Disclaimer: Los personajes que ya conocen son de JK Rowling y los demás son completamente de mi autoría.
Quiero aclarar algo antes de que se generen muchas dudas, yo sé que la Segunda Guerra Mágica terminó en 1998 y que todavía no existía para nada la tecnología que hay ahora, pero quise que apareciera en el fic. Por eso parece que este fic esta situado en este año. Esto no fue un error y lo hice completamente a propósito con fines de facilidad de escritura. Honestamente creo que le da un toque de originalidad hacerlo relativamente atemporal.
Les mando un abrazo y muchas gracias por seguir dejándome reviews y seguir la historia.
¡Disfruten la lectura!
Capítulo 16
Draco llevaba sin ver a Theo cerca de dos meses, no se habían dirigido la palabra desde casa de Alana. El rubio no tenía manera de contactarlo ya que siempre que había visto a Nott era porque se pasaba por su casa y ahora las cosas seguían tensas entre ellos. Extrañaba a su amigo y había muchas cosas que quería contarle, pero estar lejos de Theo le había permitido conocer más a Nate. Las cosas con todo el grupo seguían con constante normalidad y ya se había acostumbrado a la dinámica de ser ignorado por Hermione todo el tiempo, le molestaba que la castaña ni siquiera reconociera su existencia, pero se dio cuenta que podía vivir con eso sin ningún problema además en las reuniones posteriores, Potter no se había aparecido por lo que la costumbre hizo cualquier incomodidad que tuviera con Granger mucho más llevadera.
La ausencia de Theo le había permitido a Draco desconectarse, a no ser por Hermione, del mundo de la magia y encontrar una rutina que le sirviera para vivir en el mundo muggle, obviamente todo con ayuda de Nate que ya se había hecho a la idea de que Draco tendría las preguntas más estúpidas sobre cualquier cosa súper común que existiera; como la primera vez que lo acompaño al supermercado y se dio cuenta que existían los códigos de barras y las cajas registradoras o cuando se terminó toda su ropa limpia y tuvo que enseñarle que era una tintorería y cómo funcionaban las lavanderías. A Nate le costaba un poco de trabajo imaginar de qué lugar vendría Malfoy para que nada de eso existiera, pero con el paso del tiempo se dio cuenta que disfrutaba muchísimo ver a Draco confundido con las cosas más sencillas así que dejó de hacer preguntas.
Nate se había convertido en un guía del mundo muggle para Malfoy incluso en las dos visitas que pudo hacerle a su madre le contó todas las aventuras que había vivido en el mundo muggle con él y lo mucho que estaba aprendiendo en su compañía. Narcissa no estaba del todo encantada con la idea de que Draco tuviera un amigo muggle, pero le daba gusto que hubiera alguien ayudándole en todo el proceso de adaptación y que sobre todo hiciera que su hijo no se sintiera solo tan lejos de casa y de todo lo que conocía.
En un principio, la presencia de Nate en su vida era simplemente utilitaria para sobrevivir en el destierro, pero poco a poco formaron una amistad genuina y Draco empezó a sopesar la idea de que los muggles no eran tan malos como se los habían pintado toda su vida, además estaba plenamente consciente que sin ese muggle probablemente no habría tenido que comer y que vestir desde su segunda semana ahí. Algo que le gustaba mucho a Malfoy de su amistad era que ninguno de los dos compartía mucho de su vida privada, pero sabían que podrían hacerlo si lo necesitaban, no había muchas preguntas ni mucho conocimiento de sus vidas antes de conocerse o de sus familias, pero compartían tiempo y cotidianidad así que no necesitaban nada de eso.
Después de lo que pasó en casa de Alana, Draco tenía la costumbre de pasar la mayor parte del tiempo que fuera posible en casa de Nate. Tenía comida, mejores muebles y olía mucho mejor que su hogar, ya que a pesar de haber hecho un día entero una limpieza profunda de todo ese lugar, muy a su pesar y siendo completamente idea de Nate, conservaba un olor a humedad que prefería evitar a toda costa. Así que las tardes hacía los deberes en casa de su amigo, caminaba a su casa y al llegar escribía en una pequeña libreta que tenía guardada, a veces sólo garabateaba y muchas veces plasmaba cómo se sentía incluso anotaba algunas cosas que le gustaría contarle a su madre la próxima vez que la viera. Conforme pasaron los días y después de varias visitas a Gringotts se dio cuenta que realmente no tenía mucho dinero en su cuenta y que poco a poco se acercaba el momento de tener que buscar un empleo, por lo que había moderado sus gastos y registraba cualquier movimiento monetario en su libreta. Realmente no tenía muchas cosas que hacer fuera de la escuela entonces escribir lo que fuera era una manera de perder el tiempo. También había encontrado que la literatura muggle era increíblemente fructífera, así que siempre estaba sacando algún libro de la biblioteca para devorarlo, los muggles tan tontos no eran.
—Fue suficiente, es hora de que vuelvas a hablar con Theo, así que te traje algo para que no vivas incomunicado del mundo— exclamó cerrándole el libro a Draco intentando ponerlo de pie del sofá.
—Ay, déjame en paz, estoy leyendo—contestó Malfoy intentando apartar a Nate —Y si Nott quisiera hablar conmigo ya se hubiera dignado a pasar por el apartamento en algún momento, sabe dónde encontrarme—agregó.
—Está bien, no lo hagas por Theo, hazlo por el bien de la comunicación con tus amigos y que si llegas a perderte de nuevo como la vez que fuimos al supermercado puedo encontrarte rápidamente.
—¿Qué es lo que quieres que haga? —preguntó Draco confundido, no estaba entendiendo por donde iba esa conversación.
—Hoy es el día en el que te unes a la era de la tecnología como una persona normal, te compraremos un teléfono celular.
—No tengo ni idea de lo que estás hablando, para qué quiero uno de esos, no creo que me sirva de mucho.
—Porque nunca has tenido uno, por favor, no seas testarudo y ven conmigo—dijo Nate con una mirada entre el hartazgo y la súplica.
—Que te quede claro que sólo quiero que dejes de molestarme—contestó Draco levantándose del sillón.
…
—Este tiene una pantalla de 4.5 pulgadas con retina HD y una cámara de 10 Megapixeles que hace que tus fotos se vean increíbles— explicó el vendedor de la tienda a Malfoy. Nate soltó una carcajada al ver la cara de su amigo. No tenía idea de que significaba nada de esas cifras que mencionó ese bajito con traje.
—Suena muy…interesante—contestó Draco. Ni siquiera sabía que era un teléfono celular, que iba a saber él de pantallas o pulgadas y algo de HD, no le gustaba sentirse ignorante, pero tampoco tenía muchas ganas de averiguar qué significaba todo eso. Miró a Nate con cara de hartazgo que más bien era de súplica y Nate asintió.
—Mira, no necesitamos un teléfono lujoso, sólo uno que le permita lo básico: tomar fotos, mensajes, llamadas, redes sociales y obviamente internet—exclamó Nate al encargado de la tienda. Todos estarían mucho más cómodos si Draco se mantenía al margen de todo esto y su amigo se lo explicaba en otro momento con mucha más calma.
El vendedor les enseñó algunos modelos más, aunque Draco se había sentido atraído por los más caros por verse mucho más elegantes y acorde a su personalidad, decidió irse por uno medianamente barato, recordó que no tenía tanto dinero y que probablemente esa baratija no le serviría de todas maneras; ya gastaría más dinero si le resultaba realmente útil. Pasaron escasos treinta minutos en los que el rubio vagó por la tienda, algunos vendedores intentaron acercarse y explicarle que existía el bluethooth, las conexiones inalámbricas o que tenían una red de datos 4G, no entendió nada así que se limitó a explorar que cosas podían hacer los aparatejos.
—Draco, ven, necesitamos hablar de números—llamó Nate esperándolo en una de las ventanillas.
—¿Números de qué? — preguntó desconcertado mientras se acercaba.
—Digamos que…para que tu teléfono pueda hacer todo lo que se supone que tiene que hacer necesita estar conectado a una red y esa red permite que accedas al internet, pero tener acceso a eso cuesta cierta suma de dinero dependiendo de que tanto quieras usar esa red, entonces tenemos que hablar de cuánto dinero quieres para pagar ese servicio…es como pagar por el agua o la luz en tu departamento—explicó Nate intentando no complicar mucho las cosas para Draco, él sabía que la tecnología no era su fuerte, el hombre no sabía ni utilizar el internet por amor a Dios.
—Cómo ¿tengo que pagar por la luz y el agua en mi departamento? —preguntó sorprendido sin entender que de que le estaba hablando Nate, acaso eso no era ¿gratis?
—Claro, te llegan recibos que tienes que pagar de otra manera te cortan esos servicios hasta que los pagues.
—Oh, mierda ¿y cada cuánto se tienen que pagar esas cosas? —preguntó Draco confundido. O los muggles cobraban por muchas cosas o en el mundo mágico eso no existía o sus papás se encargaban de todo sin decirle nunca nada.
—Cada mes.
—¡¿Cada mes!? —exclamó Draco en voz alta muy sorprendido.
—Podemos hablar del pago de los servicios después con mucha más calma, ahora necesito que me digas cuanto estás dispuesto a pagar por internet—contestó Nate de manera condescendiente.
—Ni siquiera estoy seguro de lo que es el internet, pagaré lo que tú pagas por eso. Sólo quiero irme de aquí, me estoy muriendo de hambre—añadió Draco sin tomarle mucha importancia a lo que estaba diciendo Nate. No le gustaba cuando empleaba su tono condescendiente como si él fuera estúpido porque no lo era, simplemente jamás había tenido que pasar por esas situaciones y no conocía que era vivir como los muggles lo hacían. Salieron de la tienda, compraron una pizza y se dirigieron al departamento de Draco para la primera lección sobre tecnología muggle de su vida.
—Malfoy, no has pagado ningún servicio desde que estás aquí, no entiendo como no te los han cortado—exclamó Nate ojeando todos los recibos que el rubio tenía en la barra de la cocina.
—No sabía que tenía que encargarme de eso, ni siquiera sé dónde tengo que pagarlos— contestó encogiéndose de hombros. Lo que menos le importaba ahora eran los recibos en su cocina, quería aprender a utilizar el aparatejo que acababa de comprar, los muggles inventaban cosas interesantes y quería explorarlas.
—Comienzo a pensar que realmente vienes de otro mundo, esto es…básico—dijo Nate extrañado. Una cosa era que no supiera donde pagar sus deudas, pero otra muy diferente era que ni siquiera supiera que la electricidad no era gratis.
—No tienes una idea, ahora explícame cómo usar esta estupidez.
Draco sacó el celular de la caja y lo admiro desde todos los ángulos posibles y antes de intervenir, Nate disfrutó la vista de su amigo completamente desconcertado. Se burló en silencio de él antes de comenzar la lección que, al parecer, tendría que ser desde cómo encenderlo.
—¡NO!¡YA TE DIJE QUE ESA NO ES LA MANERA DE ENVIAR UN MENSAJE! ¿NO ME ESTÁS PONIENDO ATENCIÓN? —gritó Nate furioso. Llevaba cerca de una hora intentando enseñarle a su amigo lo básico para que pudiera comunicarse con el mundo a través del internet y cada vez surgían más y más preguntas. Necesitaba un cigarrillo o una cerveza si esa conversación iba a seguir por ese camino. Nate era una persona extremadamente paciente, pero Malfoy tenía el super poder de hacerlo enfadar más rápido que cualquier otra persona, en un primer momento su ingenuidad había sido divertida, ahora sólo hacía que se preguntara una y otra vez porque había pensado que un teléfono era una buena idea.
—¡SI TE DESESPERA TANTO, NO ME ENSEÑES!, ¡YO NO QUERÍA ESTA COSA EN PRIMER LUGAR! —contestó Malfoy igual de alterado. Estaba harto de intentar aprender a manejar algo y no poder entenderlo del todo. No saber cosas que un muggle dominaba y que a él le estuviera tanto trabajo aprender lo hacía sentir inútil y si había un sentimiento que odiaba en el mundo era el de sentirse estúpido.
—Vamos a tomarnos cinco minutos y seguimos, prometo guardar la calma, pero por favor, pon atención a lo que te estoy diciendo—dijo Nate un poco más tranquilo.
—Sí, como sea.
Después de otras dos horas y varias cervezas, Malfoy aprendió a enviar mensajes instantáneos, guardar como llamar contactos y a tomar fotografías, la clase del correo electrónico y las redes sociales podría esperar a otro día cuando su cerebro no estuviera saturado de información.
—No fue tan difícil después de todo—afirmó Draco orgulloso de sí mismo por haberle ganado a la tecnología muggle ese día.
—No haré comentarios al respecto, sólo quiero irme a casa—contestó Nate. Sólo quería irse a casa y dormir, había sido una dosis muy alta de Draco Malfoy para un solo día. Necesitaba unas horas sin tantas preguntas obvias —Me voy a casa, nos vemos el lunes, iré a ver a mis padres el fin de semana, cualquier cosa puedes llamarme, ya sabes cómo—agregó.
—Gracias por enseñarme a usar esto—contestó el rubio acompañándolo a la puerta.
—Úsalo por si se te ofrece algo y ahora no tienes excusa, llámale a Theo—dijo Nate antes de cerrar la puerta.
Draco rodó los ojos, si llamaba a su amigo sería porque ÉL quería y no porque un muggle se lo ordenara, aunque después de un rato de pensarlo no creyó que fuera una mala idea, se quedó mirando el teléfono un rato y vagó por los cinco o seis contactos que tenía en la agenda, leyó una y otra vez "Theo Nott" hasta que decidió que lo llamaría. Extrañaba a su amigo, seguía molesto con él por decirle que se parecía a Lucius, pero y ya había pasado el suficiente tiempo sin dirigirse la palabra. Tomó el teléfono y presionó llamar.
—¿Hola? —preguntó Theo al otro lado de la línea.
—Nott, soy Malfoy— contestó el rubio asombrado de que esa tecnología funcionara. Las llamadas eran mucho más efectivas que las lechuzas, definitivamente.
—¿Malfoy?
—Sí, Malfoy. Nate me enseñó a usar un teléfono celular y bueno, tiene mucho que no hablamos—exclamó Malfoy fingiendo que no estaba pasando la gran cosa cuando estaba realmente emocionado de su pequeño gran logro.
—No puedo creer que Draco Malfoy en persona tenga algo relacionado con la tecnología muggle ¿qué diría Lucius? —contestó Theo sonriendo del otro lado del auricular
—Deshonra y mucha más deshonra.
—¿Cómo estás? ¿Ya dejaste de ser un agresivo de mierda? — preguntó Theo burlonamente.
—Si te refieres a qué si ya pedí disculpas por golpear a Potter, si ya lo hice—agregó Draco molesto.
—No esperaba que les pidieras disculpas.
—Créeme, hasta yo estoy sorprendido.
—Te felicito.
—¿Harás algo el fin de semana? Pensé que podríamos salir, Nate no va a estar —preguntó Draco intentando cambiar de tema rápidamente, no le gustaba la condescendencia de nadie. Aunque muy dentro de su ser estaba buscando que Theo aprobara su actitud reconciliadora nunca vista en la existencia de un Malfoy.
—¿Ahora soy el plan de respaldo cuando no está Nate? Me resulta insultante— le espetó Theo fingiendo estar ofendido.
—Ay, por favor, si no quieres venir está bien, no voy a rogarte por el amor a Merlín— manifestó Draco enfadado.
—Estoy bromeando, paso por ti mañana alrededor de las siete, tengo un lugar especial que quiero mostrarte.
—Te espero, entonces. Por cierto, este es mi número así que puedes guardarlo.
—Bienvenido al mundo de las telecomunicaciones—dijo Theo burlonamente.
—Ay, cierra la boca, no me lo hagas más difícil.
—Tengo que irme, justo ahora estoy un poco ocupado, nos vemos mañana—agregó Theo antes de colgar el teléfono.
…
—¿Quién era? —preguntó Alana sonriendo.
—Malfoy, al parecer ha decidido unirse al siglo XXI con ayuda de Nate— contestó Theo sonriendo. Su amigo se escuchaba diferente a la última vez que lo había visto, estaba ansioso por saber que le deparaba este nuevo Malfoy con amigos muggles y celulares.
—¿No tenía teléfono?
—Digamos que mi amigo es algo "ortodoxo" —exclamó sonriéndole a su interlocutora.
—Sigo sin entender cómo puede ser tu mejor amigo, tú eres tan…encantador y educado—dijo Alana con la sonrisa más coqueta de su arsenal.
—Bueno, digamos que llevo más tiempo aquí, antes era cómo Malfoy—contestó Nott dando un sorbo a su vaso de agua.
—No puedo creer que te parecieras a Malfoy, son demasiado diferentes.
—Él ha tenido una vida dura, le cuesta acostumbrarse a esta nueva vida, no seas tan duro con él.
—Pues Hermione me ha dicho cosas bastante desagradables de Malfoy—espetó Alana.
—Yo sé que Hermione es tu amiga, pero siempre hay dos lados de la historia, no digo que te agrade Malfoy porque yo lo digo y sí, puede llegar a ser realmente odioso, pero deberías de esperar a hacerte tu propio criterio y no sólo escuchar lo que dice Granger—explicó Theo.
—No prometo nada, pero haré un esfuerzo porque es tu mejor amigo y tú me gustas—contestó Alana acercándose a Theo.
—Con eso es suficiente—afirmó Nott —Por cierto, también me gustas—agregó antes de darle un pequeño beso a Alana.
….
—¿Qué huele de esa manera? —preguntó Theo al entrar al departamento de Malfoy.
—Realmente no lo sé, Nate me hizo limpiar este lugar a profundidad hace mucho tiempo, pero ese olor jamás se fue—contestó Draco irritado, necesitaba que ese olor se fuera de su casa, hacía la estancia en ese lugar horrible mucho más insoportable.
—No sé cómo puedes vivir aquí.
—Es lo que hay, los aurores me dijeron que si quiero estar en un lugar mejor tengo que pagarlo yo mismo y justo ahora no puedo darme esos lujos.
—Draco dejó de lado los privilegios burgueses para vivir como parte del proletariado, un futuro que nadie vio venir para un Malfoy.
—Cierra la boca, mejor dime a dónde vamos— exclamó Draco intentando desviar el tema. No quería pensar en dinero porque cada que lo hacía se daba cuenta de que no tenía mucho y no sabía cuánto iba a durarle el resto del fondo familiar.
—Si necesitas trabajo, yo conozco a alguien que puede contratarte aun sabiendo lo incompetente que eres. Me debe un favor— dijo Theo mirando a su amigo con una sonrisa burlona. ¿Lamentaba la situación en la que se encontraba su amigo? Sí ¿A pesar de eso le resultaba graciosa e irónica? También.
—No necesito favores de nadie. No voy a trabajar y si llego a hacerlo, será por mis propios medios—espetó Draco molesto.
—Como quieras. En fin, vámonos que nos están esperando.
Caminaron cerca de 45 minutos hasta llegar a su destino. Durante ese tiempo se pusieron al corriente de todo lo que había pasado en su vida en los dos meses que no se habían visto, Draco le contó de cómo pidió perdón a todos, Nate le enseñó el mundo muggle y se sentía un poco más incluido en el grupo de amigos, a excepción de Hermione que no parecía reconocer su existencia. Hasta cierto punto la vida de Malfoy se había sumergido en una rutina donde no había mucho que contar y por alguna razón, eso ya no le resultaba desagradable, mientras el tiempo pasara más rápido mucho mejor para todos.
Theo era el que tenía mucho que contarle a su amigo. Al parecer no había perdido contacto con Alana desde la fiesta en su casa y habían estado saliendo constantemente para conocerse y se encontraban en esa fase donde no sabían que eran el uno para el otro, pero no querían dejar de verse. A diferencia de Draco, Theo había dejado los prejuicios de la sangre mucho antes y los reafirmó cuando huyó a Australia y una familia muggle lo ayudó en todo lo que necesitó en los tiempos de la Guerra Mágica, así que las citas entre los magos y los muggles le parecían la cosa más normal del mundo. Le platicó a Draco lo cómodo que se sentía con Alana y lo mucho que disfrutaba su compañía, no había pasado nada entre ellos más allá de algunos besos, pero Theo estaba casi seguro de que era una relación que le gustaría conservar y cultivar en un futuro. Aunque Malfoy estaba un poco desconcertado de la actitud de su amigo, le dio gusto verlo sonreír, Theo no era una persona específicamente feliz y había pasado por demasiada mierda en su vida, así que después de todo merecía un poco de felicidad; es cierto que Alana no era su persona favorita por la relación tan estrecha que llevaba con Hermione, pero ese era problema de Nott, así que se limitó a felicitarlo.
—Es aquí, demonios, no pensé que estuviera tan lejos—exclamó Theo deteniéndose frente a una puerta de madera negra.
—¿Qué es aquí? —preguntó Draco desconcertado. No parecía que hubiera nada en ese lugar, sólo era una vieja puerta de madera en uno de los lugares más feos que había visto en Londres. Theo tocó tres veces y se escuchó el seguro de la puerta botarse, le hizo una seña a Malfoy para que pasara antes que él.
Draco entró con mucha reserva de a dónde lo había llevado Theo, así que cuando se cerró la puerta tras ellos y el enorme corredor se quedó oscuro comenzó a voltear a todos lados, confiaba en que Theo no frecuentaba lugares que pudieran poner en peligro su integridad física, pero Nott actuaba diferente después de Australia, así que estaba esperando lo peor. Después de unos cuantos pasos, el corredor se iluminó con una luz tenue y dejo ver una puerta al fondo que se abrió cuando estuvieron lo suficientemente cerca.
Era un lugar decorado al estilo de los años 20s, era una estancia muy grande las paredes tenía un tapiz color vino desgastado, seguro por el paso de los años; del techo colgaban imponentes candelabros con algunos toques de cristal. Había una imponente barra de madera del lado izquierdo con algunos espejos que también se veían algo oxidados de las esquinas detrás de ella y un piano negro de cola del lado derecho, el resto de las paredes estaba lleno de gabinetes de cuero negros. El establecimiento estaba casi vacío y las pocas personas que se encontraban ahí vestían formales y bebían licores de distintos colores en copas de cristal.
Caminaron a la barra, sólo había una mujer sentada. Tenía el pelo negro y muy largo, le caía por la espalda completamente liso y usaba un vestido color verde botella que resaltaba su piel blanca. Theo le tocó el hombro para llamar su atención.
—Pensé que el tiempo entre muggles te había quitado el buen gusto— exclamó una voz femenina extremadamente familiar.
—No se quita algo con lo que se nace, querida Pansy—contestó Theo sonriendo.
—No habías llamado—reprochó Pansy sin levantar la mirada de su copa de vino.
—Había estado ocupado, pero aquí estoy y te he traído una sorpresa.
Pansy levantó la mirada para saludar a Theo, pero se encontró con una cara que no se había imaginado ver después de todo lo que había pasado. Se levantó del banquillo y caminó hacia Draco que la miraba sorprendido.
—¿Me extrañaste? —preguntó Malfoy con una sonrisa coqueta en los labios.
—No, pero me alegra saber que estás vivo—contestó Pansy sonriendo. Los amigos se abrazaron por un instante, no se habían visto desde que la guerra había comenzado y ese reencuentro fue algo que ninguno de los dos había esperado.
Las cosas con Pansy durante y después de la Guerra Mágica habían quedado prácticamente igual. Su padre seguía muerto y su madre, en palabras de Pansy, era el peor ser del mundo mágico que había existido. Ellas no habían perdido mucho después de la guerra y seguía frecuentando a la élite, aunque todo eso ahora ya no le importaba tanto a Pansy como antes. Sus mejores amigos estaban desterrados, presos o muertos así que la mayoría del tiempo estaba sola, por eso cada que podía aprovechaba para ver a Theo.
—Pensé que estabas en Azkaban—admitió Pansy una vez que tomaron asiento en uno de los gabinetes de cuero y les trajeron todas sus bebidas.
—¿Tu madre no te dijo que me desterraron? Eso es raro, le gusta saber todo de todo el mundo—contestó Draco burlonamente.
—No, nadie habla de los Malfoy desde tu juicio. Digamos que perdiste relevancia en el momento en el que encontraron a tu familia culpable.
—Los Malfoy no podemos perder relevancia, toda la élite de sangre puras querían ser como nosotros—dijo Draco altanero.
—Ya no, son la única familia que fue lo suficientemente tonta para que los aurores los atraparan. Poner Malfoy Manor fue el peor error de tu padre, no había manera de no incriminarlos, sólo se habla de ustedes para mencionar lo tonto que era Lucius—contestó Pansy dándole un sorbo a su copa.
—Yo no tengo dudas que mi padre fue el más estúpido de los mortífagos— espetó el rubio entre la rabia y la tristeza. No podía identificar como sentirse respecto al hecho de saberse irrelevante entre toda la comunidad mágica.
—La mayoría de los hijos y las esposas de los mortífagos negociamos poder seguir teniendo privilegios, pero a ustedes de verdad los hundieron en la mierda ¿verdad?
—Si ya sabes la respuesta, no sé por qué me lo preguntas.
—¿Cómo está Narcissa? —preguntó Pansy cambiando de tema.
—La veo una vez al mes, en cada visita está más distante, es como si estuviera fuera de sí todo el tiempo—contestó Malfoy mirando al suelo.
—¿Una vez al mes? ¿No vives con ella?
—¿No oíste? Ahora nuestro querido Malfoy fue desterrado al mundo de los muggles y estudia en una universidad con nuestra amiga Hermione Granger que por si fuera poco es novia de nada más y nada menos que de Harry Potter—explicó Theo ansioso de la reacción de Pansy, su amiga seguía llena de estereotipos e iba a disfrutar de su incomodidad.
—¿Qué? Necesito más explicaciones que eso, han pasado demasiadas cosas desde la última vez que te vi—contestó Pansy entre la sorpresa y la incredulidad.
El resto de la noche conversaron de todo lo que se les ocurrió, tenían años sin estar juntos. Draco le contó con muchas reservas su vida en el mundo muggle, no sólo por lo juzgona que podría ser Pansy, también estaba nervioso de que iba a pensar de él ahora que tenía amigos muggles e incluso se relacionaba con la sangre sucia. Pansy Parkinson era de las pocas personas cuya opinión le importaba y no era posible que tuviera una buena frente a su nuevo estilo de vida.
Hubo un momento de la noche donde realmente echaron de menos los viejos tiempos y la presencia de los demás del grupo como Zabini, Crabbe y Goyle, para este grupo de amigos los verdaderos villanos habían sido sus padres y toda la gente del Ministerio de Magia, Voldemort sólo había sido un líder ambicioso y desafortunado. Bebieron toda la noche como en las reuniones de horas en Malfoy Manor cuando robaban el repertorio de licor de Lucius y simplemente charlaron de todo lo que había acontecido en sus vidas, no era una práctica que hicieran con regularidad, pero los tres agradecieron el espacio. Por un momento, en ese bar muggle con bastante clase, el tiempo se había detenido y nada de todas las tragedias en su vida había acontecido. Salieron del bar al amanecer, tan borrachos que se tambaleaban un poco al caminar.
—Puedes vivir entre muggles, pero sigues vistiéndote muy bien—exclamó Pansy mientras echaba un vistazo al traje que Draco traía puesto.
—Puedes perderlo todo, Pansy, pero jamás el estilo—contestó Malfoy con una sonrisa triunfante. Todos se rieron ante el comentario.
Llegaron a casa de Malfoy después de varios intentos de aparecerse ahí, la ebriedad no ayudaba mucho para estar en el lugar correcto. Una vez que estuvieron ahí, Pansy miró a todos lados.
—¿Vives aquí? —preguntó Parkinson asqueada.
—Desgraciadamente tengo que contestarte que sí, vivo aquí— contestó Draco más dormido que despierto mientras entraba a su cuarto. Todos lo siguieron, había una sola cama disponible, así que tendrían que dormir todos apretados por algunas horas.
—¿Qué es ese olor? — se quejó Pansy recostándose sobre la cama.
—La pérdida del estilo— contestó Theo riendo. Todos comenzaron a reírse y poco a poco se fueron quedando dormidos. Draco hizo una nota mental de comprar desodorante ambiental.
