Syaoran estaba dentro de una pequeña cueva en lo alto de una cadena montañosa, desde allí podía ver la gigantesca ciudad de Tokio iluminada por los últimos rayos de sol de aquella tarde otoñal.

Llevaba casi dos semanas sin acercarse por allí, pero con lo que había visto necesitaba volver para informar a todo el mundo.

Además... se moría de ganas de ver a Sakura, había sido muy duro estar lejos de ella.

Apretó los puños y suspiró, no sabía si ella sería capaz de perdonar todo lo que él le había dicho la última vez que se vieron.

Sacudió la cabeza y en cuanto el sol dejó de ser un problema corrió hacia la ciudad, necesitaba encontrar a algún miembro del consejo de Tokio cuanto antes.


Sakura salió de la escuela con Tomoyo a su lado.

Llevaba un gran jersey puesto para ocultar su barriga, que cada vez era más grande.

-Tienes que decírselo a Touya, se va a dar cuenta en breve- murmuró Tomoyo en voz baja, vigilando que nadie las escuchara.

-Tienes razón... se lo diré mañana, voy a ir a comer con él- respondió ella, suspirando.

-¿Quieres que te acompañe?- preguntó su amiga.

Sakura negó con la cabeza y sonrió.

-Gracias pero no, es mejor que estemos a solas cuando se lo diga. No va a reaccionar nada bien-.

Tomoyo resopló.

-Se pondrá furioso, puedo imaginármelo- dijo ella, apretando la mano de Sakura.

Siguieron caminando juntas hasta una esquina.

-Voy a recoger los nuevos cuchillos que han hecho para nosotras, tú ve a casa y descansa. Nos vemos allí- dijo Tomoyo, abrazando a Sakura.

Ella asintió y observó un momento a su amiga mientras se alejaba por la otra calle.

Siguió su camino, solo estaba a dos calles del apartamento de Tomoyo y Meiling.

Al girar a la derecha vio a un grupo de gente reunida al final de la calle.

Los observó más detenidamente y dejó de andar cuando reconoció una cabellera marrón.

Syaoran estaba ahí, hablando con Terada y con cuatro miembros más del nuevo consejo de Tokio, que estaba formado por personas de todos los refugios que vivían en la ciudad.

-¿Estás seguro de lo que dices, Syaoran?- preguntó Terada.

-Sí, los vi claramente. Llegarán aquí en un par de días, debemos prepararnos-.

Sakura sintió un escalofrío al escuchar la voz de Syaoran a lo lejos.

-Es una suerte que tú puedas correr muchísimo más rápido que ellos, sino no te habría dado tiempo de avisarnos- respondió Terada, sonriendo.

Syaoran asintió y notó el olor de Sakura.

El chico giró la cabeza y la miró fijamente.

En un pestañeo, Sakura tenía a Syaoran a un metro de ella.

-Sakura...- murmuró él.

Ella estaba paralizada, mirándolo a los ojos y respirando muy rápido.

Syaoran dio dos pasos hacia ella pero Sakura retrocedió, cruzando sus brazos por encima del vientre en una postura protectora.

El vampiro suspiró.

-Tranquila, ya no voy a intentar nada. Me rindo- dijo él en voz baja.

Sakura levantó una ceja.

-¿Te rindes?- repitió.

-Sí, acepto tu decisión aunque no estoy de acuerdo. Pero déjame estar contigo, ha sido horrible estar lejos de ti-.

Sakura se estremeció y las lágrimas se acumularon en sus ojos.

Bajó la vista para intentar ocultarlas y sintió los brazos de Syaoran rodeándola.

-Siento haber reaccionado así pero es que no voy a poder soportar perderte. He decidido que, cuando mueras, yo también lo haré- susurró en su oído.

Sakura levantó la vista y miró a Syaoran a los ojos.

-¡No! Tú no puedes morir, Syaoran. Tienes que cuidar del bebé y enseñarle a ser como tú-.

Syaoran apretó los labios, intentando controlar la rabia.

-No pienso cuidar de eso- escupió entre dientes.

Sakura puso sus dos manos en las mejillas de Syaoran.

-Prométemelo. Promete que si yo muero lo cuidarás por los dos-.

Los ojos de Syaoran se volvieron rojos pero no dijo nada.

-Hazlo por mí- susurró Sakura, acercándose más a él.

Syaoran resopló con fastidio.

-Te odio- murmuró.

-Yo también te odio- dijo ella, sonriendo.

-Eres una manipuladora... está bien, lo haré por ti- aceptó, resignado.

-¿Y serás capaz de querer al bebé?- preguntó Sakura con una media sonrisa.

Syaoran frunció el ceño.

-No me pidas que haga eso. No lo mataré y cuidaré de él hasta que sepa controlarse, pero nada más- gruñó con voz dura.

Sakura suspiró.

-Tendré que conformarme con eso- dijo antes de besarlo.

Syaoran cerró los ojos y disfrutó de los labios de Sakura, los había extrañado demasiado.

Cuando se separaron, sus iris volvían a ser de color ámbar.

-¿Vendrás a nuestro apartamento conmigo?- preguntó el chico, acariciando la espalda de Sakura con sus manos.

Sakura asintió, y Syaoran la cogió en brazos con cuidado.

Ella rodeó su cuello con las manos y cerró los ojos, disfrutando del aroma del vampiro que tanto le gustaba.


Los volvió a abrir cuando sintió que Syaoran la había dejado encima de una cama.

Estaban en su apartamento, dentro de su cuarto.

Syaoran se sentó detrás de ella y la rodeó con sus brazos.

Sakura apoyó su espalda en él y dejó la cabeza en su hombro, rozando con la nariz el cuello del chico.

-No vuelvas a marcharte- susurró ella.

-Nunca, pero recuerda que tú me dijiste que me fuera- respondió él en voz baja.

-No iba en serio-.

Se quedaron en silencio un momento, pensativos.

-¿De verdad ibas a atravesarme el corazón con una flecha?- preguntó Syaoran.

Ella hizo una mueca al recordar ese día.

-No te estaba apuntando al corazón, solo quería asustarte y que no te acercaras-.

-Es la primera vez en mi vida que tengo miedo, Sakura-.

Sakura levantó un poco la cabeza para observar al vampiro, que estaba mirando por una de las ventanas.

-A lo mejor sobrevivo, Syaoran. Puede que esta vez todo salga bien- dijo mientras le acariciaba una mejilla con la mano.

Syaoran bufó y la miró a los ojos.

-Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, veo que es cierto-.

Besó lentamente a Sakura, enredando los dedos en sus mechones castaños y perdiéndose entre sus labios.

Ella se giró un poco para poder besarlo mejor y su barriga rozó la de Syaoran.

El vampiro se quedó helado al momento.

Sakura abrió los ojos y vio que Syaoran tenía el entrecejo fruncido.

-¿Tanto lo odias?- preguntó ella, un poco dolida.

Syaoran la miró y sonrió.

Le dio un beso en la frente y volvió a abrazarla.

-Eso no importa, a ti te quiero- respondió él.

-Pero es tu hijo- replicó Sakura.

-No me lo pongas más difícil... esto me cuesta mucho- pidió Syaoran.

-¿No te gusta la idea de un hijo conmigo?-.

Syaoran sonrió levemente.

-Si fuera humano me habría encantado... pero así no-.

-No vas a volver a tocarme... ¿verdad?- murmuró ella, suspirando.

Syaoran se apartó de ella y le dio un beso rápido en los labios.

-En el sentido que tú quieres decir... no, no volveré a tocarte. No sé cómo podría reaccionar eso si estamos tan cerca, podría moverse y hacerte daño-.

Sakura suspiró.

-¿Y si sobrevivo? ¿Volverás a acostarte conmigo?-.

Syaoran resopló y sujetó el rostro de Sakura con sus manos, volviendo a besarla unos segundos.

-No creo que sea capaz de volver a estar contigo de esa forma después de todo esto, no me arriesgaría a que volviera a pasar-.

Sakura gruñó y Syaoran contuvo la risa.

-Entonces... ¿te acostarás con otras?-.

Syaoran puso los ojos en blanco.

-No, o contigo o con nadie. Deja de preocuparte por eso, ahora hay otras cosas mucho más importantes- contestó él.

Sakura escondió el rostro en el pecho de Syaoran.

-¿Dónde has estado?-.

Syaoran acarició una de las piernas de Sakura mientras hablaba.

-Lejos, muy lejos. Necesitaba relajarme y pensar. He tenido que morder a varias personas, pero tras curarlas y borrarles la memoria me he hecho pasar por humano y les he dicho que en Tokio viven miles de personas, que estarán a salvo si vienen hasta aquí. Puede que en una semana lleguen-.

Sakura asintió y lo abrazó más fuerte, besando su cuello.

-¿Y de qué estabas hablando con los del consejo?-.

Justo cuando Syaoran iba a contestar, la puerta del apartamento se partió por la mitad y una Meiling furiosa apareció junto a ellos.

-¡Suéltala!- gritó agarrando los brazos de Syaoran.

-Tranquila, Mei. No va a hacerme nada, todo está bien- le dijo Sakura.

Ella bufó y soltó a su primo.

-¡Joder! ¡Casi me vuelvo loca cuando Tomoyo ha llegado diciendo que tú ya deberías estar en casa!-.

Sakura sonrió y tiró de uno de sus brazos para que se sentara junto a ellos.

-Lo siento, no pude avisaros. Me lo encontré de repente-.

Meiling miró a su primo con cara seria.

-¿Por qué has vuelto?- le preguntó.

-Porque la echaba de menos... y también por otra razón. ¿Y Tomoyo? Quiero contároslo a las tres- respondió Syaoran.

-He venido tan rápido que ni me he acordado de traerla conmigo. Ella estará viniendo a velocidad humana, así que tardará unos minutos más en llegar-.

Syaoran le dedicó una sonrisa torcida a su prima.

-¿Pensabas que le estaría haciendo daño?-.

Meiling entrecerró los ojos.

-Pues claro, pensaba que le estarías sacando el bebé a la fuerza- contestó ella, resoplando.

-No haré eso, aunque hasta que nazca intentaré convencerla para que beba mi sangre y se convierta en vampira. Al menos así no morirá-.

-No pierdas el tiempo, no voy a beber tu sangre. Prefiero morir a ser una vampira- dijo Sakura con voz dura.

Syaoran la miró, frunciendo el ceño.

-¿Es imposible que te haga cambiar de opinión?- le preguntó, con pocas esperanzas.

-Totalmente imposible- respondió ella.

Shaoran resopló, enfadado, y apartó la mirada.

-Entonces estoy condenado a quedarme sin ti- gruñó entre dientes.

Ella sonrió y le sujetó del mentón para que volviera a mirarla.

-Hay una pequeña posibilidad de que consiga sobrevivir, yo soy fuerte-.

Syaoran se rió con amargura.

-Hay algo en lo que creo que no habéis pensado todavía... Meiling y yo somos hijos de vampiros normales. Esta cosa será hijo de un vampiro de sangre pura, así que será mucho más fuerte y poderoso que Meiling y yo juntos, y por lo tanto...-

Syaoran suspiró y miró hacia abajo unos segundos antes de seguir hablando.

-Por lo tanto... tú tienes muchas menos probabilidades de sobrevivir, Sakura- añadió mirándola a los ojos.

Después posó los ojos en su prima.

-Y a nosotros dos nos será imposible controlarlo, si decide ser un asesino no podremos hacer nada para impedirlo-.

Meiling frunció el ceño.

-No había pensado en eso...- murmuró en voz baja.

Sakura suspiró.

-Aunque sea más fuerte que vosotros será bueno como su padre y su tía- dijo mientras miraba a los dos vampiros.

Meiling y Syaoran resoplaron a la vez.

-Eso intentaré, Sakura. Te lo prometí y cumpliré mi promesa- dijo la vampira.

-Yo también cumpliré la mía- añadió Syaoran con voz molesta.

Se oyó un pequeño grito de Tomoyo, acababa de ver la puerta del apartamento destrozada.

-Por cierto, nos debes una puerta nueva- dijo Syaoran mirando a su prima.

Meiling se limitó a sonreír.

Tomoyo entró a la habitación, estaba pálida y se notaba que había venido corriendo.

Meiling se levantó de un salto y la abrazó.

-Tranquila, no ha pasado nada malo- susurró en su oído.

Tomoyo correspondió a su abrazo y se sentó en la cama, al lado de Sakura.

-¿Por qué has vuelto?- le preguntó a Syaoran.

Syaoran puso los ojos en blanco, se estaba cansando de que le preguntaran lo mismo.

-Porque no puedo estar sin ella- respondió él con fastidio.

Tomoyo iba a hablar pero Syaoran la calló con un gesto.

-Ahora que estamos los cuatro juntos tenéis que escucharme. He visto al ejército de Chiharu, es mucho más grande que el que nos atacó hace dos meses y vienen hacia aquí. Llegarán pronto, calculo que en unos dos días. Debemos prepararnos, esta vez tenemos que acabar con todos ellos-.

Las dos humanas lo miraron, sorprendidas, y Meiling sonrió de forma malvada.

-Por fin vuelve esa zorra. No sabe lo que le espera-.

Syaoran también sonrió.

-No, no lo sabe pero viene con muchos aliados. Debemos tener cuidado, ya se lo he dicho al consejo y van a avisar a todo el mundo-.

Justo en ese momento se oyó la sirena de alerta, la habían instalado hacía un mes.

Al oírla, todos los habitantes de la ciudad, tanto humanos como vampiros, debían acudir a la calle principal para enterarse de lo que estaba pasando.

-Nosotros ya lo sabemos así que no hace falta que vayamos. Mañana por la tarde empezarán a dar las instrucciones para el combate- explicó Syaoran.

-¿Tú vas a luchar?- preguntó Tomoyo a Sakura.

Ella la miró con mala cara.

-Por supuesto que sí- respondió, molesta.

Meiling se acercó a Tomoyo y la cogió en brazos.

-Vamos, tu amiga necesita descansar y Syaoran querrá estar con ella a solas... y yo también quiero estar a solas contigo- dijo con una sonrisa traviesa.

Sin decir nada más se fue a toda velocidad, desapareciendo.

-¿De verdad crees que estás en condiciones de luchar?-.

Sakura se giró para mirar a Syaoran.

-Estoy perfectamente, me siento igual de bien que siempre. No pienso quedarme a un lado, soy de las mejores arqueras que hay y además quiero matar a Chiharu con mis propias manos-.

Syaoran sonrió y la besó en la mejilla.

-Duerme un poco, anda- murmuró apoyándose mejor en la cama y arrastrando a Sakura con él.

Sakura apoyó la cabeza en su pecho, rodeando a Syaoran con un brazo.

-Estaré aquí cuando despiertes, puedes dormir tranquila- añadió él, abrazándola.

Sakura suspiró y cerró los ojos.