¡Hola! Este capítulo tendrá un poco de diversión incluida (bueno, más o menos). Creo que mi límite de dramatismo ya había llegado a su punto jejeje. Bueno. Espero que lo disfruten.

.

CAPITULO 20

La cabeza le dolía como el infierno, la luz de la mañana hirió sus pupilas obligándola a cerrar de nuevo los ojos. ¿Dónde estaba? Las imágenes de la noche anterior comenzaron a flotar en su mente, y se volvió hacia su derecha temiendo encontrar justamente lo que encontró.

A Morgan desnudo junto a ella.

Demonios.

Susurró para sí misma. Realmente había sucedido. Y no podía echarle la culpa a nadie. Había bebido sí, pero no tanto como para poder utilizar como excusa que no sabía lo que hacía. En cualquier caso era una responsabilidad que no estaba dispuesta a asumir aquella mañana de Domingo.

Maldita sea.

Volvió a susurrar.

La única ventaja en todo aquel asunto era que Morgan parecía profundamente dormido. Tomó la decisión de inmediato. Huiría como una auténtica cobarde. Después de todo, ¿No se había mudado él a Chicago sin siquiera despedirse?

Se levantó sigilosamente, y durante unos minutos se enfrascó en encontrar su ropa. Su blusa y su pantalón fueron relativamente sencillos de localizar cerca de la puerta de entrada. Por allí estaban también sus zapatos. Cuando tocó el turno de la ropa interior, comprobó con horror que su sujetador y sus braguitas no aparecían por ningún lado. Tuvo que hacer memoria para recordar las paradas que habían hecho durante su recorrido hasta el dormitorio. Regresó sobre sus pasos. Suspiró con alivio cuando recuperó el sujetador junto a la cama, por el lado de Morgan; y gimió suavemente cuando se dio cuenta de que el borde de sus braguitas de encaje asomaba bajo el cuerpo de Derek. No habría forma de recuperarlas sin despertarlo, y esa no era una opción viable aquella mañana.

Se resignó a que las conservara como un trofeo, y después de vestirse a toda prisa, salió de allí, rezando para que Derek aún tardara en despertarse el tiempo suficiente como para que el jet despegara de la pista. Aún tenía que llamar a un taxi, regresar al hotel, ducharse, cambiarse de nuevo, recoger sus cosas y reunirse con el resto en el hall para ir juntos hasta la pista.

Su entrada en el hotel fue tan cautelosa como lo había sido la huida de la casa de Morgan, temiendo que algún miembro del equipo hubiera madrugado lo suficiente como para que la sorprendiera con el cabello enmarañado, su maquillaje hecho un horror y su ropa desajustada.

Sólo cuando cerró la puerta de su habitación detrás de ella, respiró con tranquilidad. A toda prisa se duchó y se cambió de ropa. Justo cuando comenzaba a recoger sus cosas, recibió un mensaje de J.J. avisándola de que ya estaban en el hall.

Cuando se reunió con el resto, su aspecto era bastante presentable en comparación a cómo había llegado al hotel.

Una vez en el jet, se sentó junto a J.J., en el asiento que daba al pasillo. Era un buen lugar para bajarse rápidamente desde que el avión aterrizara.

Comprobó su teléfono móvil, temiendo que Morgan hubiera tratado de contactar con ella. Afortunadamente parecía que no era el caso. Tal vez estaba tan arrepentido como ella. Más calmada, sacó de su bolso el último libro que estaba leyendo, dispuesta a sumergirse en él hasta llegar a Virginia.

No avanzó más allá de las dos primeras líneas.

- ¿Qué hace Morgan aquí?

Por un segundo realmente creyó que había escuchado mal. Reid no podía haber pronunciado en alto aquella pregunta. Sin embargo, Emily reconoció de inmediato la figura que, a toda prisa, se acercaba al jet desde la pista de aterrizaje.

Jadeó con incredulidad. Aquello era imposible. No podía estar sucediendo. Su peor pesadilla se estaba convirtiendo en realidad. ¿Qué diablos pretendía Morgan yendo a buscarla?

¿Es que su forma de escabullirse aquella mañana no había sido suficientemente clarificadora de lo que aquella noche había sido para ella?

- Oh… Dios mío…- Gimió.

- No tengo ni idea…- Murmuró J.J, sentada frente a Reid. De reojo observó a su amiga que parecía haberse hundido en el asiento contiguo- ¿Em?

Pero ésta se hundió más en el asiento, y enterró la cabeza entre las páginas del libro.

- Esto no puede estar sucediendo…. – Balbuceó.

Los cuatro restantes miembros del equipo contemplaron atónitos cómo Morgan irrumpía en el jet. Habían compartido una cena agradable con él y lo último que esperaban era que apareciera allí sin previo aviso.

Se detuvo justo frente a ella, y saludó a los demás con un "buenos días" que no parecían tener nada de buenos.

- ¿Qué haces aquí?-Rossi repitió la misma pregunta que había hecho Reid segundos atrás. Esperaba que ahora hubiera una respuesta. No le pasó desapercibido ni a él, ni al resto, el extraño modo en que Morgan estaba mirando a Emily, mientras que ella, por su parte, había optado por ignorarlo descaradamente. Sonrió para sí mismo. Era demasiado mayor y astuto como para no saber interpretar el rostro abochornado de Emily - ¿Se te ha perdido algo?- Añadió en tono burlón.

- Tal vez… - Gruñó Derek. Luego se inclinó sobre Emily que parecía muy entretenida fingiendo que leía su libro- ¿Podemos hablar fuera?

Ella se mordió el labio con fuerza. ¿Qué se supone que iba a hacer ahora? Era una conversación que no tenía ninguna intención de que se produjera.

- En realidad, no- Dijo encogiéndose de hombros. Mantuvo sin embargo, sus ojos en las páginas- No tengo nada que hablar contigo.

Lo escuchó resoplar y rezó para que desistiera.

Craso error.

- De acuerdo- Dijo él.

Sintió un aliento de esperanza cuando Morgan pronunció aquellas palabras.

Le duró poco.

Inmediatamente y de forma abrupta Morgan la agarró de la muñeca y tiró de ella para levantarla de su asiento, ante la mirada atónita del resto.

- ¡¿Qué demonios haces, Derek?!- Chilló ella tratándose de zafar de él sin resultado. Le había sujetado la muñeca con tanta firmeza como si la hubiera esposado a él. Morgan tiró un poco más fuerte hasta que Emily chocó contra su cuerpo- ¡¿Qué coño eres?! ¡¿Un puto troglodita?!

En un momento surrealista, escuchó las risas sofocadas del resto. ¿Desde cuándo su relación con Morgan les resultaba divertida? Hasta el momento sólo había sido una especie de tragedia griega.

Ya de pie en medio del pasillo, tiró de su mano intentado soltarse, pero era imposible. Se agarró al respaldo de uno de los asientos e hizo palanca con las piernas para que al menos no pudiera arrastrarla con él por el pasillo.

- Em… No me hagas perder la paciencia… No estoy de humor para chiquilladas…Vamos fuera.

Sorprendentemente él mantuvo una relativa calma mientras su mano seguía sin liberar a su presa.

- ¡¿Chiquilladas?!- Le reprochó indignada- ¡Tú eres el que se está comportando como un crío caprichoso!

Mientras, los otro cuatro agentes se miraban entre sí, decidiendo si debían intervenir o no.

Por fin J.J. se adelantó, aunque sin demasiada seguridad.

- Morgan, no creo….

Derek se volvió hacia ella con determinación.

- Esto no es asunto tuyo, J.J.- Le espetó. La rubia decidió que era un buen momento para permanecer al margen. Luego, Morgan se volvió hacia Emily, con su comentario aun reverberando en su cabeza- ¿Así que soy yo el crío caprichoso?- Tiró de ella con un poco más de fuerza, pero de alguna manera Emily había conseguido equilibrar la balanza con ayuda del respaldo del sillón. No podía forzarla más sin hacerle daño, así que se contuvo- ¿Cómo definirías entonces tú actuación de anoche? ¿Una experiencia cercana al nirvana?

Emily lo fulminó con la mirada. Sus mejillas se volvieron del color carmesí, al mismo tiempo que sentía los ojos de todos sobre ella. Y lo que era peor. Sus expresiones burlonas. Su nivel de bochorno había alcanzado límites estratosféricos. ¿Cómo había sido capaz de decir aquello?

Sólo le quedó un recurso. Mentir utilizando la excusa más absurda del mundo. Tan absurda que, de hecho, la había descartado aquella misma mañana.

- No sé qué demonios ocurrió anoche… - Murmuró avergonzada- No me acuerdo de nada…

Mientras, los agentes iban alternando entre ambos protagonistas de la historia, tratando de enterarse de los detalles de la historia.

Morgan rió entre dientes.

- Así que no te acuerdas….- Recitó sabiendo que mentía- Y dime… ¿Despertarte en mi cama esta mañana no te dio ninguna pista?

Ella jadeó de nuevo. Aquello no podía estar sucediendo. Tenía que ser una pesadilla de la que pronto despertaría. En cualquier caso aún tenía una ventaja. Optó por soltar su otra mano del respaldo del sillón, de pronto había encontrado un lugar mejor donde colocarla.

Morgan la detuvo en el aire, justo a tiempo de evitar una bofetada.

- Lo siento… Perdiste tu oportunidad anoche…- Le recordó para su mayor humillación.

Por desgracia, ahora ya no pudo evitar que la arrastrara hacia él. Con sus dos manos sujetas, Morgan la atrapó contra su cuerpo, de modo que sus rostros quedaron apenas a unos centímetros.

- Eres un cretino…- Lo increpó ella en un vano intento de que su ira sirviera para algo.- No sé qué pretendes, pero no vas a conseguir nada.

Por un momento sus ojos se volvieron hacia los que se suponían eran sus amigos, pero ninguno de ellos parecía dispuesto a entrometerse donde no los habían llamado.

Tampoco funcionó.

J.J. tenía los ojos abiertos como platos, Reid parecía realmente confuso, Rossi sonreía para sí mismo, y Hotch se llevó la mano a la cabeza con resignación.

Morgan se inclinó sobre ella, acercándose a su oído.

- Anoche te dejaste algo…- Le susurró. Emily abrió los ojos horrorizada sabiendo exactamente a qué se refería- Puedo devolvértelo ahí fuera, o aquí dentro. Tú eliges.

¡Vaya…! ¿Por qué no lo había dicho antes?

Definitivamente no tenía ningún interés en que los demás supieran qué tipo de ropa interior utilizaba.

Se apartó de él cuanto pudo, que no era demasiado y enfrentó sus mirada sin ocultar su enfado.

- Está bien- Aceptó en un tono fingidamente complaciente. Tiró de nuevo intentando soltarse- Pero no necesito que me lleves de la mano, puedo ir sola.

Morgan sonrió, satisfecho de haber encontrado el argumento definitivo. Por fin aflojó su agarre lo suficiente como para que ella se liberara bruscamente. Luego le hizo un gesto con la mano, indicándole la salida.

- Tú primero.

Emily entornó los ojos, resoplando, y se encaminó hacia la puerta seguida por Morgan. Detrás de ella, pudo escuchar las risitas no ya tan contenidas del resto.

Deseó matarlo.

Sí. Hacía tiempo que deseaba matarlo. Y sin embargo, no era precisamente lo que había hecho la noche anterior.

Ya fuera del avión, Emily se cruzó de brazos, esperando a que él dijera cualquier cosa que tuviera que decir. Aún no estaban a salvo de miradas curiosas. Desde allí podía ver al equipo curioseando a través de las ventanas. Al menos ahora, no podrían escucharlos.

En lugar de hablar, Morgan se quedó observándola, en silencio.

Aquello era demasiado exasperante para ella.

- Devuélvemelas- Le ordenó extendiendo la mano.

Morgan sonrió y buscó en el interior de su chaqueta. Segundos después, sacó las braguitas de encaje negro a las que Emily había renunciado aquella misma mañana. Las sostuvo por un extremo, dejando que se balancearan ante sus ojos.

- ¡Serás idiota!- Exclamó ofuscada. De un rápido movimiento, se las arrebató y las guardó en el bolsillo trasero de su pantalón- ¡¿En qué momento se te ocurrió que era buena idea venir a buscarme aquí?! ¿No has oído hablar de los teléfonos?

Morgan escuchó impasible la sarta de reproches que se sucedieron hasta que Emily se hartó de su propio monólogo.

- Quería que me dijeras que lo de anoche no significó nada para ti mirándome a los ojos.

Sus labios se entreabrieron, impresionada por su franqueza. El mundo se detuvo durante un instante mientras sus ojos la atrapaban sin misericordia. No tenía derecho. No tenía derecho a influir en ella de esa manera.

- ¿Eso es lo que quieres escuchar?

Derek se encogió de hombros. En realidad, no había ido hasta allí para montarle una escena delante de todos. Aquella mañana al despertar, había creído que algo había cambiado entre ellos. Que tal vez, ella hubiera podido perdonar sus errores. Se había alejado de Emily creyendo que así aliviaría su dolor, y para lo único que había servido era para darse cuenta de lo estúpido que había sido. Había creído que la protegía con cada decisión que tomaba, y finalmente no había logrado ni mantener su relación ni mantener la estabilidad del equipo. Se había resignado a perderla por sus miedos absurdos, pero con lo ocurrido la noche anterior, había recobrado la esperanza de que tal vez aún no fuera demasiado tarde.

De ahí su decepción al despertar y descubrir que había huido de él.

Y su enfado al enfrentarla en el jet y no recibir ni siquiera una mínima explicación por su parte.

- No. No es lo que quiero escuchar.- Dijo sinceramente- ¿Es lo que sentiste esta mañana? ¿Qué no significaba nada?

Ella bajó la vista al suelo. No se merecía que abriera su corazón de nuevo hacia él. Le había hecho tanto daño que dudaba que pudiera volver a confiar ni en él ni en nadie.

- No… No sentí eso…- Admitió en voz baja. Alzó la vista hacia Morgan. Su corazón se detuvo un instante al ver la tristeza y el arrepentimiento en sus ojos. Y sin embargo, ¿A él le había importado el infierno que la había hecho pasar?- Pero no puedo volver contigo ahora… Me has roto el corazón, Derek, y no es que nunca me lo hayan roto antes… Es que jamás habría esperado algo así de ti. Confiaba en ti. Te entregué mi alma y la has destrozado. No puedes pretender que simplemente lo olvide porque hayamos pasado la noche juntos…. Esto no funciona así.

Morgan tuvo que tragarse su propia decepción. ¿Qué podía hacer? Emily había sido sincera con él. No tenía derecho a presionarla. La había traicionado después de que le jurara que podía confiar en él. La vida que comenzaban a imaginar juntos se había esfumado porque él no había tenido el suficiente valor como para asumir sus propios miedos, y había terminado renunciando a ella sin darle opción a buscar una solución alternativa que no fuera abandonarla.

Había subestimado la fortaleza del vínculo que habían creado. ¿Cómo podría ella perdonarlo?

- Está bien…Lo entiendo- Asumió su culpa en un gesto de humildad- No te molestaré más. Siento todo esto, Emily… Es todo lo que puedo decirte.

Ella asintió en silencio.

No hubo despedidas. Simplemente regresó al avión. Cuando pasó junto a sus amigos, ya no vio diversión en sus rostros, sólo compasión. Si habían interpretado su lenguaje corporal mientras hablaban junto al jet, sabrían que aquella conversación no había terminado bien.

Recogió su libro, decidida a buscar refugio apartada del resto.

- Emily, ¿Estás bien?- Preguntó Hotch con preocupación.

Ella se esforzó en sonreír a pesar de que la felicidad era la emoción más lejana en su corazón en aquel momento.

- Sí… Voy a sentarme detrás.

Agradeció que nadie la molestara durante el trayecto hasta Virginia.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx