para satisfacer su masoquista deseo de recibir ese castigo sobre su trasero por ser una mala mascota, pensamiento que se asentaba mas en la cabeza del pelirrosa al ver que en cada una de esas ocasiones donde se suponía la castigaba, los ojos de la pelirroja se ensombrecían ante la lujuria y mordía sus labios lascivamente esperando el siguiente azote de su parte.

Sin embargo todo lo bueno debe de terminar y luego de tantas horas de sexo ininterrumpido y la falta de descanso entre sesión y sesión, Erza sentía que ya no podía mas, estaba por desfallecer por el cansancio, cosa curiosa pues podía enfrentarse ante hordas de enemigos por horas, pero ante el placer que sentía ahora, se rendía fácilmente.

Aun así, no quería parar, no aun, quería que antes de que su consciencia finalmente se desvaneciera pudiese sentir como su adorado amo volvía a verter su espesa crema en lo profundo de sus entrañas y correrse con el ante esa sensación, eso era lo único que impedía que en este momento la chica no estuviera inconsciente ya.

- Que golosa eres Er-chan, pero si tanto lo quieres, entonces aquí voy - se burlo un poco de ella cuando la chica empezó a apretar mas duro y a montarlo con mas intensidad en busca de su simiente, cosa que no le costaría mucho obtener pues el estaba ya al borde del orgasmo también, aunque eso no impidió que la hiciera trabajar mas por el cuando empezó a nalguearla una vez mas.

- ¡EEEEEEKKKk! - chillo de placer mientras la pervertida y satisfecha sonrisa en su rostro aumentaba al sentir como su amo volvía a azotar su enrojecido culo, sus ojos con forma de corazón ahora palpitaban por lo delicioso que sentía aquello, estaba enamorada, total y completamente enamorada, del placer, de la masoquista sensación de tener su culo ardiendo por tantos azotes, pero especialmente, enamorada de el, de su lindo y pervertido amo, aunque para desgracia de la chica, debido al actual estado deplorable de su mente en ese momento, para cuando despertara de ese letargo, esa revelación no la recordaría.

- Aquí tienes Er-chan, lo que tanto quieres - de repente el chico se hundió con todas sus fuerzas en la pelirroja antes de estallar por ultima vez en ella, llenando sus entrañas con su semen mientras a su vez continuaba nalgueandola con una mano mientras con la otra apretaba una de sus nalgas hundiendo sus dedos en la carnosa suavidad de su turgente trasero.

- ¡UGYAAAA! - la chica gimió en éxtasis mientras sentía como su amo por enésima vez se corría en su culo, hecho que la estaba haciendo correrse a ella también bañando una vez mas el vientre bajo de su amo con sus jugos, algo que le deleitaba, después de todo en su cabeza al hacerlo, en cierta forma estaba marcando a su amo como su propiedad y la sola idea le encantaba.

Sin embargo cuando el orgasmo de ambos termino, la chic aya no pudo soportar mas y termino rindiéndose ante el cansancio dejando que su cuerpo cayera sobre el de Natsu quien la recibió en un abrazo mientras acariciaba su espalda antes de acomodarla en la cama para que descansara viendo su relajado y satisfecho rostro mientras dormía luego de su extra larga sesión, para luego de eso terminara dándole un beso cargado de todo lo que sentía por ella.

Aquel beso fue prolongado, mentiría si dijera que parara, los labios de la pelirroja eran tan cálidos, suaves y carnosos, tan similare vez tan diferentes de los de Lucy, sin embargo tarde o temprano la necesidad de aire lo obligo a separarse de ella, aunque no impidió que la contemplara en silencio y así se quedo un rato, al menos hasta que una sonrisa surgió en sus labios y sin girarse hablo.

- Entonces, ¿hasta cuando piensas seguir espiándonos? - no se giro, pero la sonrisa divertida en su rostro daba a entender que llevaba sabiendo de la presencia desde hacía un buen rato y que no había tenido ningún problema en darle tan morboso espectáculo, - mira que hay que ser pervertida para espiar a una pareja follar y masturbarse con ello... Luce - solo entonces se giro para encarar a la puerta que daba a la habitación de la rubia tras la cual pronto apareció una sonrojada rubia, no por la vergüenza si no por el deseo, al parecer llevaba tiempo viendo el espectáculo y ahora estaba ansiosa por tener su oportunidad con el chico.

- Moooo, que malo eres Natsu, usar mi cama para jugar con tu mascota, no puedes esperar que luego de ver todo eso no quiera jugar también - dijo la rubia cuya apariencia estaba desaliñada, con su blusa ligeramente caída, su falda levantada y la clara humedad que resbalaba por sus muslos indicativo de lo que había estado haciendo hasta hace poco, especialmente porque no había rastro de las bragas de la rubia por ningún lado.

Se acerco a el y agachándose para quedar a su altura lo beso, demandante, con amor, pero con un claro y lascivo mensaje para el, ahora era el turno de la rubia para ser mimada por el DS de fuego, algo a lo que el no tenía problemas con acceder.

Se retiro un momento de la habitación diciendo que necesitaba reponer energías y salio dejando a la rubia en su cuarto el cual olía a sexo mientras suponía que iría a recargar esa energía de la única manera que conocía, devoraría fuego quizás de su cocina hasta sentirse repuesto y volvería con ella, sin embargo en ese tiempo de espera, se dedico a ver a la pelirroja en su cama, su rostro sereno no escondía la sonrisa de satisfacción que tenía, una sonrisa que ella conocía bien aunque en el caso de Erza aun le faltaba conocer el ultimo placer.

"Si tan solo fueses mas honesta contigo misma Erza", ese pensamiento paso por su mente al recordar lo que le dijo Natsu antes, como ella peleaba con el últimamente, además, estaba esa sonrisa que tenía en este momento la pelirroja, era tan transparente, mostraba todo aquello que la chica se negaba a aceptar y ella conocía muy bien esa sonrisa, porque ella misma la proyectaba en muchas ocasiones.

Sin embargo salio de su ensimismamiento cuando sintió a su novio volver, se lo veía recuperado y listo y su dura erección era prueba de ello, le recorrió un escalofrío la espalda cuando considero el aguante que al parecer su novio tenía, llevaba quien sabe cuanto tiempo en esa habitación con la pelirroja haciéndolo y aun así parecía como si aun tuviera para un buen rato.

Entonces hizo una pregunta, igual ya suponía la respuesta, pero no perdía nada preguntando, - entonces, Erza finalmente... - como se esperaba, el chico solo negó con la cabeza confirmando lo que ya sabía, solo suspiro resignada, en serio que su amiga podía llegar a ser particularmente terca cuando su orgullo estaba de por medio, - ya veo... supongo que habrá que pasar al plan B - lo dijo un tanto resignada, aunque el estremecimiento y la emoción en su voz mal disimulada decían otra cosa.

Si, ya suponían que con esa mujer tendrían que tomarse medidas drásticas y tenían un plan de respaldo para este punto, esperando que funcionara para hacer admitir a la pelirroja eso que tanto quería pero su orgullo se negaba a admitir, pero a nivel personal y aunque eso la hiciera sonar como una mala amiga o incluso como una bruja, en el fondo Lucy esperaba ansiosa que Erza fuera así de cabezota, a partir de aquí y durante ese fin de semana, las cosas iban a ser muy interesantes.

- Plan B - fue todo lo que dijo el pequeño mago mientras emocionado veía a la rubia desnudarse ante el para luego acercarse y rendirse a la pasión, ese fin de semana sería muy divertido y con algo de suerte, Erza finalmente se abriría a eso que tanto parecía temer admitir.

- Ahora Natsu, ámame hasta que no puedas mas - le pidió, no lo negaría, verlo con Erza la puso celosa, pero peor aun, la puso caliente y ahora no permitiría que el culpable evadiera su responsabilidad, aunque por como lo veía, lo ultimo que tenía intención de hacer era huir de ella.


Se sentía tan bien, completamente feliz y obviamente descansada, sentía su cuerpo tan ligero, aunque como no sentirlo si la noche anterior se había estado corriendo en las manos de su amo una y otra vez hasta desfallecer, ahora luego de un muy buen y merecido descanso sentía su cuerpo relajado, muy muy relajado, casi que ni lo sentía, al parecer ese sábado, su vigésimo día en manos de Natsu como su esclava mascota sería maravilloso, aunque claro no se llegaba a hacer una idea de que de hecho ese fin de semana iba a ser algo que nunca iba a olvidar por mas de un motivo.

"Natsu de verdad me dejo deshecha" su pensamiento lejos de ser un reproche era un comentario divertido ante el hecho de que su cuerpo parecía estar dormido debido a que no podía sentir ni una sola parte del mismo mientras despertaba, "quizás hoy, Natsu y yo..." empezó a pensar y luego imaginar haciendo eso, pasando la ultima barrera, "perder no creo que sea tan malo, ¿verdad?" pensó finalmente cuando la idea que consideraba en ese momento tomaba mas fuerza.

- ¡UGYAAAA! ¡NASHUUUUU, ME COGGGOOOOOO" - sin embargo sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando a sus oídos finalmente llego ese sonido, de hecho llevaba escuchando gemidos desde hace un rato, pero solo hasta este momento sus sentidos estaban lo suficientemente despiertos como para registrar algo como un gemido o en este caso, un estruendoso grito de placer.

Ese gemido, no tenía que ser una genio para saber a que se debía, ella misma había dado gemidos parecidos no hace mucho, pero por sobre todo, la voz de la mujer que gemía, la conocía y muy bien de hecho, era de la mujer que había estado atormentando sus sueños últimamente al quitarle a su amo y por eso quería confirmar si lo que escucho recientemente era real o solo otro de sus sueños, así que decidió abrir los ojos.

Grave error, porque ni bien abrió sus hermosos ojos marrones lo que vio casi le hace dar un infarto y no era para menos si cuando abrió los ojos se encontró directamente con el penetrado coño de la mujer sobre ella y como si no fuera suficiente acompañado de tan impactante imagen llego un fuerte chorro de lo que era el actual orgasmo de la chica quien no parecía tener el mas mínimo reparo de estar bañando su rostro con sus jugos, jugos que al parecer se mezclaban con el semen del pelirrosa y que caían libremente sobre todo su sorprendido rostro.

Cuando el orgasmo de la rubia termino, Erza quería gritar, quería maldecir, quería hacer tantas cosas que finalmente no hizo y para mayor vergüenza personal, lo que si hizo fue abrir su boca para dejar que su lengua lamiera de sus labios y su zona circundante los rastros de jugo y semen, saboreando la esencia de la mujer combinada con su amo y lo peor era que el sabor era estremecedoramente delicioso, no debía sentir ese gusto por ese sabor, pero lo hacía, su cuerpo temblaba de gusto y podía sentir su coñito virgen humedecerse tras probar la exótica mezcla.

Estaba degustandolo con quizás demasiado placer, que incluso cerro los ojos para centrarse solo en el sabor y por eso es que cuando escucho que le hablaban se sorprendió bastante.

- Buenos días Erza, que bueno que ya estés despierta, dime ¿te gusto el sabor? - abrió los ojos y se avergonzó no solo por haberse sumido tanto en saborear la esencia de ambos, si no por que quien le acababa de hablar era de hecho la rubia de ojos chocolate quien la veía con cierta calidez y burla en su rostro el cual colgaba hacía abajo para verla, aunque claro esta que la pelirroja no solo veía su rostro si no también sus enormes pechos, cosa difícil de ignorar cuando eran así de grandes y estaban colgando en el aire dada la posición de la chica entre el rostro de ambas.

Entonces queriendo evitar la situación busco levantarse rápidamente, quería huir para no pasar mas vergüenza pero en ese momento fue que lo sintió o mas correcto era decir que no sintió, pues cuando trato de moverse su cuerpo no le respondió, por mas que trataba de moverse no podía y ya puestos en eso, sus brazos, cuando se percato de ellos, estaban por encima e su cabeza y al mirar hacía arriba los encontró atados con cadenas, en ese momento la sorpresa y la furia estaban compitiendo en su interior por el control siendo la ultima, la emoción que termino ganando.

- ¿Pero qu...? - quiso decirles mucho, exigir explicaciones y de paso que la liberaran, pero no fue necesario que dijera nada cuando esta vez al confrontar a la pareja se encontró con que en primera instancia Natsu salía de Lucy dejándole ver como el coño de la rubia estaba extendido por el enorme miembro imagen que la sorprendió seguido por el descarado acto de que la rubia no se movió en lo mas mínimo mientras Erza veía como el semen empezaba a filtrarse de su intimidad para caer sobre su rostro de nuevo, cosa que inconscientemente le hizo abrir la boca para dejarlo entrar, pero lo que mas a callo fue que esta vez Natsu se le adelanto a responder.

- ¿Si te preguntas por que no sientes tu cuerpo?, es porque aplique una loción sobre tu cuerpo que sirve como relajante muscular, eso impedirá que te muevas por un rato - al parecer el chico ya se imaginaba cuales serían sus preguntas y pensaba adelantarse con las respuestas, - sobre las cadenas bueno, en primera instancia restringen la magia así que no cuentes con ella y en segunda, te conozco muy bien Er-chan, eres demasiado terca y estoy seguro que encontrarías la manera de mover cuando menos tus brazos para separarme de ti, así que debí tomar... precauciones - estaba sorprendida, no tanto por sus precauciones, mas bien por el hecho de que ese idiota al parecer era muy listo cuando le convenía y para desgracia suya, eso parecía ser cuando quería burlarse de ella.

Estaba sin saber que decir o como responder y el que Natsu en ese momento le estuviera paseando la polla ante sus ojos no ayudaba, ver esa enorme y pulsante erección la estaba desconcentrando, verla tan grande y en este caso particular húmeda le hacía agua la boca, si, en definitiva Natsu era un tramposo y ella una idiota por caer tan fácil en sus tretas, pero si le preguntaran si siquiera se arrepentía, la realidad es que la respuesta era un rotundo no.

- Ne Natsu, tengo un poco de hambre, así que iré a la cocina a desayunar algo, mientras puedes hablar con Erza y explicarle todo - tras decir aquello la rubia, con mucho esfuerzo pues sus piernas a duras penas las sentía se levanto de la cama y antes de irse se dio un jugoso beso con Natsu, beso que esta de mas decir que para Erza fue doloroso de ver, ella quería ese beso, lo consideraba suyo y no quería que la rubia se lo quitara.

Cuando se fue Lucy del cuarto tras un beso quizás mas largo de lo que le hubiese gustado a Erza, ambos se quedaron viendo, no decían nada, pero en el caso de Natsu no se quedaba quieto, acercándose a ella, empezó a acariciar con gentileza el rostro de Erza, quien pese a lo mucho que la desarmaba el que el fuera dulce con ella, en ese momento le podía mas el orgullo y el coraje y por ello le aparto de inmediato la cara como negándose a recibir hasta la mas leve caricia de su parte, cosa que le hizo sonreír pues pese a lo que quería hacerle creer, veía en los ojos de ella como intermitentemente mientras mantenía su rostro girado lejos de el, le lanzaba una mirada cagada de una suplica porque no dejara de tratar.

Pero como siempre, Erza era testaruda y a veces para lidiar con ese lado de ella, lo mejor era tomar al toro por los cuernos, lo cual significaba en este caso tomar el rostro de Erza con sus propias manos y forzarla a que lo viera para luego plantarle un beso, uno fuerte, húmedo, apasionado y cargado de todo eso que el sentía por ella y eso fue justamente lo que hizo, no tenía que decirle nada, el siempre fue mas un hombre de acción y en este momento eso era lo que estaba haciendo, dejar que sus acciones hablaran por el.

En cuanto a ella, lo odiaba, de verdad lo odiaba, odiaba que su corazón enloqueciera tanto solo por un beso, odiaba lo fácil que se rendía ante el incluso con una caricia, pero principalmente, odiaba no poder odiarlo, el que ansiara sus besos, sus caricias, que la elogiara y la mimara, no tenía sentido, nada de esto tenía sentido, ¿por que a pesar de todo, ya le costaba tanto concebir una vida sin Natsu en ella? eso era algo que no podía entender o quizás no quería entender.

Como fuera en ese momento no podía importarle menos, solo importaba que Natsu la besaba y lo mucho que disfrutaba de ese beso, había algo en ese beso, un sentimiento escondido entre la profundidad de ese contacto, pero no sabía que era, le costaba tanto identificarlo realmente y aunque quería seguir explorando ese beso, este termino mas rápido de lo que ella esperaba, cuando se separaron ella pudo ver como sus lenguas ahora estaban conectadas por un puente de saliva, ese hecho en el pasado le habría parecido escandaloso, pero ahora, calentaba su corazón por alguna razón.

Se miraron, estaban conectados el uno al otro, pese a la situación, pese a su actual desnudes, pese al hecho de que el estaba erecto y ella totalmente húmeda, la conexión entre sus ojos no se perdía, al menos hasta que una vez mas el orgullo de Erza ataco, haciéndola enrojecer y apartar la mirada mientras el ceño fruncido regresaba a ella, cosa que al notarla Natsu le hizo suspirar resignado.

- ¿Por que todo tiene que ser tan difícil contigo Erza? - se enojo cuando lo escucho, no por la pregunta, no por el tono de reproche de la misma, ni siquiera por lo inverosímil de la misma, no, lo que la enojo es que dijo su nombre, Erza, por alguna razon que el la llamara así ahora no le gustaba, menos si era para reprocharla, para ella, el que el la llamara de manera tan seca le ofendía, quería que la llamara de manera cariñosa y solo de esa manera, después de todo ella era su Er-chan, ¿verdad?

- No se de que estas hablando - ahí estaba, su orgullo junto con su enojo, mala combinación y mas aun si junto a ellos se unía los desbordados celos que sentía en ese momento, era como si en ese momento se juntaran el hambre con la necesidad, eso no podía acabar bien.

- ¿En serio?, ¿vas a seguir con esto? - se estaba cansando de esa actitud, le gustaba molestarla y todo, pero en ese momento donde quería que ella se abriera a sus sentimientos y que entendiera los suyos, ella no lo estaba poniendo precisamente fácil.

- ¡Si te molesta tanto como soy!, ¿¡por que no vas con tu noviecita!?, se veían muy felices y satisfechos hace un momento - no era precisamente lo que quería decir, pero bueno, sus celos estaban que estallaban ante el hecho de que en cualquier momento Lucy volvería y entonces la dejaría de lado por esa vaca tetona, por eso no pudo evitar decir aquello, por mucho que se arrepintiera luego al sonar como una celosa.

- Joooo, ¿entonces de eso se trata? - se notaba la emoción en su voz, no era por burla, era mas bien el hecho de que aun si la chica no era consciente aun, si tenía oportunidades con ella, la sola idea lo hacía querer saltar de alegría, - Er-chan... ¿estas celosa? - quería oírla decirlo,aunque claro, no esperaba que lo hiciera, era Erza después de todo.

- ¿¡NANIII!?, ¿¡celosa yo!? ¿¡por que debería estarlo!? - sentía que metía la pata cada que hablaba pero no podía detenerse, - ¿¡por que tu y esa perra de pechos enormes sean novios!?, ¿¡por que hace una semana me dejaste solo porque ella volvió al gremio!?, ¿¡por que al despertar hoy vi como le ensartabas el coño con esa gorda y jugosa polla tuya!?, ¡por favor!, ¡tu estas loco Natsu! - cuando termino no pudo verlo, no por el enfado, mas bien por la vergüenza, le acababa de decir de que estaba celosa y luego dijo que no lo estaba, se contradijo a si misma y aun así su orgullo le impedía retractarse o siquiera tratar de justificarse.

Natsu no pudo aguantarse las ganas, ella estaba celosa, no importa cuanto lo negara, estaba a rabiar por los celos y eso le decía mucho, por eso sin siquiera meditarlo un poco se lanzo de nuevo a ella para besarla y aunque la chica protestaba no es que hiciera mucho para impedir el beso, de hecho era todo lo contrario, buscaba corresponderlo.

Cuando se separo de ella, solo sonrió entusiasta antes de verla y volver a besarla aunque en este caso era mas bien besos intermitentes uno de otro pues al parecer quería hablar con ella.

- Entonces... estas celosa... de que Luce y yo... hallamos follado - no era una pregunta, era una afirmación pero eso o era lo que la molestaba, era la forma cariñosa a la que se refirió a su amiga, - no tienes... que estar... celosa... tu y yo... también... hemos... tenido... sexo... - continuo hablando con ella mientras la besaba una y otra vez, lo cual hacía que sus palabras se cortaran entre beso y beso.

- Solo... fue... anal... - fue su contra argumento y en cuanto lo dijo, mientras recibía mas y mas besos en su mente solo se reprochaba a si misma una y otra vez "¡IDIOTA!", no se calificaba así misma de otra manera, ese no era un argumento, mas bien fue un reproche y no se percato hasta muy tarde.

Natsu se separó de ella y la vio sonriente, ella movida por los celos resultaba ser tan transparente que llegaba a ser tierno en ocasiones.

- Bueno, eso se puede arreglar fácilmente - no le gusto como sonó eso y cuando lo vio dirigirse a una posición entre sus piernas empezaba a suponer que era lo que iba a hacer, cosa que la altero.

De repente Natsu se encontraba justo sobre sus caderas y un segundo después con sus manos separo sus piernas para ubicarse entre ellas sin que Erza pudiera oponerse, vio su enorme erección y estaba tan cerca de su coño, no se atrevería a hacerlo, ¿verdad?.

- ¡E-Espera!, no te he dicho que pudieras, recuerda el trato Natsu - era curioso que se valiera de ese trato considerando todo lo que habían hecho hasta ahora, pero ese era su seguro, el ultimo rastro de control que podría tener en esa extraña relación que tenían actualmente.

- Lo se Er-chan, pero sabes, el trato era que no podía tomar tu virginidad sin tu permiso - no le gusto como lo dijo, algo se traía entre manos y si algo sabía era que eso no era bueno para sus intereses, - y Luce me hizo caer en cuenta de algo, mientras no tome tu virginidad, nada en la apuesta que hicimos dice que no pueda usar tu lindo y rosado coñito - oír que esta nueva idea del pelirrosa venía de la rubia la hizo enojar, de nuevo sus celos se manifestaban, pero mas le podía la curiosidad, ¿que clase de vació legal es el que estaba tratando de usar el pelirrosa esta vez?

Entonces antes de que pudiera decir algo mas, vio a su pequeño y joven amo enfilar su monstruosa verga hacia su coño, era la primera vez que realmente asumía esa posición contra su intimidad, lo mas lejos que había llegado era a frotar su miembro contra su entrada, pero esta vez, era claro lo que se haría, pensaba penetrarla en todo el sentido de la palabra y aunque se suponía que debía tener miedo, la realidad es que la idea la emocionaba y la ponía ansiosa de que ocurriera.

Fue cuando ocurrió, finalmente, su amo estaba entrando en ella, podía sentir como la punta de su polla empezaba a entrar y expandir las paredes de su coño, lenta pero constantemente se adentraba en su feminidad, esa que no había conocido un hombre hasta ahora, estaba siendo finalmente tomada y por nadie mas que su amado amo, debió morderse los labios de hecho, para no ponerse a chillar de la emoción de que finalmente estaba pasando, aunque había un detalle, ella aun no le daba permiso de romper su pureza y el pese a todo sabía como mantener su promesa, por mucho que se aprovechara de los vacíos legales que resultaba tener la misma.

Por eso y para consternación de ella, en determinado momento el chico dejo de empujar y no fue en otro momento que cuando su punta choco contra esa barrera que era la única prueba de su pureza, de su condición de mujer inmaculada y pese a que sentía la punta empujar contra esa barrera, jamas paso de ella dejándola en desconcierto.

"¡Hazlo de una puta vez!", grito en su mente, ansiosa de que terminara de entrar, mas sin embargo su boca jamas pronuncio palabra, no podía, temía que si abría su boca, solo gemiría de placer, sin embargo con sus ojos busco los ojos del chico y lo que se encontró fue con un Natsu totalmente concentrado en no propasarse de ese punto, por mucho que era evidente que quería hacerlo, "hazlo, hazlo, Natsu, por favor, convierteme en mujer, tu mujer" en su mente continuaba pidiéndolo pero aun no ocurría y por como se veía no ocurriría pronto.

- Ya te lo dije Er-chan - le respondió cuando al verla noto su desconcierto al parar con la penetración, - a no ser que me des permiso esto es lo mas lejos que puedo llegar dentro de ti - la vio abrir los ojos con sorpresa, al parecer acababa de entender cual era su plan y que no pasaría de ese punto si ella no lo pedía, eso era lo mas lejos que llegaría así el quisiera ir hasta el final, "y los dioses saben lo mucho que quiero hacerlo" se dijo mentalmente ante el enorme esfuerzo que le estaba costando no ceder al deseo de tomarla completamente.

Fue entonces que todo pensamiento racional se fue de la mente de la pelirroja cuando todo lo que pudo sentir era como ese enorme trozo de carne arremetía contra su coño como un ariete contra su himen sin traspasarlo pero si empujándolo y estirándolo hasta el limite, enloqueciendola, era un placer que jamas imagino y ni siquiera la estaba tomando por completo.

Después de eso y por lo que le pareció una infinidad, todo lo que existía para ella era ese cuarto y ellos dos, el empujando su pene dentro de ella, martirizando su sensible himen con su polla mientras ella solo podía gemir y correrse todo el rato, era mas de lo que era capaz de soportar era una experiencia tan increíble tan nueva y a la vez tan intoxicante, quería mas, pero no encontraba su voz para pedirlo y lo peor de todo, el no se había corrido ni una sola vez desde que empezaran mientras ella sentía que ya no podía dejar de hacerlo, conforme no se corriera pronto, ella de verdad moriría por un exceso de placer.

Luego alcanzo el cenit del placer cuando sintió esa enorme polla hincharse expandiendo aun mas las paredes de su vagina y antes de si quiera poder decir o pensar en algo, sintió como la espesa crema de la polla de su amo empezaba a verterse por primera vez en su intimidad la sentía travesar su himen y continuar subiendo en busca de su matriz y tal suceso acabo por hacer que explotara en un orgasmo fabuloso que supero con creces todo lo vivido hasta el momento, tanto así que termino orinándose de placer con inusual fuerza, mientras su consciencia se desvanecía por completo.

"Hay tanto en mi coño... podría quedar embarazada" su mente estaba hecha un caos, tanto que olvido que ese era un día seguro para ella, pero por sobre todo que si el semen de Natsu no llegaba hasta su útero las probabilidades de embarazo eran mínimas, aunque claro, ella no sabía nada del tema realmente y en ese momento con su mente volando en el placer orgásmico que la recorría solo podía pensar en que podía estar ya embarazada y en muchos pequeños producto de ser impregnada por su amo, cosa que de hecho la hacía feliz.

Claro que toda la felicidad se acabo cuando algo o mas bien alguien le recordó que no estaban solos.

- Areeee, ¿acaso interrumpo algo? - era la rubia que volvía luego de comer algo, según la pelirroja, demasiado rápido, aunque claro, ella no sabía que llevaban en ese estado sexual un buen rato ya, de hecho demasiado como para que la rubia no volviera ya si solo iba por algo para desayunar.

- Haaa... haaa, Luce - oírlo llamarla no calmaba los celos que querían volver a ella, pero en ese momento, Natsu estaba con ella y no con la rubia, eso era lo que la mantenía calmada, al menos un poco.

- Oh vaya, no me digas que... - fue lo que dijo la rubia mientras apuntaba a lo que acababa de ver, Natsu dentro de la intimidad de Erza, lo cual podía significar que lo había logrado, pero cuando el negó con la cabeza entendió mejor la situación actual, - ya veo, entonces recurriste a ese pequeño truco, ¿verdad? - pregunto para dejar claro que al parecer su pequeña idea de aprovechar el segundo vació legal que había en el contrato entre ambos había sido implementado.

Entonces Natsu salio de la pelirroja para decepción un tanto mal disimulada de esta para encarar a la rubia y tras verla un segundo una particular idea se le vino a la mente, por lo cual se acerco al rostro de Erza quien consternada lo vio mientras le ponía la polla delante de su rostro y la enfilaba a su boca.

- Ne Er-chan, ¿te importaría limpiarla?, quiero que este bien acicalada para Luce - Erza solo podía mirarlo asombrada y por que no también un tanto cabreada ante tal pedido de parte del pelirrosa.

"Sera atrevido, como si fuera a chuparle la polla solo para que luego se valla con otra" pensó para si misma mientras con un ceño fruncido le retiraba la vista a Natsu en una clara respuesta a su descarado y desvergonzado pedido, no iba a hacerlo ni muerta, esa era su resolución.

Por su parte Natsu solo sonrió, era justo lo que esperaba que pasara, Erza estaba celosa y si le decía para que quería que la limpiara, eso sería suficiente como para que se negara a hacerlo, lo cual le daba pie para su siguiente paso para molestar a su terca mascota.

- Oh bueno, supongo que entonces sera Luce quien limpie los jugos de tu coño sobre mi polla - lo decía desinteresadamente a propósito, como quitándole hierro al asunto pero sin mover su polla ni un poco de su lugar actual cerca del rostro de Erza mientras vía a Lucy malicioso, cosa que le hizo entender a ella lo que se traía en manos y decidió ayudarle acercándose lentamente a ellos con la intención de que Erza la sintiera.

"¡Ah no, ni creas!" cuando vio que la rubia se acercaba actuo rapida impulsada por los celos y un tanto por la vergüenza que le causaba la idea de que Lucy probara los jugos de su coño, pero por sobre todo estaban sus celos, no quería que Lucy chupara su polla, era suya, solo suya y por eso rápidamente giro su cabeza en dirección a Natsu y se metió la punta de su miembro en la boca, "¡alejate bruja!" en su actual estado ella veía a Lucy como enemiga y por eso la vio amenazante aunque como respuesta solo la vio sonreír como si ya se esperara ese resultado.

A partir de ese momento no soltó el pene en su boca en ningún momento y para su propia sorpresa de hecho se aplico mas a saborear su propia esencia mezclada con la viril del chico, cosa que a el lo hizo sonreír y de paso decidió darle a su hermosa mujer, porque empezaba a considerarla como tal, aquello que a ojos del pelirrosa, era lo que quería.

Entonces el chico tomo la cabeza de Erza y como muchas otras veces inicio el proceso de follar su boca por su cuenta, sacando gemidos guturales y un tanto asfixiados de parte de la mujer, aunque al final, ni siquiera eso impidió que ella mantuviese su miembro en su boca, seguramente movida por sus celos y el egoísta deseo de ser la única receptora de lo que obviamente terminaría por salir de ese enorme pene.

Continuaron así un rato, con la rubia solo viendo como su amiga era profanada oralmente y masturbándose durante el acto, por su parte, Erza estaba sometida, de por si el sentimiento de vulnerabilidad producto de su adormecido cuerpo y luego el detalle de sus manos atadas a la cabecera de la cama, estaba ahogada en ese masoquista placer que el pelirrosa le daba y para cuando la chica se dio cuenta se encontró con la boca inundada de la blanca, espesa y caliente esencia del mago de fuego quien no tenía ningún reparo en dejar salir hasta la ultima gota de esperma en sus bolas en la boca de la mujer.

Cuando la saco e la cavidad oral, Erza se quedo perdida en el mar de su propia lujuria mientras su mente se intoxicaba con el sabor que sus papilas enviaban hasta su cabeza, era adicta a ese sabor, por mucho que se atreviera a siquiera tratar de negarlo, aunque en su estado actual, dudaba que fuera capaz de hacerlo aunque quisiera, aunque eso no impidió que dirigiera su mirada la cual mostraba unos ojos enosmbrecidos por el placer y la lujuria, rayados por el deseo con los cuales veía a la figura que de pronto se acerco a ella y que no pertenecía a otra que la rubia quien la veía un tanto jocosa antes de hablar y sorprenderla.

- Moooo, Erza no seas egoísta y comparte un poco conmigo - no entendió de que iba lo dicho por la rubia, aunque como culparla cuando su mente a duras penas si procesaba su propia existencia en este momento donde estaba borracha de placer y luego estaba la sorpresa que estaba abriendo sus ojos a mas no poder y en cierta forma despertó su mente.

Lo siguiente que supo tras la declaración de Lucy era que de hecho se estaba besando con ella, Erza 'Titania' Scarlet estaba besando a una mujer, la novia de su amo y no era un beso común, no, era igual que los de su amo, apasionado, intenso y obviamente de lengua, cosa que aprovechaba para en la boca de la pelirroja usarla para recoger la leche masculina que Natsu depositara en ella con anterioridad y llevarla a su propia boca.

No sabía que la enfurecía mas, que esa rubia desvergonzada le estuviera besando, que en el beso metiera su lengua en su boca sin permiso, que ya ahí le estuviera robando lo que era suyo por derecho o lo peor, que de hecho y aunque le avergonzara admitirlo, estaba respondiendo al beso de la rubia con igual intensidad a como se lo daba la chica.

Se negaba a admitirlo pero los labios de la chica eran tan suaves, tan cálidos, tan carnosos, tan besables que esa extremadamente delicada combinación, junto al hecho de que la forma en que la besaba era tan deliciosa habían hecho mella en su mente, nunca en ninguno de sus sueños se habría imaginado a si misma besando a una mujer y ahora esta allí, atrapada en una cama, desnuda besando a una igualmente desnuda y voluptuosa mujer e increíblemente le gustaba.

En algún punto dejo de importarle que la chica estaba robandole el semen en su boca, ahora solo quería seguir experimentando esa nueva e increíble sensación de probar los labios de una mujer, que como si fuera poco eran los de una de sus amigas y para colmo, una de la que llevaba la ultima semana muerta de los celos ante la idea de que le quitara a Natsu.

- ¡HNGGGN! - de repente sintió a la rubia sobre ella empezar a gemir y removerse, cosa que la extraño, aunque claro esta que todas las dudas al respecto se aclararon cuando la chica se separo de ella contorsionando su espalda hacia atrás mientras chillaba su placer, - ¡GYAAAA!, ¡Natsu, no lo hagas tan de repente! - eso fue todo lo que necesitaba para saber lo que pasaba, a la rubia sobre ella, el pelirrosa no aguanto el deseo y termino penetrándola de manera sorpresiva mientras se besaban.

En condiciones normales, la pelirroja en ese momento debería estar furiosa, movida por los celos al ver a su amo serle infiel a su mascota, pero esto era de lejos algo normal, la chica no hace mucho acababa de probar el sexo por su intimidad manteniéndose virgen en el proceso, luego se había emborrachado bebiendo el semen de su adorado dueño para inmediatamente después entrar en una batalla de lenguas con la rubia sobre ella por el semen en su boca que derivo en un beso que la calentó mas de lo que pensó y que ahora deseaba continuar sintiendo.

Su mente estaba hecha un caos, lo único que quería en ese momento era que Natsu la volviera a tomar, esta vez en serio y el otro uno que hasta antes de ese día jamas se le cruzaría por la mente, quería volver a besar a una mujer, quería volver a sentir los labios de Lucy presionados contra los suyos, aunque eso parecía no ocurriría prontamente pues la rubia parecía estar mas concentrada en gemir y disfrutar de las estocadas de su joven pareja.

Sin embargo pese a su actual situación donde su cuerpo no le respondía y sus brazos estaban restringidos pronto encontró otro motivo de adoración, otro punto de interés que llamara su atención, los enormes pechos que rebotaban ante sus ojos de manera tan cadenciosa e insinuante, se veían tan esponjosos, tan llenos, le sorprendía que de esas enormes jarras no estuviese manando leche ya y entonces un pensamiento nuevo entro en su mente, una idea, una curiosidad que clamaba por ser saciada.

"Quiero saber... quiero saber... quiero saber si esos pechos se sienten tan suaves como se ven" ni bien ese pensamiento se formo en su cabeza, la pelirroja se dispuso a cumplirla, al demonio si hasta hace solo nos minutos estaba enojada con ella, en ese momento con su mente tan desordenada, cualquier cosa diferente a saciar su libido enloquecida era irrelevante y por eso usando cada gramo de fuerza que pudo reunir se las arreglo para mover su cabeza todo lo cerca que sus restricciones le permitían de esos manjares esponjosos que se bamboleaban descarados ante ella.

- ¡KYAAAAA! - Lucy no pudo evitar el gritito de sorpresa que surgió de ella cuando sin esperarlo sintió como sus pezones eran succionados y no necesito ver para saber que era la pelirroja pues sentía su timidez e inexperiencia en sus caricias contra sus pechos, aun así miro en su dirección y no pudo evitar sonreír con calidez pero con lujuria al ver a la pelirroja que aun atada de manos y con su cuerpo inmovilizado se veía feliz mientras chupaba sus pechos.

Cuando ambas se miraron, Lucy no pudo evitar la sorpresa cuando en los ojos de la pelirroja noto el deseo, estaban rayados por la lujuria, cegados por el placer, ensombrecidos por su libido y podía notar algo particular en esos ojos, algo que la emociono, sus pupilas no eran otra cosa que palpitantes corazones rosa que la veían a ella y solo a ella mientras chupaba sus pechos e increíblemente esa particularidad también hacía parte de la rubia, los mismos ojos de corazón estaba presentes en su mirar y cuando se vieron esas miradas les dijeron todo lo que necesitaban, no pararían en ningún momento, no hasta que conocieran todo de la otra mientras se ahogaban en el placer morboso y degenerado de ser impregnadas por un lindo, adorable y pequeño pelirrosa usuario de la mágia de fuego.

Lo que paso esos dos días solo podía describirse como una oda a la depravación absoluta, Natsu perforo todos los agujeros de ambas chicas aunque conteniéndose para pesar de la pelirroja para no tomar su pureza sin su consentimiento, cosa que por extraño que pareciera ella no llego a dar pese a lo mucho que en su mente los gritos porque ya la tomara no cesaban.

Dos eventos caben resaltar durante ese par de días que se podrían marcar como relevantes, mas allá de la demostración de como Lucy al parecer no solo había aceptado si no que le sacaba mucho provecho a su lado mas lésbico devorando la boca, los pechos el ano o la mismísima vulva de la pelirroja haciéndola correr con su boca, cosa que esta de mas decir enloquecía a Natsu y lo hacía arreciar sus embestidas contra su novia pues mientras ella atendía oralmente a Erza, el chico se encargaba de saciar el hambre del coño de su novia.

Mas allá del hecho de que parecía que el chico era una manguera rota pues no importaba cuanto se corriera siempre tenía mas leche para darles y si sentía que se estaba agotando bastaba con un reabastecimiento de energía por medio del consumo de fuego y el chico era como si no lo hubiera estado haciendo por días, por lo cual en algún punto de todo ese fin de semana ambas chicas estaban cubiertas de blanco por el exceso de semen que el chico liberaba, cosa que de paso inundaba el cuarto donde tenían su trío, el primero de el y bueno, también el primero de Lucy.. con un hombre incluido, como fuera ese aroma era como un afrodisíaco para los tres que solo los hacía querer mas.

No, los dos puntos importantes eran mas trascendentales que eso, al menos para la pelirroja pues en cierta manera revelaban aquello que estaba deseando pero que no se atreviera a decir aun.

El primero era el hecho de que como bien lo dijo Natsu en un principio su principal restricción estaba en que su cuerpo no respondía a sus ordenes producto del relajante que ese pequeño mañoso aplicara sobre ella la noche previa al inicio de toda esta vorágine de sexo sin control, pero era una carrera contra reloj, todos ahí lo sabían, el efecto por muy duradero que fuera tarde o temprano terminaría acabándose y así fue como ocurrió cuando la chica empezó a recuperar su movilidad lenta y paulatinamente desde el medio día mientras comían algo que dicho sea de paso, Natsu se aseguro de que estuviese aderezado para ella con esa salsa blanca que por mucho que le avergonzara, debía admitir que le encantaba.

Ahí quedo marcado el primer hecho relevante, la chica para cuando la tarde había caído en la ciudad, la pelirroja maga había recuperado la movilidad y la fuerza de su cuerpo y aunque las cadenas estaban aun amarradas a ella impidiéndole usar magia, aun así con su fuerza bruta era mas que suficiente para liberarse de sus captores, apalearlos y salir de ahí rápidamente de regreso a su casa, pero contrario a lo que se esperaría, Erza hizo todo lo contrario, de hecho siguió fingiendo que su cuerpo no le respondía, que seguía igual de indefensa, que no tenía ya la fuerza suficiente como para liberarse, todo solo por el deseo de experimentar mas, ms placer, mas caricias, pero por sobre todo su deseo de permanecer un poco mas de tiempo al lado de Natsu.

En el caso del segundo hecho, se podría decir que fue de hecho Lucy quien le revelo una verdad que ciertamente no se esperaba, pero que en retrospectiva tendía a ser bastante obvia en cuanto a su procedencia después de todo, durante esa ultima semana un cambió si que había ocurrido en el estatus quo de la relación tan particular entre Natsu y Erza, aunque eso no evito de ninguna manera ni que se reprochara mentalmente, ni tampoco el hecho de que estuviera lejos de sentir que debía detenerse de continuar lo que hacía.

Y todo empezó luego de que para molestia de Erza, su amo una vez mas se corría dentro de Lucy, de hecho cada vez con menos frecuencia se corría en ella, la follaba claro esta, pero parecía mas interesado en darle placer a la rubia que a ella y si se trataba de correrse ya era solo en lo profundo de Lucy, como fuera, tras una nueva inseminación al interior de la matriz de la chica, esta se separo y con cierta dificultad se fue acercando a ella, lentamente fue aproximando su cuerpo, primero dejándole ver su rostro, luego sus pechos, después su vientre terso y plano y finalmente llegando a mostrarle la ultima parte de ella, que no era otra que su propia intimidad la cual esta de mas decir que se presentaba no solo abierta, también chorreando.

Lo que chorreaba era obviamente el semen de Natsu y aunque la vista la enojaba por dos razones, la primera por lo celos de que una vez mas era Lucy la beneficiada y la segunda el desperdicio que era para la pelirroja que la rubia dejara chorrear ese manjar tan deliberadamente, mas que su enojo era su deseo, deseo de enterrar su lengua dentro de ese sucio coño y usar su lengua para como en el pasado hiciera Lucy cuando uso su lengua para invadir su boca, poder recoger todo el semen que pudiera de ese lascivo agujero, una idea que cada vez se afianzaba mas en su mente aunque la detenía el que sentía que sería propasarse con su amiga, por mucho que esa zorra ya hubiese jugado y mucho con su intimidad también.

- Adelante Erza, si quieres puedes tomarlo - se sorprendió cuando la escucho y que lo dijera con una sonrisa amistosa no la ayudaba a asimilarlo, pero en una cosa no se equivocaba esa pechugona, quería beberlo, se moría de ganas de hacerlo, - te lo dije antes, ¿no es cierto?, no hay que ser egoísta - y tras decir eso la chica uso su mano derecha para abrirse los labios del coño como dándole vía libre de que lo hiciera al abrir aun mas su ya dilatado sexo y cuando la miro en busca de alguna treta en sus palabras solo encontró una mirada que todo lo que decía era 'adelante, bebe', aun así la pelirroja se encontraba reacia, por múltiples razones, una cosa era besarse con otra mujer pero esto, quizás era demasiado para su primera experiencia sexual lésbica.

Sin embargo viendo la duda de su amiga, Lucy termino optando por darle ese ultimo empujón y para eso tomo su cabeza y antes de que ella pudiera siquiera considerar el propósito de esa acción, empujo su cabeza contra su coño, cosa que le saco un gemido de satisfacción, emoción y por que no decirlo placentero poder, después de todo, no siempre puedes decir que sometiste a la gran Erza Scarlet y vivir para contarlo ni siquiera Mira salio bien librada de eso en el pasado, pero ahora, acababa de empujar el hermoso rostro de la pelirroja contra su intimidad, el placer de tenerla tan dominada era algo que no pudo ni quiso resistir.

Por su parte para Erza tras la sorpresa inicial y el enfado momentáneo, pronto el dulce aroma de ese coño junto al hecho de que inconscientemente su boca se encontraba abierta y eso permitió que el semen desbordante se introdujera en ella apagando su enfado y reemplazándola por ese hambre que sentía ahora cada vez que Natsu prácticamente se masturbaba usando su cara para provocarla.

Lo siguiente que se encontró haciendo fue metiendo la lengua hasta lo profundo de la chica, devorando el semen que en su intimidad había y de paso probando por primera vez el sabor de una mujer, para ese momento ya estaba drogada, el sabor era lascivo pero delicioso y eso solo la hacía querer mas, por eso contra todo pronostico se aplico a la tarea ya no solo por la esencia de su amo, también por la de la chica, quería saber cual era su sabor y si sería igual de dulce que el olor que previamente aletargó su mente cuando lo respiro.

Fue mientras lamía y degustaba el sabor de Lucy que finalmente se percato de algo en particular, aunque claro esta le llevo un rato pues su mente estaba perdida mas allá de lo que se podría imaginar, rebasada por todo lo que estaba experimentando de manos de su amo y la depravada que al parecer tenía por novia.

"Hmmmm, el sabor de Lucy... es tan delicioso... tan dulce... tan femenino... tan... familiar" en ese momento mientras continuaba lamiendo, ni siquiera se percato de ese detalle que acababa de mencionar y siguió lamiendo en busca de mas, sin embargo cuando sus propios pensamientos finalmente fueron procesados cayo en cuenta de un hecho particular, "un momento... ¿tan familiar?", si, en ese momento y solo por confirmación, no por morbo ni algún asunto lésbico decidió lamer a Lucy mas profundo, paladear tanto de su jugo femenino como pudiese y registrar plenamente el sabor que impregnaba sus paredes internas.

Lo conocía, estaba segura de ello, ya había probado ese sabor en algún lado, pero su mente pese a que en este momento le permitía ser consciente de ese hecho, aun seguía lo suficientemente dispersa por toda la situación como para poder identificar donde es que había probado ese sabor antes y debería ser facilr para ella, es decir, que tan normal era haber saboreado previamente el sabor del coño de Lucy cuando era no solo la primera vez que probaba a una mujer si o que también era la primera vez que probaba el sabor de Lucy.

- Parece que lo disfrutas Er-chan, ¿el sabor de Luce es delicioso verdad? es muy dulce - en ese momento la ira volvía a hacer presencia, por mucho que estuviese disfrutando esto, por mucho que quisiera concentrarse en lo que en ese momento hacia y pensaba, al final, no podía lidiar con los celos que le producía escuchar a Natsu elogiar a Lucy o en este caso el sabor de su cuerpo.

Sin embargo, eso fue suficiente para que sus ideas se pusieran lo suficientemente en orden como para saber donde había probado ese sabor antes, se sonrojo considerando donde lo percibió, se sonrojo aun mas cuando prácticamente recorría cada rincón de esa parte solo para degustar aun mas ese sabor y casi se desmaya de la vergüenza al recordar lo mucho que disfruto percibir ese sabor en su boca, como le hacía unas dulces cosquillas cuando su lengua prácticamente repasaba el contorno en busca de mas de ese sabor por estar en el lugar que estaba.

No quería creerlo, se negaba a creerlo no podía aceptar que en el pasado ella prácticamente se deshacía de deseo solo por lamer ahí y probar ese sabor, ella no era una pervertida, bueno, lo era considerando todo lo que había hecho esas tres semanas junto a Natsu y los lugares donde lo había hecho, pero no era una zorra lésbica, ¿o si?, sin embargo para su mala suerte, Natsu termino de confirmar sus temores.

- Pero que digo, claro que lo disfrutas, digo, no es la primera vez que lo pruebas - no le gustaba como sonaba eso, pues solo confirmaba aquello que estaba suponiendo, - no por nada me asegure de no lavar mi polla luego de hacerlo con Luce, sabía que te gustaría Er-chan - y ahí estaba, el eterno recordatorio de que ese chico era un payaso malvado y muy manipulador, así que eso era lo que había hecho, por eso cuando probo su polla en esa semana en algún punto el sabor se torno mas dulce y delicado, por eso el sabor de Lucy le parecía tan familiar, todo era culpa del pervertido que tenía por amo y lo peor, no le disgustaba en lo mas mínimo nada de aquello.

Le habría encantado poder decirle algo, un solo insulto que le permitiera desahogarse, dedicarle una mirada de muerte que le prometiera el mas insano de los suplicios, pero una vez mas su mente fue enviada a lo profundo del abismo cuando su boca se lleno de algo mas.

- ¡HNGGGGN! - de repente Lucy gimió con placer mientras halaba la cabeza de Erza mas contra su pelvis y luego se corría con fuerza liberando sus jugos en la boca de la sorprendida pelirroja quien con su mente una vez mas perturbada por la placentera sensación del morbo usaba su lengua para estimular las paredes de la rubia y posteriormente empezar a tragar todo lo que la chica derramara en su boca que no fue poca cosa cabe aclarar.

Para la pelirroja sería un gusto decir que en ese momento decidió dejar de fingir, que se fue de ahí, que apaleo al tonto de su amo y reprendió a la degenerada que tenía por novia, pero nada mas lejos, prefirió quedarse ahí, atada y a merced de la pareja la cual durante esos dos días aprovecho para hacerle de todo, enloquecerla y hacerle desear sus cuerpos, pero por sobre todo, sobre saturando de frustración a la chica al negarle su orgasmo, así como la posibilidad de entregarse a Natsu quien siempre que usaba su coño se aseguraba de empujar su polla hasta el punto donde su himen estaba tan estirado que parecía que se rompería ante la mas mínima alteración, pero claro era Natsu de quien hablaba y ese idiota sabía muy bien como jugar con ella hasta el punto de la desesperación.

Y bueno, Erza tampoco cooperaba, pese a lo mucho que lo disfrutaba y lo mucho que quería que Natsu lo hiciera, que diera ese ultimo paso y la convirtiera en mujer, su mujer, el no lo haría si ella no se lo pedía y en eso su propio orgullo, su maldito ego la retenía, no quería darle ese gusto a el, aunque eso significara que debía negarse el gusto a si misma.

Por eso para cuando el ultimo día de esa semana, la noche de ese domingo tras todo un fin de semana a manos de la depravada pareja estaba en su cenit, Natsu finalmente la libero para desconcierto de ella, no porque la liberara, mas bien por el rostro serio y un tanto decepcionado que le dedicaba a ella tras liberarla, todo mientras Lucy a su lado descansaba de su ultimo orgasmo, ciertamente en ese momento odiaba mas que nunca a su amiga, se dio todos los gustos que quiso a su costa e incluso le robo parte de la diversión, pero en ese momento ella era la ultima de sus preocupaciones, solo importaba el pequeño y serio mago ante ella.

- Se que te puedes mover Erza, el efecto debió desaparecer hace mucho y podrías haberte liberado cuando quisieras - se sorprendió y avergonzó por saberse atrapada, aunque no es algo que no se debiera esperar, tal hecho era evidente si lo consideraba y se sintió tonta al creer que no se darían cuenta, - supongo que lo hiciste porque querías algo mas, pero nunca me lo pediste - quería hacerse la desentendida, pero era imposible, ella sabía muy bien a que se refería.

- N-No se d-de que ha-hablas - en su mente se estaba reprochando y tratandose de tonta a si misma por dejar que su orgullo siguiera mandando en sus emociones cuando ella sabía muy bien lo que quería y lo evidente que al parecer había sido, pero bueno, para ella era imposible no dejar que sus emociones se vieran opacadas por ese sentido de moralidad y su orgullo del que tanto presumía, incluso en una situación así, donde ella estaba desnuda sobando sus muñecas adormecidas tras tanto tiempo restringidas.

Natsu suspiro, en serio que a veces Erza era imposible, - ¿entonces no es esto lo que quieres en el fondo de tu lino y rosado coñito? - mientras decía eso tomo su polla erecta desde la base y empezó a masturbarse con toda la lentitud del mundo para el deleite de los ojos de la chica que no dejaba de ver como meneaba su polla con su manita de forma lenta y descarada, - me encantaría dártela Er-chan, pero solo si lo pides bonito - estaba tan hipnotizada por el movimiento del pelirrosa que ese comentario le sorprendió y la hizo pensar.

¿De verdad estaría tan mal ceder?, ¿en serio valía la pena seguir fingiendo?, ella quería esto ansiaba entregarse a Natsu, sentía que era lo correcto en el fondo de su corazón, el porque de ese hecho no lo tenía claro pero aun sin eso no dejaba de sentir que era lo que debía hacer, era lo que quería hacer, cada fibra de su ser le decía que eso era lo que quería, que le daría la mayor felicidad.

La sola idea de entregarse hacía saltar su corazón, que su cuerpo fuera reclamado por el, que la hiciera su mujer, por alguna razón ese termino de propiedad le encantaba, ser suya por alguna razón se le hacía tan correcto, entonces, ¿por qué negar por mas tiempo lo que deseaba con toda su alma?, no tenía sentido, ya había jugado suficiente, su ego había interferido muco tiempo y su orgullo la había retenido de tomar lo que quería demasiadas veces, no dejaría entonces que esta vez fuera igual.

Con eso claro en su mente y con su resolución tomada dio el paso final, estaba a punto de perder la apuesta si, pero en ese momento, perder sonaba tan bien, es por eso que en ese momento ella se recostó una vez mas en la cama, abrió sus piernas todo lo que pudo emocionando al pelirrosa que acelero el ritmo de su mano y viendo a los ojos de su amo llevo sus manos hasta su intimidad, si quería arrepentirse ese era el momento, pero en su mente no había dudas, por lo cual sin apartar la mirada y transmitiendo sentimientos de los que siquiera era consciente, con los dedos de ambas manos separo sus labios vaginales, dándole una vista privilegiada al pelirrosa de su rosado y virginal interior para luego con voz segura pronunciar su deseo.

- Natsu-sama, por favor, tome la pureza de su esclava, hágala su mujer por y para siempre - no lo supo, pero cuando pronuncio sus palabras, sus ojos habían vuelto a ser esos ojos de corazón que siempre mostraba en los últimos tiempos cuando Natsu y ella hacían el amor, porque si, en algún punto, para Erza ya no era solo sexo, solo que no se atrevía a admitir que había algo mas en esos momentos mas que solo una apuesta que le dio acceso físico al chico sobre ella.

Por su parte Natsu sonrió, jamas imagino a Erza rebajarse así, menos ante el, pero sus palabras le sonaron a gloria especialmente el por y para siempre, tal vez aun tenía esperanza los ojos de la chica así se lo decían y ya lidiaría con eso cuando todo esto terminara, pero para fines prácticos de la situación actual los hechos eran simples e irrefutables.

Tras tres semanas de gran intensidad, tras 21 días de asedio continuo, finalmente la gran Erza 'Titania' Scarlet había caído.

- CONTINUARA -


Listo un capitulo mas y si, la idea era cortarlo justo en ese punto, demandenme. Creo que no hace falta decir lo que viene tras esto para la semana final la cual espero no tarde mucho en escribir, pero quien sabe, generalmente cuando me llega la inspiración abuso y termino creando capítulos así de largos como estos, con mas de 30,000 jodidas palabras, pero lo hago con amor para ustedes, así que gocenlo.

En este capitulo como se habrán dado cuenta trate de colocar a una Erza un tanto mas desafiante producto de su actual estado de celos causados por lo que vio el día anterior cuando Natsu tuvo su cita con Lucy luego de estarle perforando el trasero a la pelirroja en la mañana, me gustaría saber que tal les pareció esa parte, ¿les gusto?, ¿quedo flojo? y por encima de todo que les pareció la parte de la interferencia de Lucy en la ultima parte.

Hablando de la rubia, como se habrán dado cuenta, así como Natsu tiene que lidiar con su desafiante mascota, Lucy no es que la tenga fácil precisamente al lado de dos muy lascivas y pervertidas amigas que ya se imaginaran a que apuntan, al menos la castaña y si, Natsu sabe de sus aventuras en esa misión al lado de Mira y Cana, quizás a futuro escriba como s lo tomo Natsu aunque creo que ya todos sabemos como acabo eso y lo que sigue ahora que la rubia tiene sus propios planes para ese par.

Ahora en un asunto aparte para aquellos que les interese, ya he publicado la nueva historia de DxD que fue la mas votada en la encuesta anterior por si quieren echarle un vistazo a su capitulo piloto.

Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior:

Reviews

daniel2610994

Gracias, espero que estés bien tu también y no te preocupes, eso es algo que se da en todos lados, es decir, por donde vivo también hay sus problemas, es inevitable cuando el pánico se apodera de la gente, hay quienes prefieren huirle a la realidad para evitar que el miedo los domine y eso, si los hace peligrosos.

La idea era esa, primero presentar la cita como tal y luego su lado oscuro, es decir, a Erza y como aunque se niegue a admitirlo se estaba muriendo de los celos al ver la cita de su amo y la vaca tetona que tiene por novia y si, tales son sus celos que así la ve en ese momento pese a que es su amiga, del otro lado Yajima es la voz de la experiencia aunque en el estado de Erza actualmente, a saber si le hará caso o siquiera se de cuenta que en el estricto orden de las cosas, si alguien ahí viene a ser la zorra, esa sería Erza, después de todo es una 'relación' fuera del noviazgo, XD.

La locura era un factor que quería incluir para demostrar un poco la parte de los celos y el dolor que siente al ver a Natsu con Lucy cuando ella ese mismo día mas temprano estaba dispuesta a entregarse a el finalmente y como esa simple cita le recordó como son las cosas en realidad, al parecer funciono, en cuanto a quien hubiera perdido si ocurría, pues si, habrían perdido ambos aunque en ese sentido, hubiera sido Erza quien perdía mas movida por la rabia.

Solo quería ser un tanto empático con los tres, digo, fueron los que terminaron recibiendo toda la ira de una celosa Erza, tenles un tanto de compasión hombre, aunque si, en realidad no es que importe mucho mas allá de hacer la parte cómica y medio sádica del capitulo que explique porque es que Erza se calmo en primer lugar.

BigDragon500

Eso es trabajo exprés nene, en serio, conocerla hace poco y ya estar al día, me dejas sin palabras. Bueno, en mi caso no es solo el típico mete y saca, eso no tiene chiste, se supone que en la cama las parejas se conectan no es por obligación, aunque acepto que en algunos casos, Erza, si me pase unos tres pueblos. Se me ocurrió mientras planeaba algunos capítulos, corromper a la siempre recta Erza Scarlet, nada mas se instalo en mi mente esa idea y ya nada la saco, ahora aquí estamos, con una Erza cayendo en la depravación de ser el tanque de semen de un shota y disfrutándolo ademas. Ahora bien, satisfaciendo la demanda del consumidor, aquí hay un nuevo capitulo, espero lo disfrutes.

zeta12345

Servido amigo, que lo disfrutes.

chisa782911

Verla consumida lentamente por los celos, obvio tenía que verse. Bueno, Erza va a parar ahí inconscientemente y luego pues todo acaba así, en cierto sentido era obvio dado como termino ese día para ambos.

Pues no te sorprenda si ahora resulta que ambas empiecen a rivalizar por quien satisface mejor con sus agujeros, aunque claro esta que en habilidades yuri, Mira le lleva ventaja, pero Erza tiene lo suyo, digo, esta siendo entrenada por Natsu entonces, aunque al parecer la que mejor se lo pasa es Lucy, por ahora y con Juvia, aun me debato si quitársela o no al baboso de Gray, en serio, no se la merece.

Movida por los celos cualquier lógica se pierde en ella, así que se torna hipócrita al desaprobar que Lucy haga lo que ella lleva dos semanas haciendo no es raro, pues no se si logro demostrarle que no es una mojigata, pero de que al menos se la puso dura paseándose descarada frente a el, eso si lo hizo. Ahora bien, quien es el que debe pagar lo roto, Natsu por romper así a Erza o Erza por lo loca que se termina poniendo en su venganza contra Natsu?

Creo que muchos pensaron eso, que se metiera ese consolador, que por cierto recordemos que Erza es una pervertida de clóset y si tiene una supuesta armadura que en la zona de la entrepierna tiene el cuello de un ganso, nótese la referencia, porque no tendría consoladores, según recuerdo, lo primero que escribí que Natsu le revelo saber es sobre su caja de juguetes, obviamente en ese momento dolida y despechada, raro no es que lo considerara, pero eso no tendría chiste, es mas de su estilo jugar el juego de Natsu y ahora hacer que nada mas la vea y se le ponga dura, aunque eso bien podría jugarle en contra como ya viste.

Es obvio considerando que esas dos vienen de un viaje donde se hicieron mas cercanas en mas de una forma, estrechando lazos entre ellas y con la rubia.

Bueno, ahora ya sabes que ocurrió y cual fue la decisión de Erza, solo no me mates por parar el capitulo en ese punto exacto dejando a mas de uno con las ganas.

Si es en wattpad si, se que hay otra historia con ese nombre, plajiopad, hasta en los nombres les falta imaginación y los terminan copiando, por cieto, cuando has visto a un amante del NTR contento?

Draco

Bueno ya viste una especie de encuentro entre ambas, aunque no se si ese era el tipo de encuentro que te esperabas ver o uno mas tipo pelea de gatas, donde de mas esta decir que Erza tendría la ventaja.