Capítulo 19.- De certezas y circunstancias.
El domingo amaneció brillante, y en la casa Loud reinaba el mismo caos que en los otros días de la semana, sólo que un poco más tarde ya que podían dormir un poco más. La cola del baño, la misma de siempre, sólo que con una excepción: No estaba Lori. Luna miró a Leni:
-Hey, dudette, y Lorí, todavía duerme?¿volvió con la resaca? -Y se codeó con Luan.
-Vaya, será que Lori tiene sus altas y bajas, ja ja ja! -Dijo ésta última- No, en serio, volvió a enfermarse?
Leni las miró y se encogió de hombros.
-No lo sé, cuando me desperté ya no estaba.
-Se levantó temprano y salió a dar un paseo. Me dijo que no me preocupara. Desayunaría en la cafetería- Dijo Rita subiendo por la escalera con un montón de toallas.
-Un paseo? Al mall? No es justo, yo quería ir!- dijo Leni al tiempo que fruncía los labios.
Luna se miró con Lynn y Luan.
-Leni, creo que no fue al Mall, sino a otra cosa. Me parece que tendremos novedades en la noche.
-Qué novedades? Acaso con…
-Espera, dudette, espera.
-Ahora que lo dices, tampoco veo a Lincoln.- Dijo Leni- Él tenía que arreglar algo también?
Lori caminaba por la avenida bajo el brillante sol. Efectivamente, se había levantado temprano, pero no sentía cansancio si bien se había dormido tarde. Tomó un baño, se cambió en silencio para no despertar a Leni, habló con su madre al salir y había estado caminando sin rumbo por un buen rato. En la cafetería había desayunado café con pastel. Estaba cómoda con su jean y un saco donde acomodó sus manos.
Caminaba despacio, cavilando entre paso y paso, se preguntaba si en Sao Paulo podría caminar así. Había visto videos en donde mostraban una grande e imponente urbe, un centro financiero de importancia, pero también vió fotos de una parte antigua de la ciudad, con parques y jardines que se veían fascinantes. Tendría tiempo para caminar y pensar como lo hacía ahora? Calculaba que sí, tal vez una tarde.
Casi sin darse cuenta, se encontró al frente del parque municipal de Royal Wood. A esa hora de la mañana se veía algunas personas trotando, algunos ancianos tomando sol y leyendo el periódico, el estanque con niños en las orillas que arrojaban pequeños trozos de migas de pan a los patos. Ella también había participado de esos juegos cuando era niña.
Sintió una profunda desazón. Acaso estaba tomando la decisión correcta? Un golpe de nostalgia le recordó qué podía dejar atrás, la pasantía podía ser por más tiempo, hasta podría acceder a un cargo si demostraba capacidad (de lo cual estaba muy segura), pero, ¿cuándo podría volver a Royal Wood, su pedazo de mundo en donde había crecido?
"No" inmediatamente se respondió a sí misma "Lori, ya tomaste una decisión y buena o mala, fue tuya. Debes encarar el futuro como lo hiciste siempre". Aspiró el suave aire de la mañana y se sintió mejor. Caminó por entre medio del césped, disfrutando del perfume de las azaleas, peonías y las otras flores que adornaban los macizos. Entonces reparó en una pareja que estaba a unos metros de ella, dándole la espalda y sentados en el suelo, parecían muy divertidos. Parpadeó sorprendida, pues reconocería ese cabello largo y recogido en cualquier parte. Y también reconocería las anchas espaldas del muchacho que estaba al lado de ella.
Eran Bobby y Ronnie Anne. Por unos segundos, Lori quedó petrificada, sin saber qué hacer. No había previsto este encuentro, así que estaba indecisa en qué hacer o decir. Podría darse la vuelta y salir rápidamente del parque. "decisiones, decisiones" pensó. Suspiró y cerrando los ojos, dio un paso adelante.
En ese instante Ronnie Anne giró su cabeza y la vió. Sonrió imperceptiblemente, y en ese momento Lori advirtió el conejo que tenía en su regazo. Los otros tres estaban alrededor de ellos. Estaban más grandes que cuando los vio por última vez. Bobby no parecía darse cuenta de nada, asi que recibió un empujón por parte de Ronnie Anne.
-Hey, RA, qué pasa, eh?
Miró adonde señalaba con la barbilla Ronnie Anne y se levantó inmediatamente. El conejo que tenía en su regazo saltó ágilmente al suelo.
-Hola, Lori! Cómo estás? Quiero decir… estás bien?. Se pasó la mano por la nuca, señal que indicó a Lori que estaba nervioso. Tanto lo conocía que sabía que comenzaría a sudar y a tartamudear.
-Hola Bobby, estoy bien, y sobria si a eso te refieres.
-N-no, Lori, yo no quise decir… quiero decir… decir.- Repentinamente Lori se echó a reir, mientras Bobby comenzaba a sudar.
Ronnie Anne intervino.
-Mejor me llevo a estos a otra parte con sombra, ya tomaron mucho sol, nos vemos- Se colocó los conejos en su sudadera y desapareció antes de que pudieran decir nada.
Lori puso sus manos en los bolsillos y avanzó unos pasos.
-Paseando a sus conejos, eh?
-Si, si… si bien pueden pasear en el patio de casa, algunas veces los traemos al parque para que retocen un rato, son un problema a veces porque se escapan o los perros pueden confundirlos con una presa por no hablar de aquellos que se sorprenden de ver un conejo, bueno no uno sino cuatro, pero son realmente muy lindos y los niños se acercan para verlos y acariciarlos y estoy hablando mucho, no?
Lori sonrió.
-Llegaste bien a tu casa antenoche?
-Bueno, bien, lo que se dice bien, no. Ese hombre que se llama Lloyd me ayudó a llegar a la cama según lo que me dice RA., en realidad es un profesional. Hasta ayer estuve con resaca y molestias en el estómago, con pastillas y todo eso, pero a la noche se me pasó.
-Me hubiera gustado saber cómo te caía la pastilla que me dio Lisa, quiero decir, cómo funcionaría en los hombres,- murmuró Lori.
-Qué?
-Nada, nada, pensaba en voz alta.
-Y tú, cómo estuviste?, quiero decir, cómo llegaste a tu casa?.
-Lo mismo que tú, sólo que en versión Loud. Dormí hasta tarde pero me levanté mejor. En realidad creo que fue el mejor sueño en semanas.
Estuvieron en silencio por un buen rato. Ella de pie con las manos en los bolsillos y Bobby de cuclillas en el parque. Entonces, Lori se arrodilló también y se puso a jugar con el césped. Bobby la observaba de reojo, como si temiera que ella se fuera. De repente suspiró y dijo:
-Lo siento, Ronnie Anne me dijo que ella planeó todo, y que Lincoln la siguió.
Lori lo miro sorprendida.
-Eso te dijo ella? Lincoln me dijo exactamente al reves. Él fue el hombre del plan y Ronnie Anne lo secundaba.
Bobby la miro a los ojos.
-Te sientes bien?
-Que quieres decir?
-Quiero decir, que te veo triste. Si es así, lo siento. Es mi culpa.
Repentinamente, Lori acarició la mejilla de Bobby. Fue un gesto breve, como si le quitara una brizna de césped de la mejilla. Bobby bajó la vista.
-Bobby, ¿crees en el destino?
-Qué? Bueno, no se… Quiero decir, en eso de la suerte y todo eso, verdad?, pues, en realidad la abuela Rosa dice que las cosas pasan por algo y que todo tiene su razón de ser. Ahora bien no sé qué pensar,- hizo una pausa- Y tú?
-No se responden las preguntas con otras preguntas, -Lori lo miró fijamente- pero, tienes razón, yo tampoco no sé en qué creer. Míranos en este momento, hace unos días ni siquiera nos hubiéramos hablado, pero estamos aquí, en este parque, como si nada hubiese pasado. Pero en realidad algo pasó.
-Te refieres a lo que nos pasó en el baile?
-Soy yo o tú también eres intolerante al alcohol?. Porque no habrás bebido más que yo… Verdad?
-En realidad bebí también un poco de vodka.- Bobby hizo un gesto de culpa. "Roberto, cuando pones esa cara de niño que sorprendieron en medio de una travesura literalmente no sé si darte una bofetada o abrazarte"
-Ah.-
-Pero sólo un poco, yo… no bebí mucho tampoco… tampoco soy muy bebedor y si no hubiera sido por RA, tampoco hubiera ido al baile. Por cierto, tu hermana Luna es muy buena cantando, ahora comprendo porqué están siendo conocidos. Pero no es eso lo que quiero decir.
Otro silencio. Al unísono los dos dijeron:
-Lo siento.
-Lo siento.
-Qué?
-Qué?
-Bobby- suspiró Lori tras unos segundos de silencio- salí a caminar temprano hoy para pensar qué decirte. De repente te encuentro aquí en este parque. Sabes? Yo era una de esas niñas que jugaba y se divertía. Y también en este parque nos dimos cita esa primera vez. De eso hace años. Pero ahora crecí. Es inevitable. Es la vida.
Bobby suspiró.
-Lori, yo también vine a este parque para pensar, también recordaba aquel banco, el derecho del poste de entrada, donde te robé el primer beso. Casi me golpeaste, pero no lo hiciste porque mi labio se enredó en tus brackets.
Los dos rieron.
-Parecía un pez atrapado por un anzuelo. Tiraste con tanta fuerza que se zafó mi labio y después te lamentaste por mí.
-No quería lastimarte.
-Me lo merecía.
Bobby, de improviso, tomó la mano de Lori.
-Lori, yo… lo siento. Fui egoísta al pensar sólo en mí, o en estar siempre a tu lado, como si todo fuera color de rosa. Me arrepentí de lo que dije sobre como eras y eso, no estuvo bien. Te amo, Lori Loud, siempre serás mi Babe, aunque quieras terminar conmigo.
Lori sintió que algo caliente y húmedo se deslizaba por su mejilla derecha, era una lágrima. Repentinamente sintió que de sus ojos salían y salían lágrimas y más lágrimas. Pero no en vano era dura, así que aún a pesar del nudo en la garganta, dijo:
-Bobby, yo también te amo, y entiendo que hayas obrado como lo hiciste. Pasamos tan poco tiempo juntos, que nos parece que nos merecemos estar así ahora y para siempre. Sin embargo, aún falta para ese tiempo. De lo que sí estoy segura, -se sonó la nariz y se limpió las lágrimas- es que te amo y que nunca conocí a a nadie mejor que tú. Amo la forma en la que eres, porque eres ese chico que me robó el primer beso, aún arriesgándose a una golpiza. Amo porque amas también con todo tu ser, con toda tu alma. Y también lamento haber dicho todo lo que dije. Cuando decimos algo con la intención de herir, parece que logra eso y más. No debí ofenderte ni ofender lo que hiciste y haces. Perdóname.
-Lori…
-Bob…
De repente Lori lo besó en los labios. Fue el beso que precede a un abrazo de minutos. Saben qué? Podría ser cursi decir que el tiempo literalmente se detuvo, que la gente en el parque dejara de existir y sólo estaba esta pareja besándose y abrazándose como si fuera lo último que hicieran en la vida. Y llorando. Pero no es el objetivo de esto ser cursi, si no darnos cuenta que estos dos estuvieron tanto tiempo juntos que se conocían más que nadie. Lo cual es muy importante en este mundo de compromisos efímeros. Entonces, se besaron y se abrazaron como la pareja enamorada que era. No digamos más nada. Si, es preciso aclararlo, que de sus ojos no dejaban de caer lágrimas.
-Oh, Babe.
-Mi boo boo bear.
-Te voy a llamar todos los días.
-Eso espero, gran tonto, yo también te escribiré.
-Acábalos, mi amor, que se den cuenta la clase de mujer que eres.
-Te amo, Roberto Santiago, estoy enamorada de ti, y eso no cambiará, lo sabes, no?
-Yo te amo, Lori Marie Loud, por ti haría cualquier cosa, eso lo sabes también, verdad?
Se abrazaron de vuelta y se dieron otro beso. Pero mejor imaginen ustedes la escena. Parece que estos dos lograron reconciliarse.
Desde una de las esquinas del parque, detrás de un arbusto, un personaje que conocemos casi grita de emoción cuando, por sus prismáticos vió a Lori y Bobby besarse y abrazarse. Al hacerlo se salió de la capucha de su buzo una cabellera blanca, recogida para mayor comodidad.
-Bien, eso es!, si, si, si!
Pero antes de que alguno de los padres de los niños que estaban en el parque llamaran a la policía para informar de un supuesto fisgón, de la cintura de Lincoln se escuchó un chirrido, seguido por una voz también conocida, aunque un poco distorsionada:
-Atención WhiteSkater, aquí Alfaskater, no reveles tu posición, pareces un delincuente… Ah, cambio.
Lincoln casi salta del sobresalto, tomó la radio de su cintura y respondió.
-Eres tu, RA?
-Vamos, no eras tú el hombre de los códigos?, como pretendes ser un buen comando sino respetas el código? Por supuesto que soy yo! Por otra parte, tienes razón, este walkie-talkie noventero si funciona en estos momentos mejor que el celular.
-Dónde estás?
-Perdón? Ejem?
Lincoln miró a todos lados, pero luego suspiro.
-Aquí WhiteSktater. Te escucho fuerte y claro, AlfaSkater. Podrías darme tu ubicación?
-Aquí AlfaSkater, mira a tu derecha.
Lincoln recorrió con la mirada todo su flanco derecho, mirando los arbustos y los setos del parque, pero no vió nada, cuando una pequeña piedra rebotó en su pecho. Siguió con su trayectoria y descubrió el escondite de RA. Apareció detrás de un árbol. Al ir por ella, Lincoln descubrió una jaula donde también estaban inmóviles, los conejos.
-Ja ja ja! Te atrapé Whitebunny! Aún soy la mejor cazadora, no me habrías podido encontrar ni en cien años.
-Tienes toda la razón, RA.
-Aunque esta vez, debo darte todo el crédito, cuando anoche me mandaste el texto con el plan, no parecía tener sentido.
-Duh, para que veas que conozco a mi hermana. Sabía que tarde o temprano vendría a este parque. Muchos recuerdos. Etapa final: despedidas, se comienza por los lugares. Aunque la seguí cuando salió de casa temprano, esperaba más o menos que este sería su destino final.
-De vez en cuando tus planes funcionan, bunny.
-Oye, mis planes siempre funcionan, solo que a veces de una forma o de otra.
RA miró por sus prismáticos a Bobby y Lori que se sentaban en un banco del parque y charlaban, parecían muy animados.
-Podríamos decir que el objetivo está cumplido, pero Lori aún se va, y eso los mantendrá separados. Será una dura prueba.
-Si, Bobby volverá en unos días con su cara bobalicona. Tal vez nos convenga volver a la ciudad.- RA dijo esto mirando al suelo.
Lincoln, al escuchar esto, también miró al suelo, triste.
¿Creen en el destino?
¿Recuerdan (oh, vamos, alguno debe recordar!), que en la primera peli de Volver al Futuro, el golpe que le da George McFly, el padre de Marty al bravucón Biff altera todo el futuro?. No entremos en detalles técnicos, eso lo dejemos para Lisa, pero parece que en nuestras vidas tomamos decisiones que alteran nuestro porvenir, de una forma radical, que cambia todo para siempre, aunque el cambio nos cueste mucho. Dejar atrás nuestra zona de confort, los lugares conocidos y todo aquello que creemos conocer. Tal vez eso sea crecer. Yo lo llamaría destino.
Sea como fuere, Lincoln imaginó el futuro sin RA. Sería como siempre, la pandilla, la escuela, Clyde, las competencias, alguna que otra aventura.
Pero sin Ronnie Anne.
Sin esa chica cuya sonrisa hacía que el corazón se le acelerara, con la que compartiera muchos sueños y aventuras. Si hasta parecía ayer que llegaron hasta el vertedero, y Lincoln convenció a algunos contratistas de invertir unos camiones de concreto, a cambio de publicidad que RA consiguiera, y dar forma a una pista de skate. O acondicionar la vieja ruta de incendios para trayectos en BMX. Viendo cada cosa que realizaban con un sándwich en la mano y una soda en la otra, celebrando cada logro. Pero luego RA se subía al bus y vuelta otra vez a la rutina.
¿Quería eso de vuelta?
Entonces, Lincoln Loud hizo algo muy raro en él. Improvisó.
-RA…
-Qué, White bun…
-No quiero que te vayas.
Ronnie Anne abrió muy grande los ojos. Las palabras de Lincoln llegaron hasta su corazón. Sintió una oleada de calor que cubría su cara.
-Qué dices?
-Digo que no quisiera que te vayas. Al comenzar esto te dije que sería como una aventura, como tantas que tuvimos, pero lo que no te dije es que, quería tener esta aventura para estar a tu lado.
RA quedó callada.
-…Que cuando estoy a tu lado me siento bien, tan bien que no me gustaría dejar de verte, pero aparte, que eres la más hermosa chica que conocí, y te admiro aunque hayas tenido siempre esa actitud de bravucona, simplemente por eso, porque sé lo dulce, divertida, generosa y tierna que eres…
-Cállate, bunny.
-…Aparte de ser honesta y valiente, porque pensé que podríamos ser amigos, compañeros de andanzas, pero con nadie más siento lo que siento a tu lado.
-…
Lincoln tomó aire, pero de repente se sintió más liberado.
-Te amo, Ronnie Anne Santiago. Te amo desde hace mucho tiempo, no quiero que te vayas.
Cuando vió la cara de RA, casi lamenta haberlo dicho. Se asustó un poco con la expresión seria de ella, cuando tomó en cuenta que de sus ojos salían lágrimas.
-RA, Qué te pasa?
-White bunny- dijo Ronnie Anne- realmente eres muy valiente para decir esas cosas.
-Eh?
RA lo abrazó de repente. Lo que dijo a continuación lo dijo en español.
-Realmente esperaste mucho tiempo para decidirte, eh, cabeza de chorlito, pero finalmente lo hiciste,- sonrió- hiciste algo que no es muy frecuente, bunny, me sorprendiste.
Lincoln la abrazó más fuerte y le dio un beso en los labios. Cerró los ojos y sintió una ligera presión en los brazos de RA, pero luego se cerraron en su espalda. Cuando se separaron, RA ya no lagrimeaba, sino que tenía los ojos cerrados. Lentamente los abrió.
-Wow, White bunny, para ser el tercer beso que me das, has mejorado bastante. El primero me lo robaste y recibiste un ojo morado- Lo abrazó y reclinó su cabeza en su pecho.- El segundo me lo diste aun sabiendo que se burlarían de ti, pero éste…- Le dio un pequeño puñetazo en el hombro.
-Y eso por qué?
-Por demorarte tanto en declararte, mi bunny. No sabes que son los hombres los que deben de dar el primer paso?
-Quien tomó el primer pase y te besó en el Jean-juan's? ¿Eso no cuenta? Espera, ahora que lo recuerdo, al día siguiente me aflojaste una muela de un golpe en la cafetería.
-Pero tus amigotes dejaron de burlarse de ti.
-Ah. Por eso. Pero cuenta como primer paso, o no?
RA le tomó de las solapas del buzo y le dio otro beso.
-Digamos que sí, mi bunny.
-Sabes qué, diría que no me gusta que me llames así, pero cuando lo dices, sonríes y se te forman unos lindos hoyuelos en las mejillas.- Acarició el largo pelo de RA. Ella hizo lo mismo con la blanca cabellera de él. De repente se pusieron serios y dijeron al mismo tiempo.
-Lori y Bobby!
Enfocaron los prismáticos, pero ya la pareja no estaba sentada en el banco. Sin embargo, no tardaron en encontrarlos. Paseaban tomados de la mano al lado del estanque. Lori se veía feliz y Bobby la miraba sonriendo.
RA y Lincoln se miraron, suspirando aliviados.
-Supongo que la operación Unión-de-tórtolos oficialmente finaliza, entonces.- Dijo Lincoln.
-Supongo que sí,-RA se dirigió hasta la jaula- Ahora ayúdame a llevar esto a casa. No creerás que tenga que hacer todo el trabajo pesado.
-Y luego?
RA levantó los ojos.
-Mmmm… no sé, tal vez algo de ayuda para cocinar no vendría mal. Presiento que seremos varios para almorzar. Tal vez, supongo que… cuatro.
-Chili con carne?
RA lo miró sorprendida.
-Vaya, mi bunny, te atreverías al chili así como así?
-La última vez me gustó.
-La última vez no usé un jalapeño.
-Pruébame.
-Mmmm, no todavía, mi bunny, lo haré picoso pero rico para ti.
-Eh?
-Nada, nada, vamos.
Tomaron la jaula y caminaron hasta la salida del parque. En el trayecto se tomaron de las manos.
