Disclaimer: todo el Potterverso pertenece a JK Rowling.
Este fic participa en la actividad extraescolar de abril de la Copa de la Casas 2019/20 del foro la Noble y Ancestral Casa de los Black. La actividad consitía en escoger un club de Hogwarts y escribir una actividad sobre él. Yo elegí el club de gobstones y a Megan Jones como protagonista.
Este fic ha sido beteado por Nea Poulain
Cuestión de ganar o perder
Hogwarts, septiembre de 1996
Megan Jones era una persona competitiva. De pequeña se enfadaba cuando perdía contra su padre en el ajedrez mágico, pero también cuando él la dejaba ganar. Le gustaban las victorias justas y los juegos que se le daban bien. Por eso el gobstones era su favorito. Ni siquiera Tolipan, la presidenta del club, con su impecable puntería, era capaz de ganarle.
Pero nada bueno podía durar tanto. Megan miró de reojo a Susan Bones sentada en un escalón tomando notas como si el club de gobstones fuera una clase de Historia de la Magia.
—Le vas a abrir un agujero en la nuca de tanto mirarla —susurró Wayne a su lado.
—¿A ti no te parece raro que esté aquí? ¿La has visto jugar al gobstones alguna vez?
—No, pero tampoco me fijo demasiado.
—Si fuese buena al gobstones ya la habríamos visto alzar la barbilla y mirarnos con suficiencia. —Wayne escondió una sonrisa—. ¿Qué?
—Le tienes manía, no es mala chica.
—Yo no… —La presidenta del club les mandó a callar antes de continuar su explicación sobre las modalidades del juego.
Era complicado ser competitiva al lado de Susan Bones. Megan llevaba seis años compartiendo habitación con ella y aún no la había visto equivocarse. Sus notas eran perfectas, su moral impecable y su aspecto también. Volvió a mirarla y esta vez, Susan se giró hacia ella y le sonrió como saludo. Megan frunció el ceño. Siempre se le olvidaba que también era horriblemente educada.
Pero al gobstones no, al gobstones no podía ganarle.
Hogwarts, marzo de 1998
—¿Qué tal estás? —En cuanto les habían dejado practicar, Megan se había acercado a Susan.
—Bien.
—No muy habladora, por lo que veo —contestó Megan siguiéndola hasta uno de los círculos dibujados en el suelo—. ¿Estás enfadada?
—¿Qué quieres, Megan?
Se sentaron en el suelo, una enfrente de otra, con los círculos en medio y colocaron los gobstones.
—Ayer no dormiste en la habitación —susurró Megan—, ¿te pasó algo?
—No, estuve cuidando a Finnigan y a Goldstein. Carrow les castigó por no querer practicar la cruciatus.
Megan chasqueó la lengua.
—Debes tener cuidado —dijo mientras lanzaba uno de sus gobstones. Este se desvió y quedó demasiado lejos del círculo de tiza—. Un día de estos te van a castigar.
—Voy siempre con cuidado —contestó Susan, tirando el gobstone con desgana.
—Supongo que todos lo hacen, pero aún así les pillan.
—Ya hemos hablado de esto, Meg, voy a seguir yendo. Tienes que entenderlo, necesitan toda la ayuda que podamos dar.
—Pero es que a mi ellos me dan igual, tú no.
—A lo mejor ese es tu problema, Megan. —El último gobstone de Megan se quedó rozando el círculo central—. Nos vemos en la sala común —dijo Susan levantándose, esquivando el líquido que salió disparado hacia ella.
Megan, con los gobstones aún en el suelo y la mirada fija en la espalda de su amiga, pensó que había ganado al juego equivocado.
Nota de autora: ¿sabía algo sobre gobstones antes de apuntarme al reto? Para nada, pero me llamó mucho la atención ese club. Antes de nada quería explicar que en gobstones hay varias modalidades y la que juegan Susan y Megan consiste en tirar los gobstones para acercarse lo máximo posible a un agujero que hay en el centro del tablero (sin que se caiga en él). Al final, jugar al gobstones es como jugar a las canicas (quitando el líquido que te echan las bolas si pierdes).
Y bueno, me ha hecho mucha ilusión escribir este fic porque me encantan los Hufflepuffs del año de Harry y es genial escribir sobre ellos (y shippeo mucho a Susan y a Megan). Espero que os haya gustado.
