¡Martes de actualización!
No saben lo larga que se me hizo la semana, cosa rara porque siempre en un parpadeo se me pasa volando. Antes de leer el capítulo, quiero recordarles que esta historia se actualiza todos los martes y en caso x de no poder actualizarse los martes (como ya me paso hace como dos semanas) la actualizaré los miercoles, pero si por otro x motivo no se actualiza el miercoles es porque he tenido un problema personal o porque no he logrado terminar el capítulo apra la fecha (que algunos sabrán, porque lo he dicho, han habido capítulos que han estado rosando la fecha de publiación). Pero mientras no se presenten ninguna de las dos ocasiones... el capítulo lo publicaré sin problemas.
Resumen: La naturaleza tiene un balance: cuatro elementos naturales guiados por un quinto elemento nacido de una bendición por amor. Cuando la boda de la Reina Anna se encuentra a las puertas de la esquina, algo extraño sucede. Los espíritus se rebelan contra la gente. La tierra reclama lo suyo mientras los humanos se ven sometidos a su merced. Un nuevo viaje empieza y aún sin saber qué le depara el futuro, Anna decide acompañar a Elsa a una peligrosa aventura por destapar la verdad detrás de los espíritus.
~ Disclaimer: Frozen es una película de Disney basada en los libros de La Reina de las Nieves de Hans Christian Andersen, producida por Chris Buck y Jennifer Lee.
~ Confía en tu viaje ~
17
Frente al espejo de la verdad
Cuando Anna abrió sus ojos tiempo más tarde, todo su cuerpo se quejó de dolor, desde el chichón en su cabeza hasta sus posibles huesos quebrados. Su cuerpo ya no solo exigía, sino que demandaba, un descanso obligatorio amenazando con la idea de que si continuaba actuando sin pensar, entonces llegaría el momento en que no iba a responder por ella.
Lo primero en moverse fueron sus manos que se dirigieron a su cabeza en un intento de calmar la fuerte punzada proveniente desde el bulto que se había creado en su cabeza, lo siguiente fueron sus piernas que le permitieron arrodillarse en el suelo.
La chica observó a su alrededor completamente confundida, sin saber qué estaba sucediendo o por qué de pronto todo su cuerpo estaba tan adolorido, casi como si la usaran de saco de boxeo, pero los recuerdos aún no inundaban su mente como para hacerle saber qué había sucedido.
Un segundo quejido que no le pertenecía a ella la hizo voltear su mirada y al ver el cuerpo a su lado, la chica jadeo.
Los recuerdos llegaban a su mente como una cinta de video, la diferencia es que estos estaban a color y no en blanco y negro.
– ¿Elsa? – Ella llamó.
Su mirada pasó de la mata de cabello rubio que estaba aún en el suelo hacia su alrededor viendo la cúpula que envolvía al castillo en su propio globo de nieves tan cerca que era imposible no sentir el frío que emanaba de este. Elsa debía estar despertando apenas porque se veía tan desorientada como Anna lo estaba.
– Tal vez no debí saltar del lomo de Sven y empujarte por la colina – Anna murmuró con una mueca. Su hermana la miró con una expresión molesta por un segundo antes de soltar un suspiró.
– Tal vez deberías dejar de hacer actos imprudentes – Elsa dijo mientras se ponía en pie.
La chica resopló rodando los ojos.
En los recuerdos de Anna, Kristoff había logrado sacarla del hielo como prometió y en el momento en que los tres salieron de sus prisiones cristalinas, se pusieron en marcha para perseguir a Elsa de acuerdo al plan. La chica estaba sorprendida de que cuando se adentraron al bosque se encontrara con Elsa y Olaf corriendo a toda velocidad –o más bien deslizándose sobre hielo– en dirección contraria a ellos.
Habían pasado por al lado suyo y Anna juraba que sus miradas se habían encontrado un momento, pero Elsa no se detuvo y Kristoff hizo que Sven diera vuelta atrás y la siguiera. Fue una carrera sorprendente ya que Elsa patinaba muy rápido, pero Sven era igual de rápido que ella. Se había posicionado cabeza a cabeza, sin embargo, su hermana debió prever que intentaban detenerla porque había girado a la derecha y luego a la izquierda, se movió en zigzag y hubo un momento en que Sven casi tropieza con el hielo, pero el reno demostró gran maestría al mantenerse firme ante la persecución a la Reina de las Nieves.
Quizá en otra circunstancia, Anna habría alentado a Sven como lo hizo Olaf para poder ganar la carrera, pero esto no era por diversión sino que se trataba de vida o muerte. En la mente de Anna, Elsa debía ser detenida mientras que posiblemente en la mente de Elsa probablemente Anna quería encerrarla –cosa que realmente no era diferente de la realidad. Como fuera, ambos pensamientos apuntaban a una misma dirección y Anna creía que ambos eran correctos tal cual.
Pero ella no iba a permitir que su hermana se escapara de nuevo, tenía que llegar a ella, atraparla y tal vez encerrarla hasta descubrir qué hacer con esta situación. Si Elsa estaba trabajando con Gaia para destruir todo el reino –porque, siendo sincera, había una pizca de razón en querer hacer eso– entonces debía ser detenida y nada le dolía más a Anna que declarar traidora a su hermana.
Y realmente le dolía porque no podía concebir la idea de que Elsa estuviera tratando de hacerle daño cuando la había salvado hace una hora atrás de un terremoto.
Algo no concordaba…
Entonces, cuando se encontraban casi bordeando la colina que tenía la mejor vista de todo el reino, Anna vio que Sven estaba lo suficientemente cerca de Elsa como para que pudiera tomarla de los hombros y evitar que siguiera escapando. El caso es que Anna no es una persona normal, por lo que en lugar de sostener a su hermana, la chica se lanzó contra ella envolviendo sus brazos en la cintura de la muchacha y empujándola colina abajo donde ambas rodaron hasta caer a los bordes del cristal que cubría a Arendelle.
Todo el sonido quedo ahogado por el sonido de su cuerpo golpeando en la tierra, por lo que no supo decir si Kristoff le había gritado o no. Y ella tampoco sabía que había sucedido con Olaf.
Ahora, de pie frente al cristal de hielo, Anna vio con total sorpresa y horror lo que había sucedido dentro de su reino. La imagen no era clara dada la densidad del hielo, pero podía ver sombras moverse de un lado a otro y luces encendidas. El sonido estaba completamente amortiguado.
Su respiración se enganchó en sus pulmones al ver la vista que se cernía frente a ella.
– ¡Elsa! – Anna alzó las cejas. La muchacha se volteó rápidamente con la intención de hacer (u obligar, lo que suceda primero) que su hermana quite la barrera que le impedía ingresar a su reino, pero Elsa ya no estaba ahí.
Estaba todo muy oscuro, pero aun así Anna pudo ver la silueta de su hermana alejarse para rodear el globo de nieve. Volvió a mirar hacia donde debía estar Kristoff, pero no pudo ver nada más que la oscuridad de la noche, por lo que la chica corrió detrás de su hermana mayor.
– ¡Elsa, espera!
– Ahora no, Anna.
El corazón de Anna dio un fuerte latido. La chica sacudió los recuerdos en su cabeza mientras corría detrás de ella. Agarró la mano de la mayor y la obligo a detenerse. Tan oscuro estaba que apenas podía ver su rostro.
– Tienes que liberar a Arendelle. No somos tus prisioneros.
– No quise encerrarte, pero no me dejaste otra opción.
– Siempre hay otra opción, ¿cuántas veces tengo que decírtelo, Elsa? – Anna hizo un movimiento irritada.
La muchacha sacudió la cabeza – Lo siento, pero ahora tengo algo que hacer.
– Bueno, no es que me sorprenda – Anna soltó la mano de la mayor – ¿Ibas a dejarme ahí encerrada para siempre?
– Por supuesto que no, ¿cómo puedes creer que haría algo como eso? Soy tu hermana.
Anna hizo una mueca con un susurro suave que expreso algunas duras palabras – No es que estés actuando como una buena hermana.
La muchacha espero a que Elsa la regañara o la mirase herida por su comentario, pero la mayor no dijo nada e incluso si se encontraba herida no lo dejaba ver (tampoco es que Anna pudiera ver mucho en la penumbra). Sin embargo, Anna juraría que la escuchó resoplar.
– Escucha, han sido unos días muy agotadores y ambas estamos en nuestro límite, pero ahora mismo necesito que confíes en mí, Anna. Gaia ha usado un hechizo sobre ti por lo que necesito revertirlo por eso tengo que volver al castillo y encontrar las investigaciones de nuestra madre.
Anna sacudió la cabeza apretando los dientes y cerrando los ojos. Su mano, que a pesar de haber soltado a Elsa aún se mantenía sujetando su brazo, finalmente dejó a la chica mientras retrocedía lentamente.
– No. ¿Te estás escuchando? Gaia no tiene nada que ver con lo que está sucediendo. Eres tú quien necesita ayuda Elsa.
– Sé cómo suena – La chica dio un paso enfrente – pero confía en mí
– No. Lo único que ha hecho Gaia desde que ha aparecido es quitarme a mi hermana mayor, nada más que eso. Mira lo que le has hecho a nuestro hogar, nos atacaste a Kristoff y a mí y estás huyendo.
– Sé lo que estoy haciendo.
Anna dio un paso enfrente sacudiendo la cabeza con furia – No, no lo sabes. ¡Todo lo que has estado haciendo y todo lo que harás…! No puedo ni siquiera mirarte y pensar: "Ella es mi hermana" Todo lo que veo cuando te miró es a alguien que intenta hacerle daño a otros. Por favor… por favor solo ven conmigo y encontraremos la manera de evitar todo. La gente estará enojada, lo sé, pero fuiste una gran Reina y todos te quieren, quizá podemos hacer algo para que no tengan que tacharte de traidora y expulsarte del reino o peor, matarte. Estoy – Apretó la mandíbula – muy enojada contigo ahora mismo, pero no puedo perderte… No puedo Elsa…
La chica retrocedió un paso mirándola. El corazón de Anna comenzó a latir con más fuerza. Sintió que su pequeño Arendelle no era el que se encontraba en el globo de nieve sino que ella se encontraba dentro y todo el sonido estaba amortiguado por el exterior. Quería gritar y nadie la oiría, quería romper el cristal y nadie la ayudaría, quería poder hacer algo para poder ser libre de la opresión que estaba sintiendo últimamente.
Era Elsa nuevamente, no Anna. Elsa la estaba dejando fuera, estaba tratando de "solucionar" todo sola como siempre lo hacía y estaba culpando a alguien más por cosas que Anna no comprendía.
Elsa no solía culpar a nadie, incluso cuando la culpa no era de ella, la chica siempre la iba a asumir. Anna lo sabía muy bien, por eso no podía comprender por qué Elsa estaba tratando de culpar a Gaia en estos momentos. ¿Era su plan, aliarse a Gaia, destruir el reino y luego traicionarla a ella también? ¿Era Elsa la mente maestra detrás de todos los desastre o era Gaia quien estaba usando a Elsa?
Gritar.
Anna quería gritar con toda la fuerza que sus pulmones le permitieran e incluso si eso no era suficiente iría más allá hasta que su pecho ardiera y su garganta se volviera áspera advirtiéndole que perdería la voz si continuaba gritando.
Anna deseaba gritar porque no sabía cuál era la verdad detrás de todo lo que estaba sucediendo, quién era el culpable y quién estaba siendo usado. Quería gritar porque quería creer que Elsa no era culpable de nada y que todo el mundo se equivocaba con ella, que incluso la misma Anna se equivocaba con ella, pero Elsa seguía haciendo esas cosas que la menor consideraba sospechosa y que alejaban todo rastro de esperanza que ella lograba atrapar entre sus manos con cada acción y cada sonrisa que Elsa le daba. Sus palabras dulces y su confianza incondicional sometidas a prueba frente a sus acciones dudosas.
Elsa la había traicionado.
Elsa la había traicionado.
Elsa la había traicionado.
¿Y si…?
Un sabor amargo se formó en su boca mientras Anna pensaba en esas cuatro palabras que hacían que todo su cuerpo temblara. Elsa estaba diciendo que Gaia era culpable de hechizarla a ella, pero Anna no se sentía hechizada ni se sentía diferente. Anna se sentía bien, sentía que su pecho latía con valentía y que su visión de la situación actual era la correcta.
Yelana y ella tuvieron un desacuerdo que había llevado a muchas personas a pensar que Elsa había estado de parte de Yelana en todo momento y que la razón por la que había llevado a los Northuldras al reino fue para tomar el trono. Anna también lo creía, pero ella también olvidaba que había sido su idea llevar a los Northuldras al reino. Fue Anna quien lo planeó, pero la joven no estaba planeando traicionar a Arendelle, ella no podía robarse el trono a sí misma, ¿cierto? No, que tonterías estaba pensando, claro que no podía.
El caso es que si en algún momento Elsa hubiera incitado a Yelana a confrontar a Anna por lo sucedido años atrás con el Rey Runeard, entonces claramente Elsa era una traidora, pero Anna seguía sin comprender el por qué Elsa querría el trono si ella fue quien se lo dio.
Su magia era un detonante de la verdad.
Quizá Elsa veía a su abuelo en los ojos de la reina y el dolor de haber tenido que reprimir toda una vida llena de alegría y libertad es lo que la estaba llevando a esto. Quizá la pieza final de este puzzle era Gaia quien se había metido en la cabeza de Elsa para obligarla a liberarla y para robar el trono donde fue su abuelo quien había comenzado la guerra y había hecho que los espíritus la encerraran. Quizá esa era la forma que tenía Anna para salvar a Elsa: aferrarse a la posibilidad de que era su hermana quien estaba hechizada y no ella.
No podía perder a Elsa. Habían pasado tantos años separadas, tantos años lastimándose la una a la otra al no estar cerca y tantos años en los cuales mucha oscuridad se agrupo en un rincón del corazón de Anna sin que ella lo supiera, pero incluso si Anna realmente tenía esos sentimientos oscuros, incluso si quisiera realmente gritarle a su hermana por todo haberle dado la espalda cuando más la necesitaba no significaba que quisiera perderla.
Ya había perdido a sus padres y acababa de recuperar el vínculo de hermanas que alguna vez las había unido…
Ya había perdido tanto en su vida y había sufrido tantos miedos y tantos sustos que no era justo que Gaia le quitara a su hermana. ¡No era justo!
Pero Elsa la miraba fijamente, seguramente preocupada. Ella no debía ser consciente de que Gaia debía estar usándola. Si volvían al reino sin haber aclarado la situación, es posible que los guardias la atraparan y la encerraran porque debido a la orden de la propia Anna ellos lo harían.
¿Cómo fue tan tonta para no darse cuenta de que Elsa nunca la abandonaría otra vez? Gaia tenía la culpa y Anna cayó en su juego al dejarse abrumar por esos sentimientos tan oscuros que se encontraban en su corazón. Ahora todo el mundo creía que Elsa estaba traicionando a Arendelle y aún si la guerra contra los Northuldras seguía en pie, sus guardias iban a dejar de lado todo solo para poder detener a su hermana.
Elsa retrocedió nuevamente y Anna juraría bajo palabra que su hermana se veía más pequeña de lo que nunca ha sido. La pequeña niña de ocho años que se disculpaba todos los días por no estar a su lado volvió a tomar el lugar de la joven brillante que era hoy en día. Ya no veía a su hermana mayor como el modelo que siempre fue o el aura de elegancia que tenía a su alrededor. La niña pequeña la miraba con temor y con desinterés mientras le susurraba a través de la puerta que la dejará sola una vez más.
– Lady Elsa de Arendelle – Anna dio un fuerte zapateo contra el suelo mientras miraba a su hermana con los hombros firmes y el mentón en alto. Su postura debía dar risa, ya que nunca se sintió como una verdadera reina, pero en ese momento dejó de lado la vergüenza y miró a su hermana molesta.
Elsa había odiado que Anna la llamara Lady ahora que no era reina casi tanto como Kristoff odiaba ser llamado Lord solo por ser su novio, ahora prometido. Se avergonzaba fácilmente cuando la gente la llamaba así, pero desde el punto de vista de Anna era mejor que ser llamada Princesa ya que Elsa podía seguir siendo una princesa, pero una vez fue una reina y eso no debía ser olvidado por nadie. Tampoco era la idea que la gente la llamara Espíritu o Señorita Espíritu, eso no sonaba bien ni siquiera en la boca de Olaf quien dio el visto negativo ante aquella forma de referirse a su amiga, por ello Anna decidió que Lady era mucho mejor y dado que Elsa ya no se encargaba de deberes relacionados a la corona o al reinado de Anna en general (salvo cuando se ofrecía) Duquesa tampoco sonaba bien.
Hasta ahora, Anna solía llamar Lady a Elsa solo cuando quería verla avergonzada y en su mayoría de veces lo hacía bromeando, pero en estos momentos ella quería demostrar su propia fuerza para aquella persona que siempre la había impulsado a ponerse de pie.
– No te voy a dejar ir tan fácilmente – Ella dijo con firmeza y sin vacilación – Nuestro reino está en peligro por Gaia y es posible que ella nos haya estado usando a todos, eso te incluye a ti. Si vas allá sola te van a encerrar porque esa es la orden que di
La chica titubeo. Anna sacudió la cabeza alzando una mano para que ella no dijera nada.
– Ponte en mi lugar, Elsa, todo lo que veo en ti es que nos estás intentando traicionar y es difícil negarlo cuando he visto lo que todo lo que has hecho últimamente. Haz pasado mucho tiempo ocultando quién eres, ocultando estos poderes y sé que tengo razón cuando digo que son la causa de todo lo que está sucediendo con Gaia, pero eso no importa ahora. Te lo pido, te lo ruego, quiero a mi hermana de regreso, déjame entrar por favor…
– Sé qué piensas que esto es mi culpa, sé que crees que planeo hacerte daño a ti y al reino, pero eso no es verdad, simplemente es la magia de Gaia la que habla… o bueno, mi magia – Elsa sacudió la cabeza – Te lo explicaré todo cuando logre revertir el hechizo, pero ahora realmente necesito que confíes en mí
– No. Tú tienes que confiar en mí.
– Anna, en serio – La chica parecía cansada – Debo irme.
Anna apretó los dientes – ¿Recuerdas aquella vez que éramos niñas? Yo tenía nueve y tú doce años. Tenía que hacer un trabajo para la escuela y te pedí ayuda, ¿recuerdas que hiciste?
Elsa la miró un momento y luego sacudió la cabeza – No tiempo para esto. Tengo que volver al castillo.
– Exacto, dijiste lo mismo: «No tengo tiempo» pero a pesar de eso aun así me ayudaste y nos reímos juntas. Yo pensé en ese momento: «estoy recuperando a mi hermana»… y lo que sucedió al día siguiente fue que continuaste ignorándome – Anna la miró con tristeza – Siempre me ignoras y luego finges que no sucedió nada. Estoy cansada de que siempre hagas eso, pero por mucho que yo estoy aquí gritándote y haciéndote ver que no necesito que me ignores sino que te acerques a mí no me escuchas. Siento que nuevamente estoy golpeando la puerta de mi hermana sin conseguir que la abra para mí. ¿Sabes lo frustrante que es eso?
Anna dio un paso enfrente mirando a la muchacha con firmeza. Sus manos se apretaron en fuertes puños que convirtieron sus nudillos en un color pálido mientras que su aliento estaba completamente helado hasta el punto de que debido al poco calor que quedaba dentro de ella se formaban nubes de vapor al hablar.
La temperatura de la noche estaba bajando, lo que causaba que la vestimenta poco cálida de Anna permitiera que todo el frío se filtrara por su cuerpo y comenzara a calar hasta sus huesos.
Anna ya no podía aguantar más. Lo había intentado, de verdad que lo había intentado. Quería que su hermana la viera como su igual y no como una niña: no lo logro; quería creer que su hermana no la traicionaría y en su lugar estaba siendo usada por alguien más: lo logró; quería encontrar una excusa para salvar a Elsa: no lo logró; quería que Elsa finalmente tomara en cuenta su presencia: ¡Por su corona que lo iba a lograr!
Y es que ya no podía soportar ni un minuto más. Su pie se plantó con fuerza en el suelo y todo rastro de suavidad se borró definitivamente de su rostro. Ahora solo miraba a su hermana, no con preocupación o traición, sino con enojo y amargura.
– He estado aquí siempre. Cuando éramos niñas e incluso ahora. Sé que no es mucho tiempo, pero aun así hemos logrado recuperar mucho tiempo juntas. Todo lo que he querido lo he tenido en estos últimos años: a ti. Poder reírnos juntas, divertirnos, contarnos secretos… Todo ha sido una fantasía desde que abriste las puertas del castillo es verdad que hemos tenido un par de roces, pero eso no significa que todo por lo que hemos trabajado se destruya por completo. ¡Pero Gaia…! Elsa, hay tanto que quiero reclamar, tanto que quiero gritar y solo verte, solo mirarte frente a mí, hace que algo se arremoline en mi pecho y no pueda evitar recriminarte todo por lo que he pasado. Esta no es la magia de Gaia, son mis propios sentimientos atrapados en una esfera de nieve que espera ser destruida. No lo ves porque quieres creer que Gaia es el problema, pero no lo es. Tú lo eres.
– Anna, yo… – La chica hizo una mueca – Lo siento… – Elsa cerró los ojos mientras agachaba la mirada y Anna pudo ver su rostro completamente claro cuando la luna ilumino justo debajo de ellas. La muchacha debía detenerse, lo sabía, tenía que cerrar la boca pero ya no podía hacerlo porque había agarrado vuelo. Su corazón estaba latiendo con tanta fuerza que estaba por salirse de su pecho con tanta facilidad como fuera inexplicable de suceder. Iba a terminar hiriendo a alguien, tal vez a ella al traer los recuerdos más oscuros que ha tenido o tal vez a su hermana al recriminarle todo el dolor que ella ha sentido.
Elsa no tenía la culpa de lo que había sucedido, pero aun así Anna seguía pensando en que tal vez ella debió darle la oportunidad de elegir si querer estar cerca de su hermana mayor o alejarse. Sus padres y su hermana eligieron por ella, no era justo que la persona involucrada en el accidente no tuviera el derecho de elegir.
– No pensé… – Elsa tragó saliva – No sabía… Yo solo… Creía que… – Sacudió la cabeza sin saber que decir.
Pudo haber sido una oportunidad única en la vida en que Anna estaba de pie junto a Elsa quien se había quedado sin palabras, podía ser la única oportunidad en su vida en que Anna vería a su hermana luchando con su cerebro para formar una oración, pero no pudo disfrutarlo o sentirse satisfecha (y Dios sabe que muchas veces durante algunas discusiones Anna quería conseguir que su hermana se quedara sin palabras para poder ganar la discusión, pero nunca sucedía. Elsa siempre tenía respuesta para todo) ya que su mente solo procesaba lo que ella estaba diciendo y no lo que su hermana quería decir.
– ¿Alguna vez pensaste en cómo me pude haber sentido estando sola? ¿En los cumpleaños que pase sola, las festividades, navidad? Un saludo, una sonrisa y una mirada, eso es todo lo que obtuve de ti en los momentos que quería estar contigo. No tienes ni idea de la cantidad de veces que me culpe por pensar que algo hice mal. Quizá mamá y papá dejaron de prestarte atención y me prestaban más a ti o quizá algo en mí te hacía sentir mal con mi presencia. ¡No lo sé porque nadie me dijo que la razón por la cual mi hermana se distancio fue porque tenía poderes! ¿Alguna vez pensaste que podría perdonarte por el accidente? ¡No estoy enojada por el accidente, Elsa! Estoy enojada porque te alejaste de mí y porque mamá y papá lo permitieron.
– Solo intentábamos cuidar de ti.
– Claro, porque tu deber es cuidar de mí – Ella sacudió la cabeza – Puedo decidir por mí misma.
– Lo sé.
– ¿En serio? Porque mira a tu alrededor, el reino está encerrado ya que tú lo decidiste sin consultarlo. Fue mi decisión irnos a guerra, pero tú interviniste incluso cuando dijiste que no lo harías.
– No lo hice para evitar la guerra con los Northuldras, lo hice porque los Gigantes se acercan.
– Y aun así yo no los veo – Anna alzó las manos – ¿Dónde están, Elsa? Porque lo único que yo veo es a ti y a mí junto a nuestro reino completamente encerrado en una prisión de hielo.
Elsa apretó la mandíbula.
– Te pedí un favor, uno solo, y fue tener tu apoyo en mis decisiones. Dijiste que ibas a estar ahí para mí, que siempre me ibas a respaldar y cuando más te necesito, cuando más quiero que me apoyes, me das la espalda. ¿Cómo sé que no fuiste tú quien incitó a Yelana a declararnos la guerra? Te negaste a detenerla, pero cuando creíste que los Gigantes se acercaban usaste tu magia enseguida.
– ¿Cómo puedes creer que haría algo como eso? ¿Crees que quiero que ambos lados se lancen de cabeza en una guerra? ¡No voy a interrumpir en esta guerra porque no es mi lugar hacerlo! – La calma de Elsa había estallado y todo rastro de duda fue desvanecido frente a los ojos de Anna. Una capa de hielo comenzó a cristalizar el suelo debajo de Elsa tiñéndolo todo de un color naranja, la mezcla perfecta entre miedo y rabia, pero la muchacha más bien se notaba frustrada e irritada. Elsa ya había llegado a su tope y Anna lo había forzado con cada una de sus palabras.
Alguien iba a salir lastimada al finalizar esa discusión y por una vez en su vida, por una vez egoísta en su vida, Anna deseo no ser ella.
– Deje de ser la reina hace tres meses cuando te entregue la corona a ti. Lo hice porque lo mejor para Arendelle no soy yo, eres tú, y cuando lo hice nunca creí que permitirías una guerra. ¿En qué estabas pensando cuando Yelana y tú se declararon la guerra mutua? Incluso si esto es obra de Gaia me cuesta creer que mi pequeña hermana cayó en los juegos de ella.
– ¡Gaia no tiene nada que ver con esto!
– ¿Entonces dime, qué fue lo último que te dijo Yelana antes de que decidieras que la única forma de arreglar sus problemas era peleando entre ustedes? – El hielo siguió cristalizando todo hasta que finalmente se había acercado a Anna congelando sus pies en el suelo.
El miedo corrió por las venas de la muchacha, pero la oscuridad en su corazón era más poderosa y la había obligado a ignorar la magia de su hermana solo para centrarse en ella.
– Dime, Anna, ¿en qué pensabas cuando hiciste lo único que va en contra de todo lo que representa Arendelle? – Elsa dio otro paso enfrente y el cristal se rompió bajo su peso, algo completamente raro para la muchacha. El color naranja paso a teñirse de rojo y luego a amarillo solo para volver a tornarse naranja. Las emociones de Elsa estaban peleando en su interior y se estaban reflejando en el color del hielo. Anna vio una flama moverse en el cristal, luchando por mostrarse como una sola emoción y no un estallido, pero cada vez que cambiaba la menor no podía ignorar que algo estaba sucediendo en el interior de Elsa.
Ella, por su parte, fue consciente de la baja temperatura que había comenzado a calar sus huesos hasta el punto en que sus dedos se entumecieron. Inconsciente de si se trataba de Elsa o no, Anna continuó escuchando el latido de su corazón tan cerca de su oído como si este fuese un tambor retumbar a su lado. La chica apretó los puños para darse calor a sí misma y para mostrarse firme.
– Tal vez si me hubieras apoyado…
– Eso no es lo que he preguntado – Elsa habló con un tono firme y bajo. La menor se estremeció y finalmente el color del hielo se apagó. Las emociones de Elsa fueron controladas y el hielo ya no mostraba el reflejo de sus sentimientos, ahora esta opaco con su color cristalino. Anna temió lo siguiente que sucedería – Dime, Anna, ¿crees que no puedo escucharlo o no puedo entenderlo? Entonces oblígame a entender tu punto de vista. Dime en qué pensabas cuando declaraste la guerra en Arendelle. ¿Qué había en tu corazón en ese momento?
La chica se llevó las manos a la cabeza mientras cerraba los ojos con fuerza. La voz de Elsa se volvió eco y cada vez se alejaba más. Imágenes iban y venían, sentimientos encontrados.
– ¡No lo sé!
– Si lo sabes, dímelo.
– ¿Quieres saber en qué pensaba? – Anna apretó los dientes – ¡Estaba pensando en que si hacía algo mal, quizá finalmente te des cuenta de que te necesito!
Una tormenta de nieve arremolino alrededor de ambas levantando varios copos que amenazaron con llevarse todo el oxígeno dentro de la tormenta. Elsa estaba tranquila y el hielo no mostraba sus emociones, pero Anna había perdido la calma hacia mucho rato atrás.
Esta tormenta no la estaba provocando Elsa, la estaba provocando ella.
¿Cómo…?
– Quería que estuvieras ahí y me dijeras si estaba cometiendo un error o no, quería que me vieras escucharas cada uno de mis temores, quería que actuaras como una hermana mayor hacia mí y vi a Yelana y todo lo que podía pensar era en que si no estabas con los espíritus estabas con su tribu. Fui yo quien te dijo que no debías preocuparte por nada, lo sé, pero no pude evitar sentir envidia. ¿Cómo se supone que debía sentirme cuando Yelana llegó a Arendelle y me dijo de la disputa que había habido entre nuestra gente momentos antes de llegar? Se habían esparcidos rumores de que planeaban una invasión, no podía pensar con claridad en lo que estaba pasando.
La tormenta la envolvió y se volvió más densa hasta el punto en que Anna no podía ver nada más allá de la blanca niebla que la estaba envolviendo. El rugido del viento retumbo en sus oídos y la tormenta finalmente se detuvo por completo. Los copos de nieves quedaron suspendidos en el aire mientras frente a ella, Elsa la miraba con una expresión triste en su rostro.
¿Había sido capaz, finalmente, de llegar a Elsa después de tanto tiempo?
¿Elsa había escuchado la desesperación y el miedo en su voz?
La temperatura bajo de golpe hasta un punto en que todo el cuerpo de Anna se sintió entumecido y el miedo la invadió. Iba a congelarse, iba a quedar como paleta de hielo si Elsa no evitaba que su magia la matara. Su corazón se sintió helado, había hielo en su interior. Esta fue la primera vez que Anna tuvo una sensación tan extraña como esa. Tiempo atrás, cuando su corazón fue congelado por la magia de Elsa de forma accidental, el momento en que su cuerpo comenzó a congelarse por completo no se sintió como entonces. En aquel momento Anna sintió mucho frío y poco a poco iba congelándose de tal manera en que le dio tiempo para procesar lo que estaba sucediendo, pero ahora la temperatura simplemente bajo hasta menos cero y todo en ella estaba congelado.
Cerró los ojos con temor. Lágrimas en sus ojos y su cuerpo temblando, ya no por miedo o por las palabras que finalmente logró admitir… estaba temblando sin tener una razón en concreto.
Entonces, cuando menos se lo espero, la temperatura comenzó a elevarse lentamente hasta darle abrigo a su helado cuerpo. La muchacha abrió los ojos sintiendo algo removerse en su interior. La nieve que se encontraba suspendida a su alrededor volvió a rodearla en un espiral cristalino que atravesó su pecho y luego salió de sus ojos hasta quedar frente a ella con la forma de un trozo de hielo irregular que la reflejó a ella misma.
El hielo cambio de color a rojo y su reflejo se notaba tan claro que Anna retrocedió, finalmente dándose cuenta de que el hielo que la mantenía atrapada en el suelo había desaparecido. Elsa ya no la miraba con completa tristeza, sino con una sonrisa que denotaba tristeza y eso hizo arder el pecho de Anna. La mayor dio un paso enfrente hacia el cristal y con la yema de su dedo toco el trozo de hielo que se desintegro enseguida ante el contacto cayendo directamente al suelo.
Anna parpadeó varias veces sintiendo su mente atrapada en un sueño del que no lograba despertar. Sus mejillas estaban pegajosas, producto de unas lágrimas que se habían colado sigilosamente desde sus ojos, y todo su cuerpo agotado emocionalmente.
– Ciertamente no era lo que esperaba… – Elsa habló de pronto mirando el suelo donde los trozos de cristal apenas podían verse reflejados por la luz de la luna siendo tan diminutos. Anna no supo si hablaba con ella misma o se lo decía a ella y aún si Elsa estuviera hablando consigo o se lo hubiera dicho a la menor, Anna no sabía de qué estaba hablando – Creía que necesitaba un contra hechizo, supongo que al igual que como entró, debe salir…
La abrazó.
Anna la abrazó con fuerza ignorando cualquier cosa que Elsa pudiera decir. Su cuerpo estaba temblando y aún no era capaz de saber por qué, pero en ese momento no importaba.
Sus sentimientos más oscuros habían sido iluminados por un rayo de luz. Alguien había salido lastimada en esa discusión y bajo toda la sinceridad del mundo, Anna no sabía si se trataba de ella o de Elsa. Solo sabía que Elsa la había presionado para que lo hiciera.
Continuará…
N/A: Siendo sincera, no pensé que terminaría tan rápido este capítulo, de hecho lo tengo desde el martes o miercoles pasado terminado. Eso sí el siguiente uff que me ha costado porque no estoy segura de cómo continuarla. Osea encontre una forma, pero los dialogos no salían en mi cabeza o más bien no lograba expresar las emociones de mis personajes como me gustaría y que hasta el momento no me ha sido tan complicado... que cosas más raras de la vida.
Por cierto, es un poco tarde para mencionarlo, pero lo voy a hacer por si alguien se lo ha estado preguntando. Cuando yo me refiero a la líder de los Northuldras, la llamó Yelana porque ese es su nombre original. Cuando vi la película por primera vez lo hice en su idioma original por tanto cuando después la vi doblada en latino, por curiosidad más que nada, escuche que la llamaban Yelena me quede confundida. En ese momento yo tenía actualizado hasta el capítulo enseguida busque en mis escrituras cómo la había llamado en los capítulos y cuando vi Yelana me entró la duda de: "¿le cambiaron el nombre o es que yo escuche mal?" Así que para salir de la duda me toco revisar el film original y aparte comprobar con el libro (el cual lo tengo en inglés) por lo que con esos dos me di cuenta de que efectivamente le cambiaron el nombre en el doblaje. Personalmente si hay algo que no me gustan de las traducciones, es que cambien los nombres, lo puedo entender porque soy traductora y sé que hay nombres que se traducen y nombres que no se pueden traducir pero en lo personal, como dije, no me gusta. En este caso me parece que no es una traducción como por ejemplo pasar de Peter a Pedro, pero sigue siendo un cambio que yo no habría hecho porque siento yo que no afecta en nada a la cultura (si me equivoco lo siento) porque el nombre sigue siendo el mismo, solo que con una vocal diferente.
Pero bueno, no entro en ese tema más porque es debatible, hay gente que le gusta y gente que no.
Y ya que he hablado del libro, mi única recomendación es que si pueden leerlo, haganlo. No se confundan, no les estoy diciendo que lo compren, solo digo que si lo consiguen prestado de un amigo o en la biblioteca, prueben leerlo porque hay algunas escenas que noe stán en el film y tampoco son parte de las escenas eliminadas, además dentro del libro está una de las escenas que yo considero más emotivas e impactantes que en la película y me parece un error que no sea así porque de verdad que le da más peso a ese momento. Es cortito el libro y te describe la película tla cual ya que es el guion de la película, es decir que no entra en detalles de las descripciones, por ejemplo si ves en la película Kristoff arrodillarse, en el libro dice literal lo que hizo. Es poca la descripción que tiene de las acciones, así que si buscas eso... de antemano te digo que no lo tiene, pero como dije, yo lo compre por curiosidad y aunque no es ni de cerca la mejor compra que haya hecho, aún así me gusto ver esos detalles que no están en la película.
Creo que ya había mencionado en capítulos pasados que tenía el libro, pero no sé si llegue a comentarlo... ahora lo hago porque se dio el tema.
~ Comentarios:
- kirtash96: Si estás viendo esto, te he respondido con un PM. Todo lo que puedo agregar a mi mensaje es que tengas paciencia porque lo que mencione en ese PM va a tardar mucho, ya puede ser en un mes o en un año o más, por eso te pido paciencia que ya va a llegar la respuesta.
- Ravenna51: Espero que la sorpresa ante lo de Bjorn sea porque haz leído el libro y sabías quien era eh, eh... not bad. Debo decir que la conclusión de Elsa con sus poderes, era algo que yo tenía planeado desde inicios de la historia. Cuando comence a plantearme el encuentro con Gaia (este es el segundo dado que ellas la vieron en la isla por primera vez) esa escena en que Elsa ataca a Gaia ya estaba escrita, sin embargo, esto lo dije en el episodio creo, cambie muchas cosas dentro de ese segundo encuentro pero mantuve la escena, algunos dialogos y la intención, por lo demás, el capítulo entero lo reescribí (o bueno, la mitad, porque yo tenía escrito más o menos la mitad o al menos la parte más intensa porque en un inicio las intenciones de Gaia eran diferentes a las que termine publicando). Pese a este cambio, la idea de que fuese la magia de Elsa la que provocara el hechizo estaba ahí presente (es decir, que es lo único que no modifique) porque quería que fuera un guiño al libro y al personaje, pero un guiño como tal no se sentía bien, de hecho era muy flojo por tanto necesitaba profundizar más la razón por la que esto sucedía así que decidí tomar las emociones de Elsa y el hecho de que el hielo de su magia cambie de color debido a que estas se ven reflejadas en él. Me pareció la idea perfecta. En cuanto a Tefiti, tengo que admitir que solo he visto Moana una vez, si cierto que a veces cuando la dan por la tele pongo el canal pero no le presto atención así que no cuenta como haberla visto más de una vez, y como solo la he visto una sola vez realmente sé quien es el personaje, pero no recuerdo su finalidad y como no quiero por accidente copiar un personaje paso de ver Moana actualmente para ver la finalidad de Tefiti. Si hay parecido es coincidencia, pero en mi cabeza tanto la finalidad de Gaia como su final ya están planteados y listos, aún no hago un borrador porque aún estoy recopilando un par de ideas más para solidificar el desenlace de la trama, pero... ya está en mi cabeza la idea principal. Okey, una respuesta larga que probablemente no te guste dado que es una gran respuesta, pero si te ha gustado mejor para mí, así no tengo cargo de conciencia por explayarme tanto.
Bueno, eso sería todo y espero que les haya gustado el capítulo. La verdad es que lo que me interesaba era hacerlo lo más emocional posible, que se sientan las emociones palpables. No sé si lo habré conseguido, tampoco sé si le habré estado dando vueltas al mismo tema varias veces (que es posible, pero vamos en una conversación real esto suele pasar, por eso no quise cambiarlo tanto), pero espero que haya estado bien. No voy a comentar lo que ha pasado con Anna o con Elsa en este capítulo porque tengo miedo de revelar lo que he escrito para el próximo capítulo así que hasta aquí llega mi N/A... que todos sabían iba a escribir algo largo, jeje.
Dejen review.
Se despide Lira12.
