Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esta historia con el único fin de entretener.

Arco II

Capítulo 18: Misión

Konohagakure

El que Naruto se sintiera frustrado era natural. Había trabajado mucho por lograr ejecutar una técnica sólo para que al final no fuera capaz de usarla de nuevo, era peligrosa para su cuerpo y ponía en riesgo su vida como ninja. Se sentía exhausto, estar en el hospital era muy aburrido incluso si sabía que no duraría tanto tiempo allí.

—Hola Naruto —escuchó le saludaban una vez la puerta se abrió.

—¡Rin nee-chan! —Exclamó sonriente al verla—Ha pasado mucho, creí que estarías en Amegakure.

—No, bueno, saldré a una misión mañana, pero quería venir a ver como estabas. Sakura me contó todo lo de su misión —hablaba mientras se acercaba a su cama y tomaba asiento en un banco—¿Puedo…?

—Adelante —asintió, viendo como la mayor acercaba sus manos al yeso y empezaba a aplicar su ninjutsu médico a través de este—¿Y Obito nii-chan?

—Él está en una misión de Akatsuki —respondió, pensando en el formato que había leído del daño que recibió Naruto en la misión—¿Cómo fue enfrentarse a Tsuki no me? —Preguntó sorprendiendo al rubio—Se supone que es nuestro trabajo, pero no hemos logrado encontrar a ninguno…

—Pues fue muy duro, no lo hubiera logrado nunca sin ayuda de Kakashi-sensei y el capitán Yamato —sonrió al pensar en el duro entrenamiento, aunque no dejaba de pensar que quizás no había valido tanto la pena, esa técnica le provocó mucho más daño del que podía soportar.

—Deberías darte más crédito, lograste algo que ni el Cuarto Hokage pudo —sonrió, retirando sus manos para colocarlas sobre su regazo. Bajó la mirada un momento, meditando un poco sus siguientes palabras—. A decir verdad, quería hablar sobre algo más, algo que tú y yo tenemos en común…

—¿Eh? —Le miró con más interés, admitía que le daba curiosidad saber a qué se refería, tener algo en común con alguien a quien admiraba sonaba emocionante—¿También tienes chakra del tipo viento? Porque eso me ayudaría ahora…ahora que Asuma-sensei no está…—ladeó la mirada al recordar la muerte del mencionado.

—Oh no, lo siento, en realidad mis tipos de chakra son fuego, agua y yang —explicó, notando algo de desanimo en el chico—, aunque no domino técnicas de fuego como tal, Obito me enseñó a usar la gran bola de fuego, pero no me sale para nada como la suya —rió un poco.

—Oh, qué mal, bueno he escuchado que nadie iguala el control de los Uchiha en el katon —se encogió un poco de hombros—¿Y entonces qué es? —Preguntó aun ansioso por saber.

Rin guardó silencio unos segundos, no era algo fácil de decir. Dejó salir un suave suspiro antes de mirarle con un poco de seriedad.

—Naruto, dentro de mí, al igual que contigo, se encuentra una de las bestias con cola —dijo finalmente. Naruto abrió sus ojos en su totalidad, como si no diera crédito a lo que acababa de escuchar—, yo también soy un jinchuuriki.

—¿…qué? —Preguntó incrédulo, no podía creer que ella fuera como él o como alguna vez lo fue Gaara.

—Sucedió hace muchos años, ninjas de la aldea de la Niebla me secuestraron —comenzó a explicar lo más simple que pudo—, ellos sellaron un biju en mi interior con la intención de liberarlo en cuanto yo regresara a Konoha, era parte de su plan dejar que Kakashi me rescatara en ese momento sólo para traerme de vuelta...

—¿Por qué no me lo dijiste antes? —Preguntó confundido—¿Por qué nadie…?

—Era un secreto decretado por el Cuarto —se adelantó a decir—. Él modificó el sello para que no pudieran controlarlo a larga distancia, de esa manera no representaría un peligro para aldea y pude regresar, aunque quedó como un secreto entre los altos mandos, los Hokage y los miembros de mi equipo, también un miembro del clan Hyuga llamado Ko. Con el tiempo, a raíz de un accidente, más personas lo supieron y fue difícil trabajar en otros equipos, por eso por lo general trabajo con Obito. Actualmente lo sabe también el líder de Akatsuki

—¿Por qué…?—Aquella pregunta le tomó desprevenida—¿Por qué nos hacen esto? ¿Por qué son capaces de decidir de esta forma sobre nuestras vidas? Todo por convertirnos en armas de destrucción…

Con esas palabras Rin entendió que Naruto estaba enojado, pero no con ella, sino con quienes decidían hacerles semejante cosa. Ansiaba decirle que eran circunstancias diferentes, sabía que Minato le había confiado tal poder a su hijo no tanto para convertirlo en un arma sino en un héroe.

—Sé que es duro, yo también tuve miedo y de no ser por las personas que quiero, esto hubiera sido más fuerte que yo —dijo llevando una mano a su estómago—, me di cuenta que no se trataba del sello, sino de la fuerza de voluntad. Sé que tú también entiendes eso, ¿verdad? —Sonrió levemente tras decir aquello.

—Tienes razón…—Naruto bajó la mirada, aunque sonrió un poco al pensar en las personas que más quería, que eran importantes para él: los miembros de su equipo, Tsunade, Jiraiya, sus amigos, Rin y Obito, Iruka. Había personas a las que valoraba demasiado, personas que le rescataron de la soledad y le daban la voluntad que necesitaba para seguir—¿Y cómo haces para convivir con el…?

—Al principio era difícil, pero…—la puerta se abrió, interrumpiendo lo que estaba por decir. Ambos giraron el rostro, encontrándose con Sakura y Sai.

—Rin-senpai —habló la pelirrosa—¿Interrumpimos algo?

—Oh no, para nada —negó sonriente—. Seguiremos hablando después ¿de acuerdo? Tengo que irme.

—Claro, adiós Rin nee-chan, suerte en tu misión-ttebayo —se despidió antes de mirar a sus dos compañeros de equipo quienes venían a avisarle del alta y pretendían llevarle a comer, cosa que le emocionó mucho.

Amegakure

Rin había partido a una misión de reconocimiento junto a Hana Inuzuka, cosa que tenía a Obito muy ansioso, por no decir nervioso. Pero debía estar tranquilo, sabía que ella podía cuidarse muy bien y con una Inuzuka cerca podría evitar el peligro.

—Te siento más ansioso de lo usual —comentó Shisui. Ambos se encontraban en la zona de entrenamiento de la base, en espera de las instrucciones de Yahiko.

—Tengo demasiadas cosas en la cabeza —admitió, viendo a algunos de sus compañeros entrenar, aprovechando que había un mejor clima que del usual.

—Deberías sentirte más tranquilo: tres miembros de Tsuki no Me han sido neutralizados —dijo recordando los eventos tras el secuestro del Kazekage y los recientes—¿No debería ser esa una buena señal?

—Si no hubiera desaparecido otra jinchuuriki, tal vez —suspiró, bajando la mirada un momento mientras se apoyaba más del barandal—. No solo se trata de Rin, también está Naruto y las vidas que siguen arruinando esos bastardos…

—¿Lo dices por Asuma-san, cierto? —No necesitó una respuesta—También por Itachi y Sasuke…

—No he hecho nada bueno en todo este tiempo, ni para Akatsuki ni para Konoha —dijo con un gran pesar en su voz.

—No creo que eso sea cierto, ¿Qué hay del incidente de hace diez años? Cuando laNiebla sangrienta intentó recuperar al Sanbi. Enfrentaste a muchos ninjas de esa aldea, incluso a uno de los siete espadachines y eso es solo por nombrar algo…—Shisui sonrió ligeramente—Creo que menosprecias tus logros y no deberías, eres un ninja muy habilidoso y respetado.

Obito giró su rostro para verle con algo de sorpresa, llegando a sonreír ligeramente antes de ver hacia donde estaba Konan con las que fueron sus tres aprendices entrenando, a su parecer se habían hecho muy fuertes desde su ascenso a chuunin.

—Tal vez me sienta más tranquilo cuando logre sacar lo que está atorado en mi mente —murmuró, desviando la mirada hacia sus manos cubiertas por aquella tela negra— y también cuando Tsuki no Me desaparezca…

—Cuando eso pase podrás casarte con Rin-san —bromeó, haciendo que el mayor se pusiera tan rojo como el pelo de un Uzumaki. Shisui soltó una carcajada, no necesitaba ver para saber que era así—¿Te da miedo acaso?

—N-No, es que no he pensado en algo así —se mordió un poco los labios—, bueno sí, lo he pensado muchas veces, pero no creo que aun sea el momento indicado.

—¿Y cuando crees que lo sea?

—Para serte sincero, no tengo la más mínima idea…

Volvió la mirada hacia Konan unos segundos, aunque entonces una nueva punzada se hizo presente en su cabeza junto con una imagen que le pareció tan aterradora como muchas otras que le habían llegado así: podía ver a Konan, desangrándose mientras una mano cubierta por un guante negro la asfixiaba hasta la muerte.

—¿Obito? —Shisui apoyó una mano en el otro, con sus otros sentidos podía percibir que el otro no se encontraba bien. El nombrado sujetaba su cabeza, tratando de resistir el dolor —¿Qué pasa?

—N-Nada, estoy bien…—respiró profundo y sacudió su cabeza, no quería llamar la atención de los demás, pero el problema era que esta vez no se trataba de un dolor fugaz, persistía así como aquellas imágenes.

En algún momento el dolor incrementó y cayó de rodillas. Los llamados de Shisui alertaron a los que por allí se encontraban, quienes de inmediato se acercaron, alarmados por la situación.

—¡Obito! Reacciona, por favor, mírame —Konan le sujetaba por los hombros, en un intento de que se tranquilizara—, por favor dime que sucede…

—Ko…nan…—apenas pudo balbucear antes emitir un grito de dolor y luego quedar inconsciente.

—Daibutsu, Kyūsuke, ¡llévenlo a la enfermería!

Con los constantes movimientos de Tsuki no me y de Akatsuki, Orochimaru se había visto en la necesidad de movilizaralgunos subordinados para adelantarse a sus planes, no podía dejarlos tener tal ventaja y sabía bien como podía molestar a ambos bandos en lo que todo estaba listo para tomar el cuerpo de Sasuke.

Los tres perros de Hana se agruparon con ella una vez pudieron dar con su destino. Aquel inmenso lago se veía bastante normal, pero al parecer guardaba una conexión especial con el biju de tres colas.

—Si la investigación resulta ser cierta, entonces puede que esto me ayude a perfeccionar el control en el modo biju —comentó Rin, observando la gran extensión de agua dulce antes realizar los sellos relacionados al jutsu de invocación—¡Kuchiyose no jutsu! —Exclamó, colocando su mano en el suelo.

Del sello de invocación aparecieron varias versiones miniatura del Sanbi, las cuales ingresaron al agua con la intención de investigar las profundidades de este.

—Creo que lo mejor por ahora es ocultar nuestra presencia aquí —sugirió la Inuzuka; Rin asintió antes de colocar una barrera de neblina a lo largo del lago, con el olfato de Hana y los canes estarían bien.

Con Naruto estando con Jiraiya y contando con Yamato para encargarse del resto del equipo, Kakashi aceptó la misión impuesta por la Hokage y partió junto al equipo Kurenai para investigar la zona donde era posible hubiera una guarida de Orochimaru, o al menos eso le explicó la Quinta de acuerdo al último mensaje de un ANBU antes de morir.

Claro que la misión se extendió un poco más de lo previsto y es que al dar con la dichosa guarida, esta se desplomó antes de que pudieran investigar algo más, incluso cuando Hinata le dijo que aún quedaban personas vivas en su interior. Así que no debían sólo marcharse, si todo indicaba que había sirvientes de Orochimaru que escaparon antes, debían al menos atrapar a uno y sacarle toda la información posible.

Si bien recordaba, tanto Rin como Obito se encontraban fuera del país del fuego también. Admitía que extrañaba realizar misiones en conjunto con ellos, no porque tuviera algo en contra de los equipos que le asignaban, sino por influencia de la nostalgia.

—Kakashi-sensei, ¿Está todo bien? —La pregunta de Hinata le sacó de sus pensamientos.

—Sí, sí, sólo estaba pensando —respondió. Quizás cuando volvieran, podría solicitarle a la Quinta que su siguiente misión fuese con ellos, no creía que su misión actual fuese a durar mucho o ser tan problemática.

Vaya que se equivocaba.

Rin y Hana avanzaban por el enorme lago, aunque por mucho que lo habían revisado, no habían encontrado nada en especial. Claro que para la ninja medico era un lugar perfecto para la meditación y la concentración, así como que los clones pequeños del Sanbi le ayudaron a encontrar plantas medicinales en el fondo de este, pero más allá de eso, no es como que hubiera algo verdaderamente sospechoso.

—¿De verdad existirá una conexión entre este lago y el Sanbi? —Cuestionó la Inuzuka, llegando a suspirar ligeramente, comenzaba a sentirse bastante exhausta de tanto darle vueltas a aquel gran cuerpo de agua—¿Usted siente algo diferente?

—No percibo nada muy diferente —se llevó una mano a uno de los bolsillos de la mochila amarrada a su cintura para sacar una bolsita con píldoras de soldado, entregándole una a la ninja rastreadora—. Es un lugar tranquilo, casi perfecto para entrenar, pero más allá de eso…

—Si es así, tal vez deberíamos salir del lago, ya es algo tarde —respondió luego de tragarse la píldora, al menos eso le ayudara con lo del cansancio—. Llamaré a mis… ¿Rin-senpai?

—¿Escuchas algo? —Preguntó, sintiendo algo extraño recorrerle el cuerpo. Se llevó ambas manos al estomago, abrazándose a sí misma para desconcierto de la menor.

—¿Se encuentra bien? —Le fue inevitable mostrarse preocupada, ayudándole a sostenerse en caso de acabara perdiendo el equilibrio—No escucho nada, pero si puedo oler algo, es muy vago, aunque no es muy lejos de aquí…—cerró sus ojos un momento, concentrándose en el leve aroma que le llegaba, el olor del lago no le ayudaba mucho a concentrarse.

—Por ahora volvamos a la orilla, tal vez nos precipitamos al creer que no había nada importante aquí. Este lago aun es muy grande, tal vez nos falta por revisar mucho aún, además que quiero hacer algunas cosas con las plantas marinas que encontramos…

Ambas volvieron a la orilla más cercana, reuniéndose pronto con los tres canes de Hana. En teoría, el lugar en el que estaban no era peligroso, pero nunca estaba de más ser precavidas. Inuzuka estaba para cuidarle y estar alerta en lo que Rin realizaba la investigación del lago. Había muchas cosas que quería descubrir, como las propiedades del agua y de algunas plantas acuáticas que solo parecían crecer ahí.

La bestia en su interior ya le había dicho que había habitado aquel lago antes, muchos años atrás, incluso antes de estar en manos de la Niebla. Quizás por ello su vegetación parecía ser única y eso le ayudaba en una investigación a nivel médico, había una enfermedad que llevaba un buen tiempo investigando, enfermedad que había acabado con la vida de Ameyuri Ringo y otros ninjas más.

La misión que llevaba Kakashi con el equipo Kurenai se había hecho más compleja de lo que esperaban debido a la clase de enemigo que enfrentaban, tanto como para requerir refuerzos conformado por su verdadero equipo comandado por Yamato. La mujer que manipulaba el elemento cristal como sus raros subordinados eran peligrosos, aunque tardaron en entender cuáles eran los planes que Orochimaru y Kabuto tenían con ellos y aquel extraño niño de ojos rosáceos.

—Hana, ¿no sientes algo extraño? —Cuestionó la jounin tras recoger todo con lo que había estado trabajando a orillas del lago. No hacía mucho habían escuchado un fuerte estruendo, similar a un cristal rompiéndose y ahora percibía una sensación extraña en el aire.

—Quizás tenga que ver con lo que escuchamos hace rato, aunque fue algo lejos no creo que sea bueno permanecer más tiempo —señaló ante la posibilidad de verse envueltas en algún combate, eso era lo que debían evitar y por lo que acompañaba a la jinchuuriki, aunque el olor del lago le dificultaba un poco las cosas. De repente, los gruñidos de sus tres canes le alertaron de inmediato—¿Rin-senpai…?

—Es esta sensación otra vez…es como si me quemara el estomago —se llevó ambas manos a dicha zona, sosteniéndolo en un intento de soportar el dolor. Apretó los ojos con fuerza por un momento antes de fijarse en como el chakra parecía brotar de su cuerpo sin control, llegando a destrozar su piel y mezclarse con su sangre—¿Estoy perdiendo el control…?

—¡Rin-senpai!

—¡Aléjate, Hana! —Exclamó antes de retroceder hacia el agua. La cabeza le dolía demasiado y no podía controlar el flujo de chakra, chakra que no era suyo sino del Sanbi—Isobu, ¿qué está pasando? ¿Por qué intentas salir…?

No es a propósito, hay una extraña fuerza que me obliga a salir…—respondió el biju, notando como el lago que representaba el subconsciente de Rin se tornaba rojizo—Solo los Karatachi podían hacer algo como esto…Perdón Rin, no tengo ningún control…

La Inuzuka solo pudo presenciar como pronto la ninja medico se transformó completamente en enorme biju y como pronto se sumergía en las profundidades del lago, alejándose hacia el lugar en el que los enemigos de los equipos de Kakashi y Yamato ahora permanecían junto aquel niño que parecía hacer emerger los poderes de la tortuga de tres colas.

Continuará…