Capítulo 15
Hinata estaba todavía aturdida mientras observaba a Naruto hablar con sus dos hermanos y su jefe de seguridad.
Estaba sentada en el regazo de Naruto. Se sonrojó profusamente cuando entraron en lo que parecía ser una sala de conferencias y encontraron tres enormes hombres mirándola como si fuera un sabroso bocado.
No había ayudado cuando trató de pasar a sentarse lejos de todo el mundo sólo para encontrarse a sí misma muy arraigada entre los musculosos muslos de Naruto. Se movió, tratando de liberarse, hasta que sintió a Naruto mover su mano entre sus muslos. Cuando trató de mover su mano, él movió su otra mano y la deslizó hacia arriba debajo de su camiseta.
—¿Qué estás haciendo?— susurró Hinata furiosamente, tratando de no mirar a los otros tres hombres.
—Si insistes en menear tu culo contra mi polla, te tomaré aquí, ahora mismo.— murmuró Naruto en su oído.
—Los otros te verán.
Hinata miró debajo de sus pestañas a los hombres que estaban mirando con interés.
—Ellos desean ver cómo responde tu especie. Quieren ver cómo te tomo.— dijo Naruto con voz ronca.
Hinata se congeló de horror. A partir de la sensación de la polla de Naruto debajo de su culo, parecía excitado por la idea de otros mirando mientras la tomaba, pero ella no sentía lo mismo. Comenzó a temblar mientras el miedo se asentaba.
— Naruto, por favor, no.— rogó Hinata. —La mayoría de mi especie es muy reservada sobre lo que hacemos. Yo soy muy reservada. Creo que jamás podría perdonarte si hicieras eso.
Naruto frunció el ceño cuando sintió que Hinata empezaba a temblar en sus brazos. No había tenido intención de asustarla. Su especie no encontraba nada malo con disfrutar viendo a otros gozando. No iba a ofrecerles compartir a Hinata, ya que ella era su verdadera compañera y su dragón no compartiría.
Sus hermanos le preguntaron si podían aprender cómo complacer a una mujer humana, dado que ambos expresaron su interés en dos de las mujeres que fueron tomadas. No se había ofendido.
Encontró reconfortante ver a sus hermanos con otras hembras, a menudo sugiriendo formas de darles placer. Le gustaba hacer cosas a Hinata de las que podrían sugerirle.
—No es inusual para mi especie disfrutar viendo a los demás en su búsqueda de placer. A menudo aumenta el nuestro.— dijo Naruto tratando de calmar a Hinata.
Si acaso, su temblor se hizo peor.
— Naruto, ¿está todo bien con tu pareja?— preguntó Konohamaru con curiosidad. —Huelo el miedo en ella.
Naruto tiró de Hinata más apretada entre sus brazos, frunciendo el ceño mientras ella hundía la cara en su cuello y se aferraba a él.
—Su especie no permite que otros los vean cuando se dan placer entre sí. Hinata dice que es un asunto privado entre las parejas acopladas.
—Pero...— comenzó Sasuke frustrado.
Kakashi se inclinó hacia delante.
—Si la hembra se siente incómoda con mi presencia, me puedo ir.
Hinata se asomó por el cuello de Naruto, las lágrimas brillaban en sus pestañas.
—No se trata sólo de ti.— comenzó Hinata suavemente. — La mayoría de la gente, los humanos, son muy privados acerca de compartir su cuerpo. No caminamos por ahí sin ropa, sin duda no hacemos el amor delante de otras personas y no compartimos nuestros cuerpos. No pasa así con todos los seres humanos, pero a la mayoría les resulta ofensivo incluso pedirles que hagan algo así.
Hinata levantó la vista hacia a Naruto tristemente.
—Me temo que no tuvimos mucho tiempo para llegar a conocernos uno al otro, de lo contrario habrías sabido esto. Si no te importa, me gustaría volver a nuestro camarote. Yo... yo no me siento muy bien.
Naruto frunció el ceño hacia Hinata. Podía sentir su dolor y eso le confundía. Se veía muy pálida. Tal vez, reaccionó mal porque todavía estaba cansada. Naruto sintió una oleada de disgusto cuando pensaba en el hecho de que ella había pasado por muchas cosas y él había sido egoísta con sus propios deseos. Asintiendo con la cabeza, Naruto se puso de pie recogiendo a Hinata en sus brazos.
—Voy a volver en breve. Quisiera que Hinata descansara más.
Hinata no dijo nada cuando Naruto la llevó de vuelta a su camarote. Cuando la acostó en la cama, se dio la vuelta dándole la espalda y cerró los ojos. Se negó a llorar delante de él. Naruto se sentó a su lado por un momento, frotando su espalda, antes de inclinarse sobre ella dándole un beso en el cuello.
—Voy a volver pronto. Descansa y comeremos cuando despiertes.— dijo Naruto.
Dejó que su mano descansara sobre la cadera de Hinata por un momento antes de levantarse y salir de la habitación.
hinaty escuchó cuando la puerta se cerró detrás de Naruto, sólo entonces dejó que las lágrimas cayeran.
¿En qué se había metido?
El mundo de Naruto y el de ella eran muy diferentes.
¿Cómo iba a encajar alguna vez?
Era algo más que tener sexo delante de la gente. Estaba dejando todo lo que había conocido y entrando en un mundo del que no sabía nada.
¿Qué pasaría si Naruto decidía que ya no la quería?
¿Qué pasaría si él quería tener relaciones sexuales con otras mujeres?
Hinata sabía que nunca podría vivir con él si lo hacía.
Pero, ¿donde la dejaría eso?
En un planeta extraño lejos de todo el mundo que alguna vez había conocido y amado y lejos de su amada montaña.
Hinata lloró hasta que estaba tan exhausta que no podía mantener los ojos abiertos. Poco a poco, el sueño la reclamó dándole un poco de paz.
.
.
Preocupado, Naruto miró al otro lado de la mesa cuando Hinata recogió su comida de nuevo, empujándola de un lado al otro del plato, no comiendo más de un bocado o dos.
Estaba perdiendo peso y unas sombras oscuras aparecieron debajo de sus ojos.
Rara vez hablaba con Naruto, a menos que le hablara primero. Habían estado viajando durante más de dos semanas y se volvía más silenciosa cuanto más se acercaban a Bijuu.
Se contactó con la Simbiosis en sus muñecas para ver si le decían algo, pero tan pronto como se conectaba con ellas, se retiraban de él.
Cerrando su mano sobre la mesa, vió como Hinata saltó.
—¿Qué está mal? Tienes que decírmelo, Hinata. Puedo ver cada día como te retiras más y más lejos de mí.
Hinata se negó a mirar a los ojos a Naruto cuando le respondió en voz baja:
—Nunca te he rechazado.
Y no lo hizo, no podía. Cada vez que Naruto la tocaba, sentía las oleadas de calor acumulándose dentro de ella y ya no podía apartarse de él más de lo que podía dejar de respirar.
—Me dejas que te ame, pero sólo a tu cuerpo.— dijo Naruto duramente. —No comes, no hablas, casi no duermes. ¿Por qué? Te niegas a dejar que te lleve al médico e incluso tu Simbiosis no responde a mis inquietudes. Necesito que me digas… ¿que está mal?
Hinata sintió una lágrima caer sobre su mano.
—No hay nada malo, Naruto. Solo estoy cansada. Eso es todo, sólo cansada.
Naruto se puso de pie rodeando la mesa, se arrodilló y levantó la barbilla de Hinata suavemente para mirarle a los ojos.
—Dices eso, Hinata, pero no duermes. ¿Crees que no sé qué finges cuando te sostengo cada noche? Dímelo, Elila, déjame que te ayude.
Hinata se quedó mirando a los ojos de Naruto por un momento antes de contestar en voz baja:
—Somos muy diferentes. Literalmente venimos de dos mundos diferentes.
Hinata puso la palma de la mano en la mejilla de Naruto.
—He perdido todo lo que he conocido en mi vida, todo lo que he amado, quién soy.
Miedo hizo que los ojos de Naruto brillaran con ira.
—Eres mía, Hinata. Te he reclamado. Aprenderás a adaptarte. Aprenderás a amar a mi mundo, a mi gente y aceptarás lo que eres ahora.
Hinata sacudió la cabeza con cansancio. No pensó en nada más salvo lo qué podía hacer durante las últimas dos semanas
— Naruto, no pertenezco aquí. Pertenezco de vuelta en mi montaña.
Naruto se puso de pie, temblando ante la idea de perder a Hinata. Tenía que escapar. Caminando hacia la puerta del camarote, se volvió y dijo en voz baja:
—Nunca vas a regresar, Hinata. Vas a aprender a aceptar lo que ha sucedido. Si no empiezas a comer, te obligaré. Si no duermes, voy a medicarte para que descanses. Aprenderás que ya no eres la persona que eras.
Hinata observó como Naruto salió de su camarote antes de responder en voz baja:
—Oh Naruto, no estoy segura de que sea lo suficientemente fuerte como para sobrevivir.
.
.
.
—No sé qué hacer, Sasuke.—dijo Naruto mientras sostenía un trago fuerte en su mano. —Ella se está desvaneciendo delante de mis ojos. No come, no duerme, casi no me habla. Quiere que la lleve de vuelta a su montaña.
Sasuke tragó su bebida antes de servirse otro vaso. Ya estaba bien entrado en los vasos para el momento en que Naruto lo encontró. Cogió el vaso y bebió otro trago antes de responder.
—¡Estoy listo para llevarlas a todas de vuelta!
Sasuke arrastró las palabras.
—Ya he tenido bastante con ella... con ellas. Son mandonas, obstinadas, tenaces.— Sasuke hipó —Son bellas y demasiado sexy.
Naruto frunció el ceño, pero antes de que pudiera responder, entró Konohamaru gruñendo por lo bajo:
—Necesito un trago.
Antes de que Naruto o Sasuke pudieran decir una palabra, Konohamaru tomó la botella del potente licor y comenzó a beber directamente de ella, sin molestarse con un vaso. Limpiando su boca con una mano, gruñó:
—Voy a matar a una pequeña hembra humana con el pelo café y púrpura. Voy a desgarrarla en partes, la quemaré hasta las cenizas, y luego la juntaré de nuevo para poder hacerlo una y otra vez hasta que pida misericordia.
Naruto miró a ambos hermanos. Nunca los había visto así.
—¿Qué está mal?
—¿Mal? Mal, pregunta él.— gruñó Konohamaru apuntando la botella hacia Naruto. —Te voy a decir lo que está mal. ¡Aterrizas en un maldito planeta de hembras que conducirían a cualquier hombre hasta la locura y luego actúan como si fuera culpa del macho! No, no podías aterrizar en un planeta donde nuestra Simbiosis querría matar a la hembra y nuestro dragón la encontrara repulsiva. No, tenías que aterrizar en un planeta donde mi Simbiosis está tan chiflada con la hembra que hace cada maldita cosa que ella pide, independientemente de lo que yo diga… y mi dragón está tan caliente que está a punto de destriparme si no la reclamo antes que otro hombre, sólo que no puedo agarrarla el tiempo suficiente para hacerlo.
—¿Tú también?
Sasuke entornó los ojos mirado a Konohamaru.
—Mi mujer se niega a reconocerme incluso como un hombre. Todo lo que hace es citar su nombre, rango y un número horrible que no puedo recordar. Insiste en que la lleve a su casa. Mi Simbiosis está durmiendo con ella como si fuera su nueva mascota, enviándome imágenes de sus caricias y rasguños y hablando sin sentido mientras que mi dragón y yo nos ponemos a sufrir.— gruñó Sasuke cuando su cabeza cayó hacia adelante. —Incluso dijo que si quería permanecer en mi forma de dragón ella me rascaría mi barriga, pero como humano no me tocaría ni con un palo de diez palmos.
—¿Qué hay de las otras hembras?— preguntó Naruto confundido.
¿Qué les estaba sucediendo a sus hermanos?
—La que llaman Ino permanece con su hermana, Temari. Es la hembra que estaba a punto de morir. Es un ser cruel. Uno de los machos médicos quería que ella se apareara con él. Ella lo noqueó. Se han trasladado a su propio camarote bajo vigilancia.— dijo Konohamaru tomando otro trago.
—¿Por qué las hembras no están bajo vigilancia?— preguntó Naruto mientras terminaba su trago y cogía otra botella de licor.
—La llamada Sakura está bajo vigilancia, en mi camarote.
Sasuke arrastraba las palabras.
—Por desgracia, no puedo entrar porque tiene a mi Simbiosis atacándome y arrastrándome hacia fuera cada vez que intento entrar. Espera hasta que llegue a casa. Voy a enviar a mi Simbiosis a jugar y tan pronto como se haya ido, ¡bam!, ¡ella es mía!
Sasuke se rió ante la idea de tener finalmente indefensa a aquella mujer.
Konohamaru suspiró profundamente
— Hanabi ya se ha introducido en los sistemas informáticos, ingeniería, comunicaciones, sistema ambiental, y nuestros programas de formación. Tenía a los hombres haciendo algo llamado el 'Tobogán Eléctrico' en el simulador de entrenamiento de ayer. La mujer me vuelve loco. Juro que nunca duerme, nunca se calla, ¡y se mete en todo!
—Tal vez Hinata se sentiría mejor si hablara con algunas de las otras hembras. Tal vez si sabe que no está sola, que otras de su especie están aquí con ella, se sentiría mejor acerca de quedarse.— dijo Naruto animándose. —Una cena, prepararé una cena para todas las mujeres. Notifica a Sai que la prepare. Invita a tantos hombres y parejas apareadas como sea posible. Tendremos también a Madre aquí. Llegaremos a Bijuu mañana. Tal vez si las mujeres ven que nuestro mundo puede ser similar al de ellas estarán más receptivas.
—¡Oh, qué alegría!, conseguiremos ser humillados delante de todos.— dijo Sasuke mordazmente.
Naruto se sintió mejor cuando regresó a su camarote.
Explicaría mucho si Hinata tenía miedo de ser la única de su especie, pero no lo era. Había otras cuatro hembras y las conocía. Tal vez si ella lo sabía, eso le ayudaría.
Al abrir la puerta del camarote se movió en silencio, caminando hacia donde Hinata estaba sentada mirando hacia la oscuridad del espacio.
—Es hermoso, ¿verdad?— preguntó Naruto en voz baja mirando a Hinata.
Hinata sonrió con tristeza.
—Me criaron para creer que había un Dios que creó nuestro mundo. Incluso eso es algo que ya no puedo sostener más.
Naruto giró a Hinata para encararlo. Su corazón se rompía por el aspecto de la desolación de sus ojos.
—Puedes aferrarte a mí, Hinata. Te amo mucho, Elila.
Hinata miró a los ojos de Naruto.
—¿Qué significa eso... Elila?
—No hay una traducción exacta pero significa 'mi corazón'. Tú eres mi corazón, Hinata.— dijo Naruto cepillando suavemente un ligero beso en los labios de Hinata. —Siente mi corazón, que late por ti.
Hinata miró su mano puesta sobre el pecho de Naruto a la derecha sobre su corazón. Una sola lágrima corrió por su mejilla. Le amaba mucho.
Se debatía entre saber que tenía que irse y saber que no podía. Se sentía muy perdida. Sintió el calor a través de su camisa, el suave golpeteo de su corazón.
—Ahora, siente el tuyo.— dijo Naruto tomando su otra mano y poniéndola sobre su pecho.
Hinata alzó la vista con asombro al sentir ambos corazones latiendo al mismo tiempo.
—¿Cómo?
—Te lo dije, ahora somos uno. No puedo vivir sin ti, Hinata, del mismo modo que ya no puedes vivir sin mí.— susurró Naruto contra su pelo.
Hinata olisqueó, tratando de no llorar.
—Oh Naruto, te amo mucho. Es sólo que… no sé. No sé nada más.
—Sé que te amo, Hinata.— dijo Naruto envolviendo sus brazos alrededor de ella con fuerza. —Mañana vamos a estar en Bijuu. Verás lo bello que es. Tengo mucho que enseñarte y mostrarte.
Hinata se apoyó en el cuerpo caliente de Naruto. No quería preocuparse nunca más. Sólo quería sentir su cuerpo caliente envuelto alrededor de ella y sentirse segura entre sus brazos.
Se le escapó un suave suspiro mientras su cuerpo finalmente cedió a todo el estrés y la presión emocional que había estado sufriendo durante las últimas semanas y se quedó dormida en los brazos de Naruto.
Continuará...
