Disclaimer: Los personajes que ya conocen pertenecen a JK Rowling, los demás son de mi autoria.

¡Hola chicas! Primero que nada debo disculparme por haber desaparecido y subir tarde el capítulo de esta semana. La verdad es que la universidad me consumió y estuve super enferma, así que eso retrasó todo. Hoy traigo sólo un capítulo, pero espero lo disfruten mucho, ha sido un poco difícil encontrar inspiración para escribir esta semana. Ya saben, hay días donde la apatía gana mayor terreno. En fin, he organizado mi semana para que no vuelva a atrasarme con la entrega de los capítulos y la siguiente si pueda traerles dos.

Gracias por su apoyo y sus reviews y todo su amor. Me preguntaron si la magia va a aparecer en el fic y realmente no lo había considerado por estar tan metida en escribirlos en el mundo muggle, cuando tenga una respuesta sobre eso se los haré saber. No estamos muy lejos de que las cosas empiecen a cambiar para los protagonistas así que sigan leyendo.

Les mando las mejores vibras del mundo y espero disfruten la lectura. De nuevo, les pido una disculpa y me gustaría preguntarles si cuando no pueda subir un capítulo les suba un anuncio a esta plataforma. Espero sus respuestas :)

Este capítulo estuvo relativamente inspirado por la canción The woods de Hollow Coves, por si quieren escucharla.

Capítulo 17

Habían pasado cerca de cuatro meses en el mundo muggle. La rutina escolar había ayudado a dejar el incidente de la botella detrás del grupo de amigos, ya nadie creía que Malfoy era un violento de mierda y las preguntas sobre su pasado con Hermione poco a poco perdieron relevancia; seguían murmurando de vez en cuando lo que pasaba entre esos dos, pero ya no era el tema principal en todas las conversaciones además ya estaban más que acostumbrados a que su relación jamás dejaría de ser hostil entonces dejaron de insistir y simplemente lo pasaban por alto.

La vida de todos los estudiantes en ese punto del semestre se había convertido en muchas cosas por entregar y muy poco por contar. Esa es la parte de la universidad que nadie te avisa que puede suceder, es la que te hace sentir que el tiempo vuela y que la vida se te va en hacer deberes y asistir a clases. No había mucho de qué hablar, pero si mucho que hacer y los cuatro magos en el mundo muggle también había sido víctima de la rutina cotidiana.

Malfoy había aprendido a cocinar cosas sencillas, caminar por Londres casi sin perderse y a utilizar un teléfono celular para poder mantenerse en contacto con sus amigos sin salir de su casa, de vez en cuando intercambiaba algunos mensajes con Pansy, pero no había mucho que decirse. Se había comprado un teclado para poder practicar en casa y esa fue la última inversión relativamente grande que hizo, se dio cuenta que no podía seguir despilfarrando el dinero como siempre le habían enseñado. Estaba casi cien por ciento seguro que en algún momento no muy lejano tendría que encontrar empleo, por lo que intentaba que esa circunstancia no se presentara pronto y hacia lo que fuese para poder ahorrar un poco de dinero. Nate seguía siendo uno de sus mejores amigos dentro del mundo muggle y realmente le hacia la estancia mucho más sencilla.

Theo se volvió un frecuente invitado a las reuniones entre todos los amigos, su relación con Alana iba avanzando poco a poco y aunque seguían sin hablar de que querían el uno con el otro disfrutaban de su compañía. Le gustaba que siempre que los veía, tenía nuevas recomendaciones de obras de teatro, exposiciones o libros, así que el resto de su tiempo se dedicaba a averiguar qué tan bueno era todo lo que le habían dicho sus amigos. La realidad es que Theo no tenía muchas otras cosas que hacer, no trabajaba porque tenía toda la fortuna de sus padres junto con su mansión, así que era mucho más interesante permanecer en el mundo muggle que encerrarse en su mansión a no hacer nada. Más de una vez había considerado vender ese lugar y comprar algo diferente en la ciudad o en alguna otra parte del mundo, pero todavía no se sentía listo para desprenderse de todo, no es como que ese lugar fuera realmente su hogar ya que había huido de ahí hace años, pero al menos le recordaba que en algún momento de su vida, perteneció a algún lugar. Seguía más unido a Draco que nunca y cómo en los últimos meses el rubio no iba a ningún lado sin Nate también se hicieron muy buenos amigos.

Respecto a Harry y Hermione no había mucha novedad en sus vidas. La castaña estaba sobrecargada de proyectos y el tiempo que no pasaba en la escuela se encontraba en el departamento con Alana terminando algo o simplemente charlando. Harry estaba en un punto similar en su vida, se había dado la alerta de que algunos mortífagos que no habían sido atrapados al final de la guerra habían sido vistos a las afueras de Escocia, así que Harry siempre estaba de viaje y era muy poco el tiempo que podía dedicar a estar en casa y sobre todo a estar con Hermione, por lo que el estado de su relación no había avanzado mucho de donde estaban meses atrás. Seguían en el acuerdo de intentar ser algo más que amigos, una vez al mes procuraban tener una cita para seguir conociéndose en ese sentido, pero sin el tiempo para cultivar algo en serio ninguno de los dos estaba seguro de donde se encontraban en ese momento. Todo esto se acentúo un fin de semana que fueron a visitar a los padres de Hermione, se tomaron de la mano y se dieron algunos besos, lo que desconcertó por completo a los señores Granger que al preguntar la naturaleza de esta nueva relación entre ellos no supieron que contestar y la cena simplemente se volvió incómoda. No sólo ellos no sabían que eran, sino que ahora los papás de la castaña también eran testigos de la confusión.

Por eso la idea de Marck les cayó como anillo al dedo y la estuvieron esperando por semanas, un fin de semana de campamento. Obviamente, al inicio, Harry no estuvo de acuerdo con asistir, si no había podido controlarse una noche no sabía que pasaría por todo un fin de semana, pero sintió cierta culpa al ver la mirada de súplica de la castaña y terminó accediendo, ya había pasado el tiempo necesario para poder volver a Malfoy sin terminar golpeándolo o eso creía.

—No creo que sea bueno idea, ni siquiera sé qué tipo de ropa llevar a algo así— reprochó Draco encogiéndose de hombros.

—Por supuesto que no tienes que ponerte, no puedes ir a acampar en los trajes que acostumbras, pero somos de la misma talla así que busca otra excusa que si te crea—contestó Nate decidido. Malfoy de campamento era algo que realmente no se quería perder.

—Nunca he acampado, no sé hacerlo, se supone que tienen que ir personas que sepan sobrevivir en ese tipo de ambientes — reprochó de nuevo el rubio.

—Siempre hay una primera vez, será divertido, además ni Theo ni yo permitiremos que mueras ¿verdad? —dijo Nate golpeando en la espalda a Nott para llamar su atención.

—No dejaremos que mueras—balbuceó fastidiado volviendo a su libro.

—Seguramente irá Potter y ustedes saben que juntarnos no es una buena idea—argumentó el rubio. Estaba harto de que le insistieran en ir a un lugar al que no tenía la mínima intención de asistir, estar en la tierra, dormir en el suelo y no poder bañarse no era algo que se muriera por hacer en esta o en cualquiera de sus vidas.

—Pues es el momento perfecto para que le pruebes a todos que eres perfectamente capaz de controlar tus impulsos—contestó Nate dándole una calada a su cigarro.

—Yo no tengo que demostrarle nada a nadie, además…—exclamó Draco enojado. Podrían haber pasado los meses, podría ya casi vivir como un muggle, pero le quedaba algo de honor.

—¿Otra vez con eso? Malfoy, es un estúpido campamento con tus amigos, por el amor a Merlín sólo acepta ir—interrumpió Theo cerrando su libro exasperado.

—Iré, pero no tengo ni puta idea de que se tiene que llevar a esos lugares— aceptó Draco con desgana. Seguía sin tener muchas ganas de ir, pero debía admitir que sentía cierta curiosidad sobre cómo sería acampar con muggles.

—Qué bueno que tienes amigos tan asombrosos como nosotros o ya te hubieras muerto de hambre— contestó Nate rodando los ojos. A veces Malfoy podía ser muy…Malfoy.

Hermione estaba terminando de empacar todas sus cosas para el fin de semana. Tenía casi ocho años sin ir a acampar y estaba emocionada, aunque también no podía de los nervios. Por un lado, estaba la expectativa de olvidarse un poco el estrés de todos los meses anteriores, pasar un rato agradable con sus amigos y sobre todo con Harry, necesitaban salir de la realidad un momento para poder pensar en su historia y seguir construyéndola. Aunque no podía sacarse de la cabeza que Draco estaría ahí, estaba muy nerviosa de que todo volviera a salirse de control entre esos dos.

—¿Ya tienes todo listo? —preguntó Harry recargado en el marco de la puerta de la castaña.

—Casi todo, sólo tengo que empacar mi cepillo de dientes y podremos irnos ¿Tú tienes todo listo? — contestó la castaña sonriéndole.

—Si, creo que llevo todo lo que necesito— exclamó levantando una mochila escolar relativamente pequeña.

—No puede ser que lleves todo lo que necesitas ahí.

—Hermione, para eso sirven los hechizos de extensión—apuntó Harry irónicamente.

—No puedes llevar a algo así, vamos a dormir todos en la misma tienda de campaña, podrían darse cuenta—exclamó la castaña enfadada sin saber realmente porque el comentario de Harry le había enojado tanto.

—Te preocupas mucho, tú sabes que no van a darse cuenta y que esto es para no decirme cuál es el verdadero problema.

—Me preocupa el hecho de que esté Malfoy ahí ¿está bien? La última vez que se vieron fue bastante desastrosa y no me gustaría que nuestro fin de semana sin responsabilidades termine arruinado por su imprudencia—explicó la castaña sentándose en la cama.

—¿Su imprudencia o la mía? —preguntó Harry con una sonrisa burlona en sus labios.

—La de ambos ¡Esto es en serio! Deja de reírte—contestó Hermione molesta, no le gustaba que Harry tomara sus sentimientos como un motivo para empezar a reírse, su preocupación era genuina y él no lo estaba tomando con la seriedad que merecía.

—Herms, tienes que calmarte—exclamó Harry divertido. No entendía porque le despertaba un sentimiento de ternura la actitud de la castaña. —Es muy lindo ver que te preocupas por mí—agregó.

—Bromeas ¿verdad? ¿Cómo crees que no voy a preocuparme por ti después de que la última vez que lo viste terminaste con puntadas en el hombro y sin poder moverlo por un par de semanas? —reclamó la castaña mientras Harry se sentaba en la cama y pasaba un brazo alrededor de su hombro antes de comenzar a reírse.

—Potter no te rías en mi presencia cuando te estoy hablando en serio— contestó Hermione alejándolo de ella.

—No quería reírme, perdona— volvió a abrazarla ahora por la cintura. —Prometo que no voy a acércame a Malfoy a menos que sea estrictamente necesario—agregó.

—Prométeme que serás una persona decente y civilizada por todo el fin de semana.

—Lo prometo— exclamó Harry abrazando un poco más a la castaña, seguido de un beso en la frente.

—Además, el bosque es lo suficientemente grande para perdernos un rato por ahí e ignorar a todo el mundo.

—¿Ah sí? ¿Qué tienes en mente? —preguntó Hermione casi en un susurro acercándose a los labios de Harry.

—Digamos que quiero recompensarte por todo ese tiempo que te he dejado sola por atender el trabajo—susurró Harry en sus labios antes de darle un pequeño beso.

Harry Potter estaba haciendo todo en su poder para ocultar la incomodidad que le causaba si quiera la idea de compartir un fin de semana en compañía de Draco Malfoy. La realidad es que si la decisión fuera toda suya ni siquiera le hubiera cruzado por la mente asistir a eso que parecía ser la peor manera de pasar sus únicos dos días de vacaciones, solamente lo hacía porque se sentía terriblemente culpable de cómo había salido aquella noche y todo lo que había pasado después.

Estaba tan enojado con todo lo que pasó esa noche con Malfoy que había culpado más de una vez a Hermione y por muchos días fue grosero e incluso llegó a evitarla. Después de todo eso y de muchas discusiones, se dio cuenta de lo terrible que había actuado así que esta era la manera más honesta que tenía de disculparse y de recompensar de cierta manera a la castaña.

—Vamos a divertirnos— exclamó la castaña sonriendo. Realmente estaba esperando que fuera un fin de semana inolvidable.

—Es jodidamente temprano—exclamó Malfoy dándole a una calada a su cigarro recargado en la puerta del coche. No recordaba a última vez que se había levantado antes de que amaneciera.

—Todos son una bola de impuntuales— contestó Nate cruzando los brazos con mayor intensidad. Esa mañana en particular estaba realmente fría y nadie había llegado. ¿Por qué habrían citado tan temprano si nadie iba a hacer el esfuerzo de estar a tiempo?

Al cabo de treinta minutos, llegó una camioneta negra al estacionamiento que reconocieron inmediatamente, era el auto de los padres de Alana. Draco soltó un suspiro tan profundo que incluso Nate alcanzó a escuchar.

—¿Qué pasa? —preguntó Nate mientras saludaba con la mano a sus amigos que bajaban de la camioneta.

—Nada, es que bueno, ahí está Potter—contestó Draco con fastidio.

—No vas a hacer nada estúpido ¿verdad?

—¡Hola! Perdón por la tardanza, algunos de nosotros tenemos problemas para levantarnos temprano— interrumpió Alana —¿¡VERDAD MARCK?! —agregó gritando en dirección a sus amigos.

—CIERRA LA BOCA—respondió Marck mientras ayudaba a bajar las mochilas del auto.

—No sabía que ibas a venir— dijo Malfoy caminando hacia Theo. La verdad es que cuando lo vio bajar del coche sintió una especie de ¿alivio? Tener a su mejor amigo en ese tipo de situación incómoda lo hacía sentirse mucho más seguro para lo que fuera a venir en ese par de días.

—Alana me invitó y no pude decirle que no—contestó Theo—Además no iba a perderme a Malfoy durmiendo en el suelo e intentando armar una casa de campaña sin ayuda de la magia—agregó con tono de burla. Draco sonrió ante el comentario, sería un largo fin de semana y estaba dispuesto a tener la mejor actitud de la que era capaz.

Como todo había sido idea de Alana y era la única que conocía el sitio donde se encontraban y cómo funcionaba el lugar, siguieron todas las indicaciones que les dio la morena. No había paso con autos más allá del estacionamiento, así que todas las hieleras, cajas de comida, la casa de campaña y las mochilas que todos llevaban debían de cargarlas cerca de un kilómetro para llegar al lugar donde iban a acampar. Así que todos se dispusieron a ayudar en lo que sea que se necesitara, cabe aclarar que ni Harry ni Hermione se habían acercado a Malfoy y mantuvieron su distancia durante todo el recorrido, mientras menos tuvieran que convivir entre ellos, mucho mejor.

El lugar de campamento era un espacio amplio rodeado de muchos árboles, estaba tapizado con uno de los pastos más verdes que habían visto y no sólo había una construcción muy rudimentaria donde se encontraban los baños. Todo lo demás en ese paisaje era espacioso, verde y gritaba tranquilidad por todos los rincones.

Alana estaba muy entusiasmada por el campamento y llevaba una lista de las cosas que tenían que hacerse, así como una división de los asistentes por comisiones para que todos aportaran algo y terminaran las tareas mucho más rápido. Aceptaron la lista a regañadientes, no estaban muy entusiasmados de tener que seguir las órdenes de alguien en un fin de semana que era para descansar, pero apreciaban el esfuerzo de su amiga lo suficiente como para cumplir medianamente con las indicaciones. Siendo realistas, la única que sabía lo que estaba haciendo era ella porque había acampado desde muy pequeña y la mayoría de las cosas que usarían en el campamento eran de su familia, así que seguir indicaciones era su manera de agradecerlo.

Draco, Theo, Nate y Alana eran los encargados de levantar la casa de campaña. Y eso tomó más tiempo que cualquier otra tarea designada al resto del grupo. La casa era obscenamente grande, ya que era de esas que tienen habitaciones individuales, así que armarla fue un verdadero dolor de cabeza. Draco estaba desesperado de no poder usar magia frente a ellos para armar esa cosa y Theo estaba pasándola bomba mientras observaba como su amigo tenía problemas clavando las estacas en el suelo ya que siempre lo hacía mal y Alana lo mandaba a repetirlo una y otra vez.

Después de unos diez intentos, Draco mandó todo a la mierda y se limitó a observar lo que estaban haciendo. Acampar en el mundo muggle no tenía nada que ver con las casas de campaña que existían en el mundo mágico, pero tenía que admitir que esa cosa gigante donde dormirían era bastante ingeniosa.

La otra comisión fue la encargada del desayuno, en ella estaban Tina, Peter, Marck, Penny y Andrew. Tenían que desempacar las cosas, prender una fogata y cocinar para todo el mundo, eso fue relativamente sencillo y no tuvieron mayor complicación. Harry y Hermione fueron los encargados de buscar leña y explorar un poco el terreno, una noche antes la castaña le había rogado a Alana porque los mantuviera lo más alejado de Malfoy posible y que tuvieran mucho tiempo para estar solos y trabajar en ellos.

Después de que estuvo el desayuno y las habitaciones se dividieron, el grupo se dispersó para pasar el tiempo en lo que era la hora de la comida. Harry y Hermione decidieron dar un paseo por el bosque. Alana estaba tomando una siesta en compañía de Theo y los demás estaban haciendo equipos para empezar un partido de fútbol.

—Tina, Peter, Marck son un equipo—organizó Nate.

—Dile a Malfoy que venga a jugar con nosotros— contestó Andrew—Nos falta un jugador de todas maneras.

—Yo creo que Malfoy no va a hacer mucha diferencia dentro del juego—bromeó Tina.

—Cállense, no creo que quiera jugar, pero de todas maneras preguntaré—exclamó Nate caminando hacia Malfoy.

Draco estaba leyendo recargado en un árbol, no porque fuera con ellos significaba que tenía que pasar cada momento del día en su compañía así que estaba dispuesto a pasar la mayor parte del tiempo que pudiera solo. No estaba completamente a gusto en el lugar en donde estaba ni la ropa que estaba usando, pero intentaba tener la mejor actitud ante todas las cosas que se estaban presentando en el viaje.

— Dicen todos que si quieres jugar con nosotros— exclamó Nate interrumpiendo su lectura.

— ¿Cuántos años tienen? ¿Cinco? —contestó Draco en tono burlón.

—Yo les dije que no querrías jugar, pero ellos insistieron en que te preguntara. Nos falta un jugador.

—No sé cómo se juega eso—comentó Draco. Si bien tenía curiosidad por jugar lo que sea que estuvieran planeando, no quería quedar en ridículo.

—No es muy complicado, además estarías en mi equipo— dijo Nate sonriéndole a su amigo. Draco se levantó de mala gana, cerró el libro y se dispuso a caminar con Nate hacia donde estaban los demás —Esto sí que no me lo esperaba— agregó Nate orgulloso de que Malfoy quisiera hacer algo que implicara una interacción con alguien más que no fuera él o Theo.

—Es un lugar precioso y tengo la mejor de las compañías conmigo— exclamó Harry tomando la mano de Hermione para seguir explorando los alrededores de su campamento.

—Alana no se equivocó de sitio, es precioso— contestó Hermione sonriendo.

—Herms, hay algo que quiero decirte y sé que me he tardado en hacerlo, pero no había encontrado el momento. Hemos tenido meses tan ajetreados que siento que casi no nos vemos—comentó Harry sentándose en un tronco caído que estaba por ahí.

—Yo también quiero hablar contigo sobre nosotros—respondió la castaña sentándose a su lado.

—Nunca te pedí perdón por todo lo que pasó esa noche con Malfoy. Me comporté como un imbécil y créeme que no me es muy fácil admitir algo así.

Hermione lo miró sorprendida, si bien ella sabía que nunca había resulto el tema de lo que sucedió esa noche, no estaba esperando que Harry se disculpara, es más ni siquiera había pensado en la posibilidad de que él pensara que había hecho algo malo. Ella sabía que había sido un imbécil, pero ignoraba por completo que él pensara de la misma manera.

—No sabía que pensaras que habías hecho algo malo—aclaró Hermione —Pensé que seguías teniendo la idea de que la culpa había sido mía por juntarlos esa noche, bueno, eso me hiciste creer—agregó comenzando a enfadarse. La cotidianidad había ayudado a que pudieran tener una convivencia pacífica, pero la castaña seguía ofendida por cómo la había tratado Harry las semanas posteriores a la fiesta.

—Yo lo hice muy mal durante todo ese tiempo y quería pedirte perdón, sé que ha pasado mucho tiempo, pero me pareció importante hablarlo ya que nunca lo hicimos como se debería.

—La verdad es que estoy sorprendida, pero agradezco mucho que reconozcas que lo hiciste mal. Puede que ya no te dijera nada porque no quería discutir contigo, pero ahora que es algo aclarado si siento un peso menos en la espalda—explicó Hermione sonriéndole.

—Sé que te gusta aclarar todos los mal entendidos, llevo siendo tu mejor amigo desde que teníamos once ¿recuerdas? —agregó Harry acercándose un poco más a la castaña. Aunque ya había salido el sol, el clima seguía siendo relativamente frío en ese punto del bosque.

—No puedo creer que llevamos tanto tiempo conociéndonos y en la vida del otro. Hemos pasado por tanto.

—Y aun así esta etapa sigue sintiéndose completamente nueva entre nosotros—complementó Harry con una sonrisa.

— Bueno, es demasiado nueva, yo estaba comprometida con tu mejor amigo y tú estuviste a punto de casarte con la que era mi mejor amiga. Ahora nosotros estamos intentando algo nuevo de una manera romántica y ninguno de ellos nos habla desde hace meses.

— ¿Los extrañas? — preguntó Harry mientras acariciaba la mano de la castaña.

— Extraño mucho a Ginny, era mi mejor amiga. Siempre hay algo que pasa en el día que me gustaría contarle—contestó Hermione cabizbaja— Pero no extraño a Ron, al final estar con él se convirtió en un infierno del que estoy bastante contenta de haber salido ¿tú los extrañas? —agregó volviendo a mirar a su interlocutor a los ojos.

—Algunas veces, extraño tener un amigo tan cercano como Ron, ya sabes, a ti puedo contarte todo y sé que cuento contigo en todas las cosas, pero con Ron era diferente, podíamos hacer las más grandes estupideces y reír por horas—explicó Harry sonriendo con nostalgia—A veces me siento muy solo—.

—¿Extrañas a Ginny? —preguntó Hermione.

—Claro que la extraño—exclamó Harry sin pensarlo mucho lo que hizo que Hermione abriera los ojos sorprendida, no esperaba tanta…franqueza. —No en el sentido que estás pensando—aclaró divertido —Estuvimos juntos por años, íbamos a casarnos y fue un gran amor en mi vida, no se merecía todo lo que la hice pasar.

—Definitivamente dejarla plantada el día de su boda no fue el momento más fino en la vida de Harry Potter—bromeó Hermione dándole un pequeño codazo.

—Bueno, gritarle metiche de mierda a Molly Weasley el día que nos fuimos de su casa tampoco fue el momento más elegante de tu existencia, Herms— contestó Harry riéndose.

—Sigo sin poder creer que le dije eso. De las muchas cosas que dije ese día es de lo único que me arrepiento—explicó Hermione intentando parar de reírse. No sabía si estaba riéndose porque estaba nerviosa o por recordar la cara de impacto que tenía toda la familia cuando esas palabras salieron de su boca —¿Somos horribles por reírnos de esto? —agregó.

—En lo personal, yo no me considero una buena persona desde que pasó lo de Ginny, la lastimé mucho y esa familia tiene todo el derecho de odiarme— contestó Harry cabizbajo. No estaba arrepentido de haberse separado de Ginny, pero si se arrepentía de la manera tan abrupta en la que lo había hecho, ella merecía más que eso.

—Eres una buena persona que cometió un error, no creo que tengas que ser tan duro contigo mismo.

—Tal vez Malfoy tiene razón y realmente soy un traidor.

—¿Es en serio lo que estás diciendo? ¿Crees que Draco Malfoy tiene la razón? —preguntó Hermione incrédula.

—Pues dejé a la mujer que se supone que amaba en el altar, le di la espalda a la familia que prácticamente me crío y ahora estoy enamorándome de la que era la prometida de mi mejor amigo, alias mi cuñado, no sé tú, pero decir todo eso junto no es exactamente la descripción de una persona ejemplar.

—Tú sabías toda la presión que estaba ejerciendo esa familia sobre nosotros y simplemente no estabas listo. Respecto a nosotros no es como que planeáramos lo que sentimos, espera, dijiste ¿enamorándote? —comentó la castaña sorprendida ante lo que acababa de escuchar. Si bien, estaban comenzando una nueva etapa de relación entre ellos, en lo que concernía a Hermione Granger estaba años luz de poder decirse enamorada de Harry.

—Bueno, sí, pero no lo tomes tan literal. O sea, creo que no hay otra manera de describirlo, pero no es amor, amor como tal, simplemente es una manera de decir que ya no eres sólo mi amiga ¿entiendes? —balbuceó Harry volteando a ver a la castaña que seguía teniendo una expresión de incredulidad en los ojos —Creo que no me entiendes, bueno, no estoy enamorado de ti, al menos eso es lo que yo creo, porque todos podemos creer cosas ¿no? Pero no necesariamente se van a cumplir, Hermione por favor cállame que ya no sé qué es lo que estoy diciendo—siguió balbuceando.

—Harry, tranquilízate, me tomó por sorpresa que usaras esa palabra ¿está bien? Sólo tomémoslo con calma— aclaró Hermione. Aunque ella se mostraba calmada frente a Harry que estaba mucho más nerviosa que ella por dentro estaba gritando y esperando el momento para contarle a Alana lo que habían hablado y que ella pudiera ayudarla porque su cabeza estaba al mil por hora.

—Te asusté ¿verdad? Soy un idiota.

—No, no me asustaste—contestó Hermione sonriendo.

—¿Quieres que volvamos con los demás? —preguntó Harry nervioso. Lo había arruinado todo y ahora sería increíblemente incómodo entre ellos por el resto del fin de semana y justo él no tenía a donde ir o con quien más estar. Maldita sea, Potter y su gran bocota, pensaba una y otra vez.

—Creo que quiero estar un momento a solas, pero te alcanzo en un momento ¿sí? —contestó Hermione caminando a otra dirección.

—Entonces, le dije que estaba enamorándome de ella y todo se puso extraño—dijo Harry alterado.

—¿Por qué me estás contando esto? —preguntó Andrew sin saber muy bien que decirle al novio de Hermione. Estaba agradecido por la confianza, pero no es como que conociera mucho a ambos para querer escuchar sobre sus problemas sentimentales.

—Porque no tengo amigos aquí y si no se lo cuento a alguien mi cabeza va a estallar— contestó Harry. Sabía que estaba confiándole su vida amorosa a un completo desconocido, pero en ese momento necesitaba hablar con alguien y Andrew fue a la primera persona que vio pasar.

—Mira, no tengo ni idea de cómo sea tu relación con Hermione, pero normalmente las chicas se asustan si están enamoradas de ellas cuando no se sienten listas, al menos eso es lo que me ha dicho Tina con ese nuevo chico que botó porque le dijo que la amaba. Así que lo único que puedo decirte es que le dejes claro lo que sientes por ella y pues Hermione decidirá que hacer con esa información— explicó Andrew. No es como que se sintiera a gusto hablando sobre eso con el novio de Hermione al que había visto una vez, pero lo notaba tan angustiado que no podía sólo dejarlo así.

—Gracias, por escuchar y por el consejo, podrías no decirle a nadie, esto ya fue lo suficientemente vergonzoso— replicó Harry encogiéndose de hombros apenado.

—No diré nada, no te preocupes, seguiré jugando si no te importa.

Harry se quedó sentado en el pasto mirando como Andrew regresaba a jugar pelota con los demás, no había señales de Hermione todavía así que recogería más leña para despejar su mente un momento, no se sentía con ganas de estar rodeado de personas.

….

—¿Y es malo? Digo que te haya dicho que está enamorándose de ti—exclamó Alana sin entender muy bien lo que le estaba contando Hermione y por qué la había despertado y sacado de la tienda de campaña con tanta urgencia.

—No es malo, pero yo no sé si estoy ahí. Digo, ha pasado las últimas semanas tan lejos que no tengo idea de cómo sentirme respecto a él, aunque es cierto que me pidió perdón por ser un imbécil y eso lima muchas asperezas que tenía contra su persona— contestó Hermione confundida.

—Lo único que puedo decirte es que tienes que ser muy clara, porque si él se está enamorando y tú no estás en ese punto todavía puede resultar bastante desastroso si no se comunican bien.

—Vuelve a dormir, creo que necesito estar sola más tiempo antes de volver a verlo—dijo Hermione volteando para todos lados en busca de Harry.

—Amiga, piénsalo, pero no lo hagas sentir culpable por estar enamorado de ti, eso es lo peor que puedes hacerle—aclaró Alana antes de volver a entrar a la casa de campaña.

—No sabía que tenías tan buenos reflejos—exclamó Andrew dándole una palmada en el hombro a Draco. Gracias a él habían ganado el partido con una considerable ventaja, no sabían que alguien con esa cara de disgusto hacia ensuciarse podría ser tan bueno en los deportes.

—Hay muchas cosas de mí que todavía ignoran—contestó Draco sonriendo. Por un momento, mientras festejaban el haber ganado el partido olvidó en donde se encontraba y en compañía de quien estaba y simplemente estaba disfrutando una tarde con amigos.

Comieron durante el atardecer y todos pasaron un buen rato. Hablaron del partido de futbol y todos estaban bastante asombrados de enterarse que Draco Malfoy era una persona que se le daban los deportes y podía ser una pieza valiosa en los equipos. Mientras todo esto pasaba, Marck había ido por una hielera llena de cerveza y algunas botellas para empezar a beber en la primera y última noche de su campamento. Aunque no todos estaban muy convencidos de que tomar en el bosque fuera una buena idea, decidieron darle una oportunidad.

Las horas pasaron y la oscuridad empezaba a hacerse presente poco a poco, así que antes de que estuvieran más ebrios y fuera más peligroso decidieron prender una fogata

Malfoy y Theo caminaron a un círculo con algunas piedras, un lugar designado para hacer fogatas, y se dispusieron a prenderla. Una vez que acomodaron la leña, Draco chasqueó los dedos en repetidas ocasiones hasta que una pequeña luz brillante salió de sus dedos.

—Veo que no has olvidado cómo hacerlo— comentó Theo sonriendo. Su amigo siempre había tenido cierto talento para hacer magia muy básica con las manos y se alegraba que este tiempo entre muggles no lo hubiera hecho olvidarlo.

—No podría olvidarlo ¿Cómo crees que enciendo mis cigarrillos? —contestó Draco bromeando. Le parecía extraño estarla pasando tan bien a pesar de la presencia de la pareja y que todos sus amigos eran muggles. El tiempo sí que estaba ayudando para que se sintiera cada vez más integrado, el conflicto interno no se había ido del todo y probablemente jamás se iría, pero por lo menos disfrutaba cuando no se hacía presente.

Llamaron a todos a la fogata y siguieron con la plática. Alana repartió algunas mantas que había traído de la casa de campaña porque estaba empezado a hacer frío y siguieron pasando el rato, asaron malvaviscos y algunas salchichas, el alcohol siguió fluyendo y poco a poco los amigos estaba cada vez más alegres y platicadores. Harry y Hermione habían superado las incomodidades de la tarde y se encontraban abrazados bajo una cobija muy cariñosos entre ellos. Draco siempre intentaba mirar hacia otro lado.

Hasta ahora todo había salido bien, la verdad es que el grupo de amigos estaba esperando el momento en el que Draco y el novio de Hermione se dispusieran a partirse la cara a golpes o terminaran con la paz del lugar con todos sus gritos, pero en lo que iba del día sólo se habían ignorado, lo que tenía a todos bastante sorprendidos.

—¿Alguno quiere? —preguntó Marck señalando un porro que llevaba en la mano.

—Yo quiero— contestó Hermione decidida. Todos voltearon a verla incrédulos. —¿Qué? No se supone que vinimos a conectar con la naturaleza y todo eso— agregó burlona.

—No estoy segura de que fumar hierva sea una manera de conectar con la naturaleza—comentó Tina con fastidio.

—Uno puede conectar con ella de maneras que no imaginas, así que deja disfrutar a Hermione de la marihuana en paz, Tina— reprochó Marck.

—Yo creo que sería divertido si todos lo probamos, no es divertido solo que algunas personas estén pachecas—dijo Alana sonriendo. Todos asintieron en aprobación excepto Tina y Draco.

—Yo no estoy dispuesta a meter ese tipo de sustancias en mi cuerpo—fastidió Tina al resto.

—Pues nadie te obliga a hacerlo— contestó Andrew a la defensiva. Esa mujer siempre estaba esperando que se hiciera lo que ella quería y eso lo tenía francamente harto.

—¿La has probado, Draco? —preguntó Marck después de notar que tampoco había asentido.

—No tengo idea de lo que es eso—contestó inseguro.

—No es nada malo, puedes probarlo, estás en un ambiente seguro—le recalcó Marck.

Draco sonrió nervioso y volteó a ver a Theo como si buscara su aprobación. Éste se encogió de hombros como diciendo "Tú puedes hacer lo que quieras" y tomó el porro que le estaba ofreciendo Marck. Después de unas breves instrucciones de como fumar marihuana por primera vez, Draco Mafoy tosió como hasta llorar después de la tercera jalada, esa cosa sabía extraño, pero no del todo desagradable así que se dejó llevar.

La marihuana tiene efectos diferentes dependiendo de la persona que la ingiera y la frecuencia con la que lo hace. Hay individuos, como es el caso de Marck, que al hacerlo con mucha frecuencia pueden controlar la sensación de calma que les produce y simplemente disfrutar de los efectos en calma. Otras personas como es el caso de Theo y Alana, les produce una necesidad de hablar todo el tiempo y de llegar a resolver los misterios del mundo y encontrar una solución a problemas inimaginables. Para Peter y Penny, la marihuana es un detonante para una necesidad voraz de comer tan grande que devoraron casi todo lo que econtraban a su paso. En casos como el de Harry, Nate y Andrew, es más un sentimiento de querer dormir, así que no tardaron mucho en ir a la casa de campaña a caer rendidos. Por último, al serla primera vez que tanto Draco como Hermione lo hacían, sus cuerpos quedaron en un estado de relajación tan grande que fueron a recostarse al pasto a ver la luna y nadie pudo moverlos de ese lugar, el fuego se extinguió y todos sus amigos se fueron a dormir, pero ellos seguían disfrutando de la luz de la luna sin realmente percatarse que el otro estaba ahí.

Hermione se levantó después de un rato que se dio cuenta que no había ruido a su alrededor. Volteó la cabeza para todos lados, pero no pudo ver mucho, a pesar de que había luna llena en ese momento estaba tapada por una nube y eso limitaba su visibilidad. Así que gateo un poco según ella en dirección a la casa de campaña, en eso una de sus manos sintió algo diferente al paso, era como una especie de cobija, así que recargó un poco de peso esa mano para averiguar que era.

—¡Qué mierda! —exclamó Draco incorporándose después de sentir que alguien le apretaba el estómago muy fuerte.

—No sabía que eras una persona, discúlpame—contestó Hermione apenada.

—¿Granger? —preguntó Malfoy al reconocer la voz de la castaña. Todavía se sentía aturdido por toda la marihuana y el alcohol que había ingerido esa noche.

—¿Malfoy? —contestó Hermione pensativa. Ella tampoco estaba en sus cinco sentidos —¿Sabes dónde están todos? —agregó.

—No, vine a recostarme aquí hace unos minutos y me quedé dormido, no estoy seguro de cuánto tiempo ha pasado después de eso— exclamó Draco confundido. Estar en medio del bosque en esas circunstancias con alguien que estaba igual o peor que él no era un buen augurio.

—Ya…está bien.

—¿Tú olvidaste como caminar o qué hacía tu mano aplastando mi estómago? —dijo Malfoy rompiendo el silencio que se había formado entre ellos.

—No me siento muy bien para caminar, así que pensaba gatear hasta la tienda de campaña, según mis cálculos no puede estar muy lejos.

—Ahora eres matemática, no me lo creo— contestó Draco riéndose, no sabía porque se estaba riendo y tampoco entendía porque Hermione había empezado a reírse, pero se sentía bien reírse de algo —¿Y tu guardaespaldas? —preguntó Malfoy una vez que terminaron de reírse.

—¿Harry?

—El mismísimo san Potter.

—La verdad es que no sé dónde está—exclamó Hermione divertida.

—Primera vez en el día que te deja en paz.

—¿Y tú? Te vi hablar con Penny por horas—bromeó la castaña.

—Nos gustan libros parecidos, eso es todo—contestó Draco encogiéndose de hombros. Penny era linda, pero realmente no le llamaba la atención de esa forma.

—No tienes por qué darme explicaciones.

—Entonces no estés preguntando cosas que no quieras saber—reprochó Draco a la defensiva.

—Sólo te hice una pregunta y tú te pusiste a la defensiva.

—Disculpa, si por primera vez en la vida decido ser amable contigo y sigues cuestionando mis decisiones a cada paso que doy, no me gusta Penny y si quiero darte explicaciones te las doy—explicó Draco ofendido. Una vez que ese vómito verbal salió de su boca volvió a recostarse en el pasto con las manos detrás de su cabeza, no estaba muy seguro de que acababa de decir.

—Está bien…no quería ser grosera—se disculpó Hermione. Notó que la luna estaba saliendo de su escondite, así que se recostó a un lado de Draco en la misma posición.

—¿Y san Potter? —volvió a preguntar Draco.

—Ya te dije que no lo sé—contestó Granger con fastidio.

—No sabía que ya te lo había preguntado—expresó el rubio—Las drogas son una cosa extraña, los muggles hacen de todo para expandir sus horizontes—agregó divertido.

—No es una sensación que me desagrade.

—¿Quieres ver algo increíble? —le preguntó Draco con una familiaridad diferente con la que siempre se habían tratado. Era casi como si fueran amigos y no llevaran ignorándose meses enteros.

—Siempre—contestó la castaña sonriendo.

Draco se sentó en el pasto y le hizo una señal a Hermione para que hiciera lo mismo y se pusiera frente a él, junto sus manos y al abrirlas se veía una especie de fuego verde descansando entre sus palmas. Hermione quedó fascinada ante lo que estaba viendo.

—¿Puedes hacer magia sin varita? —preguntó la castaña sin dar crédito a lo que estaba observando.

—Sí, cosas pequeñas, sobre todo fuego, pero sí, puedo hacer magia sin varita—contestó Draco sonriéndole orgulloso. No sabía si eran las drogas, el alcohol, estar en ese lugar o la alegría de poder volver a crear cosas con las manos que se había olvidado casi por completo que su interlocutora era nada más y nada menos que Hermione Granger. Después de unos minutos, el fuego se extinguió de sus manos y ambos volvieron a recostarse en el pasto.

—¿Cómo te enteraste? —preguntó Hermione.

—¿Cómo me enteré de qué? — respondió Malfoy confundido.

—De que Harry había dejado a Ginny en el altar, fue un secreto a voces.

—Y una de esas voces era Pansy Parkinson.

—Ya, ahora entiendo todo—asintió Hermione.

—No va a decir nada— agregó Malfoy sin contexto alguno.

—¿De qué? —preguntó Hermione. Ahora ella era la que estaba confundida.

—De que estás en el mundo muggle, le pedí que no lo hiciera— le contestó el rubio sin medir el peso de lo que estaba diciéndole a Granger.

—¿Se lo pediste? Eso no es muy Malfoy que digamos—reprochó Hermione burlona.

—Ay, por qué le buscas un porqué a todo y no sólo puedes darme las gracias, por eso sigo creyendo que eres una persona irritante—exclamó Malfoy molesto.

—Te lo agradezco—asintió Hermione. No tenía muy claro porque Draco le había pedido a la reina del chisme guardar silencio, pero realmente estaba agradecida. No quiso hacer más preguntas para no provocar que se arrepintiera de esa decisión.

Se quedaron en silencio por un momento, admiraron la luna y poco a poco los fue invadiendo el sueño hasta que cayeron rendidos sobre el pasto. A la mitad de la noche se acercaron en busca de calor ya que hacía mucho frío y ninguno de los dos tenía intenciones de pararse a encontrar la casa de campaña. Hermione se acercó al pecho del rubio y descanso su cabeza, mientras Draco la rodeo por los hombros y la pegó a su cuerpo. La castaña tenía una cobija así que la repartió entre ambos. Durmieron plácidamente por el resto de la noche, disfrutando del calor que emanaban sus cuerpos y de que encajaban perfectamente uno con el otro.

Despertaron con los primeros rayos de luz y cuando empezaron a estirarse después de una increíble noche de sueño voltearon a verse con asombro y articulando palabras que nunca lograron salir de su boca. Se separaron y se pusieron de pie rápidamente. No supieron que decirse después de eso, así que simplemente asintieron con la cabeza apenados y caminaron en direcciones contrarias, Hermione fue a la tienda de campaña a buscar a Harry mientras que Draco caminó hacia donde estaba la fogata para volver a encenderla y entrar en calor.

—¿Qué pasó? —exclamó Harry adormilado. No sabía en qué momento se había quedado dormido y mucho menos como había llegado Hermione hasta allá. La última vez que la había visto estaba sentada hablado de algo que no logró entender con Theo y Alana.

—¿Dormiste bien? —preguntó Hermione intentando disimular el shock que le había producido despertar a un lado de Draco Malfoy aleatoriamente por segunda vez en su vida.

—Sí ¿tú dormiste aquí? No sentí cuando llegaste— contestó más dormido que despierto.

—Dormí en la parte común porque no recordaba cuál era nuestra habitación— mintió Hermione acomodándose en el pecho de Harry para poder seguir durmiendo hasta más entrada la mañana. Todavía era muy temprano para estar despierta.

—Bueno, sigamos durmiendo—balbuceó Harry antes de volver a caer rendido. Aunque Hermione no pudo conciliar el sueño, no entendía que había pasado la noche anterior para terminar con Malfoy y sobre todo no se acomodaba para dormir con Harry así que optó por tomar su sleeping y dormir lejos de él. ¿Por qué encajó con Malfoy y con su mejor amigo de toda la vida se sentía tan incómoda al dormir? Le dio varias vueltas a esa pregunta hasta que se quedó dormida.

Quitaron el campamento más rápido de lo que lo montaron y para las dos de la tarde, todos estaban listos para la caminata de regreso al estacionamiento. Todos se habían quedado con ganas de quedarse otra noche, pero no era tiempo de descansar ya que todavía tenían miles de tareas por hacer. Hermione no se separaba de Harry y estaba mucho más cariñosa que nunca con él. El mago estaba encantado de recibir tanta atención de la castaña, pero Alana la veía como si hubiera pasado algo raro la noche anterior, además tanto ella como Nate se habían dado cuenta que la castaña y Draco estaban cruzando miradas con demasiada frecuencia. Algo había sucedido entre ellos mientras no estaban en sus cinco sentidos.

Cuando llegaron al estacionamiento y guardaron todas las cosas en los respectivos coches, decidieron fumar un cigarrillo antes de partir a la ciudad y tener que regresar a las responsabilidades. Todos estaban en círculo y mientras Harry abrazaba a Hermione de la cintura y entablaba una conversación con todos los amigos sobre algún incidente con el desayuno. Ni Hermione ni Draco estaban poniendo atención a la conversación porque estaban muy ocupados disimulando las ganas que tenían de hablarse por lo que había sucedido la noche anterior.

No se dijeron nada, pero antes de subirse a sus respectivos coches se miraron con una complicidad como de alguien que ha pasado la noche compartiendo secretos íntimos y no está seguro de cómo afectará su relación en un futuro. En este caso todo era mucho más complicado, ya que era la segunda vez que por alguna u otra circunstancia terminaban pasando la noche juntos, pero esta noche en el bosque se había sentido diferente, más humana, más íntima y sin ningún tipo de prejuicio.