POV. Carrick Grey.

Despierto como todos los días desde hace casi cuatro años, con una pesadilla, esas que me persiguen desde que eché a mi hijo de la casa, cuanto me arrepiento de haberlo hecho, pero mi orgullo de abogado no me deja ir a buscarlo, disculparme con él y hacer que vuelva a casa. Solamente no puedo hacerlo.

Sé que no he sido el mejor padre del mundo, pero yo solamente quería que ellos tuvieran lo mejor, yo trabajaba y trabajaba, para darle de todo a mi familia, y lo que hice fue que se alejaran de mí, tal vez fue por mi culpa que Christian sea gay, porque nunca tuvo una figura paterna a su lado.

Fui un pésimo padre, y me he arrepentido todos los días de mi vida.

También alejé a Elliot y a Mia de mi lado, más de lo que estaba. Ellos ya ni si quiera me dirigen la palabra, yo creo que es mucho con que me miren.

Todo está igual con Grace, ella y yo parecemos dos desconocidos, hasta he pensado que el amor que sentía por mí se esfumó, aunque yo la sigo amando, solamente que soy malo demostrándolo. Soy un jodido ser humano en esta tierra.

Soy una pésima persona.

Ya nadie me quiere. ¿Quién va a querer a una mierda como yo?

Todos los días me he preguntado donde estará metido Christian, ¿estará vivo? Hace días contraté a un investigador para que lo buscara pero no me ha dado ninguna información, lo despediré por ser un incompetente, Christian no se habrá metido debajo de las piedras ¿o sí? No, no lo creo, voy a buscar otro investigador, uno que sepa hacer su trabajo como se debe.

Intenté persuadir a Mia para que me diera su número de teléfono, pero ella me dijo que no lo tenía.

Hoy no iré al despacho de abogado, hoy me quedaré a trabajar aquí, en mi casa, no tengo ánimos de nada, solamente me queda refugiarme aquí en mi casa, en mi estudio.

Me giro en mi cama y mi lado lo encuentro vacío, desde hace casi cuatro años Grace no duerme conmigo, como dije, parecemos dos desconocidos, ella duerme en otra habitación, está muy resentida por haber echado a Christian de casa, probablemente me odia, cosa no me sorprende, hasta yo mismo me odio.

Hace unos meses fuimos de viaje de Argentina, yo la invité y para mi sorpresa ella aceptó, pero allá cada uno andaba por su lado, como si no fuéramos marido y mujer.

Mi vida está completamente jodida, mi mujer y mis hijos me odian.

Quiero hacer todo lo posible para que no lo hagan, quiero hacer lo correcto, pero no consigo a Christian, él maldito investigador no lo consigue.

Elliot a sus veintitrés años todavía sigue viviendo aquí, y sigue siendo un Don Juan, hace unos meses tenía una novia, Kate, creo que se llamaba así, pensé que ella era la que lo haría cambiar porque había durado mucho tiempo de lo normal con ella, pero no, hasta donde tengo entendido ellos terminaron.

Vi a Elliot devastado durante días, lo escuché hablando con Mia, y me enteré que ella lo había dejado porque lo consiguió en la cama con Leila, la hija del ama de llaves.

Siempre supe que Leila tenía la palabra «zorra» tatuada en la frente, pero no creí que se terminaría acostando con Elliot.

Mia tiene sus diecisiete años y el sábado cumplirá los dieciocho, hasta donde tengo entendido los celebrará aquí en la casa, y cuando salga del instituto se irá a París a estudiar gastronomía.

Estoy perdiendo mi familia y no sé qué hacer.

Me levanto de mi cama y luego me voy a dar una ducha.

Cuando salgo de la ducha me visto informalmente, ya que estaré en mi casa.

Salgo de la habitación y me voy a la cocina.

Cuando llego a la cocina no encuentro a nadie, seguramente Grace se fue a trabajar temprano, Mia al instituto y Elliot a la constructora.

Cómo no tengo hambre decido ir directo a mi estudio.

Entro a mi estudio y lo primero que hago es marcarle Samantha, mi asistente personal.

—Señor Grey.

—Hola, Samantha, quiero que despidas a Anthony Richards, dile que ya no necesito sus servicios y encárgate de buscar otro investigador, uno más competente, me llamas cuando lo consigas —hablo en mi tono autoritario.

—Sí, señor, ¿algo más?

—Sí, reprograma la reunión que tenía hoy para otro día, hoy no iré al despacho, mándame al e-mail todo lo que tengo pendiente. Eso es todo.

—Sí, señor. —Cuelgo.

A los minutos llegan los e-mails de Samantha con mis cosas pendientes, mejor me pongo a hacer mis deberes.

Cuando veo la hora son las diez de la mañana, vaya, que rápido pasa el tiempo.

Salgo de mi despacho y voy a cocina donde se encuentra Consuelo, le digo que me sirva el desayuno y una taza de café negro.

En ese momento suena mi teléfono y veo que es Samantha así que decido contestar.

—¿Si?

—Señor, ya conseguí a otro investigador, este es mucho mejor que el anterior, tiene más experiencia.

—Qué bueno, ¿Cómo se llama?

—Jack Hyde, señor.

—¿Le hiciste un seguimiento?

—Sí, señor, está limpio.

—Está bien, mándame su número telefónico.

—Me pongo a ello, señor.

A los minutos me llega un e-mail con el número del señor Hyde, decido llamarlo después de desayunar.

Como rápidamente mi desayuno y bebo mi café, y luego marco al número del señor Hyde.

—Hyde —responde en tono tosco.

—Señor Hyde, habla Carrick Grey, necesito sus servicios —digo directo al grano.

—Señor Grey, ¿en que lo puedo ayudar?

—Quiero que consigas a mi hijo, Christian Grey, la paga será buena —murmuro porque sé que siempre las personas caen por el dinero.

—Señor, yo ahora me encuentro en Canadá pero le prometo que mañana viajaré para allá y me pondré a trabajar en ello.

—Está bien.

Espero que él lo consiga.

Christian, ¿dónde te has metido estos últimos años?

—Señor, ahí está el periódico —exclama Consuelo.

—Déjalo por ahí, lo leeré en la noche, tengo mucho trabajo.

Llevo prácticamente todo el día metido aquí en mi estudio, no he oído que alguien haya llegado.

Bueno eso no es raro.

Salgo para buscar algo de comer, ya que no he comido casi en todo el día, voy a la cocina y le digo a Consuelo que me prepare un sándwich.

Mientras como mi sándwich agarro el periódico y quedo impactado con lo que veo en la primera página.

Es una foto donde aparecen Christian con una chica y una niña.

No lo puedo creer.

En la tarde de ayer vimos a la modelo internacional Anastasia Steele, hija de Raymond Steele, un magnate en los negocios y dueño de diversas empresas; y Carla Steele, ex modelo internacional; su hija iba muy feliz con nada más y nada menos que Christian Grey, hijo de Carrick Grey, uno de los mejores abogados del país; y Grace Trevelyan Grey, una doctora muy reconocida.

La pareja caminaba de la mano de una niña de unos dos o tres años, e iban muy felices, es la primera vez que vemos a Christian y a Anastasia juntos, pero quizá se han estado ocultando de las cámaras por mucho tiempo.

Y lo más impactante es que iban con una niña, de la cual no sabemos su identidad, esperamos averiguarlo pronto.

¿Será la niña hija de esta pareja?

¿Desde hace cuánto tiempo el señor Grey y la señorita Steele son pareja?

¿Cómo se han tomado todo esto los Grey y los Steele?

¿Sabrán de la existencia de la niña?

Dios mío, ¿entonces no es gay? ¿Tengo una nieta? ¿Tengo una nuera?

Joder.

¿Ahora qué falta?

Eché a mi hijo de la casa porque supuestamente era gay y ahora me entero que tiene una pareja femenina y probablemente una hija, aunque debo admitir que esa niña no se parece a ninguno de los dos.

¿Me puedo sentir más mierda de lo que me siento ya?

Probablemente Grace me odiará más.

Necesito salir de aquí.


Llevo mucho tiempo metido en este bar, creo que ya amaneció, estoy muy borracho, llevo algunas botellas de whisky en mi sistema, y probablemente estoy a punto de perder la conciencia.

Me levanto tambaleante de la silla y pongo en la mesa varios billetes de cien dólares —o eso creo—, mi vista está muy borrosa.

Salgo como puedo de ese bar, y me voy en mi busca de mi coche. ¿Traje coche? Supongo que sí, meto torpemente las manos en mis bolsillos buscando las llaves y efectivamente las consigo, eso quiere decir que si traje coche.

Camino tambaleante algunos minutos hasta que consigo mi coche, me monto en él y luego salgo del estacionamiento.

No sé a dónde me dirijo, estoy viendo todo borroso, de repente veo una luz amarilla, la luz es muy fuerte, y mi vista se nubla más, escucho vagamente el sonido de los chirridos de unos neumáticos y luego un fuerte golpe, creo que choque, pero mi vista se está nublando más, me entran unas ganas de vomitar pero no lo puedo hacer, no puedo controlar mis movimientos.

Escucho el sonido de unas sirenas y luego otro golpe, mis ojos se cierran y la oscuridad me invade.