Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es completamente mía. Está PROHIBIDA su copia, ya sea parcial o total. Di NO al plagio. CONTIENE ESCENAS SEXUALES +18.


Recomiendo: Heaven – Bryan Adams

Capítulo 16:

Luz y esperanza

"Oh, pensando en nuestros años jóvenes

Solo estábamos tú y yo

Éramos jóvenes, salvajes y libres

Ahora nada puede alejarte de mí

(…) Me haces volver por más

Bebé, eres todo lo que quiero

(…) Estamos en el cielo

Y el amor es todo lo que necesito

Y lo encontré allí, en tu corazón…"

Bella no entendía qué ocurría. Era una acidez constante con la cual había comenzado a lidiar desde hoy en la mañana. Se pasó una mano por la barriga para calmarse y pronto como aquello ocurrió, las náuseas siguieron. No podía tolerar el fuerte olor de la comida hindú.

—¿Qué pasa, Bella? —preguntó Gerald, quien durante toda la mañana se había comportado muy distante con ella.

Intentó sujetarse de él mientras tragaba, aguantando el impulso de vomitar todo el desayuno.

—Definitivamente me he enfermado —quiso bromear.

Rose la miraba recelosa.

—No, tú te irás a casa ahora. ¿Bien? —Le dio un suave empujoncito—. No aceptaré negativas de tu parte.

—Yo te llevo —se ofreció Gerald.

—Gracias —dijo.

Cuando se acomodaron en la moto, ella aún se sentía muy incómoda con todo.

—Gerald —lo llamó antes de subir.

—¿Sí?

—Lamento todo.

Sonrió.

—¿Lo dices por el policía? —Ella miró al suelo—. Habría que ser un imbécil para no darse cuenta de que él te ama hasta los huesos. ¿Te buscó? —Bella asintió—. Me lo imaginaba. Vaya suerte tiene ese tipo, porque eres la mujer más genial que he conocido nunca.

—Lo siento.

—¿Qué? ¿Por qué? Nunca fue como que me dieras alas o hayas hecho algo egoísta, fuiste amigable y eso es todo lo que agradeceré, para lo demás, me lamento, me habría gustado llegar antes que él. Ahora súbete, que sigues muy pálida. ¿Adónde quieres que te lleve?

—A la farmacia, pediré algo para las náuseas. Gracias.

—Claro, pero luego a casa, ¿bien?

Se rio.

—Está bien.

.

Bella miró a la vendedora, quien mascaba chicle con la boca abierta.

—Buenas tardes —le dijo.

—Mmm… ¿Qué quiere?

—Me gustaría algo para las náuseas y la acidez, me he sentido rara y también cansada…

La mujer se dio la vuelta con un suspiro y se perdió tras las repisas de medicamentos. Bella miró a su alrededor, a la espera, juntando sus pequeñas manos en el mostrador. Unos minutos después, la mujer le mostró tres cajas.

—¿Qué son? —preguntó.

—Ácido fólico, un antiemético para su caso y una prueba de embarazo —respondió de manera despreocupada.

Ella pestañeó.

—¿Una prueba de…?

Siguió pestañeando.

—¿Va a llevarlo?

Le habían comido la lengua.

—S… sí.

La mujer seguía comiendo chicle, nada preocupada de su alrededor. Le pasó las tres cajas por la máquina, le dio el total y luego pagó, aún con la mente en blanco y los movimientos automáticos.

—Gracias —fue lo único que pudo decir.

—¡El que sigue!

Caminó con su bolsa y se lo guardó en el bolso, mordiéndose el labio inferior ante lo que comenzaba a gestarse en su cabeza.

—Una prueba de…

¿Podía ser? Ay Dios, ¿qué iba a hacer ahora? Era algo que le costaba internalizar, como si fuera imposible.

En ese mismo segundo sintió mucha hambre. Demasiada. Fue tan voraz e intensa que necesitó de algo rápido. Había una tienda de tacos en la esquina, por lo que no tardó mucho en decidirse. Sí, quería tacos. El olor le hizo suspirar, lo que le hizo recordar a su madre cuando estaba embarazada de su hermano. Constantemente tenía hambre y se sentía muy nauseosa al comienzo.

Se sintió nerviosa, dejó que los pensamientos cesaran y se sentó en la banquita, con el burrito entre sus manos.

¿Qué iba a suceder si lo que insinuó la vendedora era cierto? Nunca se pensó siendo mamá, así como tampoco pensó cómo sería conocer al padre de su hijo.

—Edward —susurró, comenzando a sonreír.

Aquello sí la hacía feliz. ¿Edward se pondría así? ¿Querría tener hijos con ella? ¿Le gustaría cambiar pañales y enseñarle a caminar?

"Ay, no, ¿qué estoy pensando?", se regañó internamente, dándole un mordisco a su burrito.

Se sintió sola y quería pasar la tarde con alguien, por lo que fue hasta un teléfono público y le marcó a Alice. No quería molestar a su sheriff, de seguro necesitaba seguir su trabajo. Una amiga era lo que más añoraba.

.

—¿Embarazada? —preguntó ella, acurrucada en su sofá.

Alice vivía en una pequeña casita con mucho color rosa. Era muy linda y olía a chocolate, lo que le hizo sentir hambre de nuevo.

—¡No lo sé aún! —exclamó, mordiéndose una uña—. Tengo que hacerme la prueba.

—¡Pues hazla!

—Es que me pone nerviosa.

Su amiga suspiró y se acomodó a su lado.

—¿Y qué pasa si es positivo?

—¡Tampoco lo sé!

—¿Y quién sería el papá? ¿O no lo sabes?

—¡Claro que lo sé!

—Entonces dímelo, ¿sí? ¡Anda!

Bella suspiró y siguió mordiéndose la uña.

—Es… el sheriff Cullen.

Alice se quedó pestañeando un largo rato, como si se le hubieran acabado las baterías.

—¿Me estás jodiendo?

Ella negó.

—No, definitivamente me estás jodiendo.

—¡Que no!

—¡¿Qué?! ¡El sheriff Cullen! Ay por Dios, pero ¿cómo pasó? Es que… tú eres tan alternativa, él tan… serio…

Se calló cuando vio los ojos de amor en su amiga.

—Estás muy enamorada.

—Todo fue muy rápido. Claro que estoy enamorada. Demasiado.

—Estoy en shock. Él es muy guapo, bueno y… me lo imagino un buen padre.

Por primera vez, Bella se llevó la mano al vientre.

—Pero olvidémonos de eso, ¿sí? Necesitas descansar y pensar en hacerte esa prueba cuando sea el momento correcto. Recuerda que si necesitas que te acompañen, yo siempre estaré para ti, ¿vale?

—Gracias, Alice. —Se sonrieron.

—Ahora iré a prepararte algo para comer, sé que ese burrito no fue suficiente. Ponte cómoda.

—Alice.

—¿Sí?

—¿Tienes un papel y una pluma?

—Oh, claro, déjame buscar.

Una vez que estuvo sola, se acomodó en el sofá y se puso a escribir, pensando en la primera persona a la que quería contarle algo como esto además de Edward: su querida abuela.

.

Ella miró hacia la playa, contemplando las olas chocando con la arena. Vio a sus tres nietos. La mayor le abría los brazos a los más pequeños, mientras su hijo mayor los vigilaba junto a su esposa y más allá estaba su hija menor, sonriendo con el hombre de su vida.

Suspiró y tomó la carta, una que sabía lo que significaba.

"Querida abuela

Quiero contarte algo que me ha hecho muy feliz: ¡estoy enamorada! Es el mejor hombre jamás podría haber conocido. ¿Crees que está bien ilusionarse de esta manera? No sabes lo amada que me hace sentir.

Ahora… Quiero contarte otra cosa.

Creo que estoy embarazada, abuela. No voy a mentirte, tengo miedo. ¿Qué se hace ahora? Nunca me había puesto en este lugar, ya sabes, apenas y tengo veintidós.

En fin, solo quería hacerte feliz con la noticia

Te ama mucho

Tu nieta Bella".

Ella suspiró al terminar de leer y se pasó la mano por el vientre, sintiendo la misma sensación de aquella vez.

—Tan adulta, tan… feliz —musitó.

Quería que lo fuera siempre.

.

Edward estaba mirando el portafolio de la investigación cuando recibió la visita de Jessica y su equipo. Venían de revisar las fronteras de la ciudad, lugar desde el cual seguían buscando a los imbéciles que habían estado a punto de llevarse a Bella. El único que había podido apresar aún estaba en observación por su pie.

—Ha habido actividad sospechosa en la zona de las ventas —afirmó la mujer—. El problema fue que descubrimos a una mujer en uno de los coches.

Edward frunció el ceño.

—¿Una mujer?

Jessica miró a sus colegas.

—Creemos que se trata de Isabella Swan.

—Imposible —afirmó, olvidándose de que sonaba demasiado conocedor para afirmarlo de buenas a primeras, al menos como un sheriff.

—Estamos muy seguros de que era ella.

Negué.

—Tiene que haber un error. Yo… —Apretó los labios—. ¿Qué más tienen?

Jessica contemplaba al sheriff, extrañada con su comportamiento.

—Encontramos cocaína en el lugar. Debió ser una entrega rápida. Asumimos que quieren volver a tomarse las fronteras para aumentar su comercialización.

Edward apretó la mandíbula.

—Trajimos al tipo que apresó la otra noche. Paul.

Respiró hondo.

—Iré enseguida.

El sheriff pidió a todos que guardaran silencio mientras se encargaba de visualizar al tipo, con ambas manos esposadas sobre la mesa. Él encendió un cigarrillo y cerró, mirándolo con los ojos entrecerrados.

—Buenas tardes —espetó.

—Buenas tardes —respondió el tipo.

—¿Contento con la herida en su pie?

—¿Me está jodiendo?

—Estás hablando con el sheriff, cierra la boca.

Carraspeó.

—¿Qué quiere saber? De todas formas pasaré un rato en prisión.

Edward se apoyó en la mesa, mirándolo a los ojos mientras se apoyaba en ella.

—¿Dónde está Newton? —exigió saber.

—No lo sé.

—¡¿Por qué querías llevarte a esa chica?!

—Porque eso pidió el jefe.

Se le apretó la garganta.

—¿Para qué?

—Porque nos dará dinero por ella…

—¡¿Por qué?! ¡Sé específico, joder!

El tipo tragó.

—Porque ella es valiosa para él. Huyó y el jefe no permite que nadie huya de su lado, en especial si se ha llevado algo tan importante.

El sheriff estaba a punto de tomar una silla y lanzársela a la cara. ¡¿Cómo se atrevían esos imbéciles a tomar a una mujer como si fuera un simple objeto?! ¿Qué mierda les sucedía? Pensó en la posibilidad de que aquello ocurriera y perdía las fuerzas.

—¿Dónde voy a encontrarlo? Te conviene decírmelo.

—Ya le dije que no sé dónde encontrarlo…

—¡Entonces qué mierda es lo que se ha llevado esa chica!

Él suspiró.

—Un coche.

—¿Un coche? ¿Me estás jodiendo?

Negó.

Aquella respuesta lo puso de tan mal humor que lanzó el cigarrillo al suelo, lo pisó y salió de la sala, buscando sosegarse de las intensas ganas que tenía de asesinar a Mike con sus propias manos. Nunca iba a olvidar todo lo que le hizo a la mujer que amaba.

Cuando llegó a su oficina y dejó toda la conversación con el tipo llamado Paul, escrito correctamente en la máquina, su teléfono sonó, distrayéndolo.

—Rose, qué bueno saber de ti —exclamó al escucharla.

—Hola, hermanito. Solo estoy preocupada.

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Pasó algo con papá o mamá?

—No, es Bella.

Se levantó de la silla con brusquedad. Enseguida pensó que Mike pudo haberle hecho daño.

—¿Bella? ¿Q… qué le pasó? —inquirió, ansioso y angustiado.

—Relájate. Solo ha estado enferma así que la envié a casa. ¿Por qué no vas a verla?

¿Enferma?

—No lo sabía. ¿Crees que haya ido directamente a casa?

—¿Está contigo? ¡Ay, estoy tan emocionada!

Edward sonrió.

—Sí, quiero que se quede conmigo.

—Entonces sí, de seguro está allá.

—Bien, iré a buscarla.

Sintió que su hermana se reía.

—¿Qué ocurre? —inquirió.

—El amor es tan hermoso. Es increíble cómo ella te ha robado el corazón. Por un momento creí que ibas a decepcionarme al saber que Kate estaba por aquí otra vez. —Suspiró.

Edward también la acompañó en su suspiro.

—No tengo ganas de cometer errores, ya no.

—Me agrada escuchar eso.

Cuando terminaron de hablar, salió rápidamente de su oficina y se despidió de todos, algo muy raro en él. Al llegar a casa, lo primero que vio fue a una chica a la que reconocía vagamente.

—Hola —saludó, buscando a Bella por la sala.

—Descuida. Está descansando en la habitación. Mucho gusto, soy Alice Brandon. —Le tendió la mano y se la estrechó.

Enseguida recordó que ella era la chica de la que tanto Jasper hablaba. Vaya baboso.

—Es un gusto conocerte. —Le sonrió—. Me agrada saber que mi amiga está con un hombre tan preocupado por ella.

A Edward le agradó su simpleza y alegría.

—Gracias por preocuparte por ella. Me vine tan rápido como mi hermana me comentó lo que pasaba. —Se quedó pensando un buen rato cómo atraer su atención para que Jasper pudiera tener alguna oportunidad de demostrarle que no era un mal tipo—. Para una próxima ocasión, podrías venir a cenar.

—¡Me encantaría! —exclamó—. Bueno, ya me tengo que ir. Que pasen una buena tarde. Dale un beso a Bella de mi parte.

Cuando se fue, el sheriff dejó su sombrero a un lado y caminó directo a la habitación. Bella estaba dormida entre los edredones, con su típico cabello desparramado en la almohada. Al verla, sintió que su día mejoraba al cien por ciento. Aprovechó de taparla y abrazarla, mirando su expresión pacífica. Su respiración servía de terapia, en especial luego de desenvolverse en el caso que ahora estaba llamando la atención de los medios nuevamente. El periódico ya había anunciado que el sheriff estaba siguiendo los pasos del peligroso Newton, lo que serviría para demostrar que merecía mantenerse en el cargo por un largo periodo más.

De solo recordarlo le dolía la cabeza.

—¿Por qué frunces el ceño? —le preguntó ella, mirando su expresión tan seria.

Edward sacudió la cabeza y sonrió.

—Estaba recordando algunas cosas, es el trabajo —afirmó—. ¿Cómo has estado? Rose me dijo que te habías puesto muy mal, apenas me lo contó corrí hasta acá.

—No te preocupes por mí, estoy bien.

—Me preocuparé cuanto quiera, ¿de acuerdo?

Ella sonrió y lo abrazó.

—¿Qué pasó? —preguntó, curioso.

Bella se mordió una uña al acordarse de todo lo que había pasado en la tarde.

—He estado un poco mal del estómago. Nada muy importante.

—¿Estás segura?

—De momento… sí. En realidad, ya tengo hambre.

Aquello lo tranquilizó.

—Entonces, te haré algo que te encantará.

Lo vio levantarse e ir a la cocina tan pronto como lo dijo, queriendo hacerle sentir mejor tan rápido como pudiera. Una vez que se quedó ahí, repasando lo sucedido una vez más, se preguntó cuándo sería correcto quitarse la duda y asegurarse de que se trataba de una simple gastritis y no de un ser formándose en su interior. Aquello le hizo sonreír. ¿Y si era lo último? ¿Y si en realidad ella sería mamá? Pensarlo le hizo sentir pánico pero también sonrió, extrañamente contenta de imaginarse cargando a un pequeño que se pareciera mucho a su padre, a Edward.

Suspiró.

Tenía que hacerlo pronto.

.

Comía como si se le fuera la vida en ello. Las náuseas ya no existían.

—Vaya que tenías hambre —dijo Edward, levantando sus cejas.

—Es que ya me siento mucho mejor —afirmó, mirándolo con alegría.

Él se sentó a su lado, sosteniendo una taza de café.

—¿Estás segura? —preguntó y le besó los cabellos.

—Muy segura. No tienes que preocuparte, de verdad.

Él se quedó un buen rato en silencio, pensando cómo continuar con la conversación. Llevaba mucho rato debatiéndose si hacerlo realmente o no. El haber escuchado la manera en la que Newton la buscaba, sin saber qué tipo de daño quería hacerlo, lo puso en extensa presión. Ya no podía callar la realidad de su trabajo y cómo esta estaba involucrando a la mujer que más amaba.

—¿Qué pasa, cariño? —le preguntó ella, caminando hacia él para sentarse en sus piernas.

La barbilla de Edward tembló. Se le acababan las fuerzas para parar esto. Estaba sosteniendo todo un mundo con su espalda y lo que menos quería era arrastrar a su ladrona a esta mierda.

—Hay algo que debo contarte —musitó, arqueando las cejas.

Bella se estaba preocupando.

—Me he aguantado todo esto porque es una investigación importante que… involucra toda mi carrera. —Le tomó una mano y se la besó—. En su momento no pude decírtelo pero ya no lo aguanto, aunque sea antiético, aunque… me cueste todo, solo… no quiero que te ocurra nada… —Su voz se quebró imaginándose a Bella en las manos de ese asqueroso—. Bella, necesito que me digas, por favor, qué coche era el que le robaste a Newton.

Pestañeó, intentando recordar.

—Era un… ¡Corvette del año pasado! —exclamó—. ¡Rojo! ¿Q… qué ocurre?

—Buscan el coche. Algo tenía dentro, algo muy… importante. Mike envió a esos tipos para secuestrarte y llevarte con Mike.

La siguió abrazando, aterrado de que pudieran hacerlo.

—Ahora, necesito que me prometas que serás muy sincera conmigo con lo que voy a preguntar, ¿bien? —Bella asintió, muy asustada—. Esa navaja que tenías te la regaló él, ¿no es así?

Negó, mordiéndose el labio esta vez.

—Se la robé —musitó—. Tenía miedo de que fuera a encontrarme huyendo, por lo que necesitaba esa arma.

Edward botó el aire.

—Cariño. —Jadeó, angustiado—. Esa arma está asociada a varios asesinatos.

—¿Qué?

—Es una navaja diferente a cualquiera que hayamos visto, única e irrepetible. Mike la usaba para marcar a sus víctimas.

—Oh no —gimió.

—Tiene tus huellas, preciosa. Mierda… Y ahora… alguien la ha sacado de mi despacho.

—Te juro que yo…

—Lo sé —susurró y la besó—. No dejaré que ningún hijo de puta te haga daño y que menos aún te ensucien acusándote de esta mierda.

—Pero… tú te pondrás en peligro.

—No me interesa. Lo único que quiero es que estés tú estés a salvo. Nada te ocurrirá, antes deberán pasar por encima de mí. ¿Bien?

Bella no supo qué decirle. Estaba perpleja al ver su valentía para enfrentar a todo un mundo por ella.

—Eres el mejor hombre que he conocido en mi vida —susurró.

Le acarició el cabello y él escondió su rostro en su cuello.

—Tengo mil defectos pero por ti quiero ser un mejor hombre.

—Ya lo eres.

—Aún tengo mucho que aprender.

Ella se rio, relajándose de a poco.

—Pues vas muy bien.

Y sí, cada vez le demostraba que la amaba con fervor y por ella daba todo, incluso su total integridad. Nadie jamás la había cuidado como se lo merecía, excepto aquella misteriosa abuela, hoy era momento de amarla como siempre debió ser.

.

Edward había buscado aquel coche rojo del que le habló Bella. Lo que más quería era dar con él, lo que serviría para descubrir qué había detrás del misterio.

—Jefe —llamó Jasper, entrando a la oficina. Estaba agitado.

—¿Qué ocurre? —inquirió, intrigado.

—Encontraron el coche.

Edward sintió alivio.

—Perfecto, vamos de inmediato a…

—James lo encontró primero.

—¿Qué? —Frunció el ceño—. Pero ¿cómo…?

—No lo sé, jefe, pero el hijo de perra lo ha enviado a investigar con los forenses. Hay un cuerpo dentro.

Los hombros de él se cayeron, sabiendo que algo raro estaba sucediendo.

.

Bella respiró hondo y miró la prueba, esperando el resultado. Se demoraba demasiado. Llevaba bastante tiempo decidiéndose por el momento correcto para efectuarla. Y ahí estaba, sosteniéndola luego de pasar por varios momentos de incertidumbre e intranquilidad.

—Vamos, vamos, vamos —susurró, mirándola con los labios secos.

Por primera vez no sabía qué haría con ninguna de las respuestas. Sí o no. Embarazada o no embarazada. Rayos, era una sensación que nunca había sentido.

Y el reloj seguía haciendo su trabajo.

—¿Ya está? —se preguntó, mirando la cajita para asegurarse de reconocer el resultado.

Cuando tomó la prueba otra vez y le dio la vuelta para contemplar la zona de la marca, su respiración cesó.

Vaya…


Buenas tardes, les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Ya estamos en recta final y van quedando muy pocos capítulos, por lo que el antepenúltimo se viene a la vuelta de la esquina. ¿Qué creen que dice el test? ¿Qué pasa con Mike? ¿Qué ocurrirá con James? ¡Cuéntenme qué les ha parecido! Ya saben cómo me gusta leerlas

Agradezco los comentarios de selenne88, Joa Castillo, Angel twilighter, amedina6887, Pam Malfoy Black, saraipineda44, freedom2604, Robaddict18, esme575, llucena928, Yoliki, krisr0405, LadyRedScarlet, piligm, LOQUIBELL, DanitLuna, BellsCullen8, calia19, SeguidoradeChile, Ivette marmolejo, patymdn, Valevalverde57, Angelus285, Fallen Dark Angel 07, Lore562, Mela Masen, michi'cullen, Raque Adorno, Valentina Paez, Belli swan dwyer, valentinadelafuente, alyssag19, bealnum, Liz Vidal, A Karina s g, Miranda24, jenni317, indii93, rosycanul10, Adrianacarrera, Tereyasha Mooz, Dominic Muoz Leiva, , BreezeCullenSwan, CazaDragones, Josi, maribel hernandez cullen, Tata XOXO, barbya95, Rero96, CCar, macullenmasen, CeciMachin, Johanna22, rjnavajas, Vanina Iliana, AnabellaCS, LizMaratzza, Diana, Liliana Macias, Santa, ale173, FlorVillu, stella mio, monze urie, Milacaceres11039, Nat Cullen, Kamile Pattz-Cullen, Pameva, cavendano13, Smedina, Abigail, Bella-Nympha, krisr0405, YessyVL13, catableu, Srita Cullen brandon, Iza, beakis, twilightter, GabySS501, somas, Heart on winter, Bell Cullen Hall, fernyyuki, Noriitha, MariaL8, Lys92, Elmi, Cullenland, Cris, NarMaVeg, kathlenayala, debynoe12, Fernanda javiera, morenita88, Esal, lalyrobsten, Veronica, camilitha cullen, kaja0507, Brenda Cullenn, LoreVab, elitkm11, Kony Greene, Gan, alejandra1987, Pancardo, morales13roxy, Jazmn96, anaiza18, jroblesgaravito96, ELIZABETH, isbella cullen's swan, joabruno, viridianaconticruz, Jocelyn, Elizabeth Marie Cullen, ManitoIzquierdaxd, bbluelilas, damaris14, sool21, Mar91, Anilu-Belikov, miop, carlita16, Luisa huiniguir, lunadragneel15, Hanna D L, Gibel, Aidee Bells, Jenni98isa, Jenni98isa, Nancygov, sheep0294, Claribel Cabrera, AndreaSL, Fernanda21, Melany, Flor Santana, jupy, Mayraargo25, JMMA y Guest, espero volver a leerlas a todas nuevamente, cada gracias que ustedes me dejan es invaluable para mí, no tienen idea del efecto que tienen ustedes cuando siento que no puedo, de verdad se los agradezco enormemente

Cariños para todas

Baisers!