Deja-vú.


Parte 2.

Vio a su amada volando con su yo-yo.

—Sabía que ella no se sentía mal por algo. Vamos, Plagg, Marinette nos necesita. —dijo Adrien ocultándose en el mismo callejón y transformándose en el superhéroe favorito de todo París.

"Ladybug es la chica que amo, lo siento mucho, Marinette."

"¿Por qué sigo recordando estas cosas? ¡Basta, mente!"

La siguió hasta la Torre Montparnasse, donde terminó viendo toda la lluvia invadiendo París, nunca había visto a la ciudad tan gris, solo esperaba que Hawk Moth no akumatizara a nadie y formara akumas.

Y lo peor.

Que no la akumatizara a ella.

La vio a lo lejos sentada en medio del cristal, donde solían sentarse para disfrutar de los atardeceres juntos, ahora era su punto para llorar y desahogarse.

Tenía que ser inteligente y acercarse lentamente a ella, nunca supo su identidad, pero sí de que era su compañero y mucho más, era el chico de quien se enamoró perdidamente y ahora que estaba con Kagami.

—Mi Lady, ojalá me perdones.

Llegó por la espalda de la torre para no alterarla, estaba seguro de que, si hablaban, arreglarían todo o al menos la calmaría. —respiró e intentó caminar hacia ella.

Exactamente, ¿qué hace tu poder?

Puedo destruir todo lo que toco.

Entonces no te me acerques por favor.

Eso no será fácil, Mi…Lady.

"Mente, deja de ponerme imágenes de mi Lady, sé que la amas tanto como yo, pero tranquilízate. Aunque, ¿de dónde salió eso?"

Estaba llorando y tapándose los ojos con el paraguas al costado.

Ni siquiera lo había abierto.

Tal vez quería que el agua cayera sobre ella.

Llegó al cristal, se asomó y vio que algo negro estaba a punto de invadir sus aretes.

—¡Gataclismo!

Se destruyó.

Hawk Moth quería apoderarse de ella.

—¿Chat Noir?

—Ladybug, ¿por qué viniste aquí? Corre viento y estás mojada, Mi Lady.

Tomó el paraguas y se cubrieron de las gotas de lluvia. Chat Noir la abrazó e intentó de calentarla con un abrazo.

—Lo siento por preocuparte, pero quería estar sola.

—¿Y eso por qué?

—Identidades, no puedo contar…

—Al diablo las identidades, no puedo soportar verte así y quiero ayudarte.

—No es necesario. No me pasa nada. —dijo ella produciendo un silencio entre ambos.

—Si lo es, porque ser guardiana, ser una chica normal con problemas normales y encima estar llorando. Esto no es un simple nada para mí.

—Y-yo no puedo…

—¿Vamos a ocultarnos las cosas? —preguntó Chat Noir indignado.

—Somos superhéroes, no hay opción.

—No, si lo hay. Todo problema tiene una solución, muchas veces lo has dicho. ¿Por qué no aplicas tu propio consejo?

—Es que… es algo complejo y…

Sonó el anillo de Chat Noir como una alarma, interrumpiendo las palabras de su Lady.

—Es hora de que te vayas.

—No me iré.

—¿Por qué?

—Porque si me voy, me tendría que ir con mi paraguas. —soltó mientras se apegaba más a ella.

—Este no es el tuyo, es de A…

—Sí, el mío. Plagg, fuera garras.

Terminó siendo Adrien Agreste quien estaba detrás de esa máscara de gato negro por cuatro años.

Con tu permiso, Mi Lady.

"¿Por qué recordó esas palabras en su mente? Respira, Marinette."

—A-adrien, y-yo.

—Marinette…

—¡¿Qué?!

—Vine porque te vi triste por la carta. ¿Tiene que ver con algo malo que te dije?

—Dejémoslo estar, ya no importa. Tú estás con Kagami y nosotros no podemos hacer nada.

—¿Y si lo hacemos?

Se escuchó un trueno enorme que hizo que ambos se asustaran e inconscientemente se abrazaran.

—Marinette… Nunca quise hacerte daño, siempre quise ser el amigo que esté siempre contigo, si te enfadas o tu ánimo cambia, quiero estar para ti. ¿Eso no hacen los amigos? ¿Apoyarse?

—No digas más… Me está doliendo.

—¿Decir qué?

—¡Qué eres un amigo para mí, maldita sea!

Adrien se sorprendió. Nunca la había escuchado gritar de frustración siendo solo un civil.

—Motas, fuera. —dijo tranquilizándose, apareció la kwami, posándose en su mano. —Déjanos a solas, Tikki.

—¿Estás segura?

—Si.

—Sabes que aquí… acabará todo, ¿no? —dijo Tikki claramente.

—No es necesario que lo digas, pero es probable.

—De nada. —buscó a Plagg. —Vámonos, apestosín. Dejémoslos solos.

—Pero te vas a perder de alto drama que se va a…

—Plagg.

—Bien, vamos terroncito. —dijo rindiéndose. —Ustedes, son unos ciegos.

—¡Plagg! —dijeron los dos al mismo tiempo.

—Solo espero que no hagas algo estúpido, chico. Perderás a alguien que es una en un millón.

El silencio entre ellos los inundó.

—Una en un millón, ¿no? —dijo ella.

—Si… Pero eso no fue lo que sentí por Ladybug.

—¿Ah no?

—Ella era mi complemento.

—Oye, no me mates. Sigo viva, tonto.

—No, no lo hago, Marinette. —se rascó la nuca. —Sino que… Es distinto ver esto ahora que sé tu identidad.

—Créeme que ahora es distinto ya que sé que has sido mi gati… d-digo, q-que fuiste Chat Noir.

—¿Y ahora me dirás que sucede? No sé si te habrás dado cuenta, pero somos civiles y nuestros kwamis nos dejaron, si nos resbalamos…

—Seguimos aquí, tonto. —dijo Plagg al costado de Adrien. —Ahora si los dejaremos.

—Bueno, a decir verdad, ha sido difícil esta vida, akumas, correr con los kwamis, es mucha responsabilidad y me he divertido. —sonrió. Luego lo miró.

—Y… hoy lloraste. —tomó su mano. —Dime la verdad, Marinette. ¿Te sientes mal por lo que tengo con Kagami?

No respondió.

—Confiamos mucho más en nosotros cuando tenemos una máscara, ¿por qué no confías en mí siendo nosotros mismos? —dijo Adrien.

—Está bien, ¿quieres que sea sincera? —soltó su mano. Sujetó su rostro y lentamente se acercó a sus labios, pero no llegaron a tocarse. —No… No puedo hacerle esto a Kagami.

—Pero tú lo deseas.

—Pero las cosas han cambiado. Tú debiste detenerme, es tu novia.

Adrien bajó la cabeza.

Un trueno.

"¿Crees que recordaremos todo después de esto?"

—Ah…—sintió un dolor en su cabeza.

—¿Qué sucede, Adrien?

—¿No has sentido que hemos estado aquí antes?

Otro más.

—S-si.

Una vez más.

"Son una pareja muy efectiva."

Otro.

—Nuestro beso. —dijeron ambos.

"Nunca le mentiría a la chica que amo."

—Adrien…

Mas truenos.

"Ya entiendo porque eres importante para mí, Adrien."

—Marinette…

Un trueno más fuerte sonó y se abrazaron.

—Será mejor que bajemos. —dijo Adrien mientras sostenía el paraguas para ayudar a Marinette de alejarse del vacío.

—Estoy de acuerdo.

Cuando estuvieron en el piso de la azotea miraron las gotas de lluvia caer entre el techo de cristal que era donde estaban sentados.

—No la amas, ¿verdad? —dijo Marinette.

—No.

—Le romperás el corazón.

—Ella me enseñó que una relación no funciona a base de mentiras.

—Y aun así no pudiste decirme toda la verdad.

—Tú eras la que insistía con las identidades, detesto las mentiras y ella las detestará cuando se lo diga.

—Creo que será mejor que sigamos como estamos.

—No. —sujetó su mano.

—Adrien, esto no es bueno para nosotros.

—¿Y esto es bueno para ti? No quiero verte llorar, no quiero verme obligado a pelear solo, somos un equipo. —aparecieron las lágrimas. — ¿De qué vale ese equipo si me alejas de ti?

—Necesito tiempo, Chat.

—¿Ahora soy Chat Noir? ¿Qué pasó con Adrien Agreste?

—Se fue… Soy Ladybug. —caminó alejándose de él y viendo la lluvia caer.

—Tu eres, Marinette. Nunca dejaste de serlo. Ladybug es solo un maldito disfraz.

—¿Q-qué?

—Sí, ¿De quien crees que me he enamorado? Ladybug es una superheroína genial, la persona detrás realiza esto. Ladybug no existe sin Marinette. —la abrazó por detrás, soltando el paraguas en el piso. —Eres una en un millón, Marinette. Fui un idiota al no darme cuenta de lo especial que eres.

—Adrien…

—Si cuando vencimos a Oblivio no tuvimos memoria, pero terminamos besándonos, significa que, si aún te olvido en otra vida o las veces que suceda, voy a encontrarte y volveré a amarte. Sigo haciéndolo ahora sabiendo la verdad.

—Adrien... —tomó su mano mientras él seguía abrazándolo.

—Dame una oportunidad para amarte. No deseo más dejavús sabiendo que te tengo aquí conmigo. Quiero amarte, seguir a tu lado y vencer a todo lo que venga en el camino. Seamos felices. Cumplamos nuestro deber, pero seamos felices. Eso hace que nos encante ser superhéroes.

Se volteó, lo miró y le dio un beso profundo en los labios. Una danza de caricias nació por parte de ambos, tocaron sus rostros, bajaron sus manos y las tomaron, mientras los dos terminaron soltando lágrimas de emoción.

El aire siempre ha sido enemigo de cada beso de amor verdadero y a ellos los atacó con todo.

—Tengo algo que decirte, Adrien.

—Dime.

—Te…—no pudo decir la palabra completa.

—Déjame ayudarte. —Adrien acarició su rostro y volvieron a compartir un beso suave y cálido en medio de una lluvia torrencial.

—Amo estos besos. Dime si estoy soñando.

—No, no sueñan, hace frío. —dijo Plagg insistentemente.

—Entonces, ¿te llevo con Luka?

—Sí, gatito. Tengo una buena noticia que darle.

—A mi si se me viene la noche, solo espero no estar rebanado hasta en la mañana cuando le diga la verdad a Kagami.

—¿No quieres que hable con ella antes de hacerlo?

—No, yo lo haré, Marinette. Igual, gracias por ser una gran ami…—ella tomó sus labios en otro beso y lo terminó más pronto de lo que creía.

—Si me vuelves a decir amiga, yo misma te rebano con su bokken, se ve algo amenazante, pero me ha enseñado bien.

—Una chica de armas tomar, me encanta. —la acercó tomándola de la cintura y robándole un beso de la mejilla. —Mi hermosa guardiana, no estarás sola.

—Lo sé, tú y yo contra el mundo. —dijo devolviéndole otro beso mientras disfrutaban su compañía.

Estos tórtolos son uno en un millón y le demostrarían al mundo que juntos, ni un akuma o amok los detendrá.


¡Capítulo 20 terminado!

Once caps mas y terminamos el Ladynoir July que se expandió hasta Agosto porque SIIIIIIII.

Bueno, faltan pocos capítulos para el fin de este reto, a ver que tal nos va.

Ando avisando que no habrá capítulo en estos días porque me tomaré el tiempo para estudiar mucho para los exámenes parciales de la universidad, así que me tomaré el tiempo, a ver si el sábado comienzo a subir historias, tanto por el Ladynoir July como el Felix Month, gracias por su comprensión.

¡Nos leemos pronto!

-Ann.

Siguiente capítulo:

Revelación (Como si ya no hubiera revelado tantas veces sus identidades xD)