Aclaraciones: No hay POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Chapter 17. Día soleado

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Se fue de la oficina de la Hokage pensando en ese beso, había sido casi exactamente igual que esas noches que habían compartido en ese departamento de la otra aldea mientras esperaban el pergamino, pero esta vez no había parecido premeditado, había sido de una forma tan espontánea que a diferencia de esas veces lo dejó totalmente desconcertado.

Porque la primera vez que ella lo hizo, él se había ensimismado y tardado bastante en dormirse solo pensando en ese ligero contacto y todos sus posibles significados, lo había tomado con su guardia completamente abajo, especialmente porque su mente estaba demasiado distraída con la pequeña prenda que ella tenía puesta, y que se había rehusado a quitarse aunque él se lo hubiera sugerido, con todo lo que pensó al respecto no fue desconcierto esa vez. Y esa siguiente noche en la cocina, después de hacer su mejor esfuerzo por hacer una cena decente y tomarla juntos, internamente deseó que lo volviera a hacer, aunque por fuera siguiera viéndose en su estoicismo habitual. Y precisamente por dicho estoicismo no había sido capaz de hacer nada, por más que entendía que era una invitación de ella a dar ese paso y demostrar que los dos estaban teniendo las mismas sensaciones en sus entrenamientos. Solo esa última noche se había atrevido a unir sus labios con los de ella mientras fingía que había sabido lo que hacía, para después esconderse en su habitación. Inicialmente había pensado en hablar con ella cuando finalizaran la misión, aunque no tuviera idea qué decirle. Era obvio que esa conversación ahora nunca iba a ocurrir, aún si ella recuperara su memoria seguía estando el factor que era su culpa y el consiguiente odio que ella le iba a tener.

Porque esa espontaneidad revelaba que de alguna forma ella recordaba haber hecho eso y se sentía cómoda con él, esa Tenten al parecer era un poco más impulsiva. Pero lo único que pasaba por su cabeza ahora averiguar quiénes eran esos malnacidos y entrenar, entrenar mucho. No lo iban a volver a derrotar tan fácilmente. Por eso había salido de la mansión Hokage con rumbo al campo de entrenamiento sin detenerse a desayunar y había ejercitado hasta casi desfallecer. Llegó a su departamento y sin siquiera quitarse la ropa se tiró sobre la cama y quedó fundido al instante.

Era tal el agotamiento acumulado, tantas las noches que duró apenas pegando el ojo mientras la buscaba y posteriormente vigilaba esa cabaña, que durmió doce horas seguidas, eso nunca había ocurrido. Al despertar, se levantó y se dirigió a la cocina, en el refrigerador tenía algunas sobras de la comida que solían llevarle desde el Clan y que era el motivo por el cual aunque vivía solo, no se había preocupado antes por aprender a cocinar realmente. Sacó la comida y recalentó un poco para desayunar, pensando que el día anterior fue desatento con su cuerpo al no haber consumido ningún alimento. Cuando estuvo listo eran casi las siete de la mañana, hora perfecta para irse al campo de entrenamiento. Respiró profundamente al llegar al lugar y empezó a calentar. Debía dejar de lado las técnicas de su familia, así que al igual que el día anterior se estaba enfocando mayormente en los movimientos de taijutsu, golpeando un tronco, pero ese ejercicio sin otra persona no era tan efectivo, necesitaba conseguir un compañero de entrenamiento y pensó en Tenten, con quien se complementaban al entrenar y era la única capaz de decirle exactamente en qué estaba fallando aunque a él no le gustara escucharlo. Casi como si la hubiera invocado la vio llegar allí, en su traje deportivo, pero por su mirada podía ver que no había sido a propósito, otra vez estaba escapando de algo.

- ¿Tenten? – llamó su atención, ella respiraba aceleradamente - ¿estás bien? – asintió con la cabeza en movimientos rápidos y se sentó en el suelo con los ojos llorosos

- Me perdí – le dijo, al menos no estaba abrazando sus rodillas– creí que recordaría como regresar… me asusté y otra vez no sé cómo llegué hasta aquí

- ¿Quieres que te acompañe de regreso? – ella negó con la cabeza y se estiró, como quitándose el estrés que la había dirigido a ese lugar

- No… todavía no – corroboró y se acostó en el pasto, disfrutando el sol con los ojos cerrados y quedándose en silencio, él se sentó a su lado. Se veía totalmente tranquila, con la cicatriz de la muñeca hacia arriba como si buscara que se bronceara - ¿Cuánto tiempo pasábamos aquí?

- Bastante – aceptó él, demasiado dirían otros

- Debería mudar aquí mi departamento… así al menos sabría llegar – ella estaba sonriendo - ¿tanto entrenábamos?

- Así es, tú estabas preparándote para solicitar el examen de ascenso de rango

- Creí que era buena ninja

- Lo eres – tuvo que corregirse mentalmente para no volver a hablar en pasado – una parte importante de ser un buen shinobi es seguir mejorando

Ella siguió en silencio, en parte estaba avergonzada por no entender lo de ascender de rango pero no quería preguntar más y en parte triste por no recordar nada de eso. Sabía que era pronto para poder apreciar algún resultado del tratamiento que había recibido el día anterior, pero siempre se podía soñar con un milagro. Abrió un poco los ojos y lo vio allí sentado a su lado en silencio, por un momento había enfocado su mirada en la cicatriz, arrugado el entrecejo y luego había empezado a ver a la nada, posteriormente cerró los ojos como si estuviera meditando en total silencio y concentración ¿tanto necesitaba él saber que la había llevado a ella a hacer eso? ¿O acaso estaba juzgándola porque su antiguo yo no se hubiera atrevido a hacer algo tan drástico?

- ¿Crees que fue un acto de cobardía? – se sentó, girándose un poco para poder verlo de frente y abrazó sus rodillas para apoyar la cabeza en ellas

- Algunos dicen que es un acto de valentía al decidir morir por uno mismo y en el momento elegido – había abierto los ojos y también se había girado para mantener el contacto visual – hay otros que dicen que es un acto de cobardía, una salida fácil para no afrontar lo que ocurre

- ¿Y tú cuál crees que fue?

- Yo creo que es un acto de desesperación – ella se acarició levemente la cicatriz de forma automática sin mover sus ojos – el único camino disponible ante las circunstancias – hizo una pausa – no quiero imaginar lo que te llevo a hacerlo – sus orbes blancos eran casi inexpresivos, casi

- Por un error de ellos logré obtener el cuchillo – decidió contarle pues notaba que esa mirada no la juzgaba como había creído antes, la entendía – sabía que si huía me atraparían, empeorando todo y eran demasiados para intentar atacarlos – se encogió de hombros levemente – estaba cansada del hambre, de sus golpes, de que me tocara… no creí que lograrían salvarme – sus ojos se habían humedecido ligeramente, pero se sentía en calma

- Lo siento – ella negó

- Tú no lo hiciste – lo interrumpió

- No, no lo hice – dijo él – pero por mi culpa te secuestraron, por mi culpa te hiciste eso – necesitaba empezar a sacar lo que lo estaba carcomiendo

- ¿Tú culpa? – ella empezó a reír

- Sí – se sintió raro de verla reírse de esa forma

- Neji, puede que yo fuera tu carnada… - su sonrisa no desaparecía – pero tú no eres el culpable de nada de lo que me pasó en ese lugar

- ¿No estás molesta de saber que eras… carnada? – odiaba esa palabra con la que se había descrito, aunque sabía que ellos eran los que le habían dicho que era eso precisamente

- ¿Tan raro es que no esté molesta contigo? – él no contestó, la mirada de ella era alegre – quiero que mejor me digas que les hiciste para que te odien de esa forma

- No lo sé, no los conozco – Tenten lucía confundida – ni siquiera sé sus nombres para buscar algo sobre ellos en la biblioteca

- Uryuu, Jannos – escupió ella – Ryuuken… emmm… eran seis, espera – intentó recordar pero a su mente solo llegaban los nombres de los tres hombres que más se parecían entre ellos – su apellido empezaba por Ka… el Clan Ka…algo – cerró los ojos pero solo veía la linterna frente a sus ojos – lo recordaré

- Creo que puedo empezar a buscar por esa letra, gracias – cayó en cuenta que el segundo y tercer nombre los había escuchado el día del ataque, por lo tanto el primer sujeto que mencionó debía ser el líder y quien había abusado de ella

- ¿Me dirás qué encuentras?

- Lo haré

- Creo que es hora de irme… no quiero interrumpirte más

- Vamos, te acompaño de regreso

No esperó que ella contestara, se puso de pie, sacudiendo un poco su ropa y le extendió la mano para ayudarla a levantar. Ella la tomó y empezaron a irse despacio hacia su departamento, supuso por su ropa que ella no había pasado la noche en el hospital. Por el camino fue señalándole algunos puntos de referencia que podría tener en cuenta, como algunas tiendas, o murales, un parque que rodearon, la tienda en la que había estado el día anterior con Sakura, al menos creía que no se iba a perder en el camino del campo de entrenamiento al departamento la próxima vez que resultara allá por accidente. Era casi mediodía cuando lo invitó a pasar a su hogar, le indicó que se sentara mientras ella empezaba a hacer almuerzo.

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A diferencia de la mañana anterior, el apartamento se veía limpio, casi igual que antes de la misión y sin el olor a guardado. Observó uno de los cuadernos sobre el sofá y se dedicó a hojearlo mientras esperaba, había intentado rechazar la invitación de ella a almorzar pero cuando insistió se dio cuenta que no quería quedarse sola, así que accedió. Una sonrisa se posó en sus labios al ver la letra de esas anotaciones, era bastante chueca y apresurada, era la primera vez que veía la forma de escribir de ella a sus diez años y a pesar de los años que habían pasado desde esos apuntes la verdad es que no había mejorado mucho

- ¿Hay algo divertido en lo que dice ahí? – quiso cerrar el cuaderno de golpe y negar que estaba revisándolo pero había sido sorprendido con las manos en la masa, por lo que solo quedaba decir la verdad

- En lo que dice no, pero tu letra no ha cambiado

- ¿Entiendes lo que está escrito en esos cuadernos? – él enarcó una ceja divertido - ¡Entiendo mi propia letra! – aclaró ella al darse cuenta de lo que había dicho – me refiero a lo que dice… lo de los jutsus, chacra y cosas así

- Claro, estudiamos juntos en la academia, yo también vi estos temas – su mirada se había nublado – supongo que no recuerdas nada de esto – ella negó - ¿Qué dijo Tsunade?

- Que lo más probable es que mis recuerdos se demoren en regresar… ayer en el tratamiento dijo que no había desinflamado mucho – le dio la espalda y volvió a la cocina

- ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte? – habló un poco más fuerte para que alcanzara a oírlo desde la cocina, ya que ella no pensaba culparlo, al menos podría ayudarla a recordar para dejar de culparse a sí mismo

- Sakura mencionó algo de unos zapatos faltantes – habló poniendo los platos en la mesa - ¿sabes si está en lo cierto?

- Si se refiere a unas sandalias de tacón, sí – esas sandalias que había usado todos los días del festival - ellos se llevaron tu maleta, entre ella estaban esos zapatos y todas las cosas que llevaste a la misión

- Tendré que decirle que tenía razón sobre ti – le indicó que pasara a comer, él se levantó

- ¿Razón sobre mí? – ahora él estaba confundido

- Sí, que tú recordarías si las había llevado en ese viaje – se sentaron en la mesa y agradecieron por la comida. Probó el platillo, degustando que Tenten no había perdido su excelente sazón al cocinar - ¿recuerdas qué más había entre mi maleta? Nunca me dejaron verla y solo me dieron los dos trajes iguales

- Ropa – entre eso una pijama muy indecente, agregó en su mente – armas, tus pergaminos pequeños y algunas cosas que compraste en la aldea

- Muy conciso – la vio buscar algo indecisa así que le acercó el salero, curiosamente ella cocinaba con poca sal y en la mesa ajustaba eso, para su gusto consideraba que el nivel de sal era el justo - ¿Podrías ser más específico? – tomó el salero y agregó un poco al plato, revolviendo y probando de nuevo

- Tenten, tú cargas bastantes cosas en tu maleta – nuevamente movió el salero, revolvió y empezó a comer satisfecha – además de lo básico para una misión y la ropa que usaste cuando salíamos, no sé qué otras cosas tendrías guardadas

- ¿Cuándo salíamos?

- En medio de la misión nos dieron unos días libres y quisiste ir a recorrer la aldea, no usaste tu ropa habitual

Se quedó callada, estaba intrigada. Ese hombre frente a ella la confundía más de lo que de por sí se sentía esos días. Su forma de hablar denotaba que pasaban más tiempo juntos del que normalmente comparten un par de amigos, le había acercado el salero cuando ni siquiera ella sabía que le estaba haciendo falta a su comida, no entendía si él mantenía distancia por respeto a su pérdida de memoria o si es que ellos no hubieran llegado a ser algo más. La pregunta pugnaba por salir en la punta de su lengua, pero no estaba segura de querer saber la respuesta, así que se concentró en su plato.

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Att: Sally K