—Entonces... así termina.

Kimiko no tenía deseos de seguir observando. Secó sus lágrimas y regresó a la entrada del ascensor.

—Kelly, vámonos...

Nelly tomó de las manos a su gemela y repitieron las acciones de Nishimura. Los demás estudiantes procedieron a hacer lo mismo.

Nadie dijo nada en el transcurso del viaje en elevador. Tenían muchas ideas en la cabeza como para ordenar las y poder decir algo coherente.

Dalilah en verdad mató a Eliza de esa forma.

Tan grotesca.

—¿Qué fue lo que Dalilah te dijo, Kimiko?

Darko preguntó el motivo de la conversación a escondidas que tuvieron ella y la bailarina.

—Me dijo que ella había encontrado ésto... y que el contenido de la Memoria USB fuera solamente para mis ojos.

—¿Y lo vas a mantener así? Sabes hasta dónde nos llevan los secretos.

Él cuestionó.

Se veía molesto.

—Si es algo de gran importancia, voy a compartirlo con ustedes. Dalilah pudo irse sin dejarme ésto... pero no lo hizo. De algo servirá. Por favor, no tengo deseos de hablar.

La joven forense sólo pedía un poco de paz y armonía. Había sido un día muy largo.

El elevador se detuvo y abrió sus puertas otra vez al gimnasio. Kimiko fue la primera en salir. Estaba apresurada por llegar a su habitación y escribir en su diario los acontecimientos del día.

No le dió las buenas noches a nadie. No se despidió tampoco.

Cuando llegó al sitio seguro, bloqueó la entrada para que nadie pudiera ingresar.

—Hora de empezar.

Se sentó en una silla de madera, sacó de su escritorio la libreta y un lapicero de tinta Azul.

Tenía nervios.

Día: 7. Mes: Abril. Año: ? Hora: 23:56 PM.

Número de entrada: 15.

Número de supervivientes: 12.

Número de fallecidos: 4.

Otra vez soy yo.

Un juicio se llevó a cabo hoy. Dalilah... resultó la culpable. Ella mató a nuestra compañera Eliza, quien estaba tan contenta por hacernos conectar.

Monoduck ejecutó a Dalilah por su crimen frente a nosotros. Estoy segura que si Callum hubiera sobrevivido, él hubiera muerto de un modo mucho peor.

Si Dalilah... trascendió... espero que no vea cómo decaemos y enloquecemos.

No sé qué pasará después. Si algo me sucede... debo ver las pistas que Dalilah pudo dejarme en la memoria. No hay ordenadores para probarla... ése es el problema. Además de que nadie es técnico aquí como para crear una máquina a partir de piezas... o algo.

Estoy muy alegre de que todos participaran en el juicio y la investigación. Fue grato para mí ver que ellos se tomaron la situación con la mayor seriedad... si no hubiera sido por ellos, Dalilah se hubiera salido con la suya.

Estoy tan... cansada.

Iré a dormir.

Kimiko no tenía muchas ganas de escribir debido a la pesadez. Cerró el libro y lo escondió. En el transcurso de los días Kimiko se hizo amiga de Sergei, Jerzain, Dalilah y Darko, gracias a ello tenía cuatro peluches de ellos que podía abrazar.

Nishimura tomó el peluche de Dalilah y lo apretó con mucha fuerza. Le preguntaba a ella el por qué lo hizo.

En el acto la forense sintió algo peculiar. Era una figura rectangular.

La figura estaba adentro del peluche. Tras inspeccionarlo, la versión de felpa de Dalilah tenía un cierre en la espalda. Nishimura lo abrió y sacó una caja negra.

En su interior había otra memoria USB.

—Es... parecida a la que me diste...

Kimiko repitió el proceso con los otros tres peluches. Todos tenían una memoria oculta. No había un ordenador para ver su contenido, aún así sabía que algo importante podría guardarse ahí. Aseguró las memorias en un gabinete y procedió a ir a dormir. De verdad estaba agotada.


—¿Qué ocurre?

Jerzain sentía mucho movimiento a un costado. Era Jean Paul quien no paraba de moverse, ya sea estirando las piernas o moviendo uno de los pies con nerviosismo.

—Lo lamento... No puedo dormir.

El francés se acurrucó en el pecho de su amigo.

—Sabía que eras inocente.

Eso generó una sonrisa en los labios del moreno. Éste lo abrazó.

—Ha ocurrido otro asesinato... ¿Hasta cuándo se detendrán...?

—No lo sé, Jean Paul... no sé. Pero te protegeré.

El iraní lo decía con bastante confianza. Le dijo que era mejor descansar, ya que otro día les esperaba.


—Buenos días, Sergei.

Kelly saludaba a su compañero. Los dos se encontraban en la cafetería.

—Buenos días, Nelly.

—Es... sí... ¿No pudiste dormir anoche, verdad?

Ella preguntaba ya que veía su cabello todavía sucio, con la misma ropa del día anterior y viendo que se tocaba mucho la cabeza.

—Yo tampoco dormí...

Ella tomó asiento y recargó sus brazos contra la mesa de metal.

—¿Por qué no está tu hermana contigo? Siempre están juntas.

El paramédico notó eso como algo muy extraño.

—Mi hermana está hablando con Darko. Él... vino a nuestra habitación.

Sergei volvió en sí y sus ojos se abrieron asombrado.

—¿Qué les hizo el cerdo? ¿Están bien?

—¡No nos hizo nada! Y estamos bien... él... sólo quería platicar.

La Cineasta empezó a contarle a su amigo el cómo se desarollaron esos sucesos.


—Finalmente he acabado. Llevo cincuenta y tres hojas...

—Qué rápida eres... mira la hora. No hemos dormido nada.

Las dos gemelas tallaban sus ojos ya que les ardían por las luces.

—Va a ser que me voy a dormir.

Una de las chicas se dirigía al interruptor para apagar la luz, pero alguien tocó su puerta.

—¿Abro?

—Mmm... párate detrás de mí.

La Novelista apagó las luces y le pidió a su hermana que se escondiera en las sombras. Como ya era horario "diurno", la luz del pasillo estaba encendida. Lo sabían por la luz debajo de sus puertas.

Cuando abrió la puerta no esperaba ver a ése "alguien" ahí.

—Pero qué sorpresa... el Idiota Definitivo está aquí... ¿Qué carajo quieres?

Nelly le hablaba de mala gana al joven serbio.

—Mi hermana está agotada y no desea ser molestada. ¡Y si piensas ponerle otra mano encima yo misma te voy a matar!

—No seas ridícula. Cállate. No estoy aquí para eso.

Darko entró sin pedirle permiso a ninguna de ellas. Encendió el interruptor y vió a una de las chicas "dormida".

—Lárgate antes de que le diga a...

—Cierra la boca, por favor. Si me dejaras hablar... te explicaría el motivo del por qué estoy aquí.

Él se sentó en el borde de la cama, abrió las piernas y recargó sus brazos en ellas. Juntó las manos.

Se notaba intranquilo.

—¿Me pides que me calle para que tú también no digas nada? ¿Sabes qué? ¡Lárgate!

—¡Espera! Es que... no soy bueno en ésto.

—¿En qué?

Ella preguntó ciertamente enfadada.

—En decir "Lo siento".

Eso impactó a las dos gemelas.

—¿Qué ocurre...?

Una de las chicas se estaba "despertando".

—¿Por qué hablan tanto?

Rascaba su cabeza y acariciaba su cabello.

—Darko tiene algo importante para decirnos.

La chica vestida de negro cruzó los brazos y se paró firme, mirando al joven con decisión.

—Iré al punto. Ya han muerto cuatro de nosotros.

—No somos estúpidas. Estuvimos ahí.

Nelly contestó.

—Verán, no quiero ser su amigo, y no tengo planes en hacerlo... pero la situación me ha puesto en una posición poco favorable.

—¿De verdad crees que te vamos a perdonar? ¿Crees que somos personajes de una historia cliché que te darán perdón así sin más? No somos... no somos "cosas" que puedes maltratar porque te da la gana.

—Lo sé... pero te juro que no... no volverá a pasar. Cambiaré, porque no me quiero morir aquí...

—¿Crees que nosotras sí?

Una de las gemelas fingió no entender lo que ocurría y pidió permiso para salir.

—Siento que sobro aquí. Voy a desayunar. Con permiso.

Abandonó la habitación dejando a la Novelista y al Sicario solos. Fue ahí que aprovechó la oportunidad para hablar serio.

—Vamos a ser claros... TE ODIO. No se me va a olvidar NUNCA el cómo nos llamabas... "perra ésto" "ramera aquello"... ¿Qué no tuviste una madre que te enseñara, estúpido?

—No tengo papás...

Nelly sin querer tocó un tema delicado.

—Oh...

—¿Cómo quieres que sepa de modales...? De ética... yo no tuve la vida de todos ustedes.

Darko lucía diferente.

—¡No me digas ésto para sentir pena por tí! ¡Porque me harás odiarte!

—No te lo revelo para ganarme tu lástima... es la verdad. ¿Por qué crees que soy así? Tan malo, tan grosero y apático con la gente a mi alrededor.

Ahondó más en su trágica vida.

—No sé ni siquiera por qué Hope's Peak me reclutó... nunca me gustó la escuela. Yo no tuve a mami o papi ahí cuando la gente me hacía cosas malas, no supe nunca lo que fue un beso de buenas noches, una comida caliente en la mesa o un "estoy orgulloso de tí".

—No era necesario tanto detalle...

—¡Es la verdad! Hubiera querido tener una vida como la de todos ustedes... una infancia donde lo único que tuviera como preocupación fuese la tarea y la hora para salir a jugar... pero sólo era un niño explotado que trabajaba de mecánico, herrero o como la puta de los jefes...

Nelly le pidió que se detuviera.

—Detente ahí. Es una lástima lo que te ocurrió, y quizá eso explique el por qué eres así... pero te has metido con nosotros de formas tan... grotescas. No me extrañaría si tú fueras el siguiente asesinado si te sigues comportando así.

—¡Por eso no quiero irme! De verdad quiero cambiar, y si eso significa que debo enmendar parte de mis errores... Lo tendré que hacer.

—Te va a tomar tiempo, "Sicario"... no van a cambiar las cosas de un día a otro.

—Sólo una oportunidad. No soy el malo de ésta historia.

—Pues pareces. Ahora por favor retírate.

Nelly abrió la puerta y el joven salió.

—¿Platicar, uh? Interesante...

Sergei dió un sorbo al café. Al poco tiempo llegó Darko.

—¡Buenos días!

Ése gesto era raro para ambos.

—¿Dijo lo que creo que dijo?

—¡Totalmente! ¡Lo dijo!

—¿Qué tiene de raro el dar los buenos días?

Preguntó incrédulo. ¿Tan inusual eran los buenos días en ése instante?

—¡Buenas, Darko! Es... ¿Te pasó algo? Nunca nos saludas.

—Hoy amanecí diferente... me dí cuenta que no lograría nada con ésta actitud. Sé que puedo ser mejor que eso.

—Pues me parece fascinante. Ya era hora de que te dieras cuenta...

Sergei lo felicitó. Terminó su desayuno y dejó los trastes en el lavabo. A un lado de éste se encontraba la estufa, el lugar en el que habían partes del cuerpo de su compañera.

Y la mesa en la que acababa de comer...

Estaba agradecido de que no era carne, sino cereal lo que acababa de ingerir.

—Y de pensar que... aquí fue donde todo empezó.

El paramédico veía herido la mesa. Recordaba la posición de los platos y el olor que emanaban.

—Dalilah...

Dijo el nombre de la fallecida. Dió un largo suspiro, pues era un golpe duro que la persona más feliz del grupo, la que tanto los motivaba simplemente resultara... ser la asesina.

—Dalilah solía ser tan alegre... nos enseñaba a bailar, nos enseñó de su cultura... ella siempre llegaba con esa sonrisa al ser usualmente la tercera o cuarta persona en despertarse.

El joven cruzó los brazos. Estaba desilusionado por el giro de los sucesos.

—¿Por qué te lamentas por una asesina?

Una de las estudiantes llegó a arruinar el momento. Se trataba de Xian. Ella ingresó al lugar y pidió respuesta a su pregunta.

—¿Por qué le das más importancia a esa mujer que a Eliza? Ella es la verdadera víctima aquí.

—Porque no puedo sentir lástima por una mujer como ella. Me es imposible empatizar con alguien que hablaba mierda de los muertos.

—No es como que los muertos vuelvan. Mientras puedo hablar todo lo que yo quiera. Me parece hipócrita que le lloren...

Xian expresó sin remordimiento. Hasta reía.

—Ustedes votaron contra ella como la asesina, ustedes la mataron.

—Ya cállate Xian. No nos importa lo que tengas que decir.

Kelly tomó la palabra.

—Eres una irrespetuosa, y una grosera. Por favor cállate, no estamos de humor para escucharte.

—Ahora sólo falta que el idiota de Darko me insulte.

—¡No me voy a meter en eso! Por mí puedes decir lo que quieras.

—Hum...

Al poco tiempo los demás estudiantes se integraron. La mayoría no tenía hambre, algunos se sirvieron cereal ya que la sola idea de pensar en "carne" era algo que les dejó marca.

—Todos están tan desanimados...

Jerzain podía sentir la atmósfera tan pesada. Podía entender el comportamiento de sus compañeros.

—Dalilah...

Nelly negó con su cabeza. Al parecer el sentimiento era compartido.

Parecía incluso que la asesinada era ella.

—Les recuerdo que Dalilah mató a Eliza...

Xian estaba harta por la actitud de sus colegas. Ya era cansado escucharlos quejarse para ella.

—No vamos a decir que Eliza se lo merecía.

Kimiko defendió.

—Pero todos aquí somos víctimas... Nos duele la traición de Dalilah. Ella era una mujer feliz, tan linda y amable... que resultó ser asesina. Sé que no hay motivos ni excusa para justificar sus actos... pero ella es el ejemplo de que ésta situación nos está afectando a todos.

—Estoy de acuerdo con Kimiko.

Jean Paul concordó con lo que la japonesa decía.

—Eliza me daba igual, pero no merecía lo que le sucedió, tampoco merecía ésto Dalilah, ni Callum, tampoco María. Para ya, Xian... no eres capaz de comprender qué es lo que sentimos.

—¡Pero es que me es imposible! Yo no me dejo llevar por emociones inútiles y sin sentido.

—Paremos ya con ésta discusión... ¿Han visto el mensaje que nos llegó en el MonoDroid?

Ajax rompió el momento, cambiando radicalmente de tema.

—Hay nuevas áreas desbloqueadas... la Sala de Computación, el Invernadero y las Piscinas.

—Qué bien... tenemos más sitios por explorar.

Juana estaba encantada con la idea.

—Deberíamos aprovechar ésta situación para entablar bases. No pueden haber más asesinatos.

Kimiko fue a un punto importante.

—No tenemos por qué matarnos... basta ya con las muertes. Hasta éste punto los únicos que han estado perdiendo somos nosotros... no la mente maestra.

Los alumnos pensaban en lo que estaban escuchando.

—Monoduck sabe cómo controlarnos, Kimiko. Si fue capaz de lavarle el cerebro a Dalilah... ¿Crees que no habrá motivo que él nos dé para matar?

Darko fue muy directo. Sabía que el villano no era un don nadie.

—¿Entonces esperamos al próximo asesinato? ¡Patrañas! Estoy segura que podremos aguantar y eventualmente encontraremos la salida.

—Ojalá sea verdad lo que dices, Kimiko... ojalá.

Juana pidió la palabra.

—¿Por qué no empezamos a hacer cosas juntos? Podríamos ir a ver las nuevas zonas como un grupo, no cada quién por su cuenta.

—Todavia faltará tiempo para eso. Estamos todavía heridos, Juana... necesitamos tiempo para saber que ya han muerto cuatro.

José contradijo la magnífica idea de la Diseñadora.

—Ay...

Los estudiantes se separaron y fueron a sus habitaciones, con excepción de José, Kimiko y Sergei.

—Ésto es malo... creo que... de seguir así vamos a caer en depresión.

A Nishimura le daba miedo la idea.

—Quizá algunos ya la tienen... fíjate que no tengo ganas de nada... Estoy harto de ésto. Quiero ir a México, no en éste lugar del asco.

—México... ¿Cómo es ese país?

—¡Es una maravilla! Tiene climas variados, una rica cultura y una historia bastante peculiar en su folclore.

—¿Cómo llegaste a Hope's Peak Academy, José?

—Fue hace bastante tiempo. Yo trabajaba en la Reserva de Biosfera de la Mariposa Monarca. Un sitio precioso. Un día me llegó una invitación por correo electrónico, me citaron ya que Hope's Peak Academy investigó de mi vida y mis habilidades extraordinarias, por lo que quería que fuera un alumno suyo...

—Anda, entonces ibas a lo grande. Es verdad lo que encontré en la biblioteca con Jerzain... Hope's Peak Academy reclutaba a gente de distintos países y etnias... de verdad se tomaron en serio lo de los talentos definitivos...

—Quizás. Sí... ¿Y tú, Kimiko?

—Igualmente me llegó una invitación. Yo desde pequeña trabajaba con la policía en la identificación de cadáveres por lo que recuerdo. Eventualmente llegué ahí y estudié lo mejor que pude. Aunque no los recuerdo a ustedes, chicos...

—Seguro íbamos a distintas clases.

Sergei sugirió.

—¿Y tú cómo entraste a Hope's Peak, Sergei? Veo que las invitaciones llegaron hasta Rusia...

—En realidad no llegó a Rusia... Yo vivía en Noruega para continuar con mis estudios, pero Hope's Peak me encontró ya que desde hace bastante tiempo me estaban buscando, pero no le encontraban. Supieron de mi existencia porque salvé a muchas personas.

—¿Ah sí? ¿Cuántas?

—He salvado a miles de personas... por eso fue que Hope's Peak escuchó rumores de un paramédico definitivo, ya que ningún paramédico salva tantas vidas en su vida.

—Qué lindo escucharlos, chicos... platicamos después ¿Les parece? creo que es momento de que me retire... voy a dormir. Me sigo sintiendo cansada.

Kimiko se despidió y llegó otra vez a su habitación. Notó que sus puntos de afinidad subieron varios puntos con ellos.

Kimiko quería dormir en esa pesadilla y despertar en la realidad.


Supervivientes: 12.

Número de fallecidos: 4.

Supervivientes:

Kimiko Nishimura — Forense Definitiva.

Sergei Romanov — Paramédico Definitivo.

Darko Kalinić — Sicario Definitivo.

Jean Paul Bonhomme — Historiador Definitivo.

Jerzain Levi — Criminal Definitivo.

Kelly Foley — Cineasta Definitiva.

Nelly Foley — Novelista Definitiva.

Juana Hernández — Diseñadora Gráfica Definitiva.

José López — Guardabosques Definitivo.

Xian Liang — Técnico en Medicina Nuclear Definitiva.

Ajax Colonomos — Astrólogo Definitivo.

Asajú Sakariyau — Guerrero Definitivo.

Eliza Rose — Química Farmacobióloga Definitiva ( MUERTA ).

Dalilah Saqqaf — Bailarina Árabe Definitiva ( MUERTA ).

María Bolós — Agricultora Definitiva ( MUERTA ).

Callum Fisher— Buzo Definitivo ( MUERTO ).

Víctimas: 3.

Ejecutados: 1.

Fin de las Líneas Delgadas.