Sorpresa Doble


Los pasos apresurados resonaban por los extensos pasillos, esa mañana en la residencia mariposa mucha agitación se formaba dentro de sus paredes, pero no solo las delicadas mariposas eran las partícipes de aquello.

Algunos pilares que habían apartado tiempo para la ocasión se hallaban allí, ayudando en los detalles para la fiesta sorpresa de la pequeña Kanao que se hallaba ajena de todo en su duro entrenamiento.

Mientras Shinobu y Aoi se encargaban de la comida, Tanjiro y Giyuu ayudaban a colocar las mesas y sillas en los sitios que le habían indicado, la tierna Mitsuri se encargaría de la decoración junto al salvaje ayudante de Inosuke y el inseguro de Zenitsu que gritaba estupideces en vez de trabajar.

La pilar del amor caminaba en silencio por unos pasillos alejados del bullicio, buscando el lugar donde se guardaban las cintas de papel que se le habían acabado.

—¡Las conseguí! —Se dijo a sí misma al entrar a la pequeña y oscura habitación, colocando un pie en una de las repisas para alcanzar la cinta que por extraña razón estaba en la parte más alta 7u7r

—¡Ten cuidado! —Una sonora voz tras de ella casi la hace perder el equilibrio, pero la fémina aferró ambas manos en la repisa superior.

—¡Lo siento, no quería asustarte! —La rubia cabellera contrarrestaba la oscuridad de la pequeña habitación, como si el sol hubiera entrado en el lugar, Rengoku miraba atento el cuerpo de la chica para socorrerla en cualquier momento.

—¡Rengoku-san! —chilló —,no sabía que también venías a ayudar…

El mencionado asintió con fuerza —¡Sí! Shinobu me pidió ayuda y no pude negarme, así como tampoco puedo rehusar a ayudarte —Dio unos pasos hasta quedar al lado de la chica, la cual, por primera vez, era más alta que él.

—Disculpa… —Susurró, la cazadora no lo entendió al principio, pero bastó de unos segundos para sentir las enormes y cálidas manos alrededor de su cintura, Mitsuri soltó un chillido por el sobresalto.

—A-así no te caerás, todo sea por tu seguridad —explicó el apenado muchacho, que había volteado su sonrojada cara, la contraria solo dejó eso de lado y se centró en su tarea, tomó las cintas y con lentitud trató de bajar.

Pero como en toda historia romántica, la chica siempre tiene que resbalarse.

El objeto rodó por el suelo, unas pequeñas cosas cayeron junto a la pilar que ahora se encontraba en brazos de su enérgico compañero.

—¡L-lo siento! —Tomó la palabra la de ojos verdes, tapando su rostro con sus manos, pero más que sentir pena por su caída, su sonrojo se debía a la corta distancia entre sus rostros.

—No tienes que disculparte —susurró en su oído —,me alegro de haber estado para sostenerte —Volvió a decir, sin ninguna intención de bajarla.

—¿P-puedes bajarme?

—No.

—¡¿Eh!?

—Esta es la única manera en la que puedo detallar tus hermosos ojos…

En toda la tarde, mientras Kanao disfrutaba de su fiesta sorpresa, la apenada Mitsuri era incapaz de mirar los orbes irradiantes de su compañero.