CAPÍTULO XX
23 de Mayo, 2000 – Milán, Italia
Las calles de Milán se encontraban abarrotadas, eran las seis de la tarde y la gente estaba saliendo del trabajo camino a sus hogares. Un chica alta de largo cabello negro caminaba con sus tacones altos por la principal avenida que daba a la Pizza di Alessandro, el sector más famoso y concurrido de la parte mágica de la ciudad, había tenido un arduo día en el trabajo y nada parecía más tentador que llegar a su apartamento para descansar. Sin embargo, tenía una cita y no pretendía faltar por nada del mundo.
Pansy Parkinson había escapado hace un año de Inglaterra, dejando atrás a su familia y los horrores que había traído la guerra. Al haberse ido sin decir una palabra a sus padres, no tuvo la oportunidad de llevarse parte de la gran fortuna que tenía su familia en una de las bóvedas de Gringotts, por lo que sacó la mayor cantidad de dinero que encontró en la mansión, empacó sus cosas y se fue sin intenciones de volver.
Eso la había llevado a buscar trabajo. El dinero le alcanzó para comprar un pequeño departamento en el centro de Milán mágico y vivir un par de meses, pero con el nivel de vida que la chica había llevado hasta entonces, los galeones rápidamente se evaporaron. Desde entonces tuvo que empezar a vivir como una persona normal, al principio estuvo aterrada, jamás pensó que tendría que valérselas por sí misma sin el respaldo familiar detrás, y menos vivir sin los lujos con los que había sido criada.
Sin embargo, con el paso de los meses se fue acostumbrando de a poco y le agarró el gusto a ser independiente. Sí, trabajaba incesantemente, pero era aprendiz de un famoso diseñador italiano, Francesco Ziggari, y era fascinante. No se equivoquen, el salario no era demasiado alto, le alcanzaba para vivir y darse algunos lujos de vez en cuando. Pero con todo, era mucho más feliz de lo que podría haber sido en Inglaterra bajo el dominio del maniaco mestizo que, de alguna manera, había conseguido que las familias sangre pura más importantes y conservadoras del mundo mágico lo siguieran ciegamente.
Pansy aún consideraba que ser sangre pura era símbolo de superioridad, después de todo, los Parkinson eran una de las familias más antiguas del mundo mágico y se remontaba a siglos atrás. Ellos contribuyeron en la construcción de la actual sociedad mágica y tenían el derecho de estar en la cima. No obstante, una vez supo lo que realmente significaba seguir los ideales del Señor Oscuro, deseó nunca haberlo apoyado en primer lugar. Ella jamás se imaginó que todo el discurso implicaría torturar y asesinar personas –muggles y sangre sucia, pero personas, al fin y al cabo—, y menos sólo por diversión.
La chica se detuvo en un bar en una esquina de la plaza y pudo ver que su acompañante ya se encontraba ahí. Se acercó a la mesa
—Vaya, no pierdes el tiempo— comentó con una sonrisa mientras dejaba su cartera y se sentaba en la mesa. La chica en cuestión alzó la mirada de la revista que llevaba y sus grandes ojos azules brillaron.
—¡Pansy! Pensé que jamás llegarías, temía que Francesco te secuestraría de nuevo hasta tarde.
—Oh, no. Muy estrella será, pero nadie retiene a Pansy Marleigh un viernes por la tarde, Fiori— contestó ella mientras hacía una seña al mesero, y cuando éste se empezó a acercar se volvió a ver a la mujer —Además, no te he visto hace semanas, tengo que aprovechar mientras estás por estos lados.
Sí, Pansy se había cambiado el apellido cuando decidió huir, los Parkinson eran conocidos en toda Europa al tener dinero invertido en varios negocios alrededor del continente, y ella no podía darse el lujo que la reconocieran o la encontraran. Logró crear una identificación falsa antes de partir y había conseguido mantenerse en el anonimato desde entonces.
Fiorenza D'Angelo era una bruja que había conocido cuando empezó a trabajar en Ziggari Design unos meses atrás, trabajaba en el área de relaciones internacionales y eso implicaba que tenía que viajar recurrentemente. Era una morena alta con cabello castaño que caía en bellos y estilizados bucles hasta la cintura, y unos ojos azules que siempre brillaban con astucia. Las primeras semanas que compartieron no se llevaron demasiado bien, por no decir terrible. Ambas eran de personalidad dominante y siempre tenían que tener la última palabra, y Pansy podía ser nueva, pero no era una persona que aceptara órdenes, menos si no eran de su jefe.
Con el tiempo dejaron las diferencias de lado y se convirtieron en buenas amigas, y en los últimos dos meses las cosas habían cambiado inesperadamente. Una noche, después de demasiadas copas de vino, terminaron en el departamento de Fiorenza en un ferviente encuentro, y desde ese entonces habían comenzado a salir ocasionalmente. Pansy nunca pensó en que le interesarían las chicas, había pasado la mitad de su vida hipnotizada con Draco, pero se había llevado una interesante y placentera sorpresa.
—¿Cómo estuvo la reunión en Mónaco? —preguntó Pansy, mientras recibía su copa de Martini del mesero.
—Increíblemente tediosa, los muy engreídos se hicieron de rogar para firmar el acuerdo, pero finalmente lo logramos. Si todo sale bien estaríamos abriendo una tienda en un mes— dijo la morena —Lo bueno es que me dio tiempo para ir a la playa, Merlín sabe que necesitaba relajarme un par de días.
—Quién como tú, yo aquí atrapada con Francesco, el hombre no da tregua— bufó Pansy, rodando los ojos —Estoy segura que un día de estos me obligará a dormir en el estudio.
—Hm, sí te ves un poco tensa— dijo Fiorenza con una sonrisa pícara —Estaré en Milán hasta fin de mes, deberíamos escaparnos un fin de semana a Cinque Terre ¿Qué te parece? La casa de veraneo de mis padres está vacía.
—Me parece espléndido— contestó ella, y rozó su pierna con la suya debajo de la mesa.
Estuvieron un par de horas en el bar, con las manos entrelazadas mientras conversaban y reían. La verdad era que Pansy estaba comenzando a sentir algo por la morena, pero lo que tenían iba tan bien que no quería arruinarlo con sentimientos y demases. La chica no tenía pensado volver a Inglaterra, no mientras el Señor Oscuro estuviera al mando, pero tenía una identidad falsa que sabía no podría mantener por un tiempo muy prolongado, y no quería establecer vínculos demasiado estrechos.
Sin embargo, eso no le impedía divertirse un rato y ella no era alguien que se resistiera a los placeres de la vida.
—¿Vamos a mi casa? —le propuso Pansy, después de unas cuantas copas después. La morena bufó.
—Oh, me encantaría, pero le prometí a mis padres que los iría a ver hoy— le dijo ella, y de pronto le sonrió seductoramente —¿Mañana? Podría usar ese conjunto que tanto te gusta.
—Hm— murmuró, pensando en todas las posibilidades —Tendrás que compensarme.
—Sabes que eso nunca es problema— le contestó. Después de unos minutos llegó el mesero con la cuenta y pagaron, se levantaron y caminaron un rato por la bella avenida. Cuando llegó el momento de despedirse se besaron apasionadamente.
—Estaré allá a las ocho ¿Está bien? —preguntó Fiorenza. Pansy le sonrió
—Perfecto—. Le robó un pequeño beso y ambas desaparecieron a sus respectivos destinos.
Pansy se apareció en el living de su departamento e inmediatamente supo que algo no estaba bien. Los hechizos de protección habían sido alterados. Alzó su varita, preparada para cualquier cosa.
Mierda.
—Pansy, Pansy, Pansy— dijo una fría y conocida voz desde las sombras —¿Quién pensaría que dejarías todas tus comodidades para vivir en este cuchitril?
—Sal de ahí, Lucius— dijo ella con voz desafiante. En ese momento pudo ver la alta figura de Lucius Malfoy acercándose, con su cabello rubio un poco desaliñado y una descuidada barba —Caído en desgracia ¿Eh? Al menos conservo algo de dignidad.
—No estás en posición de insultarme, niña— dijo él con enojo.
—Oh, pero no me privaría del placer. Dime, Malfoy ¿Cómo lograste que el Señor Oscuro te diera la tarea de encontrarme? —la voz de la chica era firme, pero por dentro estaba tiritando de miedo —Lo último que supe fue que te tenía de dueño de casa.
Lucius la miró fríamente con sus ojos grises, frunciendo los labios en desagrado.
—No es asunto tuyo, traidora— siseó —Ahora, vas a venir conmigo.
—¿Cómo lograste encontrarme, de todas formas?
—No fue tan fácil, sorpresivamente tienes algo de cerebro— dijo él, soltando una pequeña risa —Pero nos subestimas ¿En qué universo creíste que una niñata como tú podría escaparse de nosotros?
—Les costó un año encontrarme, perdóname si no me maravillo con su capacidad de rastreo— dijo ella entre dientes. Su cuerpo la estaba traicionando y había comenzado a temblar en una mezcla entre ira y terror. A pesar de sus palabras, realmente estaba maldiciendo mentalmente, tendría que haber sabido que no lograría mantenerse en el anonimato tan tiempo.
—Verás, a nadie le importaba hace un tiempo, pero por alguna razón el Señor Oscuro requiere tu presencia.
—Y ustedes, pobres y patéticas marionetas no pierden oportunidad de lamerle las botas— dijo, sardónicamente —Me dan lástima, ancestrales familias babeando por un infame mestizo. Tus antepasados deben estar revolcándose en sus tumbas ¿Qué quieren de mí?
—Honestamente, no lo sé. Pero yo no soy quién para cuestionar los motivos del Señor Oscuro— dijo él, e inmediatamente después lanzó un Stupefy, pero Pansy lo esquivó.
—Estás demente si crees que te permitiré llevarme tan fácil ¡Flipendo!
—¡Protego! ¡Confringo! —lanzó el rubio, pero Pansy logró escapar a duras penas y la mesa del comedor estalló en pedazos, enterrando algunas astillas en la espalda de la chica. Ésta gruñó.
—¡Reducto! —Pansy sabía que ese hechizo podría fácilmente causar un enorme daño en el hombre, y a pesar de que Draco le había dado la espalda hace un año, Lucius era su padre y no pretendía asesinarlo. Sin embargo, los instintos de supervivencia eran más fuerte. Era una Slytherin, después de todo.
—Tu padre estaría avergonzado de ti. No sé en qué momento pensé en casar a Draco contigo— Pansy no pudo evitar advertir el tono de voz con el que se había referido a su hijo ¿Qué había pasado?
—Por fortuna, no podría importarme menos lo que piense mi padre ¡Levicorpus! ¡Immobilus!
Pero Lucius era un Mortífago experimentado, y no iba a caer ante ella. Pansy lo tenía claro, pero no iba a ceder sin pelear.
—¡Incendio! —dijo el hombre, y las cortinas prendieron fuego, provocando el mismo efecto en los ojos de la chica.
—Eres despreciable— dijo, apretando la mandícula y sosteniendo su varita con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
—Okay, basta de juegos ¡Imperio!
Honestamente, Pansy sabía que no jugaría limpio, pero era algo patético ser controlada mentalmente. No obstante, no logró evitar el hechizo y su mente poco a poco fue nublándose hasta quedar en blanco.
—Muy bien, ahora me vas a dar tu varita y te comportarás. Vamos a Malfoy Manor— dijo Lucius con una espeluznante calma. Le agarró el brazo y se desaparecieron en conjunto.
Aparentemente, tener paz había sido pedirle demasiado a la vida.
23 de Mayo, 2000 – Campameto General de Resistencia
—Malfoy— dijo una voz femenina desde la entrada de su carpa. Argh.
Hermione Granger estaba adquiriendo la molesta costumbre de entrar en su dormitorio cuando se le daba la gana. Después de informarle respecto a las posibles candidatas a reencarnaciones consideraron que lo más oportuno era que trabajaran juntos en la tarea. Estaba comenzando a arrepentirse.
—¿Qué diablos quieres ahora, Granger? —la castaña frunció el ceño.
—¿Tienes que ser tan desagradable todo el tiempo? No te he hecho nada.
—Es parte de mi encanto— dijo él. Ella rodó los ojos con exasperación, y él saboreó la expresión por un segundo, realmente era adictivo fastidiarla.
—Estás más malhumorado que de costumbre ¿Tiene algo que ver con tu pelea con Blaise? Lo vi salir bastante airado el otro día…
—Ustedes Gryffindors no pueden evitar entrometerse en los asuntos de otros. Ahora, dispara.
—Hum… Creo que deberíamos empezar a buscar dónde está Ávalon, pensaba esperar a que Ginny se comunicara con Nimue nuevamente, pero está tomando demasiado tiempo— dijo ella, mordiéndose el labio inferior mientras esperaba una respuesta.
El rubio levantó una ceja para esconder la sensación de calor que lo invadió cuando la vio hacer ese gesto. Estúpida y sensual Granger.
—¿Alguna idea en ese nido de pájaros que llamas cabeza? —preguntó el rubio. Ella bufó, pero al parecer no tenía ganas de discutir, aspecto que se había normalizado en el último tiempo, y Draco no estaba seguro de que le acomodara la situación. Es por eso que intentaba provocarla cada vez que tenía oportunidad, quizás estaba perdiendo su toque.
—La verdad es que a pesar de la cantidad de libros que tengo, no logro encontrar alguno que indique una posible locación— dijo ella, y luego levantó el dedo. Draco había aprendido que eso era signo de que tenía una idea. —Pero, en las referencias de los textos que he leído hay algunos títulos que podrían ayudarnos, están en la biblioteca de Oxford.
—Y me estás diciendo esto porque…— pero el pensamiento le llegó a Draco como un trueno. Definitivamente las entidades mágicas habían decidido que el rubio se merecía una muerte lenta y tortuosa por todos sus pecados pasados. —Oh, no, Granger ¿Por qué no llevas a Potter? A él le gusta andar arriesgando su cuello innecesariamente.
—Ciertamente prefiero la compañía de Harry. No te lo estoy diciendo por tus "encantos", es porque te necesito— Racionalmente, el rubio sabía que esas dos palabras tenían que ver con un asunto práctico y no insinuaban nada más, pero sus entrañas decidieron que sacarlas de contexto era una buena idea.
Necesitaba tomarse un trago, o varios. Quizás acostarse con otra chica, quizás la abstinencia realmente estaba causando estragos en él.
Granger pareció darse cuenta también de la última declaración que había hecho y se sonrojó furiosamente, después de un instante se aclaró la garganta.
—Quiero decir… tú conoces del tema más que él y podrías ser de mayor ayuda mientras estemos ahí. Además, vamos a usar todas las medidas necesarias; aún tenemos la poción multijugos que no usamos para el rescate, y la capa de invisibilidad de Harry.
La bendita capa de invisibilidad. Recordó cuando Potter le contó de su existencia y cómo se había enfurecido. Por supuesto que "El niño que se negaba a morir" tenía una maldita capa que lo hiciera invisible y lo dejara salirse con la suya todo el tiempo. No era normal que desde los once años un niño se escapara de la muerte tantas veces
La vida era realmente injusta.
—Seguro que Boot puede ir— dijo él desinteresadamente —Ya pasamos el suficiente tiempo juntos como para ir contigo a una misión, tengo una reputación que mantener ¿Sabes?
—Sinceramente, Malfoy, dudo que tengas una muy buena reputación en el campamento— comentó ella alzando las cejas —Además, creí que no te importaba lo que el resto pensara de ti.
—No me importa, pero Blaise es un entrometido y está empezando a preguntar idioteces.
—¿Oh? ¿Y qué es lo que Blaise quieres saber? —pregunto Granger con interés. Draco gruñó, no iba a caer en su jueguito.
—Está bien, Granger ¿Cuándo tienes pensado salir?
—Mañana en la madrugada. Tomaremos las cosas, llegaremos a Oxford bajo la capa y aturdiremos a un par de muggles para tomar muestras y camuflarnos. No sabemos si a Quién-tú-sabes se le habrá ocurrido ir a una biblioteca muggle a investigar— dijo ella.
Draco se encogió de hombros en respuesta.
—Ah, y despiértate a la hora, sin quejas. Será al alba—dijo ella y él bufó. La castaña se preparó para salir cuando un agitado Longbottom llegó corriendo.
—¡Hermione! Vine… en cuanto… pude— dijo entrecortadamente, agarrándose el pecho.
—¿Qué sucede, Nev? —preguntó Granger, poniéndose nerviosa de repente.
—Es Luna, se acaba de despertar.
24 de Mayo, 2000 – Malfoy Manor
Hacía frío y apestaba a humedad.
Pansy se despertó con el cuerpo adolorido y miró a su alrededor, estaba en un calabozo, probablemente en la mansión Malfoy. Genial.
Se sentó y se llevó una mano en la cabeza, retumbaba y estaba segura de que tenía un profundo corte, su cabello estaba pegajoso y cuando se llevó la mano a la herida, sintió un punzante dolor.
—Malditos salvajes…— murmuró con desdén.
—Por algunas horas pensé que jamás despertarías— dijo una voz rasposa desde el otro lado de la celda. Levantó la mirada y se encontró con un hombre que debía superar los sesenta años, tenía una grisácea barba, estaba extremadamente delgado y parecía que llevaba tiempo ahí encerrado.
—¿Quién eres tú? —preguntó la chica. Pero el hombre se limitó a observarla. Parecía reacio a hablar, y por su voz tenía la pinta de no haber bebido agua hace varios días —¿Por qué te tienen aquí?
—¿Acaso necesitan un motivo? —contestó él, cortante.
—Supongo que tienes razón, pero nunca te había visto. Alguna importancia debes tener para que te mantengan vivo.
El viejo la inspeccionó durante unos momentos, como estudiándola.
—¿Cómo está la herida en su cabeza? Te diste un buen golpe cuando te lanzaron aquí dentro— preguntó él.
—Duele como los mil demonios, malditos bastardos.
—¿Eres parte de la Resistencia? —inquirió el hombre con curiosidad. Ella lo miró y alzó una ceja.
—¿Tengo pinta de ser una idiota que arriesgaría su vida voluntariamente? —le dijo ella con molestia. Para Pansy había una gran brecha entre no estar de acuerdo con los ideales del Señor Oscuro y unirse a un grupos de Gryffindors suicidas —Respeto demasiado mi vida como para andar jugando al héroe con Potter y compañía.
—Sin embargo, aquí estás— comentó él, encogiéndose de hombros. Pansy gruñó —¿Cuál es tu nombre?
—Pansy Marl-…Parkinson— se había acostumbrado a dar su apellido falso. Supongo que ya no tiene mucho sentido.
—Oh ¿No están los Parkinson del lado de Quién-tú-sabes? —preguntó el viejo —¿Desobedeciste a tu Amo y decidió castigarte?
Ella sintió una ola de enojo ante la insinuación, y le enseñó su desnudo antebrazo izquierdo.
—¿Acaso vez alguna asquerosa Marca? —le dijo ella con desagrado. Se había desvinculado de su familia y no había tenido planes de volver con ellos
—Huh, detractora. Al parecer los jóvenes tienen algo de consciencia, hace poco conocí a otro chico que también quería traicionarlo, al menos eso dio a entender— comentó él, y a Pansy le asaltó la curiosidad.
—¿Quién?
—No me dijo su nombre, pero era alto, tenía cabello castaño y ojos azules. Parecía bastante honesto, pero bueno, con éste séquito de sádicos nunca se sabe.
Theo. Su ex compañero había estado recabando información para traicionar al Señor Oscuro. No debía sorprenderle mucho, el chico nunca tuvo intenciones de ser parte de los Mortífagos, y desde hace años que se le habían metido en la cabeza esas ridículas nociones de la igualdad entre ellos y los sangre sucia. Sin embargo, nunca le pareció que fuera lo suficientemente valiente como para atreverse a hacer algo drástico.
—¿Lo consiguió?
—Ni idea, podría estar muerto— ante el pensamiento Pansy sintió un escalofrío. Ella nunca había sido tan cercana a él, Salazar, el chico era un ser solitario y le sorprendía que Draco y Blaise le tuvieran tanto cariño. Si bien ella compartió muchas veces, el castaño casi siempre estaba callado. Era un hombre extraño, y aburrido.
Aun así, nunca le deseó mal, por el contrario.
—¿No me vas a decir quién eres?
El viejo suspiró
—Bueno, supongo que estamos en la misma situación. No vale la pena esconderlo— dijo él —Me llamo Forsythe MacDougal, llevo… la verdad no sé cuánto tiempo encerrado aquí. Soy arqueólogo.
¿Arqueólogo? ¿Qué demonios podía querer el Señor Oscuro de un arqueólogo?
—Y estás aquí porque…— empezó ella, curiosa.
—Al parecer mis estudios han llamado la atención de Quién-tú-sabes, no es necesario decir que ha tomado bastante información de mí. Sinceramente, no sé porqué me mantiene vivo a estas alturas.
La chica frunció el ceño. La última vez que el Señor Oscuro había mantenido a un prisionero tanto tiempo, o al menos que ella recordara, había sido a Ollivander. Según lo que Draco le había contado, estaba en busca de una varita especial.
¿Qué estaría buscando ahora?
Ella sabía poco de lo que había transcurrido en el círculo de los Mortífagos durante su séptimo año, Draco le había contado algunas cosas, pero tenía claro que se había ahorrado un montón de detalles, no era que quisiera saber mucho de sus morbosas andanzas tampoco. El año 1997 había sido un verdadero infierno, cuando Snape se hizo con el poder de Hogwarts y dejó a los Carrow a cargo de impartir disciplina todo se había ido al carajo. Fue obligada a torturar compañeros y ver a aquellos idiotas que se atrevían a desafiarlos ser cruelmente castigados.
Estaba segura que Longbottom tenía poco aprecio por su vida, o simplemente la cantidad de Crucio que había recibido le hicieron perder las pocas neuronas que le quedaban.
Esos meses la hicieron decidir que quería ver caer al Señor Oscuro. Sin embargo, estaba aterrada. Eso había sido lo que la había hecho decir que capturaran a Potter en el Gran Comedor el día de la Batalla y, claramente, se sintió tremendamente estúpida después. Había logrado escapar de las mazmorras cuando llevaron a todos los Slytherin y se fue a luchar al bosque prohibido contra las criaturas mágicas que su bando había traído. Por supuesto que jamás se lo admitió a nadie, ni siquiera a Draco, que había sido su único apoyo, si es que se le podía llamar así, durante el año después del desastre en Hogwarts.
Se escuchó un ruido desde arriba y supo que alguien había entrado en el calabozo. No pasó mucho tiempo hasta que se vio frente a frente con la peor de sus pesadillas.
—Veo que nuestra invitada de honor finalmente despertó. Debo decir que por un momento pensé que Lucius la había cagado de nuevo y te había matado— dijo la fría y siseante voz de Lord Voldemort. Pansy abrió los ojos, aterrorizada, y el ambiente enfriarse, como si hubiera un dementor cerca.
Estaba inmóvil y no se atrevía a decir una sola palabra.
—Realmente no sé qué pasa con esta generación. Crecen con todas las comodidades, les doy la oportunidad de regir conmigo el mundo mágico, y aun así se empeñan en desafiarme— dijo él, sacudiendo la cabeza. —Viejo ¿Ella sirve?
Pansy frunció el ceño, confundida.
—No tengo idea.
—¡Deja de evadir mis preguntas, pedazo de basura! Al parecer tus neuronas se han ido muriendo con el encierro— exclamó el Señor Oscuro con rabia.
—¿Servir para qué? —murmuró Pansy para sí, pero el mago la escuchó.
—Eso no importa, Pansy. Lo único que necesitas saber es que tendrás el honor de llevar a Lord Voldemort a la gloria y serás recompensada por ello —. El corazón de la chica se aceleró considerablemente y un terrible pánico se apoderó de cada una de sus células.
Ella miró a MacDougal, que seguía sentado en la misma posición contra la pared. Impasible.
—Viejo, terminarás revelándome todos los secretos tarde o temprano, tus días están contados— siseó el intimidante hombre que dominaba el mundo mágico.
—Creo que subestimas la voluntad de un hombre que ya no tiene nada que perder— comentó él, sin cortar el contacto visual, y Pansy se preguntó cómo había alguien tan dispuesto a desafiarlo con esa calma en la mirada.
—¡CRUCIO! —exclamó el Señor Oscuro y la maldición el pegó justo en el pecho al anciano, él comenzó a gritar y retorcerse de dolor, y ella no podía hacer nada. Después de unos momentos despegó su mirada del anciano y la posó en ella.
—Espero no tengas ninguna cita pendiente en los próximos días, vamos a hacer un pequeño viaje. Tú y yo —le dijo con una malévola sonrisa plasmada en el rostro y se volteó para irse. Una vez sintió la puerta de las mazmorras cerrarse, Pansy corrió hasta el hombre y lo ayudó a sentarse.
Merlín, estaba en los huesos.
MacDougal respiraba entrecortadamente, pero logró incorporarse. Su mirada estaba hueca.
—Niña, si realmente quieres que este hombre caiga, tendrás que ser fuerte. Temo que podría estar en tus manos impedir que se haga con el Cáliz.
—¿Cáliz?
—Sí, es un artefacto mágico que podría otorgarle inmortalidad si logra llegar a él. Si no me equivoco, tú podrías poseer poderes ancestrales producto de tu ascendencia— tosió rasposamente —Y tenerte a su lado podría darle ventaja ¿Crees tener la voluntad de resistirte?
La chica lo miró y dejó caer los hombros, soltando un respiro que no sabía que estaba conteniendo.
—Honestamente, no lo sé.
A/N: Hola! Día de actualización! Disculpen por no responder los reviews últimamente, he estado muy distraída con mi otra historia jeje, y me ha sido difícil continuar escribiendo al mismo ritmo que antes...pero intentaré seguir actualizando cada dos semanas. Espero que no abandonen la historia por la espera :(, realmente me emociona cada vez que veo reviews o que alguien le pone follows/fav
A Lilianne Ethel Nott, que se ofreció para revisar mi novela, envíame un DM para mandártela en correo y todo, si tienes tiempo, claro! Se agradece cualquier ayuda, ya que soy nueva en esto y quiero mejorar cada día. Es una novela de fantasía, así que si les gustan los mundos fantásticos y la magia (como asumo, ya que aquí todes somos fan de HP jejeje) No duden en decirme!
Gracias de nuevo por el apoyo a esta historia, especialmente a mi amiga Andi que siempre me ayuda con todas las ideas y mis correcciones y se banca mis constantes ramblings respecto a lo que podría hacer o no (I love you)
Déjenme saber qué les parece!
Love, Clavito!
