Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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-REVIEWS-

Ravenna51: Ya falta poco, pequeñuela, solo queda leer y esperar. Disfruta de la actualización y te mando un abrazo virtual. Harry.

A Frozen Fan: Te comprendo querida mía, pero verás que es justo y necesario. Ya lo verás. También desearía que mi vida fuera un fic ¡¿Por qué dios me hizo tan pobre?! Ok no. Ya falta muy poco para que la rubia viaje hasta allá, solo ten paciencia pequeña.

¿Elsamaren?, eh leído algo de eso, pero no es el caso aquí. Lo siento jejeje, soy gran defensora de la comunidad LGBT, aunque lo de estas dos no se dé en esta historia.

Seguimos leyéndonos, ya quiero saber que piensas de esta actualización. Afectuosos saludos, Harry.

PrinceMatt: Muchas gracias por comentar, espero leerte pronto amigo. Harry.

Guest: Te agradezco por comentar, disfruta del nuevo capítulo. Saludos, Harry.

Jazmin E: Ni quien entienda a los hombres ¡pero como nos gustan!, ojalá sea de tu agrado la actualización ¿seguimos leyéndonos?, yo digo que sí. Harry.

Delilah447: Me gustan mucho tus comentarios jejeje, ay sí la verdad. Pues nada, disfruta de esta extensa actualización. Nos leemos, Harry.

IMPORTANTE LEER LAS ACLARACIONES. GRACIAS :3


Elsa.

Marzo es frío, pero no lo suficiente.

—La primavera es bonita, así como el otoño y el invierno—declara Olaf, el joven pálido y pelinegro que es el mejor amigo de Anna—, pero si me lo preguntan, siempre escogeré…

—El verano— terminan Elsa, Anna y Kristoff por él.

—Es mi estación favorita del año— exclama el pelinegro soñadoramente.

—Como si pudieras broncearte— se burla Kristoff, la campana suena anunciando que el almuerzo se ha terminado y que deben volver a clases, el blondo besa la mejilla de Anna antes que ella y Olaf se pierdan en uno de los múltiples pasillos. Se vuelve hacia la rubia—. Química ¿verdad?

Elsa asiente y ambos se dirigen a la segunda planta donde está el laboratorio, se sientan en la mesa de siempre mientras la profesora Yzma*, una flacucha mujer que definitivamente parece haber vivido tiempos mejores, los mira con aburrimiento.

—Ya sé que solo faltan dos meses para que se gradúen y para jamás volver a verlos de nuevo— dice mientras reparte un paquete de hojas en cada mesa, una sonrisa esperanzada adorna su arrugado rostro—, pero eso no significa que vaya yo a permitir que haraganeen en mi clase, te hablo a ti Miguel Rivera*— el muchacho mexicano levanta una ceja confundido—. Entiendo que la química no va a serte útil en tu fracasada carrera como futuro cantante, pero no quiero tener trabajo extra por ponerte un insuficiente.

—Solo es una anciana senil— le susurra Esmeralda* a un ofendido Miguel—, está celosa porque su loco hermano ese… ¿cómo se llamaba? ¡Kuzco*!, bueno, está celosa porque tú vas a poder seguir con el legado de tu familia y ella está condenada a dar clases hasta que sus delgadas piernas no den para más mientras su hermano menor vive una vida de rico.

—Esa es una reflexión profunda— susurra Kristoff y Elsa sonríe ligeramente mientras escribe en las hojas—, Oye Els, ¿estás bien?

—¿Por qué lo preguntas?

—Porque no estás quejándote de la química innecesaria.

La blonda rueda los ojos.

—Hoy no quiero quejarme— contesta, Kristoff frunce el ceño y ella resopla—. ¿recuerdas hace un mes, cuando nos topamos a Tadashi?, en el Poultry Palace digo.

—Si te refieres a ese día donde Hamada y tu parecían estar a punto de lanzarse el uno contra el otro por la custodia de Gale, entonces sí— el blondo trata de bromear—. ¿Qué con eso?

—Cuando llegamos a casa, tú y Anna estaban en la sala con Gale, yo subí a mi habitación por mis pantuflas…

—Recuerdo que tu teléfono no dejaba de sonar— apunta y Elsa asiente.

—Era Hans— revela y Kristoff se pone derecho, mira hacia todos lados para cerciorarse que nadie más los escucha y susurra en dirección de la rubia.

—¿Ahora que quería ese bebedor de vodka?

—No sé, estaba muy enojada por haberme topado a Tadashi que me descargué contra él, ni siquiera lo dejé hablar.

—¿Y te sientas mal por haberlo tratado así? ¿tú?

—No lo digas como si fuera una persona insensible— replica y se calla durante el momento en el que la profesora pasa a un lado de ellos, retoma la conversación cuando se va—. El punto es que le dije que no quería volver a hablar con él. Jamás.

—No creo que sea tan fácil, es decir, estás a unos pasos de mudarte a Moscú y él vive ahí ¿no? —Elsa asiente—, yo no sé, pero algo me dice que en cuento sepa que estás más cerca suyo, va a correr a buscarte.

—Ni siquiera sabe que voy a ir, le prohibí estrictamente a Roland que se lo dijera, puse de excusa que no quería que nadie supiera que elegí la Estatal de Moscú por encima de Cambridge.

Se toman un momento para ir a entregar su paquete de hojas y vuelven a su lugar.

—No puedo creer que Roland no sé de cuenta, o ya de plano no quiere ver lo evidente— Kristoff mueve la cabeza con desaprobación—. Esa vez en navidad, no creas que no sé qué te fuiste con él toda la madrugada— Elsa se muerde el labio, avergonzada—, ¿no has pensado que tal vez te guste?

—¡¿Quién?! ¡¿Hans?! —sisea en voz baja—, ¡por supuesto que no!

Porque ese infeliz no podría gustarle jamás.

¿O sí?

—Como digas— el tono de sarcasmo en su voz provoca que se enoje, le propina un pellizco a su mejor amigo y él rubio apenas y se contiene para no soltar un alarido.

Dulce venganza.


Hans.

—Levanta más la pierna— instruye Anastasia y Honeymaren obedece, se mueve con gracia durante toda la canción, pero tropieza y cae en la parte final.

—¡Carajo! —suelta frotándose la pierna, Hans rueda los ojos y se levanta desde donde está sentado para ayudarla a levantarse—. Gracias.

—Eres demasiado torpe— dice con saña.

—Cierra la boca.

—Él tiene razón— se mete Anastasia. Los tres, en compañía de Dimitri y Ryder, se encuentran en la mansión de la joven Romanova, los varones solo observan a las chicas ensayar—. ¿Cómo esperas ser buena si no practicas?, ya estás dentro del Bolshoi, pero debes esforzarte.

—Babushka va a estar muy enojada si no bailas en los primeros shows —se burla Ryder.

—Casi tanto como cuando se enteró que no te defendiste de los tipos que se metieron contigo el primer día en la academia— replica la aludida, dándole un empujón a su hermano mayor.

—Para eso estaba Hansy ahí ¿no? — el pelirrojo sonríe—. Mi cuñado sabía lo que hacía.

La sonrisa se borra del rostro del muchacho, pero solo Anya logra darse cuenta, le cuesta creer que en ese arranque que tuvo se presentara con la abuela de los castaños como pareja de Honeymaren y aunque la actitud de la muchacha mejoró bastante─ volviéndose menos insistente y dándole su espacio─, Hans no puede dejar de pensar que aquello no estuvo del todo bien.

—¿Qué harán este verano? —pregunta Anya, cambiando el tema sutilmente.

—Lo que tu hagas— contesta Dimitri, sonriéndole de forma sugerente.

—¿Las Vegas? —sugiere la pelirroja.

—Las Vegas— asiente Dimitri.

—Mi mejor amigo va a casarse a finales de mayo— dice Hans de forma distraída—, en Noruega y yo seré el padrino, así que…

Se recuerda a sí mismo casi tirando la Mac de la sorpresa cuando Roland le anunció que él y Genevieve se casarían ese verano, solo porque estaba─ y está─ enojado con la hermana de este, no pudo disfrutar del todo la posibilidad de volver a verla.

Honeymaren lo mira de inmediato, lanzándole una mirada recelosa. Hans sabe perfectamente está pensando en su Copito, aunque no la conozca.

—¿Por qué no me lo dijiste? —susurra, rodeándole la cintura con los brazos. Hans se encoge de hombros—, ¿puedo acompañarte esta vez?

El bermejo se tensa y ella ejerce presión en su agarre.

—Sería genial— se mete Ryder, llamando la atención de todos—, quiero decir ¿hace cuánto que no vamos? —mira a su hermana, quien se encoje de hombros— ¿cuatro años?, sí eso.

—Solo invitaron a Hans, no sean vulgares— el aludido agradece en silencio que su mejor amiga trate de disuadir a los hermanos, ella no sabe de Elsa, pero aun así aprecia que note su incomodidad e interceda por él.

—Soy su novia y él— apunta al castaño—, es el hermano de la novia del padrino, no creo que tu mejor amigo no deje que lleves a tu pareja.

—Además, solo serán unos días ¿no? —sigue Ryder—. Vamos a esa boda y ya cuando estemos de regreso, podemos ir a otro lado.

"No cantes victoria, porque no quiero que vuelvas a dirigirme la maldita palabra otra vez" la rabia se apodera de él al recordar las duras palabras de Elsa.

—Supongo que Roy no va a molestarse— dice con indiferencia fingida—, pero ustedes van a pagar su boleto, ni piensen que voy a permitir que les paguen el viaje para ir de chismosos— Honeymaren lo fulmina con la mirada, sabe que se refiere a ella.

—Así que ese Roland se pasea por el primer mundo como nosotros— Ryder silba.

—Entonces ya está decidido— declara Dimitri—, mientras mi duquesa y yo nos vamos a la ciudad del pecado, ustedes se van a llorar a una boda. Vaya verano.

Los hermanos asienten con emoción, Anya niega con la cabeza desaprobatoriamente y la bestia dentro de Hans brama, clamando venganza.

"Vamos a ver quién canta victoria al final, Copito".


Elsa.

—Esta es tan bonita— dice Iduna mientras la encargada les muestra las distintas telas, se gira hacia sus hijas—, ¿ustedes que dicen?

Se encuentran en la boutique del amigo gay de su madre, quien ha decidido que quiere llevar un vestido echo a la medida para la boda de su hermano.

—Yo digo que Roland primero debe terminar la carrera antes de casarse— Anna frunce el ceño.

—Ay Annie— Iduna le sonríe con comprensión—, solo estás celosa porque tu único hermano ha decidido dar este paso, pero debes saber que no va a dejar de quererte.

Elsa se contiene para no decirle a su madre lo ridícula que se escuchó.

—¿No pudieron esperar a graduarse o algo? —se mete la blonda—, es decir, solo les falta un año y ya llevan seis juntos. Uno más no es nada.

—Por eso mismo, además— añade soñadoramente—, Roland prometió que no tendrían hijos hasta dentro de muchos años. Gen y él me recuerdan a cuando me casé con su padre a esa edad… bueno, él era tres años mayor.

—Ajá sí, Genevieve se casa porque ama a Roy, no por interés— masculla la más joven de las tres.

—¡Anna! —chilla su madre, escandalizada.

—¿Qué?, tu misma dijiste que la vieja racista de la abuela te obligó a casarte con papá porque era hijo único y heredero de Arendelle Enterprises. Lo único bueno es que terminaste amándolo.

—La tía Elinor y la tía Arianna* comparten la misma historia con el tío Fergus y el tío Frederick*— Elsa se contiene para no reírse al ver la cara de su madre, una llamada entra en su teléfono y se aleja para contestar. El nombre de Cass Hamada brilla en la pantalla.

—¿Señora Cass?

Gracias al cielo— dice, a la blonda le parece escuchar un atisbo de histeria en la voz de la mujer—. ¡Dime que no estabas en San Fransokyo!

Elsa arquea una de sus delicadas cejas, ¿acaso Tadashi no le habría dicho nada sobre su ruptura a su madre?, porque él era la única razón para que ella visitara esa universidad.

—No, yo no… eh estado en casa toda la tarde y ahora estoy con mi madre y mi hermana en el centro— contesta, sintiéndose nerviosa de repente—, ¿pasa algo?

¡Es Tadashi! —chilla la mujer al otro lado de la línea—, el techo se cayó y… y la ambulancia…

La blonda puede sentir como el aire abandona sus pulmones, tiene que sostenerse de una de las paredes de cristal para no derrumbarse.

—¿Está… él está…?

—¿Elsa?

—Cariño, te has puesto pálida… más— Anna y su madre se acercan a ella con preocupación.

En el hospital del centro— dice la mujer apresuradamente—. Tengo que irme.

Cuelga la llamada y el teléfono se le resbala de las manos, Anna lo atrapa al vuelo y la sostiene.

—Elsa, hija estás asustándome.

—Es Tadashi, mamá— la mujer castaña frunce el ceño ante el nombre del ex novio de su hija, si bien la blonda no le ha contado nada sobre el fin de su relación, ella no puede elegir quien fue la víctima y quien el victimario.

—¿Qué hay con él?

—Está en el hospital— se suelta de Anna y coge a su madre de las manos—, ¡llévame, por favor!

—Bien, pero tranquilízate— coge su bolsa y se despide de su amigo antes de seguir a sus hijas hasta el aparcamiento—. ¿Sabes que le pasó?

La blonda niega con la cabeza, conducen en silencio y ella casi salta del coche cuando llegan a la entrada del hospital, está por preguntarle a una enfermera por Tadashi hasta que ve a la señora Cass en la sala de espera, Hiro y Wasabi la acompañan.

La mujer se pone de en cuanto la ve, pero el alivio en su rostro no se asemeja a las miradas de fastidio que le dirigen los dos chicos tras de ella, Elsa pasa por alto aquello, en ese momento solo le interesa Tadashi. Su madre y Anna se les unen minutos después.

—¿Qué pasó? —pregunta mientras abraza a Cass.

—Hiro presentó su proyecto para entrar a la universidad— relata la mujer dejando de abrazarla, pero enreda su brazo con el de ella—, hubo un incendio más tarde y Robert*… él se quedó adentro— comienza a llorar de nuevo—. Tadashi trató de ayudarlo y e-el techo se cayó… había mucho humo, pero lo bomberos lograron sacarlos.

—Dios mío— Iduna se cubre la boca con una mano.

—¿Dónde está el Doctor Callaghan? —pregunta Elsa.

—En el hospital del norte— contesta—, GoGo, Honey y Fred acompañaron a Abigail* para que no estuviera sola con él.

Elsa asiente, recuerda a la hija del nuevo esposo de la madre de Tadashi, las pocas veces que convivieron Abigail siempre se portó bien con ella.

—Sería bueno que te quedes con ella—le dice Iduna después de un rato—, te necesita, no te hubiese llamado de no ser así…

—Llamaré a papá para que venga por mí— su madre asiente, ella y Anna se despiden antes de marcharse.

No es hasta medianoche que el doctor que asistió a Tadashi aparece para informales que está fuera de peligro, Cass aprieta la mano de la blonda al escuchar las indicaciones, las guían hasta la cuarta planta donde está la habitación del asiático.

Elsa permite que Hiro y Cass sean los primeros en estar junto a él, Wasabi aguarda su turno y, media hora después, la mujer mayor envía a su hijo menor y al muchacho de color a conseguir café para que puedan quedarse solas.

Una vez lejos de las miradas hostiles de los dos varones, Elsa se acerca lentamente hasta la cama donde duerme el joven pelinegro, se le encoge el corazón al verlo conectado a las maquinas, al igual que los dos brazos, la cabeza también está vendada, una gasa cubre desde donde el cuello y la cabeza se unen hasta perderse dentro de la bata por el hombro.

Le coge la mano delicadamente, está tan caliente como la recuerda, no puede evitarlo y presiona sus rosados labios contra ella.

—Él no quiere hablar conmigo sobre su ruptura— dice la mujer castaña en voz baja, como si temiera que Tadashi fuera a despertar y escucharla—, ha estado enojado y triste, y por mucho que deseo ayudarlo, simplemente no habla conmigo.

Elsa se pone rígida.

—Si sabía que no estamos más juntos ¿por qué me llamó? —contesta del mismo modo.

—Porque sé que le tienes mucho cariño y que te preocupas por él— responde con suavidad—. Nunca lo vi tan emocionado con ninguna muchacha cómo lo estaba contigo, ni siquiera con Honey.

—Mire, él no me quiere aquí y yo…

—Tú puedes venir a verlo las veces que quieras.

Elsa sabe que no es una opción, la única forma en que puede estar cerca de Tadashi es con él inconsciente, porque le queda claro que el joven pelinegro no la quiere cerca.

—Mucha gente puede pensar que me preocupo en exceso y que soy un poco histérica— Cass suelta una risita en voz baja—, pero no me hago ideas apresuradas, no me gusta asumir cosas que probablemente no están ahí.

—¿Y quiere que yo le diga porqué rompimos?

—No, si él no me lo ha dicho es porque no está listo para hablar al respecto y yo respeto mucho el espacio personal de mis hijos.

Elsa asiente, se sobresalta un poco al sentir su teléfono vibrar en la pequeña cartera que trae consigo.

"[Papi❤]: Estoy en camino, corazón".

—Siempre me caíste bien, Elsa— sigue la mujer—. Quiero que sepas que eso no va a cambiar, sin importar lo que haya pasado entre tú y mi hijo.

"Yo no estaría tan segura" piensa con tristeza. Cass Hamada suele ser una mujer dulce y un poco infantil, pero puede convertirse en tu peor pesadilla cuando se trata de su familia.

—Gracias— responde—. Mi padre está llegando, así que…

—Claro, cariño.

Hiro y Wasabi vuelven cuando ella termina de decir aquello, les entregan el café y la mujer los deja a cargo de Tadashi mientras ella acompaña a la albina hasta la salida a esperar al padre de la muchacha. Elsa se plantea seriamente botar el café, conociendo el alma oscura del pequeño hermano de su ex, no descarta algo asqueroso vertido en su bebida.

Ve la camioneta de su padre acercarse y se vuelve hacia la mujer antes de subir.

—Quiero que sepa que— se muerde el labio—… que si rompimos fue culpa mía.

Cass le sonríe con dulzura.

—Lo sé, no tengo duda de eso.


Hans.

Resopla con fastidio al ver que la llamada entrante por FaceTime es de Eugene, reúne la poca paciencia de la que es poseedor y contesta.

¡Viejo, cuanto tiempo sin verte! —saluda el moreno con euforia.

—Me llamaste la semana pasada, no seas exagerado.

Tu nunca dejas de ser un idiota ¿verdad, perrilla?

—Tengo un examen pasado mañana y debo estudiar, así que canta de una vez.

Solo llamaba para preguntarte si es verdad lo que acaba de decir Roy en el grupo de Snapchat.

El bermejo arque una ceja, su mejor amigo no ha escrito nada desde hacía algunas horas.

Sobre tu novia, pues.

Hans rueda los ojos, le escribió a Roland para decirle que su novia y el hermano de ésta lo acompañarían junto a Lars y Ariel a la boda, su mejor amigo no pudo ocultar el gusto que le daba que volviera a encontrar el amor por lo que no dudó en anunciarlo en el grupo que tenían en Snap junto a sus viejos amigos de la preparatoria.

Pero eso había sido hace un mes.

—Es insultante que me lo preguntes— gruñe, siguiéndole el juego—, ¿es que no me has visto bien? ¿acaso te parece imposible que alguien pueda fijarse en mí?

No se trata de eso— repone—, me refiero a que no creía posible que hubiese otra chica además de Tomago que se agarrara bien los ovarios y te soportara, tu cara de muñeco de plástico les resulta atractiva a las chicas hasta que descubren tu actitud neurótica.

—Mira imbécil, no te voy a permitir que…

¿Estás hablando con alguien? —se calla al escuchar la vocecita chillona de Rapunzel—, déjame ver quién es— su sonrisa se ensancha cuando sus ojos verdes se topan con los del bermejo—. ¡Hansy!

—No me digas así, arenosa.

Calmado, esquizofrénico— advierte Eugene.

Déjalo Flynn, solo es Hansy siendo Hansy jejejejejejeje— su risita se corta abruptamente—. ¡Carajo!, olvidé que tenía que ir a recoger algo al estudio donde hago practicas— planta un beso en la mejilla del moreno y se despide—. Te veo en la boda, pelirrojo.

—¿Irán a la boda? —pregunta el aludido, un tic se apodera de su ojo izquierdo de solo pensar en ese par de zarrapastrosos rondándolo con esas actitudes tan alegres que lo ponían de malas.

Mi mujer es la prima del novio ¡obviamente que vamos a ir! —exclama Eugene—. Punzie, Anna, Merida y Elsa serán las damas de honor— continua—, Roy dijo que serás el padrino…

—Obviamente— tuerce la boca en una sonrisa torcida y arrogante. Puede escuchar una puerta cerrarse de fondo y la sonrisita presuntuosa de su primo se desvanece.

Ahora sí, mierdecilla— Eugene adopta un tono serio—. Punzie ya se fue, así que ya vamos a hablar por lo que realmente te llamé.

Hans se pone derecho, sabe que todo lo anterior era solo una pose para disimular frente a la novia del moreno.

—¿Y eso sería…?

No dije nada en Navidad porque no estaba sola, pero Roland ya me dijo que se acabó.

—Explícate de una vez.

Me refiero a Elsa, soplapollas— la irritación inunda su tono—. En diciembre ella iba y venía con Hamada, y aún así estoy seguro que encontraste la forma para convencerla de irse contigo a esa cabaña que tienen a las afueras— Hans cuadra los hombros—, pero esta vez está sola. Roland ya me contó que rompió con Tadashi.

—A ver, eso ya lo sé, lo que no entiendo es por qué me lo estás diciendo.

Porque te conozco, bastardo— lo apunta acusadoramente—. Y sé perfectamente que cuando se trata de Elsa, es tu polla la que decide por ti.

—Eso no es…

Claro que sí, no tiene caso que lo niegues porque te conozco bien. Por cierto, estás siendo un cabrón llevando a esa chica a sentarse en la misma mesa que ella— niega desaprobatoriamente con la cabeza—. No tienes vergüenza.

—¡Ya está bien!, déjate de estupideces, suenas peor que mi abuela.

Solo te voy a decir una cosa— declara seriamente—, si Elsie se hace la ofendida y en un arranque le dice a Roland lo que pasó entre ustedes, y si él te parte la cara, no me meto a defenderte. Ni Lars ni nadie, son las reglas.

—Púdrete— brama y termina la videollamada. Arroja la Mac a la cama y se pasa la mano por el cabello con exasperación.

"Elsa no es tan tonta" se dice convencido, porque no pueden darse el lujo de serlo.


Elsa.

—¿Elsa? —levanta la mirada cuando escucha que la llama. Tadashi la observa con confusión—, ¿qué haces aquí?

—Los niños… tuve que contarles que estabas aquí y ellos te hicieron algunas tarjetas— la blonda carraspea para aclararse la garganta y suelta lentamente su mano antes de ponerse de pie—. Yo solo estoy haciendo de cartero.

Saca de su bolso de libros una bolsa hermética llena de papeles de colores, se acerca nuevamente a él y deja la bolsa sobre la mesita junto a la cama.

—Recupérate.

—Espera— hace amago de irse, pero se detiene cuando Tadashi la llama—. Sé que me eh portado como un cabrón, pasando de ti y todo eso…

—No tienes que disculparte— lo corta—, ya no estamos juntos y es por mi culpa, además— añade con una sonrisa cansada—, si hubieras sido tú el infiel, ten por seguro que no te perdonaría jamás.

Tadashi sonríe.

—Es bueno saberlo— la albina asiente—. Tal vez algún día, cuando seamos más ¿maduros?, sí, seguro, cuando dejemos de ser tan infantiles nos reiremos de esto.

La rubia asiente, titubea un instante, pero finalmente se acerca a él y planta un beso corto en la mejilla del muchacho.

—Suerte en Londres.

—No te congeles en Rusia.

Sale finalmente de la habitación de Tadashi y le envía un snap a Kristoff─ quien la ha acompañado al hospital─ para informarle que ya pueden irse. Se despide de la señora Cass y se mete en el elevador, presiona el botón para el primer piso, pero alguien entra junto a ella en el último momento.

—Reina del Hielo— saluda GoGo, hay algo en su tono frío que no termina de gustarle a la blonda.

—Deja de llamarme así, Ethel— replica, sacando su teléfono para ignorarla. Lo último que necesita en ese momento es lidiar con la ex del colorado, al que mandó al caño.

—Muy bien, Elsa— el hastío en su voz cuando pronuncia su nombre provoca que la rubia la mire, desafiante—. ¿Sabes?, de las tías como tú es de las que nadie sospecha jamás.

—¿Tías como yo?

—Sí, con esa carita de muñeca que no rompe un plato y tus actitudes de mosca muerta— la puerta del elevador se abre y GoGo la sigue hasta la puerta de salida—. Podrías matar a alguien y a nadie se le pasaría nunca por la cabeza que fuiste tú.

—No sé qué es lo que quieres, pero no voy a permitir que me hables de esa manera— sisea la blonda con calma gélida—. Así que, al grano, Tomago.

—Posteaste miles de imágenes sobre feminismo y el empoderamiento de la mujer en tu Instagram— sigue la muchacha asiática—, pero votaste todos tus ideales para meterte en la cama de alguien que tenía novia.

Elsa aprieta los dientes. Ella lo sabe.

—No te molestes en negarlo— GoGo continúa, implacable—, Tadashi me lo dijo y tengo que aplaudirte— los sarcásticos aplausos enfurecen a la rubia—, porque ese teatrito que montan el ruso y tú, de que no se soportan, joder, yo misma me lo creí.

—No es ningún teatrito— Elsa toma la palabra— y aunque no lo creas, no me siento orgullosa de haber comenzado esa aventura con Westergaard…

—Pero la disfrutaste.

—Por supuesto, no voy a negártelo, pero no es toda mi responsabilidad— el rostro de Elsa adquiere una expresión sardónica—, porque yo no le puse una pistola en la cabeza a Hans para que me buscara. Debe ser horrible para ti saber que no te quería tanto como decía.

GoGo enrojece de rabia.

—¿Y a ti sí?

—¿Quererme a mí? ¿Hans? — suelta una risa sarcástica—, por favor no, lo nuestro fue solo sexual… muy sexual— GoGo tensa la mandíbula—. Me refiero a que los novios que eh tenido me han querido lo suficiente para no engañarme ni siquiera estando borrachos.

—Me agrada que sonrías así— la pelinegra vuelve a la carga—, espero que mantengas esa misma sonrisa cuando le diga a tu hermano que tú y Westergaard se llevan realmente bien cuando no traen ropa encima.

Antes de pensar siquiera en lo que hace, la mano de Elsa se cierne sobre el antebrazo de GoGo acercándose a ella de forma amenazante y enterrándole las uñas con fuerza.

—Tu no vas a decirle nada a Roland— sisea—, ¿entendiste?

—¿Qué?, no me digas que te asusta que Roy pueda tocarle un pelo a tu preciado ruso.

Está tan molesta que ignora el mal sabor de boca que le provoca pensar en su hermano arremetiendo contra Hans.

—Eso a ti no te importa y no abrirás la boca porque si no…

— ¿Si no qué? —reta.

Elsa mira por encima de la cabeza de GoGo y ve a Honey Lemon acercarse, vuelve a sonreír cuando una idea nace en su cabeza.

—Si mi hermano se llega a enterar, no me importa cómo, yo misma le diré a Honey Lemon que fuiste tú quien desvirgó a Hamada— amenaza y disfruta al ver a la ex de Hans ponerse pálida—. ¿Qué? ¿acaso no sabe que su mejor amiga se tiró a su ex novio un mes antes que ellos comenzaran a estar juntos?, casi al mismo tiempo en el que tú y Hans comenzaban su relación también.

—¿Cómo sabes…?

—Tadashi me lo dijo, ¿ves cuanta confianza me tenía? — contesta de forma depredadora—. Te aviso que la barbie latina está acercándose, así que piensa rápido.

Suelta a GoGo finalmente.

—¿Qué pasa aquí? —pregunta la muchacha alta—. No importa— se centra en Elsa—, ¿acaso conoces la vergüenza?, no eres bienvenida.

—Es un hospital público, puedo venir todas las veces que quiera si se me apetece— declara con altives.

—Él no te quiere aquí.

—¿A ti sí?, hasta donde sé, ambas somos sus ex. Con la diferencia que él todavía me quiere.

Honey se ríe con ironía, la puerta se abre y Kristoff entra.

—¿Por qué tardas demasiado? —su pregunta se ve ignorada cuando la joven más alta vuelve a hablar.

—La única diferencia es que yo no lo engañé jamás. Mucho menos con un imbécil.

—Claro que no, solo lo aburriste— Honey da un paso al frente y eleva la mano, dispuesta a golpearla, pero el blondo se interpone entre ambas.

—Ni se te ocurra— dice Kristoff de forma protectora—. Basta las dos, ella solo vino a dejar unas tarjetas que los niños hicieron para Tadashi.

—¿Qué les dijiste, por cierto? —Honey se cruza de brazos—, ¿qué excusa les inventaste para cubrir el hecho que papi los dejó? —Elsa tensa la mandíbula—. Tadashi solía decir que ustedes eran como papi y mami para los pequeños.

—¿De qué vas? —GoGo habla finalmente—, su verdadero papi está en Rusia, que no se te olvide.

—Pobres niños— Elsa aprieta los puños—, que clase de ejemplo les das— Lemon niega con la cabeza desaprobatoriamente—. Sus madres deberían saber que si siguen dejando a esas niñas contigo, se convertirán en unas pequeñas zorras…

Kristoff no se molesta en detenerla y sin que Honey pueda predecirlo, la blonda más baja le asesta un bofetón que se escucha por toda la sala, un par de señoras las observan con curiosidad y la enfermera de guardia les lanza una mirada de advertencia antes de comenzar a acercarse.

—Cuida lo que dices, perra.

—Tú te lo buscaste— Kristoff rodea los hombros de Elsa y toma dirección de la salida.

—Jamás le quisiste— arremete Honey, Elsa se suelta del agarre de su mejor amigo y vuelve hasta la otra rubia.

—Yo quiero mucho a Tadashi— declara.

—Muy bien, ambas salgan de aquí— ordena la enfermera autoritariamente.

—No es cierto, porque si lo hubieras echo— sigue Honey, ignorando a la mujer y con una mano sobre la mejilla afectada—, si lo hubieras querido la mitad de lo que amaste a Frost, no habrías vuelto a los brazos de Westergaard.

Elsa elige no contestar y deja que Kristoff la saque del hospital antes que pueda lanzarse sobre la chica latina.

—No las escuches, Els— dice el rubio de forma conciliadora cuando están en el aparcamiento.

—Lo peor de todo es que tienen razón.


ACLARACIONES:

Pongamos que al inicio del fic están en Marzo, pues en Febrero Elsa y Hany bebé se pelearon... de nuevo, cuando Hans y Eugene hablan ya pasó otro mes, o sea que ya es Abril. No soy muy buena con las fechas, solo estoy tratando de hacer más rápido que Elsie esté en Rusia cuanto antes, para que inicie más acción.

Olaf: Antes de que me maten, discúlpenme por no haber echo que tuviera su debut, no e decidía sobre si hacer de él una mascota o no. ¡Pero nuestro muñeco de nieve merece más y aquí está!

Yzma: Las locuras del emperador, decidí que fuera la profesora de química porque ya ven que ella y Kronk preparan las pócimas para deshacerse del emperador.

Kuzco: Las locuras del emperador.

Miguel Rivera: ¿alguien más ama la película de Coco?, personalmente la prefiero en el audio original, porque mezcla perfectamente el inglés y el español, para mi─ y el resto de personas que habla ambos idiomas─ es como una fiesta para mis oídos. Bilingual facts.

Esmeralda: El jorobado de Notre Dame.

Robert y Abigail: Ya sé que eh estado manejando a Cass como la tía de los hermanos Hamada, pero tuve un arranque de esos muy comunes en mí y me dije: ¡Harry Hale haz de ellos una familia sí o sí!, por ello, Robert (Dr. Callaghan) es el nuevo esposo de Cass (ahora madre de los muchachos) y Abigail (hija de Callaghan) es la hermanastra de ellos. No sé que piensen de eso. Ya en la noche me pongo a corregir los capítulos anteriores para que tenga sentido de aquí en adelante.

Arianna y Frederick: papás de Rapunzel, la mujer es la hermana ¿melliza? De la de Elsa, Roland y Anna.


Pues nada gente, aquí reportándome con otro capítulo más, Elsa se siente un poco mal por ser tan dura pero que se le va a hacer.

Hans por otro lado sigue haciendo de macho dolido, pero espérense a que llegue el día que se vuelvan a ver jojojojojojojojo. Se nos van a Noruega los hermanos Nattur, personalmente ya estoy emocionada por escribir sobre esto.

Discúlpenme, fui débil y no pude matar al personaje de Tadashi, ¡es que me gusta tanto!, cof cof también ustedes Jack y Hans cof cof no sean celosos cof cof. Al final decidí que solo fuera un accidente. Sobre la relación entre Cass y Elsa, me basé en la experiencia de la vecina del primo de un amigo, a la que su ex suegra quiere mas que a la actual novia de su hijo jejejejeje.

El enfrentamiento entre la rubia, GoGo y Honey era justo y necesario.

Esta actualización es más larga que las demás, así que espero… deseo que sus reviews sean más esponjositos… ok no.

Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.