️ADVERTENCIA, EL CAPITULO CONTIENE ESCENAS FUERTES Y TOCA UN TEMA BASTANTE SENSIBLE, PARA EL PÚBLICO POR FAVOR LEER CON MADUREZ O ABSTENERSE️
Por aquellos a quienes se ama
Hakudoshi Smith, hijo de una familia corriente de Nashville, el menor de tres hermanos mellizos. Kanna la mayor, Akago el de en medio y él. Unos niños hermosos, muy bien educados. Recibieron lo mejor que su padre les pudo brindar con su sueldo de bombero, desafortunadamente murió muy joven, los niños a penas tenían tres años. Su madre, Tsubaki, se esforzó en su puesto como profesora para sacar adelante a sus hijos. Pero las cosas no fueron buenas siempre, lastimosamente personas malas llegaron a sus vidas.
Hakudoshi conduce su auto por las calles de la ciudad, chupa un bombón, le ayudaba a pensar.
Demasiadas cosas por hacer.
Naraku le tenía ocupado armando un caso contra alguien, no le gustaban las cosas complicadas pero le debía la vida misma, después de todo, gracias a su ayuda pudo finalmente conseguir las pruebas para encarcelar a los causantes de la desgracia de su hermano, uno en lo particular.
Sonrió.
Verlo tras las rejas y a punto de ser sentenciado era un logro monumental, estaba conciente que Akago jamás sería el mismo pero aliviaba su alma saber que él no volvería a maltratar a nadie. En parte, había hecho justicia a su hermano.
El coche dobló a la izquierda desde la Charlot's avenida para quedar frente al edificio.
Estacionó, apagó el motor, se quedó unos minutos viendo el edificio recordando esos momentos.
Hakudoshi y sus hermanos cumplían los ocho años, el menor por unos segundos asistía a una escuela privada para niños ricos, era el más listo y su madre sabía llegaría muy lejos. Kanna era una niña tímida y bastante callada, pero muy servicial, su madre pensaba que sería buena pastelera, le salían muy bien los postres pero Kanna deseaba ser modelo en secreto, pasaba mucho tiempo frente al espejo, "su mejor amigo" el cual le decía lo hermosa que era y, finalmente, Akago, el mayor, el más extrovertido.
El niño tenía mucho talento, cantaba hermoso y le encantaba estar frente a un público, insistía en que sería una estrella de cine o de la música, aunque se inclinaba más por la actuación, con mucho esfuerzo Tsubaki lo inscribió a un curso de canto y artes escénicas.
Así, los tres hijos encontraron su pasión, la de Hakudoshi era ver a Rin, la niña tenía seis, estaba en primero. Sus ojos lavanda no podían despegarse de la pequeña Rin, era tan bonita, parecía una muñequita de porcelana, su voz era tan suavecita como los bizcocho de chocolate y ésa energía que poseía iluminaba su mundo. Suspiraba por ella.
Un día, se dio la oportunidad de su vida, Rin tenía problemas en matemáticas, la vio finalmente en la biblioteca, ella, la niña más bonita allí, tan cerca de él.
Rin se acercó por un libro, entonces lo vio, al niño con los ojos más enigmáticos del mundo. Se hicieron amigos.
Hakudoshi entró en la villa de los Taisho, vio y experimentó muchas cosas de primera mano.
-Mi papá es productor musical- dijo la niña un día que comían galletas sentados en el suelo, ya habían terminado la tarea y se dispusieron a relajarse.
-¡Increíble!- dijo el albino genuinamente impresionado.
Una figura siniestra entraba por la puerta seguido de otro monstruo.
-¿Te parece?- Rin todavía no comprendía lo que esas palabras significaban, a diferencia de su amigo.
-Si mi hermano tuviera un padre como él tuyo, ya sería famoso, él es muy talentoso- se emocionó de más.
Rin sonrió.
-¿De verdad?- dijeron a sus espaldas.
Haku finalmente conoció a Inu no Taisho, un hombre imponente, alto y de facciones fuertes, albino igual que él, fue el principio del fin, aunque él era demasiado inocente para saberlo.
El hombre detrás del patriarca de los Taisho estudió al niño, muy lindo, realmente lindo, sonrió macabro.
-Dime hijo- habló el viejo regordete -¿Tu hermanito es como tú?
-Si señor- contestó Haku intimidado por los adultos, había algo extraño en ellos, algo feo -Somos mellizos...
-Estupendo- sonrió aún más, le dedicó una mirada a Inu no, ambos comprendieron a lo que quería llegar.
-Hakudoshi, ¿Te parece si me regalas el número de tu madre, para hablar sobre tu hermano?- preguntó Taisho muy jovial.
El niño vio a su amiga, Rin sonreía creyendo su padre ayudaría a su amigo, él no sabía qué contestar, no debía nunca confiar en extraños, sobretodo unos que le daban tan mala espina como estos, pero... era el padre de su amiga ¿No puede ser malo, verdad?
Accedió.
Inu no Taisho se contactó con Tsubaki, concordaron una cena en casa de los Taisho. Sesshomaru no estaba, fue enviado a un internado hacían tres meses y aunque Irasue lo desaprobo igual el niño accedió a irse porque no soportaba a su padre, solo estaban Rin e Inuyasha, el mimado Inuyasha.
Las dos familias cenaron, los tres Smith jamás vieron tanta opulencia, solo Haku ya conocía la casa y los lujos, la madre fue llamada al estudio para hablar mientras Irasue se encargaba de todos los niños.
Tsubaki fue puesta en contacto con un empresario dueño de una cadena televisiva en California dirigida a niños, estaban en busca de talentos nuevos para un nuevo programa. La mujer agradeció infinitamente al hombre, días después los cuatro se mudaron a California para comenzar con la carrera actoral de Akago. Para Rin y Hakudoshi la despedida fue amarga pero siguieron en contacto por cartas -Decían que era como un juego- hasta que las cartas de Rin dejaron de llegar, trató de contactarla pero fue inútil.
Miestras, su hermano se quedó el papel en la serie infantil, rápidamente aumentó su popularidad pero algo andaba mal, muy mal. El niño vivía aparte de su familia y solo podían verlo apenas unas horas tres veces por semana, cada vez hablaba menos, se veía ojeroso y deprimido, su madre se preocupó pero el representante de Akago le aseguró que estaba bien cuidado.
Akago nunca les dijo el lado oscuro detrás de su fama hasta que fue demasiado tarde.
Hakudoshi no estaba convencido de lo que decía el representante, se cortó el cabello y aprovechó que un día de visita para colarse y hacerse pasar por su hermano, estuvo mucho tiempo recorriendo la enorme casa, por fortuna apenas y contaba con tres empleados para tan grande mansión, hasta que escuchó un auto entrar, fue a la ventana, no tenía una buena vista pero pudo reconocer la calva del hombre que vio en casa de Taisho aquella vez, tenía que ser él, corrió escaleras abajo, se escondió tras una de las columnas. Akago permanecía sentado en el salón de la casa, muy callado, todos los empleados fueron llamados afuera, casi le descubren pero por fortuna la ama de llaves no pasó por la sala para salir de la cocina.
Entonces Hakudoshi vio con sus jóvenes ojos la tortura de su hermano.
El niño fue violado, por aquel al cual su madre le tenía plena confianza.
Luego de eso Tsubaki entabló una demanda pero sin pruebas o dinero no pudo hacer mucho, mientras, Akago llegó a los once años y perdió totalmente la cordura, lo descubrieron en su cama delirando totalmente desnudo un día, viendo vídeos de su debut como artista infantil.
Finalmente fue enviado a un hospital psiquiátrico. Su familia estaba destrozada, pero Haku ardía en rabia, se prometió a sí mismo, aunque tardara, hacer justicia.
Estudió abogacía en la universidad, se graduó dos años antes con honores, salió al mundo listo para enfrentar a las bestias que acabaron con su hermano unos ancianos podridos que seguían pétreos en sus puestos altos. Así conoció a Naraku, antes de conseguir la disquera, antes de todo, fue asistente de un poderoso en la industria del entretenimiento, Spider le descubrió investigando a su jefe y otros más, su aporte, no decir nada y ayudarle a conseguir las pruebas.
Nuevamente se entabló la demanda pero ésta vez el pelearía por su hermano, con la ayuda de Naraku lo logró.
Miró el letrero del hospital, suspiró, apretó el volante antes de decidirse a bajar.
La enfermera ya lo conocía, le condujo directamente a la habitación.
-Gracias- dijo con una sonrisa floja.
Ella asintió y se retiró.
-Hermano, hola- saludó entrando lentamente, vio a Akago totalmente perdido en su delirio -¿Cómo estás?- lloró.
Continuará...
Aquí la historia de Hakudoshi, me costó muchísimo escribirla, no quise describir la escena de la violación, ustedes entenderán la razón
Le di muchas vueltas si poner ésta parte o no, deseaba dejar a Haku neutral pero creí necesario seguir mi instinto y modificarlo a la idea original.
Espero que llegara a sus corazones.
No todo lo que brilla es oro.
Con esto me despido, abrazos y besos, las quiero, gracias por el apoyo.
