Puedo decir que la parte final de este capítulo lo disfruté bastante. Espero que a alguna les guste estos dos.

Gracias a Kikis_UU y a AngelsKurumi por sus comentarios, así como también a alsole y a Nahi pau (que por cierto, sí, seguiré con el oscuro secreto, pero todavía no he tenido tiempo o inspiración para terminarlo, pero ya lo estoy haciendo y espero terminar pronto ese fic)


Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 22.
Aceptando sentimientos.

Naruto POV

El agua de la ducha nos abraza con sus cálidas gotas.

Me tomo el tiempo para verte el jabón líquido y así lavar cada parte de su cuerpo, los susurros y gemidos con pronunciaciones casi son inentendibles, pero solo lo toco, acariciando suavemente su piel, por momentos se apoya a la pared imagino que tratándose de sostener para no caer.

—Si fuese tu sumiso —me dice al salir del baño—, ¿cómo... me tomarías?

—¿Cómo? —pregunto confundido.

—¿Lo harías... como fue en... el juego?

Su rostro sonrojado hace que mi corazón se acelere, se avergüenza con tan poco, pero es tan fiero haciendo negocios que no sé ni cómo reaccionar.

—¿Hubo algo de lo que hicimos o de los aparatos que se ocuparon en el juego que no te agradó?

—La bola... —responde de inmediato— me dificultaba poder respirar...

—¿La cera, la paleta, la dilación de los orgasmos? —niega mordiendo sus labios—. Así que solo la bola, ¿eh? —vuelve a asentir—. ¿Estás realmente seguro de esto?

—El estar en aguas internacionales tómalo como un tratado diferente —eso me hace reír.

—Ve y acuéstate en la cama —ordeno, porque todavía estamos en el cuarto de baño—. Sigue desnudo y quédate boca arriba con los ojos cerrados.

—¿Todo eso...?

—Dijiste que lo querías hacer cómo si fueses mi sumiso —me acerco a él pegando mi boca a su oído, respirando suavemente sobre él—, entonces tendrás que cumplir con cada orden que yo te dicte.

—Está bien... —susurra dándose la media vuelta enseñándome su perfecto trasero y sus impresionantes músculos, aunque su piel es mucho más clara que la mía, creo que tendré que llevarlo a una playa la próxima vez que nos escapemos.

Entro también a la habitación y veo que está justo como se lo he indicado, empezamos muy bien, pienso completamente extasiado.

Abro el clóset, hay una maleta que tiene llave, así que la quito. Nunca he sido un sumiso, no me gusta que me sometan, necesito tener el control, con Sasuke no comenzamos una relación de esa manera ya que todo empezó tan casual y cuando supe que quería seguir con él no creí que fuese a aceptar ser mi sumiso, así que decidí nuevamente probar una relación sin ese aliciente.

La maleta contiene algunos vibradores metálicos, balas a control remoto, lubricantes, antifaces, y un gel muy especial, uno que al calentarse despide un olor a canela y también puede servir como un sustituto de la cera, duele menos y deja menos marca. Lo único que no tengo son esposas o cuerdas, esas las he dejado en el apartamento, nunca, ni en mi más salvaje sueño imaginé que Sasuke accedería a esto, además a eso tengo que agregarle que realmente no esperaba su compañía, pero nunca descarté la posibilidad de poder tener algo adicional en este país, especialmente porque creí que todo había terminado con él, aunque analizando mi estado de ánimo, no creo que hubiera podido lograr nada.

Me acerco a la cama, con un par de corbatas, las cuales ato a sus muñecas y él abre los ojos.

—¿Te dije que podrías abrirlos? —me acerco a su rostro como si fuese a besarlo, pero me detengo justo enfrente de sus labios.

Dobe —susurra.

Ni siquiera puedo decirle cuánto me excita que sea tan dócil, pero a la vez tan irreverente.

—No tengo cuerdas o esposas para atarte a la cama, pero mis corbatas nos servirán en esta ocasión —intento explicarle—. Si las sientes muy socadas dímelo, aunque en esta ocasión las dejaré flojas para que tengas mayor movilidad, ¿de acuerdo?

—Está... bien —su voz sale un poco cortada y siento que me empiezan a arder las entrañas de la ansiedad.

Hago un nudo en una y la ato al pilar de la cama, le pregunto si todo está bien y me responde que sí, hago lo mismo con la otra y el mismo protocolo que termina con su respuesta afirmativa.

He tratado de ignorar todo lo que puedo esa erección tan dura que la tiene pegada a su vientre, pero ya tendré tiempo para enfocar mi atención en ella.

—Este gel de canela —empiezo a explicarle— es parecido a la cera que ocupamos en el juego, es caliente aunque no se te adhiere al cuerpo como la cera y es menos doloroso también, ¿está bien?

—Sí... —responde ansioso, ¿quién me iba a decir que eso sería lo que menos le molestaba?

—Puedes abrir los ojos cuando quieras Sasuke —mi voz sale más ronca de lo normal.

Cuando agarro su erección él se arquea al instante, su boca se abre y su respiración se acelera, estoy tan nervioso que ni yo mismo puedo creerlo. Meto la punta de su pene en su boca saboreando su líquido y lo distribuyo por toda la cabeza con mi lengua, él empieza a gemir.

Agarro el gel y dejo caer un chorro sobre su vientre masajeando con delicadeza, pero con firmeza, su miembro. Me cuelo por en medio de sus piernas y él las retrae, mi movimiento con mi mano se incrementa. Me acuesto y empiezo a engullir su miembro casi topándolo hasta mi garganta y siento cómo se ensancha.

—Recuerdas el juego ¿verdad? No podrás eyacular, hasta que yo te lo diga.

—Así... no iba... —intenta decir algo, pero dejo caer un chorro de gel en la parte de arriba de sus muslos el cual se desliza hasta recorrer la parte interna incluso tocando sus testículos y lo agarro con mi mano esparciéndolo y no tiene más remedio que tragarse sus palabras.

El sabor a canela se cuela por mi garganta cuando lamo la base de su tallo y agarro una de sus bolas con mi boca y él se vuelve a arquear. Agarro más gel, pero esta vez la pongo en la palma de mi mano y es como si activara cada una de mis terminales nerviosas y luego lo paso por su ano haciendo círculos en él.

—Na... —intenta volver a hablar, pero lo vuelvo a engullir, lo saco y lo masturbo y repito la acción dos veces más, él está a punto de estallar.

—Tienes que... relajarte Sasuke —intento decirle cuando vuelvo a poner más gel sobre su orificio y veo que se empieza a mojar más.

Agarro más gel y la esparzo por mi miembro, ni siquiera puedo pensar bien, porque siento que está ardiendo.

Rodeo su orificio con mi cabeza y él se tensa, pero vuelvo a echarle más gel en su cuerpo y eso lo distrae. Tomo uno de los vibradores metálicos, uno delgado y lo enciendo, él abre sus ojos como platos intentando ver.

—Lo que debes saber, mi querido Sasuke —me acerco a su rostro rozando deliberadamente nuestros miembros, lo cual acelera más mi pulso—, es que a pesar de todo lo que podamos hacer, nunca te haría daño, estás consciente de ello ¿verdad?

—Lo... sé... —su cuerpo tiembla bajo el mío.

Me voy deslizando hasta llegar abajo otra vez y engullírmelo nuevamente, tocando sus bolas y agarrando con mi mano el vibrador. Lo pongo a un lado de su miembro para estimularlo y luego lo voy bajando por todo su tallo hasta llegar a sus bolas y que sea éste quien rodee su perfecto agujero que está esperando por mí.

Agarro el gel y rocío el vibrador, y poco a poco se lo voy metiendo.

Hace un sonido gutural, muy animal, casi como si fuese uno en celo, que logra que mi cabeza estalle. Entra con facilidad, lo saco y lo vuelvo a meter mientras tomo su miembro masajeándolo suavemente, yo estoy a punto de estallar.

Quito el vibrador y voy metiendo mi miembro completamente húmedo por mi propia excitación y con ayuda del gel para empezarme a deslizar adentro de él.

—Mi...erda... Sasuke...

La garganta se me reseca y mi cabeza da vueltas, lo único a lo que su cuerpo me invita es a embestirlo fuertemente, a no tener piedad y meter por completo mi extensión, por eso me cuesta tanto trabajo contenerme y hacerlo lentamente.

Él se arquea, su respiración se vuelve irregular y cuando estoy por la mitad grita mi nombre y se deja ir.

—Oh, mi querido Sasuke, eso ha estado muy... mal... —al terminarlo de decir me meto en él, da un pequeño grito aferrándose al cobertor debajo de él.

—Mué...vete —me exige moviendo sus caderas y eso me hace explotar mi corazón, nunca he sentido nada tan fuerte por nadie, tampoco he tratado a nadie con tanta suavidad conteniendo mi propia excitación, ¿qué rayos me está haciendo este teme?—. Na...ruto... —gime y cuando escucho su voz regreso a la realidad.

—Relájate... y disfruta.

Me empiezo a mover con suavidad, pero a medida veo cómo saco y meto mi miembro y cómo su cuerpo me engulle como si no quisiera soltarme nunca, mis movimientos se comienzan a ser más rápidos, agarro su dureza comenzándolo a masturbar, nada de suavidad y sutileza, sino más fuerte y rudo y con un sonido grito ambos nos dejamos ir.

Levanta su cabeza, veo sus ojos tan negros resplandecientes, como si estuviese a punto de llorar. Me salgo de él, le agarro las caderas y le doy la media vuelta levantándole su perfecto culo y me vuelvo a meter.

—Na...ru...to...

Vuelve a gemir y yo siento que las puertas de los cielos de los orgasmos se empiezan a abrir, aferro mis manos a sus caderas y lo embisto con fuerza, ni siquiera sé si soy yo mismo el que entra y sale una y otra vez o es él quien me está succionando y retirándome para salir de él, pero él me vuelve a succionar y no puedo hacer otra cosa más que seguir con el mismo ritmo.

Me gusta, me gustó desde un principio, desde aquella vez que lo vi sentado en el bar, no pude evitar sentirme atraído cuando lo vi en su oficina, con su corbata, con su traje ajustado, con esa presencia gritando que era dueño del mundo y que todos los que estábamos a su alrededor simplemente teníamos que sentirnos honrados por su presencia.

Mis embistes se incrementan porque entro en trance por su cuerpo, por lo que me hace sentir, ¿esto es lo que siente? ¿se siente un vacío en el estómago en donde solo hay mariposas, el corazón acelerado y la cabeza como si fuese a estallarme?

Me estoy volviendo loco.

—Sa...suke... —ahora soy yo quien gimo y ni siquiera reconozco mi voz.

Me agacho un poco más para agarrar su miembro y empezarlo a masturbar.

—Quiero... que te corras... conmigo... Sasuke...

—Sí... sí... —grita acelerado y extasiado con mi movimiento hasta que a los pocos segundos ambos nos dejamos ir y él se cae exhausto en la cama haciendo que mi verga salga de él, estoy lejos de estar satisfecho, y no es por el juego previo que hemos tenido, es por la sensación que me cautiva, es como si fuese la primera vez que pruebo un licor exquisito, uno que no se puede quedar con una simple prueba y tengo que seguir ingiriendo hasta ya no poder más.

Suelto una corbata y luego hago lo mismo con la otra haciéndolo que se dé la media vuelta.

—Quiero que te corras viéndome Sasuke, quiero perderme en tu mirada —suelto sin ni siquiera pensarlo, es como si mi cerebro se hubiese ido por completo y solamente quedara la locura.

Me siento y él lo hace a horcajadas sobre mí.

Sus ojos se enfocan en los míos y es como si pudiese verme reflejado en ellos, no es que mi corazón se esté acelerando por el acto en sí, es por tenerlo cerca, es porque... me gusta demasiado, es como si nunca quisiera que este momento terminara, y finalmente lo beso.

Me aferro a sus caderas moviéndolo con más frenesí, mi lengua ataca el interior de su boca y cuando puedo me devoro sus labios, sus labios que también me están volviendo loco, es como si quisiera comérmelo, como si... quisiera que nos fusionáramos y nunca nos separáramos, pierdo el control y pareciera que me separo de la tierra, porque me siento flotando, con mi verga en su interior, sintiendo como la suya presiona mi estómago y nos dejamos ir.

Se corre sin que lo toque y se separa de mí intentando buscar el aire, pero ¿para qué lo necesita? Si pudiera, respiraría por él y le pasaría todo el aire que pudiera.

—Te has... corrido... —le digo hipnotizado por su rostro lleno de lujuria y satisfacción, tocando su mejilla con uno de mis dedos, recorriendo su piel.

—Es raro... pero puedes... causar... ese efecto... usura...tonkachi... —asegura como si quisiera estar molesto, pero el cansancio no lo permite y no puede disimular su satisfacción y finalmente me brinda una sonrisa tan cálida, tierna y llena de amor que siento que me marea, así que finalmente lo acuesto.

Mi mente dice que lo deje descansar, que ha pasado una noche un tanto agitada, pero mi cuerpo tiene otros planes y lo vuelvo a besar.

—¿Planeas... matarme dobe?

—No creo que puedas morir de placer...

—Si no amanezco mañana...

—O más tarde —lo corrijo.

—Bueno... tendrás que explicárselo a alguien.

Te quiero... Me has embrujado Sasuke.

Sonrío y lo vuelvo a besar antes de que mi boca también se separe de mi mente y vomite lo que se está atascando entre mi garganta y mis dientes.

Después de dos orgasmos, caemos completamente exhaustos y simplemente lo abrazo, siempre creí que la posesión de Gollum por el anillo era demasiado exagerada, simplemente me burlaba cuando lo veía, ¿volverse tan obsesivo por una cosa tan trivial y simplista? Pero justo así me siento, no quiero separarme de él, no quiero perderlo de vista, podría pasar en esta habitación encerrado con él haciéndole el amor durante el resto de mi estancia.

Cuando se queda dormido me siento completamente confundido, ¡¿qué rayos me está pasando?! No soy así y no permitiré convertirme en alguien así.


Sasuke POV.

¿Alguna vez me ha dolido el cuerpo como me duele ahora? Creo que no podré sentarme en un maldito mes.

Pero al final lo consigo.

La habitación está a oscuras, es una fortuna que el rubio siempre tenga cortinas tan oscuras que no permitan el paso del sol.

Agarro mi celular que está en la mesa a un lado y me quejo, ¡maldito seas Naruto! El idiota casi me ha dejado en coma orgásmico y me rio con esa palabra, sí, me estoy riendo como idiota al pensar en esa palabra y que Naruto también esté en esa frase.

Las 12.48 pm.

Voy al baño, el estómago me ruge y siento que estoy famélico, ¿desde hace cuánto que no como? Creo que lo último que probamos fue la cena del avión, que a pesar de la mala fama que tienen no sabía nada mal, asumo que no debe de ser la comida genérica, conociéndolo debe de haber sido de algún chef, ¿hará que su propio socio le cocine?

Creo que empiezo a alucinar.

Salgo de la habitación y cuando lo hago me encuentro con que en la terraza, leyendo un periódico, está Kakashi y me acerco a él.

¡Buongiorno fratello mio!

—¿Por qué no me sorprende que también sepas italiano?

—La verdad son pocas palabras las que puedo decir, no me destaco por conocer muchos idiomas, solo pude aprender el inglés y el alemán, francés e italiano solo me quedo con saludos y alguna que otras frases.

—¡Wow! —finjo sorpresa—. Eso es tan interesante.

Me siento en la mesa viendo un bol de frutas y agarro una manzana.

—¿A dónde quieres ir? ¿Quieres que salgamos a dar una vuelta y comer en algún restaurante o pedimos algo a la habitación?

—¿Naruto?

—Creí que te había dejado un mensaje.

Agarro mi celular otra vez y veo que así es, varios mensajes en mi whatsapp.

»Tengo varias reuniones el día de hoy, así que espero me perdones.

»Trataré de salir lo más pronto posible.

»Haz lo que quieras el día de hoy, estoy seguro de que Kakashi será un excelente guía.

»Aunque espero que me reserves la noche.

El mensaje tan impersonal hace que algo dentro de mí se estremezca de rabia.

—Así que, ¿qué será?

—Dijiste que tenías que cerrar algunos negocios, ¿no?

—Sí, me daré una vuelta por uno de ellos.

—Si no hay problema te acompañaré, me gustaría recorrer la ciudad.

—¡Excelente! —dice emocionado dejando el periódico de un lado—. Haré los preparativos entonces. Oye, ¿en serio no quieres nada? Puedo pedirte algo.

—Diles que sea algo ligero, estoy seguro de que la gastronomía de este lugar no se debe de probar en un hotel, si no afuera.

Kakashi sonríe y mientras me doy una ducha y consigo ponerme decente o más bien dicho: consiguiendo revivir, en el pequeño comedor aparece un croissant, el cual mi estómago agradece y luego salimos con el peli plata a dar una vuelta.

Florencia definitivamente es hermosa, durante 3 días Kakashi ha sido mi guía turístico personal, las iglesias, las plazas, los museos son parte del atractivo turístico de la ciudad, aunque a muchas no hemos entrado por el poco tiempo o porque son grandes y largas colas las que se hacen para entrar, pero lo he podido disfrutar desde afuera.

He podido hablar con 4 diferentes empresarios, dos de los cuales están interesados en las propuestas que le he hecho para ampliar sus negocios, a uno ya le estamos trabajando una, con el otro nos reuniremos la otra semana por videochat junto con Suigetsu, los otros dos están analizándolo.

Naruto llega muy noche de sus reuniones, casi pasadas las 11. Aunque uno de esos días se ha quedado trabajando todo el día en la suite, paseándose de una habitación a otra. Ha estado discutiendo mucho, pero al terminar me invitó a pasar al yacuzzi en donde me hizo el amor, ¿yo? ¿hablando de amor? Creo que Italia me hace mucho daño.

Último día y almuerzo en Florencia y Kakashi me invita a un pequeño restaurante frente en una plaza, con sus mesas en la orilla, en donde la gente solo pasada leyendo y tomando copas de vino o café. La comida, así como su bodega de vinos, ha estado impecable, no sé cómo he podido ingerir tanto. En nuestra mesa han desfilado jamones, quesos, vinos, carnes, pastas, pizza y cada boca es más sublime que el anterior, ¡y qué decir de los postres! De la mayoría de ellos ni siquiera sé que he probado, pero he visto alguna fresa y he tenido el sabor de mango y maracuyá rondando en mi boca.

Al final, nos terminamos la segunda botella de vino tinto y empezamos la tercera, que está casi al tiempo como el clima del lugar. Afuera, tenemos que vestir de chaquetas, pues los frescos 8° con un poco de viento hace que las manos se entuman por no tenerlas en movimiento.

—Lamento haber sido tu guía durante tu primera estadía en Florencia —asegura el peli plata con un cigarro en una mano y la copa de vino en otra—, sé que habrías preferido a alguien más, aunque para mí, ha estado perfecto —me mofo de esa insinuación acerca de Naruto.

—¿Te gusta ser de guía?

—No mucho, pero no ha estado mal hacerlo contigo, y de esa manera, Sakura, sabiendo que solamente estoy contigo se siente más relajada.

—¿Es muy celosa?

—Se pone un poco ansiosa cuando estamos mucho tiempo separados.

—¿Por qué viniste Kakashi?

—Para cerrar...

—...unos negocios —concluyo—. Pero ¿realmente a qué has venido? Por lo que veo, no puedes disfrutar de este lugar sin Sakura y solo ir por ir, ahora entiendo lo que me decían, acuario y bar son completamente diferentes.

Él se empieza a reír lanzando una bocanada al aire en donde hace unos pequeños círculos.

—Naruto estaba sin rumbo.

—¿Sin rumbo?

—Solo salió de Tokio porque no quería tener que enfrentarte.

—¿Está bien que seas tan sincero? No creo que a él le guste que lo seas conmigo —Kakashi encoge sus hombros.

—No soy de los que ocultan las cosas, si me preguntas lo respondo, siempre y cuando no sea algo de vida o muerte o que realmente tenga que guardar un secreto. Para mí lo que te digo es trivial, sé que para Naruto podría serlo tal vez, pero también tiene su orgullo y aceptarlo es difícil para cualquiera.

Eso me hace pensar.

—Entonces, se fue porque no quería estar conmigo.

—No quería romper su promesa y sabía que estando allá lo haría.

—¿Tanto vale esa promesa que le hizo a mi hermano? —él se remueve bajo su asiento.

—Naruto conoce a Itachi desde hace mucho tiempo, ya han hecho negocios previamente, pero nada tan grande como lo que está en juego. El megaproyecto es algo a lo que él se ha arriesgado y que no solamente lo involucra a él, hay mucho en juego así que comprenderás que mezclar placer con negocios no es algo bueno, especialmente cuando hay millones de por medio.

—Entonces, si era tan importante, ¿por qué me aceptó?

—Eso sí sería algo que solo él podría responderte.

Nos tomamos el resto de nuestras copas de vinos, aunque todavía nos queda menos de la cuarta parte, así que el mesero viene y nos sirve el restante a cada uno junto a algunos pedazos de pan tostado, como si fuesen pizzas, pero no lo son. Casi empiezo a ver doble, así que cuando nos ofrecen una nueva botella, tapo la copa con mi mano negando, creo que en cualquier momento veré que las estatuas se empiezan a mover.

—¿Podemos hablar? —vuelvo a ver de un lado a otro identificando la voz hasta que finalmente la enfoco a un lado de Kakashi, veo al pelirrojo que está a su lado y creo que es conmigo con quien quiere hablar.

—¿Conmigo? —cuestiono sintiéndome un poco mareado.

—Sí —responde serio.

—No soy de aquí.

—Y si lo notas, yo tampoco.

Lo veo de arriba abajo, me parece familiar, pero no logro recordar, lo que sí me llama la atención es que está hablando en mi idioma natal, aquí nadie habla mi idioma natal, solo habla el italiano, ¡oh sí! ¡buon jiorno mío! O como se diga, en mi cabeza no sueno tan mal hablando el italiano, aunque solo sé de decir buon jiorno, ¿y qué era eso de «gratelo» «guatelo» «¿frazada?» Creo que debería de empezar a tomar agua.

—Si es de negocios, en estos momentos hay demasiada imposición de mi parte.

¿He dicho imposición? ¿Y la voz me sale algo aguada? Eso me da risa.

—No se trata de negocios —asegura con su voz de ultratumba, no sé porque el tipo me da la impresión de que es un asesino en serie, ¿Italia tendrá muchos asesinos en serie? Jack... Jack era de Inglaterra, ¿sí verdad? ¡Mason! ¿Marilyn? ¿Los Kennedy? ¿habrá alguien descubierto a su asesino?

Hic.

Kakashi se levanta, ¡vaya resistencia del tipo! Incluso ha pedido otra botella, ¿hay otra botella de vino en nuestra mesa? ¿cuándo la han traído? ¿o será que apareció mágicamente? Kakashi me da la espalda y empieza a platicar con el petirrojo, eso me da risa, petirrojo, ¿de donde vendrá eso? Un peti, petit, ¿pequeño?, ¿rojo?

¡Rayos! Todo empieza a dar vueltas.

—Quítate Kakashi, lo único que deseo es hablar con Taka —aparta a Kakashi poniéndose frente a mí, su mirada tiene una fiereza como si estuviese a punto de estrangularme, aunque probablemente eso esté pasando en mi cabeza, así que me levanto y le toco el pecho—. ¡¿Qué haces?!

—Viendo a ver si eres real. Un poco escuálido —aseguro con desprecio—, un poco creepy —digo con cara de asco tocándole la suya—, y no sé... tienes algo que no me agrada.

—¡Suéltame! —reclama ofendido tirando mi mano que está en su hombro.

—A propósito, ¿Taka? —repito al escuchar mi nickname que utilizo como sumiso, o bueno, no sumiso, si no novio de Naruto, novio a escondidas, novio a escondidas de mi hermano, ¡ja! Regresé a la prepa, tal vez cuando podamos nos esconderemos en un gimnasio y nos daremos de besos sin que nadie lo note.

Hic.

—¿Estás sordo o son los efectos secundarios que te produce el vino?

—¡Boun shimo! —digo casi cantándolo, agarrando mi copa vacía tomando nada, ¿por qué solo ha quedado el aire?

Hic.

—Kakashi, ¿y el shimo?

—Creo que es hora de que nos retiremos.

—No sin antes hablar —interviene el petit-rojo.

—¿Quie...res hab...lar? —las palabras me salen con dificultad.

—Aléjate de Naruto —me dice quedamente pegado a mi rostro.

¿De Naruto? ¿He escuchado bien? ¿Me ha dicho que me aleje de Naruto?

—¿Naruto está aquí? —vuelvo a ver a todos lados y el mundo va demasiado deprisa, quizás la rotación de la tierra se ha acelerado y lo siento bajo mis pies, ¡wow! Alguien debería de detenerla.

Hic.

—Naruto es mío Taka, y lo mejor para ti será que te alejes de él, de lo contrario el único que sufrirá serás tú.

—¡¿Tuyo?! ¿TUYO? —grito sosteniéndome de algo que se cae y hace un ruido espantoso, veo hacia abajo y hay algunos vidrios, pongo mi zapato sobre ellos y escucho el sonido crujir bajo mi pie—. Naruto no es tuyo ni de nadie, ese jodido rubio es dueño de su propia vida, así que no vengas a amenazarme maldito mapache de mierda.

Cuando menos siento sus puños me agarran el cuello de mi camisa y sin saberlo, lo próximo que veo es verlo hincado frente a mí.

—Esa es una buena pose para un arrastradote como tú, mapache.

Hic

Saco mi billetera y dejo caer algunos billetes sobre la mesa.

—...Monos, Ka...shi... creo que la luna está a punto de ponerse.

Lo último de lo que me percato es de estar en el convertible que Kakashi ha rentado y mis ojos no pueden más.