CAPITULO 17
Estaba asustada, pero sabía que debía obedecer o su querido Klin y ella misma saldrían lastimados. Antes de dar un paso hacia donde la guiaba, le dedicó un último pensamiento a su novio, a ese hombre que la protegió y le hacía sentirse segura; no sólo de sí misma, sino también segura de todo mal, la protegía no sólo de las malicias de la vida, sino también de los pensamientos que le causaban dolor. Ahora tal vez nunca más lo volvería a ver. Se veía obligada a dejar a quien la amaba y a quien ella amaba.
-Perdón mi amor. – dijo en su mente, entonces recordó sus ojos, esos que la veían con amor y adoración, esos que la tranquilizaban y le daban paz cada vez que se reflejaba en ellos. – No… - murmuró – NO! – rápidamente se alejó de él, pero David volvió a acercarse a ella y antes de que la volviera a tomar del brazo una voz pasiva y amenazante se lo impidió.
-Deje a la señorita. – Candy vio a un hombre grande y musculoso frente a ellos, en seguida otro con una constitución similar se posicionó detrás del primero.
-Quién es usted? No se meta en asuntos de pareja.
-No se atreva a tocarla, o se arrepentirá. – dijo lo último mostrando un arma.
-Ya le dije que esto es asunto de pareja, no se meta en esto.
-De pareja dices? – Terry apareció frente a ellos – si te atreves a ponerle un solo dedo encima, te mato. La última vez no terminé el trabajo, pero hoy, créeme que lo disfrutaré.
-Maldito… te escondes detrás de tus hombres, tanto me temes! – lo desafió.
-Ja! La última vez te dejé como una piltrafa, acaso no lo recuerdas? No necesito de nadie para darte tu merecido.
-Terry… - Candy logró alejarse al ver que David se distrajo y llegó a donde Terry quien la recibió en sus brazos.
-Cami, vuelve!
-Háganse cargo de él. – fue la única orden que dio el castaño.
-Vas a arrepentirte! Cami, volverás a mí, eso te lo juro! – entonces sintió un golpe en la cara, no vio cuando el castaño se acercó y mucho menos el puño que plantó en su rostro.
-Si eres inteligente no volverás a acercarte a mi novia, la próxima vez no te quedarán dientes ni valor para contar lo que te suceda. – la voz y la mirada de Terry corroboraban lo que decía, David supo que el castaño sería capaz de eso y más.
Terry regresó sobre sus pasos y rodeo los hombros de Candy con sus brazos para guiarla rumbo a su apartamento. Cuando llegaron a éste cerró la puerta y la abrazó con tanta fuerza que la rubia regresó de su letargo.
-Estás bien cariño? – le hablaba con dulzura y preocupación, ya que durante el camino de regreso ella no dijo nada, estaba en total mutismo.
-Terry… - se le quebró la voz.
-Estás bien amor, ya estás en casa. – la separó un poco para poder verla de frente. – Estás a salvo, mi amor.
-Oh Terry! Tuve mucho miedo… creí que… que ya no te vería de nuevo. – se soltó en llanto.
-Pero no pasó, Pecosa, no dejaré que te pase nada malo.- la seguía abrazando- Me crees, verdad? – levanto el rostro pecoso para que lo viera a la cara.
La tuvo abrazada a él durante una hora, estaban sentados en el sofá de la sala. La rubia estaba asimilando lo sucedido, como era posible que se haya rendido, había aceptado irse con David? Era una cobarde, no merecía a Terry y mucho menos su amor.
De repente Terry sintió como el cuerpo de Candy se convulsionaba y se abrazaba más a él, cuando trató de separarle un poco ella se pegó más escondiendo su rostro en su pecho.
-Amor… Pecosa, ya pasó. – la rubia al escucharlo lloró más. – Pecosa, no llores. Amor no pasó nada, estás bien, él nunca más se acercará a ti.
-No… no te merezco Terry… cómo… puedes querer… a alguien tan… débil como yo… - el llanto no la dejaba hablar.
-Amor, soy yo quien no te merece. – al escuchar esto la rubia se separó del joven y lo miró incrédula.
-Terry… me estaba rindiendo, estaba aceptando irme con él, yo…
-Pero no lo hiciste, Pecosa, no lo hiciste.
-Pero…
-Escucha… aceptabas irte con él porque querías? – la vio negar con la cabeza. – hablaste con él y te pidió acompañarlo? – volvió a negar – quieres volver junto a él?
-No! – contestó inmediatamente.
-Entonces?
-Tuve miedo que lastime a Klin y también a mí… me puso una navaja en mi costado y…
-Ahí tienes amor – la abrazó y le dio un beso en la frente. – te viste obligada a ceder, si no lo hacías, Klin y tú hubieran salido lastimados.
-Aun así siento que fui débil… una cobarde.
-Fuiste inteligente, de que hubiera servido que seas valiente y lo enfrentes causando así ser lastimada, Candy no quiero ni imaginar que ese desgraciado te lastime, lo mataría con mis propias manos, si te hubiera llevado con él te habría encontrado incluso en el fin del mundo. Por suerte John y Cesar estaban ahí.
-John y Cesar? – Murmuró – Terry, tú conoces a esos hombres?
-Sí amor, después de lo sucedido la primera vez con David los contraté como tus guardaespaldas.
-Qué? Terry, tú me pusiste guardaespaldas?
-Sí, y no me arrepiento de haberlo hecho.
-Por qué no me dijiste nada? – Candy hablaba con calma, no estaba enfadada, pero su voz sonaba seria.
-Porque no ibas a permitirlo. Recuerdas que cuando te traje aquí? – Candy hizo un movimiento negativo con la cabeza. – ese día estabas en shock, te quedaste dormida te veías frágil, me sentí impotente al no haber evitado que te lastime, por eso decidí contratarlos, en ese momento no sabía si aceptarías quedarte aquí, y no iba a arriesgarme a que ese desgraciado te encuentre y lastime mientras yo no esté cerca.- al ver que ella no decía nada cuestionó preocupado. –estás molesta conmigo por no haberlo consultado contigo antes de contratarlos?
La vio negar con la cabeza -Gracias… por todo. Gracias por preocuparte por mí.
-Siempre lo haré, incluso estando conmigo temó que algo te pase.
-Contigo estoy a salvo. Lo sé muy bien, no me da miedo cuando estás cerca de mí.
Terry la acercó a él y posó sus labios sobre los femeninos, estuvieron así durante largo rato, probándose, conociéndose y sobre todo amándose. Candy se separó y comenzó a acariciar el rostro masculino, lo delineo memorizando con la vista y el tacto cada rasgo; luego pasó sus labios sobre todo su rostro agradeciendo internamente en cada beso que dejaba haberlo conocido y que él la quiera como lo hacía. Cómo enojarse con él? si sólo quería protegerla, no era una malagradecida y mucho menos con alguien que actuó sólo porque se preocupa por su seguridad.
-Te amo. – le dijo con tanta seguridad viéndolo a los ojos.
-Tanto como yo te amo. – y volvió a besarla.
-Terry…
-Uhm. – estaba concentrado en saborear el cuello femenino.
-Cómo no me di cuenta que me cuidaban?
-Son profesionales, estaban siempre a una distancia prudente; justamente para que no te des cuenta.
-Bueno, creo que hacen bien su trabajo.
-Lo hacen, cuando vieron que alguien se acercaba a ti, actuaron en seguida, fue Cesar quien reconoció primero a David y me llamó para informarme dónde estabas mientras John se acercaba para ayudarte.
-Quiero agradecerles su ayuda.
-Lo harás mañana, hoy tienen trabajo que hacer.
-Qué? – vio la sonrisa en el rostro del castaño. – Terry, que van a hacerle?
-Lo que debimos hacer desde un principio.
-Qué?
-Encerrarlo.
-Qué? pero necesito ir a poner la denuncia.
-Puede ser, pero John es un ex policía, él nos ayudará a encerrarlo por un tiempo.
-Es eso posible?
-Sí, hay testigos que vieron lo que trataba de hacer.
-Pero sólo estamos Klin y yo.
-Y John y Cesar no cuentan?
-Ah, claro.
-Hablando de Klin, dónde está ese haragán?
-No le digas así. – dijo con una risita por el apelativo a su amigo. – debe estar durmiendo, estaba muy cansado corrió como un cachorro por todo el parque.
-Ya me imagino donde está descansando.
-Es tu culpa, tú lo acostumbraste a dormir en tu cama.
-Esta noche no lo hará, lo mandaremos a tu habitación.
-Por qué?
-Porque tengo planes de no dejarte dormir hasta avanzada la madrugada. – vio como la rubia se sonrojaba y soltó una carcajada. – necesito que me ayudes con algunos informes, por qué te sonrojas? Pecosa, eres insaciable! Sólo piensas en eso? – fingió estar sorprendido.
-No pensé eso! Terry eres malo! – lo empujó y corrió hacia la cocina para servirse un poco de agua.
-No lo niegues Pecosa! Tu cara te delata! – reía mientras iba tras ella.
-No molestes Terry! Es sólo que tengo calor y tenía sed.
-Sé que tienes calor, eres como un volcán. Eres…
-No sigas Terry, porque este volcán se puede volver un iceberg.
-En ese caso yo me convertiré en el volcán que derrita ese iceberg. – se acercó a ella y comenzó a besar su cuello.
-Terry… vamos al cuarto.
-Claro, pero… que te parece… hacerlo aquí? – hablaba pegado al cuello de la rubia.
-Me parece bien, aquí tenemos… más espacio. – dijo sugestiva.
-Ya lo creo. – la guiaba hacia la mesa.
-Entonces ve por los informes, yo te espero aquí. – se separó rápidamente del joven con una sonrisa de satisfacción al ver el rostro confundido de su novio.
-Ah no Pecas!
-Qué pensabas Terry? Tú dijiste que querías que te ayudará con unos informes y eso es lo que haremos.
-Eres una pecosa tramposa! – vio cómo su novia se alejaba riéndose de él. –ahora me las pagarás Pecas! – dijo mostrando sus dedos, señal del castigo que tendría la rubia por su broma.
-Ay no! – corrió directo a su habitación soltando esa risa cantarina que el castaño llegó a amar desde la primera vez que la escuchó hace ya tantos años.
Cuando llegó a la habitación la vio envuelta en las frazadas; Terry se acercó a ella tratando de quitárselas mientras ella las sujetaba con fuerza riendo por el juego iniciado. Cuando el castaño al fin logró quitarle las frazadas, se puso sobre ella y comenzó con el castigo.
-Ahora si Pecosa, me las pagarás! – comenzó a hacerle cosquillas, le encantaba escucharla reír, era como música para sus oídos.
-Ay no Terry! Jajajajajaj… por favor….jajajajaaj… ya basta… jajajaja
-Nada de eso, tendrás tú castigo por jugar con mis sentimientos! – seguía haciéndole cosquillas.
-Sentimientos! Jajajajaja… yo no hice nada… sólo quería ayudarte jajajajaja.
-Nunca juegues con los asuntos importantes. – reía contagiado por la risa de la rubia. Jugaron así por unos minutos más hasta que Candy ya no podía con la risa, entonces el joven se apiadó de ella dejando de lado las cosquillas y se acomodó junto a la rubia.
-Eres muy vengativo amor. Me duelen las mejillas de tanto reír. – afirmó acomodando su cabeza en el pecho del joven.
-Tú eres vengativa y cruel. Mira que jugar con mis emociones! – fingió estar indignado por lo sucedido.
-Me da miedo responder a eso, ya no aguantaría otro castigo tuyo.
-Buscaré otras formas para castigar tu insolencia.
-Me siento como en la inquisición.
-Jajajajaja – Terry soltó una fuerte carcajada. – Ay Pecosa! te amo tanto.
Candy agradeció tener a Terry a su lado, pues con sus juegos hizo que olvidara lo sucedido con David, como si no lo hubiera encontrado, como si no hubiera querido secuestrarla, como si no hubiera querido lastimarla con una navaja. Ahora estaba como un día normal junto a su novio.
-Te amo Terry. Quiero estar siempre así… contigo.
-Y lo estaremos, siempre tú y yo amor.
Después de lo dicho la pareja inició una nueva entrega. Había pasión y ternura de parte de Terry; Candy era tímida la inicio, pero cuando entraba en confianza era apasionada, tanto como lo era el castaño; en silencio, cada uno le prometió al otro, fidelidad y compromiso pero sobre todo amor incondicional.
Hola!
Qué les pareció el capítulo? Espero que les haya gustado.
Gracias por sus reviews y por seguir la historia.
Como siempre deseo que se encuentren bien… se cuidan!
