Edward pov.

Mis manos sujetaban las de ella con fuerza por encima de su cabeza, la tenía apretada con fuerza, con mi piernas tenía tanta rabia contenida que no me importaba si le estaba haciendo daño, estaba harto de verla paseándose con Jacob, de verla besarse con él y mucho más por compararme con él y haberme dicho poco hombre. Qué se podía creer está chiquilla para tratarme de esa manera, aceptó que mi culpa por comprometerme con Tanya sin decirle, pero ella tras paso mi límite, queriendo fugar con Jacob, a mi no me iba a tratar como si fuera un idiota, no para nada y solo se me ocurría una forma de enseñarle qué era un hombre, más hombre que Jacob, le daré una pequeña demostración de cómo Jacob nunca la podría tocar, para verla luego suplicando por más.

Sin pensarlo le solté.

-Él te besa como yo?

-No le llegas ni a los talones- me dijo con una expresión de asco. mientras me golpeaba para que me alejara de ella.

Con una mano sujete dos de ella mientras con la otra la forzaba a mantener el rostro firme para besarme, la recoste en la cama para tener más control de ella, Al principio disfrutaba cómo se arrepentía de sus malditas palabras, negándose al contacto con mi cuerpo, restringiendo a mis besos, la obligaba a dejar vagar mi lengua por su boca como hacía mucho tiempo a diferencia de antes ahora ella luchaba por evitarlo, movía sus piernas como loca tratando de aflojar mi agarre pero era tan pequeña y débil que no tuvo oportunidad.

Estaba disfrutando como sus ojos me pedían disculpa pero debajo del perdón estaba otra cosa, otro sentimiento que había visto solo una vez en el lago, era deseo, justo en ese momento mi cuerpo recibió los recuerdos del lago, mi cuerpo buscaba las maneras de detenerse, de parar aquel raro juego qué estaba iniciando, pero no podía él recuerdo de sus delicados senos, sus rozados pezones, no podía parar, mierda estoy tan excitado.

Su lengua había cambiado totalmente, sus movimientos, en vez de pelear por sacarme ahora me acariciaban, me estaba respondiendo, nunca antes había tenido que luchar por tener a alguien entre mis brazos y menos a ella, por el contrario antes me seducía, cómo con su bikini negro. Y ahora estaba jugando conmigo, aceptaba que la tocara después de haberme llamado bastardo. Decidí comprobar que todo era real, solté el agarre sobre su cara esperando esperando una hábil retirada pero me equivoque, lejos de salir corriendo siguió mi beso, me estaba ganando ella ami, yo pensaba dejarla con las ganas para que regresara suplicando y ahora era yo quién no podía parar, necesitaba pasar esto a otro nivel , asustarla otra vez para que viera mi intención y se arrepintiera volviendo a luchar y así poderme alejar.

Cómo siempre me sentía imantado a ella, quería dejarla pero no pude. Sin pensar, me pegue más a ella restregando mi miembro en su vientre y en sus piernas, estaba seguro que con eso saldría corriendo otra vez, pero me equivoque , cuando me acerque a ella estaba húmeda, tanto que traspasaba su ropa.

Ese calor entre sus piernas parecía abrazarme y estimularme mucho más de lo que había estado en bastante tiempo, mi miembro parecía hasta haber incrementado su tamaño más de lo normal. No puedo más a la mierda todo, solté sus manos para tocar sus pecho por encima de su camiseta, era tan delgado su sujetador de seda que podía sentir la dureza de sus pezones en las palmas de mis manos, me estaba empezando a descontrolar, tenía que pensar frío y separarme.

Me erguí sobre ella con la intención de irme, bajé mi mirada hasta la suya cometiendo él más grande error, pude ver escrito en ello la palabra "hazme tuya", su pecho vibraba agitado, desesperado por más. Un pensamiento que no pude ignorar me llegó como una bofetada.

por qué no se ha espantado cómo en el lago?

Por qué quizás ya no es virgen como antes.

LA idea de que ella haya sido de alguien más, me descontrolo por completo, no se porqué pero cuando me di cuenta estaba destruyendo él pedazo de tela que la cubría y me había abalanzado sobre sus senos que hervían de deseos. Los bese, lamí recorrí su cuerpo con mis manos, tratando de borrar todo rastro de Jacob, trataba de dejar mi marca en su piel, esto jamás lo olvidaría. Ella aceptaba inmóvil mis caricias, quizás esa quietud me hizo pensar qué estaba fastidiada, pero él compás de su respiración , sus gemidos y la forma en cómo se mordía los labios me estaban liberando de la poca cordura que me quedaba.

Estaba ardiendo bajo mi cuerpo, me había enredado en mi propio juego, justo cuando sus manos se posaron sobre mi pecho descubriendolo para ella, acabo con mis defensas totalmente. por qué sigues resistiéndote?, mi conciencia tenía razón, él juego ya está perdido. Necesite con urgencia liberar mi cuerpo para qué lo siguiese recorriendo con sus delicadas manos que dejaban una corriente eléctrica a su paso.

Segui besandola, acariciandola, baje mis manos de nuevo con su respuesta, me pareció hermosa cuando hundió su vientre haciendo un espacio que me invitaba a descender hasta su sexo, me perdí cuando introduje mi mano y lo acaricie por encima de una delicada braga de encajes absolutamente mojada, sabía que por lo menos que la estaba volviendo loca y lo corroboró cuando por un momento delineó el camino de la liga de sus braga haciéndola arquearse, pidiendo más.

En un acto violento le quite el pantalón arrastrando la ropa interior y la observe, por un instante, estaba preciosa, tenía un brillo tan distinto a cualquier otra mujer, cómo explicar la calidez de mi corazón, en medio de todo él deseo, parecía tener inocencia y miedo.

-Él te hace volar así?- le pregunté necesitaba que me dijera, qué se retractó, yo soy mejor que Jacob, quizás es un poco infantil pero deseo escucharla.

-Qué, quién?- respondió entre jadeos

-Aun sigues creyendo que él es mejor que yo?

-Él siempre será mejor que tu.

Su respuesta me generó unas inmensas ganas de demostrarle lo contrario, utilice una de las técnicas más devastadoras para las mujeres, con mi lengua acaricie su sexo de mil maneras y aceleradamente, era tan suave que lo disfrutaba como nunca y sus jadeos y pequeños chillidos, eran el sonido más erótico que había escuchado, sentía su cuerpo tensionarse, sus manos apretaban lo que encontraban a su paso.

-Di mi nombre

-Que ?

-Di mi nombre

-noo

Acelere mi ritmo para escucharla gritar mi nombre en él momento que llegaba al orgasmo.

Isabella estaba tan alterada que respiraba con dificultad, me acerque a su rostro para besarla, quería sus labios, sentirla mía, recorrí nuevamente su cuerpo con caricias mientras me iba despojando de mi ropa, era el momento de hacerla mía, su cuerpo volvió a contonearse anunciando el momento justo para penetrarla.

Me puse entre sus pierna para provocarla le presente a mi miembro, solo colocándolo encima de su sexo, luego tomé su mano hice que lo recorriera, y por último me fui metiendo poco a poco. Hasta encontrarme con algo inesperado. Era virgen, Isabella seguia siendo virgen, me asusté, mentirá sentía pánico cuando esa barrera se atravesó impidiendo mi paso. Todo era tan confuso, me estaba dando a mí su virginidad, y no Jacob, me la estaba dando a pesar de todo el daño que le he hecho, esto es complicado, extraño pero ya no podía detenerme, sentía la punta de mi miembro palpitar de ganas.

Hice presión sobre la barrera tratando de no hacerle daño, siendo su primera vez no pretendía ser un animal, por más que se lo mereciera por haberme comparado con Jacob, cuando por fin la derrumbado su cara se contrajo de dolor, me sentía mal por hacerle aún más daño, bese sus párpados cerrados y me quedé inmóvil hasta que ella movió su pelvis indicando que era el momento de seguir.

No entendía si era anormal el grado de excitación que tenía se debía a la estrechez de su vientre ante lo desconocido, la realidad es que lo están disfrutando cómo nunca, sentía cómo su interior comenzaba a convulsionar, cómo se tensaba, como sus paredes me abrazaban con más fuerza y liberaba con cada embestida haciendo incrementar el ritmo. Ella me acompañaba con él movimiento de caderas, entonces mis músculos y los suyos se contrajeron de tal forma que me avisaron que sería la última embestida y lo hice con todas mis fuerzas, dejándome llevar en el mejor orgasmo de mi vida.

Me tumbe a su lado, nuestros cuerpos estaban mojados de sudor y su olor me acompañaba.

Pensé que después de más de un mes de noviazgo con Jacob ya no sería pura, sin embargo me equivoque.

Había quedado destruida, siendo su primera vez era entendible y h e de aceptar que yo también estoy agotado, la tome entre mis brazos y disfrute la calma después del clímax.

NOs quedamos profundamente dormidos.

Me despertó el sonido de mi celular. Qué demonios?. Me quede dormido con isabella.

-Bueno- conteste.

-Edward, ya llego bella?-me preguntó Tanya, mierda qué hice? acabo de engañar a mi prometida con él amor de mi vida.-Edward?- llamó mi atención tanya

-Si, ya está en casa, gracias por preocuparte.

-yo también quiero a Isabella y ahora seré cómo su madre no?-Dijo bromeando Tanya, su broma no me hizo gracia

-Te dejo Tanya tengo que trabajar.

-si, cualquier cosa me avisas.

Colgué el teléfono, tome mi ropa, me vesti y sali como alma que lleva el diablo. Necesito pensar, pero necesito ir a un lugar donde no esté él fantasma de Bella. marque el número de Emmett

-Hey qué pasa?

-Necesito verte en el bar de siempre

-Hombre qué pasa? suenas como si acabaras de ver a un fantasma

-Soy un pendejo Emmett, un pendejo, la cage y en grande

-Ya sabia pero qué pasó?

- te veo en el bar y te cuento.

Cuelgo el teléfono y tomó las llaves del volvo