Ya llevo dos semanas con mis tíos y me tratan aún peor, casi no puedo moverme por los golpes y cortes en mi cuerpo.

Escucho un ruido fuera de mi alacena, Petunia grita histérica y Vernon chilla furioso.- ¡Fuera de aquí fenómeno!

¿Fenómeno?

Así me llaman a mi.

¿Quién será?

Estoy nervioso por alguna razón, ahí es cuando noto la magia de Tommy y sonrío, a venido a buscarme.

Intento sentarme en la manta que tengo como cama consiguiéndolo al tercer intento apoyándome en la pared, la puerta se abre y me encuentro la cara de Tom con la ira bañando sus facciones.

Abre los brazos y con cuidado me pego a él como una lapa.

Se acerca a mis tíos los cuales están temblando como gelatina, Duddley se esconde detrás de Petunia y ella atrás de Vernon.

-Fuera de aquí, monstruos.- Chilla Vernon con valentía. Lastima que eso solo hace que Tom se enfade más.

-Crucio.

Escucho sus gritos de dolor y sonrío mirando a mi Tom. Me mira.- A la vez, ¿si?

Asiento. -Crucio.- Decimos al mismo tiempo apuntando a Vernon el cual se retuerce en el suelo como un maldito gusano.

Apunto a Petunia y digo alto.- Sectumsempra.

Chorros de ese líquido escarlata sale de su cuerpo a la vez que cientos de cortes se abren paso por su asquerosa piel.

Tom sigue cruciando a Vernon y ahora yo lo hago con Duddley.- Crucio.- En ningún momento he dejado de sonreír.

Después de un rato nos aburrimos y nos vamos con Tom diciendo un suave:- Olvídate.

Salimos de la casa y aparecemos en la que supongo es la suya.- No me has abandonado.- Susurro abrazándole más fuerte.

-Nunca.

Me lleva a su habitación y me hace estirarme.- Llamaré a Snape para que te cure.- Niego con la cabeza.

-Ese hombre me odia.

Me mira y sale de la habitación sin decir nada. Diez minutos más tarde Snape entra confundido hasta que me ve en la cama de su Lord.

-Profes...- Se desmaya.- ¿Se ha desmayado?- Pregunto confundido.

Suspira.- Llamaré a Lucius.

Cinco minutos después aparecen los Malfoy al completo, les sonrío al ver sus rostros confundidos y me encojo de hombros.- Despertarle, Narcisa, comprueba a Harry.

Asiente aún confundida y curiosa, hace pronósticos con su varita y pone una expresión de horror.

-¿Has ido a la guerra y no nos hemos enterado?

-Sus tíos son muggles.- Dice Draco por mi.

-¿Qué?- Gritan.

Snape que se había levantado se vuelve a desmayar.

-Es cierto.

-Tienes dos costillas rotas al igual que la muñeca derecha y lesiones por todos lados.

A parte de heridas mal curadas del pasado.

La habitación se torna fría de golpe y se siente una magia furiosa ahogándolos a todos menos a mi.

-Relájate, Tommy.- Veo como me mira a los ojos y le sonrío.- Si los matas no podrán curarme.- Le recuerdo.

Asiente e intenta relajarse. Me dan unas pociones y poco a poco voy sintiéndome mejor.

-Gracias.- Les digo sonriendo inocente. La mirada de Snape está fija en mí y Tom gruñe.

Me levanto y me siento en sus piernas.- Has tardado.- Le doy un beso en la nariz y siento su sonrisa.

-¿Señor?- Snape está confundido.

Suspira.- Es hora.

Me bajo de él y nos encaminamos a su despacho, en ningún momento he soltado su mano y no tengo planeado hacerlo. Al llegar me siento nuevamente en sus piernas y miro a las personas delante de mi.

Lucius.

Narcisa.

Snape.

Draco.

Todos tienen una cara de incredulidad al ver la relación que tengo con Voldemort.

-¿Empiezas tú?

Asiento y empiezo el relato.- Cuando cumplí los diecisiete y mi padrino murió fui a Gringotts. Ahí me dijeron que Dumbledore puso varios hechizos a mi mente y núcleo mágico aparte de robar en mis cuentas. Les dije que si podían quitarme los hechizos y aceptaron, fue lo más doloroso que sentí en mi vida.

Desconfié de él por meses hasta que me llamó para que fuera a su despacho.- Suspiro.- Donde él me envió un Avada.- Sonidos de asombro salen de los labios de todos menos de Tom.- No sé cómo viajé al pasado, a la época de Tom más concretamente, y ahí le conocí.

Sonrío recordando todo lo que viví con él y como me enamoré.- Sigues tú.

Tommy asiente.- Apareció en el campo de Quidditch inconsciente y le lleve a la enfermería, me agarró la mano y no la soltó hasta días después.

Pasaron cosas, demasiadas, hasta que un día cuando estábamos en Hogsmeade hubo un ataque donde luché contra Dumbledore.- Cierra los ojos durante unos segundos y yo le aprieto la mano.- Me mandó un Avada y el inconsciente de Harry se interpuso lo demás es confuso, una luz blanca y después su cuerpo no estaba. Supuse que volvió al futuro.

La cara de todos es épica.- Desperté en la alacena de casa de mis tíos con once años y supe que tenía otra oportunidad.

-Pobre bebé.- Dice Narcisa con lágrimas en los ojos.

-Espera.- Dice Draco.- ¿Te interpusiste entre un maldito Avada? ¿Estás loco?

Me sonrojo.- En ese momento solo pensé en salvar a Tom.

Tom bufa.- Preferiría haber muerto yo que verte desaparecer a ti.

Le sonrío y le doy un besito en sus labios.- Pero ahora estamos juntos.

Suspira y asiente.

-Dumbledore querrá saber dónde estás.- Interrumpe Snape conmocionado.

Miro a Tom a la espera de que hable.- No se enterará.

-Nunca me visitó cuando estaba en casa de esos muggles.- Digo con asco.

-¿Entonces estás con Tom?- Pregunta Lucius.

Asiento.- Siempre.

-Ahora, todos fuera.

Salen y Tom me gira para quedar cara a cara.- Pensé que no vendrías.- Le digo bajando la mirada.

-Nunca te abandonaré.

-¿Nunca?

-Nunca.

Le beso en los labios suavemente, el ritmo es pausado, es un beso que demuestra nuestros sentimientos.

El amor.

El miedo.

La desesperación.

No es un beso para llegar a algo más, con la edad que tengo no haremos nada sexual salvo besos.

-Dentro de poco es tu cumpleaños.- Dice una vez nuestros labios están separados.

-Sí. ¿Que me regalarás?- Mi voz se nota ilusionada.

-Ya lo verás.

Hago un puchero.- Dímelo, malo.

-No.- Dice antes de besarme.

-Te quiero Tommy.

-Yo también te quiero, pequeño.