La reina de tus caprichos

George nos dejó en la estación para subir, en silencio, al ferrocarril hasta New York, quedándome dormida durante todo el trayecto, supongo que por el cansancio tras tantas emociones. A nuestra llegada, nos recogió otro de los chóferes, que la familia tenía a su servicio en la ciudad. Finalmente llegamos al puerto desde el que embarcaríamos en el Aquitania*1, reacondicionado de nuevo para pasajeros, partiendo hacia Francia. Fue un largo y callado viaje que me confirmó que seguías enojado conmigo y no me ibas a dispensar fácilmente.

Llegamos varias horas antes de que embarcaran el resto de los pasajeros, mayoritariamente familias en busca de algún ser querido. Uno de los oficiales de tripulación te estaba esperando y os saludasteis como viejos amigos. Al verme se extrañó y me presentaste como la hija adoptiva de Madam Elroy. Sabía que la tía realizó la nueva adopción para evitar posibles impedimentos legales, pero desde entonces me presentabas como tu prometida...

Le solicitaste que adaptaran el pasaje para ambos y que me facilitaran alguna labor alejada de la sección médica que aún viajaba hacia el viejo continente, mientras tus condiciones serían las mismas que habías tratado anteriormente. Yo desconocía qué condiciones eran, o la razón de apartarme de la sección médica, desaprovechando de esta forma mis conocimientos de enfermería, pero preferí esperar a estar a solas contigo para consultarte. Todo parecía en orden y embarcamos mientras nos indicaba nuestro camarote. Más tarde otro hombre vendría a facilitarnos nuestros uniformes de trabajo.

El camarote constaba de una litera, recordándome a cuando vivíamos juntos en nuestro apartamento de Chicago, un escritorio, una silla, un armario y una mesita de noche. Pese a ser sencillo también disponíamos de una ducha, con temperaturas y con aseo adicional. Supuse que se trataba, o bien de un camarote de 2ª clase, o de los que utilizaba la propia tripulación.

En el escritorio dejaste los papeles que habías revisado en el auto y empezaste a guardar el resto de tus cosas en una parte del armario, dejando la otra para mí. Ya no soportaba más aquel silencio. Mi intuición me decía que aún estabas enojado conmigo. Mientras guardaba yo también mis cosas, me decidí a hablar.

- ¿Por qué has pedido que me alejaran de la sección médica? ¿No sería mejor que pudiera ejercer?

Justo habías acabado de dejarlo todo y finalmente me miraste. Cuando vi tus ojos, un desagradable escalofrío recorrió mi espalda. Me recordaron las miradas que me echaba la tía abuela años atrás y sentí un nudo en mi garganta. Podía soportar muchas cosas, incluso este tipo de miradas, pero no de ti ¿Tanta era la decepción que te había causado mi ultimátum? ¿Habría resultado inútil todo mi esfuerzo para evitar perderte? Empezaba a pensar que quizás te acompañaría pero te estaba perdiendo, aunque estuviera a tu lado.

Cuando creía que nada podría ser peor que mis anteriores pérdidas y separaciones, tú conseguías que un miedo mayor me apresara. Los prejuicios me arrebataron mi amistad con Annie, la muerte me arrebató a Anthony en un accidente, la retribución me arrebató a Terry, el honor a Stear… de hecho, yo ya había venido a este mundo perdiendo… a mis padres… pero eso no significaba que pudiera asumir, una tras otra, nuevas pérdidas. Era precisamente por ese motivo que no me había resignado a esperarte. No podía perderte, no así, me dije, mientras notaba como mis ojos se humedecían.

- No –contestaste sacándome de mi arrobo-, cuando lleguemos a Europa nadie nos debe conocer como integrantes de la familia Andrew. Durante este viaje debemos trasformarnos. Lamentablemente la prensa ha divulgado algunas fotos de nuestro pasado compromiso y sería aconsejable que cortaras también tu cabello… -Me pareció notar un dejo de tristeza, aunque mantenías el tono frío en tu discurso- Tampoco nos conviene que te reconozca el personal sanitario a bordo, cosa muy probable si ejercieras o te relacionaras aquí –Descansaste estudiando mi rostro-. Una vez lleguemos, sí podremos volver a ejercer, si nos conviene. Nos integraremos con la población y ya nadie estará tan pendiente de nosotros.

Tomaste varios frascos de tu equipaje y te dirigiste al aseo- Como te comenté, yo me dejaré otra vez la barba y esta tarde, antes de empezar a trabajar, oscureceré mi cabello. El capitán y varios oficiales de tripulación son viejos conocidos y contamos con su ayuda y discreción, pero el resto solo nos deben conocer por nuestros nombres de pila. Si alguien nos pregunta, somos solo Albert Greenland y Candy White.

- ¿Greenland? –pregunté sorprendida.

- El apellido de soltera de mi madre –Y desapareciste tras la puerta.

En ese momento un hombre llamó a nuestro camarote y me entregó un par de uniformes. Uno parecía de cocina y el otro, evidentemente femenino, de sirvienta. Genial, aquello era como retroceder en el tiempo, me moría de ganas de ejercer y aquí me tendría que conformar con sacar el polvo… pero al menos estaba contigo, o eso creía. Empezaba a dudarlo. De hecho tu explicación me había aclarado algunas cosas, pero también me había creado nuevas incógnitas.

No pasó desapercibido que te refirieras a nuestro compromiso como "pasado", así como, también, me extrañó que dijeras que en tierra podríamos "volver a ejercer" en plural. Un sin fin de dudas seguían allí, ¿Qué plan tenías pensado seguir en tierra? ¿Por qué no querías que nadie nos reconociera? Cuando quizás la influencia de la familia te sería ventajosa, ¿Qué sabías exactamente de la situación de Stear? ¿Cómo lograríamos llegar hasta él, si aún había altercados y represalias?… y entonces pensé en los muertos y los heridos. Cuantas personas habían muerto en este horror y seguían cayendo.

En ese momento una extraña mezcla de terror y esperanza me invadió.

Continuará…


*1 El Aquitania – Fue construido en los astilleros John Brown & Company en Clydebank, Escocia, donde se construyeron la mayoría de los barcos de Cunard. Fue el tercero de los grandes trasatlánticos en las rutas del norte de la época, junto con "El Mauritania" y "El Lusitania" (en los que se han ambientado otros fics de CC). El Aquitania fue apodado el "Galgo más bello", se estrenó en 1914, y navegó durante la GM primero para transportar tropas aliadas, para lo que resultó excesivo, y luego como barco hospital, y otra vez para envío de tropas, atendiendo también como buque hospital, es decir, uso mixto. Recién firmado el Tratado de Versalles 1919 se volvió a habilitar para pasajeros. En el fic Albert y Candy embarcarían en alguno de los primeros viajes despues de ser rehabilitado para pasajeros. Resistió ambas GM, sirviendo en ambas. Así que no, no habrá accidentes, ni morirá nadie en alta mar. Debido a la catástrofe del Titanic (1912) fue uno de los primeros barcos en llevar suficientes botes salvavidas para todos los pasajeros y tripulación.