Disclaimer: KHR no es de mi propiedad. Podemos disfrutar de esta obra gracias a la gran Amano-san, yo solo escribo sin fines de lucro, meramente por diversión. Si fuera mío habría hecho a Haru la protagonista y con todo un harem(?) :v Lo único que me pertenece son los OC principales, los demás corresponden a sus respectivas creadoras C:

Notas Autora: ¡Hola nuevamente mis queridas lectoras! Parece que por esta vez no he perdido el ritmo, y siento más confianza con lo que escribo xD esperemos que de aquí a la recta final no haya ningún vacío mental T-T

No diré mucho por esta vez ya que no he hecho demasiado en esta cuarentena xD ¡Disfruten el capítulo! Y gracias por sus comentarios y sus lecturas. Cada vez siento más cerca el final, y aunque estoy contenta también siento que será un poco dificultoso.
Espero seguir contando con su apoyo

Nos leemos más abajito :)

AVISO: A partir de los capítulos anteriores la trama original del manga sera cambiada totalmente. Esta historia esta situada después del final del ANIME, por lo que los siguientes sucesos serán como un universo paralelo :v

Un ejemplo de ellos será la escena de Enma, cuya aparición en la vida de Tsuna será diferente a la del manga ;)

Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) pero intentaré que no sea tan obvio. Este fic es SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo (a) en la lectura, puedes pasar a mi perfil para leer la primera parte y puedas comprender con mayor facilidad la historia. Debido al universo en el que se desarrolla la historia, algunos personajes canon como Enma y otros, tendrán una aparición diferente a la del manga, así como otros personas que no tendrán tanta relevancia dentro de este fic (Bianchi, Lambo, I-pin, etc)

Aclaraciones:

Cursiva- Flashback, Recuerdos, palabras extranjeras(?), etc...

«Pensamientos» ...

Negritas: Frases en Italiano -

(Palabras subrayadas) : Traducción del italiano (?) :v

Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia. Gracias por seguir apoyándome con este proyecto, aunque es el que más me ha costado seguir pero siempre están apoyándome. Muchas gracias :3

RESUMEN DEL CAPÍTULO ANTERIOR: La batalla con los miembros de Il Giudizio se prolonga, poniendo en riesgo a algunos de los guardianes de Shito. Sin embargo todo da un giro cuando Giulio, el líder de Il Giudizio ofrece un trato a Tsuna y Shito. Ahora los miembros de Vongola y Ghiaccio tienen la posibilidad de detenerlos antes de que suceda una catástrofe, es así como todos deciden reunirse.


~ Nuova Alba della primavera ~

Capítulo XXI: Resolución… el paso que debe realizarse.


Uno… dos… tres disparos.

Tsuna tuvo que esquivar las balas que su tutor le lanzaba sin piedad.

— ¿Q- Qué rayos h-haces, Reborn? — se quejó el castaño al ver la sonrisa de su sádico tutor.

— Esto es por haber dejado ir a ese miembro de Il Giudizio tan fácilmente — el hitman continuo con su intenso ataque sin escuchar las quejas de su alumno, mientras Enma y Shito les miraban con una gotita en la sien.

Xui Mei permanecía serena, cruzada de brazos observando como el castaño huía de su tutor.

Cuando Tsuna cruzó la mirada brevemente con ella, no pudo evitar sonrojarse. Era como si un niño fuera regañado por su madre frente a sus amigos. ¡Qué vergonzoso!

— R-Reborn-san… — Shito se acercó, llamándolo con algo de vergüenza — Tsuna no era el único allí. No es su culpa, todos nosotros tenemos que cargar con esa responsabilidad — lo defendió.

El pequeño se detuvo de repente, mientras Tsuna suspiraba aliviado.

— Tsuna es mi alumno y nadie que esté bajo mi tutoría debe ser un inútil — expreso con una extraña sonrisa volviendo apuntar al chico.

— Entiendo sus palabras, sin embargo creo que ha comprobado que a pesar de todo Tsunayoshi-kun ha mejorado bastante en su habilidad — interfirió Mei — ha esquivado todos los disparos que le ha lanzado hace un momento.

Tsuna se sorprendió. Aunque lo había hecho inconscientemente, las palabras de Xui Mei eran verdaderas. Reborn sonrió de lado al ver la excelente relación que se había formado en el grupo.

— Supongo que puedo dejarlo pasar… por ahora — el hitman regresó a León a su forma mientras subía a una enorme roca para dirigirse a los jóvenes presentes.

Si bien habían sido atacados repentinamente en su ausencia, lograron manejar el asunto de la manera más conveniente, así que no podía quejarse. Después de todo, Il Giudizio no era un enemigo común y corriente.

— Estoy muy ocupado con los arreglos que me encargó Nono para la ceremonia de alianza, pero ya que el tiempo se nos está terminando, tenemos que avanzar más rápido con este entrenamiento — continuo de manera seria — Hasta ahora sabemos que Pietre Elementari anula la producción de llamas a través de su receptor, en este caso los anillos. Al sellarlos, la energía deja de convertirse en llamas y lo poco que queda es tomado por la piedra. Ghiaccio en cambio puede controlar el flujo de sus llamas a voluntad lo que significa que, de ser necesario, puede frenar el flujo en el momento correcto y esto haría imposible que ellos tomaran sus llamas de última voluntad.

— La energía para producirlas proviene de nuestro cuerpo, así que no es necesario un contenedor. Aunque los anillos Vongola produzcan una maximización de las llamas, ahora mismo son una desventaja — habló Shito.

— Seguiremos intentando que Tsuna pueda generar las llamas de última voluntad sin su anillo, así que de ahora en adelante dejaras de usarlo en el entrenamiento — ordenó el hitman.

Tsuna asintió con algo de nerviosismo.

— También será necesario que el resto de guardianes haga lo mismo — prosiguió el de fedora — gracias a que los miembros de Ghiaccio llegarán pronto podremos ajustar los entrenamientos. Enma se unirá a nosotros ya que los anillos de la familia Simon manejan las llamas de la tierra. Es lo más cercano que tenemos a los elementos naturales que usa Il Giudizio. Pero nada de esto nos asegura que tengamos una batalla de igualdad.

Los chicos se miraron en silencio. Una atmósfera poco optimista comenzaba a hacerse presente.

— Mientras estaba en Italia, escuche algo acerca de Pietre Elementari — Enma comenzó a hablar, capturando la atención de todos — hay quienes hablan acerca de un rumor sobre la existencia de un quinto elemento.

— ¿Quinto elemento? — Tsuna no daba crédito a lo que escuchaba, Enma asintió.

— Sé de lo que habla Décimo Simon — secundó Xui Mei — en la cultura china es muy conocida una leyenda que clasifica los fenómenos naturales llamada Wu Xing. Se habla de cinco elementos que rigen el mundo, pero en ella se excluye por completo al elemento del aire y se agregan otros más.

— Así es, cada región da su propio origen a estos elementos pues está relacionado íntimamente con la naturaleza — continuo el pelirrojo— en Italia se manejaron los cuatro elementos conocidos agregando uno llamado Éter.

— ¡Ah! Recuerdo haber escuchado sobre eso en una clase, p-pero… — Tsuna de repente guardo silencio, lo cierto era que no recordaba mucho de lo que estudiaba en la escuela.

— En Japón se le conoce como Godai, esta también habla sobre cinco elementos existentes — complementó Shito, recibiendo un asentimiento de Tsuna — uno totalmente desconocido que algunos llaman el elemento del vacío.

— Puede que esto sean filosofías o teorías pero…— Enma miró a los jóvenes — ¿es posible que exista una quinta piedra? Eso podría significar que tenemos la oportunidad de encontrar algo que iguale el poder de esos cuatro.

Reborn mostró una mirada seria. Si bien era cierto que había una posibilidad, en la antigua Italia solo existían cuatro piedras. Nadie había hecho mención de una más y con tantos años transcurridos era muy poco probable fuera verdad.

— Tendré que averiguar eso… — susurró para sí mismo. Se puso de pie, tomando nuevamente su atención — Ya tendremos tiempo de pensar en ello. Ahora lo más importante es quitar la ventaja de Il Giudizio sobre nosotros. Shito, Enma — dirigió su mirada a los mencionados — Probemos una batalla en aquellas montañas, haremos uso de algunos elementos naturales. Tsuna y Xui Mei continúen con el entrenamiento aquí — ambos se miraron, mientras una sonrisa se dibujo en el castaño — Ya que Mei no utiliza ningún arma, creo que es la más correcta para enseñar a Tsuna la manera en que deben fluir las llamas de última voluntad de su interior. Te confío a mi dame-alumno.

Dicho esto, los tres se alejaron dejando a Tsuna y Mei solos.

— ¿Q-Qué es lo primero que haremos, Mei-san? — por alguna razón, Tsuna trastabilló en sus palabras. Aunque ahora se llevaran mejor, temía cometer un error y molestar a la pelinegra.

— Relájate Tsunayoshi-kun — una semi-sonrisa apareció en su rostro, dando tranquilidad al castaño — Primero, quiero que veas lo que hago.

Xui Mei se colocó frente a él, extendió su mano hacia enfrente con la palma hacia arriba mientras cerraba los ojos.

— Debes sentir la energía fluyendo en tu interior, una vez que lo hagas tratarás de concentrarla en un punto de tu cuerpo — habló, siendo observada por Tsuna — al principio será un poco difícil, pero una vez dominado saldrá por sí solo.

Una pequeña llama en tono amarillo comenzó a aparecer en la palma de la pelinegra. Poco a poco fue creciendo hasta tomar un tono más intenso. Después cerró su puño, haciéndola desaparecer.

— Comencemos poco a poco… — le ánimo Mei — es tu turno.

Tsuna lanzó un gran suspiro y sacó el anillo Vongola de su dedo. Dudó sobre colocárselo alrededor del cuello, así que finalmente se lo confió a Mei. Ella lo tomó con mucho cuidado, mientras Tsuna repetía lo mismo que había hecho la pelinegra unos segundos atrás.

Cerró los ojos, concentrándose lo más que pudo.

¿Sentir el flujo de energía? La había sentido muchas veces sosteniendo el anillo, pero ahora era como si aquella fuerza lo hubiera abandonado. Se concentró con todas sus fuerzas, pero a pesar de ello no lograba sentir nada.

De repente se sorprendió cuando sintió la mano de Mei tomando la suya.

« Qué suave…» pensó, ligeramente avergonzado.

— No te rindas, lo harás poco a poco — la escuchó decir— imagina la llama del cielo. Piensa en las veces que las has utilizado, trata de recordar la sensación de ese momento.

Lentamente, Tsuna sintió como si una pequeña chispa se encendiera en su interior. Una muy leve energía parecía querer desprenderse. Trató de dirigirla a la mano que Xui Mei sostenía, pero aquella energía desapareció casi de inmediato.

Abrió los ojos derrotado.

— Casi lo tienes, apenas fue visible pero creo que será fácil lograrlo para ti. Después de todo estás familiarizado con las llamas de última voluntad — le felicitó — intentemos nuevamente.

Tsuna asintió decidido, los entrenamientos con Xui Mei siempre eran gratificantes y fáciles de llevar. Continuó intentando por unas horas más, logrando en Tsuna mejores progresivas. Después del último intento, Tsuna se sentó en el piso para descansar unos momentos.

Un entrenamiento mental era más difícil de lo que creía.

Xui Mei lo imitó y tomó asiento a su lado. Miró de soslayo al castaño que lucía ligeramente pensativo.

— ¿Te preocupa algo, Tsunayoshi-kun? — preguntó después de un rato en el que ambos guardaron silencio.

Él la miró con una leve sonrisa, luego negó suavemente.

— Solo… solo estoy recordando las batallas que hemos librado antes — respondió regresando la vista hacia enfrente, mientras sus recuerdos viajaban hacia el pasado. — Desde que Reborn apareció en mi vida, todos los días pasa algo nuevo. Mi yo del pasado jamás se hubiera esperado estar a punto de tomar las riendas de una familia tan poderosa como Vongola. Al principio creí que todo era un juego de Reborn, y después de que me enteré que era verdad, rehusé por todos los medios convertirme en el Décimo Vongola. Pero ahora…

— Ahora estás a punto de asumir esa realidad — completó Xui Mei, con la misma seriedad — pero puedo ver que eres capaz de superar eso. Tu familia confía en ti, Tsunayoshi-kun.

Tsuna sonrió ante sus palabras. Jamás hubiera esperando que recibiría el apoyo de alguien que hasta ahora había desconfiado de él.

— Gracias, Mei-san — solo escucharla, le reconfortaba — Debo admitir que me asusta un poco saber qué es lo que nos espera con este nuevo enemigo. Primero fue la batalla con Mukuro… después enfrentarme a Varia. Creí que después de estar de vuelta de ese viaje al futuro todo regresaría a la normalidad, pero de repente apareció Shito-kun y las cosas volvieron a complicarse. Mi cabeza estuvo hecha un lío.

La pelinegra guardó silencio. También para ellos había supuesto un cambio a su vida.

— Pero lo único que he deseado desde el principio es que mis amigos estén a salvo. Quiero protegerlos para que puedan ser felices. Incluso deseo con todas mis fuerzas que Haru pueda ser feliz, comprendí todo eso después de que Shito-kun apareció.

Una sonrisa decoró el rostro de la chica. Le parecía estar escuchado a su querido cielo.

— No es algo imposible, y vamos a lograrlo juntos — le aseguró, sorprendiendo un poco al castaño que de inmediato la miró — no sé de qué manera llego Reborn-san a cambiar tu vida, pero creo que no desearías lo contrario, ¿no es verdad? — Tsuna negó de inmediato, no se arrepentía de lo que había vivido aunque fuera duro — Cuando Tiān-kun llegó a mi vida todo cambió para bien. Me abrió un mundo completamente desconocido para mí, y me proporcionó la calidez que me hacía falta. No fue fácil acostumbrarme, pero no sé que hubiera sucedido con mi vida si Tiān-kun no hubiera aparecido. Protegeré su deseo, no importa si mi vida está en juego. Así que creo… creo que entiendo un poco como te sientes, Tsunayoshi-kun.

Ambos se miraron fijamente, como si con solo eso pudieran leer sus pensamientos.

— Ahora entiendo porque Jiě -san y Tian-kun confiaron en ti — Mei llevó la mano a su pecho, apretando el colgante que tenía en el cuello, mientras lo seguía viendo — eres admirable, Tsunayoshi-kun. Lo digo en serio. Aunque empezamos con el pie izquierdo, estoy agradecida de que la relación entre nosotros cambió para bien. Durante este tiempo me he dado cuenta de que eres dedicado, fuerte y sobre todo tienes a tu familia como lo más importante. Eres muy parecido a Tiān-kun, espero que en el futuro yo pueda tener cualidades como las tuyas, Tsunayoshi-kun.

Al ver la brillante mirada esmeralda de Mei, Tsuna se estremeció. No esperaba aquellas palabras, y por algún motivo, sintió el calor subir a sus mejillas. Después de unos segundos, Xui Mei fue consciente de lo que había dicho, y al ver el nerviosismo del castaño, la vergüenza también se apoderó de ella.

— Y-Ya… v-veo… — Tsuna rascó su cabeza sin saber que decir. Esperaba que Xui Mei no se percatara del leve sonrojo que había en su rostro — G-Gracias…

Hubo otro silencio, que hizo que Tsuna se frotará sus manos sudorosas. De repente, miró el collar que Mei aún sostenía en sus manos, encontrando la manera de cambiar la atmosfera.

— Q-Qué hermoso collar llevas Mei-san.

La chica parpadeó sorprendida, y lo miró con cierta melancolía. Era el recuerdo más preciado que tenía de su hermano.

Tsuna se percató del cambio en Xui Mei.

— Parece que es algo muy importante para ti — volvió a hablar, ella le miró dudosa. Aunque ahora confiaba en Tsuna, no estaba segura de compartir algo tan valioso con él. Inconscientemente, Tsuna tomó su mano, y la apretó ligeramente — No te preocupes Mei-san, no preguntaré nada más. En el futuro podremos compartir más de nosotros, esperaré ese momento.

Ella agradeció su gesto en silencio. Aquella era otra de las cualidades que poco a poco comenzaba a conocer y admirar del Décimo Vongola.


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En algún lugar de Europa…

Megumi estaba preparada para ese momento. Sabía que paulatinamente llegaría de una u otra manera. Nunca se había cuestionado si lo que hacía era correcto o no, estaba completamente segura de que era algo inevitable.

Y hasta ese momento no había dudado ni una sola vez. Pero ahora, era diferente…

Yamamoto caminaba tranquilamente al lado de Megumi, su conversación habitual no había diferido a pesar de la confesión del beisbolista. Pero lo cierto era que, ahora, ambos eran consientes de los sentimientos que poco a poco habían crecido en sus corazones.

No eran una pareja, pero para Yamamoto era suficiente poder estar a su lado. Hasta que llegara el momento en el que ella lo aceptara.

Y rendirse no era una opción.

¿Cuándo estarás de vuelta? preguntó con naturalidad, con una sonrisa en el rostro ¿No tardarás demasiado, no?

La pelinegra rió al escuchar su interrogatorio.

¿Todavía no me marcho y ya me extrañas? respondió con otra pregunta, en tono bromista.

Creo que cada vez estoy más acostumbrado a tu presencia… de ser posible estaría junto a ti siempre respondió de manera inocente, logrando que ella se sonrojara.

Cuidado con esas palabras Takeshi… podría tomármelas con seriedad.

Lo digo en serio Megumi él la tomó de la mano, estrechando sus dedos con los de ella pero aún así te irás, ¿no? Parece que este es un viaje que no puedes evitar.

Es cierto. Pero me aseguraré de volver para continuar con el entrenamiento. Y después de la batalla… Megumi guardó silencio. Aún no era el momento de hablar sobre lo que pasaría con ellos después de su pelea con Il Giudizio.

Estoy tranquilo ya que Denev también irá.

Sí… también confío en su ayuda, después de todo siempre me la ha dado expresó con una sonrisa melancólica recordando a su preciado amigo.

Megumi… lo que harás… el pelinegro midió sus palabras ¿es algo que nadie puede saber?

Ella lanzó un suspiro.

No del todo. Pero prefiero que lo vean por sus propios ojos cuando vuelva.

Entiendo Yamamoto acarició el dorso de su mano con su pulgar.

Megumi le dio una mirada juguetona.

¿Estas celoso porque Denev sabe lo que voy a hacer? bromeó.

Quizás… soltó vagamente, de manera divertida.

Después de un rato, llegó el momento de que se separaran.

Supongo que mañana ya no nos veremos el beisbolista soltó la mano de Megumi, mientras la miraba y acariciaba sus cabellos Que tengas un buen viaje. Estaré esperando tu regreso.

Ella alzó la mirada, clavando sus ojos rojizos en él.

Ahora más que nunca era cuando dudaba de las decisiones que tomaría en el futuro.

Sacudió la cabeza despejando su mente del último encuentro que había tenido con Yamamoto. Ahora no era el momento de atormentarse por algo que aún no sucedía.

Tenía que estar concentrada para su próximo movimiento. Además debía buscar la forma de derrotar a sus enemigos, pues había movimientos muy extraños entre ellos que no dejaban tranquila su mente.

Seguramente debían estar preparados para esperar cualquier cosa. De un momento a otro alzó su vista encontrándose por fin con la profunda mirada zafiro de Denev.

Una leve sonrisa se asomó en el rostro de ambos.

— Por fin nos vemos otra vez — Megumi fue la primera en hablar — no lo parece pero ha pasado bastante tiempo desde la última vez que nos reunimos.

Se detuvo frente a él colocando una mano en su mentón mientras lo miraba de arriba abajo y daba vueltas a su alrededor.

— ¿Qué hace, Megumi-sama? — preguntó el pelizafiro al sentir la pesada mirada de la chica.

— Me aseguro que no estés herido. Tuviste que pelear con ese hombre de Il Giudizio, ¿no es así?

Él la detuvo sosteniéndola de una mano. Después tomó su rostro con ambas manos apretando sus mejillas ligeramente con las palmas, mientras la examinaba.

— Es lo mismo para usted, ¿no? — la vio con seriedad — Shito me dijo que estuvo a punto de recibir un ataque por tener que cuidar de ese amigo suyo…

La pelinegra chistó por lo bajo.

— Fue una exageración — giró los ojos, restándole importancia — y solo por si te interesa, Easley no sufrió daño.

— En realidad no me importa…

La pelinegra no pudo evitar reír al ver la actitud áspera de su amigo.

— Bien, lo agregaré a tu grupo de personas ignoradas… junto con Shinobu — bromeó.

Denev volvió la vista a la chica que lucía lo suficientemente tranquila aunque la misión que realizarían era tan importante.

Los dos caminaron lado a lado atravesando un bosque que se encontraba cubierto de nieve. El lugar al que iban no se encontraba muy lejos. Incluso Denev alcanzaba a verlo, alzándose sobre una colina.

— Ya hablamos de esto antes Megumi-sama, pero… — se detuvo unos segundos antes de proseguir — ¿está segura que esto funcionará? ¿No hay otra forma?

La pelinegra regresó la vista al más alto, soltando un suspiro profundo.

— Entiendo tu preocupación. Pero estoy preparada — lo miró con decisión — no será algo que podrán rechazar. A fin de cuentas es algo que debí haber hecho desde hace años.

— Me preocupa más lo que Shito y el resto pensarán de esta decisión — él volvió a caminar yendo un poco más enfrente — no decirles nada antes de hacerlo… si fuera yo, me sentiría dolido.

Megumi sonrió melancólicamente, tomó su gabardina aferrándose de repente a su brazo. Denev le devolvió la mirada.

— Lo sé… y también me inquieta su reacción. Pero al final, estoy segura que lo comprenderán. Así como tú lo has hecho… — sonrió — gracias por apoyarme. Además Tsunayoshi necesita a todos sus guardianes para esta pelea, ¿no? — le guiño un ojo, regresando a su tono animoso.

Denev no dijo nada. Sabía que para ese momento era imposible cambiar algo.

Los dos se detuvieron frente a una gran puerta de metal que era cubierta por piedra y nieve. Sin necesidad de hacer un solo movimiento, las puertas se abrieron dejando ver a tres siluetas.

Dos de ellos llevaban su capa y sombreros negros con vendas cubriendo sus rostros completamente. El tercero, al centro de ellos, dejaba ver su cabellera ondulada y negra.

Megumi caminó hasta quedar frente a Jaguer.

— Estoy aquí para ver a Bermuda — habló con claridad y firmeza.

Sintió la fría mirada que le dieron los miembros de Vindice.

— Megumi Ruscelli… Scarlatto Assassina…— su voz grave, que cualquiera calificaría de escalofriante, resonó por todo el lugar — te llevaré ante él…

Ambos se miraron fijamente y un segundo después Megumi entró por aquella puerta.

Muy pronto estarían completos para continuar con la batalla.


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Después de un viaje de un par de horas de Tokio hacia Namimori, los chicos de Ghiaccio arribaron al lugar dónde sus amigos habían estado trabajando hasta el momento.

Freya había sido la encargada de ir a recogerlos y darles la bienvenida para llevarlos al lugar donde vivían Shito y compañía.

— ¡Wow! ~ Aunque no es demasiado grande, la ciudad es muy hermosa — el primero en maravillarse había sido Michael, que observaba con animosidad todos los alrededores.

— Y comenzamos de nuevo… — se burló Elena, con una expresión divertida.

Era claro que a ese chico lo único que les gustaba era viajar.

— Yo también me sorprendí la primera vez, Michael — secundó la rubia, contagiada por la energía que desprendía el guardián del Sol — Espero que tengamos tiempo de pasear un poco antes de los entrenamientos.

— Están consientes de que estamos aquí para la ceremonia de alianza, ¿no? — habló Ariadne, tomando por sorpresa a sus amigos.

— Vamos ~ ¿desde cuándo te has vuelto tan amargada, eh~ Ariadne? — se quejó el chico americano — Creo que te afectó estar todo el tiempo con el líder de Va… ¡Ouch!

Antes de que pudiera continuar, la chica de cabello rizado le dio un pisotón.

— Aquí la única que puede hacer bromas soy yo, rubito — declaró en amenaza.

Elena y Sely rieron ante las acciones de sus amigos. Así, entre risas, finalmente llegaron a casa de los Ōkawa.

Freya abrió las puertas, dónde lo primero que vieron fue el rostro sonriente de su líder.

— ¡Bienvenidos chicos! — exclamó con alegría.

La primera en correr hacia él fue Sely, abrazándolo inmediatamente. Después se acercó el resto.

— También me alegra mucho verlas — Shito acarició el cabello de Sely y Ariadne que lo habían rodeado, y después chocó los cinco con Elena, que le sonrió gustosa.

— Vaya~ pareces más enérgico. ¿Es porque pasas más tiempo con tu "amorcito"? — sin perder el tiempo, Elena molestó a su amigo.

Pero antes de que el ojirrojo pudiera responder fue interrumpido por Michael.

— ¿Qué es eso? — preguntó, olfateando los alrededores.

Caminó hacia adentro, encontrándose con el resto de las chicas.

— ¡Hola! ~ La fiesta no puede empezar sin mí, ¿no les parece? — saludó, ganándose la risa de Hitomi y la mirada serena de Mei — ¡Oh my god! ¡Huele súper bien! ¿Puedo tomar uno? — sin más se abrió paso para comer uno de los bocadillos que habían preparado.

— Hitomi y Mei prepararon esto para ustedes, supongo que deben tener hambre después del viaje — Shito y las chicas entraron para reunirse en el comedor.

En medio de tanta animosidad, Ariadne y Elena se sentaron para descansar mientras Michael seguía en su tarea de devorar todo. Sely por su parte se acercó para saludar a Hitomi y Xui Mei.

— Ya solo falta que Dánae-san y el resto lleguen — habló Xui Mei.

— Ellos salieron antes que nosotros, pero son bastantes horas de vuelo — declaró Elena, recordando su larga travesía.

— Es cierto, de cualquier forma me envío un mensaje ayer, creo que muy pronto estarán aquí. Hicieron el cálculo perfecto para que pudiéramos reunirnos casi al mismo tiempo — Shito tomó asiento en el extremo de la mesa.

— Oh, ¿quizás debimos esperarlos en la estación? — preguntó una dudosa Ariadne.

— Dijeron que no era necesario, que Yamazaki-san puede encontrar la ubicación rápidamente, así que llegarían por su cuenta, ¿verdad, Shito? — respondió Hitomi con una mueca divertida.

— Je-je… sí, esas fueron sus palabras — Shito rascó su mejilla riendo ligeramente — son demasiado independientes.

— Buh…~ eso es demasiado aburrido ~ — se quejó Michael, cruzándose de brazos — menos mal que me enviaste al equipo de Denev, podría estar muriendo en este momento… ellos son tan…

— Aún es buen momento para morir, así que elige tus palabras sabiamente Leeuwen — la voz amenazadora de Dánae se escuchó de repente, asustando al rubio.

Todos giraron hacia la entrada donde el resto de Scuro hacía su entrada.

— Nunca aprendes la lección, ¿eh? — Sely se burló viendo a su amigo retroceder, escondiéndose detrás de Shito.

— Jefa, me alegra verla con tan buen espíritu — con una sonrisa Freya se acercó a ella, después fijo su vista en el resto de sus compañeros que estaban a sus espaldas — Scuro nuevamente pondrá manos a la obra — declaró orgullosa.

Shuuya salió de en medio, alegrándose de ver a sus amigos. Freya inmediatamente la abrazó dándole un apretón.

— Aww, mi pequeña Shuuya~

— M-M-a… a-fi…a-as…— la rubia la soltó sin comprender sus palabras. La chica de cortos cabellos negros respiró profundamente — Me alegra el sentimiento Freya-chan, pero tus pechos son demasiado grandes y si me abrazas de repente no puedo respirar.

— E-Eh… lo siento… — se disculpó avergonzada.

El líder de Ghiaccio tomó la palabra.

— Llegaron pronto chicos, estoy muy contento de verlos sanos y salvos— Shito por fin pudo estar tranquilo.

Desde que se habían separado no había ni un solo momento en que no estuviera preocupado por cada uno de sus queridos amigos.

— Estamos a punto de cenar, sé que estarán cansados pero traten de comer algo antes de ir a sus habitaciones — los instó el ojirrojo — y Shinobu, no te preocupes por tu equipo, ya está todo listo para tu trabajo. Come un poco.

El peliverde miró la sonrisa de su capo. Lo conocía tan bien que hasta se había asegurado de que no tuviera excusa para escapar.

Soltó un leve suspiro.

— De acuerdo — respondió vagamente, tomando asiento en uno de los lugares vacíos a la mesa.

Scarlet por su lado, tomó asiento cerca de Shito después de saludar a sus compañeras. El castaño se percató de sus constantes miradas alrededor de todos ellos.

— Megu ya se reunió con Denev, supongo que en un par de días ya están de regreso — habló con tranquilidad.

Scarlet se sonrojo de repente, sintiéndose descubierta por su líder.

— No me interesa demasiado — declaró con repentina seriedad girando la vista, mientras el ojirrojo reía por lo bajo.

Volvió la mirada a sus amigos que mantenían conversaciones animadas en medio de una que otra pelea, feliz porque a pesar de todo no perdían su positivismo.

— Wooh~ ¡ha llegado el momento del interrogatorio! — de un momento a otro Michael golpeó la mesa con ambas manos, tomando por sorpresa a todos y señalando a Shito. — ¿Cómo va ese espléndido romance con Miss Haru?

Xui Mei y Hitomi abrieron los ojos, casi intentando fulminar al rubio con la mirada.

— No tengo nada que decir ~ ¿por qué lo preguntas? — el aura de Shito cambió a una completamente abatida, comenzando a picotear su comida sin ganas.

Freya negó con la cabeza, mientras el resto de chicas miraba con confusión.

— Tiān-kun no está con Haru-san — respondió Mei, con extrema seriedad.

— ¡¿QUÉ?! — gritaron al unísono Elena y Ariadne.

— X-Xui Mei… no era necesaria tanta frialdad… — exclamó una apesadumbrada Hitomi, dejándose caer en la silla.

— ¿Qué significa eso Shito? — la dulce voz de Sely preguntó en tono consolador.

Dánae pasó la vista de uno a otro sin decir nada, mientras bebía tranquilamente.

El ojirrojo rascó su cabeza agitadamente.

— Después de que salimos de Italia por el repentino ataque a Vongola, fuimos directamente al hospital — comenzó a explicar, más tranquilo — lamentablemente durante la pelea el daño que recibió Haru no fue un simple rasguño. A consecuencia de eso, ella perdió parcialmente su memoria.

Sus guardianes se sorprendieron al escucharlo.

— En resumen, ella olvido nuestra relación.

Shuuya se acercó a su líder palmeando suavemente su cabeza. Seguramente había sufrido bastante desde su regreso a Namimori.

El gesto provocó una sonrisa en el ojirrojo.

— Y seguro eso te dejo fuera de combate… — exclamó Ariadne — algo que seguramente no desaprovecharon tus rivales, especialmente el líder de Von…

— Tsunayoshi-kun no ha hecho nada para dañar a Tiān-kun — la repentina defensa de Mei dejó boquiabiertos a unos cuantos. Incluso ella misma se sorprendió, pero decidió continuar, al fin y al cabo no decía una mentira — es verdad que él está enamorado de Haru-san, pero creo que también ha comenzado a apreciar su amistad con Tiān-kun, y sobre todo lo más importante es que ahora somos aliados. No nos hagamos una idea equivocada.

Shito miró a su guardiana con atención. Le alegraba ver que poco a poco su relación con Vongola había cambiado, y su desconfianza disminuía. No había tenido oportunidad de conversar con ella sobre eso con tanto entrenamiento, pero pronto llegaría el momento adecuado para poder hablar y esperaba que fuera antes de la ceremonia de alianza.

— Es verdad lo que dice Mei — por fin habló, tratando de quitar la atención de la pelinegra — Tsuna es como cualquiera de nosotros, puede cometer errores igual que yo lo he hecho, pero por sobre todas las cosas es alguien confiable. Además aunque Haru no recuerda lo que ha sucedido entre nosotros, seguimos siendo cercanos. Fue un poco difícil al principio, pero ahora estamos mejor.

— Por supuesto, si fuera así seguramente ya estarías al borde del precipicio y llorando por todos los rincones — se burló Elena para relajar el ambiente.

— No lloro por los rincones… — respondió ofendido, para después sonreír — Pero estoy más tranquilo si las cosas se solucionan entre nosotros.

— Parece que así será pronto, últimamente Haru se comunica más seguido contigo y te manda mensajes todo el tiempo, ¿no es así? — Freya levantó las cejas de manera sugerente.

— Creo que Shito la ha conquistado sin darse cuenta — apoyó Hitomi, uniéndose a su compañera — es imposible que Haru olvide ese amor que tiene en el interior.

— Lo más complicado es no poder decirle la situación por la que estamos pasando, para no saturarla de información — Shito volvió a tomar la palabra. — Espero que pronto pueda contarle la verdad, es lo mejor después de todo… poder ser sincero. Aunque sea por su salud siento que le estoy ocultando cosas y no me agrada.

Sus amigas asintieron, comprendían el sentimiento al que se refería.

¡Come on! Si Shito no está desanimado, nosotros tampoco lo estaremos — la animosidad de Michael volvió a reinar — Yo sé que es lo que ayudara a Miss Haru. ¡Tenemos que hacer una fiesta para ella!

— ¿Tienes tiempo para fiestas pero no para trabajar, Leeuwen? Será mejor que comiences a entrenar, no he olvidado que caíste en la trampa de Il Giudizio muy fácilmente — lo regañó Dánae.

— Me retiro a descansar Shito — Shinobu hizo lo propio, e ignorando al resto se puso de pie mientras caminaba con tranquilidad a su habitación.

— ¡P-Pero ni siquiera sabes dónde está…! Yamazaki-san… — le habló Sely, sin recibir respuesta. Recién llegaban y ya cada uno iba por su lado.

— Se las arreglará solo… — Scarlet le puso un mano sobre el hombro.

Shito rió divertido a ver las reacciones de sus guardianes.

— Aprecio el gesto Mike, voy a invitar a Haru a la casa para que todos puedan conocerla — sonrió el ojirrojo. — Hagamos caso a Dánae y enfoquémonos en los siguientes resultados del entrenamiento. También tenemos que terminar los informes del último ataque que hicieron. Eso nos ayudará a saber que mejorar para la próxima vez. ¡Gracias por todo su duro trabajo!

El chico hizo una reverencia, siendo correspondido por sus amigos. De aquí hacia la ceremonia de alianza debían poner todo su esfuerzo por preparar cada detalle para la batalla.


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La mirada grisácea de Hibari permanecía impasible viendo a la chica frente a él. Ya llevaban un buen rato mirándose, y aquello comenzaba a incomodar a la chica de ojos azules.

— ¿Q-Qué estás mirando? — Hitomi trató de hablar manera segura, pero falló en el intento.

Una sonrisa burlona apareció en el rostro del azabache.

— Hmn… los herbívoros suelen temblar cuando los miró — declaró.

— Pues este no es el caso, Kyouya — giró la vista, ignorándolo — de cualquier forma, tenemos que trabajar en la información que obtuvimos del ataque hecho a Shito. Con ello podemos prever puntos débiles, además…

— No sería necesario si el herbívoro hubiera detenido a su enemigo. Estaban todos reunidos y no hicieron nada — habló de manera fría el prefecto, pasando a su lado.

Ante la mención de Shito, Hitomi no pudo quedarse quieta.

— Te recuerdo que tú peleaste cara a cara con él y tampoco pudiste detenerlo.

Hibari regresó a verla con seriedad.

— Las manadas siempre se cuidan las espaldas ¿eh? — caminó hacia ella, tratando de intimidarla, pero esta vez Hitomi se quedó en el mismo sitio — ¿No puede defenderse solo?

— No — respondió sin demora — para eso me tiene a mí. Yo siempre cuidaré de Shito antes que a cualquier otro.

Sus palabras enojaron a Hibari, aunque no lo demostró. ¿Por qué tenía que mencionar al estudiante transferido todo el tiempo?

El azabache sacó sus tonfas para ponerse a pelear con ella, pero Hitomi estaba preparada. Esquivo sus golpes, regresando algunos más que fueron bloqueados por Hibari.

— Sería más agradable que me avisarás antes de comenzar, ¿quieres un entrenamiento rudo? — le provocó con una sonrisa — mi idea era preparar una estrategia para atacar y tomar por sorpresa a esos chicos.

— No estoy para complacerte — respondió mientras utilizaba su tonfa para atacarla por abajo — ¿Qué estrategia tienes en mente?

Ambos jóvenes siguieron intercambiando golpes, mientras conversaban casualmente.

— He pensando que ya que su poder está basado en la naturaleza deberíamos encontrar un sitio que reduzca sus posibilidades. Aunque las llamas de última voluntad tienen diferentes atributos tomados de varios fenómenos, Pietre Elementari utiliza la naturaleza directamente, aprovechando la energía de sus anillos. Una vez que quitemos esa ventaja, ellos podrían encontrar otra. No sabemos cómo funciona su poder exactamente, pero no es mala idea probar cualquier método.

Hitomi se detuvo luego de lanzar una bala que fue desviada por el pelinegro.

— Acorralar al ratón hacia una trampa, ¿eh?

— Algo parecido… aunque podríamos ser nosotros los acorralados. Hay muy poca información sobre Pietre Elementari, y seguramente no nos mostraron todo su poder en sus ataques. Debo admitir que me cuesta bastante analizar sus datos y prever una futura forma de ataque. Y si logramos encontrarlos antes…

— Estoy de acuerdo con la señorita, Kyouya…

Una tercera voz se hizo presente en el lugar, y entonces Hitomi sintió una mano que se posaba de manera amable en su hombro.

Hibari miró al recién llegado con sus fríos ojos grises, una sonrisa decoró el rostro de Dino.

— ¡Qué gusto verte otra vez! — le saludó, y acto seguido giró su vista a la chica al lado de él — creo que ya nos habíamos visto antes, pero no habíamos tenido oportunidad de conversar, soy Dino Cavallone.

— A-Ah…

Repentinamente Dino sintió como Hibari apretó su muñeca y la retiró del hombro de Hitomi, alejándolo de ella.

El rubio parpadeó confuso.

— ¡Wow! Kyoya, sí que eres posesivo… — bromeó — ¿desde cuándo eres tan cercano con alguien?

— Espero que vengas a dar una buena pelea — le ignoró mientras lanzaba una tonfa hacia su rostro, siendo detenido por el látigo del potro.

— Oie Kyoya, ¿eso es lo primero que le dirás a tu tutor?

— No me interesa si solo vienes a perder el tiempo — Hibari imprimió más fuerza en su ataque, haciendo que Dino retrocediera.

Hitomi los miró con sorpresa.

— Parece que ni siquiera tu alumno te obedece, Cavallone.

La siguiente persona en aparecer fue Dánae, quien atravesó la puerta de la azotea reuniéndose con el pequeño grupo. Hibari se detuvo al verla, era la chica que había visto a través de las pantallas la única ocasión que asistió a la reunión de los herbívoros.

— Vamos Dánae, hice todo mi esfuerzo por traerte hasta acá — respondió Dino con una mueca de reproche.

— Voy a darte puntos solo porque me trajiste hasta el más fuerte guardián de Vongola — sonrió provocando un escalofrió en el rubio.

Ni siquiera él sabía porque continuaba aferrado a ayudar a la líder de Scuro cuando por momentos lo trataba de esa manera. Posó su vista en Hibari y después en Dánae.

— Realmente son parecidos… — suspiró mientras cruzaba los brazos tras su nuca.

— ¿Por qué no me dijiste que querías hablar con Hibari Kyouya, Dánae-san? — Hitomi no esperaba que su compañera llegara de improviso.

— Solo quise comprobar que Cavallone dijera la verdad acerca de ser el tutor del guardián de la nube.

— Y-Ya veo… — respondió con una gotita en la sien. Parecía que después de todo ella también estaba bastante acostumbrada a meterse con el capo de Cavallone.

Las relaciones de Ghiaccio habían crecido extrañamente desde que conocieron a Vongola.

— ¿Quién eres? — habló por fin el azabache. El número de herbívoros iba en aumento y eso no le agradaba demasiado.

— Dánae Argyros, trabajo para la familia Ghiaccio en la unidad Scuro — respondió secamente. — Baccherelli está entrenando contigo, y eres una de las bases fuertes de Vongola, así que pienso que la principal estrategia sería aumentar e impulsar tu poder.

— No me incluyas en la manada de ese herbívoro…

— No trataré de hacerlo, entiendo tu papel como la nube de Vongola. Pero creo que para ti también será beneficioso, ¿qué dices? Nunca está demás utilizar todos los medios disponibles.

El pelinegro guardo silencio. Si podía enfrentarse a enemigos como Il Giudizio y vencerlos estaría satisfecho.

— Dánae… seguramente Tsuna no esté de acuerdo con algún método violento. Ya sabes… llegar al grado de tener que asesinar. ¿Y si al encontrarnos con ellos resulta que puede haber un cambio? Quizás no son tan malvados…

— Estúpido… es claro que a ellos no les importa matar a una persona. Ya lo hemos visto con todos sus ataques — le reprendió la chica de mirada aguamarina — y si quieres mi opinión, de no ser porque parecen muy interesados en el Décimo Vongola, podrían habernos matado en el acto. Pero su propósito parece ser otro antes de llegar a eso.

— Yo también lo creo, Dánae-san — secundó Hitomi.

— Lo que debemos hacer es acorralarlos en una batalla de igualdad. Y para eso hay que planearlo bien, ¿lo entiendes, Cavallone?

— Ya veo… ¿volveremos a entrenar juntos, Kyouya? — sonrió Dino — o quizás… podría entrenar con ¿Hitomi?

La aludida no se esperaba aquel comentario.

— La reina de los herbívoros y yo tenemos nuestros propios asuntos. Quédate fuera de ellos — respondió con frialdad, sorprendiendo a la de mechón morado.

Una risa traviesa salió del potro. Al parecer su alumno había cambiado en su ausencia.

— Esperaremos a la reunión que hará el arcobaleno. Seguramente estableceremos nuevos movimientos — finalizó Dánae, arrastrando con ella al rubio para marcharse.

Hitomi miró a Hibari de soslayo, por alguna razón después del beso que se habían dado – y que él no había vuelto a mencionar – su conexión era extrañamente más cercana.

No pudo evitar sonreír al darse cuenta. Parecía que después de todo, el muro colocado por Hibari Kyouya no era imposible de traspasar.

Continuara…


Notas Finales: ¡Mis niños por fin están todos reunidos! Después de quien sabe cuantos capítulos con cada uno por su lado, de aquí en adelante veremos sus interacciones entre ellos y otros miembros de Vongola. Es muy difícil combinar a tantos personajes, pero espero no haberlo hecho mal en este capítulo. Ya lo había hecho antes cuando hacían sus reuniones virtuales (jajaja Ghiaccio haciendo cuarentena desde mucho antes xD) pero no hablaban todos... ahora sí trabajaré en cada uno.

No se desesperen, que todos tendrán su avance. Pero creo que esto se transformó en una historia de más acción que de otra cosa xD

Espero que les guste esta actualización, y que me apoyen hasta el final. El cual por cierto, ya no esta muy lejos ;)

Nos leemos en el siguiente capítulo.

Agradecimiento Especial: Hiyori Ishida, Angelacorus y Hitomi Rinshiku (¡No lo olvide esta vez xD) Las amo, gracias por toda su paciencia

*Adelanto del próximo capítulo: La relación entre Shito y Haru avanza de maravilla, después de mucho tiempo vuelven a disfrutar de aventuras con las chicas de Midori. Sely, por su parte, esta ansiosa por encontrarse con Enma y no pierde la oportunidad para confesarse nuevamente, y esta vez no se rendirá hasta obtener una respuesta del pelirrojo. Haru por fin conoce a toda la familia de Shito y esto provoca una que otra broma entre los miembros, volviendo a crear una atmósfera romántica. Y finalmente con todos los miembros de Ghiaccio reunidos, los entrenamientos toman un nuevo rumbo.