Cuando tuvo a Tatsumi frente a ella y aunque no fue capaz de ver su rostro debido a la armadura de Incursio, su corazón no pudo evitar acelerarse, no importa cuanto lo intentara, realmente estaba enamorada de él, pero el rencor que sentía era mucho más grande, solo la alimentaba y tenía la necesidad de acabar con él con sus propias manos. El combate entre ambos inicio de manera violenta llena de ataques letales por parte de ambos, pero aquello solo la hacía emocionarse aún más, como si pudieran comunicarse con aquellos golpes por más destructivos y violentos que pareciera, lo que más le gustaba era ser testigo de como Tatsumi evolucionaba a mitad de la pelea, haciéndose cada vez más y más fuerte. Por su parte, ella trato de evitar usar su Teigu demasiado y en cuanto realizó un golpe en forma de meteorito de hielo, nuevamente sintió una punzada en su cuello, era el veneno reaccionando una vez más a su Teigu, pero como la primera vez, nada que no fuese capaz de soportar.

Ambos se alejaron el uno del otro unos metros, dándose mutuamente un respiro, aunque no es como si ella en realidad estuviese cansada, apenas había sido una pequeña molestia. Tatsumi por su parte, parecía algo agotado, era fácil darse cuenta por la posición que había tomado, estaba a punto de embestirlo nuevamente con estocadas de su espada, pero comenzó a retumbar la señal de retirada proveniente de las murallas, aquello la hizo volver su vista a la capital y darse cuenta como salía humo y fuego por diferentes zonas, la capital había sido invadida por el enemigo, y por más que le gustara su combate contra Tatsumi tenía que alejarse mientras el ministro dejaba ver a todo el mundo su as bajo la manga, no había problema en ello, ya se enfrentaría a él más adelante.

Se alejó del campo de batalla ante la mirada confundida de Tatsumi, pero él no hizo nada por detenerla, estaba más agotado de lo que dejaba entrever y ella lo sabía. Mientras Esdeath se alejaba, en medio de la capital en donde alguna vez estuvo el Palacio, éste se transformó en un enorme monstruo gigantesco y mecanizado de poco más de cincuenta metros de altura, el cual era controlado por el joven Monarca por instrucciones del primer ministro. En su pecho se figuraba un ojo del cual comenzó a surgir un brillo inmenso y en cuestión de segundos liberó un rayo a una velocidad estremecedora que impactó de lleno con algunos de los miembros del ejército de la Armada Revolucionaria. Varios soldados fueron calcinados por aquel rayo, dejando al resto boquiabiertos observando toda la destrucción que había ocasionado un solo disparo. Luego de aquello e incluso antes de que los demás pudiesen reagruparse, aquel gigantesco monstruo flexionó los brazos cruzados entre si sobre su pecho y comenzó a liberar cientos de proyectiles explosivos que fueron a impactarse con los soldados.

Esdeath se dirigió al sur, para ocuparse de proteger la retaguardia de aquella poderosa Teigu Suprema, no es que le agradara quedar en segundo plano, pero tenía órdenes que cumplir y no había prisa por adelantarse demasiado, pronto su batalla con Tatsumi se reanudaría, sabía que él no moriría salvo en sus manos.

TATSUMI

Aquello era irreal, tantos miles de nuestros soldados fueron hechos polvo en un instante, no podía quedarme ahí, simplemente viendo como aquella monstruosidad no solo acababa con la vida de mis camaradas sino además con su propia voluntad, alguien debía enfrentarse directamente a ello, con aquella Teigu gigante a la vista, probablemente mi plan debía tomar otro rumbo, pero aun así Esdeath seguía representando un gran problema, no podía simplemente arremeter contra la Teigu suprema y dejar aun lado todo lo demás. Apreté con fuerza mis dientes causando que rechinaran un poco, pero tenía que actuar de alguna manera.

—Tu plan sigue en pie, Tatsumi —me llamó la Jefa Najenda.

La jefa estaba sudando llena de rasguños y polvo por todo su cuerpo, la miré con consternación y ella me sonrió con ligera confianza, a su lado estaba Susanoo quien asentía con un movimiento de cabeza. Volví a activar a Incursio, tome a Najenda y a Susanoo conmigo y volamos a toda velocidad hacia el corazón de la capital, evitando los proyectiles de la Teigu Suprema, de todos nosotros, además de mi, la única persona que tenía una oportunidad de hacer frente ante tan monstruoso poder era la Teigu de Najenda, ya que ésta al prestarle su propia fuerza vital a Susanoo, éste obtenía un poder rídiculo con el cual sería capaz de hacerle frente al monarca. Por mi parte, me correspondía encontrar a Akame, Leone y Mine, las necesitaría para darle por fin seguimiento a mi plan.

Me dirigí hacia unos escombros alejados de aquel monstruo, cercanos a la biblioteca donde anteriormente nos reuníamos, ahí desactive una vez más a Incursio y me senté en un pedazo de techo caído para recuperar el aliento, no me gustaba la idea de quedarme sin hacer nada, pero mi plan estaba a punto de desarrollarse así que era necesario que yo tuviera la mayor cantidad de fuerza posible antes de enfrentarme una vez más a Esdeath, esta vez por última vez. Mientras me ocultaba entre aquellas ruinas, observe el combate de Susanoo contra la Teigu suprema, el poder de ambas Teigu era irreal, pero viéndola desde lejos era claro que no era una Teigu muy rápida, aunque sus ataques resultaban devastadores.

Por suerte, no tuve que quedarme observando demasiado tiempo antes de que Akame y Leone me alcanzaran, tenían algunos rasguños y sangre, pero no eran heridas letales ni molestas, sin embargo, faltaba Mine. Ambas se miraron entre si, pero al parecer no la habían visto desde hace un tiempo.

—Nos separamos para encontrar con mayor facilidad a nuestros objetivos, yo acabe con el mío rápidamente al igual que Akame, pero me preocupa Mine, ya que tenía la intención de localizar al primer ministro —dijo Leone llevándose una mano a su mentón.

—Le dijimos que no lo hiciera, pero ella nos aseguró que si era demasiado peligroso se alejaría y nos alcanzaría —agregó Akame mirando hacia la Teigu suprema con preocupación.

—¿Deberíamos esperarla un poco más? —pregunté siguiendo la mirada de Akame.

—No hay tiempo que perder, tenemos que apurarnos para poder ayudar a la jefa cuanto antes —respondió Leone con firmeza.

Mine estaría bien, la mayoría de los enemigos más poderosos ya habían sido eliminados, solo quedaba la Teigu Suprema y Esdeath. Al mirar nuevamente el combate principal pudimos distinguir al Grand Chariot que en algún momento había llegado a la batalla y estaba ayudando a Susanoo y a la Jefa Najenda, verlo le sacó una sonrisa a todos, especialmente a mi, ya que significaba que habíamos obtenido un importante refuerzo y de ésta manera no me sentiría tan preocupado por la Jefa.

—Bien, parece que podremos concentrarnos.

—¿Ahora si nos dirás en que consiste tu plan? —cuestionó Leone algo impaciente.

Baje la mirada por unos segundos, dudando de lo que diría en adelante, ellas eran mis compañeras y seguramente no estarían totalmente de acuerdo con mi plan, pero era la única manera en la que nosotros podríamos vencer a Esdeath. Con eso en mente, les expliqué detalladamente en qué consistía todo, no era la gran cosa, ellas dos se encargarían de distraer a Esdeath mientras yo preparaba todo para llevar acabo mi tarea, no estoy seguro de cuánto tiempo me tomaría prepararlo, podría ser cuestión de segundos, hasta cuestión de minutos, esperaba que no fueran horas, pero durante ese tiempo, ellas tendrían que enfrentarse cara a cara contra Esdeath.

—¡No puedes hacer eso! —Leone fue la primera en oponerse— ¡Nadie ha usado dos y no estás seguro si funcionará, si es que no te destruye al instante!

—Lo sé, pero haré que funcione de alguna manera, no puedo permitirme fallar

—Solo son conjeturas, las probabilidades de que seas destruido son más que del hecho de que puedas lograrlo.

Leone comenzó a disuadir mis argumentos, yo la escuché atentamente. Akame solo nos miraba con preocupación marcada en su rostro, pero no había dicho nada aún.

—La Jefa y yo pensamos en todas las probabilidades, pero mientras haya una sola posibilidad de que funcione, tengo que intentarlo.

—Tatsumi —habló Akame por fin, mirándome con seriedad—. ¿Realmente estás seguro de que podrás hacerlo?

La miré, y apreté el objeto en mi bolsillo sacándolo y mostrándoselo a ambas.

—Haré que funcione, les pido que confíen en mi —dije con gran determinación.

Ellas no lucían convencidas, las probabilidades estaban en mi contra, pero ambas decidieron confiar en mí y les agradecí por ello. No había tiempo que perder, Susanoo y Wave habían logrado sacar de la capital a tan inmensa Teigu, y ahora solo Susanoo mantenía una batalla, al parecer Wave ya se había marchado o había sido derrotado, era imposible saberlo ahora, pero les había ayudado a ganar tiempo y campo de movimiento sin afectar a más civiles. Se escuchaban aun explosiones y batallas por todos lados, pero la más importante se encontraba al sur de la capital, donde varios escuadrones de la Armada Revolucionaria se enfrentaban una a una contra Esdeath, aunque no parecía que realmente implicaran demasiado problema para ella.