Resumen: Diez años después, los antiguos problemas permanecen. Adrien siendo manipulado por su padre, Marinette esforzándose en su carrera, Luka sufriendo por sus errores del pasado y Kagami tratando de construir su futuro. Papillon aún sigue haciendo de las suyas.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada

BAS LES MASQUES

CAPÍTULO 19

Apartamento de Marinette Dupain-Cheng

Esa noche

Marinette no se sentía de humor para recibir visitas después de lo que había pasado ese día en el trabajo, pero estaba en su naturaleza ayudar a la gente y no podía evitarlo. Cuando llegó a su casa y se tiró en su cama, recibió una llamada de Kagami diciéndole que necesitaba hablar con ella sobre un asunto importante.

Para sorpresa de Marinette, Kagami llegó con una caja llena de onigiris y un termo con té, además de su siempre presente bokken en su espalda. Y para sorpresa de la japonesa, Marinette no parecía estar en el mejor de los ánimos.

-Salut, Marinette, tengo que hablar contigo sobre…- comenzó decir Kagami, pero se interrumpió al ver su expresión. No era tan evidente que no se sentía bien, pero la japonesa era muy observadora y algunos cambios en sus hombros y su su expresión le dijeron que algo estaba fuera de lugar- ¿qué sucede?-

La chica sacudió la cabeza y puso todo su esfuerzo en fingir una sonrisa más o menos convincente.

-Es solo que tuve… un par de terribles días en el trabajo, es todo- dijo Marinette encogiendo los hombros- no es nada importante-

Kagami entrecerró los ojos y supo inmediatamente que no era todo. Tras suspirar, puso la caja de onigiri y el termo sobre la mesita de la sala, se quitó el bokken para ponerlo a su lado e hizo que Marinette se sentara en el sofá junto a ella.

-Te escucho- dijo una vez que ambas estuvieron sentadas.

-No es nada, Kagami- insistió Marinette.

La japonesa suspiró largamente y cruzó los brazos para apoyar su espalda en el respaldo de la silla. La verdad era que Marinette tenía curiosidad sobre el asunto que la había llevado ahí, pero Kagami no parecía estar dispuesta a hablar hasta que no lo hiciera ella.

-Podemos hacer esto de la forma fácil o de la forma difícil- dijo Kagami seriamente- espero que sepas que no me voy a mover de aquí hasta que no hables-

Al ver que la japonesa no parecía dispuesta a hablar de su problema si no hablaba primero del suyo, Marinette suspiró en un tono resignado. Quizá no era tan malo hablar sobre sus problemas con ella.

-Ugh, está bien- dijo ella en voz baja- lo que sucede es que peleé con Adrien antes de que se fuera a Londres-

-¿Porqué?- dijo Kagami frunciendo el entrecejo- creí que él se quedaría aquí a cargo de la compañía…-

-Porque su padre lo mandó a Londres desde antes del evento para que terminara de organizar los detalles pendientes, sin pedir su opinión o considerar sus actividades aquí en París- dijo Marinette sin ocultar su disgusto- le dije que lo enfrentara pero… creo que se me pasó la mano y se enojó conmigo-

-Oh…- dijo Kagami.

La japonesa recordó que cuando aún vivía en Japón Marinette la había llamado para decirle que Adrien había sido obligado por su padre a estudiar administración aunque él quería algo radicalmente diferente. Kagami había intentando ayudar, pero Adrien obedeció a su padre y sus amigas no pudieron hacer nada.

-Y después, parece que monsieur Agreste está enojado conmigo por alguna razón porque me dio tanto trabajo que llevo varios día sin dormir bien- continuó Marinette- y en consecuencia, no pude hacer mi propio almuerzo y me intoxiqué con la comida de la cafetería-

Kagami gruñó pero no dijo nada. Solamente hizo una seña para que continuara.

-Vomité todo mi almuerzo frente a todas las trabajadoras del taller, de monsieur Agreste y de su asistente- continuó Marinette con una expresión mortificada- luego, él me acusó de estar embarazada y de usar a Adrien para obtener su dinero-

-¿QUÉ?- esta vez Kagami no pudo contener su enojo.

-Y hoy no paró de llamarme incapaz y sin talento, y romper mis diseños diciendo que eran mediocres- dijo Marinette furiosa- y bueno, esos han sido mis últimos días-

-Ugh… recuérdame romperle la cara la próxima vez que lo vea- dijo Kagami gruñendo en voz baja. Si bien su propia madre era estricta, al menos tomaba en cuenta sus opiniones o sentimientos. Gabriel Agreste en cambio trataba a su propio hijo como si fuera un robot que solo servía para hacer lo que él deseaba.

-Entonces, en la compañía todos me tratan de interesada y peor- dijo Marinette frustrada- pero está bien, ya encontraré una solución. Y tú, ¿de qué querías hablar?-

-Oh, curiosamente es de una verdadera interesada- dijo Kagami seriamente abriendo la caja de onigiris- pero primero come algo. El arroz no está muy condimentado, creo que te caerá bien en el estómago, junto al té-

Antes de que Marinette pudiera responder, Kagami caminó hacia la cocina y trajo dos tazas para servir el té que había preparado. La japonesa no parecía dispuesta a tomar un no como respuesta, así que la otra chica prefirió escucharla. Se sentía bien que alguien cuidara de ella, en todo caso.

-Gracias- dijo Marinette sonriendo, esta vez sinceramente- ¿y de qué interesada hablas?-

-De Mallory. Ella está de regreso en París- dijo Kagami seriamente.

Marinette frunció el entrecejo. Por supuesto, debió haberlo imaginado desde que se supo que Luka era hijo de Jagged Stone, la bruja de Mallory seguramente lo intentaría usar para su ventaja. Ese era la cereza del pastel de problemas que había sido su semana.

-¿Luka está bien?¿Y Sebastien?-

-Ambos están bien- dijo Kagami señalando su bokken- no se ha acercado a Sebastien. Con Luka lo ha intentado ya un par de veces, pero creo que lo ha manejado bien-

La otra chica asintió seriamente. Aún recordaba todo lo que había hecho a Luka. Lo separó de sus amigos con mentiras y jugando con sus sentimientos, y lo abandonó con un recién nacido llevándose todo su dinero. Era lógico que reaparecería para intentar sacar provecho de la situación.

-Ugh… realmente espero que Mallory desista y deje en paz a Luka y a Sebastien- se quejó Marinette- ¿necesitas ayuda con eso?-

-Sí, pero después de que tú resuelvas tus problemas- le respondió Kagami- ¿has intentado llamar al idiota de Adrien?-

-Adrien no es…- comenzó a decir, pero la japonesa puso cara de circunstancias y Marinette suspiró- lo llamé hace un rato, pero parece que su teléfono está apagado-

-Deben de tenerlo muy ocupado entonces- dijo Kagami sin ocultar su disgusto por monsieur Agreste- de todos modos, Luka y yo estamos aquí en caso de que necesites algo-

-Gracias- dijo ella- pero ustedes dos ya tienen suficientes problemas con Mallory como para…-

-No- la interrumpió la japonesa- siempre tenemos tiempo para ti, como tú has tenido tiempo para nosotros dos y Sebastien a pesar de lo que ha pasado en tu vida-

-Pero…-

Antes de que completara su frase, Kagami la envolvió en un abrazo. O mejor dicho, en uno de sus abrazos extraños que evidentemente no estaba acostumbrada a dar a sus amigos, pero Marinette comprendió la intención y la abrazó también.

-Mmm… gracias, Kagami-

-No hay de qué- dijo la japonesa- ahora, estos onigiris no se van a comer solos, no me iré hasta que no termines de comer-

Marinette asintió y tomó un onigiri, sintiéndose cien veces mejor que antes de ver a Kagami, aún a pesar de sus muchos problemas y del cansancio que sentía. Mientras tanto, la japonesa hizo la nota mental de avisar a Luka para que se turnaran en revisar que Marinette se encontrara bien, o quizá llamar a Alya y a Alix. Ella siempre estaban para ellos cuando la necesitaban, ahora Kagami y el resto estarían para Marinette.

x-x-x

Mansión de los Graham de Vanily

Al mismo tiempo

Tras cenar con su tía y Félix y despedirse de ellos para ir a dormir, Adrien se dejó caer en la cama de su habitación. Había notado a su primo más extraño que lo usual durante el día, pero supuso que no era nada importante; Félix siempre era extraño.

-Vaya día- se quejó Adrien suspirando largamente- al menos todo terminará mañana-

-Pareciera como si esa mentirosa de Lila te estuviera metiendo los pies a cada paso- le dijo Plagg.

-¿A qué te refieres?-

-¿No te diste cuenta?- dijo el kwami- tarda una eternidad en hacer todo-

Adrien entrecerró los ojos. La verdad era que parecía que Lila hacía todo a paso de tortuga y parecía duplicar su trabajo. De hecho, ahora que lo pensaba Félix parecía fastidiado por su presencia y parecía más acomedido con él que de costumbre.

-No lo sé- dijo Adrien buscando en su bolsillo su teléfono para llamar a Marinette- pero es hora de llamar a mi Lady para ver cómo estuvo su día-

-Haz eso- gruñó Plagg mirando con desconfianza el trozo de queso Stilton que su portador le había dado- entre más pronto regresemos a casa, mejor-

Adrien sonrió con algo de simpatía. En Londres el queso era terrible y no había Camembert, así que desde que se había terminado el que Adrien trajo de París, el kwami estaba de pésimo humor.

-Hey-

-¿Ahora qué?- dijo el kwami levantando la mirada hacia él, mirando a su portador buscando algo en su equipaje.

-No encuentro mi teléfono- dijo Adrien, levantándose y caminado hacia el escritorio para buscar dentro de su portafolio. Tampoco estaba ahí- ¿dónde lo puse?-

-Siempre lo tienes en tu bolsillo, no te vi sacarlo de ahí- dijo Plagg.

Al no encontrar el aparato, Adrien gruñó en voz alta antes de salir de su habitación. En el pasillo vio a su tía despidiéndose de Félix, quien estaba a punto de salir para regresar a su apartamento.

-¿Qué es lo que sucede, chéri? Te ves preocupado- preguntó la mujer.

-No encuentro mi teléfono, tante Amèlie- dijo Adrien con una expresión preocupada mientras que lo buscaba- me preguntaba si lo dejé en el comedor-

-No quedó nada en la mesa ni en tu sitio- dijo su tía antes de volverse a su hijo- ¿tú no has visto el teléfono de Adrien, Félix?-

-Lo tenías contigo en el sitio del desfile- respondió el aludido volviéndose a Adrien- quizá alguien lo tomó, o lo dejaste en algún lugar en el sitio del desfile-

-Oh…sí, seguramente- dijo Adrien decepcionado. No iba a poder llamar a su lady ver cómo seguía después de esos días. Ella le había dicho por medio de un mensaje de voz que había tenido un largo día, pero ahora que tenía la oportunidad de charlar con ella había pedido su teléfono.

-¿Lo necesitas muy urgentemente, chéri?- dijo madame Graham de Vanily- puedo prestarte el mío si tienes que hacer una llamada-

Adrien meditó esa propuesta. Podía usarlo para llamar a su padre o a Nathalie y pedirle el teléfono de Marinette, pero supuso que ninguno de los dos le responderían a Amèlie, pues llevaban años sin dirigirse la palabra. Y no tenía otra manera de conseguir su número.

-No te preocupes, tante Amèlie- dijo Adrien finalmente sin poder ocultar su decepción- si no lo encuentro mañana, te lo pediré prestado, pero no es algo urgente-

-Awww, seguramente querías llamar a tu novia- dijo Amèlie tomando su barbilla y dándole un beso en la mejilla- no te preocupes, chéri, estoy segura que esa chica afortunada te extraña tanto como tú a ella-

Adrien se ruborizó levemente ante ese comentario, pero agradeció a su tía y caminó de regreso a su habitación. Se sentía un poco incómodo por no tener su celular y hablar con Marinette, pero ya encontraría su aparato al día siguiente.

Mientras que miraba a su portador meterse a la cama y quedarse dormido casi de inmediato, Plagg entrecerró los ojos. Había algo que no le gustaba de esa situación. Estuvo a punto de sugerirle a Adrien que se transformara en Chat Noir para intentar contactar a Ladybug con su comunicador, pero el chico ya estaba dormido para cuando se le ocurrió esa idea. No sabía porqué, pero parecía que algo apestaba y definitivamente no era ese horrible queso inglés.

x-x-x

Oficinas de Gabriel

A la mañana siguiente

Marinette se sentía con nuevas energías desde que se levantó la mañana siguiente, en parte gracias a la visita de Kagami. Una parte de ella se sentía decepcionada porque Adrien no la había llamado la noche anterior, pero sabía que esa tarde sería el desfile y que su chaton estaría hasta el cuello de pendientes y cosas que revisar.

Tomó la precaución de preparar su almuerzo y llegar a la oficina a tiempo, esperando que su día fuera mejor que los anteriores, pero desafortunadamente no pintaba bien porque tan pronto como llegó Nathalie ya la estaba esperando en su cubículo.

-Llega tarde, mademoiselle Dupain-Cheng- dijo la asistente seriamente.

Marinette entrecerró los ojos y miró hacia el reloj. Eran aún quince minutos antes de la hora en la que se suponía que tenía que llegar.

-Son las ocho y quince. Mi hora de entrada es a las ocho y media- respondió la chica. Si bien nunca antes se había atrevido a responderle así a monsieur Agreste, con Nathalie no tenía ninguna razón para no hacerlo.

-Desde ayer su horario cambió a las ocho en punto- dijo Nathalie ajustándose sus gafas- se le envió una notificación-

-No recibí ninguna notificación y yo no autoricé ese cambio- dijo Marinette cada vez más molesta. Ya había soportado bastantes tonterías esa semana.

-Ese no es mi problema, mademoiselle- dijo Nathalie escribiendo algo en su tabla- vine a buscarla porque monsieur Agreste quiere hablar con usted inmediatamente-

Marinette asintió cada vez más enojada al mismo tiempo de que Nathalie le daba la espalda y comenzaba a caminar hacia la oficina de monsieur Agreste. Pudo sentir a Tikki agitándose en su pequeño bolso, como si previera algo malo.

"Ya estoy harta de esta situación", pensó ella enojada, apretando los puños mientras que caminaba hacia la oficina de su jefe. Respiró hondo para calmarse de nuevo "no voy a tolerar estas tonterías"

Nathalie abrió las puertas de la oficina de Gabriel Agreste para que la chica entrara, y cerró la puerta tras ella.

Monsieur Agreste estaba sentado frente a su escritorio con una sola carpeta abierta frente a él. Conforme Marinette se acercó a él con un paso dudoso, alcanzó a ver una fotografía suya en la carpeta y entendió que se trataba de ella.

-Mademoiselle Dupain-Cheng- dijo Gabriel seriamente, sin siquiera decirle tomara asiento- estoy muy decepcionado de su desempeño en los últimos días-

Marinette hervía de enojo, pero no dijo nada.

-¿Cuántos años tiene trabajando aquí?- dijo él en un tono severo.

-Siete años- respondió Marinette- desde mi primer año de la universidad-

-Mmm…- dijo el hombre ajustándose las gafas en silencio. La chica esperó pacientemente a que dijera algo más o le explicara la razón por la que la había llamado a su oficina, pero monsieur Agreste continuó pasando las páginas de la carpeta.

-¿Hay alguna razón en específico por querer verme?- dijo Marinette sin poderse contener y sin ocultar la molestia en su voz.

Gabriel levantó la mirada hacia ella entrecerrando los ojos, como si estuviera sorprendido de que la mujer delante de él se hubiera atrevido a hablarle así.

-Sí, es un asunto muy delicado- dijo el hombre- en las últimas semanas su desempeño se ha visto muy afectado. En un principio hacía un trabajo más o menos aceptable, pero en el último año sus diseños no han sido bien criticados…-

Marinette gruñó para sus adentros. Era mentira, Alya le había conseguido todas las críticas de todos los diseños, y los suyos eran siempre los mejor calificados en todos los desfiles. Incluso en el desfile de moda de Milán hacía un par de meses el vestido ganador fue de Gabriel, que ella había diseñado.

-Mis modelos fueron los más exitosos del último desfile- dijo ella sin poderse contener, apretando los dientes mientras que hablaba- así que no sé de qué está hablando, monsieur Agreste-

Gabriel nuevamente parecía sorprendido, como si nunca en su vida le hubiese hablado así un empleado. Salió rápidamente de su sorpresa y se ajustó las gafas.

-Le recomiendo que modere sus palabras, mademoiselle- siseó el hombre- no tengo mucha paciencia con usted en estos momentos…-

-No pienso quedarme callada si usted miente sobre mi desempeño- dijo Marinette.

-Buenas reseñas no significa que su trabajo no se haya vuelto mediocre- dijo Gabriel- además de que se ha vuelto muy desordenada. Llega tarde, trae comida y coquetea con Adrien en sus horas de trabajo-

-¡Todo eso es falso y…!-

-¡SILENCIO!- alzó la voz golpeando el escritorio y haciendo que Marinette diera un involuntario respingo de sorpresa- ¡el que se esté acostando con mi hijo no le da derecho a hablarme de esa manera! Ambos son mis empleados aquí, y me va a escuchar hasta el final-

Marinette tembló de furia tratando de tranquilizarse, pero no pensaba dejar las cosas así. Ya había soportado muchos maltratos de parte de monsieur Agreste, ya sea contra ella misma o contra Adrien. Y hablando de él, el hombre había manipulado la vida del chico que amaba, y no iba a hacer lo mismo con ella.

-No he hecho nada por el estilo- siseó ella y se dio cuenta que su propia voz comenzaba a quebrarse- he hecho todo a la perfección y no he causado problemas-

-Las manchas de vómito en el sótano dicen lo contrario…-

-¡Estaba intoxicada!- dijo Marinette alzando la voz- dede de darle vueltas al asunto y dígame de una vez qué es lo que quiere-

-No me está agradando ese tono de voz- dijo el hombre en un tono amenazante- si yo fuera usted, tendría cuidado porque me estoy replanteando su presencia aquí, mademoiselle…-

-¿De eso se trata todo eso?- dijo ella cruzándose de brazos, no porque se sintiera confiada sino porque sentía sus manos temblar y quería controlarlos para no mostrarle debilidad a ese hombre- ¡si me quiere despedir, despídame de una vez!-

En ese momento, Gabriel Agreste torció sus labios en una sonrisa maliciosa que Marinette jamás había visto en él. No entendía su súbita agresividad hacia ella, pero supuso que era consecuencia de su relación con Adrien. ¿Acaso la quería atormentarla diariamente hasta el punto de quiebre para que dejara a Adrien? Eso no iba a pasar.

-Oh, no exactamente, mademoiselle- dijo Gabriel, tomando una hoja de su escritorio y deslizándola hacia ella. La chica la miró. Formato de renuncia voluntaria. No solo eso, sino que ya estaba lleno con los datos de Marinette y tenía la fecha de ese día.

-¿Qué significa esto?- dijo ella entre dientes.

-Esto significa que usted va a renunciar. Voluntariamente- añadió acentuando su sonrisa con la última palabra.

-¿Y porqué haría yo eso?- dijo la mujer en un tono desafiante- ¡es usted quien me está hostigando para forzarme a renunciar!¡Eso es contra las leyes de trabajo de Francia!-

Pero Gabriel no dejó de sonreír.

-Claro que yo podría despedirte, Marinette- dijo el hombre, dejando a un lado toda la formalidad que siempre había usado para dirigirse a ella- si no firmas tu renuncia voluntariado las buenas, me aseguraré que ninguna casa de diseño en París o en el mundo te contrate como diseñadora, y haré todo lo que esté en mi poder para que no tengas ninguna oportunidad en el mundo de la moda mientras que yo viva-

Marinette se cubrió la boca con una mano. A pesar de lo valiente que se había sentido previamente, sabía que monsieur Agreste era lo suficientemente poderoso para hacer eso.

-No… no puede…-

-Y además de eso, haré que Adrien se mude permanentemente de París- dijo Gabriel- a un lugar lejano, como Tokio o América, donde nunca más puedas verlo. No quieres eso, ¿verdad?-

Marinette sintió como si se hubiera tragado una caja de clavos. Un escalofrío la recorrió al imaginarse a Adrien lejos. Justo ahora estaba a dos horas de distancia y sentía como si llevaran una eternidad separados.

-No lo…- comenzó a decir, pero Gabriel volvió a interrumpirla.

-Tú sabes bien que Adrien me obedecerá en todo lo que le ordene- continuó Gabriel sonriendo y señalando la forma de renuncia- ¿no lo has entendido aún, niña tonta? Adrien está completamente bajo mi control y obedecerá absolutamente todo lo que le diga. No hay manera en la que tú formes parte de su vida si yo no lo permito-

Marinette hubiera querido contradecirlo, pero recordaba muy bien todo lo que había pasado. Gabriel había hecho que su hijo renunciara a su libertad, a sus sueños y casi a su salud con una sola orden. No dudaba de su amor por ella, pero Gabriel lo había programado para obedecerlo en todo. Si su padre se lo ordenaba, Adrien inmediatamente tomaría todas sus cosas y se iría de París sin importar lo mucho que les doliera a ambos.

Viendo que ya había ganado el argumento, Gabriel puso la pluma fuente junto al formato de renuncia. Con manos temblorosas, Marinette la tomó y firmó, renunciando a todos los privilegios que tendría si Gabriel la hubieran despedido.

-Sabía que podías ser razonable- dijo Gabriel mirándola fijamente en tono de advertencia- si Adrien llega a escuchar una sola palabra sobre lo que sucedió aquí, yo mismo me encargaré de que no lo vuelvas a ver-

Aún temblando de furia, la chica dejó la pluma de regreso en el escritorio y le dio la espalda, dispuesta a salir de ahí.

-Tiene una hora para tomar sus cosas y salir del edificio, mademoiselle- le dijo Nathalie al verla salir.

Marinette no le respondió. No tenía pensado quedarse más tiempo ahí, solo quería llevarse nada más que su mochila con utensilios de dibujo y su portafolio. Ni siquiera hizo una pausa ni miró atrás.

Tan pronto como se quedaron solos, Gabriel puso una mano sobre su Miraculous y se volvió a Nathalie.

-Aún no es- dijo el hombre- pero la semilla de los sentimientos negativos necesarios para akumatizarla ya está ahí. Sé que en un par de horas la desesperación será suficientemente poderosa para destruirla-

Gabriel se dejó caer en su escritorio de nuevo y entrecerró los ojos. Solo había una persona que podía llegar a arruinarlo-

-Nathalie, dile a mademoiselle Rossi que mantenga a Adrien lo más ocupado posible y alejado de su teléfono celular- dijo Gabriel poniéndose de pie- estaré de regreso en la mansión para preparar todo-

-Oui, monsieur- dijo la asistente.

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Como pueden ver, Gabriel ya dio el golpe fatal y espera que con eso y al no poder comunicarse con Adrien, Marinette se sienta tan desesperada que acepte ser akumatizada. ¿Necesitan que les avise que tengan a la mano una pelotita antiestrés? Muchas gracias a todos por seguir leyendo mis locuras y por sus reviews. Abrazos.

Abby L.