jHARRY POTTER Y EL TORNEO DE LAS SIETE VARITAS

Disclaimer: ni Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. Solo parte de la trama.

Esta historia está basada en las películas y libros de Harry Potter sin fines de lucro.

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Capítulo 18: Bajo la Capa de Invisibilidad.

Uno a uno se fueron sentando en las butacas que había en la habitación, Sirius de manera reticente, minutos después Cruella y su hermana, acompañadas por el director llegaron al lugar, pero a pesar de la insistencia del director ninguno se sentó.

-Bueno creo que el día de hoy ocurrió un muy triste suceso, estamos viviendo tiempos muy oscuros, jóvenes menores de edad no deberían correr el riesgo de salir de manera tan insegura, aunque sé que algunos de ustedes no comparten mi opinión- explico el director dirigiendo una mirada profunda al rincón donde las maestras y el director de Santinny se encontraban de pie –Creo que es hora de escuchar algunas explicaciones, Harry, Ron, Hermione ¿Qué hacían a esas horas en el pueblo?

Así Hermione se adelantó y explico rápidamente las cosas que habían visto en las Santinny que los hicieron sospechar, como se habían planteado hablar con él sobre todo, pero como el director no estaba y no sabían nada en concreto habían guardado silencio. Al final conto los sucesos de esa noche, como habían seguido a las chicas a través del pasadizo del sauce boxeador, cuidándose de no mencionar el mapa ni la capa, no por Dumbledore o Sirius sino por los otros oyentes. Conto el enfrentamiento con Monike y luego con las Santinny, para después llegar a la pelea con los mortifagos, su regreso a la casa de los gritos y el encontrarse con Monike convertida en hombre lobo, la pelea que siguió, la llegada de la orden y su huida de la escena hasta su regreso a Hogwarts.

-Voy a arrancarles la cabeza- amenazo Cruella caminando con actitud amenazadora hacia los tres alumnos de Hogwarts.

-Cruella- advirtió el director con tono de reprimenda

- ¿Acaso no escuchaste? Su actitud entrometida puso en riesgo a nuestras alumnas- dijo la maestra muy indignada y apretando los puños agrego –Además hicieron que Monike se convirtiera en hombre lobo ¿No merecen que les rompa la boca por sus acciones?

-Sera mejor que cierres la boca Maibach- intervino Sirius poniéndose de pie con furia –Te advertí que no quería que metieras a mis hijos en tus estupideces, y está más claro que el agua lo que ocurrió aquí. Y te lo repito no voy a permitir que lo sigas haciendo, te prohíbo…

-Tu a mí no me prohíbes nada- lo interrumpió Cruella a gritos –Después de años de no estar en su vida no tienes derecho de mandar sobre ellos y de inmiscuirte en las tradiciones de Santinny.

-Ya basta- intervino el director de Santinny –Albus creo que ya conoces la versión de mis chicas sobre esto, del lado en que lo veas les salvaron la vida a tus alumnos, y lo cierto es que la vida de Monike aún está en peligro, así que no me quedare a escuchar a Sirius Black con sus reclamos. Eso es todo por nuestra parte, espero que en el futuro dejes fuera de esto a estos jóvenes, no están listos.

-Comprendo y sabes lo que pienso sobre esto- respondió Dumbledore con actitud apesadumbrada –Tendré que tomarme ciertas licencias sobre la información que me proporcionaste para asegurar que ninguno de ellos vuelva a intervenir.

-Por Merlín, Dumbledore que cómodo para ti, aceptas solo nuestra intervención cuando a ti te conviene- se indignó Cruella con las mejillas sonrojadas –Jamás has sentido respeto por nuestras tradiciones.

-Las respeto, pero no concuerdo con ellas- se justificó Dumbledore.

-Vámonos- ordeno el director de Santinny, abandonando el despacho seguido por las dos maestras y las tres alumnas.

- ¿Tu sabias de esto Dumbledore? - pregunto Sirius cuando los Santinny cerraron la puerta al salir - ¿Lo sabias y te atreviste a decirme que mis ideas eran ridículas?

-No dije que fueran ridículas, dije que eran poco probables- negó Dumbledore con tranquilidad –Y hasta esta noche, como tú, no estuve segura de lo que pasaba.

-Pues díganos que pasa- intervino Harry completamente confundido - ¿Qué hacen las Santinny? ¿De qué tradiciones hablan?

- ¿Y porque dice Cruella que nosotros somos los culpables de que Monike se transformará? - pregunto Hermione desconcertada por las palabras de la Santinny –Siendo hija de Remus ¿No es algo lógico?

-Lo que debes de entender Hermione es que Monike es un caso poco común- intento explicarle Sirius - ¿Saben que hay dos clases de licántropos no? Los que llaman hijos de la luna como Remus, que se transforman en una extraña mezcla de humanos y lobos durante los días de luna llena, y los licántropos metamorfogos, cuya licantropía está ligada a sus emociones, similares a los animagos son capaces de transformarse en gigantescos lobos a voluntad, que conservan su conciencia la mayoría del tiempo.

Los tres chicos asintieron recordando la historia sobre la vida de Monike.

-Los hijos de la luna y los metamorfogos pocas veces se mezclan, mientras que los metamorfogos transmiten su gen solo mediante su descendencia y este es menos dominante, en ocasiones ni siquiera se transmite, pueden pasar generaciones y generaciones sin que en la línea de sangre de un metamorfogo nazca uno con este gen, los hijos de la luna transmiten su gen mediante su descendencia o bien su mordida- intervino Dumbledore explicando también sobre el tema –Por eso el caso de la señorita Lupin es tan especial, su padre siendo un hijo de la luna y su madre de una línea de descendencia de metamorfogos quienes hacia generaciones no nacía alguien con el gen licántropo. Cuando ella nació el gen de su padre no hizo sino desaparecer activando el gen de su madre, la señorita Lupin nació siendo una metamorfoga.

-Entonces si esto es así ¿Cómo es que se pudo transformar como Remus? - cuestiono Hermione extrañada.

- ¿Saben cómo murió la madre de Monike? - cuestiono Sirius, los tres chicos asintieron –Pues bien, el licántropo que mato a su madre también la mordió a ella. Habitualmente cuando un hijo de la luna muerde a un metamorfogo esté enferma, si él es lo suficientemente fuerte su cuerpo elimina el virus y este sobrevive, sino él muere.

- ¿Qué paso con ella? - pregunto Harry sorprendido.

-Digamos que muto, se transformó, nunca lo sabremos claramente- negó Sirius con pesar –Su caso es especial, no se transforma en luna llena como Remus.

-La señorita Lupin es realmente un caso excepcional- prosiguió Dumbledore con un brillo en los ojos –A los genes licántropos de su madre se le sumo su extraordinaria magia, y las circunstancias especiales de su nacimiento. Así que el simple hecho de que sea luna llena no la transforma en hombre lobo, o en este caso mujer lobo.

- ¿Qué quiere decir con eso? - cuestiono Ron ya harto de tantos rodeos

-Monike solo se transforma cuando ve directamente la luna llena o está en contacto con sus rayos- respondió Sirius con pesar –Por eso no iba a salir con su grupo habitual de compañeras. Supongo que ustedes la dejaron fuera de la casa de los gritos y eso hizo que al despertar y ver la luna se convirtiera.

Con un escalofrió Harry recordó el momento en el cual los tres habían dejado la casa de los gritos sin cerrar la puerta, porque Monike Lupin yacía atravesada en la misma, con parte del cuerpo fuera de la casa, inconsciente debido al hechizo de Ron.

-Entonces si fue nuestra culpa- murmuro con pesar Harry.

-No completamente, Monike debería de estar tomado la poción metalobos para mantener su conciencia a pesar de la transformación, y debió de quedarse en el castillo sin salir- intento consolarlos Sirius, aunque notaban que lamentaba el hecho de cómo ocurrieron las cosas.

- ¿Cómo llegaste al lugar? - pregunto Hermione - ¿Estabas con Remus?

-Decidimos salir al bosque prohibido para recordar los tiempos pasados- contesto Sirius con pesar –Afortunadamente Remus si había tomado la metalobos, cuando estábamos en el bosque Remus escucho a Monike aullar y salió corriendo a la casa de los gritos.

-El profesor Snape en su papel de espía para la Orden era uno de los mortifagos que se encontraban en el ataque de Hogsmaede al que respondió parte de la orden- explico después el director –Cuando escucho que tú estabas en el ataque, Harry, me aviso inmediatamente, convoque al resto de la orden y los alcanzamos en la casa de los gritos.

-Por favor, ya díganos ¿Qué pasa con las Santinny? - cuestiono Harry curioso, queriendo que al fin el director calmara sus dudas.

-Escucha Harry, si mal no recuerdo hace algunas semanas ya te había hablado sobre esto, los Santinny siempre han tenido una manera de actuar con la cual no siempre he concordado pero que sin embargo respeto- comenzó a contar el profesor Dumbledore –Desde que el hijo del Coltraen Santinny, fundador de esta escuela se hizo cargo del colegio y luego su esposa murió de manera trágica en manos de un grupo de defensores de la magia oscura sin dejar un hijo que se hiciera cargo de la herencia Santinny y de todos los secretos que albergaban, el director de la academia decidió que en nadie más podía confiar para defender Santinny que en los propios alumnos.

-Así que aisló la isla, apartándola de todos para que solo los que habían sido alumnos de ella la pudieran encontrar, mientras dentro de la escuela decidía preparar a sus alumnos para enfrentarse a la crueldad del mundo fuera de esa barrera protectora. Sin embargo, sabía que habría batallas que no todos sus alumnos podrían pelear, así que creo lo que sus alumnos llaman la Elite- prosiguió Dumbledore, con un peculiar brillo en sus ojos azules, mientras Harry recordaba una plática similar que habían mantenido la noche en que la última regla del torneo había sido dada –Alumnos especialmente entrenados para responder a emergencias que atentaran contra Santinny, que respondían solo ante las órdenes del director, con apego a un reglamento y que surgía cada generación.

-Esta Elite es elegida especialmente por el director cada generación, habitualmente se convierten en profesores de Santinny y después uno de sus miembros ocupa el cargo de director- continuo explicando Sirius –Hace 20 años la en ese tiempo Elite de Santinny llego a Londres desafiando las reglas de Santinny que dicen que no deben de involucrarse en problemas que no perjudican directamente a su academia, para convertirse en aurores al servicio del Ministerio de Magia Británico, la líder de esta Elite era la que después se convertiría en mi esposa: Ayla Forbes.

- Creo que Dumbledore ya me lo había contado antes – murmuro Harry recordando dicha platica –Tu esposa se unió junto a su hermana y Camilla Brun, la madre de Romina.

-Si, como ya les había contado, Ayla, Vika y Camilla se convirtieron en miembros de la Orden del Fénix instigadas por nosotros, el entrenamiento que ellas recibieron solo puedo describirlo como brutal- negó Sirius estremeciéndose al recordar las historias que Ayla le contará sobre la manera en la que el director de Santinny las preparaba para el combate –Cuando Voldemort empezó a asesinar a los Santinny, Aberhy Weiman decidió infiltrar en los mortifagos a lo que quedaba de la Elite: Thabatta y Cruella Maibech y Angelique Chevalier. O al menos eso dijo para librarlas de ir a Azkaban.

-Aberhy siempre reprocho a la orden, y a sus tres alumnas, por vincularlas a nuestra lucha, pues consideraba que la pelea contra Voldemort se encontraba muy lejos de Santinny para que los hubiera afectado, pero yo jamás he compartido su opinión- continuo narrando Dumbledore –La Elite no es algo que desconoce el mundo mágico desde lo que paso en la guerra pasada con Voldemort así que cuando pusimos las reglas del Torneo los otros directores prohibimos a Weiman que pusiera como participantes de su Varita a miembros de este grupo, el acepto y nos dio su palabra pero se negó a proporcionarnos el nombre de los miembros de esta Elite para cerciorarnos de que cumpliera con el mandato. Dijo que en este mundo jamás se estaba muy lejos de un soplón.

- ¿Quiere decir que no sabe quiénes son miembros de ese grupo del que habla? - cuestiono Ron con un tono esperanzado que sus amigos no entendieron del todo.

-Oficialmente jamás lo sabremos, ninguno de ellos lo admitirá nunca- negó Dumbledore con cierta pena –Sin embargo, con los acontecimientos recientes estoy casi completamente seguro que esas 8 chicas que han estado desapareciendo del Colegio son miembros de la Elite de Santinny.

- ¿Quiere decir que mi hermana…- murmuro Ron completamente pálido -… mi pequeña hermana menor… Ginny… ¿Huye por las noches del colegio para… para combatir morti-morti-mortifagos?

-Me temo que si señor Weasley- asintió el director intentando ser lo más suave posible

La cara de Ron se fue tornando más pálida en medio de una expresión de pánico, hasta que poco a poco su piel se fue sonrojando hasta quedar más rojo que una manzana madura.

-Mi madre va a matarnos cuando se entere- murmuro Ron entre dientes, a medio camino entre la ira y el terror –No pueden llevar a una menor de edad a hacer algo así, mis padres nunca lo permitirían, podrían matarla, pero como…

-Señor Weasley- lo llamo de nueva cuenta Dumbledore con expresión simpática en el rostro, sin saber cómo decir lo que se proponía a continuación –No hay nada que sus padres puedan hacer, cuando un chico es admitido en Santinny sus tutores deben de firmar una serie de documentos que en resumidas cuentas dejan toda responsabilidad y decisiones del alumno en manos del director. La academia paga absolutamente todos los gastos de sus alumnos y más, les da albergue y cubre absolutamente todas sus necesidades pidiendo solamente la autoridad absoluta de su educación y su vida entera mientras esta esté a su cargo hasta su graduación. En palabras claras, es como si su hermana se hubiera emancipado de sus padres.

-Eso es horrible- intervino Hermione, que entendía la pesadumbre que invadía en esos momentos a su amigo –Los señores Weasley nunca dejarían así a su hija…

-A Molly y Arthur se les advirtió enteramente sobre lo que significaba que Ginebra estudiara en Santinny- la interrumpió Dumbledore, visiblemente entristecido –Pero me temo que ella ya no podía seguir viniendo a Hogwarts, y nosotros sabemos la razón. Lo mejor que podemos hacer ahora Señor Weasley es avisar a sus padres sobre lo que sabemos, y esperar a que ellos decidan qué hacer.

-Está bien- susurro Ron volviendo a estar pálido y con expresión angustiada.

-Si me permite señor Weasley yo pondré al tanto a sus padres el día de mañana- Ron asintió de manera ausente –Ahora será mejor que se vayan a descansar, han tenido una noche larga.

-Señor- llamo Hermione al levantarse de su butaca - ¿Qué paso con Monike? ¿Dónde se encuentra?

-Remus se la llevó al Bosque Prohibido para que no pudiera herir a nadie- intervino con la explicación Sirius, quien se había mantenido callado y tan pálido como Ron desde la intervención de este –Cruella dijo que iría a buscarla en cuanto la luna se metiera.

-Harry- llamo Dumbledore cuando los tres chicos se disponían a salir del lugar –Me gustaría que te quedaras un momento.

-Dumbledore- lo llamo Sirius con un tono entre el enojo y la frustración.

-Déjanos solos Sirius, no pasa nada- negó el director, señalando la puerta para que también el animago se retirara. Su padrino renuente abandono el despacho siguiendo a los dos más jóvenes –Harry sé que debes estar especialmente confundido, y aunque repruebo su comportamiento imprudente de esta noche creo que deberías ver algo, tal vez te sirva para entender algunas cosas.

Harry sintiendo su mente embutida debido a todas las explicaciones de la noche, y sin comprender el brillo en los ojos del director, siguió a este de nuevo al escritorio, y aguardo allí de pie hasta que el anciano profesor coloco frente a él, el pesado pensadero, y en silencio extraía un recuerdo de su mente para colocarlo en él. Aun sin pronunciar palabra ambos se sumergieron en el recuerdo.

En el recuerdo se encontraban en el despacho de Dumbledore lo que Harry supuso un par de décadas atrás, aunque el despacho no había cambiado mucho en realidad, en él se encontraba un Dumbledore prácticamente igual al que estaba en ese momento a su lado en el pensadero, pero quien si mostraba cambios muy notables era su padrino, quien frente del director se encontraba mucho más joven y relajado que en la actualidad. El Sirius Black del recuerdo se encontraba de pie detrás de la silla de una hermosa mujer, joven, de cabello largo y lacio hasta por debajo de los hombros y unos increíbles y penetrantes ojos azules que parecían atravesar a Dumbledore, a Harry no le fue difícil vincularla con Anika, dado que la mujer era extremadamente parecida a ella.

A lado de la joven se encontraba otra mujer con un increíble parecido a la primera, de cabello negro un tanto más claro, pero igual de lacio y ojos también azules, aunque sin el peculiar brillo travieso que tenía la primera, esta parecía más calmada y pensativa. Por último, en la sala había dos personas más, una mujer de cabello rubio y levemente rizado, piel pálida, ojos castaños y cierto aire de ingenuidad, sentada frente a quien Harry reconoció como a Peter Pettigrew, cosa que le revolvió el estómago. El Peter del recuerdo se veía mucho más joven que el que él había conocido, sin esa expresión ratonil que le quedará en el rostro después de pasarse años enteros en su forma animaga, de hecho, se veía hasta apuesto, con cierta expresión nerviosa, pero con la seguridad de saberse protegido por su grupo de amigos de Hogwarts, y por las miradas que intercambiaba con la mujer rubia, en una relación estable.

-… aunque sea una sorpresa, no puedo negarlo, dado que conozco a profundidad las tradiciones de Santinny, no creo que ningún miembro de la Orden no esté satisfecho con su presencia dentro de esta- decía el Dumbledore del recuerdo con una pequeña sonrisa en sus labios –Así pues, serán bienvenidas a unirse a nosotros en la próxima reunión de la Orden.

-Se lo agradecemos profesor Dumbledore- hablo la mujer que Harry supuso era Ayla Forbes –Sabemos que quizás muchos de nuestros compañeros Santinny no aprueben nuestra decisión, pero después de conocer a profundidad la problemática con aquel que se hace llamar Lord Voldemort no podemos menos que unirnos a la que consideramos una causa justa.

-Todos los que peleamos en esta causa se los agradecemos- finalizaba diciendo Dumbledore en el recuerdo.

- ¿Sabes Harry? No todos los días se presentan en tu despacho tres Santinny dispuestas a luchar en una guerra que aún no llegaba a España- hablo el Dumbledore actual, mientras el siguiente recuerdo cobraba vida –Ahora me digo a mí mismo que debí pensar más el hecho de dejarlas unirse a la Orden, no pude siquiera imaginar las consecuencias de mi decisión y la de ellas. De haberlo sabido tal vez hubiera actuado de forma diferente, pero ya jamás lo sabremos.

El nuevo recuerdo los llevo a la mitad de un pueblo que Harry no reconoció, pero se encontraba prácticamente desierto, la marca tenebrosa flotando en el cielo, la mitad de las casas de la calle destruidas y personas aun peleando en ella. Por un lado, los encapuchados de negro que no podían ser otros que los mortifagos, en medio de los cuales se podía distinguir claramente la presencia de Voldemort, aunque no lucía una apariencia tan inhumana como la que llevaba en la actualidad; y por el otro, miembros de la Orden de los que Harry pudo reconocer solo algunos. Sus padres, Sirius, Remus, los Longbotton, Dumbledore, Alastor Moddy y la profesora McGonagall, entra algunos otros.

-Esta fue la primera vez que las chicas Santinny acudían a un llamado de la Orden para una batalla- hablo Dumbledore, señalando a donde las tres chicas peleaban en sincronía –Y por una extraña coincidencia, la segunda vez que tus padres se enfrentan a Voldemort.

Con un escalofrió en la espalda Harry recordó las palabras de la profecía, mientras observaba a las Santinny pelear. La mitad de hechizos que usaron Harry no los reconoció, la otra mitad fue realizada sin ni siquiera pronunciar el hechizo. Como había visto vestidas a Ginny y sus amigas, iban las tres Santinny del recuerdo, completamente de negro, dagas y varitas por doquier, solo con una diferencia, Ayla llevaba también una espada corta de color bronce atada a su cinto.

La habilidad de Ayla Forbes para pelear no pudo sino sorprenderlo, y preguntarse cuantos mortifagos habían sido necesarios para matarla, pues en esos momentos parecía imposible. Lanzaba hechizos a diestra y siniestra, con la misma facilidad con la que empuñaba la espada, o sacaba una segunda varita de su bota para pelear con una varita en cada mano. Y de un momento a otro soltar ambas varitas y convertirse en un halcón que atravesó el campo y arrebato de manos de un mortifago su varita con la que se disponía a matar a Sirius, para después reaparecer como humana y mover su mano sin varita hasta lanzar por los aires a su contrincante.

- ¿Cómo hizo eso? - cuestiono Harry impresionado –No tiene varita en las manos y lo mando volar.

-Los Santinny tienen clases desde primero sobre la varitologia Harry- explico Dumbledore, viendo con la misma fascinación su recuerdo, donde Ayla seguía peleando –Esto no solo con el objetivo de aprender a hacerlas sino de entenderlas, veras Harry, las varitas son la herramienta mediante las cuales el mago canaliza su magia para darle forma sin embargo los Santinny han llegado a tal comprensión de las varitas y la manera en la cual canalizan esa magia que aprenden a darle forma sin necesidad de ella.

-Eso es fantástico profesor- exclamo Harry con admiración –Tener una habilidad así puede ser una gran ventaja ¿Por qué no se enseña en Hogwarts?

-Porque es extremadamente difícil y peligroso Harry- respondió Dumbledore mirándolo con un brillo de tristeza empañando su mirada –La magia está ligada inequívocamente a nuestras emociones, cuando somos niños la magia accidental se produce cuando experimentas una emoción muy fuerte o en momentos de extrema necesidad, sin embargo, a medida que creces te haces capaz de controlar estos impulsos, del mismo modo en el que aprendes a canalizar la magia a través del núcleo de la varita.

-Para hacer un hechizo se debe unir el movimiento de la varita que despide cierta cantidad y tipo de magia y el pensamiento concreto de que hechizo pretendes hacer, que comúnmente el mago tiene que expresar con palabras. A través de practica y una mente clara un mago es capaz de realizar hechizos no verbales- prosiguió explicando el profesor –Para ese punto no solo entrenamos nuestra mente sino también la magia, así que la magia se acostumbra a salir canalizada a través de la varita, cuando tu hagas determinados movimientos y digas determinadas palabras. Cuando has entrenado cierta cantidad tu magia ésta llega a acostumbrarse a salir sin que lo expreses en palabras. A medida que un mago se entrena es menos factible hacer magia accidental, aunque se encuentre bajo una gran presión, dado que su magia estará entrenada para salir solo por medio de la varita.

- ¿Qué pasa entonces cuando se practica la magia sin varita? - pregunto Harry curioso.

-Como dije Harry la magia está ligada con las emociones, y por lo tanto con la magia accidental, requiere mucha practica ser capaz de hacer un hechizo sin canalizarlo a través de un núcleo- respondió Dumbledore con cierta nostalgia en su voz –Aun entre los Santinny son pocos los que llegan a tener un dominio completo de esto, y aun ellos tienen cierta dificultad. Observa con atención la manera en la que Ayla hace magia sin su varita.

Harry miro con atención a la que se convertiría en esposa de su padrino. Esta luchaba a lado de su novio con una varita en la mano, en un momento dado un mortifago se lanzó a atacarla tomándola por sorpresa, Ayla de manera instintiva esquivo el hechizo y respondió con su mano sin varita, Harry siguió el movimiento de la mano de la mujer.

-Mueve la mano como si fuera su varita- murmuro Harry sorprendido -Hace el movimiento como si tuviera la varita en la mano, pero en realidad no tiene nada.

-Exacto, Ayla entreno su magia para salir sin ser canalizada a través de un núcleo, respondiendo únicamente a la orden de su mente y al movimiento de su mano- asintió Dumbledore, observando al igual que su alumno a la mujer de Santinny -Después de conocer un poco mas del tema me atrevería a clasificar el desempeño de Ayla Forbes en la magia sin varita como un 3 en escala de 1 a 5. Y confieso que nunca he visto a alguien con un manejo del 5, aunque sospecho que Aberhy Weiman lo seria, jamás he tenido ese placer.

-Profesor- lo llamo Harry aun curioso - ¿Por qué dice que la enseñanza de la magia sin varita es peligrosa?

-Harry la magia accidental puede llegar a ser peligrosa, ya deberías saberlo, los magos normales nos protegemos de esa magia accidental a través del estricto entrenamiento de nuestra magia de que salga únicamente cuando lo pides y canalizado a través de una varita- explico el anciano director con cierto pesar -Sin embargo en magos como los Santinny eso no los protege, porque entrenan a su magia para salir aunque no tengan una varita en la mano, y de ese modo en ocasiones si su mente no es muy rápida en controlar sus emociones, en aclarar sus pensamientos, la magia es expulsada sin más. En forma de hechizos o simplemente como magia rustica, y puede llegar a causar mucho daño.

- -¿Ha ocurrido ya algo malo?- cuestiono Harry sintiendo un mal presentimiento ante la pesadumbre del profesor

-Hace algunos años hubo un escandalo sobre un alumno de Santinny que ante una crisis emocional hizo que su magia saliera sin control, se provoco tantas heridas que murió días después, claro que Santinny siempre negó los hechos pero algunos seguimos pensando que el suceso si tuvo lugar- conto Dumbledore con tono despreocupado, pero Harry noto que en realidad no parecía que le diera poca importancia -Hay muchas historias por allí de Santinnys que enojados han asesinado a sus contrincantes sin querer con magia accidental pero en lo personal pienso que el mayor riesgo que corre una persona que entrena la magia sin varita, es el de lastimarse a si mismo.

Con esas ultimas palabras retumbando en su mente el recuerdo de Dumbledore cambio. Esta vez se encontraban en un campo verde con la hierba que les llegaba hasta las rodillas, cerca de ellos brillaba un lago, pero Harry no logro reconocer el lugar, solo al anciano profesor que se encaminaba a la colina cercana donde lo esperaba una alta figura que también logro reconocer, era Alberhy Weiman, y no se veía nada feliz.

- ¿Aceptar Santinnys en tu parodia de Orden del Fénix te parece algo correcto, Dumbledore? - cuestiono el hombre con bastón una vez el director de Hogwarts llego a su altura.

- ¿De qué hablamos querido profesor Weiman? ¿Para que me citaste aquí? – cuestiono Dumbledore sin perder su tono calmo pese a la hostilidad en el tono del otro director.

-Dejemos al lado la parte donde yo finjo que no sé qué tu dirijes la Orden del Fenix y que Ayla, Vika y Camilla están en ella y participaron en el ataque en Londres hace 2 días- respondió el Santinny con molestia -Y tú no finges que no sabes perfectamente que la ley de Santinny dice que ninguno de sus miembros puede tomar bando en una guerra extranjera.

-Esta bien, pero yo diría que mas que una ley es una regla, y como sabemos las reglas se hicieron para romperse- contesto Dumbledore, sin perder su calma -Además percibimos de manera diferente esta guerra si eres capaz de llamarla "extranjera".

-Tu guerra no ha llegado si quiera a España mucho menos a Santinny- contradijo Aberhy cada vez mas molesto -Las reglas existen por algo no puedes solo llegar y romperlas cuando no te pertenecen.

-Entonces creo que la regla no la rompí yo y en todo caso tengo derecho a preguntar entonces ¿Qué hago aquí?- pregunto Dumbledore, poniendo tono grave de pronto.

-Esas chicas que admitiste en la Orden no son Santinnys ordinarias llamarán la atención enseguida y pondrán en peligro siglos de tradición y muchas vidas- explico Weiman, perdiendo también su tono de furia y poniéndose serio -Vine a negociar su dimisión de la Orden.

-Según como lo veo no hay nada que negociar profesor Weiman- respondió el anciano profesor de Hogwarts -En cuanto ellas me lo pidan estarán fuera de la Orden, no acostumbramos a retener en ella a miembros que no desean serlo.

-Creo que me exprese mal- negó Weiman con tono más grave aún -Quiero que las eches de la Orden, quieran o no.

-Me parece que allí habría un problema- expreso Dumbledore con pose pensativa -Como no obligamos a nadie a entrar a la Orden tampoco a salirse de ella, a menos claro que las vinculáramos a los mortifagos que creo este no es el caso.

-Son jóvenes, no han vivido lo que nosotros no pueden saber las consecuencias que sus actos pueden hacer- explico el hombre con el bastón acercándose más a Dumbledore con expresión que a Harry le pareció un tanto desesperada -Nosotros en cambio hemos visto imperios, naciones enteras caer solo por capricho de las personas. Aquí se juega mas que el ser miembro de un grupo de defensa o un escuadrón de elite, hablamos de ser parte de una familia. De todo un mundo aparte.

-Tu lo has dicho, nos jugamos un mundo. Y como tu yo no solo dirijo una escuela sino mucho más- acepto Dumbledore, confundiendo a Harry con sus palabras -Si ellas me piden dimitir no lo impediré, pero son lo suficientemente mayores según la ley mágica para disponer de su vida y tomar sus decisiones. Si ellas no me piden irse yo no las echare.

En ese momento el ruido de una aparición cerca de ellos interrumpió la réplica que seguramente Weiman se disponía a soltar. En segundos pudieron distinguir la figura de Ayla Forbes encaminarse hacia la colina en la cual se encontraban ellos con una severa expresión de contradicción.

-¿Qué esta pasando?- pregunto la mujer mirando a ambos directores con curiosidad.

-Dumbledore, piensa las cosas- pidió Weiman en un tono cercano a la súplica.

-El profesor Weiman pide tu dimisión y el de tus compañeras de la Orden del Fénix, si así lo deseas tu también señorita Forbes entenderé y no habrá resentimientos, sin embargo, no puedo hacer nada si no son tus deseos- Dumbledore respondió la pregunta de la Santinny dejando en ella la total responsabilidad de decidir su permanencia en la Orden.

-Ya te lo expliqué Aberhy- expreso la mujer con rostro serio mirando al susodicho -Es necesario ¿Quieres que espere de brazos cruzados hasta que la oscuridad llevada por Voldemort llegue a toda Europa para que al fin consideres necesaria nuestra intervención? Para entonces ya sería demasiado tarde.

-Esto no lo haces por las razones nobles de las que hablas lo haces por el reto, porque siempre tienes que ir contra la corriente y hacer tu santa voluntad, porque estúpidamente te enamoraste de alguien en el vórtice de esta guerra- replico Weiman bastante molesto – Tienes en tus hombros más responsabilidad que ningún Santinny, eres la líder de la Elite, tus compañeras te siguieron aquí y te seguirán de vuelta. Piensa como líder, no lleves a Santinny a un caos del que no podrás sacarlo.

-Se lo que estoy haciendo- contesto la mujer con terquedad apretando sus manos en puños -Es necesario y no obligo a nadie a seguir mis decisiones. Yo decidí y me hago responsable de lo que suceda. Errores y aciertos.

-Tantos errores en una sola frase- negó Aberhy tomando su bastón con ambas manos -Decidiste solo considerando tus intereses no pensaste en como afectarían a los demás, y tu jamás te has caracterizado por hacerte responsable de lo que haces. Piensa lo que haces.

El silencio que lleno la colina pareció aplastar también a los dos espectadores del recuerdo, hasta que al final la mujer suspiro con fuerza y mirando al que alguna vez fue su maestro pronuncio la frase que sellaría su destino.

-Ya decidí, me quedo a pelear- la determinación que expresaban sus palabras Harry jamás la había experimentado, así como la decepción que en ese momento se reflejo en los ojos de Aberhy Weiman.

-Que decepción- murmuro Aberhy dando media vuelta y encaminándose lejos de la colina, sin embargo paro unos metros después y girándose miro a ambas figuras, de tal manera que Harry no supo si la anterior frase había sido para Ayla o para Dumbledore, pero sus siguientes palabras eran claramente para la mujer -Te puse al frente de la Elite y te di concesiones que a nadie más porque creí en la determinación con la que siempre dirigías tus actos, pensé que era lo que Santinny necesitaba, jamás me di cuenta que dejando que dirigieras el escuadrón a tu antojo también te dejaba que dejaras el piso, llenando tu cabeza de aire.

Ayla retrocedió algunos pasos claramente afectada por las palabras de su maestro.

-Si te presentas en el siguiente ataque de mortifagos estarás fuera de la Elite y fuera de Santinny, serás exiliada- prosiguió Aberhy claramente choqueando un poco a la mujer -Transmite el mensaje a Vika y a Camilla. El mismo castigo será para ambas. Y solo espero que no llegue a mayores.

Con esas últimas palabras Aberhy Weiman desapareció de la colina. Dumbledore guardo silencio mientras Ayla se recomponía, después de lo cual se giro a mirar al anciano profesor.

-No hablaba en serio- dijo la mujer con una sonrisa -Weiman es demasiado dramático. Disculpe que lo haya incordiado profesor.

-Esta bien, pero si me permites un comentario- respondió Dumbledore con seriedad -Creo que en estos momentos estas pecando de ingenua.

Adquiriendo seriedad de pronto, Ayla Forbes desapareció de la colina dejando solo al director de Hogwarts.

-Por supuesto que Ayla y sus compañeras siguieron presentándose cuando la Orden lo requería- hablo de pronto el Dumbledore a su lado llamando su atención -Y como lo pronostique ella era muy ingenua al pensar que Weiman no cumpliría su amenaza.

-¿A qué se refería el con que estaría exiliada?- pregunto Harry curioso

-Veras Harry, Santinny no es solo una escuela, es una comunidad integrada por todos los que están o han estado en dicha academia, tienen sus fiestas, sus tradiciones, sus reglas, sus ventajas, son como una gran familia, y quien esta al mando es aquel que dirige la escuela, quien además dirige el consejo de Santinny y fue anteriormente el líder de la Elite en el 99% de los casos- explico Dumbledore con seriedad -Quien en este caso era y sigue siendo Aberhy Weiman. La comunidad de Santinny está obligada a prestar ayuda a los miembros de la Elite o del consejo, en cualquier momento de necesidad. A Ayla y a sus compañeras ningún Santinny volvió a recibirlas en sus casas, ni a brindarles ningún gesto de cordialidad. Desconozco mucho de sus tradiciones y fiestas, pero entre estos está el funeral. Los Santinny son velados de cierta forma cuando mueren, en un ritual sagrado. Después de esto ni a Ayla ni a ninguna de las otras dos jóvenes les fue permitido ir a ninguno de los funerales de sus compatriotas. Camilla Brun ni siquiera fue capaz de asistir al de sus padres.

-¿Pero porque?- pregunto Harry sorprendido -¿No es demasiado?

-Tienes que entender Harry que todos los Santinny culparan a ellas tres de sus compañeros que murieron a manos de Voldemort a partir de este momento- expuso el anciano profesor con pesar -Y como ya te había explicado Harry los Santinny murieron por decenas.

-Pero ellas tenían razón- las defendió Harry alterado -La guerra también era de ellas.

-Quizás, pero ellas violaron reglas que los Santinny han tenido por siglos- contrataco Dumbledore con tristeza -Hay muchas cosas a considerar. Pros y contras de su intervención.

Después de eso Dumbledore movió su varita y los dos volvieron a su despacho.

-Tres meses después de eso Ayla y Sirius se casaron- explico Dumbledore mientras guardaba el pensadero en su lugar -Y después de eso las hermanas Maibach y Angelique Chevalier se integraron a los mortifagos. Ayla no volvió a ser la misma, creo que sin duda se volvió mas sabia antes de su muerte. Hubiera llegado a ser una gran mujer, pero no tuvo la oportunidad. Después de la muerte de Ayla ninguna de las tres Santinny mortifagas volvió aparecer, hasta que Voldemort cayo, entonces se presentaron del brazo de Weiman a declarar. Fueron absueltas.

-¿Piensa que es verdad eso de que las hizo pasar como mortifagas para salvar Santinny´s?- pregunto Harry incrédulo.

-Lo creo, tu lo viste Harry, Weiman estaba desesperado por remediar el problema y eso fue antes de que el primer Santinny muriera- respondió Dumbledore tomando asiento en su acostumbrado lugar detrás del escritorio -Pero, aunque yo lo creyera se que el Ministerio de Magia no estaba seguro, sin embargo, la comunidad Santinny tiene mucha influencia, antes y ahora. El gobierno de Rusia, Alemania, España. Francia, Portugal y Noruega apoyaban a Weiman quien dio mucho dinero a las personas adecuadas para que el asunto se resolviera rápido y discretamente. Ninguna de las tres piso siquiera una celda.

-¿Qué es lo que quiere que entienda con todo esto? ¿Por qué me lo mostro?- pregunto Harry sin saber que creer.

-Porque quiero que entiendas Harry lo que sucede a tu alrededor tal vez ahora no le encuentres uso, pero tal vez mas adelante- contesto el anciano profesor -Weiman se equivocó porque dejo que Ayla dirigiera con demasiada libertad a la Elite, no quería que esta se vinculara con la guerra contra Voldemort. Esta vez puso al frente a una chica que no podría estar mas entrelazada con esta causa, de esta nación, de familia que peleo en la ultima guerra y peleara en esta, que además ya fue víctima de Voldemort.

Harry no comprendía lo que Dumbledore le quería decir, y deseaba mas que nunca que por una vez el director fuera claro.

-Weiman ya no puede huir, busca aun desesperado como apartar a Santinny del peligro y no lo lograra a menos que Voldemort muera, por primera vez nuestra meta es la misma, Harry- prosiguió Dumbledore con ahincó -El no comete los mismos errores dos veces, escuchaste lo que dijo en el recuerdo, su error fue dejar que Ayla dirigiera como ella quería la Elite, esta vez estas chicas no emitirán ni un suspiro sin que el lo sepa. Recuerda eso Harry, Santinny puede ser tu mejor aliado o tu mayor enemigo.

Por irónico que parezca la parte en la que Dumbledore nombraba a la Elite de Santinny como su mayor enemigo era lo que no salía de su mente mientras se dirigía en penumbras hacia la Torre de Gryffindor, era ya pasada la media noche. A penas el retrato de la Dama Gorda se abrió escucho los gritos que provenían de la Sala Común y se preguntó cómo es que aún no se había levantado nadie para callar a Hermione y Ron que peleaban acaloradamente frente a la chimenea encendida.

-¿Qué pasa? ¿Por qué gritan?- cuestiono Harry al llegar frente a sus amigos.

-Solo intento entender como ella quien es según esto la bruja mas inteligente de nuestra generación creyó que mi hermana era una mortifaga- explico Ron con notable enojo que se reflejaba además en lo rojo de sus orejas -Fue la idea más estúpida del mundo.

-No era tan descabellada- negó Hermione quien también lucia molesta -Era muy sospechosa la actitud de todas ellas ¿Y yo que iba a saber que en lugar de eso se creía auror y salía a enfrentar mortifagos?

-Pero te resulto más creíble creer que tenía la marca tenebrosa ¿No es así?- cuestiono el pelirrojo casi a gritos -Es mi hermana, crecimos juntos, nos educaron juntos. Sus ideas son mis ideas ¿Es que también piensas que yo podría ser un mortifago?

-Ya basta Ron, el que sean hermanos no hace que sean iguales- contradijo la castaña intentando calmar su enojo, y mirando a Harry agrego -Además Harry también lo pensaba ¿No es cierto?

Los dos amigos miraron al recién llegado, la primera esperando a que le diera la razón y el segundo esperando una negación. Harry sabia que no importaba lo que dijera eso podía ser usado en su contra así que mejor decidió guardar silencio.

-¿Lo pensaste Harry?- pregunto Ron ahora con seriedad, analizando su rostro con sus enojados ojos azules -¿Creíste que Ginny era una mortifaga?

-Pues veras Ron…- dudo Harry sin saber que responderle a su amigo, la aceptación no parecía ser del todo correcto. Pero no fue necesario que terminara su frase.

-Entonces es cierto- Ron los miro a ambos visiblemente herido -Sera mejor que entonces se mantengan alejados de mí, no vaya a ser que lo mortifago se les pegue.

Y así Harry y Hermione observaron como su amigo pelirrojo subía las escaleras rumbo a su dormitorio.

-Esto salió fatal- negó Hermione dejándose caer en el sillón a sus espaldas -¿Qué te dijo Dumbledore?

Los siguientes minutos Harry los paso contándole a su amiga los recuerdos que le había mostrado el director y para cuando subió el mismo al dormitorio Ron ya estaba dormido.

Cuando el amanecer llego, Monike sintió de nuevo el dolor abrazador de sus huesos rompiéndose para volver a su forma humana, le pareció que ese dolor que llevaba años sin experimentar duraba horas, hasta que termino temblando en el frio suelo del bosque. No se atrevía a levantarse pues sabía que tendría que enfrentarse a lo que había pasado la noche anterior, y aunque hubiera querido, se encontraba tan débil que no hubiera podido mover un solo dedo.

Monike no se movió del suelo hasta que sintió la tela hacer contacto con su frio cuerpo. La chica levanto un poco la mirada para encontrar a Remus de cuclillas a lado de ella, estaba vestido con un pantalón café y una camisa blanca, pero el saco que hacia juego con el pantalón lo había colocado sobre ella, para cubrir la desnudez que había quedado cuando el pelaje desapareció.

-¿Te encuentras bien?- cuestiono Remus con tono preocupado.

-No exactamente- negó Monike incorporándose lentamente, apretando el saco contra ella para cubrir toda la piel que se pudiera -No recuerdo muchas cosas de ayer… ¿Lastime a alguien?

-Sirius me mando un patronus hace algunas horas- respondió el licántropo con tono suave -Todos están bien, nada grave ocurrió.

-Matare a Potter y a sus amigos- dijo la chica frunciendo el ceño, pues lo ultimo que recordaba claramente era el haber entablado una batalla contra los tres chicos Gryffindor.

-No se los tengas en cuenta- dijo Remus intentando apaciguarla -Ellos no sabían nada.

Monike rio sarcásticamente pero no dijo nada, no era un tema que le apeteciera discutir con su padre.

-¿Qué hacían allí a esas horas Monike?- cuestiono Remus, aun sabiendo de antemano la respuesta.

-Ya lo sabes- confeso Monike pues no lo creía ingenuo como para creer cualquier mentira que ella se pudiera inventar al respecto. Además, después de lo de anoche estaba segura de que Sirius y Dumbledore como mínimo ya sabían la verdad. No tenía caso seguir ocultándolo, no de el al menos.

-Es muy peligroso- murmuro Remus frunciendo el ceño con preocupación -No deberías arriesgarte así, piens…

-Monike- se escuchó detrás de ellos, en seguida ambos se giraron para encontrarse con el rostro serio de Cruella, quien aventó una mochila que Monike atrapo al vuelo -Vístete, hay que regresar al castillo.

Monike no cuestiono las ordenes de su maestra y poniéndose de pie con piernas temblorosas corrió detrás de unos árboles para poderse cambiar.

-Parece que aquí en Hogwarts son mas metiches de lo que cabria esperar- comento como a la nada Cruella, sin moverse de su lugar, mientras Remus se podía de pie -Si yo fuera ellos cuidaría donde meto mis narices, no vaya a ser que algo salga muy mal.

Remus no respondió, en su lugar miro con los ojos entrecerrados a la mujer. Monike no tardo en salir ya vestida, y apenas dirigiéndole una mirada de reojo a su padre, camino hasta Cruella para juntas abandonar el lugar.

Esa semana la tensión se podía palpar entre Hogwarts y los Santinny y aunque los demás miembros de la varita de Hogwarts no sabían lo que había pasado, podían notar a kilómetros de distancia la hostilidad de las Santinny contra ellos. Incluso aquellos que Harry sabia no pertenecían a la Elite, los evitaban como a la peste y les arrojaban comentarios sarcásticos e hirientes. El único que se salvaba de esta hostilidad era Ron, pero no era de extrañar puesto que ahora ni siquiera les dirigía la palabra a Hermione ni a Harry.

Ambos habían intentado hablar con el pelirrojo al día siguiente de que ocurriera el ataque en Hogsmaede, pero este se había negado tajantemente a escucharlos, y había rondado a su hermana hasta que esta terminara por disculparlo. A partir de entonces los hermanos Weasley se podían ver en todos lados juntos. El resto de las chicas de la Elite pareció tomarse como un reto personal el separar al pelirrojo de ellos, pues cada vez que Ginny se alejaba y Harry y Hermione pensaban que podían acercarse a su amigo para intentar charlar, aparecía algún Santinny que se encargaba de permanecer con el pelirrojo hasta que la hermana regresaba.

Así se volvió habitual ver al pelirrojo caminar a lado de Ginny o en su defecto Monike, Deborah y muy frecuentemente con Mikeilla.

Fue uno de esos días que sucedió. Era de noche y Harry se encontraba ya en su cama, extrañado de que Ron no regresara pues el toque de queda ya había pasado, curioso decidió sacar el mapa del merodeador para saber en que lugar andaba. Lo busco por todas partes hasta que lo encontró en la Torre Sur donde se hospedaban las Santinny y según el mapa en compañía de Tiffany Montague y Deborah Lestrange.

Harry sabia que seguramente no debería hacerlo, pero, aun así, se levantó de la cama y salió de la torre con el mapa y su capa de invisibilidad. Permaneció delante de la puerta de la Torre Sur hasta que vio a uno de los estudiantes de Santinny salir por la puerta, y aprovecho el que abriera la puerta para lograr entrar. No quiso pensar a donde se dirigía ese chico de Santinny tan tarde fuera de su dormitorio, sobre todo porque no era uno de los estudiantes que reconociera.

Frente a la chimenea encendida Ron se encontraba con las dos chicas y ahora además Ginny y Mikeilla, con quienes reía alegremente mientras los cinco sostenían vasos de vidrio con una bebida desconocida. Harry se acerco en silencio y reconoció en el suelo a lado del sofá una botella de wisky de fuego.

-Realmente fue algo muy divertido- hablo Tiffany cuando dejo de reír -Aunque creí que mis padrastros me matarían.

-¿Tus padrastros?- pregunto de pronto Ron, haciendo que todos se quedaran de pronto serios -¿No llevas una buena relación con ellos?

-Es una historia algo triste- respondió Tiffany con la mirada clavada en su vaso -Y muy larga, que comienza incluso antes de mi nacimiento.

-¿Es la historia que te llevo a Santinny?- cuestiono Ron con las orejas ligeramente rojas -He escuchado algunas.

-Todas nuestras historias son tristes- hablo Deborah colocando una mano en el hombro de su mejor amiga -No encontraras un solo Santinny sin un pasado triste.

-¿Cuál es la historia entonces?- pregunto el pelirrojo con la acostumbrada falta de tacto que Harry conocía tan bien y que en ese momento agradeció.

-Bueno creo que todo comenzó antes de que si quiera naciera- respondió Tiffany riendo ligeramente -Con la prestigiosa familia Potter…

Flash Back

POV Tiffany

La familia Potter siempre fue una de las mas ricas y prestigiosas de la comunidad mágica, de sangre pura, aunque sin intención, no eran exactamente partidarios del maltrato contra los mestizos o los hijos de muggles sin embargo tampoco se relacionaban mucho con esta clase de magos.

El primogénito de esta familia por aquellos años era Fleamont Potter quien se dedicaba al negocio familiar de creación de pociones aumentando el patrimonio de los Potter, después de algunos años llego sorpresivamente un nuevo miembro a esta familia, Charlus Potter. Charlus al contrario que su hermano mayor decidió aumentar la fortuna familiar contrayendo matrimonio con una mujer de su mismo abolengo, siendo la elegida Dorea Black.

Fleamont era feliz con su vida, pero al ver a su hermano conseguir una felicidad que él no conocía decidió retirarse y vendió su negocio para después buscar una buena mujer y casarse. Fleamont y Euphemia Potter eran una pareja ya mayor cuando tuvieron a su primer y único hijo: James Potter.

Por cosas del destino James Potter nació tan solo 10 meses antes que la primer y única hija de su tío Charlus: Annabella Potter.

Al contrario que James que era hijo único debido a la edad avanzada de sus padres, Annabella fue hija única porque su madre no consiguió un segundo embarazo, algo que era común entre las familias de sangre pura debido a su costumbre de casarse entre primos para mantener la pureza de la sangre.

Siendo hijos únicos James y Annabella crecieron siendo mimados por sus padres y rodeados de lujos, pocas veces recibieron un no por respeto, sin embargo, no les falto amor. Sus padres los adoraban y ellos se querían como hermanos. Hasta que William Montague apareció.

William Montague iba a la misma clase que Annabella pero mientras ella era Gryffindor como su padre, el pertenecía a la casa de Slytherin. James se había graduado dos meses antes de que el romance comenzara, en medio de pasillos escondidos y besos robados, un amor que estaba prohibido por quienes impulsaban siempre la rivalidad entre las dos casas.

Annabella sabía que nada sería fácil. Quizás antes, cuando la guerra aun no tocaba a Gran Bretaña su amor no fuera condenado, pero en esos justos momentos la guerra ya tenia formados sus bandos y muchos se resistían a creer que los bandos no eran Slytherin contra Gryffindor. Pero pensó que su familia la apoyaría después de todo su madre era Slytherin y su padre Gryffindor. Ellos tenían que entender.

William intento resistirlo. Sabia que no era buena idea, menos en esos tiempos de guerra. Pero cada vez que veía los ojos plateados de Annabella los pensamientos sobre la mala idea que era esa, desaparecían. Él quería amarla, pero dentro de su ser sabía que nunca podría desobedecer a su familia. Su padre simpatizaba con la causa del Señor Oscuro y sabia que, como su hermano, al graduarse solo le esperaba la marca tenebrosa.

Le oculto durante meses a Annabella el futuro que le esperaba, pero después de graduarse de Hogwarts la marca tenebrosa fue puesta en su brazo y entonces ya no pudo ocultarlo. Pero contrario a lo que pensó ella no huyo, al contrario, se quedo a su lado apoyándolo pese a las malas miradas de su familia.

Entonces la guerra empeoro. Fleamont y Euphemia Potter fueron asesinados por mortifagos, nada de lo cual hubiera importado si meses después no se hubiera descubierto que William era un mortifagos durante una batalla contra la Orden del Fénix y los aurores del Ministerio.

Al ver su rostro descubierto James Potter enloqueció y acabado el ataque busco a Annabella dispuesto a consolarla seguro de que había sido engañada. Annabella no admitió que ya sabía la verdad, pero insistió en que debían de hablar con William al respecto. Ni sus padres ni James quisieron apoyarla. Annabella fue prácticamente encerrada en su casa por sus progenitores convencidos de protegerla del vil mortifago que la había engañado.

Annabella urdió un plan junto con su elfina Nurbi para huir de la casa en pos de reunirse con su amado. En pocas semanas Annabella y William se casaron lejos de la familia Potter, quien habiendo descubierto la huida de su hija con uno de los mortifagos culpables de la muerte de Fleamont y Euphemia Potter decidieron desconocerla como hija. Meses después Charlus y Dorea Potter murieron de viruela de dragón. Annabella no fue notificada y James se encargo del sepelio de sus amados tíos quienes negaron hasta el día de su muerte la existencia de su hija.

Pero la vida marital con un mortifago no fue lo que Annabella esperaba. Viviendo en la esplendorosa mansión de los Montague se sentía como una prisionera, y aunque amaba a su marido veía como poco a poco la bondad y el humor que la enamoraron desaparecía a causa de las monstruosas cosas que el Lord le obligaba a hacer y presenciar. William era realmente infeliz con esa vida, pero ni sus padres ni su hermano parecían notarlo, o mas bien lo ignoraban satisfechos con las promesas de grandeza del Señor Tenebroso.

Para colmo de males El Que No Debe Ser Nombrado parecía pensar que la casa de cada uno de sus adeptos era SU casa, pues llegaba inadvertidamente y le gustaba incomodar a los anfitriones. Annabella sentía nauseas cada vez que lo veía. No era la vida que deseaba, para ella o su marido.

Entonces descubrió que estaba embarazada y estaba decidida a no tener a su hijo en ese ambiente pútrido y falso. Rogo y rogo a su esposo salirse de ese mundo, pero William temía las represalias del Señor Oscuro, pues poco tiempo antes Regulus Black, compañero de Slytherin había sido asesinado tratando de dimitir del servicio del Lord Oscuro. Annabella lo convenció de que la solución era buscar ayuda en la Orden del Fénix así que busco a sus padres para que la ayudaran, convencida de que la perdonarían por el amor que le tenían.

Pero tristemente descubrió que sus padres murieron meses antes. Con el corazón en una mano busco a la única familia que le quedaba: James Potter. El hermano que siempre deseo tener. Su vientre ya se notaba el día en que se presento frente a James Potter y le suplico ayuda, pero su primo solo le dio la espalda.

-Los mortifagos mataron a mis padres, tu sangre, y tu decidiste fugarte con uno- había dicho James Potter con una mano en la cintura y la cara roja de furia -¿Creíste que sería fácil? Pues ahí tienes las consecuencias, vive con la vida que elegiste.

Annabella lo busco tres veces más, pero siempre su respuesta era la misma y sus palabras crueles, sabiendo donde apuntar para hacerla sangrar más. Cansado de ver a su esposa sufrir William decidió planear la huida sin la Orden del Fénix. Planearon todo meticulosamente, pero el plan se vino abajo cuando su parto se adelanto y sus planes fueron descubiertos por los padres de William quienes los traicionaron al delatarlos con el Lord Oscuro temiendo las represalias si este lograba huir.

Así William y Annabella huyeron con una horda de mortifagos persiguiéndolos y una recién nacida en los brazos. No llegaron muy lejos, pronto fueron acorralados en un callejón y asesinados después de ser sometidos al cruciatus. ¿Por qué razón dejaron con vida a la bebé recién nacida? Quizás nunca se sepa, solo se puede suponer. Tal vez porque los mortifagos que al final encontraron a la pareja, no se atrevieron a matar a una recién nacida, después de todo la niña era sangre pura.

Por la razón que fuera la dejaron en ese callejón en medio de la lluvia, dejando que la vida misma definiera su destino. Ninguno de ellos fue castigado por ello, después de todo El Que No Debe Ser Nombrado estaba mas ocupado persiguiendo a los Potter, quienes se acababan de ocultar bajo el encantamiento fidelio.

Pero contrario a lo que los mortifagos esperaban, la niña sobrevivió, siendo encontrada por un policía muggle que decidió entregarla a un orfanato muggle. La niña fue identificada únicamente porque junto a su moisés su madre guardo su propio diario y una carta en la que se leía su nombre completo.

Esa niña por supuesto que soy yo, sabiendo solamente el triste pasado de mi familia gracias al diario de mi madre: Annabella Potter.

Cuando eres una pequeña niña en un orfanato lo único que ansias mas es lo que no puedes tener, no una familia, sino una identidad. Saber quien fuiste define quien eras ¿Qué puedes hacer al respecto cuando no sabes quienes son tus padres, donde están o porque te abandonaron? Tu única esperanza es crearte una nueva identidad al ser adoptado, entonces tendrás nuevos padres y serás alguien diferente. Alguien mejor.

Tenia 5 años cuando fui adoptada por una familia muggle, en ese tiempo no sabía que yo era bruja, el diario de mi madre permanecía siempre conmigo, pero aún no leía lo suficiente como para descifrar sus secretos, así que por las noches o cuando me sentía particularmente sola, lo hojeaba, fingiendo que entendía lo que decía, aunque a penas y sabia que significaban algunas palabras. Dentro del diario había una carta sellada, que iba dirigida a mí, de esa manera me apropie de mi nombre. Tiffany. Era todo lo que sabía.

Mis padres adoptivos eran buenas personas, una pareja con 10 años de casados que habían buscado de todas las maneras ser padres, pero nunca lo habían conseguido. Al principio me daban todo el amor que sus corazones guardaban para el hijo que nunca pudieron engendrar, pero un año después de llegar a su hogar ocurrió el milagro. El embarazo que tanto habían buscado llego cuando menos lo esperaban. Ellos no podían estar mas felices, yo en cambio tenia mucho miedo.

¿Me abandonarían ahora que iban a tener un hijo propio? ¿Ya no me querían? Aunque mi padre negaba todos los días que algo así ocurriera, yo podía sentirlo. Ellos ya no me prestaban atención como antes y seguido se olvidaban de que yo estaba ahí, algo inusual cuando hasta hace poco a penas y se me separaban.

Mi madre adoptiva tenia 5 meses de embarazo cuando paso, no fue mi intención, tan solo un accidente, pero no había nada que yo pudiera hacer para explicarlo, sabia tanto de eso como mis padres.

Aun siendo una bebé siempre me ponía muy nerviosa cuando llovía. Cuando estaba en el orfanato siempre me levantaba y me dormía en la cama de alguna de mis compañeras, y después en mi nuevo hogar me encaminaba a la habitación de mis padres y dormía con ellos. Pero ese día era el primero en el que llovía desde que el embarazo fue anunciado, mi madre se negó a dejarme dormir con ellos.

-No, no y no, ya eres una niña grande Tiffany- negaba mi madre mientras me conducía fuera de la habitación.

-Por favor querida, déjala que se quede hasta que se duerma- pedía mi padre, pero mi madre hacia oídos sordo a sus palabras.

Entre lagrimas fui guiada por mi madre embarazada a la habitación. Yo lloraba y me retorcía intentando volver con mi padre, mi terror a las tormentas apoderándose de mi pequeño cuerpo y entonces un rayo ilumino todo el cuarto por algunos segundos. Yo miraba fijamente la ventana y no supe explicar luego como paso, aunque mi madre afirmaba que había sido yo.

La ventana comenzó a romperse de a poco hasta que los cristales salieron volando de un lado a otro, algunos rasguñando mis mejillas. Luego como si un gran tornado arrastrara todo, la cama y todos los demás muebles fueron impulsados hacia la ventana, acumulándose hasta que la ventana fue cubierta totalmente, ocultando la oscura noche de su vista.

Mi madre gritaba en el suelo cuando mi padre entro a la habitación, yo lloraba acurrucada en el suelo.

-¿Qué paso? ¿Qué paso?- preguntaba una y otra vez mi padre mientras levantaba a mi madre del suelo y miraba impresionado el lugar.

-FUE ELLA, ELLA LO HIZO, ES UN MONSTRUO- mi madre gritaba histéricamente y fue lo ultimo que escuche antes de desmayarme.

Hoy sé que esa había sido mi primera vez en hacer magia accidental. Pero entonces, cuando desperté solo me encontraba asustada. Mi padre me hacia preguntas y yo solo respondía que no había sido yo. Mi madre en cambio me culpaba de todo, mi padre culpaba a la tormenta.

Desde ese día mi madre me huía, nunca quería verme y mi padre me veía analizándome, sin querer creer las palabras de su esposa. Pero con el correr de los días, más y más sucesos extraños ocurrían a mi alrededor. Teñí el cabello de la nana de naranja, incremente desproporcionadamente el tamaño de mi juguete favorito y mi madre casi cae desmayada al verme caminar sobre el agua de la piscina. Los sucesos se repetían una y otra vez.

Detrás de la puerta de su dormitorio yo escuchaba noche tras noche a mi madre insistir con mi padre que algo estaba mal conmigo, que yo debería ser devuelta al orfanato. Mi padre se resistía, pero cuando el bebé nació ya no pudo hacerlo más.

Mi madre no me dejaba nunca a solas con el bebé, estaba siempre vigilante sobre mí. Pero un día mientras alimentaba a su hijo en la cocina el teléfono sonó y ella se aproximo a un extremo de la cocina para contestar. Fueron un par de minutos, pero nos dio la espalda. Yo jugaba con una muñeca a menos de un metro de distancia del pequeño, y cuando comenzó a retorcer la cara comenzando a llorar yo empecé a aplaudir creyendo que así lo distraería y mi madre continuaría en su llamada. Entonces cada vez que aplaudía chispas de colores saltaban de mis manos, una y otra vez y mi hermano y yo reíamos alegres. Pero todo se descontrolo en un segundo. Mi madre giro a vernos y al ver lo que estaba haciendo colgó y se aproximó tomándome del brazo me alejo de su preciado bebé.

-ALEJATE DE EL- grito mi madre mirándome con unos ojos que jamás olvidare. Una mezcla de miedo y asco y vergüenza, que hirió mi corazón. De nuevo yo no quería lastimar a nadie, pero repentinamente el frutero sobre la mesa comenzó a arder en llamas.

Mi madre grito fuertemente y tomo al bebé para después salir corriendo de la habitación pidiendo ayuda sin importarle dejarme ahí sola.

Recuerdo haber llorado y cerrado los ojos fuertemente, cuando salí corriendo de la habitación el fuego ya se había extinguido.

Mi padre no me pudo defender después de eso. Intento fervientemente devolverme al orfanato, pero la adopción no se pudo anular, el juez fue firme en su decisión, yo era su responsabilidad. Me sentí aliviada pero después de meses viviendo en una casa donde eres poco menos que un fantasma me di cuenta de que era preferible que me regresaran al orfanato.

La casa de mis padres adoptivos era mas bien una mansión, había días en los que me perdía buscando que alguien se diera cuenta de que no estaba ahí, pero siempre me rendía cuando la noche entraba y nadie me buscaba si quiera. Los sirvientes eran los únicos que ocasionalmente me prestaban atención, o al menos me daban de comer. Escape un par de veces, pero nunca llegaba a alejarme lo suficiente antes de que un vecino o la policía me encontraran y me regresaran a casa. Si es que aun la podía llamar así.

Las cosas extrañas seguían ocurriendo a mi alrededor, pero cuando aprendí a leer con el diario de mi madre logré comprender un poco de todo lo que ocurría. En el Annabella Potter narraba fantásticos eventos en el ultimo curso en Hogwarts, y después en la guerra contra Voldemort. No entendía muchas cosas de las que hablaba y aunque no sabia si todo lo que ahí estaba escrito era verdad en el fondo de mi corazón sentía que todo eso podía ser cierto, que yo pertenecía a algo mucho más grande.

Por años soporte estoica la indiferencia de mis padres, una indiferencia que inculcaron en mi hermano adoptivo, quien aprendió de sus padres la crueldad para tratarme, y con el tiempo al saber que era una bruja y a pesar de lo maravillada que me sentía por saber que la magia existía y que esas cosas que yo solía hacer eran producto de mi herencia mágica, decidí dejar de hacerlas para evitarme más problemas y con el tiempo las cosas solo dejaron de suceder, con lo que yo me sentía incluso más sola, pues sentía que había perdido la magia que mis padres me habían dejado como única herencia.

Vivía en un infierno y no es que mis padres me golpearan, pero poco a poco me prohibieron comer en el mismo lugar que ellos, trasladaron mis cosas a la habitación mas alejada de la de ellos y su preciado hijo, y mientras él asistía a un exclusivo colegio privado yo era educada en casa por una profesora estricta que era la única cara que veía a parte de la de los empleados de la casa y de mi supuesta familia.

Crecí aislada, nunca conocí la amistad, el amor o siquiera un poco de fraternidad humana. La única persona que pareció amarme alguna vez fueron mis padres verdaderos, aquellos que habían muerto cruelmente, de esa manera y a pesar de que solo era una niña aprendí a guardar rencor a quienes me habían condenado a vivir una vida que no me pertenecía, una vida que ni siquiera podía llamarse una vida de tan patética que era.

Mientras crecía mi único refugio para conocer el mundo que la soledad en la que vivía me impedía ver, fueron los libros. Por ellos era que sabia que fuera de las paredes de mi habitación había un mundo en el que las personas se amaban, donde había magia y maravillas. Algunas historias hablaban de maldad, pero esa la conocía sin necesidad de salir de mi casa.

Mi historia favorita siempre fue la de Hansel y Gretel, básicamente por la parte en la que los dos niños eran encerrados en la casita de dulce por la bruja y es que yo sentía que ese momento del cuento era igual a mi vida. Mi casa, o mejor dicho la casa en la que vivía, era muy bonita y para muchas personas tan tentadora como una casa hecha de los mas deliciosos dulces y aunque mis padres no querían comerme yo consideraba el trato que me daban igual de cruel que el prospecto de comerse a un par de niños.

Mi casa era como una jaula, de oro, pero jaula al fin, en la que el pájaro que la habitaba, yo, había sufrido tanto en soledad que ya ni siquiera recordaba como volar. Que ya ni siquiera quería volar.

Fin POV Tiffany

Fin Flash Back

-Cuando cumplí la edad necesaria Cruella llego a sacarme de mi jaula- continúo narrando Tiffany con la mirada clavada en el techo y en una de sus manos el vaso ya vacío de wisky de fuego -Llegar a Santinny fue muy duro, no estaba acostumbrada a estar rodeada de gente y cuando intentaba hacer magia tal parecía que en verdad la había perdido. Primero no pasaba nada y después cada que lo intentaba era un auténtico desastre.

-Tienes razón- murmuro Ron con las orejas sonrojadas -Es una historia muy triste.

Tiffany no respondió solo tomo la botella de wisky de fuego ya casi vacía y se sirvió lo que quedaba de esta en su vaso.

-Intento no pensar en eso- negó Tiffany intentando sonreír, pese a que era evidente que no le era fácil, y les mostro la botella de wisky de fuego ya vacía -Esto ya se acabó ¿Conseguimos otra?

En ese momento la puerta de la Torre Sur fue abierta y desde su lugar Harry pudo ver a una chica, aunque no pudo reconocerla, que se despedía de alguien que era cubierto por las sombras, dejando la puerta abierta en medio de su despedida y Harry decidió que había tentado ya demasiado al destino, así que se apresuro a la puerta antes de que la estudiante terminara de despedirse y cerrara la puerta.

-Aun no entiendo como es que no las atrapan con wisky de fuego en su dormitorio- preguntaba Ron cuando Harry llego a la puerta aun bajo la capa -¿Y a todo esto de donde la sacaron?

Harry ya no escucho la respuesta de las Santinny solo el eco de sus risas ante la pregunta de su amigo. Al llegar a la Sala Común esta permanecía tan solitaria como cuando la dejo, y Harry se dejó caer frente a la chimenea, quitándose la capa. Sus pensamientos rondaban alrededor de lo que había escuchado de su prima.

Harry no sabia si era peor el trato que los Dursley le dieron o el que la familia adoptiva de Tiffany le dio a ella. No se imaginaba que seria el permanecer tanto tiempo sin tener siquiera contacto con la gente, en completa soledad y encerrada sin salir al mundo siquiera para ir a la escuela.

Es cierto que los Dursley solo le hablaban para regañarlo o darle ordenes, que lo hacían dormir en una alacena y que en la escuela no tenia amigos, pero de alguna manera le parecía que la soledad y total encierro al que sometieron a Tiffany había sido aún más cruel.

Pero aun peor era el pensamiento de que tal vez su padre contribuyera a que Tiffany tuviera tan trágico destino, tal vez su tía Annabella se había equivocado al casarse con un mortifago y que su padre no obligo al de Tiffany a unirse a Lord Voldemort, pero ¿No ayudarla a esconderse para que el Lord Oscuro no la encontrara? Harry no sabía que pensar sobre eso.

Si Harry estuviera en el lugar de Tiffany y supiera que hubo una persona, sangre de su sangre, que podría haber ayudado a sus padres, haciendo la diferencia entre que sus padres murieran y el que vivieran y esa persona se hubiera negado a ayudarlos ¿El llegaría a perdonar a esa persona o le guardaría rencor a pesar de que ya estuviera muerto?

Harry no quería ni pensar en la respuesta de esa pregunta.

De hecho, por el momento no quería pensar en nada por el momento. Las palabras parecían revolverse en su mente sin ningún sentido. Harry jamás se sintió tan confundido como en ese momento, por primera vez las líneas entre el bien y el mal parecían desdibujarse ante sus ojos, dejándolo sin saber donde era arriba y donde era abajo.

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No se si aun tengo alguien que siga esta historia, pero lo cierto es que le tengo mucho cariño, fue mi primer fanfic y aunque ahora Harry Potter no me inspira como antes no me siento capaz de dejar esta historia a medias. La terminare, aunque no tenga un solo lector que me lea. Aunque claro espero que aun haya alguien por ahí.

Próximo Capitulo: Como Piezas de Ajedrez

"Harry no sabe que pensar acerca de su prima Tiffany o de las Santinny. Lo único que sabe es que quiere recuperar su amistad con Ron, algo que se complica por momentos con la tercera prueba del Torneo a la vuelta de la esquina"

Dejen, aunque sea un review por favor.

"A veces la indiferencia y la frialdad causa mucho más daño que la aversión declarada."

Fanny