Capítulo 19

Onur sonrió al inclinarse sobre Sehrazat que miraba por la ventanilla del avión el atardecer mientras bajaban en Mykonos…

El vuelo había sido corto y ella se había sentido algo adormecida durante la hora y media porque había tomado un calmante, odiaba viajar en avión…

-Es un hermoso lugar…- dijo y ella lo miró y asintió.

-Lo es… me encanta poder disfrutarlo contigo…- le dijo y él besó sus labios con ternura.

Cuando tomaron sus bolsos, salieron a buscar un transporte que los llevara al hotel en donde tenían reservaciones.

Sehrazat abrió la boca cuando contempló la belleza paradisíaca del lugar en donde se quedarían. El Royal Myconian Hotel era un lugar super exclusivo y además de imponente, tenía un paisaje maravilloso.

-No puedo creerlo… es increíble…- dijo ella sin poder dejar de sonreír.

-Lo es… tal como lo imaginaba…

-Creí que ya habías estado aquí antes…

-No en este lugar…- dijo él y la empujó suavemente cuando entraron a la habitación.

El sol ya había caído y se veían algunas luces de las pequeñas embarcaciones sobre el Egeo cuando Sehrazat se asomó al balcón.

Onur la abrazó por detrás y apoyó su cara en el hombro de ella.

-¿Tienes hambre? Podríamos cambiarnos e ir a comer algo…- le dijo y ella sonrió.

-¿Qué tal si pedimos servicio de habitación?

-¿Quieres disfrutar el jacuzzi en la terraza?

-Mmm… suena increíble…- dijo ella sonriente y lo tomó de la mano para salir a la terraza y alzó las cejas al ver el enorme jacuzzi, las dos reposeras de madera y la mesa con una botella de champagne frío esperándolos…

-Total… mañana podríamos hacer planes para conocer un poco y disfrutar del lugar…

-Por supuesto… ahora la idea es disfrutar de este lugar…

Onur pidió la comida y Sehrazat se encerró en el baño, se puso su traje de baño y la bata encima y salió.

Él se quedó mirándola y fue a cambiarse.

Recibieron la cena y la llevaron a la pequeña terraza. Corría una brisa fresca, pero no hacía frío.

-La comida es exquisita…- dijo ella mientras disfrutaban de la cena y el jacuzzi se llenaba.

Cuando terminaron, llevaron sus copas a un costado y se sumergieron en el agua tibia. Ella cerró los ojos y se dedicó a disfrutar del suave movimiento del hidromasaje y las burbujas.

Onur se quedó mirándola y tomó lo que quedaba de su copa.

Se lamentó de que el jacuzzi fuera tan espacioso porque quería acercarse a ella, pero no quería interrumpir su estado de relax.

Sehrazat abrió los ojos con una sonrisa cuando lo sintió moverse y se perdió en sus ojos que tenían una mirada pícara.

-De verdad lo estoy disfrutando, Onur…- le dijo y él asintió.

-Ven aquí… estás muy lejos…- se quejó él y ella se acomodó en sus brazos.

-¿Así está bien? - le preguntó y mordisqueó su hombro con suavidad.

-Se siente increíble, pero podríamos estar mejor ¿no crees?

-Y… ¿cómo sería eso?

-Bueno… - dijo y estiró su mano para desatar la parte superior de su traje de baño y sonrió al ver la cara de ella.

-¿Tú crees que este lugar es lo suficientemente privado? - dijo mirando hacia todos lados, tenía pánico de dar un espectáculo.

-¿Acaso puedes ver a alguien por aquí?

-No…

-Entonces nadie nos ve a nosotros…- le dijo alzando las cejas.

-Es… un buen punto…- dijo y dejó la parte superior de su bikini a un costado.

-Me alegra que estemos de acuerdo…- dijo él y la sentó sobre sus rodillas mientras besaba su cuello…

Sehrazat cerró los ojos y se entregó a las caricias de él. Se sentía exquisito el masaje, la calidez del agua y los besos de él sobre su piel… tanto que creyó que podría quedarse allí el resto de su vida, entregada a esa sensación…

Luego de un rato de dulce tortura, ella deslizó sus manos y lo acarició, de alguna manera reconociendo que era su turno de devolverle las caricias y lo vio cerrar los ojos, cediendo a sus encantos y dejándola hacer lo que quisiera…

Sehrazat se dejó llevar y lo sintió casi desesperado por ella cuando decidió terminar con la tortura de ambos y se quitó lo que le quedaba de su bikini para descender sobre él y escucharlo suspirar con placidez…

Onur la tomó de ambos lados de su cara y la besó húmedamente. Luego se perdió en sus ojos

-Me haces sentir increíble…- le dijo él y ella lo besó otra vez.

-Y tú a mí…- le dijo y no hubo más palabras.

Hicieron el amor lentamente, tomándose su tiempo, y cuando casi llegaban al clímax, Onur sintió que cada vez que se encontraban de esta forma con ella, era como la primera… porque permanentemente descubría en ella gestos, sonidos y sensaciones que creía totalmente nuevas y maravillosas…

Sehrazat sintió que su vista se nublaba cuando alcanzó el máximo placer y unos segundos después, él la siguió y se abrazaron largamente luego, mientras se recuperaban….

Se quedaron medio dormidos y ella se despertó cuando comenzó a sentir frío.

Acarició la cara de él y entre sonrisas y besos se movieron hasta la cama.

Se despertaron mutuamente para seguir con su maratón amorosa y durmieron casi hasta el mediodía…


Onur abrió los ojos y sonrió, palmeó a su lado y por un momento se asustó cuando no la encontró…

Miró hacia el balcón y la vio allí con su bata puesta, su cabello largo meciéndose por la brisa del mar, estaba contemplando el paisaje.

Se levantó y caminó hacia ella. La abrazó por detrás y ella sonrió…

-Buenos días mi vida…- le dijo al oído y ella lo miró alzando las cejas.

-Onur… ¿qué haces así desnudo?

-Vine a verte… a desearte buenos días…- le dijo en voz baja, cómplice.

-¿Acaso no fue suficiente con todo lo que pasó anoche?

-Mmmm… fue increíble… pero ya me dieron ganas de más…- dijo y abrió su bata para poder acariciar su piel.

-El desayuno debe estar por llegar…- dijo ella reprimiéndose de tocarlo, el deseo parecía no acabarse para ninguno de los dos.

-Eres muy mala… ¿lo sabías?

-Lo siento… pero tenía hambre… además… estaremos agotados y tenemos mucho por conocer… ¿no crees?

-Es cierto…- dijo y se inclinó para mordisquear su hombro y luego perdió su nariz en su cuello y suspiró- no es mi culpa…- se defendió cuando ella lo miró con la ceja alzada- eres adictiva…

Unos golpes en la puerta los trajeron de nuevo a la realidad, Onur se apresuró a ponerse una bata y dejó que el camarero les dejara un abundante desayuno…

-Mmmm… no creo que pueda almorzar luego de esto…- dijo luego de que comieran casi todo lo que les habían traído.

-No… porque tengo programado un paseo… hay una isla muy bonita, muy exclusiva, casi paradisíaca y comenzará en una hora…

-Me gusta…- dijo ella y sonrió, se sentía relajada y feliz, de todas las cosas que podría haberse imaginado de estar en una relación con alguien, esa escapada superaba todas sus expectativas, y no solo por el lugar, que era maravilloso, sino por esa chispa tan especial que seguía habiendo entre ellos y que la hacía sentirse cada día más segura de lo que quería para su futuro…


Bueno, parece que estos dos disfrutan de su escapada romántica a Grecia! Esto sigue pronto! Nos vemos y gracias por leer!