Disclaimer: todo lo que reconozcáis pertenece a la grandísima JK Rowling, y la trama a WickedlyAwesomeMe. Yo sólo me encargo de traducir.
Capítulo 21: Un Poquito de Suerte
—¿Y bien?
Scorpius miró de Neville a Luna, esperando una reacción a su secreto. Para ser sincero, esperaba algún jadeo o unos ojos muy abiertos, y aunque Neville pudo cumplir con este último, ambos estaban menos horrorizados que los otros miembros del núcleo del ED.
Neville, inconscientemente, se rascó la cabeza y la ladeó hacia un lado.
—Bueno, supongo que eso explica por qué estás dispuesto a ayudarnos, Malfoy —dijo finalmente—. Quiero decir, el Rey Escorpión que conocíamos nos odiaba. Sabía que algo estaba mal cuando Harry y los demás nos contaron que estás trabajando con nosotros para derrotar a Quien-Tú-Sabes.
El Slytherin frunció el ceño y miró a Luna.
—¿Y tú? —preguntó—. ¿Qué piensas al respecto, Lovegood?
Ella sonrió ensoñadoramente y agitó la mano sobre su cabeza. Scorpius se estremeció y miró hacia arriba, preguntándose qué estaba haciendo, pero como era de esperar, no encontró ninguna respuesta y Luna estaba simplemente siendo igual de extraña que siempre.
—He sabido que no eres de aquí desde la primera vez que te vi este curso, Scorpius —respondió ella. Murmuró algo para sí misma y continuó—: No he visto antes la raza de torposoplos que ronda tu cabeza. Mi padre me contó que las especies de torposoplos cambian cada década —Luna miró más de cerca a las criaturas invisibles que volaban sobre la cabeza de Scorpius—. Estamos en 1997 y tus torposoplos son diferentes a los torposoplos que hay en Hogwarts.
—Eh… Vale. Gracias por tu maravillosa respuesta —dijo Scorpius, indicando a Luna que volviese a sentarse. Le lanzó una mirada a Neville, quien simplemente se encogió de hombros, también acostumbrado a la rareza de Luna—. Bueno, esto ha sido terriblemente extraño. ¡La reacción de Weasley fue genial! Deberíais haberlo visto.
—Entonces, si eres del futuro, ¿cómo volverás? —preguntó Neville, ignorando su comentario anterior—. Quiero decir, ahora entiendo por qué estás tratando de ayudarnos a destruir los horrocruxes para derrotar a Voldemort. Pero después de la guerra, ¿qué planeas hacer?
Scorpius suspiró y se recostó en su asiento.
—El Tiempo es una puta mierda, Longbottom —dijo perezosamente—. Basta con decir que creo que estoy atrapado aquí para siempre.
Antes de que el Gryffindor pudiera responder, el resto del núcleo del ED entró en la Sala de los Menesteres. Scorpius arqueó una ceja al ver que Granger y Weasley estaban discutiendo acaloradamente. Intentó entender qué estaban diciendo, pero sólo escuchó "Ron, eres un idiota" y "Eso es estúpido, Ronald".
»¿Por qué están discutiendo? —preguntó Scorpius cuando Ginny se dejó caer en el sofá junto a él. Harry se sentó al otro lado de Ginny y suspiró.
—Ron sugiere que incluyamos a Lavender en estas reuniones —respondió Harry. La joven bruja entre ellos hizo una mueca—. Piensa que ella tiene derecho a saber dónde está su novio la mayor parte del tiempo.
—Sí, pero en gran parte lo hace para quitársela de encima, ya que la tía es una persona celosa y cree que Ron y Hermione tienen una aventura a sus espaldas —complementó Ginny con irritación—. En serio, no entiendo por qué Ron quiere estar con ella. ¡Es peor que un grano en el culo!
Scorpius resopló.
—Ya hemos revelado demasiados secretos —señaló—. Me temo que a Brown le costará ponerse al día.
—Intenta decírselo a Ron —contestó Ginny.
Hermione finalmente se sentó frente a Scorpius con un resoplido. Ron, todavía furioso (claramente había perdido la discusión), decidió permanecer rígido al lado de Harry.
—Vale. Ahora que estamos de acuerdo en que incluir a Lavender Brown en el ED es un sinsentido —Scorpius levantó una ceja ante su elección de palabras—, hablemos sobre cosas importantes, por ejemplo, en cómo ayudar a Malfoy a infiltrarse en la Bóveda de los Lestrange.
Malfoy hizo una mueca.
—Es el primer día del nuevo semestre, Granger —dijo—. Pensé que el propósito de esta reunión era contarles a Longbottom y Lovegood que soy del futuro.
—Sí, eso y el hecho de que ya tengo un plan —dijo ella, frunciendo el ceño ante sus quejas.
Le hubiera encantado protestar más. Después de todo, realmente era el primer día del nuevo semestre. Era cierto que podía estar intentando perder un poco el tiempo, porque la idea de infiltrarse en la Bóveda de los Lestrange y recuperar la Copa de Hufflepuff lo inquietaba enormemente. En su época, hacía mucho tiempo que Bellatrix estaba muerta, pero los libros de historia y lo que su padre le había contado hacía que sintiese miedo de la mujer. El hecho de que ella estuviese vivita y coleando en esa época y que estuviese tan loca, le revolvía el estómago.
Finalmente, decidió que era inútil discutir con Hermione Granger. La pequeña pelea que había tenido con Weasley hacía unos minutos era suficiente para que se quedase callado.
—Bien, cuéntanoslo —dijo.
Ella asintió con la cabeza y se enderezó. Le habría resultado cómico, pero estaba demasiado nervioso por escuchar el plan que había ideado.
—Deberías mandar una lechuza a tu tía y decirle que hay un artefacto ubicado en la Bóveda de los Lestrange que podría ayudarte a arreglar el Armario Evanescente —comenzó.
—Eso sería un buen plan, si hubiese un artefacto que me sirviera —señaló.
—Oh, lo hay —dijo con naturalidad. Hermione rebuscó en el bolsillo de su túnica y sacó un pergamino.
Se lo pasó a Scorpius y él miró su contenido. Los otros miembros del núcleo del ED también lo miraron con curiosidad. En el pergamino había una imagen de una pluma dorada, que ondeaba y emitía chispas doradas de su plumilla.
—La Pluma de Oro de Evanora —murmuró en voz alta. Frunciendo el ceño, miró a Hermione—. Por favor, dime en qué me ayudará esto a arreglar el Armario Evanescente.
Hermione se encogió de hombros.
—En nada —respondió—. Simplemente es una pluma bonita e inútil, aunque enormemente cara, que poseen los Lestrange. Como su propio nombre indica, una vez fue propiedad de una bruja rica, Evanora Dispera, que fue quien inventó los Armarios Evanescentes.
Scorpius asintió distraídamente. Se había cruzado con su nombre demasiadas veces durante su investigación.
»La pluma es solo una excusa, pero Bellatrix no tiene por qué saberlo —continuó—. Puedes decir que recuperar la pluma de la Bóveda de los Lestrange te ayudará a arreglar el Armario Evanescente más rápido, ya que la pluma fue propiedad de la inventora. No sé mucho sobre Bellatrix, pero sé que es una fanática de tu "Señor Oscuro". Estoy segura de que se creerá la excusa, ya que está ansiosa por complacer a su amado Señor.
—Puede que esté loca, pero no es estúpida, Granger —dijo Scorpius con el ceño fruncido—. ¿Qué te hace pensar que estará de acuerdo con mi plan?
—Porque —comenzó ella— tu familia está bastante hundida y ella hará todo lo posible para devolveros a las buenas gracias de Voldemort. Son días oscuros para la familia Malfoy.
Scorpius frunció el ceño, pero de todos modos se guardó el pergamino en el bolsillo.
—Vale, está bien, le enviaré una carta a mi madre esta noche —dijo—. Si esto no funciona te culparé a ti, Granger.
—Oh, confía en mí —respondió ella con una sonrisa de confianza—. Funcionará.
Scorpius se saltó la cena esa noche y fue directamente a su habitación. Cogió un pergamino en blanco, su pluma y un tintero para escribir una carta a su madre.
Querida Madre,
He investigado que un determinado artefacto puede ayudarme a arreglar el Armario Evanescente. La Pluma de Oro de Evanora se encuentra dentro de la Bóveda de los Lestrange. Te suplico que me ayudes a pedir permiso a la tía Bellatrix. Estoy seguro de que si supiera que esto podría ayudarme a arreglar el Armario Evanescente, estaría de acuerdo.
Estoy bien, por cierto. He estado bastante ocupado, pero todavía encuentro tiempo para arreglar el Armario Evanescente. Espero que estés bien también, madre. Nuestra miseria terminará pronto. No te preocupes.
Con amor,
Scorpius
Satisfecho con su carta, adjuntó la foto de la Pluma de Oro que Granger le había dado y la ató a la pata de Apolo.
Ahora debía esperar a recibir una respuesta.
Se despertó más temprano al día siguiente debido a los rugidos de su estómago. Como la noche anterior se había saltado la cena, Scorpius estaba muriéndose de hambre.
Tras darse una ducha rápida y ponerse su uniforme escolar, salió de su dormitorio y se dirigió hacia el Gran Comedor.
Había algunos estudiantes cuando entró. Como era de esperar, vio a Hermione sentada en la mesa de Gryffindor, con la nariz enterrada detrás de un libro. Estaba tomando una taza de café distraídamente y Neville tuvo que ponerle la taza en la mano en innumerables ocasiones para evitar que se bebiese accidentalmente un frasco de mermelada o de mantequilla.
Neville le dirigió una pequeña sonrisa de saludo antes de volver a su desayuno. Scorpius sonrió, pensando que se estaba empezando a ganar al torpe Gryffindor. La Operación: Hacer La Pelota empezaba a mostrar resultados prometedores.
Ya había terminado de desayunar cuando el resto de los estudiantes empezó a llegar. Al mismo tiempo, el correo de la mañana, cortesía de las lechuzas, llegó para dejar caer paquetes y cartas frente a sus legítimos dueños. En cuanto a Scorpius, además de recibir El Profeta, también recibió una carta de Narcissa.
Nervioso y mareado al mismo tiempo, rompió el sello y sacó la carta.
Querido Scorpius,
He hablado con tu tía y ha accedido a acompañarte a la Bóveda para recuperar la Pluma de Oro de Evanora. Le he pedido acompañaros. Conociendo a mi hermana, no confío en que estés a solas con ella. Viajarás por la Red Flu desde la chimenea del Director Dumbledore y nos encontraremos en la Mansión Malfoy. Ya he enviado una carta a Dumbledore solicitando que te dejasen salir este sábado.
Me alegra saber que estás bien, mi amor. Tu madre también está bien. No te preocupes por mí. Céntrate en tus tareas y estudios.
Te quiere,
Tu madre
—¿De quién es? —preguntó Pansy, tratando de arrebatarle la carta a Scorpius, pero él ya la había escondido en el bolsillo de su túnica.
—De mi madre —respondió—. Es la carta de siempre.
Buscó con la mirada al núcleo del ED en la mesa de Gryffindor y vio los ojos de Hermione. Al parecer, ella lo había estado observando y vio la carta que había recibido. Hermione alzó una ceja, haciéndole una pregunta silenciosa y Scorpius asintió con la cabeza. No pudo evitar poner los ojos en blanco cuando una sonrisa triunfante se extendió por su rostro, mientras un silencioso "Te lo dije" se intercambiaba entre los dos.
—¿A quién estás mirando? —preguntó Pansy mientras trataba de seguir la dirección en la que miraba Scorpius.
Scorpius inmediatamente apartó su mirada para que no le pillase.
—A nadie —respondió apresuradamente. Después de mirar su reloj de pulsera, se levantó de su asiento—. Vamos, chicos. Transfiguraciones empieza dentro de nada.
—He recibido una carta de tu madre, pero me temo que desconozco el motivo de esta repentina excursión.
Scorpius, junto con los otros miembros del núcleo del ED, se reunieron en el despacho de Dumbledore esa noche. Tras transmitir la respuesta de Narcissa a los demás, estuvieron de acuerdo en que era mejor contarle a Dumbledore cuál era su plan. Scorpius había olvidado que Narcissa ya le había enviado una carta a Dumbledore, pidiéndole permiso para que Scorpius saliera el fin de semana.
—Es para obtener la Copa de Hufflepuff, profesor —respondió Hermione—. Lamentamos haber olvidado contarle nuestro plan. Malfoy le escribió una carta a su madre pidiéndole permiso para recuperar un artefacto en la Bóveda de los Lestrange y, al mismo tiempo, robar la Copa de Hufflepuff.
Dumbledore entrelazó los dedos y apoyó la barbilla barbuda en la parte superior de sus manos.
—No puedo negar que este plan podría funcionar —continuó. Sus ojos aterrizaron en Scorpius y le preguntó—: ¿Crees que esto es seguro? Perdóname por dudar, pero estamos hablando de Bellatrix. Ella está, a falta de una palabra mejor, desequilibrada.
Scorpius sonrió ante la palabra.
—¿Quiere decir loca? —preguntó. La esquina de los labios de Dumbledore se alzó en una pequeña sonrisa—. Creo que no tiene que preocuparse, profesor. Granger ha ideado un plan brillante.
Las mejillas de la castaña se colorearon ante el elogio.
—Es lo que Hermione hace mejor —complementó Harry amablemente con un gesto alentador.
—Bueno, tal y como ha revelado mi madre en la carta, mi tía ha aceptado acompañarme a su Bóveda —dijo.
—¿Cómo estás tan seguro de que conseguirás la Copa sin despertar sospechas? —preguntó Dumbledore—. Estoy convencido de que tanto la Bóveda como las afueras de la misma estarán cargadas de hechizos protectores para defender su contenido de cualquier ladrón. Creo que, para poder engañar a Bellatrix y sus agudos ojos, la suerte debe ser un elemento esencial.
Scorpius mostró una pequeña sonrisa. Los otros lo miraron con curiosidad, ya que también pensaban lo mismo. Después de todo, ya se habían enfrentado a Bellatrix y la bruja estaba completamente loca. Scorpius necesitaría mucha suerte para engañarla.
—Por eso me rodearé de tanta suerte como pueda ese día —anunció, sacando el pequeño frasco de Felix Felicis de su bolsillo. Los ojos de Dumbledore brillaron ante su sugerencia—. Sabía que sería útil en el futuro.
—No es una mala idea —concordó Dumbledore. Luego procedió a coger un pergamino y su pluma, listo para escribir su respuesta a Narcissa—. Le espero aquí el sábado a las 8 en punto de la mañana, señor Malfoy. No llegue tarde y prepárese.
—Por supuesto, señor.
Era sábado, pero el núcleo del ED y Scorpius Malfoy estaban reunidos en la Sala de los Menesteres a las 7 de la mañana. Todos mostraban rostros somnolientos, pero Scorpius sentía algo más que sueño.
Había llegado el día de su pequeña excursión con Bellatrix y Narcissa, por lo que la adrenalina corría por sus venas. Era cierto que no había podido dormir bien la noche anterior: tal vez solo había conseguido dormir unos pocos minutos. En cuanto se levantó, se dio una agradable pero corta ducha y se puso su mejor túnica. Comprobó dos veces que tenía el frasco de Felix Felicis en el bolsillo antes de salir del dormitorio y dirigirse a la Sala de los Menesteres.
Todos acordaron que sería mejor reunirse en ese lugar antes de que Scorpius se fuera. El Slytherin señaló que era inútil, ya que todo lo que iban a hacer era verlo beber el Felix Felicis, pero Hermione se mostró inflexible. Potter y Weasley coincidieron con Scorpius, pero no podían hacer nada cuando Hermione tomaba una decisión.
—Ahora que estamos todos reunidos —comenzó Scorpius sombríamente—, me gustaría decir que habéis sido muy amables conmigo. Todavía me parece muy extraño haber conocido a la versión más joven de los padres de mis amigos, enemigos e incluso a mis profesores, pero ha sido realmente genial tener esta oportunidad.
Los otros hicieron una mueca al ver cómo estaba haciendo frente a la situación.
—Bébete la maldita poción, Malfoy —gruñó Ginny, molesta por sus payasadas—. Y por el bien de Merlín, no mueras.
—Eso no es algo que tú puedas decidir, Weasley —señaló Scorpius.
—Ni tú —intervino Hermione con un gesto de desaprobación—. Nuestro plan es muy sólido al haber incorporado el Félix Felicis. Todo saldrá bien.
—Me siento halagado de que pienses tan bien de mí, Granger —dijo—. ¿Qué te hace pensar que no cambiaré de bando y volveré al lado de Moldy Voldy?
—Porque eres demasiado niño para convertirte en un Mortífago de verdad —respondió Ron. Harry resopló a su lado, incitando al rubio a fulminarle con la mirada.
—Bébete la maldita poción —soltó de repente Neville, para sorpresa de todos los demás. Con los ojos abiertos, Neville se dio cuenta de lo que había dicho y se sonrojó—. Eh... por favor.
Scorpius se rio y finalmente tomó dos grandes tragos de la poción. Parpadeó, esperando que la poción surtiera efecto sobre él.
—¿Y bien? —preguntó Luna—. ¿Cómo te sientes, Scorpius?
—Nada ha camb… —al instante, sintió una oleada de euforia y mareo. Maldito infierno, sentía que podía hacer cualquier cosa—. ¡Me siento jodidamente brillante! —exclamó, abriendo sus brazos—. ¡Merlín, siento que realmente puedo conseguir esa Copa y destruirla! ¡Ja!
Ese sentimiento no tenía nada que ver con lo que había sentido cuando recibió un Imperius por parte de Voldemort. Se sentía como si fuera invencible y pudiese hacer cualquier cosa.
¡Bendito Merlín! Se sentía brillantemente bien. Scorpius tuvo la tentación de beber unos cuantos tragos más de Felix Felicis para que ese sentimiento durase durante más tiempo, pero Hermione ya le había arrebatado el frasco. Lástima.
—V-vale. Se ha vuelto raro —murmuró Ginny por lo bajo.
Hermione asintió vigorosamente con la cabeza.
—No, eso es una buena señal —dijo—. El mareo y el exceso de confianza son algunos de sus efectos secundarios —luego le dijo a Scorpius—: Malfoy, vámonos. Dumbledore te está esperando en su despacho.
Todos acordaron que Hermione acompañaría a Scorpius al despacho de Dumbledore, para que no se desviase debido a su repentino exceso de confianza y se dirigiera a Merlín sabe dónde para salvar a todos de sus pequeñas desgracias.
—¡Deseadme suerte! —gritó Scorpius sobre su hombro cuando Hermione empezó a arrastrarlo fuera de la Sala de los Menesteres—. Oh, esperad, no importa. ¡Tengo en abundancia!
Él se rio mientras los demás negaban con la cabeza.
—Me siento un poco nervioso —expresó Harry en cuanto Scorpius y Hermione salieron de la Sala de los Menesteres.
—No te preocupes, Harry —dijo Luna, la única persona despreocupada en la habitación—. El Felix Felicis nunca falla —se dejó caer en uno de los lujosos sofás de la habitación y comenzó a leer El Quisquilloso—. A menos que, por supuesto, la tarea fuera inútil desde un primer momento.
Harry y Ron hicieron muecas.
—Gracias Luna, eso ha sido de gran ayuda —respondió Ginny con sarcasmo.
—Oh, de nada, Ginny —respondió la Ravenclaw con una sonrisa.
La pelirroja negó con la cabeza y se sentó en otro sofá, rezando a quien pudiera escucharla para que Malfoy tuviera éxito en su misión.
—Confía en mí, Granger, ¡esta misión se cumplirá! —gimió Scorpius, tal vez por enésima vez, mientras por fin llegaban al segundo piso donde se encontraba el despacho del Director.
Hermione suspiró y asintió con la cabeza. ¿Quién sabía que una persona bajo la influencia de Felix Felicis podría ser tan pesada? Malfoy ya tenía un gran ego de por sí, pero con el exceso de confianza que la poción le había dado… Merlín, ¡era insoportable!
—Ten cuidado, Malfoy —murmuró ella cuando llegaron a la gárgola de piedra que custodiaba el despacho de Dumbledore—. Píldoras Ácidas.
La gárgola saltó y apareció la escalera de caracol. Saltó sobre ella e hizo que Scorpius siguiera su ejemplo. El Slytherin siguió su orden y cuando salieron de la escalera, Hermione se sorprendió cuando se aferró a su muñeca.
—Dime, Granger —comenzó—, si salgo con vida de esta misión estúpidamente peligrosa, ¿irás conmigo a Hogsmeade el próximo fin de semana?
Sus ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Q-qué? —escupió. Sus mejillas se tiñeron de un hermoso tono rojo.
Él le sonrió de una forma tan hermosa que hizo que su corazón diese un vuelco. Claro, él era diferente al Rey Escorpión con el que ella había crecido y al que tanto odiaba, pero era difícil olvidar todo el acoso escolar que había sufrido a manos de su extraño doble (¿su padre?). Pero la nueva versión de él había demostrado ser una buena persona. También era agradable hablar con él. No podía recordar una conversación entre ellos en la que se hubiese aburrido. No la ayudaba en absoluto que Malfoy también fuese tan estúpidamente guapo.
Hermione frunció el ceño. Culpó a todos esos sentimientos extraños que surgieron durante su extraña interacción el día de Año Nuevo. Invitarlo a cenar había sido algo impulsivo, pero no se arrepentía de haberlo hecho. Cuando vio lo solo que estaba, su corazón latió de una forma diferente, por lo que quiso que al menos se sintiese acompañado. Su pobre corazón no podía soportar la idea de una persona triste en unas vacaciones que debían irradiar felicidad.
«Mierda. Tal vez sí que sea mi nuevo proyecto» pensó.
Suspirando, sacudió esos pensamientos de su mente. Al parecer todo se reducía a Ginny y sus estúpidas palabras. Hermione tomó una nota mental de confrontar a la joven bruja más tarde, tras haber dejado a Malfoy en el despacho de Dumbledore.
Fue sacada de sus pensamientos cuando Malfoy de repente se rio y sacudió su muñeca para llamar su atención.
—Merlín, Granger, solo te he hecho una simple pregunta. No tienes que pensar tanto —señaló.
Sin embargo, sí que tenía que pensar tanto porque se trataba de Scorpius Malfoy y él había hecho de su vida un infierno en el pasado.
«No es el mismo Scorpius» se recordó a sí misma.
Respirando hondo, frunció el ceño.
—Está bien —dijo finalmente, pensando que no estaría de más aceptar su propuesta.
—Tu respuesta dice "sí", pero tu cara dice "no" —dijo, enarcando una ceja.
—Ay, maldita sea, Malfoy, he dicho que sí. Ahora mete tu trasero en el despacho de Dumbledore para que puedas terminar esta misión estúpidamente peligrosa —dijo bruscamente.
Scorpius sonrió ampliamente, golpeó la puerta tres veces y entró de golpe sin esperar el permiso de Dumbledore. Hermione se quedó detrás de él, un poco avergonzada con la forma de actuar del Slytherin, pero el Director simplemente parecía estar divirtiéndose.
—¿Entiendo que el señor Malfoy ya ha bebido un poco de Félix Felicis? —preguntó, con los ojos brillando ante cómo Scorpius hinchaba su pecho en confianza.
Hermione asintió sin decir palabra, cansada por sus payasadas.
»Señor Malfoy —dijo el anciano—. Los polvos Flu están justo al lado de la chimenea. En caso de que ocurra algo, envíe su Patronus.
—No va a ocurrir nada —aseguró Scorpius. Le lanzó un breve guiño a Hermione, incitándola a poner los ojos en blanco. Luego se acercó a la chimenea, cogió un puñado de polvos Flu y lo tiró al fuego, que rugió de un color verde esmeralda y, antes de entrar, Scorpius estiró el cuello y sonrió—. Nos vemos luego.
Desapareció a través del fuego y el silencio siguió a su partida, a excepción de los suaves ronquidos de Fawkes.
—Estará bien —aseguró Dumbledore.
Había visto la cara que puso Hermione cuando Scorpius se fue. Hermione, un poco cansada de negar la preocupación que sentía, dirigió sus ojos color avellana a su profesor.
—Director —comenzó—, sabe que Felix Felicis es inútil en misiones inútiles, ¿verdad?
—Veo que se ha informado —dijo con una pequeña sonrisa. Hermione se limitó a mirarlo, esperando su respuesta—. Sí, el Felix Felicis ha demostrado ser inefectivo en situaciones imposibles, pero creo que esta misión será un éxito. Sólo tenemos que confiar en Scorpius, señorita Granger.
Hermione suspiró y sonrió débilmente, esperando que tuviera razón.
¿Qué os ha parecido este capítulo? Scorpius se ha puesto en marcha con su misión. ¿No os ha parecido genial lo confiado que se sentía desde que tomó la poción? ¿Y qué me decís de lo que está empezando a sentir Hermione? ¡Contádnoslo con reviews, que nos hacen muchísima ilusión!
Con cariño,
WickedlyAwesomeMe y Pabel Moonlight.
