Epílogo

Lo primero que vio Appleblom al despertar fue la cara de Sweetie Belle, quien dormía plácidamente. Pese a toda la felicidad que tenía en ese momento, había dos cosas que se clavaba en su corazón. La primera era que aún tenía pesadillas, y era algo que esperaba superar, lo segundo era algo que tenía que solucionar en Stalliontown. Se levantó con cuidado de no despertar a su novia y fue hasta la cocina. Aunque le parecía raro, estaba viviendo en el piso de la unicornio, pero no se quejaba, pues tener que vivir en la misma casa que su hermano y Fluteershy no era muy llamativo. Cuando llegó a la cocina, se puso a preparar su café y el de Sweetie mientras pensaba en como decirle a su nueva novia que quería viajar al otro lado del país.

- Buenos días- escucho detrás de ella.

Vio a Sweetie Belle con los ojos medio cerrados y dando un pequeño bostezo. "Hasta medio dormida es hermosa", pensó con una sonrisa. La unicornio blanca avanzó hasta Appleblom y le dio un ligero beso en la mejilla, provocando un sonrojo en la yegua. Con unas risitas, cogió su taza y se sentó en la mesa, dando un ligero sorbo y abriendo los ojos al máximo, mirando a su reciente (y primera) novia.

- ¡Esto está delicioso!

- Te lo dije- contesto Appleblom dando un sorbo a su café y sonriendo a Sweetie. Mientras la veía beber su taza, pensó en sí decírselo ya o más tarde, pero su boca tenía otros planes.- Sweetie, quiero decirte algo.

- Dime.

- Tengo que viajar a Stalliontown para un asunto muy importante para mi. Y dado que no puedo ir a ningún lado sin estar acompañada...

- Iré, no te preocupes por eso. De todas formas, me gustaría saber que tienes que hacer allí.

- Me gustaría que fuera una sorpresa- dijo la yegua amarilla con una sonrisa.

Más tarde ese día, se lo comentaron a sus hermanas, quienes insistieron en ir de inmediato, Applejack porque no estaba dispuesta a separarse tanto de su hermanita nuevamente, y Rarity para asegurarse de que su novia no entrará en modo sobreprotector. Haciendo una pequeña maleta, las cuatro embarcaron el primer tren de la mañana siguiente, rumbo a su destino.


Tras un viaje de dos días, con varios transbordos, llegaron al tranquilo pueblo de Stalliontown a las tres de la tarde, aislado de otros por un gran bosque. Appleblom guió a las otras a través de las calles, saludando a quienes la reconocieron de su época en el bar e ignorando los murmullos a su paso. La posada seguía exactamente igual, y al entrar, la yegua se encontró a un semental que ya conocía de sobra. House leía un libro de forma distraída, pero al notar a alguien acercarse, alzó su vista, sorprendiéndose por quién era su visitante, dando una gran sonrisa.

- Red Bloom, es un placer volver a verte. Mi padre me contó lo del juicio, pero siempre es bueno ver por uno mismo que todo salió bien.

- Gracias, pero en realidad me llamo Appleblom.

- Rayos- el poni dio una mueca sin dejar de sonreír.- Llevó un año con un nombre y ahora me lo cambias, eso no vale, Bloom.

- Como tu digas, ¿puedes darme dos habitaciones?

- Como no, supongo que estás tres son tus invitadas.

- Así es, House, te presento a mi hermana Applejack, Rarity y mi novia, Sweetie Belle.

House se quedó solo con los dos primeros nombres, quedando aun más impactado. Sus ojos abiertos iban de la unicornio diseñadora a la poni terrestre granjera.

- Te... tengo a dos... elementos de la armonía... en mi posada...

Dos cascos chocando entre sí justo frente a él le devolvieron a la realidad. Miró a Appleblom, quien tenía una sonrisa traviesa.

- Si, si, dos elementos de la armonía, ¿y? Te aconsejo tratarlas como lo harías conmigo, no les gusta mucho la atención no deseada. Ahora, lo de esas habitaciones.

- P... por... supuesto...

- Una con cama de matrimonio y otra con dos camas, una un poco más grande.

- ¿No estarás pensando dormir en una cama separada de la mía? Y... ¿Me has llamado gorda o algo?- dijo Sweetie con una mirada asesina.

- Nop, la cama grande es para nosotras, la otra será para una invitada que ya conocerás.

Pese a que la intriga la mataba por dentro, decidió callarse. House, mientras, sonrió al saber quién sería esa invitada. Tras haber cogido las llaves y dejado sus maletas en las habitaciones, bajaron hasta el bar, donde fueron recibidas por Kitchen y el señor Magic.

- ¡Kitchen! ¡Danos una ración de tus mejores hamburguesas!- grito con una sonrisa, siendo devuelta por el aludido.

- ¡Marchando, chica!

El señor Magic, al verla, dio una gran sonrisa mientras levitaba su taza de café hasta la basura y tiraba todo su contenido.

- Por fin llegas, Bloom. Ya que esta va a ser la última vez que te vea por aquí, hazle un favor a este viejo y prepárame uno de tus cafés.

- ¡Viejo desagradecido, no pienso servirte un solo café nunca más!- grito Kitchen entrando a la cocina.

- ¡Callate, vejestorio!

Apartándose de Sweetie y las otras dos, Appleblom fue hasta la barra mientras negaba la cabeza divertida. Applejack no pudo evitar pensar en lo mucho que había crecido en esos años al verla preparar ese café. Al terminar, plantó la taza frente al señor Magic.

- Aquí tiene, espero que sea de su agrado.

- Siempre lo es.

- ¡Cocina lista!

Appleblom miró a la ventanita y, efectivamente, había una bandeja con sus cuatro hamburguesas. Tras cogerlas las puso en la barra y miró a las tres chicas que la miraban un tanto descolocadas.

- ¿Qué va a ser para beber?

- Esto... ¿Un zumo?- dijo Sweetie un poco insegura. Las otras dos siguieron su ejemplo.

Con la destreza de quien ha hecho eso varias veces, sacó cuatro botellas y cuatro vasos, poniéndolas en la bandeja. Colocando también el abrebotellas, camino hasta la mesa y colocó todo en su sitio, abriendo los zumos con su herramienta para después ponerla en su sitio. Cuando se sentó, Applejack le dio una ligera sonrisa.

- Veo que hiciste esto muy a menudo.

- Cinco meses seguidos y otros cuatro de forma suelta antes de eso.


Appleblom iba determinada a su siguiente destino, con Sweetie Belle detrás no sabiendo bien cual era este. Había pasado una hora desde que llegaron y la yegua decidió marcharse tan pronto como terminaron de comer y dar algunas explicaciones. Cuando la unicornio vio que su novia estaba entrando en el orfanato de la ciudad, empezó a tener una ligera sospecha de que era lo que quería hacer. En la recepción vieron a Flower Heart, quien alzó la vista y abrió sus ojos enormemente al ver a Appleblom, quien se acerco con algo de nerviosismo.

- Hola, matrona Heart, yo...- se calló al verla alzar un casco y mirarla severamente.

- Supongo que vienes a adoptar a Lucky Star, ¿no?- al verla asentir, su mirada severa recorrió todo su cuerpo.- Dime, ¿qué es ella para ti?

Eso pillo por sorpresa a Appleblom, quien lo pensó. Ya sabía lo que era, pero decirlo en voz alta era un gran cambio. Con un toque firma, le dio la respuesta.

- Lucky Star es mi hija, y pienso hacer que ella lo sepa.

Sweetie miró a Appleblom con los ojos abiertos, sorprendida de que hubiera firmado un vínculo tan grande con alguna niña. La mirada severa de Flower Heart se mantuvo durante un rato antes de desaparecer y mostrar una sonrisa de genuina alegría. Indicando a las dos yeguas que la siguieran, fue hasta su despacho personal, donde indicó a las chicas que se sentarán en las sillas frente al escritorio y ella misma hacía lo propio tras este. Agarró una carpeta que estaba en la mesa, que poseía una gran cantidad de papeles, pero en ese momento, a la matrona sólo le interesó dos de estos, que eran exactamente iguales.

- Normalmente, esto sería mucho más complicado y conllevaría una larga entrevista, pero entre que te conozco bien y que la princesa Luna agilizo el proceso, podemos ir directamente a la adopción en sí- internamente, Appleblom tomó una nota mental para agradecer a la princesa.- Deberás firmar en estos dos papeles, uno te lo quedarás tú y el otro se mandará a los registros ecuestres para hacerlo legal.

La yegua colocó los papeles en el escritorio y Appleblom los firmo casi de inmediato. Con una sonrisa, la matrona guardo uno de estos nuevamente en la ficha y salió un momento de la sala, pidiendo que esperarán un ahí. Sweetie observo a su novia, quien parecía muy nerviosa, ni siquiera se comparaba al juicio de hacía unos días.

- ¿Estas bien?

- Tengo miedo, Sweetie. Ya la he abandonado dos veces, quiero hacerlo bien, pero...

- Lo harás bien, yo estoy aquí para ayudarte- acarició la mejilla de su novia con la suya, relajándola bastante.

El sonido de la puerta abrirse las saco de su momento de ternura, y Appleblom se levantó de inmediato para ver a su niña, cayéndole el alma a los cascos ante lo que vio. Su pequeña bola de alegría ahora no expresaba emoción alguna, su muñeca iba en su espalda aún, dándole la esperanza de que aún la quisiera. Cuando Lucky Star vio a quien había considerado su madre, abrió los ojos mientras algunas lágrimas salían a la superficie. Cuando Appleblom se acerco, la niña se alejo y se apretó contra Flower Heart.

- Lucky Star, soy yo...

- Me dejaste... Te fuiste... ¡Me prometiste que no lo harías más!

El corazón de Appleblom se rompió al ver las lágrimas caer del rostro de la niña. Sweetie estaba a un lado, apoyando a Appleblom con su presencia, pero sin acercarse, pues sabía que esto era algo entre las dos. Incluso Flower Heart estabs en silencio, observando todo.

- Te prometo que...

- ¡No! ¡No prometas nada si vas a volver a marcharte!

- Tienes razón, volveré a irme- dijo bajando la mirada, provocando que la niña soltara más lágrimas. No obstante, Appleblom alzó la vista con una pequeña sonrisa mientras le extendía el papel ya firmado.- Pero esta vez, tú vienes conmigo.

Lucky Star cogió el papel entre sus cascos temblorosos sin comprender, leyendo su contenido.

"Yo Appleblom Apple adoptó a Lucky Star y prometo cuidarla y asegurarme de que se cumplan sus derechos fundamentales como la educación, un hogar en el que vivir y el cariño de una familia amorosa."

El resto eran cosas que a la niña poco le importaron. Observo a Appleblom, que la miraba con algunas lágrimas.

- ¿E... esto sig... significa... qué...?

- Si, peque, te he adoptado.

- E... entonces... ¿Puedo llamarte... mamá?- dijo con gran duda en su voz.

Por respuesta, Appleblom abrió sus brazos, invitándola a un abrazo y le daba la mayor sonrisa que podía reunir.

- Puedes llamarme como quieras.

La niña corrió entonces a los brazos de su, sentimental y legalmente, madre, dejando atrás al papel y la muñeca, que fueron recogidos en el aura mágica de Sweetie. Lucky Star estampó su rostro en el pecho de Appleblom, quien la agarró por las patas traseras y la elevó un poco, haciendo que la pequeña pasara sus brazos alrededor del cuello y colocará su cabeza en el hueco entre este y el hombro derecho. La yegua amarilla pasó su casco por su crin, acariciándola.

- Shhhh, ya está, ya está, mamá está aquí...

- Te quiero, mami... Te quiero mucho...

- Yo también, mi pequeña, yo también.

Así estuvieron durante dos minutos completos en los que nadie se atrevió a romper una escena tan conmovedora. Cuando se separaron, fueron a la habitación de la niña para recoger sus cosas. Appleblom se había traído unas alforjas donde guardo el juego de mantas, pósters, pijama y la figurilla de la princesa Luna. Lucky Star agarró su mochila del colegio, donde guardaba sus libretas y donde colocó el libro de Daring Do. Su muñeca estaba nuevamente en su lomo cuando salieron del orfanato, pero antes de ir a la posada, la yegua amarilla vio oportuno hacer unas presentaciones.

- Lucky Star- dijo, llamando la atención de su hija.- Quiero presentarte a mi... pareja Sweetie Belle.

La unicornio le dio una pequeña sonrisa a la niña, quien la miró un poco pero no dijo nada más, fiel a su actitud tímida con desconocidos. Durante el resto del camino, la pequeña estuvo pensando detenidamente en una pregunta, intentando reunir el valor suficiente para formularla en voz alta. Cuando ya estaban en la entrada de la posada, se decidió a hablar.

- Mami- esta se giro para mirarla, escuchándola atentamente.- ¿Tú y Sweetie sois parejas como las mamás y papas de mis compañeros de colegio?

- Pues...- Appleblom miro a Sweetie, quien se encogió de hombros.- Supongo que algo por el estilo- dijo incapaz de ver a donde quería llegar la niña.

- Entonces... ¿Significa que Sweetie es mi segunda mamá?

La unicornio abrió sus ojos y miró a Appleblom, igual de sorprendida que ella. Tras unos instantes, se decidió a hablar.

- Si tu quieres, puedo serlo, pequeña.

Lucky Star la miro antes de asentir y dar un seco "vale", aunque la unicornio no se sintió dolida, pues sabía que la niña tenía que conocerla aún más. Cuando entraron a su destino, Appleblom le dijo a su novia que fuera al bar, que ella iría primero a dejar las cosas de la niña en su habitación. Allí, mientras su madre dejaba todo, la pequeña fue a la que supuso era su cama, pues era la más pequeña, y apartó un poco la manta para poner a su muñeca.

- ¿Qué haces, peque?- la niña observo a su madre, quien se acercaba con curiosidad.

- Bueno...- Lucky Star dio una sonrisa triste mientras miraba a la muñeca con forma de princesa Luna.- Cuando te fuiste, Lulú me ayudo mucho, vigilo mis sueños para que no tuviera pesadillas y me apoyo en todo momento. Creo que se merece un buen descanso.

Con una sonrisa, Appleblom abrazo a su niña, enternecida de la amabilidad de esta, incluso con un objeto inanimado, y dolida por haberla abandonado. Tras un tiempo abrazadas, la yegua se separó para mirar a su hija.

- Lucky Star, quiero que sepas que, pese a que Sweetie es mi pareja, no debes sentirte presionada para considerarla tu madre, ¿lo entiendes?

- Si, mami. Pero quiero darle una oportunidad, si es tu pareja, puede llegar a ser igual de genial que tú.

Con una sonrisa, Appleblom le dio un beso en la frente antes de salir y bajar al bar. Allí encontró a su hermana, al lado del señor Magic, con un taburete de por medio, hablando con él. Rarity estaba a su lado, junto a Sweetie Belle. La niña, al ver al viejo unicornio, salió corriendo a su encuentro.

- ¡Señor Magic!

El grito sorprendió a todos, pero el aludido dio una sonrisa gigantesca al ver a la pequeña niña. Usando su magia, la levito para colocarla en el taburete a su lado. Applejack, por otro lado, le dio una mirada extrañada, aumentando al ver a su hermana reír y entrar en la barra, preparando un cola cao, para sorpresa de la granjera y Rarity.

- Pero mira a quien tenemos aquí. Hace mucho que no te veía pequeña.

- Si, lo siento por no venir antes.

- No pasa nada, ¿por qué no lo celebramos con un cupcake?

- Ni hablar, la conozco lo suficientemente bien como para saber que después del primero no se detendrá- dijo Appleblom con una mirada que no permitía objeciones, aún ocupada en la bebida.

- Jo, si ya aprendí la lección.

- Para olvidarla justo al día siguiente, no creas que no me di cuenta de que falto una bolsa entera de cupcakes.

El rostro de la niña se volvió rojo mientras balbuceaba un "no es justo". Su enfado se le pasó rápidamente al ver el vaso de cola cao frente a ella, que empezó a beber sin parar. Appleblom, apoyada en la barra, miró a su hermana, quien tenía una mirada que decía claramente "¿qué está pasando?". Con una sonrisa, llamó la atención de Lucky Star, quien ahora tenía un bigote de leche sobre su nariz.

- Peque, te presento a tu tía Applejack.

Los ojos de la aludida se abrieron de golpe mientras miraba a la niña, que la observaba con curiosidad. Durante un minuto en el que el cerebro de Applejack procesaba la información recibida, hubo un silencio, roto cuando la granjera dio una gran sonrisa y abrazaba a la pequeña, que grito de sorpresa.

- ¡Vuelvo a ser tía!- se separó un momento para mirar a la niña, quien recuperaba el aire y observaba a su recién descubierta tía.- Tú y yo lo vamos a pasar muy bien, pienso mostrarte un montón de fotos y contarte cientos de historias vergonzosas de tu madre.

Eso provocó que la niña mostrará un interés repentino, mientras que Appleblom sentia de repente un miedo profundo crecer en su interior.

- No te atreverías.

- ¡Oo, callate! Haré lo mismo con Little Mac cuando crezca un poco, y tú lo harás con mis hijos cuando tenga. Es una tradición Apple y tú no vas a romperla. De hecho, voy a empezar ya, te contará aquella vez que tu tonta madre trato de conseguir una cutie mark a través de una poción.

- Por favor, no lo hagas- suplico Appleblom, pero su hermana no tuvo piedad alguna.

La pequeña disfruto de lo lindo de la historia y al terminar, estuvo riendo durante casi dos minutos, a costa de la vergüenza de su madre. Después de la cena, Sweetie, Appleblom y Lucky Star subieron a su habitación, y la yegua amarilla colocó a la niña para que recibiera la primera sesión de cuento desde que se fue, siendo el elegido, obviamente, "la isla del tesoro".

- Y con una canción, el viejo Ship Silver se perdió en el horizonte, fin.

- ¡Otra vez!- dijo la niña, agarrando a su muñeca Lulú, haciendo reír a su madre.

- No, mañana tenemos que coger un tren y...

- ¿Qué daño puede hacer contarlo una vez más?- dijo Sweetie, acostada en su propia cama y mirando a Appleblom con una sonrisa traviesa.

- ¿Tú de parte de quien estás?

- De la suya, ¿has visto esos ojitos? Imposible resistirse.

Lucky Star sonrió triunfante mientras su madre rodaba los ojos y, a su pesar, contaba nuevamente la historia con una sonrisa. Al final, después de todo lo vivido, recupero aquello que creía perdido para siempre, su vida, y la recupero con el añadido más bello que podría haber pedido, su pequeña y dulce hija.