CAPITULO 17
Candy y Terry buscaban su lugar en el tren, el actor había conseguido un compartimento privado.
-Es por aquí Pecosa – Terry guiaba a Candy tomándola de la mano- conseguí que nos dieran uno privado.
-En serio? Me alegra mucho, así tendremos más privacidad.
-No sé en qué estás pensando Pecosa, pero no puedes seducirme en un tren – dijo en tono travieso provocando un sonrojo en el rostro de su esposa.
-Terry! No empieces, pero tienes razón va en contra de las normas del buen recato, así que como estamos en un lugar público no recibirás ni un beso. – sentencio la rubia.
-Qué! Candy, cariño fue una bromita – suplicaba el castaño
-Pero tienes razón en lo que dijiste, no podemos ir en contra de las buenas costumbres.
-Candy…
-Granchester. – lo interrumpió su compañero de tablas.
-Woods, cómo estás? – saludo el castaño.
-Muy bien, creímos que no llegarías. Buenos días – se dirigió a la rubia.
-Candy te presento a Mike Woods, es un compañero de trabajo, él representa a Laertes en la obra. Mike te presento a mi esposa Candice Granchester.
-Mucho gusto señor Woods – saludó Candy con una sonrisa tímida, que cautivó al joven.
-El gusto es mío señora Granchester – sin darle tiempo a reaccionar tomó la mano de Candy y la besó, éste duró un poco más del tiempo determinado, causando un sonrojo en la rubia y enojo en el castaño.
-Es mejor que vayamos a nuestros lugares CARIÑO – Terry le arrebató la mano de su esposa remarcando el apelativo.
-Si… con permiso. – Candy estaba aturdida por el atrevimiento de aquel hombre. Sin embargo él interpretó el sonrojo de Candy de otra manera.
Terry estaba furioso no pasó desapercibido el interés del actor hacia su esposa, pero ya habría tiempo de ponerlo en su lugar.
-Terry… Terry, me lastimas. – dijo la rubia frotándose la muñeca cuando la soltó. Terry estaba tan molesto que no midió su fuerza – estás molesto conmigo?
-Qué? Claro qué no, mi amor. Lo siento mucho, no me di cuenta. Déjame ver – tomo las manos de Candy- Pecosa perdóname por favor. – se sentía culpable al ver las marcas rojas en la muñeca de su esposa.
-No te preocupes cariño, no lo hiciste intencionalmente. Terry… por qué reaccionaste de esa manera?
-No te diste cuenta de cómo te miró ese miserable? – estaba molesto.
-Qué? No te pongas así, sabes que a mí no me importa cómo me ven otros hombres… sólo me importa cómo me veas tú – dijo abrazándolo.
-Mi amor, yo también pienso lo mismo, sólo me importa lo que tú pienses de mí – dijo posando sus labios sobre los de su pecosa.
El viaje fue diferente para Terry; por primera vez se la pasó entretenido en conversaciones con Candy, disfrutaba verla admirar los paisajes; verla como se emocionaba con los campos y granjas de algunos pueblos del camino.
-Te gusta el campo, verdad mi amor?
-Sí, es maravilloso. El aire que se respira en el campo es muy diferente al de la ciudad – decía con ensoñación – correr por los prados y…
-Trepar árboles –completó la frase.
-Sí, eso es lo mejor – dijo con una sonrisa
-Perdóname Pecosa – dijo bajito.
-Por qué?
-Por quedarte conmigo, perderás todo eso… Te estoy obligando a vivir en la ciudad por seguir mi sueño de ser actor.
-Qué…? Cariño… - dijo tomando su rostro entre sus manos – tú no me estás obligando a nada. Yo escogí estar contigo. Prefiero dejarlo todo sí con eso soy feliz a tu lado. Mi amor… acaso tú me pediste que dejara mi empleo? O me pediste venir a Nueva York? Te recuerdo que yo aparecí en tu puerta y te pedí que no me dejaras.
- Te prometo mi amor que pasaremos las vacaciones en el campo, compraré una casa para salir de la ciudad cada vez que queramos respirar aire fresco - acarició la mejilla de su esposa-
-En serio! Oh Terry, eres muy generoso! – abrazo a su esposo.
-Eres excepcional mi amor! – Tomó el rostro de su pecosa la miraba con mucho cariño - Cómo pudiste enamorarte de alguien como yo? - la beso con desesperación por suerte estaban en un compartimento privado y como ya había anochecido los pasajeros dormían.
-Terry… - Candy lo separo, estaba sonrojada – no puedo poner en entre dicho tu honor, estamos en un lugar público – había llegado la hora de vengarse de su esposo por todas sus bromas agrias.
-Qué? – Terry estaba confundido – Pecosa vengativa - la tomó por la cintura para acercarla más a él y seguir con el beso.
-Dejaras que te seduzca? – dijo con inocencia
-Y que me faltes al respeto! – siguió la broma de la rubia.
Así entre besos y bromas se quedaron dormidos, despertaron cuando anunciaban que pronto arribarían a la estación de la ciudad de Filadelfia.
Al llegar a la ciudad después de descansar un par de horas, los actores fueron al teatro para conocer el lugar y ambientarse con él, pero Candy se quedó en el hotel a descansar. El viaje había sido agotador, por la tarde saldría con Terry a conocer la ciudad, pues al día siguiente sería la presentación.
En las afueras de la ciudad una rubia leía con enojo la nota de aquella mañana.
Ser el hijo de un duque y una gran actriz explica el porte y gran talento del actor Terruce Granchester.
En una fiesta organizada por la afamada actriz Eleonor Baker, se confirmó lo que por mucho tiempo se había especulado, el parentesco entre la actriz y el actor Terruce Granchester, pues revelaron ser madre e hijo; pero eso no fue todo lo que se reveló aquella noche; el talentoso actor resulto tener sangre noble, ya que es el hijo primogénito del Duque inglés Richard Granchester.
El principal evento de esa noche era la presentación oficial del matrimonio Granchester-Andley. Terruce Granchester y Candice Andley, heredera principal del magnate William A. Andley, habían contraído nupcias hace un mes. La pareja irradiaba alegría y felicidad, descartando así la suposición de una unión arreglada entre tan respetables y poderosas familias. El actor compartió parte de la historia de su amor con el público: "Una noche conocí en un barco a una mujer que me cautivo al verla, desde ese momento imploré a la vida que la pusiera nuevamente en mi camino, gracias a Dios la volví a ver en el colegio donde hice todo para tener su atención. Tuve suerte en que ella también se fijara en mí, y años después aceptara compartir su vida conmigo." Palabras textuales del actor. Pero su esposa no se queda atrás en demostrar el amor a su esposo, pues la señora Granchester declaró que nunca había sentido un amor tan intenso por nadie más. Durante la fiesta…
-Malditos- dijo con rencor, pues la foto mostraba a una pareja completamente enamorada. En la otra estaban acompañados por una mujer mayor que claramente derrochaba elegancia, un hombre rubio, que debía ser el magnate millonario, Eleonor Baker y al Duque, ese que la había amenazado, estaba sonriente, orgulloso de la unión de su hijo. – nunca me quisiste, ni siquiera me dijiste que Eleonor es tu madre. Te odio! Los odio! – grito molesta con lágrimas de rencor que corrían por sus mejillas.
-Susy… qué tienes cariño? – pregunto asustada su madre al verla en ese estado.
-Los odio mamá… los odio…! - lloraba con impotencia. Su madre vio el diario y eso le molesto.
-Ese canalla! No espero nada para casarse con otra, de seguro es un arreglo de sus familias.
-No lo es, es ella mamá… él siempre la amo… -lloraba con sentimiento – es culpa de ella que Terry nunca me amó.
-Me entere que la compañía de Robert está en la ciudad, iré hablar con él, ese desgraciado no se desligará de responsabilidades.
-No mamá, su padre podría hacer algo en nuestra contra. Él es un hombre poderoso.
-Tienes razón hijita, ya bastante tenemos con nuestra situación. –decía la señora Marlow pero su mente maquinaba algo para vengarse.
Al salir del teatro Terry fue asediado por los periodistas, éstos querían conseguir alguna nota, pues noticias del actor valían oro. Lo siguieron hasta llegar al hotel.
-Pecosa… lo siento mi amor, no podremos salir a conocer la ciudad. El hotel está rodeado de periodistas.
-No te preocupes cariño, ya me imaginaba que algo así pasaría después de la noticia de nuestro matrimonio.
-No te molesta quedarte aquí encerrada? – dijo mirándola fijamente para saber si estaba molesta o no.
-Claro que no, mi amor. En realidad estoy un poco cansada.
-Te encuentras bien? Te veo un poco pálida, de verdad estás bien mi amor? – Terry se veía preocupado, no era normal que Candy esté cansada a esa hora de la tarde.
-No es nada, el viaje fue muy largo y como hablamos hasta muy tarde, no dormí muy bien, para ser honesta estoy agotada, pero es sólo eso cariño. No te preocupes, de acuerdo?
-Candy si llegas a sentirte mal avísame por favor, no importa la hora ni el momento que sea, prométemelo mi amor.
-No es nada, pero está bien te lo prometo.
La pareja cenó en la habitación y al ver que la rubia estaba cansada se acostaron temprano. Al día siguiente Terry tuvo que ir temprano al teatro, ese día sería el estreno en esa ciudad. Candy iría al teatro más tarde con Archie, pues su primo llegó para acompañar a cierta castaña.
La función había sido un gran éxito, el alcalde organizó una fiesta en honor a los actores, Candy asistió orgullosa del brazo de su esposo. Minutos después Terry fue interceptado por algunos reporteros, dejó a Candy en su mesa, pues no quería que esos reporteros impertinentes la molesten con sus preguntas.
-Señora Granchester, permítame decirle lo hermosa que luce hoy. – Mike se acercó a la rubia, al ver que estaba sola y Terry hablaba con los reporteros.
-Muchas gracias señor Woods- contestó la rubia.
-Llámame Mike, por favor.
-Bueno…
-No creo que tengan esa familiaridad, Mike. – intervino Karen al ver la angustia en el rostro de la rubia.
-Karen, no crees que Candy debería responder?
-Creo que no es propio, señor Woods – dijo candy con seriedad.
-Ahí tienes Mike, Candy ya te respondió. – Comentó Karen con una sonrisa.- vamos Candy, Terry ya debe estar por terminar la entrevista.
-Con permiso señor Woods – Candy se despidió sin mostrar ningún afecto hacia el actor.
-Propio – respondió con una sonrisa de lado – la veré luego Candy.
-Candy deberías alejarte de Mike, creo que está interesado en ti.
-Lo mismo me dijo Terry, pero si él sabe que estoy casada, además él no tendría ninguna oportunidad.
-Tal vez él cree que sí lo tiene.
-Será mejor mantenerme lo más alejada de él, no quiero ningún mal entendido con Terry.
-Karen, creo que estás muy bien acompañada – se acercó Archie. -Dónde está Terry? – se dirigió a su prima. – te dejó sola, gatita?
-Primero, no llames así a mi esposa, y segundo tuve que atender a los reporteros y no encontré a Karen para que le haga compañía, pero creo saber la razón – dijo mirando al elegante sonrojarse.
-Ya basta, no arruinen está noche. Karen y Terry deben celebrar su éxito.
-En eso tienes razón mi amor… sólo disfrutemos de esta velada.
-Sí, creo que Terry tiene razón nos merecemos esta celebración, fue una de nuestras mejores presentaciones.
-En eso concuerdo contigo, linda –dijo Archie dándole un beso en la mejilla a Karen, los esposos los miraban con una interrogación en la cara.
-Ustedes dos…? – fue la pregunta inconclusa de la rubia.
-Creo que eso es obvio amor – respondió el castaño.
-Bueno creo que no hay nada que esconder, Karen y yo somos novios.- confirmó el elegante.
-Vaya! Creo que no perdiste el tiempo, ehh elegante? – dijo molestándolo.
-Bata Terry, los felicito hacen una linda pareja.
-Gracias gatita – dijo Archie para molestar al actor y lo consiguió, pues ahora lo miraba serio.
-Bueno que les parece si mejor disfrutamos de la fiesta. Por qué no me invitas a bailar?. – la actriz se dirigió a su novio. No quería que esa noche se arruinara con discusiones tontas.
Candy no se separó de su esposo, bailaron y hablaron con algunas personalidades del ámbito político que fueron invitados a la fiesta. Por primera vez Terry participaba de buena gana en una fiesta. Archie y Karen se la pasaron bailando, la actriz era una mujer enérgica y muy sociable, algo que le gustaba al joven Cornwell.
La gira iba viento en popa, las funciones eran todo un éxito en cada ciudad que visitaban, aunque los periodistas asediaban al actor, Candy y Terry lograron escabullirse y conocer diferentes ciudades. Para la pareja estar casados era maravilloso, se amaban tanto y lo demostraban cada vez que podían. En varias oportunidades Mike trató de acercarse a Candy pero ella simplemente se alejaba.
Ya estaban más de un mes de gira, la siguiente ciudad era en Denver, pero al llegar Robert se presentó muy serio ante los actores, informándoles que la gira sería suspendida pues hubo varios casos de influenza en el país. Por medidas de seguridad tuvieron que regresar a Nueva York.
-Richard, a qué hora llegaran los chicos?
-Su tren llega mañana en la noche, ya informé al chofer para que vaya a recogerlos.
-Creo que lo mejor es que se queden aquí, junto a nosotros.
-Conoces a nuestro hijo, no aceptará eso – aseguró el Duque- pero no te preocupes ellos estarán bien.
-Entonces yo iré a recibirlos a la estación.
-Sabes bien que no dejaré que te expongas, es peligroso si te enfermas.
Richard Granchester había decidido quedarse en América por un tiempo, no podía dejar sola a Eleonor y más con este virus que atacaba no sólo al país sino mundialmente. Agradeció ser pariente directo del rey de Inglaterra y así tener licencia para permanecer junto a su hijo y a su amada Eleonor.
-A dónde vas mi amor?
-Iré al vagón comedor, quieres que te traiga algo?
-No amor, espera iré contigo.
-No te preocupes cariño, estaré bien.
-Eso sí que no, crees que dejaré que mi esposa cargue toda esa comida?
-Ni siquiera sabes cuanta comida traeré. – reía la rubia
-Conociéndote, sé que no será poca.
-Está bien, aceptaré antes que empieces con tus bromas.
Al ir por los pasillos del tren rumbo al vagón comedor, divisaron a un hombre tendido en el suelo.
Cuando se acercaron a socorrerlo se dieron cuenta que era Mike.
-Terry es Mike, está inconsciente.
-Candy ve a buscar ayuda… llama a algún encargado del tren.
Terry con la ayuda del encargado de los pasillos del tren y Robert lograron llevar a Mike a un compartimento privado, por suerte había un doctor en el tren, quien con la ayuda de Candy lograron curar el golpe en la cabeza. Al principio Terry no quería que Candy se involucrará, pero cuando el doctor pidió su ayuda no pudo negarse.
El actor había estado sin dormir durante días. No había comido adecuadamente, se la pasaba repasando sus diálogos, quería superar a Terry en la actuación, esto produjo agotamiento físico provocándole un cuadro de anemia.
-Candy…
-Señor Woods, cómo se siente?
-Creo que estoy mejor, qué me pasó? Recuerdo que estaba caminaba de repente me sentí mareado y luego nada.
-Se desmayó y se golpeó la cabeza, pero se pondrá bien. No se esfuerce, por favor. – se acercó a él para impedir que se levantara.
-Gracias, eres muy dulce al preocuparte por mí– le acarició la mano mientras la miraba intensamente.
-Creo que ya estás mejor – el castaño había entrado justo cuando Candy quitaba su mano – si ya te sientes mejor podemos irnos. Vamos amor, debes descansar. – dijo tomando la mano de su esposa.
-Claro, señor Woods debe descansar, por favor no se exija demasiado. – Terry se molestó más al escuchar a Candy algo preocupada por el actor.
-Seguiré tu consejo Candy, no quiero que te preocupes. – dijo mirándola con fascinación.
Terry lo miró fijamente, claramente éste lo había retado con la mirada. Pero Terry no dejaría que nadie lo aleje de su pecosa. Le molestaba qué Candy fuera tan amable con cualquiera. Acaso no entendía que con su amabilidad, su esencia, diablos! Siendo ella misma podía hechizar a cualquiera.
-Espero que el golpe que se dio no sea nada grave. – dijo con preocupación.
-Tanto te importa que esté bien? – dijo con seriedad.
-Claro qué sí! – respondió la pecosa sin darse cuenta del tono de su esposo.
-Pues si te preocupa tanto, por qué no te quedas a cuidarlo? así estarás más tranquila –dijo con molestia, los celos estaban haciendo de las suyas.
-Qué? Terry, qué sucede, por qué me dices eso?
-Qué pasó antes de que entre y los interrumpiera? Estabas sonrojada, acaso te agrada las tonterías que te dice?
-Qué…? Terry…
-Crees que no me di cuenta? Te dije que no me gusta que te acerques a él. Te dije que estaba interesado en ti, ahora debe estar pensando que tiene una oportunidad de conquistarte, simplemente porque le hablaste con dulzura y preocupación. – Terry se había alterado, no se dio cuenta que le hablaba con dureza.
-Terry sabes bien que soy enfermera… y sí, me preocupo por él como lo haría por cualquier ser humano, eso no quiere decir que lo esté alentando a pueda tener algo más conmigo.
-Pues cariño, eso es exactamente lo que haces. No te quiero cerca de él, me entendiste! – se dio la vuelta e ingreso a su camarote no quería seguir peleando, quería calmarse antes de cometer una estupidez. Pero al tomar asiento vio que su pecosa no había entrado con él, presuroso salió a buscarla y no la encontró, entonces se dio cuenta de su error, era un estúpido! ahora debía encontrarla.
Candy se sintió herida, acaso no le había mostrado cuánto lo amaba? Cómo se atrevía siquiera a insinuar que ella alentaba al actor a conquistarla. No lo siguió, se dio vuelta para alejarse de su esposo, en ese momento no quería que la siga ofendiendo, no pudo contener el llanto y simplemente dejó que las lágrimas abandonaran su interior y las dejó fluir. Estaba en la parte posterior del tren así como lo estaba en aquel entonces llorando con un rostro en mente, aunque ahora era por un motivo diferente.
Terry estaba desesperado; la había buscado en el comedor del tren, paso por algunos vagones esperando encontrarla, pero no estaba; hasta que llego al último vagón y salió por la puerta que daba a un pequeño espacio que con una pequeña baranda protegía a quien se acercará a no caer. Ahí estaba ella sentada viendo como el tren dejaba el camino, tenía los ojos rojos y un poco hinchados, clara señal de que había estado llorando, se odio en ese momento como fue capaz de lastimarla.
-Pecosa…
-Déjame Terry… por favor vete.- no había sentimiento en su voz, esto causó pánico al actor.
-No… mi amor, no me pidas que me vaya…
-Sólo hazlo, por favor. No quiero estar cerca de ti ahora – se le quebró la voz.
-No, mi amor. No me pidas eso - la abrazo con fuerza – perdóname, soy un estúpido. Cariño por favor perdóname, siempre lo arruino todo.
-Eres un idiota – dijo volviendo a llorar cosa que desarmó al castaño- cómo puedes ser tan idiota, acaso no sabes cuánto te amo? –dijo abrazada a él, llorando al recordar lo sucedido.
-Soy el idiota más grande del mundo, no sé controlarme cuando se trata de ti. Tengo miedo perderte… que te des cuenta que tú mereces a alguien mejor, no quiero perderte pecosa, me asuste al ver cómo te preocupabas por alguien más que no sea yo o tu familia.
-Terry… es a ti a quien amo. No me gusta que dudes de mí. Tú crees que yo sería capaz…
-Noo! ni lo digas mi amor, claro que no! Tú eres alguien íntegra, pero yo… tengo tanto defectos, que tengo miedo que cuando los veas sepas que no… - no pudo terminar la frase Candy puso su dedo en los labios del actor para que no continuase menospreciándose.
-Sólo prométeme que no volverás a desconfiar de mí. – dijo mirándolo a los ojos y se dio cuenta que él también había llorado.
-Te amo tanto Candy – dijo tomando sus labios, se separó de ella al sentir que temblaba por el frio. – vamos mi amor, no quiero que te resfríes. – la llevó a su vagón rodeándole los hombros con su brazo.
Al llegar a su camarote la abrazó tan fuerte que parecía que quería fundirse con ella. Candy se aferró a él y en está ocasión fue ella quien buscó sus labios, el beso fue tan intenso que al retroceder Terry cayó sentado en la pequeña cama, Candy estaba cegada por la pasión que sentía se puso a horcajadas sobre el actor, lo besaba con más intensidad, el castaño estaba extasiado, ya no pensaba en nada que no sea tener a su pecosa en sus brazos y escucharla decir su nombre de manera entrecortada como sólo ella lo hacía.
Notas:
Hola de nuevo, espero que estén bien. Les agradezco mucho los mensajes que dejaron, es un gusto leerlos, gracias a estos puedo saber si les gusta o no la historia.
Hasta el próximo capítulo. Dejen sus mensajes para saber que les pareció, ya nos vamos acercando al final de la historia. Se cuidan
5 – Junio – 2020.
