CAP 24

ADVERTENCIA: Tema sensible en este capítulo, si deseas evitarlo, puedes pasar al siguiente. Gracias

"Silencio"

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Estaba seguro de que le habían quebrado algún sistema dentro de la cabeza y si no lo habían hecho, al menos habían estado bastante cerca.

Intentó enfocar los ojos pero notaba que realmente estaba teniendo dificultades para poder observar de manera detallada a los automóviles que le rodeaban y de los cuáles solamente reconocía a uno de ellos por pertenecer al Nido de Serpientes en Florida; bueno, al menos ahora estaba seguro de que había un traidor entre los del grupo y si salía de ello definitivamente sería algo a reportar… claro, eso siempre y cuando los encontraran primero porque como tuviera la oportunidad de hacer algo respecto, él mismo le haría pedazos para ofrecer sus partes en una subasta de piezas de tercera mano.

Y eso dándole créditos a Evan Brasilia por haber convencido al grupo más inepto de coches de que él se trataba del afamado espía británico y no de un corredor americano.

Lo que también tenía que significar que esos sujetos no eran muy adeptos a ver el televisor porque de haberlo hecho…

Algo zumbaba al fondo de su mente y la niebla de la inconsciencia iba y venía conforme parpadeaba muy lentamente como si tratase de comprender qué era exactamente lo que estaba diciendo el auto que ahora se paraba delante suyo y movía los labios como si estuviese dirigiéndole la palabra; generalmente era capaz de leer los labios de los otros autos, algo que le había servido en las carreras no solo para saber qué era lo que se murmuraban los otros corredores sino al momento de observar la zona de pits, para entender cuáles indicaciones les estaban dando sus jefes de mecánicos a los demás.

Intentó concentrarse un poco más. Creía que estaban cambiando entre ellos mismos para hacerle… alguna pregunta pero no conseguía entenderlas…

En verdad le dolía demasiado la cabeza…

Y no solo era eso. Incluso si hacía un mínimo esfuerzo para moverse todas sus juntas dolían como si estuviesen terriblemente tensas y su cuerpo estaba pasando por una sensación de pesadez que solo le parecía recordar de cuando estuviese extremadamente dopado por algún medicamento; no era normal y con un terrible esfuerzo trató de mover un poco la cabeza para confirmar que en efecto, se encontraba amarrado tan firmemente a una superficie de metal que los ejes que se atornillaban a sus rines estaban casi a punto de desgajarse.

Bueno… no era como que no hubiese aprendido acerca de golpes y ciertas cosas estando en aquel pequeño grupo de criminales a los que pertenecía pero…

Teniendo a quien ahora se intercambiaba de lugar con el primero que estaba intentando interrogarle, era evidente que sabría exactamente qué hacer para dañarle si se lo proponía. Entrecerró los ojos enfocándose mejor en quien tenía delante y que parecía burlarse de él con la mirada, justamente en medio de aquella habitación negra tan solo iluminada por una sola luz blanca que caía justo encima suyo probablemente con la intención de enceguecerle y que no los distinguiera del todo; bueno, al menos eso se les había ocurrido solitos si tenía que darles crédito en algo pero un ligero movimiento le hizo tensar levemente el cuerpo para después, obligarse a relajarlo para no hacerse más daño.

Sabía que si no se esforzaba en tenerlo lo más suelto posible les iba a dar gusto y se lastimaría severamente.

Apretó levemente los dientes cuando aquel auto antiguo se acercó hasta hacer un poco de sombra delante suyo; Lucky Daytona apretó un poco los dientes como si esperara algún movimiento por parte del otro pero este tan solo comenzó a reír.

-Realmente nos la hiciste bastante difícil, Finn McMissile –aquel auto de color gris sonrió de firma fría hacia el corredor que le dirigía su mirada de odio más fría hasta el momento –el más grande de los espías británicos ahora bajo nuestro poder… pero bueno, hasta los grandes pueden caer… eso lo aprendiste hace algunos meses, no es así?

Varios de los autos en aquel sitio se rieron y los ojos azules del Ford se entornaron mientras que su cuerpo volvía a tensarse y a enviarle punzadas de dolor pero las ignoró

Era obvio que en algún punto iban a querer hacer burla de lo que le habían hecho al Aston martin pero de alguna manera él mismo había subestimado la ira que podía presentarse y que podía nublar sus sentimientos al momento de escucharles hablar de aquella manera, como si lo que le hubieran hecho al otro auto fuese poca cosa; apretó levemente las llantas en un intento por controlarse, sabía que al menos Evan era consciente de que Finn estaba en el estadio de los Daytona y con sus expresiones y con sus gestos no tardaría en darse cuenta lo mucho que le fastidiaba que hablase de aquella manera del auto plateado.

Tenía que calmarse… tenía que enfriar su cabeza…

-Eres Finn McMissile?

Sus ojos y los de quien tenía parado delante se movieron hacia un auto color rojo ladrillo que se había acercado con gesto de molestia pero al mismo tiempo con un pequeño destello de dudas que no solamente hizo molestar a Evan sino que provocó que el Daytona pusiese un poco más de atención; Había un aire de dudas acerca de si habían capturado al auto correcto y al parecer estaban dándole la oportunidad de confesar que de hecho, era el auto incorrecto pero de hacer aquello entonces aquellos sujetos irían a por Finn.

Y si iban a por este… bueno, realmente el corredor estaba seguro de que el espía era más que competente para una buena pelea… en su mejor momento y en un estado total y completamente saludable

Pero en esos momentos no lo estaba. No solo eran sus heridas físicas que tenían poco de estarse sanando sino además las psicológicas que estaban literalmente aun cicatrizando y de las que el Daytona estaba seguro que no dejarían de estar haciendo daño por un largo tiempo; todavía recordaba el reflejo dolido, el pánico y el reflejo de defensa por encima de la racionalización que cargaba el inglés por lo que estaba seguro que solo necesitaba de los empujones correctos para hacerlo caer en la desesperación y en la oscuridad, esa misma que había doblegado al auto mayor a ofrecerle su propio cuerpo si eso deseaba como pago por haberle sacado de aquella bodega.

Solo de recordarle en aquella noche tan pequeño y tan desconectado de cualquier realidad, con una total resignación a que lo suyo era mantener el semblante robótico y vacío y hacer lo que tuviera que hacer sin ya pensar en si podría sobrevivir o siquiera si tenía ganas de hacerlo… solo el traer a su mente la memoria vívida de lo vacíos y opacos de aquellos ojos verdes ante el hecho que percibía como una piedra tajante, de que él no importaba, a nadie le importaba y que una herramienta no tenía derecho a réplica…

Volvió a torcer las llantas.

No podía dejar que esos sujetos alcanzaran a Finn, si el espía se iba esa noche todavía pensando que había tenido un escape exitoso de vuelta a Inglaterra entonces por él estaba bien; solo tenía que sobrevivir y darle el tiempo suficiente como para que pudiese alejarse lo más posible del territorio americano y después…

Y después…

Bajó muy apenas los párpados.

Ya lo alcanzaría luego. Sobrevivir no tenía por qué ser un problema, su padre les había endurecido lo suficiente a él y a su hermano como para que aquel tipo de cosas no les significasen nada en realidad o al menos, le parecía que Rayo era de ese tipo aunque últimamente… con lo de su matrimonio, con lo que había ocurrido hacía apenas un par de años y por sus expresiones… no dudaba de que siguiese siendo un chico duro pero también en cierta manera, bueno… era obvio que había abrazado la oportunidad de abrir la coraza y de confiar mucho más en quienes le rodeaban.

Incluso de una manera bastante ajena pero al mismo tiempo personal… se había apoyado en él aunque nunca fuera a saberlo…

Dolía y al mismo tiempo, lo hacía feliz.

En lo que le correspondía a él mismo, no había tenido motivos para perder el cascarón que su padre le había impuesto desde muy pequeño y justamente en aquellos momentos algo le decía que lo iba a necesitar más que nunca; algo confirmado por un movimiento repentino y que provocó un sonido tan extraño que tardó algunos segundos en asimilar lo que había ocurrido. O quizá era la adrenalina de la herida quizá?...

Un objeto similar a una pesa de balanza hacía sido dejada caer sobre su cofre que había terminado doblado hacia el centro; no demasiado profundo, afortunadamente su padre biológico era un insecto de lo más sádico y malvado… pero no era taaaan idiota. La aleación con la que habían sido reemplazadas sus piezas de nacimiento no solo eran livianas sino lo suficientemente resistentes como para soportar golpes aún más pesados que aquel de forma que no fuesen un impedimento al momento de chocar contra cualquier otro corredor que estuviese buscándole pelea o Chrysler no lo quisiera, terminase dando tumbos como rodillo; el viejo Steve había anticipado todo de forma que cualquiera de ellos tendría que literalmente pasar por una especie de accidente a lo lavadora con martillos por todos lados para que tuviesen daños verdaderamente serios.

Su hermano era el de carrocería más gruesa y dura, al menos eso se lo recordaba la abolladura parecida a un cráter que había obtenido en esos segundos y que ardía de todas maneras (lo habían hecho duro, no insensible al dolor, vaya) por lo que en cuanto a accidentes, Rayo era el que la llevaba de ganar; eso se lo reconocía con todas las de la ley pero en cuanto a saber caer… bueno, eso dependía en realidad de qué tanto hubiese entrado ya en confianza con Mark Shelby o Paul Atkins siendo este último el que le había entrenado para llegado el momento saber terminar sobre las cuatro llantas bien puestas en caso de que a su cuerpo, mucho más liviano que el del McQueen le diese por tener complejo de avioneta y saliese girando de cualquier otra forma que no fuese sobre su base.

"No quiero verte convertido en empanada especialmente porque el besar concreto no es lo mismo que besar tierra o arena…"

Rodó los ojos.

Porqué tenía que pensar en la voz de su maestro justo cuando ahora podía sentir el dolor ardiente del metal doblado conforme levantaban aquel peso con ayuda de una cadena que estaba justo por sobre su cuerpo? Respiró lo más profundo y tranquilo que podía, solo era una abolladura que por unos momentos le había hecho soñar despierto con el hecho de estar probablemente en otro sitio… o con su familia… o sus amigos…

En todo caso, podía confirmar que su computadora tenía una pequeña mal función ya que realmente le estaba costando el concentrarse de forma apropiada

Y en esos segundos… eso era extremadamente peligroso

Porque todo eso se trataba de Finn

No de él

Si de alguna manera aquellos sujetos llegaban a la conclusión de que el Ford no era quien querían, quizá tratarían de extorsionar a su familia o lo intentarían con el espía esperando que este fuese a sacarlo del problema y a esas alturas, tan solo por su honor y por lo que había pasado, el Aston martin iría y en el estado en el que se encontraba… si esos sujetos se preparaban de antemano a su llegada, entonces ambos estarían en problemas; Finn no sobreviviría más emocionalmente estando literalmente al borde del quiebre y lo que le fuesen a hacer seguramente sería muchísimo peor de lo que habían hecho anteriormente.

Lo perdería

Lo vería morir por dentro y nunca dejaría de arrepentirse de haberlo provocado. Así que tenía que pensar bien en lo que haría a partir de aquellos momentos.

Mientras esos autos delante suyo estuviesen dudando…

Había jurado que protegería a Finn. No le había mentido al decirle que lo amaba e independientemente de si el otro sentía lo mismo o no, él iba a mantener esa promesa de cuidarlo y de ver por su bienestar para que no tuviese que pasar por aquellas vejaciones nunca más, no mientras tuviese el poder de impedirlo; apretó con fuerza los dientes y entornó los ojos aún más permaneciendo en silencio mientras percibía cómo algunos de los autos se desesperaban a su alrededor y su supuesto compañero de pandilla le veía con un gesto de sospecha y de dudas ante su silencio. Seguramente no entendía del todo el por qué hubiese aguantado el primer golpe sin hablar y sin revelar la verdad… pero hasta ese instante ninguno de los dos iba a hablar.

Lucky no les revelaría que no era Finn hasta no estar seguro de que ya no podrían encontrarle y estaba seguro de que Evan tampoco abriría la boca y si él trataba de revelar la verdad, entonces le intentaría desacreditar.

Era un juego de balance donde tenían que ver quién de los dos perdería.

Y por un segundo… finalmente creyó que perdería la fuerza como para soportar lo que estaba por venir.

No era como que no lo hubiese esperado, pertenecía a un grupo de mafiosos donde todos sus miembros eran conscientes que de ser capturados por el enemigo significaba que si eras un peón útil entonces serías torturado hasta el límite de tus fuerzas antes de que te despojaran de todo lo que les sirviese de tu cuerpo sino es que de este como tal así como habían hecho con Finn; pero por un momento la imagen de lo que había pasado en aquellos días el espía se sobrepuso con el terrible dolor en uno de sus laterales que le había provocado dejar escapar un gemido y apretar los párpados, al sentir como le era retirado una especie de martillo mecánico que le había hecho pedazos una de las únicas partes de su cuerpo que no estaban tan reforzadas como lo demás:

Las ventanas.

En ese caso, las ventanas laterales izquierdas cuyos cristales se habían esparcido por el suelo al ser retirado aquel arriate metálico del interior de su cuerpo mientras que el Ford intentaba respirar no tan agitado y la cabeza volvía a girarle y a palpitarle con una fuerte migraña; no podía ver al auto que le había causado aquello por lo que no podía mandarle ningún signo obsceno de que se fuese a besar los tubos de escape de sus amigos pero tomó nota de en algún momento desquitarse de esa.

Los reemplazos para sus ventanas no eran fáciles de encontrar especialmente siendo él un modelo modificado por lo que su recuperación iba a ser un verdadero fastidio

Ya lo estaba viendo

Su corazón latía fuertemente contra su pecho mientras que la combinación entre las punzadas que tenía por los cristales fragmentados y la abolladura en su capó se combinaban para provocarle un dolor te tal intensidad que le recordaba a darse contra alguna pared de lado; pero aún podía soportarlo, su padre había sido un millón de veces peor y el dolor que había pasado no solo su hermano según palabras del propio Mark sino el mismo Finn durante aquellos días en que le viese siendo vejado sobrepasaban el de cualquiera de sus abolladuras o el de cualquier cosa que aquellos malditos pudieran provocarle.

Volvió a tomar aire profundo aunque ahora era difícil debido al aire que ingresaba por aquel hueco que acariciaba una buena parte de su estructura interna y con los ojos velados y apenas entreabiertos observó fríamente a quien le había cuestionado anteriormente.

-Te lo preguntaré una última vez… eres tú Finn McMissile?

El Ford emitió un resoplido de fastidio, como si se burlase de quien tenía delante que entornó los ojos con rabia pero no más que Evan Brasilia que al siguiente momento había empujado a su compañero que dio un salto y le dirigió una mirada de rabia

-Qué haces!?

-Quieres dejar de preguntarle si es Finn McMissile? –espetó aquel coche lo que provocó que el otro se sobase con una llanta la zona golpeada y le mirase con rabia –las órdenes que tenemos son las de capturarle y prepararle para cuando regrese el jefe porque lo quiere vivo y quiere que entienda que no debe de volver a escapar… sabes muy bien qué fue lo que nos ordenaron! Y a menos que quieras hacerlo enfadar…

-Por eso mismo quiero que esto sea seguro, imbécil! –replicó aquel auto rojo ladrillo girándose hacia el Brasilia que le maldijo; los demás autos veían aquel intercambio con un leve nerviosismo que al corredor le indicaba que debían de ser nuevos miembros de aquel grupo y que seguían en realidad, a los dos que ahora discutían

Si pudiera aprovecharse de eso… algún punto débil…

-Si nos equivocamos y el jefe se entera…

-Si te digo que es el maldito de Finn McMissile ES PORQUE ES FINN MCMISSILE! –gritó Evans en parte nervioso y en parte rabioso –si tiene el tamaño de un beetle, suena como un beetle y tiene el color de un beetle… ENTONCES ES UN CONDENADO BEETLE!

Un profundo silencio se hizo entre aquellos autos y los ojos azules del Ford comenzaron a moverse lentamente hacia un lado y hacia el otro. No podía ver las expresiones de los otros autos pero era evidente que le temían lo suficiente al traidor de Evans como para no meterse en aquella pelea; Lucky se rió por dentro, a final de cuentas a las Serpientes siempre se les entrenaba para ser intimidantes y aún entre aquellos sujetos, esa enseñanza brillaba por encima de la de los demás que se replegaban hacia las sombras como si temiesen ser los siguientes en ser agredidos

Intentó acomodarse un poco mejor pero sin poder evitarlo un muy pequeño gemido ahogado salió de su garganta

Los extremos de las llantas estaban tan dormidas…

-Bueno. Si tú lo dices entonces… en ti queda… -suspiró aquel auto rojo para luego, encogerse de hombros –no podemos fallar en esto y mientras tanto… quizá podamos divertirnos un poco, hay que entrenar a los nuevos como el jefe lo había ordenado… y quizá, podríamos sacarle un par de nombres de los demás espías que pudieran estar de incógnito en algunos grupos, no te parece? –preguntó conforme comenzaba a acercarse al corredor que trató de concentrarse nuevamente a pesar de que le empezaba a percibir de forma muy distorsionada –o de cómo consiguió contactarse con esos infelices, después de todo lo ayudaron, no?... ellos no son partidarios de Chrome así que algún significado debe de tener…

Lo que habían estado golpeando y quebrando había empeorado en algo el daño que ya estaba en su computadora y que le impedía focalizar adecuadamente pero ahora, se daba cuenta de que lo referente a la escucha también estaba teniendo sus problemas

Fantástico

-La última vez tuviste ayuda de un grupo con el que no nos agradamos del todo –comenzó a decir aquel auto rojo ladrillo entornando los ojos con molestia mientras que el Ford volvía a hacer un gran esfuerzo para concentrarse en quien le hablaba –no suelen ser aliados de Chrome pero en aquella ocasión te ayudaron a escapar… quiénes eran y qué trato hiciste con ellos para que accedieran a rescatar a alguien que fácilmente les vendería? –inquirió aquel coche mientras que Lucky seguía observándole con seriedad –y más vale que comiences a hablar si aprecias en algo la poca salud que has recobrado!

El Daytona bufó y le gruñó levemente al otro auto que apretó los dientes con rabia

No pensaba dirigirles la palabra o abrir la boca en lo absoluto. Aquellos coches al parecer estaban más que conscientes de lo herido que estaba el espía y esperaban encontrarlo debilitado para someterlo de una forma más sencilla… lo que hizo que el auto celeste temblase con un leve sentimiento de rabia.

Había hecho lo correcto en suponer que si capturaban a Finn, realmente iban a aprovecharse de su estado y le terminarían por quebrar del todo.

Estaba preparado mentalmente pero no por ello pudo evitar tensar el cuerpo y hacerse sangrar el labio cuando las ventanas de su otro lateral saltaron hechas polvo al ser golpeadas con el mismo martillo mecánico que había hecho pedazos las primeras; por unos momentos el dolor le había provocado un fuerte mareo similar al que hubiera sentido si hubiesen colocado de lado la mesa y la gravedad cambiase de lugar pero de todas maneras solo hizo unos pocos sonidos de dolor sin formar palabra alguna.

Había pasado cosas peores. Dolores más terribles que aquellos.

Lo que le torturaba el alma era infinitamente peor a cualquier cosa física que pudiese recibir por parte de aquellos malnacidos y nuevamente, las memorias de las expresiones del Aston martin aquella noche le eran suficientes para alimentar su terquedad y sellar sus labios de forma permanente. No diría nada.

Nada que pudiera hacerles saber que Finn estaba yéndose lejos de donde pudiesen hacerle cualquier daño.

Solo eso… solo eso era suficiente para sentir algún alivio.

-Tratemos de nuevo McMissile, quieres? –inquirió aquel auto rojo nuevamente mientras que el Ford hacía lo posible para que el respirar no quemase tanto en su interior –los nombres. Quienes te ayudaron y qué les ofreciste a cambio de darnos batalla ese día? Quién planificó todo y te sacó de la bodega?

Los ojos del joven se entornaron por unos segundos con un ligero brillo de comprensión y tuvo que resistirse de sonreír al tiempo que terminaba por cerrar los ojos.

Entonces… no lo sabían? No lo habían alcanzado a distinguir en medio del polvo que había alzado?... no se habían percatado de él, mientras trataban de luchar contra sus compañeros de pandilla en el exterior? Por eso era que no le habían identificado y ahora le confundían tan fácilmente con el espía por lo que Evan podía hacer pasar aquel engaño como algo verdadero?... pero eso… significaba que ese sujeto tampoco sabía que él había estado en el altercado, solo se imaginaba que se enteraría de algo por el secuestro de sus padres y por haberlo visto aquel día saliendo del estadio en medio de la noche cuando al que esperaban era a Finn.

Seguramente ya había planeado una forma de desquitarse con él y había aprovechado su presencia para llevarlo a cabo.

Un 2 x 1.

Bastante listo para un sujeto como él, tenía que admitirlo.

Suspiró y el ardor del aire en su estructura tubular le hizo sentir como si un escalofrío lo recorriese desde la punta de la cajuela hasta el frente de su capó. En verdad que cualquier brisa parecía similar a tener una navaja de hielo metida en medio de todo por lo que cualquier pequeño intento de tomar aire se sentía como el mayor de los cortes internos; retrajo muy levemente sus rines concentrándose en soportar aquello, el grupo no debía de estar muy lejos para esos momentos y debían de estar organizándose para ir a por él… aunque eso también dependería de qué tantas bajas o heridos hubieran conseguido durante la primer confrontación de la noche.

Si iban a necesitar tiempo para volver a hacer grupos y planear su rescate, podrían pasar horas o al menos, unos cuántos días como cuando él mismo planificase cómo sacar a sus padres del sitio.

Aunque si lo que veía era cierto… muy probablemente se las iba a tener que ver cara a cara con el mismo Ferret y entonces…

Esta vez y aún con los ojos cerrados no pudo evitar sonreír con nerviosismo

Joder

Ahí sí estaría en un lío gordo puesto que ese anciano conocía más que bien a Finn y dudaba que fuese a perder la oportunidad de utilizarle para someter a su padre de la mejor manera que se le ocurriera.

Muy bien… quizá lo de esa noche, no había sido el mejor de sus planes y ahora su cabeza parecía haberse enfriado lo suficiente para ponerle a ver los alrededores en un intento por encontrar alguna posible salida que pudiese aprovechar; aunque realmente no había tenido demasiado tiempo para aquella contemplación ya que un momento después sus pupilas se habían contraído por el repentino dolor que había traspasado todo su cuerpo por ambos costados de su carrocería y que ahora se extendía hasta las heridas en sus ventanas despedazadas y cuyos cristales grisáceos aun adornaban el suelo alrededor.

Jadeó

-Dolió, cierto?

Esta vez la voz burlona provino de Evan que se había acercado a observar los gestos que se encontraba haciendo el Ford celeste y que ahora, temblaba en pequeños espasmos dirigiéndole expresiones del más intenso odio al otro auto conforme este se reía y hablaba muy por lo bajo; apenas y podía tomar aire ya que en esta ocasión todo el cuerpo ardía y no debido a un golpe o abolladuras sino a lo que ahora entendía que acababan de hacer aquellos autos que se colocaron a los lados de quien le había hablado, mostrando una especie de rastrillos similares a los de jardinería con sendas marcas de pintura celeste:

Le habían rayado los costados al mismo tiempo, pasando los dientes afilados de aquellas herramientas de manera que gruesas escamas de su pintura habían saltado y algunas otras se habían quedado pegadas al metal que aquellas cosas; empezó a temblar nuevamente sin poder ver el daño que habían causado pero imaginándose las líneas irregulares y oscuras que ahora debían de estar recorriendo su cuerpo hasta mostrar el color original del metal que se encontraba por debajo de la pintura celeste brillante.

Pero… solo era pintura… solo eso, independientemente de las marcas que tuviera sobre el metal de su cuerpo… al final, solo estaba perdiendo pintura…

No era como que no la hubiese perdido antes, por mucho que en verdad doliese…

Por su parte los ojos del auto gris que estaba por delante del corredor brillaban con el gusto de verle reaccionar de aquella manera sin siquiera poder moverse para evitarlo; lo estaba disfrutando demasiado, finalmente, tenía a uno de los favoritos del cabeza de su grupo sin posibilidades de evitar aquel destino y sin tener la oportunidad de presumir por ello. Estaba harto de ese sujeto, de ese maldito corredor que desde que había sido encontrado le había causado una profunda molestia al acaparar la atención de los de rango más alto por las supuestas habilidades especiales que tenía.

Eso le daba náuseas

-Ya no eres tan especial… verdad Daytona? –susurró Evan al acercarse un poco más al Ford de manera que este le escuchase mientras notaba los ojos azul celeste intenso que parecían destellar con emociones que podía identificar, eran peligrosas; había estado a punto de retroceder por la intensidad de ello pero consiguió contenerse al recordar que lo tenían firmemente atado y que no podía hacer nada al respecto –dónde está tu suerte ahora?

Dijo aquel auto y le arrebató uno de aquellos rastrillos a uno de sus compañeros para entonces, golpear con las puntas de los dientes de este el costado del Ford que no pudo evitar un chillido por entre los dientes, tensando el cuerpo conforme con una lentitud que buscaba dañarle lo más posible, aquel Brasilia iba arrastrando los filos por sobre las heridas ya creadas de manera que pudiera percibir los temblores en el cuerpo del otro auto que se curvaba un poco y tensaba aún más sus ejes en un intento de distraerse de lo que estaba sucediendo.

Literalmente el metal mostraba ahora finos caminos sobre su superficie conforme el otro auto iba apretando más y más aquel objeto hasta que finalmente terminó por retirarlo bruscamente, dejando una larga marca que llegaba hasta la mejilla del corredor

-Pronto dejará de doler, pero en lo que llega ese buen momento… creo que disfrutaré un poco más de esto -se rió aquel auto gris ante la mirada algo curiosa de los demás autos que no solían ver al otro tan entusiasta cuando se trataba de torturar a alguien; realmente debía de odiar bastante al espía británico como para ahora aprovechar una de las plataformas que se alzaban mientras le indicaba a otro par de autos que hicieran lo mismo del otro lado

El corredor abría la boca en un intento de controlar la respiración, cada vez que intentaba meter algo de aire a los pulmones todas aquellas heridas se tensaban y se abrían un poco más provocándole fuertes dolores por ambos lados; pero aun así… sin importar aquello…

Tenía que recordárselo

Lo hacía por Finn. Siempre había sido por Finn y por no permitir que volviese a pasar por ningún dolor de aquellos mientras estuviese a su alcance; estaba consciente de que probablemente no podría vigilarle eternamente y de que el otro no lo quisiera cerca siquiera pero de todas maneras y mientras pudiese hacer algo… lo que fuese…

Sus ojos se desenfocaron por unos momentos debido al dolor pero volvió a apretar los ejes que ya se quejaban, preparándose para lo que estaba por venir

Solo eran cortes. Solo eran rajadas.

Solo eran heridas superficiales en comparación a lo que el McMissile había sufrido y no podría considerarse siquiera digno de verle a los ojos si no demostraba que podía salir vivo y completo de aquello, alzando la cabeza por verdaderamente ostentar la fuerza adquirida accidentalmente debido a su pasado; quería… lucharía por salir con vida y por tener el valor y el orgullo de encarar al otro coche sin permitirse que aquellos momentos fueran los que lo delimitaran en lo referente a lo único que quería.

Lo que más deseaba en el mundo…

Que el otro auto fuese feliz… y libre por encima de todo…

Esta vez no pudo dejar escapar un quejido aún más fuerte cuando varios rastrillos comenzaron a rasgar su techo, provocando que se agitase sobre aquella mesa de metal conforme parecían tallar con mayor fuerza y velocidad los dientes de metal de esos instrumentos de tortura para que realmente los sintiese, para dejarle marcado por toda la espalda y arrojando tiras largas y enroscadas de pintura celeste por sus laterales y su frente, empezando a borrar todo posible rastro de esta y marcando con aún más saña las líneas que dejaban los metales finos de aquellas cosas al ser frotadas una y otra vez, en momentos haciendo tanta presión que los sonidos chirriantes ahora rebotaban en los muros de aquel lugar.

La respiración del corredor comenzaba a ser algo errática, una cosa era su aguante al dolor y otra cosa era ignorarlo completamente.

No era un robot insensible a final de cuentas.

Muy a su pesar terminó sonriendo desganadamente conforme le parecía que el dolor solo se hacía más intenso al grado que por más esfuerzo que hacía, su voz tomaba vida propia y se escapaba a quejidos intensos y dolidos por lo que ya debía de mostrarse en su techo; ahora si quería saber cómo demonios le hacía el inglés para mantener el porte en todo momento a pesar de toda la experiencia traumática que debía de haber estado recibiendo durante su vida si aquello tan solo era una captura entre cientos que seguramente ya había tenido en esos años.

En realidad… tenía que admirar que dentro de los pedazos del Aston martin, hubiese conseguido sostener su psique al grado de seguir sabiendo quién era después de lo que había sucedido.

No era que fuera la primera vez que le dañaban pero si lo pensaba detenidamente… tener años y años de aquello…

Lo aceptaba, estaba admirado

No se dio cuenta el momento en que dejó caer todo el peso de su cuerpo en la plataforma donde le sostenían, apenas sintiendo un fuerte escozor frío en la espalda y reconociendo que la adrenalina tenía que estar haciendo mucho de lo suyo para que no doliese tanto como debería; lo reconocía, podía identificarlo de las operaciones y cosas que le habían hecho y que terminaban durmiendo todos sus sensores como una manera de esquivar el dolor que sentía pero también era consciente de que aquello solo era algo temporal. En cuanto las cosas se calmasen lo iba a sentir con mayor fuerza y probablemente esta vez terminase gritando por más rabia que le costase admitirlo, pero…

Gritar era debilidad?

Si lo pensaba seriamente… no, no lo era…

Eso sería justamente lo que le diría al McMissile si la situación fuese al revés

No sabía en qué segundo había abierto la boca en medio del dolor pero un momento después se había arrepentido al percibir como alguien había aprovechado para colocarle una especie de bozal que le impedía cerrarla de nueva cuenta y terminó mordiéndola, emitiendo un quejido más pesado mientras que le dirigía una mirada de intenso odio al auto que le había hecho aquello; un segundo después, Evan había bajado de la plataforma donde se había encontrado hiriéndole para verle de frente con una expresión burlona intensa conforme el corredor emitía un gemido ahogado por aquel bozal, como si intentase maldecirlo de alguna manera.

El Brasilia volvió a reír

-Hubiera preferido que gritaras de una mejor manera… pero algo me dice que no vas a darme el gusto, cierto? –comentó con un tono de voz que le dejaba saber que estaba levemente irritado por no haber hecho lo que quería

A esas alturas, no le importaba demasiado. Solo tenía en mente que tenía que sobrevivir y salir de aquello puesto que no podría volver a ver al espía a los ojos si no hacía lo mismo que le había estado rogando en todos aquellos meses: levantarse, no caer en el pozo de oscuridad y recordar que había alguien esperándole en algún lado, que a él le importaba y que solamente quería que aprendiera a quererse y a entender que no era menos tan solo por sentir y por dolerse delo que había ocurrido. En esos momentos, era lo mismo para él y aunque Finn no era quien le iba a estar esperando…

Él aun deseaba alcanzarlo.

Aún quería hacer lo más que pudiera para hacerlo feliz. Y no podría hacerlo desde el más allá definitivamente.

Un segundo después gritó de forma ahogada al sentir no solamente como los otros autos que estaban elevados en las plataformas volvían a rasparle la pintura por encima de las heridas frescas y ya abiertas sino que además uno de ellos había introducido uno de aquellos rastrillos en el interior de su cuerpo a través de una de las ventanas fragmentadas, comenzando a girarlo de manera que los cables que formaban parte del sistema que lo mantenían con vida empezaban a ser estirados de forma antinatural. Por un segundo una fuerte corriente eléctrica le golpeó al emitir un corto ante el salto de la alimentación de sensibilidad lateral por lo que después de haberse estremecido y mordido el bozal de forma que ahora sangraba de entre los dientes, la sensibilidad en toda su zona izquierda se había perdido.

La sensación de ser desgajado por dentro, de la forma en que las fibras de su sistema eran estiradas de poco en poco hasta el límite en que la tensión les permitía seguir unidas, la forma en que saltaban cada línea de cobre al superar su resistencia…

Quería vomitar

Ese dolor superaba en mucho lo que había experimentado hasta aquel momento y antes de pensarlo se encontraba agitándose fuertemente sobre aquella mesa como si su mente buscase la manera de retirar o alejar aquel objeto de su cuerpo.

Las risas de los que le rodeaban se hicieron más amplias conforme un par de lágrimas se le escaparon sin poder retenerlas, más que nada por el dolor mientras emitía un fuerte gruñido y obligaba a su motor a resonar con desafío, tratando de girar las ruedas traseras para hacer un sonido chirriante que los molestase; y quizá había funcionado pero solo le había conseguido que uno de aquellos autos en un estallido de rabia le pinchase una de estas al golpearle con esos rastrillos haciéndole caer sobre el rin de esta.

El golpe hubiese dolido más si no lo hubiera experimentado antes pero la visión de uno de sus ojos ahora parpadeaba. Seguramente habían tocado una de las fibras de video que mandaba la imagen de su parabrisas al computador principal.

Malditos.

-Entonces?

Cerró los ojos y se forzó a hacer todo lo posible para mantenerse relajado aunque era algo casi imposible.

Pensar… tenía qué pensar, tenía que encontrar la manera de salir de aquel sitio a pesar de que la potente luz blanca sobre su cabeza le impedía mirar los alrededores pero estaba seguro de que si se concentraba en el sonido, en el rugido y temblor de los motores de los autos y las vibraciones que podía percibir… después de todo, utilizaba eso en las carreras para no tener que estar dependiendo de lo que escuchase por la radio, todos sus sentidos ahora iban a ser puestos a prueba si quería salir de aquel lugar; la verdad era que el ser joven para una vez le estaba resultando en una buena ventaja puesto que prefería mil veces ser él quien pasase por aquello a exponer al espía a algo similar… la diferencia de edades estaba a su favor en ese sentido, podía resistir un poco mejor y su misma construcción le daba una resistencia bastante buena aunque… quizá por lo continuo del dolor no era tan agradable.

Pero valía la pena.

No era Finn el que estaba amarrado, no estaban torturándolo y no iba a tener algo más que añadir a las pesadillas en su cabeza.

Suspiró profundo.

Tenía… que pensar…

-Bueno McMissile… antes de que lleguemos al momento más agradable de esto te usaremos para un par de lecciones a los nuevos… te parece? –preguntó el coche rojo que ayudaba a Evan con aquello mientras que por un momento, los ojos azules del Ford se clavaban en este con fastidio –a menos que… quieras decirnos si fueras tan amable quién fue el que te sacó de la bodega en aquella ocasión… eso te ayudaría y solo pasaríamos a lo agradable… para ti y para nosotros, pero solo si cooperas…

Lucky Daytona bufó casi como si riera con ello y el auto rojizo entornó los ojos, irritado

-Cómo quieras

Al siguiente momento el auto amarrado comenzaba a tener arcadas y a tratar de retroceder cuando por un hueco en el bozal comenzaron a introducir lentamente y con cuidado un largo tubo que pasó por la garganta del Ford que tenía espasmos ante los intentos de su cuerpo por sacar aquella cosa; sus ojos se humedecieron por las náuseas y la presión que estaba haciendo su cuerpo al intentar no comenzar a vomitar a través de aquella cosa que no sabía que tan profundo había llegado pero que no presagiaba nada bueno especialmente cuando pudo ver cómo uno de aquellos autos conectaba ese tubo a lo que parecía ser una segunda manguera.

Lo que sea que estuviesen pensando en hacerle ya estaba haciendo reír a algunos otros coches que se codeaban entre sí, sonriendo con malicia mientras murmuraban que probablemente aquel auto no aguantaría tanto.

Infelices.

-Quizá quieras replantearte el decirnos lo que queremos escuchar –esta vez volvió a hablar Evans que parecía haberse acercado a una especie de grifo intermedio entre las mangueras; sus ojos brillaban casi con una emoción enfermiza mientras el auto celeste que ahora y apenas dejaba ver pocos y muy maltratados rastros de su pintura le observaban con frialdad, volviendo a hacer un sonido de arcada –si no quieres decirnos quien te rescató… entonces podrías decirnos por qué le interesaba tanto a Chrome meterse en los asuntos del jefe… crees que podrías hacer eso?

Una mirada de odio fue la única respuesta que recibió y aquel auto se rió entre dientes.

Abrió la llave y comenzó a ver cómo aquel auto amarrado empezaba a perder color primero y luego a mostrar una fuerte evidencia de falta de aire conforme el agua iba llenando su interior al tiempo que otros dos autos colocaban una toalla mojada sobre sus filtros y su rostro de manera que no tuviese oportunidad de respirar; mientras que aquel auto de carreras se agitaba y comenzaba a dejar escapar un sonido ahogado que acompañaba al de un motor que parecía que se estaba sobre esforzando y que ahora soltaba un fuerte chirrido por la presión, se preguntó qué tanto más aguantaría hasta decirles que se habían equivocado de auto.

Por supuesto ahora podía alegar desesperación en el espía y que estaba tratando de mentirles pero aun así…

Se mordió levemente los labios

Las Serpientes estaban preparadas para todo tipo de ataque y varias habían sido entrenadas especialmente para soportar todo tipo de torturas. Los cabezas de cualquier organización tenían sus secretos importantes que no querían que los demás grupos supiesen por lo que los más cercanos a los jefes siempre eran preparados para cualquier eventualidad, para morir si era necesario; y en parte podía suponérselo de ese idiota del Daytona que parecía devolver agua por la boca mientras que un auto le sacaba la manguera y le volvía a cuestionar acerca de sus planes mientras que el corredor soltaba un sonido similar a alguien vomitando y luego, trataba de hacer rugir su motor, apretando el cuerpo hacia delante como si quisiera golpear el auto que tenía delante antes de que volviesen a introducirle la manguera y colocarle la toalla.

Varias veces.

Para cuando parecieron cansarse un poco y le retiraban el bozal, aquel auto escupía, vomitaba y resollaba en un intento de sacar tanta agua como pudiese de su sistema mientras que algo en su interior comenzaba a sonar como si estuviera girando a mucha velocidad; los ojos del Brasilia se entornaron, nunca había escuchado algo similar a eso y se fue acercando al otro que había estado tomando un color entre azul y morado evidenciando la falta de oxígeno que había estado teniendo. Y a pesar de ello, le sorprendía el que tuviese tanta resistencia como para seguir consciente aunque había visto como se apagaba la luz de sus ojos por momentos… pero esta regresaba. Como si aquel auto estuviese negado a dejarse morir o a abandonar aquella tierra aunque cuando se conociesen la primera vez le hubiese notado más desapego a la vida que a ninguna otra cosa.

Algo había cambiado en el Daytona, pero qué?

Lo que fuese, no le convenía en lo absoluto.

-Qué estás planeando? –cuestionó aquel viejo auto conforme el otro volvía a vomitar agua y parecía tratar de tragar y respirar ahora que no tenía el bozal; por unos momentos el traidor titubeó y se acercó un poco más a quien hubiera sido su compañero de pandilla –mira Daytona… no me agradas y créeme que te deseo mucho dolor pero te esperan cosas peores conforme no nos des algo. Realmente, si les dices lo que quieren escuchar al menos en parte entonces… quizá podamos llegar a un arreglo –musitó y entonces, pareció tener una idea –si me entregas al verdadero McMissile…

-Púdrete

Aquel gruñido bajo y dificultoso por parte del Ford le sorprendió en cierta manera puesto que verdaderamente había esperado que comenzara con una sarta de burlas y de chistes malos acerca de él y sus ayudantes; le recordaba en cierta manera a la primera vez que se habían encontrado y que también le había soltado una respuesta corta y fría, tan carente de sentimientos que por un momento le había pensado un cadáver. Pero el auto que tenía delante era todo menos eso, contrario a lo que había sido su primer encuentro, aquella palabra estaba cargada con un mar de emociones y de vida que le eran impactantes en el corredor cuyos ojos volvían a soltar tanto fuego que parecían que estuviesen a punto de quemar todo el sitio con ellos dentro.

Alguien le arrojó agua por encima y el cuerpo del Ford se tensó de golpe

Lo de la manguera había sido nuevo para él, de todas las cosas que había pasado antes ninguna se parecía a aquello.

Por un momento le había parecido escuchar o sentir una vibración muy rápida que iba de un lado a otro cerca del techo de aquella estructura pero pronto lo había relacionado a alguna probable alucinación producto de la falta de oxígeno a la que había sido sometido; estaba casi seguro de que había tenido un par de cortos circuitos por dentro y que el aparato especial que su padre le había creado y el que ahora era reemplazado por el que Kadoa le había puesto había estado girando como demente para tratar de procesar y filtrar toda el agua que había pasado por su sistema. Había perdido la consciencia un par de veces, temió que ya no iba a despertar en algún punto y solo pensaba en Finn y en la cara que pondría de ver como el estúpido niño se había muerto de esa manera…

Solo por eso seguía luchando. Porque de alguna forma egoísta y tonta quería llevarle la contraria al británico.

Aun y aunque la habitación estuviese dando vueltas y que su cabeza no diera oportunidad para que se asentase del todo su estómago. Aún y a pesar de que apenas y conseguía enfocar a los dos autos que tenía delante y que se sentía en cierta manera agotado, como si la permanente tensión de su cuerpo lo hubiese llevado al límite. La vibración desesperada que le parecía que venía del exterior se le antojaba aún más intensa y de alguna manera se aferró a esta, casi como si esta fuese el sonido de algún motor o se tratasen de los miembros de su grupo yendo finalmente a por él puesto que había pasado el tiempo suficiente como para que se agrupasen y se pusiesen de acuerdo acerca de cómo sacarlo de aquel sitio.

O quizá no… nuevamente, a él mismo le había tomado días conseguir un escape perfecto y lo suyo no tenía por qué ser la excepción.

Pero aquel sonido… ese temblor de alguna manera era relajante…

Tranquilizador

-No debemos de maltratarlo mucho, solo hay que doblegarlo para que el jefe se sienta satisfecho de nosotros… solo un poco más, lo tomamos y entonces lo guardamos y lo seguimos entrenando para el jefe –dijo una de aquellas láminas que acompañaba al grupo conforme alguien parecía tensar todavía más las llantas del Ford al grado que un par crujió por un lado haciendo que el Daytona apretase los dientes: a ese paso le soltarían los ejes y el daño sería muchísimo más grave de lo que podría repararse a tiempo para cualquier cosa

Respiró rápido intentando concentrarse y entonces algo afilado y grueso comenzó a atravesarle un lateral del frente y por debajo del capó, haciéndole emitir quejidos intensos que trataba de ahogar mientras que se revolvía ante aquel enorme tubo de metal de punta afilada con el que le estaban atravesando de lado a lado por encima de la llanta izquierda para salir por encima de la derecha; había sentido con alarma como había presionado el motor hacia abajo así como otras partes de su cuerpo lo que hizo sonar con fuerza un fuerte corte eléctrico que le apagó por momentos, sacudiéndole como si hubiese tenido un ataque. Pero solo había sido momentáneo hasta que su sistema se reinició mostrando un par de luces rojas que ya indicaban fallas severas.

Un escalofrío le recorrió observando al Brasilia que parecía más molesto que nunca y solo ello le provocó a entornar los ojos. Así que la idea era torturarlo hasta enloquecerlo?

Pues le daba lo mismo

Si Steve McQueen no lo había conseguido, esos enfermos tampoco.

-Última oportunidad –insistió Evan Brasilia con frialdad –quién te sacó de la bodega o qué quiere Chrome del jefe?... ya no va a haber más oportunidades

Lucky Daytona cerró los ojos y apretó las llantas con fuerza en un silencio tan pesado que hizo temblar a aquel auto que en verdad estaba desesperado; no era lo que había estado planeando y el muy maldito hijo de puta se lo estaba poniendo difícil

-ENTONCES ARDE EN EL INFIERNO, IMBÉCIL!

Lucky gritó.

Gritó como nunca lo había hecho, gritó hasta que sus pulmones ardieron no solamente por el agua que había entrado al grado que apenas y conseguía el aire necesario para no desmayarse sino por la tensión a la que estaban siendo sometidos y sus chillidos resonaron tan fuerte en aquel lugar que algunos autos que estaban observando el espectáculo saltaron con pánico a pesar de que ellos estaban a salvo; el cuerpo del auto se retorcía y parecía hacer intentos de revolcarse entre los amarres de una manera tan antinatural que los tubos que conformaban su estructura interna habían comenzado a crujir.

No había notado el momento en que aquellos sujetos le habían conectado por los lados del tubo atravesado en su frontal un par de cables tipo pinza enchufados a uno de los muros de la bodega; sencillamente le habían vuelto a arrojar agua y al siguiente momento habían dejado pasar tanta corriente que una de sus llantas había comenzado a humear para finalmente estallar con fuerza por la cantidad de energía que ahora saltaba en chispas de entre sus rines. Uno de sus cables eléctricos comenzaba a achicharrarse y a dejar escapar un fuerte aroma a plástico quemado conforme algunos hilos de humo negro empezaban a brotar por alguna parte debajo de su vientre.

Su cabeza iba a estallar, su computadora daba tantos errores que todas las luces de fallo en su sistema se habían encendido a la vez, así como las luces de freno y las frontales.

Y volvieron a pasar corriente provocando que todo su cuerpo saltara dentro de lo que podía hasta que una parte de sus ejes se doblaron; toda su estructura se sacudía como si la propia plataforma que le quemaba estuviese moviéndose con la fuerza de un temblor y para cuando la corriente se detuvo, una de sus llantas delanteras se estremecía sola sin que pudiese detener los espasmos de ninguna forma; sus ojos se desenfocaban de manera más continua y esta vez un par de pitidos se alarma empezaban a taladrarle para avisar del inminente corte en el funcionamiento de dos de sus piezas más vitales. A ese paso apenas e iba a poder contarlo cuando saliera de ahí y su búsqueda del espía inglés se vería retrasada por lo que se auguraba como una larga estancia en el hospital.

"Parece que la buena suerte se me terminó… eso sí es una novedad" pensó con cinismo para sí mismo mientras que apenas conseguía ver de reojo cómo algunos autos empezaban a hacerle algo a su cuerpo. A esas alturas, apenas y era capaz de sentirlos aunque un pequeño empujón hizo que notase que había más que un par rodeándole.

Frunció levemente el ceño mientras que imaginaba que empezarían a quitarle las piezas una a una.

Tenían una noche bastante larga para hacerle lo que quisieran y seguramente, lo que seguía no dejaría de doler por mucho que en su interior gustaría de pensar que se tomarían al menos un descanso; pero eso sería pecar de positivo especialmente después de haber visto como al Aston martin y apenas le daban tiempo de tomar aire.

Si tenían en la cabeza que eran el mismo auto entonces, las consideraciones no iban a ser una parte fundamental de sus pensamientos.

-No estoy seguro de que a estas alturas esto sirva…

-Estoy viendo su sistema y está casi intacto –uno de aquellos autos soltó un silbido –así es como construyen a los modelos ingleses hoy día?... la resistencia de este cableado es bastante buena, solo hemos freído los más superficiales y para procesos muy básicos… todavía está bien para el resto…

-Bueno… ya que no va a hablar, entonces podemos prepararlo para el jefe –se rió otra de aquellas láminas mientras que los ojos azul claro apenas y hacían un esfuerzo por ver

Apenas y podía pensar claro… concentrarse o enfocarse en nada le resultaba en una pesadez similar al sueño pero al mismo tiempo ya era como si cada respiración tan solo estirase cada una de sus heridas para que se abriesen y ardiesen como alguien vertiese hierro derretido en estas tan solo con el correr del agua que aún goteaba desde su techo hasta los laterales y por delante; aún le costaba sentir que sus pulmones funcionaran ya que los sentía demasiado pesados y apenas y conseguía que un poco de oxígeno entrase… lo primero que le vino a la mente fue una neumonía gracias a aquellos bastardos.

Y un fuerte regaño por parte de Kadoa, eso era inevitable ya que podía percibir como aquella pieza que no tenía más que unos pocos años de haber sido colocada ahora parecía haberse tostado de forma que dejaba salir unos sonidos terribles intentando encajar; definitivamente si no lo mataban esas láminas lo iba a hacer directamente su jefe de mecánicos que seguramente y sin miramientos lo metería en una bandeja para reciclar piezas. Aquel pensamiento casi lo hace reír pero una fuerte presión en sus tubos de escape le hizo emitir un gemido de dolor: algo estaba entrando y de forma demasiado brusca.

-Vamos… ya te hicimos esto la vez pasada –soltó uno de aquellos autos como si el hecho de introducirle tubos de metal por aquellas salidas de combustión fuese gracioso –deberías de estar acostumbrado

Dijo entre risas lo que provocó que el auto más joven entornase los ojos con un nuevo brillo de odio y rabia

Por supuesto

Ahora podía darse cuenta de que estaban desconectando sus cables de corriente alternativa con una sola cosa en mente: iban a violarlo de forma grupal. Por supuesto, cómo había olvidado por un momento que esa era la finalidad de todos esos dementes?... esa era su metodología, lo que había estado observando durante días en medio de aquellos cadáveres cuando hubiese querido rescatar a sus padres y cuando hubiese mirado por primera vez al Aston martin. Iban a tratar de quebrarlo, de humillarlo y rebajarlo hasta no dejar nada de forma que ya no tuviese los deseos de luchar o defenderse en contra de Joan Ferret. Ese siempre había sido el propósito detrás de todo y Evan tan solo había aprovechado para vengarse de tonterías que no tenían nada que ver con lo de aquel momento.

Y podía notarlo por la manera en que aquel se había replegado un poco con una expresión que reflejaba que aunque deseaba verlo torciéndose en dolor, de todas maneras tenía ciertos límites por mucho que pensase que no.

Pero a fin de cuentas, todas esas situaciones… la posición en que lo tenían…

Era para destruir a Finn.

Para terminar por romper, por corromper lo poco que habían dejado la última vez de aquel auto que se había esforzado por tragar todo en silencio, que había hecho un esfuerzo imposible e infernal por mantener su pantalla, por seguirse mostrando seguro y elegante como era con tal de que nadie viese como caía despacio, como el vaivén de una hoja hasta el final de un pozo que comenzaba a cerrarse lentamente; Finn había dejado de pelear porque no tenía realmente una esperanza de ser escuchado o de que siquiera valiera la pena el alzar una llanta para salvarse porque siempre había visto por sí mismo y si desaparecía del mundo o se convertía en el juguete de satisfacción de alguien no haría detener al mundo.

Pero estaba equivocado.

Al menos para él… si algo le sucedía, su mundo se detendría. Si su mirada verde intenso, si aquellos ojos que se había dado cuenta que eran la luz del sol a través del bosque más profundo y misterioso se velaban por la pérdida de su ser en el abismo de la nada, jamás se perdonaría. Si permitía que por segunda ocasión un coche que le significaba la vida, sufriera y que su alma se viese cautiva por los demonios de las memorias que se enterrarían por el resto de su vida en lo más profundo de su ser…

Tragó pesado.

Tenía miedo. Estaba aterrado, jamás había tenido ese tipo de experiencias porque jamás en la vida le habían interesado y si había llegado a pasar alguna idea de quizá… en el futuro, tal vez… llegar lejos en una situación más profunda, hubiera esperado que fuera significativa y no violenta y mucho menos con aquellos autos que ni siquiera conocía.

Al menos… hubiera querido…

Cuando la sombra de algo oscuro hizo que abriera los ojos se encontró inclinándose hacia atrás lo más posible aunque de nada habría servido al momento de percibir las diferentes conexiones de aquellos autos que, en su lucha por tomar lugar ahora sencillamente se aferraban a cualquier pieza que pudiese significar una llegada de corriente hacia su batería y su centro de control eléctrico; pero el ver la parte inferior completa de un coche y el cable de este que colgaba con la intención de introducirlo por su boca definitivamente no estaba en su lista de cosas para agregar a sus memorias antes de partir al gran estacionamiento en el concesionario de Chrysler sobre las nubes.

Pero querían dominarlo. Querían destruirlo. Querían prepararlo

"Es por Finn" se repitió nuevamente confirme les escuchaba reírse y prepararse para lo que estaba por venir mientras que por primera vez un par de lágrimas frustradas aparecían al borde de sus ojos

Todo lo que estaba implícito en seguir al espía

Era por Finn

Cuando apretó las llantas y comenzó a agitarse, luchando lo más posible para retrasar lo inevitable conforme entornaba aún más los ojos que chispeaban todavía en rabia y en desespero, provocando que uno de ellos le hundiese aún más el ya destrozado costado se aferró nuevamente a aquel mantra.

Era por Finn.

El momento en que sus fusibles saltaron por el golpe eléctrico que venía por todos lados y que terminaba por fundir lo que aún había resistido pero que ahora se retorcía debido a la diferencia de potencia eléctrica entre los diferentes modelos de auto al grado que incluso lo último que había resistido de su pieza especial parecía hacerla agitarse como si se tratase de un tornillo quebrado y desajustado, solo le hizo querer seguir luchando a pesar de que sus llantas delanteras apenas y respondían y el vidrio de su parabrisas crujía ante todo el peso del otro auto solo le hicieron repetirse que valía la pena, cada maldito segundo valía la pena

Porque no se lo estaban haciendo a Finn

No estaban tocando de ninguna manera, a Finn

Él ya estaba muy lejos de ese daño

Sí.

Al menos él estaba a salvo

Un nuevo golpe eléctrico le hizo emitir un fuerte chillido de dolor debido al líquido que aún tenía sobre el cuerpo y que había terminado por conseguir que otra de sus llantas humease, así como que un fuerte humo ocre empezase a brotar por las zonas donde ya no tenía ventanas; ahora el dolor iba de adentro hacia afuera y había tenido que tragarse lo que había subido por su garganta debido a la quemazón infernal en su boca provocada por el cable del otro auto. Todo aquel asunto parecía un muy mal chiste y por unos momentos se preguntó si aquel sistema del que estaba tan orgulloso podría aguantar un poco más todas las corrientes que lo atravesaban puesto que cualquier otro auto ya hubiese perdido la cabeza y muy probablemente la vida, a causa de toda la electricidad que iba y venía por su cuerpo.

Ni siquiera estaban buscando que él sintiese algún tipo de placer o que reflejase aquello de alguna manera… y de cierta forma, aquello le causó un extraño y casi irrisorio alivio al pensar que si se hubiese tratado del firebird entonces la historia hubiera sido muy distinta.

Y fue cuando la realidad de lo que realmente le había sucedido a Finn McMissile le sacudió con mayor fuerza que ninguna de las descargas que estuviese recibiendo en aquellos momentos

Tan solo… viviendo aquello empezaba a entender el verdadero terror que era el quedarse de pie delante de Joan Ferret en todas sus letras.

El por qué el motivo de que el espía que amaba tanto hubiese apenas salvado unas pocas piezas de su ser ante aquel enemigo cuando ningún otro había conseguido romperlo de forma tan efectiva como lo había logrado aquel ex corredor con tan solo cinco días de vejaciones.

Había forzado al cuerpo de Finn a que lo disfrutase.

Ese era el asunto.

El espía se había visto a sí mismo doblegado y humillado a que su cuerpo se estremeciese con fuerza y reaccionase en busca de aquello que sentía porque el auto que lo sometía era lo que deseaba; no estaba el truco en herir físicamente o torturar lo que tenía a la mano para que las cicatrices quedasen en su carrocería, unas que se podían borrar con una buena lija y una capa de pintura.

No.

Era algo que combinaba una situación demasiado íntima y profunda a nivel físico y mental y que el líder de aquellos infelices había tomado con tanta delicadeza, que el cautivo apenas y lo había notado hasta que lo tenía perdido.

Era inocencia.

Un tipo de inocencia que no tenía que ver con el salto del seguro eléctrico que en su caso, había salido disparado por la potencia de los golpes eléctricos tan alto y cayendo tan lejos que nadie lo había notado; era una inocencia que iba más allá de quien lo tomaba o de quien le forzaba a hacer algo de ese tipo. Nunca había tenido que ver realmente con las láminas vejándole o con estas observando su desnudez o queriendo exponerle delante de los demás como si de un tipo de exhibición obscena se tratase.

En lo absoluto.

Era la inocencia de verse empujado con delicadeza y con cuidado a que su cuerpo le traicionase por mucho que su corazón gritara que se detuviera. Era la inocencia de ver su mente atravesada con un bisturí hasta lo más profundo, sabiendo que no tenía dónde esconderse y que le habían guiado hasta acceder y aceptar a cualquier cosa y de cualquier manera porque de todas maneras, no podía detener las sensaciones y las reacciones tan cuidadosamente buscadas por aquel enemigo que se había alzado para demostrarle que la fuerza no siempre significaba un daño físico a golpes; había sido el casi abrazar que estaba derrotado y que lo último que tenía, aquello que hubiera deseado conservar para sí mismo o alguien más en el futuro… sencillamente, se había esfumado como azúcar en el agua.

A veces se juzgaba la inocencia como ese algo que te hacía creer en que todo era bueno y feliz, que todo se solucionaría de la forma agradable pero nunca era tan simple como aquello. Había… cierta inocencia que se mantenía al fondo de algunos autos y que solía resguardarse porque a final de cuentas, eran la única esperanza que les quedaba para aferrarse a levantarse los demás días a pesar de los golpes.

Ahora entendía que esa era la última pieza que se había olvidado de ver en el arisco británico y finalmente, podía armar completa la escena en su cabeza

Suavizó la mirada

Qué tanto estaba dispuesto a pagar por la seguridad de ese auto al que amaba con toda su vida?... entregaría la propia, aquel pequeño resquicio de luz que le quedaba por el bien de un auto al que apenas había conocido pero que se había quebrado entre sus llantas, dejándole ver algo que nadie más conocería jamás?

-Bueno… esto no va muy bien…

Dijo uno de aquellos autos alejándose del coche torturado mientras que observaba los resultados de lo que estaban haciendo conforme un par de sus compañeros resollaban aún removiéndose en contra de aquel auto; podía verles gotear por encima de quien estaba amarrado pero que había congelado las expresiones a pesar de que de vez en cuando se agitaba y apretaba los dientes cuando alguna otra parte de su cuerpo parecía estallar en un mar de chispas al sobrepasar la carga eléctrica para la que estaba preparado.

Se estaban frustrando bastante, no podían entregárselo de aquella manera a su jefe si no mostraba que iba a comportarse dócil con este, si le entregaban un auto que todavía se resistía entonces los tildaría de inútiles y quizá lo que les haría sería todavía peor a lo que ellos estaban provocando; un fuerte grito escapó de aquel auto cuando uno pareció deslizarse de lado accidentalmente, arrancando una buena parte de los circuitos del Ford que perdió la consciencia por unos momentos de puro dolor y que ahora mostraba que se empezaba a sobrecalentar por la falla en todo su organismo.

-Tenemos que encontrar una manera o si no… -había comenzado a decir aquel auto para luego, ver al auto Brasilia gris que se mantenía apartado con una expresión de profundo desagrado –qué haremos Evan?... este miserable va a llegar demasiado dañado con el jefe y no con la actitud que queremos…

-Mátenlo

La respuesta del auto gris hizo abrir mucho los ojos al que estaba a su lado y que ahora se percibía bastante confundido

-Qué dices?

-Acaso quieres que Ferret te convierta en el juguete compensatorio para este chasco!? –Evan se giró de golpe para encarar al otro auto con expresión de rabia y pánico –se nos ha pasado la mano y no va a resistir demasiado si el jefe quiere utilizarlo a la larga, sobre todo si tiene que gastar dinero en repararlo… además…

El auto volteó el rostro con molestia cuando un fuerte grito de enojo se escuchó por parte de aquellos autos cuando el corredor pareció despertar por unos momentos a pesar del dolor para volver a hacer un intento de acelerar, esta vez consiguiendo estirar un poco más uno de sus rines haciéndose apenas unos centímetros de espacio para empujar a otros dos de aquellos autos; uno de estos en respuesta no solo se desconectó de golpe sino que tomando una de las cadenas comenzó a acelerar hacia atrás provocando que el otro auto volviese a gritar de dolor hasta casi perder la conciencia al serle desgajada aquella zona, quedando la llanta y el rin colgando flojamente por un lado del cuerpo

Evan Brasilia apretó los dientes, el muy maldito gritaba, se quejaba y apenas y le había dirigido una sola palabra pero no había dicho nada más a pesar de todo

A qué estaba jugando!?

-Hay que hacerlo pedazos –indicó al auto rojo ladrillo que le observó serio y con alarma –si el jefe pregunta qué sucedió… el británico trató de escapar y se despedazó a sí mismo con uno de esas cosas que tienen en Chrome… no va a ser tan extraño, todos sabemos que esos locos pueden auto destruirse así sin más y podremos salir de este problema intactos…

-Entiendo… -musitó aquella lámina y le hizo una ceja a los otros autos que se alejaron despacio y entonces, a diferencia de los dos primeros comenzaron a sonreír –lo mejor será… deshacernos de la mayoría de sus partes y dejar solo lo suficiente para que la historia tenga algún sentido cuando tengamos que presentarla, entiendes? –dijo cuándo al siguiente momento un fuerte crujido se dejó percibir y el cautivo quedaba sin voz: habían utilizado nuevamente el martillo mecánico, terminando por tumbar la zona de la puerta lateral izquierda, doblando hacia adentro todo su sistema tubular e impidiéndole respirar adecuadamente

Nuevamente se podía percibir como los ojos de aquel auto se opacaban en un mudo grito que ni siquiera tendría la oportunidad de brotar nuevamente.

Y mientras que un par de autos comenzaban la tarea de ver quién empezaría a arrancar el parachoques posterior, otra lámina se acercó con gesto titubeante a los dos que iban guiando todo aquello y carraspeó para hacerse escuchar

-Disculpen…

-Ahora no Manson, estamos ocupados –espetó el auto rojo ladrillo observando aquello de la misma forma en la que el otro auto gris lo hacía con un dejo nervioso pero aquel recién llegado se removió y apretó los dientes

-Necesito que me escuchen!

-Tenemos que acabar esto antes de que el jefe regrese de su viaje y descubra que hemos metido la llanta, eso es lo que quieres!? –espetó el coche rojizo cuando entonces, observó lo que aquel auto alzaba delante de sus ojos terminando por hacerle titubear y de poco en poco, palidecer como si quisiese no entender –Mason… de quién…?

-Es de este auto señor, ninguno de los chicos tiene una de estas cosas –musitó con algo de miedo aquel recién llegado y el Brasilia se viró para ver aquello, frunciendo el ceño al notar aquella pieza; de inmediato perdió el color del rostro mientras que el auto color ladrillo se giraba y golpeaba de frente a un muy asustado Brasilia

-No se suponía que fuera virgen –decía Evan con un tono lánguido de voz conforme el otro auto abría los ojos con rabia y le empujaba con mayor fuerza, despertando al otro de su desconcierto mientras que el pequeño candado de seguridad eléctrico brillaba bajo la única luz que había en esa bodega

-EVIDENTEMENTE QUE NO ERA VIRGEN, ES UN PUTO ESPÍA!... ESOS NO SON VIRGENES NI A GOLPES Y ESTE SI LO ERA! JODER, EVAN! –bramó aquel auto con pánico y rabia en la voz –si este imbécil no es McMissile porqué diablos no lo dijo!? –exclamó empezando a temblar mientras el corazón se le iba a la garganta

Joan Ferret les haría cosas tan terribles que lo mejor en esos momentos sería tirarse al océano cercano o darse un tiro en el motor

Cualquier cosa sería una bendición en comparación

-Si este no es Finn McMissile… -comenzó a decir el auto que les había llevado aquello ante las expresiones temerosas de aquellos dos mientras el resto ni siquiera se daba por enterado –quién lo es?

Ninguno parecía ser capaz de dar una respuesta… al menos hasta que una cuarta voz, fría, grave y dura se hizo presente por detrás de ellos y en la oscuridad, haciendo que en cuestión de un segundo se diesen cuenta de que no iba a ser necesario esperar a por Ferret…

Ya estaban muertos

-Yo lo soy…

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